Capítulo 36.

Carteleras y Pianos.


Tres miserables semanas después, estoy de pie frente a mi solitario y desordenado casillero, intentando localizar el trabajo que sé que puse ahí ayer, o pensaba que lo había hecho de cualquier modo… es algo difícil saberlo con seguridad ya que aquí no hay ningún tipo de organización.

—Ahí estás —murmuro cuando veo el trabajo.

Lo saco desde el fondo de la pila, que cae hasta el suelo. Gruño mientras el resto de los papeles golpean el suelo y se desparraman alrededor de mis pies. Todavía les estoy frunciendo el ceño, como si eso les fuera a causar suficiente miedo como para levantarse, y ordenarse ellos mismos, y volar de regreso a encerrarse en mi casillero cuando oigo una risa detrás de mí… una risa que conozco incluso mejor que la mía.

Me giro lentamente y veo a Vegeta de pie a un par de casilleros de distancia, inclinándose contra ellos casualmente, sus manos en sus bolsillos.

—¿Crees que eso es gracioso? —Intento que suene sarcástico, pero suena patéticamente cerca de las lágrimas en su lugar.

—Sí, lo creo.

Sonríe mientras se endereza y camina hacia mí, la sonrisa que hace aparecer sus hoyuelos y casi me hace caer de rodillas.

Soy tan blanda.

Se detiene justo frente a mí, agachándose para reunir rápidamente los papeles en una ordenada pila. Me las entrega, todavía sonriendo mientras estoy intentando ponerme al día con este nuevo acontecimiento. Entonces saca un papel de su agradablemente organizada mochila y lo deja en la parte superior de la pila que está en mi mano.

Le doy una mirada curiosa, pero no registro nada de lo que está escrito. Estoy mucho más interesada en mirarlo.

—Voy a tocar en el espectáculo del Grupo de Teatro este domingo.

¿En el qué?

Él lee mi silenciosa confusión y golpea con su dedo el papel que me ha dado. Bajo la mirada y veo que es un volante, el mismo que todos los otros están cargando alrededor de la escuela. Sé sobre el Grupo de Teatro, por supuesto, y estoy vagamente consciente de que tienen algún evento por venir. Más allá de eso no he prestado atención realmente.

—¿Vas a tocar en el espectáculo? —repito tontamente.

—Sí. —Me sonríe otra vez, dispersando todo pensamiento lógico.

—Oh, genial —murmuro.

Al menos, eso es lo que creo que digo.

—¿Vendrás?

—¿Ir? —me hago eco—. ¿Dónde?

Pone sus ojos en blanco, sonriendo.

—Al espectáculo.

—¿A… el… ? —Un destello de inteligencia ilumina mi cerebro, y vuelvo a mirar el papel.

—¿Ir al espectáculo del Grupo de Teatro?

Por primera vez, se ve un poquito incómodo.

—A verme tocar —dice con una sonrisa irónica, encogiéndose de hombros.

—Oh. Sí. Está bien. Seguro. Me… me gustaría eso.

—No tienes que…

—¡No! —Mi interrupción es un poco brusca—. Quiero decir, no, no tengo que hacerlo. Quiero hacerlo.

—Bien. Te veré allí. —Su sonrisa está de regreso y se asoma por sobre mí hombro para mirar mi desastre de casillero—. Deberías limpiar eso —dice riendo, mientras se aleja.

Lo observo irse, mi boca completamente abierta. Comienzo a reprenderme por mi falta de conversación inteligente cuando tuve la oportunidad, y de pronto me hago consciente de todo.

Vegeta acaba de invitarme a verlo tocar este fin de semana.

Una lenta sonrisa cruza mi rostro mientras me giro para poner los papales de regreso en mi casillero. Se mantienen incluso cuando me doy cuenta que el trabajo que había estado buscando está de nuevo en algún lugar de la pila.


De manera típica, comienzo a dudar de las intenciones de Vegeta para invitarme. Tiene que ser algo malo, ¿verdad? Alguna nueva manera de torturarme, de hacerme sufrir. Así que al final, no se lo digo a nadie… ni siquiera a Milk. Mi patética excusa por ser incapaz de estar con ella el domingo en la noche como siempre hago es apenas registrada por ella, que con entusiasmo me asegura que está bien.

