Disclaimers: La historia me pertenece… en casi su totalidad, los personajes son propiedad de J.K. Rowling y son utilizados sin intención de lucro alguno. Las personalidades de algunos de los personajes así como su edad no corresponden a lo que la magnífica Rowling estipuló dentro de la saga de Harry Potter.
Disclaimer: El poema "Por Siempre" pertenece a Mario Benedetti y es utilizado sin intención de lucro.
¡Hola! Bueno, jueves más, capítulo nuevo, espero que les guste, muchas gracias por sus reviews, sus follows, su apoyo, en serio, muchas gracias, nos leemos el próximo jueves.
La pelirroja abrió los ojos asustada y se removió, intentando liberarse, pero los brazos estaban firmes, no se movían ni un centímetro a pesar de que intentaba liberarse con toda sus fuerzas, estrujó la tela blanca y ocultó el rostro en el pecho amplio, el aroma inundó sus fosas nasales, era su olor, era él, no había duda alguna, no sabía cómo, pero estaba con él.
—Todo está bien ahora –dijo con voz firme y segura.
—Lo sé –admitió.
Dejó que todo el calor que despedía Draco la reconfortara, no necesitaron decirse más, hacía tiempo que no estaban así, uno cerca del otro, respirando sus alientos, el rostro de Draco quedó frente al de ella y la besó de forma suave, acarició su rostro y le sonrió cuando se separaron.
—Te he estado extrañado tanto –admitió.
—Lamento tanto haberme ido así, pero… tenía que encontrar a Voldemort.
—Dime una cosa ¿qué es lo que recuerdas? –acarició de nuevo las mejillas pálidas de Ginny que suspiró.
—Realmente no quiero hablar de eso, Draco, por favor…
—Bien –le sonrió –lo único que me importa es que estás aquí, conmigo de nuevo.
—Te amo –susurró.
—No más que yo, puedo asegurarte, linda –limpió las lágrimas de Ginny.
—Draco… yo, lo siento tanto, de haber sabido que tendríamos un hijo, jamás, jamás me hubiese ido.
—Es mi culpa, mis celos me cegaron, y el idiota de Black que no nos dijo que había escuchado de él también, todos nos negamos a creer que teníamos un mesías –se burló –pero aun así, no hay nada que pueda quitarnos la posibilidad de tener más –la tranquilizó.
—Tener más –repitió y sonrió débilmente.
—Después de todo, mi hermosa pelirroja, tenemos que admitir que nos encanta el proceso ¿no es así? –la volvió a besar.
—Debiste pasarla muy mal sin mí aquí, en ese caso –bromeó.
—Deberías preguntar, tus hermanos pensaron que habías muerto, me obligaron a aceptar a hacer una ceremonia en tu memoria –suspiró.
—Así que me dieron por muerta, supongo que ahora hay una nueva chica en tu tienda ¿no? –frunció el ceño.
—Sí, una muy guapa, menos necia y muy aburrida –acarició el cuello de Ginny con su nariz y besó detrás de su oreja haciéndola contener el aliento –nuestros amigos cercanos la odian, pero tengo que admitir que me da un poco de placer –mordió suavemente el lóbulo de la oreja de la chica –le dicen masturbación –susurró en su oreja y ella rió divertida –no es gracioso.
—Teniendo a toda una resistencia con chicas dispuestas a todo contigo, recurriste a la masturbación, eres un demente, Draco –lo besó.
—No hay otra mujer que quiera en mi cama, más que a ti –la besó.
—Supongo que hay chicas más atractivas que yo, y mejores amantes.
—Puede ser, al igual que hay más hombres que yo, tal vez no más atractivos, ni más guapos, ni con mejor cuerpo, pero hay más.
—Creo que no hay nadie que te ame más que yo –lo besó.
Ginny sonrió cuando Luna fue a verla con el pequeño Frank en brazos, la rubia notó la mirada nostálgica, posiblemente había sido una mala idea llevar al niño, después de que ella había perdido al propio.
—Me alegra que estés de vuelta, Katie me ha dicho que lamentablemente Draco no podrá romper su racha de masturbación por un tiempo más, pero… creo que el tenerte cerca será mejor.
—Así que es cierto que recurría a eso –sonrió la chica.
—Totalmente, todos le decían que debería hacerse a la idea de que… bueno, no había pistas de ti, así que todos menos Draco asumimos que habías muerto.
—No lo culparía si hubiese decidido tener a alguien más –se encogió de hombros.
—Ya lo sé, pero en el fondo, él sabía que seguías viva, puedo jurar que le pidió a Riddle que lo ayudara a buscarte.
—Se hicieron muy amigos al parecer –comentó sorprendida.
—Sí, él en cierta forma nos recordaba mucho a ti, inteligente, con ideas vanguardistas, le importaba poco la opinión mala sobre él.
—Suena como algo increíble.
Todo mundo pareció adueñarse de la pequeña enfermería, porque desde que Ginny no podía salir de ahí, todos comían con ella, hacían chistes, la abrazaban, hacían de todo como si jamás se hubiese ido, como si nada hubiese pasado.
—Creo, sin temor a equivocarme, que todos extrañábamos esto –sonrió Neville.
—Por supuesto que todos lo extrañábamos, mi hermana es única, ni porque Riddle sea agradable la igualaba, seamos honestos en eso –se encogió de hombros Ron.
—No hay nadie como ella –admitió Draco dedicándole una mirada intensa, haciendo que se sonrojara y todos rieran –ni de chiste.
—Creo que hacemos mal al estar aquí –se burló Bill.
—No pueden recurrir a la pasión –les recordó Katie y todos la observaron frunciendo el ceño –lamento arruinar la diversión –soltó –pero creo que esa clase de detalles son los que suele olvidar Draco.
—Sí, no puedo negar eso –se burló el rubio.
—Pronto estarán dando rienda suelta a su amor, pero por el momento, tienen que esperar un par de semanas más.
