Nunca solo, nunca más
Disclaimer: El mismo blah blah de siempre. Traducción autorizada del fic de Bored Beyond Belief, está en inglés, si les da flojera buscarlo les hice el trabajo más fácil y está en mis favoritos. Uhm... pues eso... El fic no es mío, Harry Potter no es mío... creo que salgo perdiendo en esta ecuación... En fin, he aquí el amor al arte!
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36. Es magia
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Tía Petunia lo estaba bañando. Tenía que ser muy pequeño, porque la bañera de Privet Drive le parecía inmensa. Su cabeza estaba apenas por sobre el borde de la bañera, el agua le llegaba casi hasta los hombros. Lo frustraba su falta de coordinación al tratar de lavarse su propio cabello, el jabón se resbalaba una y otra vez de sus pequeñas manos. Refregaba y refregaba su cráneo, ansioso por tratar de evitar que su tía se enojara. Había sido un mal día. Había botado accidentalmente un plato en el fregadero. Los pequeños cortes que se hizo con los pedazos que ella le hizo recoger ahora ardían cuando el jabón entraba en ellos, pero se mordió el labio para mantenerse en silencio.
"Enjuágate, niño," dijo, y presionó su palma contra el pecho del muchacho, empujándolo bajo el agua. Él tomó una gran bocanada de aire y tapó su nariz antes de sumergirse. Agitó su cabeza vigorosamente y usó su otra mano para pasarla por su cabello, asegurándose de que el shampoo se hubiera ido.
Cuando estaba seguro de estar completamente limpio, esperó a que ella sacara su mano y lo dejara salir del agua para tomar aire. Los segundos se alargaron y ella aún lo retenía en el fondo de la bañera. El pacífico silencio bajo el agua comenzó a ser reemplazado por el palpitar de su corazón en sus oídos. Se hizo más y más fuerte, y sus pulmones comenzaron a arder al luchar contra el deseo de abrir su boca y respirar.
Abrió sus ojos bajo el agua. Su visión no había sido tan mala en ese entonces, e incluso a través del agua jabonosa pudo ver el rostro de su tía claramente. Tenía la más extraña expresión. En vez de su ceño normalmente fruncido, su expresión era pensativa y especulativa... casi curiosas al mirarlo fijamente de vuelta.
Los segundos se hicieron interminables, y justo cuando manchas rojas comenzaron a aparecer en la visión de Harry, ella quitó la mano. Salió del agua como un rayo en busca de aire, tomando grandes bocanadas y atragantándose un poco cuando accidentalmente inhalaba las gotas de agua que aún bajaban por su rostro.
Levantó la vista para observar a su tía. Su ceño fruncido regresaba para reemplazar esa expresión de... ¿decepción? Él no entendió que el pesar en su corazón y el dolor en su pecho no tenían nada que ver con retener la respiración por demasiado tiempo, pero desde ese entonces nunca abrió sus ojos bajo el agua otra vez. Cada vez que se bañaba, esperaba silenciosamente en la oscuridad para que la mano de su tía se alejara de su pecho y le otorgara un día más.
--Merlín, me voy a enfermar,-- resonó la indignada voz de Snape en su mente.
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Su boca estaba llena de espumosa saliva. Le dieron arcadas por la sensación y trató de moverse hacia un lado, dejando que saliera de su boca. Estaba demasiado débil para escupirla. Sus extremidades temblaban tan violentamente que no podía reunir la fuerza para moverse.
Esto no era un recuerdo. Era Azkaban. Debió haber tenido una convulsión, entonces. Harry estaba comenzando a reconocer los síntomas. Nunca sabía cuando estaba pasando, por supuesto, pero la confusión que lo envolvía después, el desconcierto al notar que sus sentidos parecían no poder funcionar apropiadamente, era casi un alivio.
Había visto un documental sobre la epilepsia cuando era un niño pequeño. Mostraban tres tipos de convulsiones y explicaban cómo se llamaban. Él vio, horrorizado, a un pequeño niño casi de su edad sufrir una convulsión Gran Mal y quiso desviar la mirada desesperadamente. Parecía como si estuviera presenciando una cosa tan personal, algo que no tenía ningún derecho a ver. ¿Acaso sabía el pequeño niño que lo estaban filmando siquiera?
Harry entendía ahora cómo se había sentido el niño después. Lo podía sentir él mismo. La abrumante fatiga, como si hubiera corrido kilómetros. La confusión ante los pensamientos que se deslizaban por su mente sin ser registrados. El crudo miedo al recordar que durante las convulsiones, el cerebro no recibía oxígeno.
"¿Por cuánto tiempo?"
