Aquí les dejo esta última parte... (el fic no se acaba aquí)... espero que lo disfruten. Como siempre, cada vez que tengo tiempo les traigo un capítulo, aún no sé cuánto me demore en subir el otro porque como ya terminé con este "mini arco" debo seguir con lo demás entonces debo ordenarme un poco en lo que escribiré a continuación.

PD. Ya tengo más de 100 review :o enserio me emociona porque cuando recién comencé a escribir tenía muy bajas expectativas delo que estaba escribiendo. Así que gracias a tod s por comentar… enserio cada vez que leo sus comentarios me hacen muy feliz y me dan "alitas" para seguir escribiendo jaja

Princesa Kurai: ¡Aló polizía! :v Tengo una acosadora jajaja Pues la verdad es que Shaitán recibió órdenes de Nevra… en este capítulo se explica un poco xD Con respecto a Leiftan jaja releyendo algunas cosas jja debo decir que fue más vivaracho que Nevra ajaja Nevra jamás le ha dado agarrones en el trasero a Erika.

Pd. Me dio ternurita eso del pimpollo jaja no se porque me imagine a Nevra diciéndole pimpollo a Erika jaja… ya me estoy rayando.

Midmei: Nooo T.T a Shaitán jamás le haría algo malo… no se lo merece. Para mí es como un niño pequeño, si algo le pasara sería muy injusto… cosa que no pasará al menos en mi fic jaja No debí decir que me gusta destruir teorías :C ya no puedo puedo destruirlas porque nadie las escribe jajaja

Elenaa: jajaja yo igual prefiero mil millones a Nevra… en el juego, a Leiftan lo encuentro muy falso.

Richelleee: A mí tampoco me gusta Leiftan lo encuentro muy falso, si es triste pero de lo triste siempre sale algo hermoso.

KatMay: Me alegra mucho que mi fic te haga feliz y que te haga sentir tantas emociones… me siento realizada con eso c: Y Shaitán no… él no se toca… él vivirá feliz por siempre jaja Leiftan hasta agarrones le dio a la cabra y ella no lo quiere jaja puta bida jaja :v

Guest: Me alegra que te guste el fic jaja yo soy fiel… este pesho solo ama a Nevra :v

Por último… fliparon con la escena de Leiftan jajaja no se lo esperaban xD

Imaginen, disfruten y comenten c:

._._._._._._.

Héroe parte 3

El suelo estaba frío, demasiado para mi gusto. Sentía que tenía mucho sueño, solo quería cerrar los ojos e ir a dormir. A mi nariz se acercaban muchos olores, entre ellos el olor de Erika.

Erika…

La sentía gritar mi nombre, que terca era, le dije que escapara. La sentía tocarme, lo sabía aun teniendo los ojos cerrados. ¿Cómo olvidar ese suave bailar de sus dedos cada vez que me acariciaba? Sin embargo, esta caricia no era como las demás, era una caricia desesperada. ¿Desesperada de qué? si yo solo quería dormir y descansar.

De pronto me sentí un poco más ligero, y a pesar de que sentía frío en mi pecho, esto no me impidió abrir los ojos y levantarme. A mi alrededor ya no había nadie. Erika y los demás me habían dejado solo.

Caminé por el bosque hacia el C.G. Todo estaba en paz mientras yo seguía avanzando, esperando llegar pronto a mi destino. El sendero era de piedras y a mi lado no había nada más que árboles que se movían con el viento, viento que yo no sentía en mi piel.

Comencé a recordar mi niñez, como cuando mi madre me acunaba entre sus brazos.

Comencé a recordar mi niñez, cuando mi padre cantaba una de sus tantas canciones.

Comencé a recordar mi nefasta adolescencia, cuando por culpa del egoísmo y del destino, tuve que separarme de mis padres y huir junto a mi hermana.

Recordé mis días en el C.G. Recordé a todas las chicas con las que salí. Recordé cuando me convertí en líder y me hice aún más popular. Recordé la primera vez que dormí en la misma habitación que Shaitán… esa noche, ninguno confió en el otro, esa noche ninguno durmió esperando un ataque sorpresa de alguno de los dos, un ataque que nunca llegó.

Recordé la vez que llegó Erika.

Ella estaba en el suelo mientras yo la miraba asombrado… nunca había visto una humana tan bella, de hecho, nunca había visto una humana. No pude evitar lanzar mi típico comentario de presentación, aquello con lo que me hacía notar.

