FACTORES EXTERNOS

Todos se encontraron en la sala de espera. Lola, Sara, Lucas, Don Lorenzo, Rita y Pove. Sara apoyaba la cabeza en el hombro de Lucas, Don Lorenzo abrazaba a su hija, Rita no paraba de dar vueltas en círculo nerviosa mientras Pove intentaba calmarla.

Pepa, de pies en una esquina, con su espalda apoyada en la pared y con la mirada al suelo se encontraba fuera de lugar.

El medico hizo la aparición estelar que todos esperaban.

Doctor: ¿Familiares de Silvia Castro?

Y como si tuviesen un resorte en la silla todos se levantaron de golpe. Rita paro en seco y Pepa levanto la cabeza.

Lola: ¿Esta bien?

Doctor: Pregúnteselo usted misma, se quedara ingresada hasta mañana pero pueden ir a verla. Habitación 312.

Los primeros en entrar fueron Lola y Don Lorenzo.

Silvia estaba sentada. Esas camas del hospital son insufribles y es prácticamente imposible encontrar una posición en la que encontrarse cómodo pero como no la cabezota de la pelirroja la encontró. Sentada con las piernas cruzadas sobre la almohada y con la espalda apoyada en el cabecero.

D.L: ¿Qué tal hija?

Silvia: Tengo la cabeza sobre los hombros, no me quejo.

Lola: Hermana…

Silvia: Estoy embarazada.

Las miradas de Lola y Don Lorenzo se clavaron en los ojos de Silvia. Sus se descomponían por momentos, los ojos de Silvia empezaron a humedecerse al ver la cara de su padre y su hermana. Pero había tenido tiempo para pensar en aquello 3 días atada y amordazada dan para pensar mucho, quizás mas de la cuenta.

D.L: Que…

No le salían las palabras. Dios en ningún momento se le pasó por la cabeza aquella posibilidad, bastante duro era asumir todo por lo que había pasado su hija como para pensar que consecuencias como esas eran posibles. Quería gritar, quería decirle a Silvia que todo iría bien que el estaba ahí, que bueno que no tenia porque seguir adelante que bastante difícil era todo ya. Pero el nudo que tenia en la garganta no le dejo hablar y Silvia tomo la iniciativa.

Silvia: Voy a tenerlo.

Lola: ¡Pero hermana! ¿Estas.. estas segura? Con todo lo que ha pasado… no se si es lo mejor.

Silvia: (Sin poder contener mas las lagrimas y hablando entre sollozos) Yo tampoco lo se, no se que va a pasar, no se ni como me encuentro, no se nada… pero es mi decisión.

D.L: ¿No vamos a conseguir que la cambies verdad?

Silvia: Es de lo único que estoy segura ahora. ¿Por favor, podéis dejarme sola? Estoy cansada

Lola: Claro, estaremos por aquí, descansa.

Silvia estaba derrotada, se tumbo en la cama y se tapo con las sabanas. Por una vez en varios días dormía en una cama y a pesar de ser de hospital se quedo dormida al instante.

Rita y Pove se fueron a casa, Silvia no tenia ganas de ver a nadie y decidieron ir a verla al día siguiente pues tendría que pasar la noche en el hospital.

Silvia dormía tranquila y Pepa velaba sus sueños desde la incomoda silla. No había tenido valor de entrar mientras Silvia estaba despierta realmente estaba asustada, y después de escuchar las noticias con las que habían salido Lola y Don Lorenzo de la habitación de Silvia el temor a afrontar una conversación con Silvia era mayor.

La miraba, dormía tan plácidamente que perecía imposible que una persona tan buena y bella como ella hubiese pasado por aquel calvario. Lo único que había conseguido amándola era hacerla pasar por todo aquello. El amor duele dicen…y que razón tienen pero lo que no dicen es que cuando amas de verdad no eres tu la que dueles, la que te duele es la persona a la que amas. Cuando amas de verdad dejas de ser tu para se la otra persona, tus prioridades cambian y esa persona encabeza la lista de todas tus prioridades. Pero no lo consiguió, la amaba e hizo todo lo posible para que ella estuviese bien, no corriese peligro y pudiera ser feliz. ¿Que iba a decirle ahora si había conseguido todo lo contrario?

La gustaba verla dormir, estaba tan tranquila.. parecía que todo había sido un mal sueño y que cuando despertaría volverían a ser felices.

Se hacia de noche y en seguida llegaría un celador con la cena de Silvia. Quería quedarse, no quería dejarla sola pero se despertaría y tenia miedo, tenia miedo de estar sola en la habitación con ella, tenia miedo a no saber que decir o que hacer, a no saber que diría o haría ella.

Se levanto de la silla, se puso su chaqueta, se inclino sobre Silvia la besó en la frente.

Silvia: Pepa no me dejes sola por favor.

Pepa: ¿Cuanto tiempo...?

Silvia: Se que no te has movido de esa silla en toda la tarde.

Pepa: No podía, no...

Silvia: ¿Y ahora te ibas?

Pepa: Tenia miedo..

Silvia: ¿De mi?

Pepa: No, de mi, de no saber que hacer que decirte... yo... ha sido culpa mía, has tenido que pasar por todo por mi culpa.. y ahora tu...y yo no... Silvia yo no...

No aguanto mas, se dejo caer llorando en la silla.

Silvia: Pepa, tu no eres culpable de nada, los únicos culpables son esos cabrones.

Pepa: Yo... lo siento.. lo siento tanto...

En ese momento entro el celador con la bandeja de la cena.

Celador: Pure de verduras y pescadito!!

Silvia: Comida de hospital.. dios..

Pepa: (Secándose las lagrimas) ¿Te han puesto dieta especial?

Silvia: No, ¿Porque tendrían que ponérmela?

Pepa: Yo que se... médicos..

Silvia: ¡Oye!

Pepa: Bueno tu no cuentas, tu eres forense. Dame quince minutos y traigo comida de verdad.

Silvia: No tardes por favor.

Pepa: 15 minutos lo prometo.

Celador: ¿Y que hago yo con esto?

Silvia: Cómaselo usted si le apetece o déselo a otra persona.

Celador: (Saliendo por la puerta) Esta bien. (Susurrando)Normal.. hay que estar muy mal para comerse esto..