Harry trató de reprimir el pánico que hacía que el esfuerzo por respirar fuera mucho más difícil. ¿Iba a sufrir daño cerebral? ¿Lo había sufrido ya? ¿Siquiera sabría si lo había hecho? La idea lo aterrorizaba, y vagamente deseó que si lo hacía, él no quería notarlo.
--¿Cuántos dedos ves?--
Harry trató de concentrarse, trató de recuperar cierto tipo de estabilidad antes que sus propios miedos lo consumieran.
"No puedo ver ningún dedo, profesor"
--Entonces no tienes más daño cerebral que el de siempre, Potter. Ahora deja tu ataque de pánico y respira.--
Harry tomó otra bocanada de aire, y sintió la energía de Snape deslizarse a través de él, impregnando su pecho y sus temblorosas extremidades. Fue extraño sentir a su cuerpo moverse sin ningún esfuerzo de su parte cuando Snape lo movió más hacia un lado y despejó su boca. El aire llenó sus pulmones y ni siquiera la fría humedad de éste podía refernar el alivio que sintió al deslizarse de vuelta al olvido que había comenzado a ansiar.
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Algo estaba terriblemente mal. La Magia Negra que fluía a través de él era algo que Harry no había sentido nunca antes. No estaba dirigida hacia ninguna víctima. No se hizo presente en una visión de Voldemort. En vez de eso, un eco de promesas intercambiadas reverberaba en su cráneo, abrumando sus sentidos cuando algo... Un pacto... Una alianza... se difundía por su cuerpo.
"Mataremos por ti. Nos alimentaremos por ti. Haremos lo que nos pida, Amo," prometieron unas voces tan secas como huesos. ¿Estaban hablando en español siquiera? Vejez y deterioro bañaban sus palabras y lo empaparon, dejándolo paralizado y frágil. Sabía de quiénes eran las voces que escuchaba. Dementores. Un congelado ardor chispeó por sus nervios y danzó sobre su piel cuando ellos agregaron su propia Oscuridad a la magia que ya estaba fluyendo a través de él. La magia de Voldemort.
"Oh no"
"Les prometí comida. Les prometí infinitas víctimas, maduras, sabrosas y frescas. Les prometí inocencia," habló la voz de Voldemort en la mente de Harry, y él sintió vómito subir por su garganta. Estaba acabado, entonces. La magia danzaba por dentro de sus párpados, siniestra y cargada de juramentos hechos en sangre.
"¿Sangre de quién?" Harry se rehusó a especular al respecto.
Por supuesto, no había nada en su estómago más que bilis para vomitar, y se estremeció, aliviado de haber podido arreglárselas para vomitar hacia el borde de la cama. No se había dado cuenta que se había movido. La verdad, estaba sorprendido de que aún pudiera hacerlo.
"¿Fue usted, profesor?" se preguntó vagamente, demasiado cansado para que le importara si el Maestro de Pociones respondía.
Harry cayó de vuelta a la cama, temblando mientras el ardor eventualmente comenzaba a calmarse. Todo era demasiado esfuerzo ahora. Moverse. Pensar. Respirar. Era tan difícil de hacer, y se sentía tan mal. Cada momento, Harry pensaba que no podría soportar otro segundo, pero lo hacía. Y había sido tanto tiempo... tantos segundos. Había ido más allá de su alcance que ahora ese límite parecía patético en retrospectiva. Estaba tan extremadamente cansado, e incluso dejar de respirar era más fácil. ¿Qué era una incomodidad más si era una cosa menos por la cual esforzarse? La oscuridad estaba cerrándose, sofocándolo, y Harry no se podía motivar a que le importara ya.
Snape se las arregló para escabullir su camino hacia la conciencia de Harry, manifestándose en la nada que lo envolvía. Podía ver al profesor, notó con sorpresa. La túnica de Snape ondeaba en una brisa que Harry no podía sentir y sus negros ojos lo perforaban.
"Déjeme ir". Harry sólo quería dormir. Eso no era tan malo, ¿o sí? La oscuridad era tan pacífica. No le dolía nada ahí.
--Black está yendo por ti, muchacho,-- le recordó Snape con intensidad, su imagen de sueño parpadeando como si no pudiera solidificarla bien, como una antigua película con los cuadros moviéndose demasiado lento. --¿Puedes escucharme? Tu padrino va por ti, por lo que no tiene sentido morir ahora, ¿no?-- le preguntó, y extrañamente el razonamiento de Snape tenía sentido. Después de todo, Harry había logrado llegar hasta aquí, ¿no? Podía seguir un poco más.
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Harry sintió el familiar tirón, jalando su mente de vuelta a pensamientos coherentes.
"Voldemort debe estar en Azkaban".