—No importa, todo es por su seguridad ¿cierto? –le guiñó un ojo.
La comida transcurrió tan normal como antes, todo mundo bromeando sobre cosas sin sentido, como si el hecho de que la guerra había llegado a un punto más crítico.
Ginny se recargó en el pecho de Draco, que rodeó su cintura y besó su hombro, se quedaron así un buen rato, hasta que el sueño la venció, Draco la recostó y se acomodó junto a ella, sonrió al verla tranquila, aunque sabía que no lo estaba.
oOo
Tom se limpió el sudor de la frente, al parecer, Draco había adquirido una milagrosa habilidad en patear traseros, porque desde que había vuelto Ginevra, él había mejorado, todos decían que no había cambiado para nada, que así era normalmente, pero lo comprendía, porque él lo había conocido en la época sin Ginevra, así debería de ser el Draco normal.
El rubio caminó de forma altanera, con una amplia sonrisa en los labios, sí que adoraba patear traseros, ganar era lo de él.
—Te veo muy feliz –se burló Tom tomando un poco de agua.
—Estás intentando distraerme ¿no es así? –Negó –estoy feliz, la razón es la misma de hace dos meses, mi amigo –se encogió de hombros.
—En realidad sí, es sorprendente toparme con un habilidoso Malfoy, patearte el trasero ya se estaba haciendo aburrido, tengo que admitir.
—Espero que no te enfades porque esté pateando el tuyo, no te ofendas, pero cuando ella está conmigo, soy realmente invencible, de alguna forma.
—Ella sin duda vale la pena –admitió –me cae muy bien, es muy sencilla ¿por qué se fijó en ti? –bromeó.
—Voy a decirte algo, sólo para tener las cosas completamente claras entre nosotros, Riddle –caminó hasta él, deteniéndose frente a frente –ya lidie con el hecho de que mi mejor amigo, mi hermano estuviese enamorado de ella, no voy a tolerarlo nuevamente contigo.
—Estás malinterpretando mi comentario, Draco –sonrió –Ginevra no me interesa como mujer.
—Lo diré, eres homosexual, y eso me tranquiliza –sonrió y lo empujó.
—Sí, seguro, pero tengo que decirte con quien me acuesto –Draco se detuvo y entrecerró los ojos.
—No podrás quitártela de encima, te lo juro –se burló.
—Bueno, eso espero, porque joder Malfoy, cuando vi que la rechazaste pensé que eras un homosexual oculto, pero observando a tu chica, comprendo la razón, pero sólo ahora, que la conozco, sí pensé que tendría que ser la mujer más jodidamente guapa del mundo, para que rechazaras a Astoria.
—Ginevra podrá no ser la mujer más hermosa del mundo ante los ojos de los demás, pero para mí, es el mundo –sonrió de lado y sus ojos se perdieron en la distancia, haciendo que Tom volteara, la mencionada estaba caminando hasta ellos con una tímida sonrisa –hablando del mundo –fue hasta ella, rodeó su cintura y giró con ella en brazos –estás hermosa –la besó.
—Tú estás apuesto, más que nunca –sonrió –hola, Tom.
—Hola Ginny –sonrió y observó a Draco –los dejaré solos, nos veremos después.
—Cuidado con el alacrán que te has echado al bolsillo –gritó Draco.
—Eres un grosero –lo golpeó Ginny.
—Se acuesta con Astoria –informó.
—No le veo lo malo ¿Te molesta que ella esté con él?
—No, pero siento lástima de él –se encogió de hombros –bien ¿me buscabas?
—Sí, estaba buscando mi radio, no le he dicho nada a Blaise –sonrió.
—Cierto –la tomó en brazos y fue hasta la tienda de campaña.
Draco buscó entre sus cosas y sacó el radio y se lo entregó con una sonrisa ladina y guiñándole un ojo.
—Supongo que tendrás que pagarme por el favor –la sujetó de las caderas acercándola a él.
—Supongo que tendré –admitió besando la barbilla de Draco.
Se sentó y encendió el radio, chasqueó los dedos y esperó un momento en silencio, ante el escrutinio de Draco.
—Aquí Zabini, necesito una explicación, Draco, porque el consejo se ha vuelto loco, Quirrell ha informado que Ginevra sigue viva y…
—Me ha arruinado mi sorpresa entonces –hizo un puchero, para deleite de Draco, que hacía mucho que no la veía hacer ese tipo de caras, a pesar del tiempo que tenían juntos de nuevo.
—Por dios, jefa –la voz de Zabini fue un chillido de alegría –me he enterado hoy de la posibilidad, y no me he puesto a gritar de alegría en el lugar porque me hubiesen matado inmediatamente.
—Es bueno que sepas controlar tus emociones en ese caso –la sonrisa en los labios de la pelirroja era algo que Draco estaba disfrutando por completo.
—Me encanta saber que estás de vuelta, porque sin duda Malfoy es muy malo disimulando estar de un lado en el que realmente no está, la última vez que le pedí que me ayudara a despistar a Dolohov me dijo que le contestara que era un idiota prepotente que le olía la boca a mierda –soltó divertido Blaise.
—Así es él –murmuró la pelirroja y observó al rubio –es esa la razón que me hace amarlo, es incapaz de jugar en el equipo contrario –se mordió el labio –me encantaría saber qué demonios es lo que está pasando en La Orden.
—A pesar del hecho de que el consejo ha estado de la misma manera que yo, no hay mucho, tu novio y los suyos nos están pateando el trasero, si seguimos de éste modo, sin duda la guerra se resolverá muy pronto.
—Tengo que admitir que… -hizo una pausa y frunció el ceño –Blaise ¿Por qué Quirrell les dijo que sigo viva?
—Pues no lo confirmó, pero ahora que sé que es verdad, realmente comienzo a preguntarme lo mismo.
