Hola a todos…

Hoy publicando más temprano que de costumbre, porque tengo sueño, y mañana hay que trabajar, no quiero quedarme dormida y tengo esta terrible adicción a quedarme hasta muy de madrugada en el Internet, así que he hecho el propósito de dormirme más temprano…

Muchas gracias a todos por sus comentarios, ¡Hemos pasado los 500! ¿pueden creerlo? Estoy muy feliz al respecto, de que este fic sea el que más comentarios tenga de todos los que he escrito, su apoyo es muy valioso para mí.

Ahora no los entretengo más:


HARRY POTTER Y EL FABRICANTE DE POCIONES

LIBRO TRES: "CAMINOS"

CAPÍTULO 38: "ENTRE UNA GRAN CANTIDAD DE RECUERDOS"



Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso, ¡qué soledad errante hasta tu compañía!
(
Pablo Neruda)



Londres, mayo del 2002.

D:

En la esquina de Temple Place y Victoria Emb Ankment, a las 10 de la noche…

Sabes que te extraño.

H.

Draco suspiró mirando alrededor, estaba en el lugar que Harry le había indicado, como era una zona que él no conocía muy bien había tenido que tomar el metro (cosa que él detestaba, se sentía demasiado encerrado en esos subterráneos llenos de gente) y un autobús para llegar y lo había hecho con mucha anticipación; así que mientras esperaba se dedicó a caminar de un lado a otro, observando a la gente que pasaba. Había convencido a Gael y Mikel de que lo dejaran ir solo, después de todo no había forma en que nadie supiera a dónde iba y luego estaría con Harry así que no habría problema.

Se obligó a no seguir mirando hacia su reloj y se dedicó a mirar el River Thames hasta que sintió unas manos en su cintura, su primer impulso fue retroceder y tratar de zafarse a la vez que volteaba, lo recibieron unos ojos brillantes y burlones.

—Ese es mi chico, siempre a la defensiva —se burló Harry, que había, luego de la Academia, ido con los chicos al bar por un par de cervezas, para luego aparecer en su casa y dejar sus cosas, darse una ducha veloz (en momentos como esos agradecía que en la Academia le hubieran enseñado lo realmente rápido que podía ser en bañarse y cambiarse cuando era necesario) coger su moto y llegar casi a tiempo, apenas unos minutos pasados de las diez.

—Tonto, te pude haber golpeado —protestó Draco sonriendo feliz por la presencia de Harry, al fin, después de dos semanas que le habían parecido demasiado largas y cansadas.

—Claro… tú con tus bracitos que solo están acostumbradas a cargar pequeños calderos —continuó bromeando Harry.

—Aún te puedo ganar en muchas cosas, Potter —contestó Draco arrastrando las palabras. Harry no dijo más nada, jaló a Draco y le dio un beso suave en los labios antes de abrazarlo.

Como le solía pasar cuando estaban en público, Draco abrió los ojos sorprendido y se tensó un instante antes de que los labios de Harry le hicieran perder nociones y vergüenzas y correspondió al beso para luego abrazarse fuerte a él, aspirando su aroma y disfrutando de su calor.

—Cómo te he extrañado —suspiró con la nariz enterrada en el largo y suelto cabello de Harry.

—Y yo…

*

—¿Entonces dejará de jugar? —preguntó Hermione hacia George y Ron, que estaban en la tienda de bromas del callejón Diagon, ya cerrando después de un buen día de ventas.

—Eso es lo que ha dicho —comentó Ron mientras terminaba de hacer algunas anotaciones en el libro de cuentas.

—Pero no preguntes por qué, ni nada —aconsejó George inmediatamente después —; mamá le ha preguntado por carta pero ella ni siquiera parece dispuesta a contestar.

—Pero… ¿Tu papá tampoco ha podido averiguar nada? —continuó preguntando Hermione.

—No… ya sabes, se ha vuelto muy extraña, ahora ni siquiera sabemos dónde vive, en el complejo para deportistas de las Holyhead Harpies ya no, definitivamente —explicó Ron cerrando al fin el libro de cuentas y estirándose escandalosamente sobre la silla.

—Tal vez tenga problemas… —masculló Hermione mirando con reproche a Ron, que la ignoró completamente.

—No pienses eso, solo necesita tiempo, tal vez la botaron del equipo y no lo quiere decir, yo tampoco lo querría decir si sucediera, además, ella ya es grande, un adulto y todo eso —comentó George ya cogiendo su abrigo.

—¿Vas a salir? —preguntó Ron ya poniéndose en pie.

—Sí, le prometí a Angelina que hoy la invitaría a cenar.

—Ah… ¿No pasas mucho tiempo con Angelina? —se burló Ron dándole un ligero codazo.

—Solo somos amigos —contestó George sin mucho humor —. Traten de no hacer mucho escándalo, no quiero que luego los vecinos se quejen por el alboroto— picó justo antes de jalar la puerta para salir.

—¡George! —gritó Ron horrorizado sonrojándose violentamente mientras Hermione solo le daba una mirada asesina, una carcajada fue la despedida de su hermano mientras los dos se quedaban al fin solos.

—No le hagas caso —aconsejó Hermione tomando la mano de su novio para llamar su atención.

—Es un idiota —dijo Ron aún sonrojado, Hermione le sonrió amablemente mientras ambos subían hacia el segundo piso, donde quedaba el departamento que George y Ron compartían.

—¿Has sabido algo de Harry? —preguntó Hermione mientras comenzaba a buscar en los estantes algunas cosas para preparar algo de comer y Ron abría una botella de vino y buscaba las copas.

—No desde la semana pasada, pero sé que tiene mucho que hacer, incluso le escribió a Andrómeda diciendo que no podría visitar a Teddy hasta el domingo al medio día y solo un momento, al parecer no dispone de más tiempo libre este fin de semana.

—Oh… ¿No sabes que será? —preguntó Hermione frunciendo el ceño, Harry ni siquiera le había escrito a ella y sentía que habían pasado meses desde la última vez que lo había visto.

—No, pero mi padre me comentó que Kingsley había dicho que Harry tenía que asistir a la ceremonia esa que quieren hacer para celebrar la caída de tú ya sabes quién y que Harry se había negado completamente, al fin tuvieron que sacar su nombre de la lista de invitados y héroes de guerra.

—Pobre Kingsley, a ese paso ya no tendrá quien quiera ir a su ceremonia —razonó Hermione, tanto ella como Ron habían rechazado también dichas invitaciones, al igual que Harry no se les apetecía siquiera recordar ese día.

—No entiendo como cree que de verdad participaríamos en algo así.

—¿Sabes? Tal vez Harry se está encerrando por eso… ya sabes, malos recuerdos y todo eso…

—No, él ya no hace eso —contestó Ron sirviendo ya el vino y alcanzándole una copa a su novia.

—¿Estás seguro? —preguntó Hermione, quién creía que cada día que pasaba conocía menos a su amigo.

Ron no pudo decirle que lo estaba, con Harry ya no estaba seguro de casi nada.

*

Pese a la necesidad se obligaron a separarse, Draco podía jurar que llevaba horas abrazado a Harry y aún así le pareció un tiempo insuficiente, se dieron una sonrisa abochornada por ese comportamiento y rápidamente se pusieron en movimiento.

—Traje mi moto —comentó Harry dirigiéndolo hacia el sitio donde había dejado aparcado el vehículo.

Draco suspiró, fingidamente resignado, lo cierto era que ya le encontraba cierto gusto al artefacto aquel.

—¿Te dio tiempo para ir a tu casa a traerla?

—Sí —Harry le pasó un casco oscuro, el que rápidamente Draco se colocó mientras Harry ya montaba en la moto —. Quería que fuéramos a comer a un sitio que conozco y el autobús sería muy lento.

—¿A dónde iremos? —preguntó Draco mientras se abrazaba a Harry y sentía el rugido de la moto encendida; apretó un poco más los brazos en torno a la cintura del chico y pegó su pecho a la ancha y fuerte espalda, suspirando imperceptiblemente, ¡Dios, cuánto lo había extrañado!

—No es la gran cosa, solo que se me apetecía comer allí —contestó Harry antes de hacer avanzar la moto.

La moto se movía entre los autos a gran velocidad, pronto salieron hasta una autopista, el viento era mucho más helado, pese a la casaca que Draco tenía puesta podía sentir el viento colarse y enfriarle la piel.

No anduvieron mucho más tiempo antes de detenerse en una especie de boulevard lleno de luces y establecimientos, la música sonaba fuerte y se escuchaba a la gente reír y conversar por la angosta calle.

Harry aparcó la moto en un extremo y luego de darle un ligero apretón al brazo de Draco se despegó de él. Entraron a un pequeño restaurante de luces fuertes y mesas de colores chillones, una música bastante acelerada sonaba desde el fondo

—¿Pizza? —preguntó Draco en cuanto una chica sonriente les trajo el menú.

—Pizza —suspiró Harry —, he pensado en pizza varios días…

—Definitivamente eso de la Academia de aurores te pone raro —comentó Draco.

—Cierto —aceptó Harry —, es que apenas y he podido comer algo decente en estos días…

—Y son unos explotadores —reprochó Draco.