Ya casi no tenía tiempo. Ni opciones. Apenas podía escuchar a Snape ya. Harry sabía que estaba muriendo. Había estado muriendo desde hace largo tiempo ya. Podía sentir las leves descargas de energía que el profesor le infundía, manteniendo a su corazón latiendo y a sus pulmones respirando. Era extraño saber que literalmente estaba viviendo en tiempo prestado.
Iba a morir en Azkaban. Aceptaba eso. Lo había sabido desde hace tiempo ya. Pero el vínculo con Snape lo forzaba a continuar luchando mucho después de haber perdido su propia voluntad para hacerlo. No podía dejarse ir. No si se llevaba al profesor con él. Pero el testarudo hombre se rehusaba a cortar el vínculo mágico, y Harry se rehusaba a tener a más sangre de un inocente en sus manos.
"¿Qué más da uno más?" susurró su conciencia. "Cállate".
Harry detuvo con resolución esos pensamientos. Había estado tan a la deriva en el dolor de otros que se había vuelto vacío por ellos... como si hubiera atravesado su médula y robado su mismísima alma. Era su respiración ahora, su mismísimo ser.
Hogwarts estaba tan lejano ya, tantos años atrás, tantas vidas atrás. Snape había tratado recientemente de decirle que Ron y Hermione lo estaban esperando de vuelta en el colegio... en su propia y sarcástica manera, por supuesto. El esfuerzo dejó a Harry extrañamente nostálgico, como un anciano hombre rememorando a su primer amor verdadero. "Mis mejores amigos". La primera cosa buena que era suya y solamente suya. Supo que estaba muy cerca de la muerte cuando se dio cuenta que incluso habría recibido de buena gana una clase de Pociones.
Sirius estaba yendo por él, y Harry se deslizó de vuelta a la consciencia, sabía que su padrino no tenía ninguna oportunidad. Voldemort había pasado a los dementores a su bando, y no había forma de que Sirius pudiera enfrentar a los dementores y a los mortifagos por su cuenta.
--¿Quién dijo que estaba solo?-- susurró la voz de Snape en su mente.
"Por supuesto". Remus Lupin estaba con él. "Genial. Dos personas a quienes proteger".
--¿Y cómo es que propones protegerlas, Potter?-- preguntó Snape mientras Harry luchaba por llegar hasta la voz del profesor. Estaba solo, estaba muriendo, y la oportuna ironía de Snape fue perfecta; el más extraño alivio que Harry hubiera conocido jamás. La voz del Maestro de Pociones sonaba tensa, y Harry notó con sorpresa que podía decir que Snape estaba ocultando algo. Lo dejó ser.
Sólo tenía un poco de fuerza restante, pero valía la pena tratar de hablar con el profesor una última vez, tratar de hacerlo entrar en razón, si nada más. "Destruya el vínculo (1)". Harry apreció su propio intento de humor vagamente. El profesor no pareció divertido.
--Te hice una pregunta. Espero una respuesta,-- lo regañó, ignorando la suplica de Harry completamente. Aunque su voz tenía un tono cortante, un toque de simpatía matizaba el tono del profesor también.
"Tengo que salvar a Sirius. Y a Remus," declaró Harry.
--Tengo curiosidad por saber cómo intentas lograr eso,-- contestó Snape secamente, su voz extrañamente expectante.
Una sacudida recorrió a Harry y lo arrojó de vuelta a la inconsciencia. ¿O era a la consciencia?
--¿Qué diantres fue eso?-- preguntó Snape, con la voz tensa.
Harry trató de recomponerse cuando sintió un cosquilleo correr por sus… "¿nervios?"
"¿Me estoy despertando? Eso no puede ser".
--¿Qué fue eso?-- insistió Snape nuevamente.
"Profesor, tiene que irse. Él está aquí," pensó Harry desesperadamente.
Eso era el cosquilleo. Magia Negra. Pulsaba a través de Harry, y a pesar de haber estado tan distante y entumecido de su cuerpo, todavía podía sentir el poder del hechizo. La quietud del olvido estaba cambiando al gris de un pasillo de piedras en arco con columnas; obviamente aún dentro de Azkaban, pero ciertamente ninguna habitación que Harry hubiera visto antes. Al centro de la habitación estaba Voldemort con alguien tendido a sus pies.
"Oh," Harry jadeó en shock. "Soy yo. Ése soy yo," se dio cuenta cuando notó a la inerte figura que yacía boca abajo que se rehusaba a moverse. "¿Por qué no estoy muerto? Merlín, me veo... No pienses en eso".
Harry forzó a sus ojos a alejarse del cuerpo que ni siquiera lucía como él ya, y examinó la habitación desesperadamente. Buscaba a Remus y a Sirius, pero rogó no encontrarlos.
"Eso era lo que Snape estaba ocultando. Ellos ya están aquí, también," reparó con horror.