-Mmm… tienes un olor demasiado delicioso… a humana –me relamí contento- ¿Qué acaso es hora del almuerzo? –le sonreí ladino. Al verme, su reacción fue la contraria a lo que yo esperaba… en vez de caer rendida a mis pies, me empujó fuerte y se fue corriendo. –Pero que maleducada, ¡ya volverás a mí preciosa, y vendrás arrastrándote! –le grité fuerte.

La segunda vez que la vi fue cuando Ezarel la tenía del brazo, la estaba acusando de haber robado pan.

-¡¿Qué hace ella acá?! –preguntó y exclamó Miiko.

-Estaba robando pan –habló Ezarel.

-No creo que sea tan inteligente como para robar –me atreví a hablar, la castaña me miró desafiante.

-Menos mal que llegué yo y detuve el robo.

-¡Jamón, llévala a la celda! –gritó la jefa.

-No quiero ir a la celda –manoteó y chilló la humana.

-Quizás deberíamos dejarla hablar –sugirió Keroshane. Era típico de él.

-Bien… habla –la kitsune se cruzó de brazos y esperó a que la chica castaña hablara.

-Bueno pues…

-Lo sabía, es estúpida –comenté mientras la miraba divertido- mejor, yo me ofrezco a encargarme de ella, nunca se sabe cuándo puede escasear el alimento. –lo acepto, era divertido ver como sus ojos violeta se incrustaban molestos, más en mí, por culpa de mis comentarios, que en mi amigo quien la estaba acusando de robo… ¿Por qué se me ocurría ser tan masoquista?

-Nevra déjala hablar –Kero me miro.

-Bueno –prosiguió la chica- yo estaba caminando por el bosque y…

-Quizás deberías decirnos tu nombre primero… yo no hablo con ladronas desconocidas –habló Ezarel.

-¡Ezarel! –Keroshane lo miró molesto.

-Ezarel siempre robar miel… -habló Jamón. –Ezarel ser ladrón también.

-Sí, pero yo soy un ladrón carismático… -sonrió ladino.

-Pues… -siguió la chica- me llamo Erika y, como iba diciendo, yo iba caminando por el bosque hasta que vi un circulo de setas, entonces lo crucé y…

-Llegaste y robaste pan…

-¡Maldita sea Ezarel! –del báculo de Miiko comenzó a salir fuego azul- ¡Déjala hablar de una maldita vez! ¿quieres que te recuerde todas las veces que te hemos pillado comiendo miel robada en tu escritorio? –miró a la chica- sigue por favor.

-Pues… crucé el círculo de setas y llegué hasta la sala azul donde estaba ese gran cristal.

-Imposible… la sala de cristal tiene encantamientos que la protegen –la jefa se puso una mano en el mentón mientras pensaba.

-Debiste haber caído en mi pieza mejor –no me pude contener en decir eso.

-Créeme que es el último lugar en el que me gustaría estar. –me miró molesta.

-Créeme que no dirás eso en un tiempo más. –me relamí.

Al parecer, la joven iba a replicar cuando de pronto fue interrumpida por Valkyon.

-Si no sabes nada de nuestro mundo, ¿Cómo saliste de la cárcel?

-Pues… un hombre con una máscara me sacó de ahí.

-Y nosotros perdiendo nuestro tiempo contigo –se molestó la kitsune- vamos a buscarlo… Keroshane enciérrala en el calabozo… la sacaremos cuando sepamos devolverla a su mundo.

Antes de salir la miré por última vez, volvió a molestarse cuando le tiré un beso en el aire.

La tercera vez que la vi fue en la madriguera. Me ofrecí a ayudarla y aunque ella no quiso mi ayuda, la acompañé igual. Como no quiso, por miedo, meterse a revisar la madriguera, me agaché yo para inspeccionar el recoveco de tierra.

La vi por cuarta vez cuando tuvimos una reunión en la cantina y ella nos escuchó. Seguramente también había escuchado cuando yo le dije al consejo que ella era una cobarde, pues al entrar me miró con odio. La verdad es que habíamos comenzado con mal pie.

-¿Ezrael? –la escuche detrás de mí.

-Aquí no hay nadie llamado Ezrael –hablé divertido- yo no soy Ezarel –puntualicé- yo soy N-e-v-r-a… Nevra, no me gusta que me confundan –me volví.