—Además recordaba el día que fuimos a comer pizza, ¿te acuerdas?

—¿Cómo no? Fue divertido… parece que hubiera sido hace siglos —comentó Draco rememorando su viaje de vacaciones de pascua, cuando aún estaban en la escuela.

—A veces pienso que sí, que fue hace siglos —suspiró Harry.

Draco se entretuvo leyendo las variedades de pizzas y pastas que servían allí, no recordaba que hubiera tantas, cuando sintió la mano de Harry tomando la suya y apretándola con algo de fuerza. Elevó la mirada, preocupado y sorprendido, para encontrarse con la verde e intensa mirada de Harry.

—¿Estás bien? —preguntó suavemente mientras dejaba el menú a un lado, para prestarle total atención a Harry.

—Yo… no deseo arruinar nada, y sé que nos dijimos esto por carta, pero realmente quiero que sepas que lamento mucho la forma como… no debí abofetearte ni menos insultarte…

—Oh…

—Lo siento —aseguró Harry con voz firme —, lo hice sin pensar, estaba tan molesto y… es ago que no volveré a hacer, ¿me crees, verdad?

—Harry —suspiró Draco entrelazando sus dedos con los de Harry y mirándolo seriamente —yo te creo… y sé que estabas molesto —negó con la cabeza —; durante estos días en que no pudimos comunicarnos pensé en lo qué se sentiría estar en tu lugar, Mikel me contó lo feo que se vio todo… como pensaron que yo… —se encogió de hombros, no quería mencionarlo en voz alta —y luego recordé lo horrible que fue cuando me enteré finalmente de que Yarik había muerto y realmente lamento haberte hecho pasar por algo así —declaró lo que no había sido capaz de poner por carta —supongo que al menos debí decirte qué era lo que iba a hacer… supuse que te opondrías, por eso no te lo dije.

—Por supuesto que me opondría, a nadie en su sano juicio se le ocurre andar probando pociones que no necesita en ese momento —contestó Harry.

—Nosotros probamos la mayoría de las pociones que hacemos —le corrigió Draco arqueando una ceja —y no es que estemos locos o algo por el estilo.

—Eso es debatible —rebatió Harry frunciendo el ceño.

—Claro, como yo creo que pasarse horas en un lago congelado para sacar una caja vacía que solo tiene mi nombre puesto es algo tonto e inútil —respondió Draco endureciendo la mirada, intentó soltarse de la mano de Harry, pero este lo apretó con más fuerza.

—Esto es estúpido —decidió Harry agarrando más fuerte la mano de Draco y mirándolo a los ojos.

—Pues… —Draco estaba ya dispuesto a dar una respuesta respecto a cuál de los dos era en realidad el estúpido, pero se contuvo, después de todo la idea no era pelear.

—Entiendo esto: a mí no se me ocurriría andar probando pociones, ni siquiera para la alergia, si es que no es realmente necesario que las tome, pero para ti es algo corriente y normal; sin embargo piensas que el entrenamiento que hacemos es absurdo, y yo discrepo de eso, sé que parece inútil pero también sé que es algo que me servirá en el futuro, algo que es necesario que aprenda, y esa es la forma de hacerlo. Tenemos dos puntos de vista diferentes; ahora tenemos que aprender a vivir con ello.

Draco bajó la mirada un momento y luego suspiró lentamente, volviendo a juguetear con sus dedos entre los de Harry:

—De acuerdo… es decir, tienes razón; lo lamento, haber probado la poción sin decirte nada, y prometo que si alguna vez tengo que hacer algo así te lo diré.

—¿No me dirás que nunca más probaras algo así de peligroso? —preguntó Harry ofendido.

—Sabes, he pensado en que eso de ser Auror es mucho más peligroso de lo que yo creía —contestó Draco, descolocando completamente a Harry, que no esperaba esa declaración —, quiero decir, tendría que estar esperando noticias sobre si la misión salió bien, si no te hirieron o lastimaron, si no te dejaron irreconocible o algo así, todo el tiempo…

—Pero… —Harry inclinó la cabeza hacia un lado —, es lo que yo quiero hacer… es lo que escogí como trabajo y puede que sea un poco peligroso pero…

—¿Poco? —interrumpió Draco —; poco peligroso es cuidar dragones, tú irás tras los malos todo el tiempo, si alguno llega a atraparte, a lanzarte un hechizo… ellos no están de juegos, ellos tiran a matar.

—¡Y yo soy bueno en lo que hago! —rebatió Harry rápidamente, medio ofendido porque Draco pensara que lo podían atrapar fácilmente.

—También yo, Harry —contestó Draco con voz más calmada, llegando al punto al que quería llegar.

—De acuerdo —suspiró Harry suavemente —ya entendí… Pero ¿no hay forma de que no probaras las pociones…?

—Podría decirte que no, ¿sabes?, que no lo haré más y todo eso, para que estés tranquilo y esta conversación termine, pero no lo haré, no te mentiré ni ocultaré cosas, así que no, no dejaré de trabajar de la manera en que trabajo normalmente, pero prometo no probar nada tan peligroso como lo último, a menos que sea de vital importancia y antes de hacerlo te lo diré y te daré todas las explicaciones del caso.

Harry agachó la cabeza un poco, meditando acerca de lo que Draco le decía, supo que su novio tenía razón, después de todo, ¿cuántas veces se había lanzado él hacia el peligro sin pensar en los demás? Y peor aún, si llegaba a ser auror menor o mejor aún, prior, ¿no tendría que andar en esas misiones que Draco consideraba peligrosas? ¿No sería injusto que le pidiera a Draco dejar de hacer esas cosas cuando él se exponía mucho más?

—Creo que aún nos queda un poco más que saber el uno del otro —dijo al fin sonriendo tímidamente.

—Y eso es interesante, ¿verdad? —sonrió Draco, suspirando contento de que aquel incómodo y pesado momento hubiera terminado.

—Mucho, ¿pedimos ya la comida? Muero de hambre.

Draco soltó una carcajada y negó con la cabeza, soltando la mano de Harry y tomando nuevamente su menú.

—No me sorprende, en ese sitio te matan de hambre.

—Cierto —aceptó Harry viendo también ya en su menú.

Al final pidieron una enorme pizza con muchos ingredientes para ambos y un gran vaso de cerveza helada para cada uno, ambos se enfrascaron rápidamente en las noticias de las dos semanas que habían pasado, en como Draco finalmente había renunciado a sus dos trabajos muggles, y lo feliz que había estado cuando al día siguiente de renunciar al supermercado, en su último día oficial de trabajo, sus compañeros le habían hecho una pequeña despedida, con pastel incluido, hasta Perpetua se había manifestado triste por su pronta ausencia. Los señores Jackson, los dueños de la tienda de discos y Evelyn, le habían dado una hermosa tarjeta de despedida cargada de muy buenos deseos. Draco tuvo que admitir que nunca pensó que se encariñaría tanto con ellos y que extrañaría aquellos empleos, pero que sabía que no podía tener más tiempo para seguir trabajando si es que quería tomar en serio el proyecto de la Fábrica que estaba montando con Gael. Harry le habló de casi todo lo ocurrido durante las clases, guardándose por el momento el tema de las clases de oclumancia y legerimancia que no había podido seguir.

No fue hasta que Draco terminó de devorar el último trozo que Harry pareció ponerse más serio, pidió dos enormes vasos más de cerveza y luego suspiró sintiéndose algo nervioso.

—¿No se supone que no debes beber tanto si vas a conducir? —le preguntó Draco con un ligero tono de reproche.

—Ni que fuera una gran cantidad, además no habrá problemas, esta noche regresaremos volando.

—¿Volando?

—Hace mucho que no lo haces, ¿cierto?

—Años, casi he olvidado como se siente, aunque no creo que sea lo mismo en una moto, abrazado a ti. ¿Estás seguro que no es irresponsable hacerlo?

—Nah… tiene un hechizo de ubicación, me llevará a casa, así que no te alteres tanto…

—Yo no me altero.

—No, que va —se burló Harry y Draco frunció el ceño.

—Potter…

—Ya, lo siento… —Harry retomó el tono serio nuevamente —. Escucha, hay algo en lo que he estado pensando…

—¿Sí?

—Yo creo que tal vez en tu habitación las cosas deben estar algo apretadas, con tantos ingredientes y cosas…

—Sí —suspiró Draco —, realmente creo que falta poco para que termine sacando la cama…

—Y entonces yo… en mi casa hay mucho espacio, en la parte baja tiene unas mazmorras que casi nunca uso y que si las arreglamos serían un laboratorio estupendo…

—¿Quieres que haga las pociones en tu casa?

—No. Bueno, sí, pero en realidad quisiera… —Harry jugueteó con el borde de su vaso sin animarse a levantar la vista, repitiéndose una vez más de que si Draco le decía que no, no debía resentirse —; quisiera que vivieras allí, conmigo.

—Oh… yo… —A Draco la proposición le había tomado por sorpresa, no esperaba que tan pronto Harry le pidiera vivir con él, sobre todo luego de la discusión pasada o de lo que había pasado en la escuela.