—Es un poco extraño, que se lo informara a Dolohov y él a ti, lo comprendo, pero al consejo.
—Estamos en las mismas, y más sabiendo que Dolohov quiere destituirlo, el Gran Canciller ya lo informó, sólo faltan un par de arreglos.
—Eso de un par de arreglos, no me agrada para nada ¿sabes a que se refieren?
—Estoy creyendo lo peor, posiblemente lo que quieran es reclutarte.
—Tiene que ser un chiste –se burló la pelirroja.
—Petunia está insistiendo en la posibilidad, lo cual tiene a Quirrell completamente fuera de sí, está haciendo de esto un infierno, Ginny –musitó Blaise –han estado atacando a niños indiscriminadamente.
—Así que estás sugiriendo que vaya a la cueva de lobo, de nuevo.
oOo
Theo se sentó junto a la pelirroja, Draco había salido con Tom a algunos asuntos, así que él estaba libre, y por lo que le había dicho Katie, Ginny no estaba muy animada cada que Draco tenía que ir a algún lugar.
—Katie me dijo que no estás de muy buen humor –sonrió.
—No, estoy bien, no es nada –negó.
—Has estado bastante extraña, te noto preocupada incluso cuando Draco está junto a ti… él…
—No –se apresuró a negar –él ha estado del todo comprensivo, no ha intentado presionar el sexo –lo observó –ni siquiera ha pasado de decir lo mucho que me ama.
—Él te ama ¿no es así?
—Por supuesto que es así –admitió –es sólo que me siento un poco extraña cuando está lejos, sé, claro que sé que tiene cosas que hacer más importantes que quedarse conmigo, es sólo que tenerlo lejos –observó a Theo –conoces ese sentimiento de que el aire se escapa de tus pulmones, el pecho se achica y tu mente no deja de hacerte creer que será la última vez que lo verás.
—Me pasa ahora –admitió –no sé si Draco te lo ha dicho, pero… estoy con Katie.
— ¿En serio? –Theo volteó a verla y la hermosa sonrisa en sus labios lo hizo sentir más tranquilo, al menos logró hacer que esa sensación desapareciera de ella.
—Muy en serio –sonrió.
—Es fantástico, me encanta como se ven juntos, son mi pareja favorita –lo empujó divertida –espero que te comportes con ella o te haré mucho daño si la lastimas ¿te queda claro?
—Más que claro, pensé que eras de mi lado, pero ya veo que no.
—Tienes al líder de tu lado si ella rompe tu corazón.
—Y ella tiene a la mujer del líder de su lado, es un empate.
—No, no es un empate, Theo, Draco aquí es el único, que puede decidir, jamás por muy su chica, que sea, mi opinión pesará más que su decisión por ti ¿no? Y creo que lo sabes.
—Draco ha cambiado un poco, muchos lo llamamos antes de Ginevra, después de Ginevra –ella sonrió –ha cometido las más grandes locuras por ti, creo que jamás se hubiese jugado tanto el pellejo por Pansy –admitió el rubio –y si me preguntan, te prefiero a ti para mi hermano, que a Pansy.
—Eso significa mucho para mí –sonrió ella.
oOo
Tom jadeó, habían corrido un poco de vuelta a la camioneta, Draco se veía como si nada, así que lo observó frunciendo el ceño.
—Estás muy feliz –soltó Riddle.
—Vamos de vuelta al campamento, significa estar más tiempo con –se quedó callado –ese es Zabini –murmuró y volvió a bajar de la camioneta.
—Los alcancé, por un momento pensé que no sería capaz –bufó.
—Sí, Tom es un poco lento –se encogió de hombros.
—Necesito hablar contigo y Ginevra, en persona –soltó.
—Ella puede confiar mucho en ti, pero yo… para ser realista, no, así que no pienso llevarte al campamento y a ella no pienso sacarla fuera de la seguridad del campamento, Theo está ahí, así que…
—Ya sé lo mucho que Nott cuidará de ella –se burló.
—Eso ya fue –informó Draco.
—Es importante –insistió.
—Bien, Tom, sabes qué hacer.
—Claro.
Cuando Blaise reaccionó, lo primero que vio fue la mirada preocupada de la pelirroja que estaba bastante cerca de su rostro, sonrió aliviada cuando él le sonrió.
—Me duele la cabeza, es todo, Gin –admitió él.
—Gracias al cielo, Riddle ha sido un salvaje –entrecerró los ojos en dirección al hombre.
—Ordenes de Draco –se encogió de hombros.
—Puedo imaginarlo –observó al rubio, que estaba recargado en una mesa, mientras mordía una manzana.
—No suelo olvidar rápido, y jamás olvidaré el hecho de que lo besaste, y menos, el hecho de que estuvo en tu cama del complejo cuando yo ni siquiera pude.
—No dijiste que quisieras –le sonrió.
—Oh, claro que lo dije: A menos que vaya a pedirme que comparta la cama con usted como agradecimiento, no veo porque quiera que me quede –citó y le dedicó una mirada pervertida –si eso no es suplicar por pasar la noche contigo, no sé qué fue entonces.
—Lo único que quiero saber, es si esto es importante ¿Qué hago yo aquí, y no está el consejo? –soltó Ginny.
—Zabini dijo que tiene algo que decirnos, a nosotros dos, Theo y Riddle están aquí, porque por fortuna o desgracia, son los dos en quienes más confío.
—Bien –sonrió la chica –habla ya, Blaise, por favor.
—Dolohov me ha ordenado entregarte esto –le extendió un pedazo de papel a Ginevra y observó a Draco –es para ella –informó cuando frunció el ceño Draco.
—Tiene que ser una jodida broma –soltó ella y rió divertida –en serio ¿está tan desesperado?
— ¿Qué es eso? –frunció el ceño Draco y Ginny le dio el papel.