-Se supone que E-z-a-r-e-l estaría haciendo la poción. –la chica miró hacia todos lados de la sala de alquimia… era una humana bastante curiosa.

-Ezarel fue buscar otra cosa que le faltó.

-Ahh –se volvió.

-Supe que te dieron una habitación… -comenté.

-Si.

-¿Para qué pediste una? Mi cama es suficientemente grande como para que durmamos calentitos los dos.

-Quizás contigo no quiero dormir "calentita". –alcé una ceja.

-Bueno, calentitos no pero sí cómodos…

-Sola duermo más cómoda.

-Eso es porque no has probado mis brazos… una vez que durmamos juntos no vas a querer despegarte de mí nena.

Me miró con asco, algo que me hizo gracia, algo que me hacía querer molestarla más. Se volvió para irse cuando proseguí.

-Cuando te den una cama decente trata de comprarle sabanas de seda… otro material irrita mi piel. –hablé haciendo como que miraba un frasco.

-Yo compraré las sabanas que se me vengan en gana…

-¿Y mi piel? –la miré divertido.

-No me interesa tu piel. –se fue molesta. Cuando la vi irse comencé a reír… si, era un maldito masoquista… pero ella era demasiado terca y se resistía tanto que más ganas me daban de molestarla.

Cuando supo que era faelienne se encerró por varios días. Kero la inscribió en la lista de la cocina para que recibiera raciones y yo un día fui a buscar comida, de mis raciones, para ella, pues al ir a verla me di cuenta de que cada día perdía más brillo, tanto así que, sin querer comencé a preocuparme.

-Erika…¿Te llamas Erika cierto? –ella asintió en silencio, era la primera vez desde que había llegado, que quería ser serio con ella. -Erika es un bello nombre, y yo no digo eso de cualquier nombre. me acerqué un poco a ella- Has llegado a un mundo que no conoces, has perdido a tu familia. Siento lo que te está pasando, sin embargo, ellos siempre estarán ahí. apunté su corazón- Ese es el baúl que guarda todos los recuerdos que de verdad importan. No creo que a ellos les hubiese gustado saber que Erika dejó de comer porque los extraña.

Después de que al fin dejó la alcoba, la enviaron a hacer el test de guardias, con tristeza supe que ella había quedado en la guardia Obsidiana.

-Debiste decirme y te hubiera dicho las respuestas del test para que quedaras en mi guardia.

-No quería quedar en tu guardia… -me respondió intrépida.

-¿Has visto los grandes músculos de Valkyon?

-Mmm… sí.

-Así vas a tener los músculos después con el entrenamiento de Obsidiana.

-¿Enserio? –me miró preocupada. Era tan ingenua al principio.

-Si… por eso prefería que quedaras en mi guardia.

-¿Podré hacer un cambio?

-Anda a hablar con Kero a la biblioteca.

-Iré para ver qué puedo hacer… gracias Nevra… creo que no eres tan malo después de todo.

Al verla irse comencé a reír malicioso, mi risa se esfumó al momento en que apareció Keroshane e Ykhar a tirarme de las orejas por meterle ideas locas a Erika.

En ese tiempo, todos los días que me levantaba me ponía como meta ver a la oji violeta. A veces la seguía en silencio, otras veces me acercaba a hablarle directamente.

Un día recuerdo haberla visto mirando fijamente unas flores que crecían cerca del estanque donde se bañaban los familiares. Eran unas flores violetas iguales a los ojos de ella. Decidí acercarme, me acicalé el pelo y caminé hacia ella con mi típico aire de galantería.

-¿Qué haces hermosa?

-Veo estas flores… cada vez que acerco mis dedos, estas se cierran.

-Estas plantas se alimentan de mana de las personas. –sonreí.

-¿Tengo que creerte o no?

-Es la verdad, por eso sus pétalos se cierran al contacto.

-Mmm… son bellas.

-Lo son… -la observé con cariño, pues para mí, ella era más bella.

No sabía el porque me acercaba tanto a ella, solo sabía que quería verla todos los días, que quería que ella solo me mirara a mí. Un día la encontré en la playa, caminamos de la mano mientras nuestros pies quedaban impregnados en la arena nocturna.

Desde ese día decidí tomarme más enserio a la chica, dejé mi alma arder por Erika.

Comencé a empecinarme en protegerla y en mantenerla a mi lado, me molestaba cada vez que se reía con otro… sobre todo cuando mostraba interés por hablar con Leiftan.