—Sé que llevamos juntos poco tiempo —empezó a explicar rápidamente y casi sin respirar y sin mirarlo realmente a la cara —y que no estaría en casa más que dos veces al mes, pero solo sería por los siguientes meses, luego estaría siempre y es más seguro, ya sabes, entraron una vez a tu casa y te envenenaron y me sorprende que no lo hayan intentado de nuevo, así que me sentiría menos preocupado si sé que te quedas allí, la casa tiene muchas protecciones, incluso podría hacerla inmarcable una vez más, ya sabes, para que nadie la encuentre y todo eso… Gael y tú estarían más cómodos trabajando en un sitio más amplio, sería más fácil para almacenar cosas y… —la mano de Draco deteniendo el movimiento de sus manos sobre el borde del vaso lo hizo detenerse y levantar la mirada.

—Harry —dijo con voz, muy a su pesar, temblorosa.

—No tienes que contestar ahora mismo, puedes tomarte el tiempo que quieras para pensarlo y cuando estés listo pues ya sabes que…

—Harry —reiteró con voz más firme —¿Estás seguro de esto? ¿De qué estaremos bien así?, ¿qué estamos listos para vivir juntos?

—¡Claro que lo estoy! Pero no te quiero presionar porque…

—De acuerdo, si tú estás seguro yo también lo estoy.

—Te puedo dar acceso para que entres cuando quieras y vayas viendo si te adaptarías a vivir allí y…

—He dicho que de acuerdo —recalcó Draco presionando su mano más fuerte sobre las de Harry.

—Además está Kreacher, creo que te adora o algo así y… —Harry se detuvo al ver la mirada y la sonrisa de Draco, procesando al fin sus palabras —¿Has dicho que…?

—Que de acuerdo, que si tú estás seguro entonces quiero hacerlo —Draco asintió con la cabeza para dar más énfasis a su respuesta, esperando que ahora sí Harry lo entendiera.

—¿En serio? —preguntó Harry queriendo cerciorarse de que no estaba entendiendo mal.

—Ajá… ya sabes, Kreacher me adora —se burló Draco, Harry le dio un golpe muy suave sobre la mano.

—Tonto.

—Vamos, no te pongas celoso, es solo un elfo —siguió burlándose Draco soltando a Harry y dando un sorbo a su cerveza.

—Eso que dices es asqueroso —protestó Harry aunque sonriendo.

—Sí, tienes razón…

—Entonces… ¿Cuándo te mudarás?

—Espero que no esperes que esta misma noche.

—Pues, no, esta noche no… aunque espero que sí te quedes hoy, y mañana, si es que puedes, claro

—Dalo por hecho —contestó Draco rápidamente, de todas formas ya había dejado el trabajo adelantado y a Gael encargándose de los pendientes para poder pasar todo el tiempo posible con Harry.

Harry levantó la mano para pedir la cuenta mientras Draco terminaba el contenido de su vaso y lo miraba fijamente.

—¿Qué? —preguntó Harry notando la mirada de su novio.

—¿Por qué ya no vas a bailar?

—¿Cómo dices?

—A bailar, o a las discotecas, con tus amigos, como antes.

—Ah… —Harry frunció el ceño no entendiendo a qué venía esa pregunta de pronto, extrañaba salir a divertirse un poco, sí, pero no tanto como extrañaba a Draco.

—No recuerdo que hayas dicho haber ido una sola vez desde diciembre que apareciste en mi casa.

Harry se encogió de hombros en el momento que la camarera trajo la cuenta.

—No lo sé… no me ha provocado, creo.

—Déjame pagar esta vez.

—Pero…

—Déjame, Harry, nunca me dejas pagar nada.

Harry cedió y Draco dejó unos cuantos billetes muggles sobre la mesa antes de salir con Harry del lugar.

—Lo único que digo es que si quieres salir alguna vez con tus amigos… ir de discotecas, como hacías antes, puedes hacerlo, es más, debes hacerlo, no quiero que dejes de hacer las cosas que te gustan solo por mí —continuó Draco una vez ambos estuvieron ya caminando hacia la moto aparcada.

—No es eso… Ahora estoy muy ocupado y el ir a bailar o salir con mis amigos a tomar unas copas no es tan importante para mí como lo es estar contigo —explicó Harry mientras le pasaba el casco a Draco.

—Pero…

—Apenas y disponemos de cuatro días al mes para vernos, no los quiero perder con mis amigos, quiero disfrutarlos contigo…

—Yo también quiero pasar el tiempo contigo —respondió Draco —pero no quiero acapararte ni nada de eso… es más si ahora quisieras ir y…

—No, esta noche no, está noche necesito pedirte algo.

—¿Además de que me mude contigo? —preguntó dejando de lado el tema del poco tiempo que Harry pasaba ahora con sus amigos y centrándose en la nueva petición de su novio.

—Sí —Harry trepó a la moto y Draco lo imitó abrazándose a él —. Esta noche y mañana, y hasta el domingo si es necesario, necesito que me enseñes oclumancia y legerimancia.

Draco abrió los ojos como plato y no supo qué decir; la moto de Harry rugió y ya por puro instinto se sujetó a él con más fuerza; avanzaron por la avenida que habían llegado, saliendo a la carretera mientras Draco le seguía dando vueltas a cómo demonios Harry sabía que él sabía oclumancia y legerimancia.

*

Aquel verano había sido espantoso, no tanto como el verano en el que volvió a casa luego de fallar con su misión, pero sí había sido uno de los peores veranos de su vida, se había sentido rabioso, furioso y sobre todo humillado.

Su padre estaba preso en Azkaban, arruinado, su reputación, el nombre de su familia, todo estaba arruinado, se habían convertido en una burla para los demás, en un ejemplo de lo que les podía pasar a los mortífagos, y peor aún, todo había sido por culpa de Potter. De Potter y el viejo "come caramelos de limón"

El Lord no había tardado en comunicarse con él, en decirle cual era el precio para que su padre quedara libre y para que se pudiera convertir en un mortífago. Honestamente no le pareció tan complicado cuando se lo dijeron, el resentimiento que tenía hacia cualquiera del lado de Potter era tal que hubiera aceptado si le hubiesen pedido que matara al mismo Potter también.

Sin embargo, conforme los días iban pasando la rabia de alguna manera conseguía desplazarse poco a poco, dejando en su lugar un terrible sentimiento de pánico, de ansiedad y de terror.

Fue cuando ya faltaba cerca de un mes para regresar a la escuela; su madre había estado alrededor de él, poniéndolo más nervioso, repitiéndole una y otra vez que no tenía que hacerlo, que debería haber otra forma de lograrlo, que alguien más podría hacer el trabajo por él, pero Draco no había querido escuchar, no podía hacerlo, sabía que esa era su responsabilidad, ahora que su padre no estaba él era la cabeza de familia y era su responsabilidad cuidar de su madre y también lograr que su padre saliera libre. Entonces su madre, ya resignada a que Draco no cedería, o que no tenía escapatoria, había hablado con Bellatrix.

En un inicio su tía Bella le había caído bastante bien, odiaba a Potter, a Dumbledore y adoraba al Lord, compartían las mismas ideas de la pureza de la sangre y de lo importante que era limpiar de una vez por todas el mundo mágico, devolver a los sangre sucia a su lugar, lejos de su comunidad, ser mago era algo que no cualquiera debía ser y era el momento, junto al Lord, de conseguirlo.

Durante varios días, ante la atenta mirada de su madre (ella parecía querer tener vigilada a su tía Bella todo el tiempo aunque Draco no se explicaba la razón), su tía le enseñó como proteger su mente de las miradas imprudentes, como evitar, dado el caso, que Dumbledore o algún otro quisiera ver sus pensamientos y sus planes, sabía que el vejete era un experto en la materia y no querían correr ningún riesgo, lo último que necesitaban era que lo expulsaran de la escuela, o peor aún, que lo enviaran a Azkaban junto a su padre. También le enseñó legerimancia, decía que era un arma muy útil y que en cualquier momento la podía necesitar.

Practicaron mucho, su tía parecía muy entusiasta en querer entrenarlo, siempre le decía que sería un gran mortífago, que con un poco de persistencia, sobre todo luego de realizar tan importante misión, sería uno de los que ocuparía el círculo de honor del Lord. Y Draco le creyó, durante un tiempo se entusiasmó ante la idea, antes de que las amenazas del Lord comenzaran a ser tan persistentes, antes de que se diera cuenta de que había demasiado en juego, antes de comprender lo malvado que podía ser el Lord y lo terrible que podía ser el asesinar a alguien.

Cuando el verano terminó era capaz de proteger su mente y someter las mentes de los demás, había incluso visto la mente de su tía Bella, lo cual había sido una visión demasiado perturbadora, una mezcla de oscuridad y celdas grises combinada con muertes, sangre y algo de locura. Quizá fue allí que su tía empezó a desagradarle un poco, comprendiendo al fin el porqué su madre no los quería dejar solos. Pero tenía la mente tan ocupada en idear una forma de cumplir con su misión que dejó de lado los sentimientos hacia Bellatrix.