Ginevra, esto es mi propuesta formal, te propongo volver al lado correcto de la guerra y unirte a La Orden, todo esto es tan complicado, lo sé, y creo que eres tan inteligente como para saberlo, es una propuesta de paz, si tu aceptas volver a La Orden como mi esposa, prometo que nadie de los que amas saldrá lastimado, en lo mejor, muerto.
Es una propuesta formal, que el consejo abalará, lo sé, estoy seguro, estoy comenzando a mover las cosas para cuando llegues, de no hacerlo en dos semanas, verás lo que cargar con el título río escarlata, significa.
Antonin Dolohov.
Dirigente Principal de La Orden.
—Tiene que ser el ser más estúpido –bramó Draco –cualquier persona con dos dedos de frente sabrá que prefiero estar muerto antes de que ella realmente esté lejos, y para colmo, casada con un hombre que no sea yo.
—Estás considerando esto ¿cierto? –soltó Theo observando a la pelirroja.
—Por supuesto –sonrió –casarme con ese idiota no es nada tentador –admitió –pero si puedo dirigir a Zabini desde dentro, seríamos dos aliados en La Orden, en el consejo, podríamos inclinar las cosas a nuestro favor ¿no lo crees? –observó a Draco.
—No voy a dejarte ir de nuevo, juré que te protegería, Ginny –soltó y comenzó a caminar de un lado a otro, la sujetó de las mejillas y le dedicó una mirada de súplica.
—No haré nada que no me autorices tú –le informó haciendo que el alma de Draco volviera a su cuerpo.
—Aunque ella tiene razón –informó Tom –quieras o no, Draco, La Orden por el momento es el lugar más seguro para ella, a estas alturas todos deben saber que si la atacan a ella, es como lograr quitarnos del camino.
—Riddle tiene razón –admitió Theo haciendo que Draco los observara como si hubiesen perdido la cabeza.
—Paso más tiempo en Londres que en Wiltshire últimamente –soltó Blaise –cuidaré de ella todo el tiempo –prometió.
—Vas a casarte con él –soltó Draco.
—Cuando ganemos la guerra ese matrimonio jamás habrá existido, Draco, te encargarás de que ese registro…
—Pero sabré que él fue el primer hombre al que le dijiste que aceptabas ser su esposa –soltó.
—Posiblemente ese esposa, es sólo una referencia –intentó tranquilizarlo.
—En verdad quieres ir –la observó Draco y ella asintió.
—Esto es por el bien mayor, lo sabes y…
—Se mi esposa –soltó hincándose –por favor –suplicó –sé que te pedí que al terminar la guerra te casaras conmigo, pero… ahora, con esto, quiero que cuando ese imbécil te reciba, seas mía, completamente mía, que sea la señora Malfoy la que llegue, que tu matrimonio con él sea de juguete, una treta, porque… Ginevra –suspiró –nos quitaron un hijo –le recordó haciéndola llorar –déjame por lo menos saber que aunque estés lejos, eres mi esposa, y no de él.
—Seré tu esposa –sonrió y lo besó –te amo.
—No más que yo, eso te lo juro, Ginny.
Theo y Riddle se encargaron de llevar de regreso a Blaise, de la misma forma en la que fue llevado al campamento, salvo que por petición de Ginny, ésta vez Katie se encargó, en lugar de alguno de los amigos salvajes de Draco.
—Una boda –sonrió Katie –según Luna, los últimos en casarse, fueron ellos, bueno, Draco y Pansy, pero…
—No cuenta –sonrió Ginny y Katie asintió divertida.
—Sólo cuentan las bodas que se hicieron por amor, no compromiso, pero claro que en una sociedad como ésta, sólo va el compromiso y la conveniencia primero.
—Hay algunas cosas que no han cambiado a pesar de los años –negó –pero creo que cuando ganemos la guerra, Draco podrá hacer de éste lugar algo mejor.
—Todos lo creemos, nunca había visto un lugar tan organizado y pacífico como éste, nadie se mete con nadie, todos respetan las reglas y eso es asombroso.
—Les ha tocado vivir muchas cosas malas, la Resistencia es todo lo que les queda, así que no creo que alguno de ellos quiera arriesgarse a perderlo todo.
oOo
La mano de Draco acarició la pierna de Ginevra mientras ésta besaba el cuello de él terminando en su barbilla, hacía un tiempo que las órdenes de Katie respecto al sexo habían vencido, pero al parecer la pelirroja apenas estaba lista para volver a la pasión que los caracterizaba.
—Te amo –la besó Draco –y créeme que soy el hombre más feliz del mundo por el hecho de que serás mi esposa –acarició su mejilla –tú y yo al final de todo esto.
—Draco –musitó –si cuando ganáramos la guerra te pidiera que huyeras conmigo ¿serías capaz de dejar todo por mí? –lo observó, la sonrisa de lado en los labios de Draco fue instantánea.
—Si fuera por mí, huiría contigo en éste mismo momento, pero por el momento nos necesitan, pero si lo que quieres es huir conmigo al final, por supuesto que lo haría, sin pensarlo dos veces.
oOo
Ginny se abrazó las piernas acercándolas más a su pecho, recordando el fracaso sexual que había sufrido anoche con Draco, realmente estaba un poco apenada, los besos y las caricias habían estado más que bien, pero lo demás había sido un completo caos, si bien esa mañana lo habían resuelto, la mirada de comprensión de Draco y su sonrisa como si no pasara nada, la hacían sentirse completamente mal, se giró asustada cuando escuchó ruidos, su vista estaba directa a los ojos azules de Theo.
—Puedes echar una mirada, o me sentiré despreciado –comentó con una sonrisa de lado, era la primera vez que veía a Theo sin camiseta.
—No es necesario –sonrío en disculpa.
—Me siento horrendo –dramatizo.
—Bien, bien –suspiró para tranquilizarlo.