Gokú le ha preguntado si quiere hacer algo con él esa noche.

Cambio mi ropa seis veces hasta que finalmente decido que mantener un bajo perfil es lo mejor: Sencilla camiseta gris ajustada y jeans.

Todavía estoy insegura sobre sus razones para invitarme, así que no quiero parecer como que estoy esperando algo. Que casualmente sepa que a él realmente le gusta mi camiseta gris no significa nada. Llego sólo un par de minutos tarde. No sé en qué parte del programa está él, de forma que no quiero perderme nada; tampoco quiero encontrarme con nadie que conozca y tener que intentar explicar mi repentino interés en el Grupo de Teatro de la escuela.

Pago mi boleto y me cuelo en el oscuro auditorio. Está lleno sólo hasta dos tercios de la parte posterior, por lo que puedo sentarme sola en la parte de atrás, desapercibida.

El programa que me entregaron cuando entré me dice que Vegeta estará en la mitad del espectáculo. El programa es mayormente una mezcolanza de baile, canto, y escenas musicales actuadas. En realidad es bastante bueno, pero dado que todo es un montón de romance empalagoso, quiero cerrar mis ojos y tapar mis orejas. Las cosas del tipo románticas no me sientan demasiado bien estos días.

Entonces Vegeta sale al escenario, no en el esmoquin geek que había esperado, sino vestido simplemente en un Henley negro de manga larga y jeans.

Se ve increíblemente sexy.

Se sienta en el piano, de costado a la audiencia. Como si esas cosas no fueran lo suficiente para robarme el aliento, comienza a tocar. El reconocimiento se dispara como un rayo en mi vientre.

Mi canción.

Él está tocando mi canción. Una pareja se aparece en el escenario y comienza a moverse con la música. No sé qué pensar, cómo sentirme.

¿Qué está tratando de decirme?

Vegeta comienza a cantar. Sabía que podía cantar, por supuesto, canta siempre en el Centro para personas mayores. Nunca lo he oído cantar de esta forma. Lo escucho sin aliento, mi corazón retumbando con su música, sus palabras de amor y perdón flotando directamente desde mi columna a mis pies. La canción se desvanece, y la pareja en el escenario se abraza mientras las luces se apagan. La audiencia estalla en aplausos y silbidos, pero no me puedo mover.

Veo a Vegeta ponerse de pie, pero en lugar de saludar, de aceptar sus reconocimientos, está bajando las escaleras al piso del auditorio. Entonces está caminando por el pasillo hacia mí mientras el siguiente acto comienza en el escenario. Me asusto sólo un poco, preguntándome si debería ponerme de pie para que pueda verme, para que sepa que estoy aquí, que escuché.

Eso resulta ser innecesario porque él ya sabe dónde estoy.

Se detiene justo frente a mí y extiende su mano. Aturdida, pongo mi mano en la suya, y me jala hasta que estoy de pie. Incluso en la oscuridad, puedo leer la intensidad en sus ojos. Levanta sus manos, acunando mis mejillas, secando mis lágrimas con sus pulgares.

—Gracias —susurro.

—Te amo —responde, y todos los trocitos de mi corazón roto se vuelven a unir.

—Lo siento tanto, Vegeta —susurro con urgencia, sabiendo que esta puede ser la única oportunidad que tenga de decírselo—. Siento no haber sido una mejor persona, haber hecho todo mal. Pero estoy feliz… tan feliz de haber tenido la oportunidad de amarte. Lo juro, sin embargo, nunca quise herirt…

Detiene mis palabras de manera efectiva con un beso. Los dedos de mis pies se curvan, y las lágrimas comienzan a fluir otra vez, lo que es gracioso ya que no puedo dejar de sonreír. Cuando se aleja, me está sonriendo, sus hoyuelos ahí para mí.

—Te amo, Vegeta.

—Dime Vege—dice, inclinándose hacia mí otra vez.

—Vege—suspiro mientras él presiona su boca sobre la mía otra vez, dejándome saber cuán completo es su perdón.

Geek, pienso con cariño, contenta de que este en particular sea mío.


¡Presto! Ahora ya han vuelto :) personalmente me pareció muy hernoso pero cada quién sus gustos ^^ ¿Quién diría que Vegeta haría algo así? después de lo renucente que fue xD