Desde que la guerra había terminado, e incluso antes, desde que Yarik había estado a su lado, había dejado de practicarla, no estaba seguro de que tan eficiente podía ser ahora, ese era uno de los usos de la magia que habría preferido olvidar, junto con las imperdonables y los hechizos de tortura que aprendió por esos días, sin embargo ahora Harry lo había hecho recordar y peor aún, le pedía que se los enseñara…

Esta vez entraron por el garaje, en cuanto la puerta se abrió las luces se encendieron y el ronroneo del motor de la moto de Harry se detuvo, llenando todo de un vacío silencio. Tan tenso como estaba, prácticamente saltó de la moto en el momento que pudo, quitándose el casco lo más rápido posible y buscando la puerta de acceso hacia la casa, cuando por fin la ubicó Draco caminó hacia ella, pero la mano de Harry sobre su brazo lo detuvo.

—¿Pasa algo?

—No.

—Draco, escucha… si no quieres, ya sabes, enseñarme… —empezó a explicar Harry, había pensado en Draco como su tabla de salvación, nunca habría pensado que el chico se negaría, aunque claro, no pensaba obligarlo.

—¿Cómo lo sabes?

—¿Qué?

—Que cómo lo sabes. Que sé hacer eso, ¿cómo lo sabes?

Por un instante Harry lo miró confundido, hasta que recordó, lo sabía porque lo había espiado, pero nunca se lo había dicho, nunca le había contado aquello. Se sintió enrojecer ligeramente mientras lo soltaba, Draco ya no parecía muy dispuesto a irse y se cruzó de brazos, mirándolo fijamente y esperando una explicación.

—Yo… —Harry miró desesperado hacia la puerta —. Te lo contaré, pero mejor entremos y pongámonos cómodos. ¿Te parece?

Draco resopló pero aún así siguió a Harry hasta la cocina, inmediatamente Kreacher apareció con un ligero "pop".

—El amo ha regresado —saludó haciendo una reverencia, miró hacia Draco y sonrió —; el señor Malfoy también.

—Hola, Kreacher —dijeron los dos a la vez, lo cual le causó, pese a todo, algo de gracia a Draco.

—¿Desean los señores que les sirva algo?

—Té estaría bien —pidió Harry mirando interrogante hacia Draco que asintió suavemente mientras se sentaba en una de las bancas de madera, Harry lo hizo delante de él, algo lejos, le pareció a Draco, pero se abstuvo de comentar nada.

Durante un par de minutos permanecieron en silencio, mientras Kreacher hacía levitar todo el servicio de té, una tetera humeante y un pequeño plato con galletas de avena. Draco se abstuvo de saltar sobre ellas, por lo menos por un rato, hasta que Harry le explicara todo.

—¿Necesita algo más el amo?

—No… o sí, Kreacher, escucha, Draco vivirá pronto aquí, conmigo, quiero que lo trates bien y que lo ayudes en todo lo que puedas ¿de acuerdo?

Harry estuvo seguro de que Kreacher se estaba conteniendo para dar saltitos mientras asentía enérgicamente, mirando hacia Draco con ojos brillantes.

—Sí, Kreacher obedecerá al señor Malfoy también, Kreacher estará feliz de servir a un Malfoy.

Draco arqueó una ceja hacia Harry que solo se encogió de hombros, mientras Kreacher hacía una última gran reverencia y desaparecía, el silencio se extendió nuevamente, roto únicamente por Harry poniéndole azúcar a su taza de té.

—¿Y bien? —preguntó Draco no conteniéndose más.

—Lo siento —contestó Harry rápidamente y anticipándose a cualquier discusión —Yo… lo lamento, fue hace mucho, cuando estábamos en sexto, la noche de la fiesta de Slughorn, ¿la recuerdas?

—¿La fiesta de Slughorn? —preguntó Draco en voz baja —. Pero yo no fui a la… Ah… —dijo recordando finalmente —; me atraparon en el pasillo y Snape me llevó a su despacho…

—En esa época yo sabía que tramabas algo y te seguí, lo había hecho antes y esa noche también te seguí, usaba la capa de invisibilidad y quería saber qué planeabas, creía que estabas confabulado con Snape y escuché su conversación, o parte de ella…

—Escuchaste cuando él quiso meterse en mi mente… escuchaste que lo bloqueé —suspiró Draco, comprendiendo al fin.

—Sí. Lo hice y pensé que ya te lo había contado… Este semestre nos están obligando a practicar eso, pero por varias razones no puedo dejar que nadie vea mis recuerdos… por Voldemort y por…

—Y porque eres gay, tu secreto dejaría de serlo —continuó Draco por él.

—Pensé que tú podrías enseñarme, he hablado con el profesor y ha accedido a que no practique con mis compañeros, lo cual de por sí ya me da muchos dolores de cabeza, pero de todas maneras debo hacer el examen en unos días y si no paso no me graduaré.

—Entiendo.

—Pero no te quiero obligar… es decir, entenderé si me dices que no puedes y no preguntaré la razón, creo que Hermione me puede ayudar a estudiar…

—¿Y que pasará si ella me ve en tus recuerdos? —preguntó Draco un poco más relajado, aunque ahora tomando en cuenta algo que no había considerado últimamente. Los otros amigos de Harry.

Harry apartó la mirada un instante, pareciendo entretenido en la forma de las galletas de avena, no sabiendo qué responder a eso, se había acostumbrado a mantener cierta distancia con sus amigos en cuanto a con quienes se acostaba, sus amigos solo habían conocido a Noah y porque habían llegado en el momento menos adecuado, sin embargo Draco… a él no lo podía ocultar, por muchas razones, porque era a quien amaba en verdad y porque era quien se mudaría con él. Tal vez no lo podría ocultar del mundo tampoco. Esas eran cosas en las que definitivamente no había pensado antes.

—Harry —llamó Draco —, no te estoy pidiendo que le digas de lo nuestro a nadie, solo que consideres que puede pasar.

—Lo sé, lo siento…

—Deja de decir lo siento, siempre te andas disculpando —protestó Draco.

—Es que tienes razón en que mis amigos deben saber sobre esto…

—¿Te sientes listo para hacerlo? —preguntó Draco adelantándose un poco en su asiento, esperaba que Harry respondiera que no, porque honestamente, él no se sentía listo.

—Pues… —Harry no sabía que contestar a eso aún.

—Practicaré contigo, no quiero que repruebes —interrumpió Draco viendo la confusión en el rostro de su novio y queriendo concentrarse en algo más importante de momento.

—¿De verdad lo harás?

—Ajá…

—Pero hay algo que no hemos tomado en cuenta —dijo Draco algo menos animado, se le había olvidado por completo —no puedo usar mi varita… aún tengo la visita obligada al Ministerio y…

—Ah… eso —Harry sonrió comprensivamente hacia Draco, que incluso se había sonrojado un poco —pues, una de las cosas que ya me enseñaron a hacer en la academia es el hechizo de limpieza que le hacen a tu varita cada vez que la visita termina.

—¿De verdad lo sabes hacer? —preguntó asombrado Draco.

—Sí, claro que sé.

—¿Y por qué no me lo dijiste antes? —se quejó Draco pensando en las cosas que podía hacer si es que Harry limpiaba su varita, claro, no podría aparecerse o cosas así, pero sería de gran ayuda.

—No lo preguntaste… sinceramente no había pensado en que sabía hacerlo hasta que pensé en pedirte que me ayudaras con esto…

—Entonces no habrá problemas con que te ayude —decidió Draco al fin.

—Pero escucha —advirtió Harry —solo se puede limpiar toda, es decir, tendrás que hacer algunos hechizos para que los aurores no noten nada diferente.

—Entendido, no hay problema.

—Genial. Entonces…

—¿Deseas empezar justo ahora? —preguntó Draco dándole una mordida a una de las galletas de avena.

—Pues… solo tenemos hasta el domingo en la mañana para… —Harry no terminó de hablar, antes de siquiera notarlo Draco había levantado la varita contra él.

—Legemerins —Draco sintió el poder del hechizo bajar por su brazo y extenderse por su varita; rápidamente llegaron a su mente imágenes claras y nítidas, como una película en marcha rápida, Harry, siendo pequeño, corriendo para alejarse de otro niño; uno regordete y rubio, un perro enorme ladrando, una mujer siendo inflada y elevándose por el cielo, un perro gigante y negro, parecido a un Grim, mirándolo fijamente, Lupín abrazándose a Black, su padrino muerto, una sala a media luz en algún lugar antiguo, gente gritando, Black cayendo hacia atrás, hacia lo que parecía un velo enorme, lo que al parecer era la oficina del director destrozada, rabia fluyendo desde algún lugar, una carpa antigua, con nieve alrededor, un ciervo plateado corriendo…

Harry se sujetó del borde de la mesa y luchó lo mejor que pudo hasta que finalmente, sin saber como, cayó hacia un lado, dándose de rodillas contra el piso, su corazón agitado y su mente aún confundida entre tantos recuerdos.

—¡Harry! —chilló Draco poniéndose en pie y corriendo a su lado, con algo de temor lo tomó de un brazo para ayudarlo a levantarse, Harry se tensó un instante antes de levantar la vista, parecía algo enojado.