Su cabello estaba alborotado, su barba y su bigote lo hacían lucir aún más atractivo de lo que cualquiera pensaría, y contrario a lo que se vía sobre la camiseta, estaba más marcado, a un grado de ser incluso, más musculoso que Draco. Sus pectorales estaban amplios y grandes, el vello rubio cubría parte de ellos y el pecho, sus abdominales se veían bastante firmes y marcadas, y cada músculo se veía trabajado, había pasado mucho tiempo puliendo ese cuerpazo.
—Creo que necesitas usar sostén, Theo –sonrío.
—Supongo que lo necesito –se puso la camiseta y después su gabardina café, que le llegaba a los tobillos.
—Me sorprende que estés aquí conmigo, y no con él.
—Estamos bien, si eso te preocupa –sonrío.
—Lamento lo del bebé –se acuclilló frente a ella –se lo mucho que él lo deseaba.
—Seguía con la inyección y lo sabes –observó a Theo –no la dejé, pese a que quería un hijo con él.
—Aun así te embarazaste –le miró comprensivo cuando ella asintió.
—Creo que ha sido la forma de castigarme por engañarlo de esa forma, Theo... Este tiempo lejos –se mordió el labio y sollozó, haciendo que él la abrazara –le mentí, no he podido recordar nada de lo que pasó, mis recuerdos se pierden a mitad del bosque, y vuelven cuando Draco me encontró, no sé, no sé, me está matando la incertidumbre.
—Tranquila, Katie te ha revisado, no te hicieron nada, te mantuvieron sedada, posiblemente por eso no recuerdes nada –mintió, pero no podía decirle todo lo que Fleur les había dicho, no era capaz de hacerle algo así a Ginny, no sabiendo todo lo que le costó a Katie recuperarse de una violación, o a Luna.
—Por favor no le digas ¿quieres?
—Te lo prometo –besó su frente.
Ginny sonrió cuando vio a Draco jugando con el pequeño Frank, sus manos fueron instintivamente a su vientre y sonrió apenada, sin duda Draco sería un padre maravilloso, pero por un impulso, habían perdido la posibilidad, al menos en ese momento.
Frank Longbottom agitó sus manos y gritó divertido acompañado de una risa completamente contagiosa y se meció de un lado a otro intentando correr, el hombre lo atrapó en sus brazos, riendo completamente divertido, se acercó a ella cuando se giró.
—Mira pequeño, es la mujer más hermosa ¿verdad? –besó la mejilla del niño que se agitó sonriente.
—No le creas –sonrió la pelirroja y acarició la mejilla del niño que se estiró para que lo alzara.
—Hablé con las chicas y me golpearon –informó –tienen todo listo, en dos días seremos marido y mujer –rodeo la cintura de su novia y la besó.
—Bueno, a mí no me han dicho nada –se encogió de hombros –posiblemente no sea yo la novia ¿no? –se burló.
—No me casaré con alguien que no seas tú –gruñó.
—Bueno, ciertamente, eso es incorrecto, porque te casaste con Pansy.
—Fue la peor decisión de mi vida, si me permites decirlo.
—Eres el líder, ya puedes decir lo que quieres, sin que nadie te dé permiso ¿no es esa la fortuna de ser el líder? –se burló.
—Tienes razón, eso y poder tener a la chica que quiero, así ella huya y huya de mí.
—Bueno ¿quién huiría de un tipo tan apuesto como tú?
—Cierta pelirroja que está frente a mí –se acercó a ella dispuesto a besarla.
—Pobre niño –se quejó Bill junto a Ginny.
—Lo siento, hablabas de él –se burló Ginny señalando a su hermano Bill.
—Está bien que tenga el pelo largo, pero no es mi tipo, lo juro.
—Ni tú mi tipo de rubia –se burló Bill –y hablando de rubias, llevaré a éste niño con su madre.
—Con cuidado, por favor, Bill, no vayas a tirarlo.
oOo
Ginny observó su imagen en el espejo, el vestido de encaje blanco que llegaba a su rodilla, su cabello estaba recogido, para que luciera el gran escote, sólo tenía pequeños mechones sueltos, les sonrió a las mujeres que tenían una mirada dulce.
—No sé cómo agradecerles todo esto, y en general, todo lo que han hecho por mí.
—Cásate, sé feliz, y seremos más que felices –sonrió Luna.
—Sin duda eso bastará –sonrió Katie.
Avanzó despacio entre la gente, sentía las mejillas arder ante la mirada de toda la resistencia en ella, pero se concentró en el guapo rubio esperándola junto a Remus, sonrió encantada y soltó la mano de Bill cuando llegó hasta Draco.
—Estamos listos entonces –pronunció Remus Lupin con una sonrisa enorme.
—Más que listos –soltó Draco con una sonrisa de oreja a oreja.
—Yo, Remus John Lupin, con el debido poder que los ordenamientos de la Resistencia me otorga, y delante la gente que se rige de ellos, y así ante mí, Draco Malfoy y Ginevra Weasley han decidido hacer de su unión algo real y legal ante nuestros ordenamientos. Los lazos que están por unir, no habrá forma de separarlos, salvo por la muerte –informó Remus –han llamado al consejo presente y han solicitado estar unidos durante toda su vida, su amor va más allá de lo banal, supera los egoísmos y si han acudido ante todos han tenido la oportunidad, y saben que su amor perdurará realmente hasta el final de sus días –se aclaró la garganta ante la sonrisa de Draco –el matrimonio en nuestra sociedad, al ser el pilar de la familia y por lo tanto, el pilar más estable dentro de nuestro orden y nuestra prosperidad, es algo que no puede y no será tomado a la ligera, todo aquel que solicite audiencia ante el consejo, pidiendo unirse en un mismo techo bajo el matrimonio, tendrá que tener en claro, que para los gobernados como para los altos mandos, no es obligación estar unidos bajo los lazos del matrimonio para vivir en común, lo anterior, da pie a informar que al vivir en matrimonio, está prohibida la separación corporal de los ahora contrayentes salvo permiso autorizado del consejo y siempre y cuando sea para beneficio del orden social establecido, de lo contrario, la parte que concurra en cualquier acto para disolver el lazo matrimonial será considerado y aprisionado por ir en contra de los ordenamientos, y faltar al juramento que se ha hecho el día de su matrimonio. Dicho esto y corroborando ¿Ambos están de acuerdo sabiendo lo anterior en formar un matrimonio?