No sé en qué estaba pensando cuando le pedí que estuviéramos juntos a escondidas. No sé en qué estaba pensando cuando la lastime tantas veces. Todo lo que hice era exactamente lo que me prometí no hacerle.

Mientras caminaba por el sendero de árboles, resolví hablar con ella seriamente en cuando llegara al C.G. Quería decirle que antes que termináramos todo, yo ya tenía planeado tener algo formal con ella, quería decirle que me diera otra oportunidad, que me dejara demostrarle que yo podía ser diferente. Pretendía explicarle el porqué de mi alejamiento hacia ella en los últimos días, decirle que no era por ella, nada era culpa de ella. Quería pedirle perdón por haber sido tan celoso siendo que ella tuvo que aguantar mis coqueteos con otras. Planeaba decirle que todo lo que le decía acerca de nuestro futuro no eran utopías mías, que en verdad yo quería ese futuro con ella, que en verdad yo quería tener mi vida con ella. Casarnos quizás, tener una casa propia, tener algunos hijos. Envejecer tomados de la mano.

Quería decirle que yo la quería como amiga y que la amaba como mujer.

Recordé cuando se fue a la misión con Leiftan, recordé cuando le di las instrucciones claras a Shaitán de que si él sentía a la criatura infectada se alejara de Erika y me viniera a avisar…

Recordé cuando el Fenrisulfr dejó caer sus garras filosas en mí.

Recordé cuando desperté en aquel sendero en el que me encontraba caminando ahora. En medio del bosque tranquilo sentía solo mis pasos… tenía frío, cada vez más frío, pero a la vez sentía mi cuerpo lleno de paz, una paz que no sentía desde hace tiempo.

Miré hacia delante, y vi una pequeña casa de campo. Era mi casa de infancia, por las ventanas podía ver a mi madre mientras cocinaba y podía ver a mi padre plantando flores a un lado de la puerta.

Me paré frente a un portón de madera, que separaba el camino, para mirar más de cerca a mis padres. Sin querer, una lagrima apareció por el surco de mis ojos. Quería abrazarlos. Quería contarles la historia de mi vida… los extrañaba. Abrí el cerrojo de portón para entrar al mundo etéreo.

Karenn quedaría en buenas manos…

Ezarel y Valkyon seguirían sus vidas sin mí…

Moyra tomaría el lugar de líder de la guardia Sombra, tal y como yo le había enseñado…

Shaitán… quedaría en manos de Erika.

Iba entrando al otro mundo cuando a mi mente vino otro pensamiento.

Erika… ¿Qué sería de Erika?

Erika quedaría en buenas manos, Erika seguiría su vida sin mí, Erika y Moyra quizás podrían volverse más cercanas si yo no estaba, Erika cuidaría de Shaitán… pero… yo no quería dejarla. Mi vida estaba con Erika. Quería decirle muchas cosas, quería casarme con ella, tener una casa, tener algunos hijos y envejecer a su lado…

Cerré la puerta del portón. Miré por última vez a mis padres quienes ahora estaban frente a mí, tan solo nos separaba aquella puerta de madera. Ambos sonreían. Ambos estiraron sus manos para acariciar mis hombros.

-Los quiero –susurré- pero aún me queda mucho por vivir…

Al decir eso, triste me alejé un paso hacia atrás.

Mis lágrimas seguían saliendo y el dolor se iba acrecentando aún más. Cuando las lágrimas taparon mi visión por completo, acerqué mis manos para limpiarme y para cuando enfoqué mi vista nuevamente ya no estaba frente a mis padres… estaba en la enfermería.

-¿Despertó el bello durmiente? –me habló Eweleïn. –¿Que soñabas?... estas llorando –acercó su mano para limpiarme los ojos.

-¿Dónde está Erika? –comencé a tratar de sentarme de la camilla.

-¡¿Estás loco?!... un animal te hizo trizas y solo piensas en levantarte –me reprendió la enfermera. –Nos tenías a todos preocupados.

-¿Erika?

-Erika está bien… gracias a ella estás vivo… -comencé a escuchar a Eweleïn- Después de que quedaras en el piso, Erika se soltó del agarre de Andwin para detener el sangrado mientras los demás desviaban la atención del Fenrisulfr

-¿Lo mataron? –interrumpí.