—No me avisaste —masculló sentándose nuevamente en la banca. Draco se sentó a su lado, parecía algo preocupado, aunque él se sentía demasiado humillado por haberse mostrado así de débil ante él.

—Quería ver que tan rápido podías sacarme de tu mente —se excusó bastante avergonzado, no le había gustado hurgar en sus recuerdos, se sentía como un invitado no grato.

—No me digas.

—Lo siento… si quieres que te enseñe… tendré que ver esas cosas y…

—¿Y qué piensas?

—¿Qué? —preguntó Draco confundido, no sabía si le preguntaba acerca de los recuerdos que acababa de presenciar.

—De mis defensas, ¿qué piensas de ellas?

—¿Honestamente? —Harry asintió con la cabeza y Draco suspiró —: son un asco, necesitas practicar un montón.

—Gracias —rumió Harry poniéndose de pie, Draco lo miró atónito ¿se había enfadado con él?

—¿Dónde vas?

—Vamos —corrigió Harry tomándolo de un brazo e instándolo a seguirlo —, a las mazmorras, tengo una sala de entrenamientos allí, para practicar, solo tengo hasta el domingo, ¿recuerdas?

*

La imagen de un Harry algo más joven, en algún tipo de bar con muchas luces de colores, un chico bastante apuesto acercándose a él y besándolo de manera incitante, un gemido ahogado entre las dos bocas —Si no fueras gay no me habrías dejado besarte así…

Draco se sintió empujado, literalmente, hacia atrás en el momento en que la imagen de Harry se desvanecía, parpadeó tratando de ubicarse mientras veía a Harry al otro extremo del cuarto de prácticas mirándolo preocupado.

—¿Él era Fabio? —preguntó Draco sin querer darle importancia al asunto y tratando de sonar calmado.

Harry, agitado, con la cabeza dándole vueltas y cansado asintió torpemente.

—Lamento que hayas visto eso…

—No tienes porqué… Era muy guapo y mayor que tú.

—Algo mayor…

—Escucha, ¿por qué no tomamos un pequeño descanso?, creo que ambos lo necesitamos —propuso Draco caminando hacia Harry, era ya muy de madrugada y ambos habían practicado por horas.

—Preferiría que no, pero si tú quieres descansar…

Draco negó con la cabeza y cerró los ojos un instante, convenciéndose a sí mismo de que no estaba tan cansado aún.

—Sigamos entonces… Legemerins…

Esta vez Harry estuvo mucho más preparado, sintió la fuerza de la magia de Draco queriendo entrar en su mente, pero apretó un poco más los puños y luchó lo más que pudo contra el hechizo, hasta que no pudo más…

La imagen de Harry, con una oscura túnica de gala, sentado bajo un cielo que se oscurecía cada vez más, delante de él una tumba blanca, Draco la conocía, era la tumba de Dumbledore, las manos de Harry temblaban y un gran dolor lo embargaba, tardó solo un instante más en darse cuenta de que Harry leía la carta que él le había dejado…

Está vez no esperó a que Harry lo expulsara, sino que se apartó, mirando hacia Harry con culpabilidad.

Harry, algo más sonrojado, apartó la mirada y se sentó sobre el piso, con las piernas cruzadas.

—Lo siento.

—Está bien, creo que cada vez lo domino mejor… sabía que verías mis recuerdos cuando…

—No —interrumpió Draco sentándose junto a él —, lamento haberte hecho eso, causado tanto dolor.

Harry negó con la cabeza, negándose a ver a Draco, el dolor de aquel día había vuelto, y se sentía avergonzado de que Draco lo viera.

—Ya estás aquí… estamos juntos.

—Pero igual lo siento —Draco acarició con un par de dedos la mejilla de Harry —. Siempre lo lamentaré.

—No lo hagas —dijo rápidamente Harry girando hacia él —; ya no… quién sabe, tal vez necesitábamos crecer un poco más antes de seguir juntos…

—No… ese tiempo, todo el que estuviste lejos de mí, no hice más que reprocharme lo que había hecho, no sabes cuantas noches me dediqué a pensar en si lo que había hecho era o no correcto, en si realmente estarías bien…

—Draco… —suspiró Harry mientras se abrazaba a él.

—Te amo… sabes que ahora es diferente, ya no temo más, ya no me alejaré de ti —continuó Draco, sintiendo que Harry necesitaba escuchar eso en ese momento y dejando pequeños besos en la porción de piel a su disposición.

—Lo sé —afirmó Harry antes de separarse un poco para besarlo —. Lo sé… —dijo nuevamente separándose apenas del beso.

Las manos de ambos, ansiosas, se encontraron a medio camino, tratando de tocarse lo más posible, mientras sus labios seguían danzando juntos, tratando de obtener el control, sus lenguas persiguiéndose y presionándose la una con la otra, pronto ambos estaban ya en el piso, la camiseta de Harry estaba fuera de su pantalón y las manos de Draco exploraban toda esa piel tibia mientras Harry enredaba sus dedos en el cabello de Draco y se dejaba besar y acariciar.

Draco se apartó apenas lo necesario para desprender a Harry de su camiseta y desprenderse él mismo de su sudadera, ambos, con el torso desnudo se abrazaron nuevamente sobre el piso, el contacto de sus pieles los hizo exhalar un suspiro de alivio; Draco no se entretuvo mucho besando el cuello y rápidamente bajó hacia el pecho, dejando un reguero de saliva, pasando primero con su lengua, circundando los pezones para luego morderlos y dar un especial beso al dragón tatuado al lado izquierdo, Harry se agitaba y retorcía bajo sus toques de esa manera que a él tanto le encantaba, siguió bajando más aún, hasta la cintura de los pantalones, y entonces se detuvo nuevamente, para arrodillarse a un lado y comenzar a deshacerse de ellos, Harry levantó las caderas para dejar que Draco removiera tanto los pantalones como la ropa interior, bajando todo hasta los tobillos.

—¿Por qué siempre tienes que traer botas? —protestó Draco medio divertido mientras se inclinaba un poco para poder desatarlas.

—Son… son más cómodas para… —Harry resopló fastidiado por el estorbo y agitó la varita rápidamente—. Mejor.

—¡Harry! —chilló Draco quedando desnudo, su ropa había desaparecido junto con los pantalones y las botas de Harry.

—Anda, ven y no seas tan protestón —dijo Harry divertido jalando a Draco de un brazo para que subiera nuevamente, Draco aceptó gustoso, sus cuerpos, ahora completamente desnudos, entraron en contacto, sus erecciones rozándose con el suave movimiento que ambos hacían, arrancándoles suspiros y pequeños gemidos.

Fue Harry quien se apartó está vez, empujando a Draco a un lado para luego gatear hacia abajo, acostándose en sentido contrario al chico y apreciando la rosada y húmeda erección de su amante. Antes de siquiera pensar en metérsela a la boca sintió las manos de Draco sobre su cadera y una húmeda boca alrededor de su polla, gimió fuerte por la sorpresa y se aferró a una de las piernas de Draco antes de inclinarse para poderlo tomar con su boca.

Draco sentía la lengua de Harry jugar alrededor de su polla, esa boca apretando solo lo suficiente, subiendo y bajando acompañado del aire que daban los gemidos ahogados de Harry y haciéndolo sentir mucho más excitado a cada momento, su propia boca moviéndose a velocidad, ansiosa y deseosa de más, una de sus manos acariciando los testículos y tanteando suavemente la entrada, el cuerpo de Harry estremeciéndose mucho más, hasta que Harry se apartó de él, con un gemido profundo y ahogado.

—Draco… si no me follas ahora mismo…

Draco, a pesar de todo sonrió con malicia y se inclinó nuevamente sobre Harry, relegando su placer por un momento y concentrándose en el de Harry, que gimió y se retorció ante sus atenciones.

—Draco… no… mira que… —Harry trató de sujetarse de algo, pero el piso no tenía nada de que agarrarse y Draco se había alejado lo suficiente para quedar de rodillas entre sus piernas, se sentía demasiado cerca del punto sin retorno ya —Voy a…

—¿Qué te lo impide? —preguntó apartándose de la erección de Harry apenas un momento, asegurándose de que su aliento golpeé el glande al hablar mientras una de sus manos se colaba bajo los testículos y presionaba un poco más hacia el interior de la entrada de Harry.

—¡Oh, mi Dios! —lloriqueó Harry cuando esa boca se volvió a hacer de su erección, el dedo en su interior giró de manera que Draco ya sabía, lograba excitarlo, y entonces perdió cualquier noción de control, sus caderas se agitaron contra la boca de Draco con bastante brusquedad mientras sentía el placer recorriéndole toda la espalda. Gritó profundamente mientras se descargaba completamente en la boca de Draco que siguió lamiendo y chupando por un momento más antes de apartarse, con una sonrisa engreída y una mirada brillosa.

Draco sonreía complacido, si había algo que disfrutaba era proporcionar placer a Harry, saber que Harry gemía por y para él, solo para él, saber que podía descontrolarlo… sentirse al mando.

—Te advertí —jadeó Harry con voz entrecortada mientras jalaba a Draco sobre él.