—Estoy de acuerdo –contestó Draco.
—Estoy de acuerdo –recitó con una sonrisa ella.
—Ante mí, Minerva McGonagall –habló la profesora –están manifestando su propia voluntad, que sin ser presionado de cualquier forma, de ser lo contrario, hacerlo saber, y se tomará a consideración la persona que haya forzado el enlace.
—Bajo voluntad propia –contestó Draco.
—En voluntad propia estoy aquí –informó ella.
—Habiéndose manifestada la propia voluntad de los ahora contrayentes, y autorizado previamente a intervenir en el enlace –asintió a Draco que sonrió.
La vista de Ginevra fue hasta Theo que envolvió los brazos de ellos en unos listones rojos.
—Tuve que pedir al consejo permiso para decirte unas palabras en público –se burló, haciéndola sonreír –Si la esmeralda se opacara, si el oro perdiera su color, entonces, se acabaría nuestro amor. Si el sol no calentara, si la luna no existiera, entonces, no tendría sentido vivir en esta tierra como tampoco tendría sentido vivir sin mi vida, la mujer de mis sueños, la que me da la alegría... Si el mundo no girara o el tiempo no existiese, entonces, jamás moriría, jamás morirías tampoco nuestro amor... pero el tiempo no es necesario nuestro amor es eterno no necesitamos del sol de la luna o los astros para seguir amándonos... Si la vida fuera otra y la muerte llegase entonces, te amaría hoy, mañana... por siempre... todavía.
Ginevra no pudo llevarse las manos al rostro para limpiar las lágrimas a causa de los listones rojos que los ataban. Remus volvió hasta ellos, negando cuando ella iba a hablar.
—Ante nuestra gente, ante nuestras autoridades, ustedes han pasado a formar parte uno del otro, no habiendo poder humano capaz de separarlos, sólo la muerte, cuando crea que ha sido suficiente, volviendo su amor mortal, en un amor inmortal que perdurará hasta el final de los tiempos.
Se hizo a un lado y dejó que la profesora McGonagall se pusiera junto a ellos.
—No hay nada que fortalezca los lazos humanos perpetuos como el compromiso del matrimonio.
—Ante los gobernados y yo, Remus John Lupin. Disuelvo tu antiguo lazo, formando uno solo ahora, y hasta tus últimos días. Ginevra Malfoy.
La profesora retiró los listones que se quedaron marcados en los brazos tanto de Draco como de ella.
Ya teniendo la libertad de poder moverse, él se acercó y la besó, haciendo que todos le aplaudieran, Ginny sonrió, jamás había imaginado que clase de matrimonios pudiesen tener en la Resistencia, ellos sí que tomaban muy en serio la perpetuidad de la especie, pero no le importaba, sabía que Draco era el único hombre que sería capaz de amar el resto de sus días, y no se arrepentía de haber tomado una decisión tan importante.
Todo mundo brindó por ellos, deseándoles una gran felicidad, el mejor de los futuros, y ella estaba segura que pronto lo tendrían, con Draco guiándolos, pronto terminarían la guerra y podrían ser incluso más felices de lo que ahora eran.
—Nunca había estado en una boda de la resistencia antes –sonrió Ginny.
—Neville y Luna fueron los últimos hasta ahora, claro –admitió Draco –fue divertido como lo golpearon por intentar hablar.
— ¿Por qué a ti sí? ¿Por ser el líder? –elevó una ceja.
—No, lo solicité ante el consejo cuando dije que nos casaríamos, nosotros hacemos del matrimonio algo especial, sólo con alguien que amarás sin importar qué –acarició la mejilla de su esposa –cuando tus padres crearon la resistencia, dijeron que lo que hacía a una sociedad fuerte y firme, eran los valores, las enseñanzas, las capacidades de amar sin importar qué, puedes vivir y acostarte con quien quieras, pero cuando decides casarte con alguien, es porque estás más que seguro que en tu vida no entra nadie más, que jamás podrás mirar a alguien y sentirte tan lleno por dentro que tu pecho explote.
—Te amo –murmuró pegándose más a él –un instante pensé que irías de un lado a otro, con eso de que eres el líder.
—Un líder deja de serlo cuando se casa, amor –sonrió –no hay nadie que deje de ser un gobernado, los guiamos, lo sé, pero no podemos vivir por encima de nuestras propias leyes ¿no es eso lo que buscamos? –sonrió.
—Cierto –asintió.
—Por cierto, tengo que decirte que luces hermosa.
—Tú luces atractivo, más que eso –dibujó la mandíbula con su dedo índice –las chicas insistieron en un pequeño obsequio, por tus días de infidelidad con masturbación –susurró al oído de Draco, haciéndolo sonreír.
—Espero que sea un buen obsequió –besó la mejilla de su esposa.
—No suenas muy emocionado –lo observó.
—Eres mi esposa, no hay nada que me haga más feliz, que ser tú esposo.
—Bien –besó su mejilla y se alejó rumbo a sus hermanos.
Draco se bebió de un solo trago su cerveza, le sonrió a Theo que se acercó a él.
—Felicidades, hermano, esperaré a que todo termine para casarme con mi chica –sonrió.
—Sería asombroso –admitió.
—Te veo raro –soltó.
—Me preocupa ella –admitió –no hemos estado juntos desde que Katie dijo que podíamos –se encogió de hombros –así como vamos, no consumaremos el matrimonio ¿sabes qué significa? –sonrió.