-Si… Tu herida era demasiado profunda, –prosiguió- tenías algunos órganos reventados… te estabas muriendo. Erika sacó esto de su bolsillo –me mostró algo negro- según el reporte que hizo Erika, esto –apuntó a la cosa negra- es una raíz de réquiem, según ella se la dio una chica llamada Nifa. Erika masticó esta raíz y te la dio de comer a ti.

-Esa raíz…

-No existe… y Nifa tampoco existe. Nos contactamos con la tribu de las hadas y nos dijeron que la chica llamada Nifa no existía. Esto no es de este mundo y la tal Nifa tampoco lo era. Sin embargo, Erika pasó todo el día con ella. Nos comentó también que Shaitán no se separó de su lado en ningún momento.

-Quizás Erika ve gente muerta –comenté despacio… me dolía demasiado el cuerpo.

-Quizás… -la sentí estrmecerse.

-¿Que dice Ezarel acerca de eso? –miré la raíz que la enfermera sostenía en la mano.

-Dice que esto no es de este mundo… pero… si esto te está haciendo bien, debemos seguir suministrándote lo que queda… al menos eso dijo Erika que hiciéramos. –soltó un largo suspiro.

-Soñé con mis padres…

-¿Por eso llorabas?

-Si… los vi en nuestra casa.

-Han pasado años Nevra… quizás deberías viajar y ver qué es lo que quedó de ese lugar… -comenzó a destaparme para revisar mis vendas- lo que ocurrió en tu pueblo es un ciclo que debes cerrar…

-Lo sé.

-Si lo sabes… ¿porque no has ido?

-¡Ay! –me quejé.

-Lo siento –me aplicó una crema en el pecho.

-Porque… no se… no he tenido las agallas para ver lo que quedó…

-Pues… deberías ir y pasar página… cerrar ese período es vital para tu vida… te ayudará a madurar y te quitará un peso de encima.

Giré mi cabeza para no ver más mi herida, fue ahí cuando me fijé en un florero repleto de flores de colores y al lado de esta un cuaderno.

-¿Es el cuaderno de Erika?

-Si –comentó Eweleïn- ha venido todos los días incluso fuera de los horarios que tiene en la enfermería. Se sienta a tu lado, te toma la mano y te mira… o te acaricia, o simplemente a veces se dedica a estudiar.

-¿Cuántos días he estado dormido?

-Una semana…

-¡¿Una semana?! –abrí los ojos.

-Sí, de hecho, ya debe estar por llegar… te dejo… -arregló la venda. - trata de ser un caballero ¿entendiste?

-No quiero verla… -hablé asustado- debo estar hediondo, no me he bañado desde hace una semana… mi pelo debe estar asqueroso.

-No importa –me ignoró- ella ya te vino a ver esta mañana y no me ha dicho nada con respecto a tu olor o a tu pelo.

-¿Me puedo bañar? –rogué.

-No –me miró seria y se fue.

Quedé en la cama mirando hacia la nada cuando sentí la puerta abrirse… era ella. Me miró con sus ojos llenos de lágrimas mientras sostenía una pequeña florcita.

-Nevra –corrió hasta mi camilla y se abalanzó con cuidado sobre mí. –me tenías tan preocupada. –gimoteó mientras sentía sus lágrimas correr por mi cuello desnudo. Sonreí y alcé con cuidado mis brazos para acariciarle la espalda. –Eres un tonto… un idiota –siguió llorando- no debiste haberte metido en esa pelea –se aferró más a mí- me preocupaste demasiado. –La sentí acariciar mi pelo.

-Lo siento Erika –acerqué mi mano para acariciarle el pelo- lamento haberte preocupado, es solo que… yo te quería cuidar… quiero que me mires a los ojos –susurré. –Necesito mirarte.

Ella se enderezó y yo aproveche de secarle las lágrimas.

-Pensé que ibas a morir –susurró.

-No me podía ir de aquí porque hay muchas cosas que debo decirte… Erika yo te a…

-Eres mi héroe Nevra –me interrumpió… estaba seguro y apostaría todo lo que tenía a que ella sabía lo que yo le iba a decir, ella sabía que yo le diría que la amaba. –Tú eres mi héroe- se acercó a mi frente y me besó con esa dulzura propia de ella. Me sentía feliz… feliz de saber lo que yo representaba para ella.

-Y tú eres mi hermosa heroína… me haces muy feliz. –le acaricié la mejilla y la miré a los ojos. –Te quiero. Gracias por ser es parte de mi vida que me hace poner los pies sobre la tierra.