—Y te escuché —replicó Draco antes de besarlo en la boca, podía sentir su ya más que necesitada erección contra la cadera de Harry e hizo un gran esfuerzo por no comenzar a refregarse mientras lo seguía besando con lentitud, las manos de Harry pronto se aferraron a su espalda y sintió una de las piernas de Harry levantarse y agarrarse a sus caderas.

—Draco… —suspiró Harry inclinando la cabeza a un lado mientras el chico volvía a besarlo y morderlo, sintiendo su deseo renacer con fuerza.

—¿Tan rápido? —preguntó medio divertido Draco sintiendo la renacida erección de Harry contra su abdomen.

—¿Qué esperabas? Han sido dos semanas muy largas.

Draco soltó una pequeña carcajada mientras se apartaba por completo de él.

—Voltéate —pidió y Harry lo obedeció al instante, quedando sobre sus manos y rodillas.

Draco, de rodillas, detrás de Harry, acarició con lentitud la espalda, sintiéndolo estremecerse por el toque, se inclinó hacia delante y sintió su polla entre las nalgas calientes de Harry, y a Harry empujarse contra él mientras ambos soltaban un pequeño gemido. Entonces comenzó a besar, lentamente, bajando por la nuca hacia la columna, con sus manos sujetando las caderas de Harry y sintiéndolo gemir mucho más fuerte conforme iba bajando. Con una de sus manos se hizo de los testículos y los acunó mientras su lengua llegaba al fin de la espalda.

—Oh, Draco —lloriqueó Harry dejando caer su cuerpo hacia delante y levantando más las caderas.

—Me excitas tanto —jadeó Draco sentándose sobre sus piernas y pasando la lengua un poco más abajo, la forma como Harry se removió por esa mera caricia hizo que su erección diera un tirón de ansiedad.

—¡Merlín! —empezó a híperventilar Harry mientras sentía la lengua de Draco pasando nuevamente sobre su entrada, apretó los puños y escondió la cabeza entre los brazos, tratando de contenerse, de no acariciarse a si mismo.

—No… —suspiró Draco, soplando sobre la ahora húmeda piel alrededor de la entrada de Harry —, no te detengas… sigue gritando… me gusta escucharte gemir así —pidió con voz ronca y ansiosa, un instante después su lengua se presionaba nuevamente sobre la entrada, apenas insinuando una penetración, fue recompensado con una gran sarta de gemidos y lloriqueos de parte de Harry.

—Me vas… me vas a volver loco —protestó Harry empujando sus caderas ya sin ningún tipo de pudor contra el rostro de Draco, esa lengua jugueteando sobre y dentro de él.

Draco acarició con una mano el muslo interno de la pierna de Harry y subió un poco más hasta hacerse, con algo de dificultad, del hinchado y húmedo miembro, lo apretó un poco y Harry gritó mucho más fuerte, entonces, satisfecho con el estado en que lo había dejado, se apartó, jalando la varita y presionándola rápidamente sobre la rosada entrada de Harry.

—Sí… demonios… sí —jadeó Harry empujándose un poco más contra la varita y sintiendo el efecto del hechizo lubricante en su interior.

—No tienes idea de lo caliente que te ves así —le dijo Draco con voz ronca mientras se pegaba más a él y con una mano guiaba su miembro hacia la entrada de Harry —. Tan jodidamente caliente —reiteró empujándose un poco en el interior.

—Por favor… te necesito —pidió Harry levantándose y apoyándose con las manos en el piso.

Draco no respondió, se empujó fuerte contra él, todo el caliente y estrecho pasaje de Harry apretándolo y absorbiéndolo.

—Ahh… —lloriqueó quedándose completamente quieto por la intensidad de las sensaciones, su gemido hizo eco al de Harry.

—Muévete —demandó Harry —. Muévete.

—Dios —masculló Draco irguiéndose por completo y apretando las caderas de Harry con fuerza, salió casi por completo de él para luego volverse a empujar, la espalda de Harry se arqueó de manera deliciosa.

—Sí… Draco… sí —gimió Harry empujándose contra Draco mientras este volvía a empujar contra él, pronto lo único que se escuchaba era el sonido de sus cuerpos chocando, con un ritmo rápido y sus gemidos y gritos, cada vez más altos.

—Harry… —Draco pasó una mano al frente y sujetó la erección de Harry, moviendo su mano de abajo hacia arriba, tratando de concentrarse en no perderse en el orgasmo eminente.

—Mmm… no puedo… ya no… —Harry se dejó caer un poco más hacia delante, descansando sobre sus codos y bajando la cabeza lo suficiente para ver la mano veloz de Draco acariciándolo apenas un instante antes de cerrar los ojos mientras una punzada de placer le nacía en los huevos y subía rápidamente por su miembro —. ¡Draco!

—¡Sí! ¡Oh, sí! —gritó Draco con fuerza agitándose por última vez contra Harry, dejando escapar toda su semilla en el interior del chico mientras su mano era bañada por aquel líquido caliente, manchando el piso y también el pecho de Harry.

—Oh, Dios, eso ha sido genial —suspiró Harry dejándose caer sobre el piso que ahora parecía mucho más frío.

—Tú puedes llamarme Draco —replicó Draco dándole un perezoso beso en la nuca y tratando de normalizar su respiración.

—¡Oh, que original! —se burló Harry hablando con voz entrecortada.

—Lo sé —. Draco se apoyó sobre sus manos y salió lentamente de Harry, para luego dejarse caer a un lado, su pecho subiendo y bajando a gran velocidad aún, de reojo vio a Harry voltearse también, su pecho brillaba por el sudor.

Harry, aún demasiado cansado tanteó sobre el piso hasta encontrar la mano de Draco y entrelazó los dedos, suspirando feliz.

*

No fue hasta el sábado en la tarde, luego de entrenar desde muy temprano, en que Harry pudo al fin bloquear por completo a Draco.

Draco se sintió aliviado, aunque no se lo dijera a Harry; primero porque pensaba que no les alcanzaría el tiempo para concluir con las prácticas y segundo porque no le gustaba ver los recuerdos de Harry, y es que muchos de ellos eran de Voldemort: de la noche que mató a Cedric, o de la forma como había querido poseerlo en el Ministerio la noche que murió Sirius, otros eran recuerdos muy íntimos, uno de Harry y Ron abrazados, Ron llorando por algo, momentos de la batalla final. Aunque también estaban el otro tipo de recuerdos que no le gustaban, como Harry con ese Noah, o con algún otro chico, incluso con Mikel. Tras ese recuerdo Harry le había querido explicar que eso era pasado y que ahora eran buenos amigos, Draco le creyó, no tenía sentido ponerse celoso de figuras del pasado, aunque no podía negar que sí le molestaban un poco.

—Ahora falta el Legeremens —dijo Draco sentándose en el piso junto a Harry, que parecía agotado —. Pero si gustas podemos descansar un poco…

—No, está bien, necesito terminar con esto rápido, casi no queda tiempo —contestó Harry antes de inclinarse y darle un beso en los labios.

Draco se apartó con una sonrisa.

—Oh, no, señor, ni lo piense —reprochó mientras se ponía en pie y jalaba a Harry para que hiciera lo mismo —, anoche hiciste exactamente lo mismo y ya viste cómo terminó.

—Pero pensé que la habías pasado bien anoche —respondió Harry con un puchero.

—Sí, pero ahora vas a entrenar —advirtió Draco divertido mientras levantaba la varita para protegerse —. ¿Sabes ya hacer el hechizo?

—Sé la teoría —contestó Harry con voz más seria y levantando la varita también, Draco hizo un ligero asentimiento y entonces Harry apuntó hacia él:

—Legeremens.

*

En un inicio Draco había podido bloquear los ataques de Harry, débiles aún por la falta de práctica y durante el resto de la tarde y noche del sábado Harry se sintió frustrado por no poder desarmar las defensas de Draco, pero el domingo en la mañana, con el tiempo corriendo en contra se dedicó a entrenar con mucha más fuerza, hasta que finalmente lo consiguió.

La primera imagen que pudo obtener fue la de Draco en el entierro de su madre, pero esta vez visto desde la perspectiva del chico, sintiendo toda la pena y la rabia, el sentimiento de quedarse solo… de no tener ya más nada en el mundo.

Desde ese momento Draco había estado taciturno y más callado, pero aún así levantando sus defensas contra Harry, recordando como hacía mucho tiempo no hacía, esa etapa de su vida, cuando su madre se había ido.

La mañana transcurrió de esa manera, con Harry sintiéndose culpable por hacer que Draco recordara cosas malas de su vida; vio a Yarik y vio la escena de cuando Lucius los había encontrado juntos, sintió el pánico de Draco, la ansiedad por información, la forma como todo su interior se quebró cuando su tía Bella le había dicho que Yarik estaba muerto, las amenazas y castigos del Lord, la ansiedad en las celdas del Ministerio…

—Creo que ya es suficiente —opinó finalmente Harry, luego de presenciar la explosión muggle del supermercado donde había trabajado Draco.

—Estoy bien… no es nada que tú ya no supieras —protestó Draco, mientras agitaba la muñeca distraídamente por hacer algo con las manos, algo perturbado por tantos recuerdos.