—Que así te casaras primero con ella, si Dolohov la obliga, el suyo valdrá, y el tuyo con ella. No.
—Así es.
—Bueno, han consumado muchas veces –bromeó.
—Eso es cierto –admitió.
—Katie me dijo que le dieron un obsequio para ti.
—También me lo dijo ¿sabes de qué trata? –lo observó.
—Observa bien o mejor dicho, siente bien –le guiñó un ojo y se alejó.
Después de un rato, volvieron a unirse, todo el mundo estaba pasando un rato agradable libres de obligaciones pesadas, rolando la vigilancia cada determinadas horas.
—Tengo curiosidad, Theo habló del obsequió –admitió.
—Esa curiosidad –negó y sujetó su mano, llevándola entre las piernas de la chica.
—Señora Malfoy está usted intentando seducirme o… –observó a otro lado y sonrió cuando sus yemas sintieron el encaje a mitad del muslo de su esposa –joder –soltó en un tono gutural.
Ginny chilló alegre cuando Draco la sujetó de la cintura y giró con ella, los demás miembros de la resistencia sonrieron y volvieron a sus actividades, ella besó a su esposo.
—Bien, quiero ir a nuestra tienda de campaña lo más pronto posible ahora.
—Lo haremos –sonrió coqueta –te lo prometo –lo besó.
Le cubrió los ojos, por fortuna sus manos eran lo suficientemente grandes como para que ella no pudiese ver haciendo trampa, la sonrisa en el rostro de la pelirroja al ver el lugar lleno de velas lo dejó sin nada más que decir.
—Es hermoso –sonrió –en serio que lo es.
—No hay nada que no haría por ti, Ginevra, te amo, más de lo que piensas que lo hago, más de lo que es sano para una persona amar a otra, te amo como un loco.
—Yo te amo a ti, Draco, soy tuya, te amo sobre todo y todos, eres el hombre que seguiré amando aun cuando esté vieja y arrugada, no quiero que nada nos separe.
—Sin ti, mi vida es un enemigo más al cual vencer, no hay nada que la vida pueda ofrecerme si no estás tú.
Fueron hasta la tienda de campaña, Draco la sujetó de las caderas, y comenzó a besar su cuello desde esa posición.
— ¿Recuerdas la primera vez que fuiste mía? –murmuró en su oído.
—Sí.
—Ahora realmente somos uno de otro, sin nadie que lo evite.
Sus manos se deshicieron lentamente de la ropa de la pelirroja, ahora sí, tendrían toda la vida para amarse uno al otro, sin prisas, eran uno, en todos los aspectos de las palabras.
—Te amo –gimió la pelirroja cuando Draco se adentró en ella mientras los labios de Draco besaban su clavícula en besos pequeños y suaves.
—Te amo –besó su garganta –y te amaré el resto de mis días –se movió en ella un poco más lento.
oOo
Los labios de Draco no se habían separado del cuello de su esposa, mientras según él, tallaba su espalda, pero ella no separaba sus labios de él mientras se suponía tallaba los pectorales de él.
—Se supone que tendríamos una semana libre –se disculpó Draco –pero no pueden vivir sin mí.
—Lo comprendo –sonrió –yo tampoco puedo, para ser honesta.
—Dime a mí sí puedo sin ti –se burló.
—Tenemos las noches al menos –le guiñó un ojo.
—Lo sé –lo besó.
—Iré con los hombres a una misión –negó –no quisiera alejarme, dejaré a Theo, si tengo que dejar a alguien de mi confianza a cuidarte, lo dejaré a él, y a unos cuantos, de todos modos, no creo que pase nada –la besó –más vale que nos apuremos.
Ginny observó el trasero de Draco y sonrió, se vistieron un poco apresurados y desayunaron tranquilos, hasta que Draco tuvo que irse con los demás.
—Luces radiante, el sexo tiene que ser magnifico ¿no? –se burló Katie.
—Más que eso –sonrió –por cierto, necesito a tu novio, tengo que decirle unas cosas para cuando no esté –se encogió de hombros –quisiera quedarme, pero no puedo, así que bueno, tengo que decirle como arreglas las cosas si se descomponen.
—Está en la tienda, dormido, le tocó vigilar en la noche.
—Bien, esperaré a que despierte.
oOo
Ginny se sentó junto a Theo, que tenía una cara de pocos amigos, al parecer no había podido dormir muy bien.
—Hola, querida líder –bromeó.
—No soy la líder, ese es mi esposo –se regodeó –mi sexy esposo.
—Estás más tranquila ¿no? –negó.
—Amo a Draco, creo que ambos merecíamos esto ¿o tú no?
—Cuando la guerra termine, voy a proponerle a Katie matrimonio ¿Qué piensas?
—Sería maravilloso, creo que podrías proponerlo ahora, ya sabes, la guerra sería la peor parte de su relación, lo demás sería sólo flores y arcoíris –sonrió.
—Me alegra que estés de buenas.
—Tú no tanto, por la cara.
—Odio desvelarme vigilando y no…
— ¿Follando? –negó divertida.
—Katie y yo somos los nuevos Draco y Ginevra, ya sabes a lo que me refiero.
—Ojalá sólo sea por el sexo y no por lo demás, aunque Draco y yo la hemos pasado muy bien en la cama –sonrió.
Theo se levantó de un salto cuando escucharon una explosión cerca de la fogata, así que los dos corrieron hasta el lugar de la explosión, el lugar estaba lleno de humo, les costó un poco ubicar a los soldados de La Orden, que habían comenzado a atacar a todos, sin excepción alguna, su vista ubico de inmediato a Luna, que corría con Frank en brazos, diciéndole a los niños que deberían seguirla, pero uno de los soldados la golpeó violentamente dejándola inconsciente, Kristin gritó algo y los niños se dispersaron corriendo, menos ella, que fue hasta Frank y Luna.