—Lo sé, pero no me gusta… ya sabes, mirar…

—Vamos, ya falta poco para la una, una última vez antes de que te vayas —lo animó a pesar de todo Draco.

Harry suspiró pesadamente y estuvo a punto de negarse, pero no lo hizo, sabía que si lo hacía Draco se ofendería, pensando que le tenía pena o lástima. Finalmente apuntó la varita hacia Draco y susurró el hechizo, esta vez las defensas de Draco lo detuvieron con más insistencia, pero Harry no se dejó empujar fuera e impuso mucha más fuerza hasta que de pronto se encontró mirando la escena de Draco sentado en una silla, en una lujosa oficina, un hombre mayor, que se le hacía conocido estaba tras él…

En realidad siempre existe una forma de conseguir lo que uno quiere… ¿Ves a todos esos chicos y chicas?, ellos tenían suerte, tenían alguien que los cuidaba, padres y madres que les daban educación, estoy seguro que todos ellos ahora tienen todo lo que desean… como estoy seguro tú deseas…

Pues… —sintió el asombro de Draco ante la mano sobre su hombro, su garganta seca, su corazón acelerándose.

He escuchado cosas de ti —continuó hablando el hombre con voz ronca y muy cerca de Draco —; sé de tus gustos… te entiendo, comprendo lo que eres… de haberlo sabido cuando estabas en ese juicio, ¿te acuerdas? Cuando tenías apenas dieciocho años…

Yo... yo no…

Aunque claro, ya no se puede hacer nada por el pasado ¿verdad? Solo mirar al futuro… ¿Cuál será tu futuro? Sé que en la tienda donde trabajas, esa que voló, te pueden dar un empleo a tiempo completo… mira, quién sabe, con unos años más podrás ser un jefe de algo… estoy seguro de que tienen ese tipo de puestos… no estaría mal, nadie creería que llegarías tan lejos luego de todo lo que te pasó… salvándote de Azkaban y todo eso… —el corazón de Draco se disparó y sus músculos luchaban por moverse, mientras el hombre continuaba hablando y presionando una mano sobre su tembloroso hombro —. Pero, claro, tú eres un muchacho inteligente y ambicioso además, lo sé, y esas son cualidades muy interesantes en un chico apuesto como tú, sangre pura y aún tan joven… —fue entonces que la otra mano del hombre se deslizó por la pálida mejilla, acariciándolo con algo de tosquedad, Draco dio un salto, empujando la silla y el hombre finalmente se alejó de él, el pánico era aún mayor.

¿Qué demonios es lo que pretende? —su voz sonaba agitada, entrecortada.

Oh, vamos —dijo el hombre completamente tranquilo mientras volvía nuevamente a su silla tras el escritorio —Sabes muy bien lo que pretendo, no te hagas la victima virginal delante de mí, todos saben lo bien que te la montas con ese otro chico… y lo bien que te la has pasado antes… así que solo te digo que seas práctico, ¿quieres tu beca? Yo estoy dispuesto a cambiar de opinión respecto a la beca si es que tú consideras tener un trato más amigable conmigo.

Draco apretó los puños y entrecerró los ojos —Yo no soy una puta, ni suya ni de nadie.

El hombre sonrió encogiéndose de hombros —Eso dices ahora ¿Qué harás en la calle? Porque es allí donde terminaras: en la calle y lo único que te servirán serán esa carita bonita y ese culo, así que tú eliges donde los pones a trabajar, si aquí, para conseguir un futuro mejor o allá fuera, quién sabe, eso sí, en qué acabaras.

—Suficiente —rugió Draco dejándose caer en el piso agotado, sus mejillas sonrojadas, no había querido que Harry viera eso, jamás, era demasiado humillante.

Harry respiraba entrecortadamente por el esfuerzo de haberse mantenido en el recuerdo pese a lo mucho que Draco empujaba por sacarlo de allí, miró hacia él: sobre el piso y con la cabeza gacha, y una ola de ira que no sentía hace mucho tiempo subió por su pecho.

—Lo mataré —declaró apretando los puños.

—¡No! —gritó Draco levantando la vista al fin, sus mejillas aún sonrojadas y respirando aceleradamente.

Harry vio lo avergonzado que estaba, aunque no entendía la razón, Draco no era el que tenía que estar avergonzado.

—Él… ¿él te hizo algo? —preguntó tratando de parecer más comprensivo, no quería asustar a Draco y quería conseguir toda la información posible. Se arrodilló delante de Draco y lo miró a los ojos —¿Qué pasó luego?

—Nada pasó luego, Harry, en verdad, lo mandé a la mierda y salí de allí…

—¿Fue por eso que te quitaron la beca?

—Déjalo, eso ya pasó —dijo Draco tratando de parecer calmado y poniéndose en pie —. Debes bañarte para ir a ver a Teddy.

—Draco… —llamó Harry alcanzándolo —; espera… No… ¿Estás seguro que nada más pasó?

Draco entrecerró los ojos y cerró los puños con fuerza.

—Si estás pensando que yo me acosté con el imbécil de Colburn…

—¡No! —interrumpió Harry rápidamente, registrando aún así el nombre para investigar luego —. Jamás se me ha pasado eso por la cabeza, pero ese hombre… me asustó, parecía tan… asqueroso y te tocó y…

—Sé lo que pasó, gracias —replicó Draco —; y no, no pasó nada más, me mudé de la universidad y muy a su pesar me matriculé y sigo estudiando allí así que no se salió con la suya ¿lo puedes dejar ya? Eso es algo que nadie sabe y de lo que no quiero hablar —dijo para luego salir rápidamente del salón de prácticas.

Harry se quedó un rato más allí, ese idiota había molestado a Draco, lo había querido comprar, había querido que se acostara con él a cambio de mantenerle la beca, era un tipo repugnante y por más que Draco dijera que lo dejara no lo haría, encontraría el momento y la forma, pero no lo dejaría así no más, nadie molestaba a su Draco de esa manera y seguía andando muy campante por el mundo.

*

Draco caminó lentamente hasta la habitación, su mente dándole vueltas a todos los recuerdos que había sido obligado a ver esa mañana, no se lo reprochaba a Harry, después de todo había sido él quien había aceptado practicar con él y quien lo había animado a continuar, solo que llevaba tanto tiempo, metido en tantas otras cosas que ya nunca pensaba en esos tiempos. Recordaba como antes pasaba bastante tiempo pensando en eso, en lo que había pasado, en su madre y en Yarik y en el vacío que habían dejado en su vida, y se sintió algo malo por no recordarlos ya tanto como debía.

Además estaba la humillación de Colburn, tenía que asegurarse de que Harry no hiciera nada malo o tonto, al menos sabía que durante las dos semanas siguientes Harry no tendría tiempo para hacer nada de eso, tendría pruebas y su mente estaría muy ocupada en eso.

Se desprendió de la camiseta y de los pantalones, quedando solo en ropa interior, una ducha sería ideal, una tibia ducha antes de volver a su habitación a seguir preparando pociones, estudiando y además organizando todo para poder mudarse en dos semanas, cuando el fin de semana libre llegara, tal como le había prometido a Harry.

—¿Draco? —llamó Harry desde la puerta con voz algo tímida.

—Pasa… es tu habitación —respondió Draco que estaba de espaldas a él y volteando solo un poco la cabeza para poder verlo.

—No es mi habitación, es nuestra ¿recuerdas? —corrigió caminando hacia él, Draco se había quedado quieto, solo en ropa interior y de espaldas a él.

—Aún no me he mudado…

—Es nuestra —confirmó Harry posando sus manos sobre los hombros tibios y desnudos de Draco, que soltó un pequeño jadeo por la sorpresa pero que no se movió.

—Lo sé —suspiró Draco mientras Harry bajaba lentamente de sus hombros, acariciando sus brazos desnudos.

—Y te amo —murmuró Harry besando el cuello suavemente, Draco se estremeció bajo su toque y se inclinó hacia atrás, pegando su espalda desnuda contra su pecho, aún cubierto por la camiseta.

—Y yo —contestó Draco mientras las manos de Harry acariciaban sus muñecas y sus manos para luego pasar al pecho, con la ternura que tenía Harry siempre para con él.

Harry se dedicó a besar lentamente el cuello y la nuca, mientras sus manos acariciaban casi sin tocar el pecho y abdomen de Draco, escuchándolo jadear y arquearse suavemente contra él, finalmente una de sus manos bajó más aún, acariciando sobre la tela de la ropa interior la ya notoria erección, Draco chilló un poco más fuerte por la sensación y refregó sus caderas contra las de Harry, sintiendo la dura tela de los vaqueros contra su trasero.

—Harry… —llamó con voz ahogada cuando la mano de Harry se coló bajo su ropa interior y se colocó sobre su ya muy excitado miembro.

Harry no respondió, empezó a mordisquear el cuello mientras su mano subía y bajaba suavemente, Draco levantó una mano y atrapó su cuello, girándose lo suficiente para alcanzar sus labios y darse un beso torpe mientras seguía refregándose contra esa mano que no se decidía a actuar.

Finalmente Harry, con una mano, le bajó la ropa interior con inusitada rapidez, solo un poco, lo suficiente para permitirle acariciarlo, mientras la otra se hacía finalmente de su duro miembro y comenzaba a masturbarlo con movimientos bastante lentos, Draco dejó caer su cabeza sobre el hombro de Harry y suspiró empujando sus caderas contra ese puño, tratando de ganar mayor velocidad, con ambas manos se sostuvo hacia atrás, atrapando las caderas de Harry y pegándose contra ellas.

—Mmm… Draco —jadeó Harry sobre su oído, soplando muy suavemente, Draco se arqueó contra él y gimió entrecortadamente —, te deseo…

—También… también yo —pudo contestar Draco finalmente, entre los espasmos de placer que le provocaba la lengua de Harry recorriendo lentamente su oído —. Vamos… desnúdate….

Sin soltar la erección de Draco, aunque sí bajando un poco las caricias, pasó la otra mano por el abdomen de Draco y lo empujó un poco, ambos caminaron con pasos torpes a través de la habitación hasta dar con la cama, donde giró a Draco y lo hizo acostarse en ella mientras él hacía volar su ropa por todos lados y Draco se terminaba de deshacer de la ropa interior, en medio minuto Harry ya estaba sobre Draco, acariciando y besándolo mientras sus manos bajaban por la erección y más abajo, apretando suavemente los testículos antes de acariciar la fruncida entrada.

—Oh, Draco… no sabes como es que me pones —declaró Harry apartándose de Draco y arrodillándose en la cama, Draco abrió las piernas y las flexionó, apoyando los pies sobre el colchón, luciendo, lo sabía, descaradamente abierto hacia Harry que le acarició con lentitud el interior de sus muslos.

Harry no perdió mucho más tiempo e invocó la varita, presionándola contra Draco hizo el hechizo de lubricación y luego la dejó caer a un lado, jaló por los tobillos a Draco, hasta que sus pies quedaron sobre sus hombros y se presionó contra él.

Draco dejó caer la cabeza hacia un lado, apretando las sábanas con las manos y empujando para dejarlo entrar, estaba el fastidio inicial luego de dos semanas de inactividad, pero aún así eso no superaba al placer que sabía sentiría.

—Caliente —masculló Harry en cuanto pudo entrar por completo, jadeando y sujetándose de las piernas de Draco.

—Harry… —gimió Draco cuando Harry removió sus caderas en círculos contra él, presionando en su interior su próstata, se aferró mucho más fuerte a las sábanas mientras sentía el peso del cuerpo de Harry sobre él y su cuerpo doblado casi en dos.

Harry apoyó las manos contra el colchón, a ambos lados del cuerpo de Draco y se inclinó un poco para besarlo, Draco levantó la cabeza y sus bocas se encontraron en un beso bastante eufórico, sus lenguas jugueteando y sus dientes mordiendo; se separaron cuando Harry sintió la imperiosa necesidad de comenzar a moverse.

Draco se sujetó a los hombros de Harry y comenzó a empujarse al mismo brutal y veloz ritmo que Harry le imponía, escuchó los murmullos ahogados de Harry, mientras él jadeaba también, frases inconclusas, interrumpidas por besos rápidos, la habitación entera subió de temperatura mientras se escuchaba como sus cuerpos chocaban cada vez con más rapidez, hasta que Draco no lo soportó más y una de sus manos soltó a Harry y se metió entre ambos cuerpos, cuando al fin pudo tocar su erección se arqueó completamente, estaba mucho más caliente y ansioso de lo que esperaba, le tomó apenas tocarse unas cuantas veces antes de sentir todo su cuerpo estremecerse y perder la noción de sus movimientos mientras el fuerte orgasmo llegaba a él.

Harry se siguió empujando contra él, disfrutando de todo ese cuerpo apretándolo y acogiéndolo hasta que se corrió, casi al mismo tiempo que Draco, con un gemido ahogado. Se desplomó sobre Draco, que se las ingenió para dejar caer las piernas a un lado, sintiendo su miembro aún presionado por los espasmos de su novio.

Draco suspiró profundamente, apretando a Harry contra él, deseando que nunca saliera de él, que nunca tuviera que apartarse, hasta que fue la misma naturaleza la que hizo que Harry se deslizara con lentitud de él. Sintió la respiración pausada haciéndole cosquillas sobre el cuello y con una mano le apartó el cabello de la frente, para poder ver sus ojos. Estaban abiertos y además tenía una gran sonrisa en los labios.

—Pensé que te habías dormido…

—No, solo disfruto del momento. Te voy a extrañar.

—Y yo… —suspiró Draco, dándole un beso en la frente, muy cerca de la cicatriz —. Dos semanas me parecen tanto tiempo.

—Solo serán un par de meses más.

—Lo sé, pero igual me parece mucho —protestó haciendo un ligero puchero que hizo que Harry soltara una pequeña carcajada.

—¿Sabes que no te veo hacer esa mueca desde la escuela? —dijo apoyándose con ambas manos sobre el colchón e impulsándose hacia arriba para rodar hacia un lado. Draco gruñó por la falta del calor de Harry sobre su piel y rápidamente se acurrucó contra él.

—Yo no hago muecas, Potter —reclamó con voz adormilada.

—Sí que las haces, y muchas, y muy divertidas —se burló Harry apretando a Draco más fuerte entre sus brazos.

—Oh, ya calla… —masculló Draco, no se había dado cuenta de lo cansado que podía estar y en cuestión de minutos se quedó profundamente dormido.

Cuando abrió los ojos lo hizo porque alguien lo agitaba por los hombros, abrió los ojos, sintiéndose aún somnoliento para ver a Harry ya vestido y bañado, sentado a su lado, sobre el piso estaba la mochila que llevaba para la Academia.

—¿Qué hora es?

—Apenas las dos, prometí pasar a saludar a Teddy y Andrómeda un momento antes de ir a la Academia.

—Cierto —recordó estirándose perezosamente sobre la cama, notando recién la sábana que lo cubría.

—También aproveché y ya dejé tu varita en blanco, debes ponerla a trabajar un poco para que no noten nada extraño.

—No hay problema… Lamento haberme quedado dormido.

—No… siempre es divertido verte dormir —declaró Harry acercándose un poco más a Draco, que lo jaló con los brazos para besarlo —Te voy a extrañar —dijo en cuanto el beso terminó.

—También yo… escríbeme sobre cómo te va con esas pruebas.

—Claro que lo haré, y tú me cuentas qué tal te va todo con los contratos y la universidad.

—Por supuesto.

—Y cuídate —pidió Harry un poco más serio.

—También tú.

—Nos vemos —Harry se inclinó hacia él y le dio un beso más en los labios, como cada fin de semana en que se separaban, lamentando tener que irse.

—Anda, dos semanas pasan rápido —le animó Draco tampoco queriendo apartarse de él.

—Sabes que no es cierto —Harry le removió el cabello para despeinarlo aún más, sabía que a Draco le molestaba mucho eso y el chico emitió un pequeño gruñido de protesta, Harry por fin se puso en pie y tomó la mochila del piso —. Te quedas en casa.

Draco solo asintió mientras Harry salía de la habitación, dejando todo silencioso; se dejó caer nuevamente sobre la cama y se abrigó con la sábana, la cama aún olía a Harry y aunque sabía que pronto debería levantarse también para ir a seguir trabajando, se quedó allí, con los ojos cerrados y sintiendo aquel aroma que asociaba con la felicidad.

*

Shadow Lestrange

Hola, gracias por tu comentario… me alegra que el capítulo anterior te haya gustado, ya viste que definitivamente nuestros chicos están en paz, además que ya viste como es que Harry aprendió la oclumancia y legerimancia, además que se averiguó uno de los secretos de Draco…

Tony es malo, y Ginny, pues no apoyo el maltrato, pero ella fue la que se metió a ese sitio y con esa gente…

Un beso para ti y que estés muy bien, ten linda semana

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ise

Hola… qué tal, entiendo, yo también ando muy complicada con el trabajo, casi sin tiempo para mucho, pero gracias por comentar. Tu español es muy bueno XD

Ginny, lo sé, inspira algo de pena en el capítulo anterior, y por supuesto que no me gusta que anden pegándole a la gente, pero el tipo de gente con el que ella está involucrada…

Sobre el blog, solo tengo esto:

h t t p : / / p 1 6 0 8 8 0 . l i v e j o u r n a l . c o m /

Mi livejournal… no lo actualizo mucho, pero es lo que tengo…

Un beso y que la semana de trabajo no sea tan complicada

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clmi936

¡Viva la canción criolla! Aunque ya pasó, como dices, como buenas peruanas XD

Ya viste que Harry y Draco solo tuvieron una pelea, es normal, con el carácter de cada uno, que las peleas entre ellos se den, pero está justo en ellos y en lo que se quieren, el tratar de solucionarlas XD

Gracias por tus palabras, me alegra que la historia te esté gustando.

Ten linda semana.

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Gracias a todos por leer, como siempre, espero que les haya gustado y que se den una vuelta por los comentarios, saben lo que me alegran el día con ellos.

Un beso y que la semana sea linda para todos.

Zafy