Sujetó una vara del suelo y corrió hasta el soldado que apuntó a Kristin y Frank, lo golpeó en la nuca dejándolo inconsciente.
—Lleva a Frank contigo y reúnete en el refugio –ordenó Ginny.
—Detrás de ti –chilló la niña.
La pelirroja sintió el golpe en el rostro, que le provocó un sabor metálico en la boca, pero no dejo que la golpearan de nuevo, atacó tal y como Neville le había dicho que debería hacerlo, mientras la entrenaba cuando ella tenía nueve años.
— ¡Vete ahora! –ordenó.
—Sobrevive –le pidió y corrió en dirección al refugio.
Cuando se pudo deshacer del soldado corrió hacia las demás mujeres, que buena idea había tenido Bill en entrenarlas, habían aprovechado que Draco y los hombres habían salido, para atacarlas, sólo Theo y algunos hombres habían permanecido, y por muy buenos que fueran, no podrían con todos ellos solos, necesitaban ayuda.
— ¡Cuidado! –Ginny se giró a la advertencia de Katie, pero lo único que logró ver fue la cabellera rubia frente a ella, que la empujo, haciendo que se raspara la mejilla.
—No, no, no –murmuró la pelirroja cuando la bala dejó un orificio en el pecho de la mujer.
Katie disparó al solado y se acercó corriendo hasta ella, revisó el rostro de la mujer y su semblante se entristeció.
— ¿Qué ocurre? –pregunto Ginny.
—Es la madre de Kristin –negó.
—Por dios, no –negó.
—Ve con los niños, necesitarán protección.
—Pero...
—Ve –ordenó.
Ayudó a las otras tres mujeres contra los soldados que intentaban entrar al refugio, pero era algo que no podrían hacer, ya que el escáner que había colocado, tenía programados a cada uno de los miembros de la Resistencia.
— ¡Al suelo! –le grito a la profesora McGonagall, todo el mundo seguía creyéndola la líder, por eso la atacaba, observó a la mujer y se quitó de encima de ella –entre al refugio y no salga hasta que todo esté tranquilo.
— ¿Por qué lo hiciste? –la cuestionó.
—Draco nunca soportaría el perderla de esta forma, es su madre.
—Tampoco soportaría perderte a ti, te prefiere sobre mí.
—Soy sólo una mujer, hay más en el mundo, pero no hay dos madres, profesora –sonrío y la escoltó –y si va a perder a alguna, que sea la reemplazable.
oOo
Draco frunció el ceño cuando prestó atención a lo que Tom observaba, la columna de humo no era normal, y estaba justo en el lugar del campamento, fue hasta el auto y ordenó que avanzarán hasta el lugar.
Corrió hasta Luna, que tenía una venda en su cabeza, la sujetó de las mejillas, mientras le dedicó una mirada, estaba preocupado.
— ¿Estás bien? ¿Frank está bien? ¿Theo y la profesora están bien?
—Sí, todos los mencionados estamos bien.
— ¿Y los que no? –la observó preocupado.
—Hubo muchas bajas –negó y sollozó –Ella es una.
— ¿Dónde está Ginny? –la sujetó de las manos.
—No lo sé, no la he visto.
—Iré a buscarla –informó cuando Neville asintió.
Draco suspiró cuando la encontró cerca del río, estaba con Blaise, revisando si había algún otro sobreviviente.
—Sabía que no eras de confianza –lo atacó.
—Basta, Draco, por favor –pidió Ginny –Blaise está aquí porque fue Dolohov quien mandó el ataque, no sé cómo nos encontró, pero fue un mensaje claro.
—El tiempo se terminó –informó Zabini.
—Dijo dos semanas, a un faltan días para el plazo –les recordó.
—Lo sé, pero no podía negarme, si lo hubiese hecho, estaría muerto, me ordenó que no volviera sin ella.
—Bien, puedes quedarte aquí porque…
—El siguiente ataque puede ser aéreo –informó Blaise –y dudo que sobrevivan muchos si es así, Ginny tiene que irse conmigo ahora.
—No –se negó.
—Bien, entonces no nos culpes por lo que pueda pasarle a tu gente después de que regrese al complejo completamente solo.
—Draco, por favor –suplicó Ginny.
—Tú ya eras casado cuando ella volvió –recordó Theo –ahora ambos tendrán a sus espaldas una muy mala decisión que desembocó en una buena.
—Eso no me ayuda –gruñó Draco y observó a su amigo, que ni siquiera había notado en qué momento había llegado.
—Es hora de decidir –anunció Blaise.
—Termina con esto y ve por mí, estaré esperándote –lo besó.
oOo
La mirada de Draco estuvo en todo momento en la pelirroja, hasta que se perdió de vista con Zabini, no le agradaba la decisión de enviarla a La Orden, y menos fingiendo seguir siendo Ginevra Weasley, y no Malfoy, confiaba en ella más que en nadie, pero era algo que no estaba dispuesto a externar para evitar confrontaciones, o un ataque hacia ella, sabía que jamás los traicionaría, pero aun así, saber que estaba con Dolohov, ese maldito bastardo que se había atrevido a ponerle una sola mano encima, ahora tendría que saber que si volvía a lastimarla, aunque fuera quebrándole una uña, se las vería con él, no se cansaría de perseguirlo hasta verlo muerto.
—Todo va a estar bien –habló Theo.
—Lo sé, y más les vale que hagan lo suyo, tenemos que terminar con esto cuanto antes, para así ir por ella, no pienso dejarla más de lo necesario en ese lugar.
—Lo único que sé es que estará segura –habló Tom.
—Yo no estoy tan seguro, no conocemos a nadie salvo a Zabini, no hay nada que podamos hacer si ella está en peligro, no me agrada esta sensación de descontrol de una situación.
—Ganaremos la guerra, y tú tendrás a tu chica –prometió Theo.