Por suerte no había ningún dementor presente. Probablemente los otros mortifagos no podían aguantar el tenerlos cerca. Pero había un montón de seguidores de Voldemort, y ni siquiera estaban usando máscaras.
"Definitivamente no es un buen augurio si no les importa ser reconocidos".
¿Cuántos había? "¿Veinte? ¿Treinta?" Un grupo de ellos estaban a un costado, y Harry sintió a su corazón caer en picado cuando sus ojos abarcaron la vista de dos figuras encapuchadas tendidas boca abajo en un rincón. Eran sus peores miedos hechos realidad. Remus y Sirius, inconscientes, uno al lado del otro, pálidos e inmóviles como si estuvieran muertos.
"Oh no". El ardor en su pecho amenazaba con sobrepasar sus sentidos por completo al tomar forma dentro de la habitación, un 'fantasma' una vez más, y trató de caminar hacia Sirius y Remus.
"'Ennervate'," dijo Voldemort, su voz reverberando dentro de las paredes de la cámara y sobresaltando a Harry. "Eso es lo que sentí. Está tratando de despertarme". Harry sintió la oleada de magia en su interior una vez más, y su visión flaqueó por un momento. Se congeló y miró fijamente a su cuerpo físico, aún inmóvil a los pies de Voldemort, y se preguntó qué pasaría después.
"Por favor no me despiertes. No puedo lograrlo si lo haces. Soy más fuerte aquí. Donde me has forzado a estar". Un plan muy vago había comenzado a tomar forma, ecos de todo lo que había aprendido en Hogwarts flotando en el borde de su mente consciente.
"Se ve como muerto," observó la voz de Lucius desde el semicírculo de mortifagos que estaba junto a Voldemort, rodeando el caído cuerpo de Harry.
"Aún respira," la temblorosa voz de Wormtail señaló.
"Puedo ver que respira, Wormtail. ¿Pero dónde está la satisfacción en esto?" preguntó Voldemort, fastidio y decepción evidentes en su voz al patear el cuerpo de Harry en frustración. "He esperado catorce años para vengarme, ¿y esto es todo? Que absolutamente insatisfactorio". Se arrodilló de manera que su rostro estaba a centímetros del de Harry.
"Podría cortarte la garganta, Harry Potter, y eso sería todo. Pero eso es tan mundano, ¿no crees? ¿Puedes escucharme, Potter?" dijo con voz siniestra y silbante, obviamente divertido de su propio humor.
"Profesor Snape, tiene que irse. Corte el vínculo. AHORA," pensó Harry desesperadamente al ver a Sirius comenzar a moverse, quejándose levemente en el rincón.
Voldemort debió haber escuchado a Sirius también, porque su cabeza se levantó de golpe y sonrió. Sus dientes estaban grises y podridos, y a pesar de que no estaba en su cuerpo, Harry sintió como si pudiera oler la muerte y descomposición de su aliento. Contuvo las ganas de vomitar.
La sonrisa de Voldemort era una que Harry había visto muchas veces antes. Era la sonrisa de alguien antes de prenderle fuego a un inocente animal y esperar a ver cuanto tiempo tomaba antes de que la pobre criatura comenzara a desgarrarse parte por parte para alejarse de las llamas. La sonrisa de alguien que se alimentaba del dolor ajeno.
"¡Bella durmiente!" exclamó Voldemort alegremente al observar a Sirius moverse, frotando sus manos en anticipación. Abruptamente, volvió su rostro hacia Harry nuevamente y le susurró en su oído, revolviéndole el cabello con su aliento, "Wormtail me contó de tus visiones, Harry Potter. Veo que no importa lo muy lejos que te encuentres, tiemblas y haces muecas de dolor frente a mi toque".
Harry vio que era verdad. Su cicatriz estaba de un rojo brillante en el lugar donde Voldemort había puesto su huesuda mano.
"Fascinante. Cómo esta pequeña cicatriz," dijo Voldemort, cuando diminutas ampollas se formaron al pasar su uña sobre la cicatriz de Harry, "puede ser la única marca que dejé en ti. Como mínimo deberías haber quedado lisiado o mutilado por mi maldición," comentó casi petulantemente.
Mientras Voldemort seguía hablando monótonamente, Harry luchó por concentrarse en las palabras de ese monstruo y continuar caminando hacia Sirius, pero el dolor en su cicatriz lo consumía, haciéndolo caer de rodillas. Continuó tratando de arrastrarse, pero sólo fue medianamente exitoso.
"Debo admitir que he encontrado bastante divertido el saber que he tenido audiencia últimamente. Es un tanto... excitante el saber que tus juzgadores ojos están sobre mí, probablemente incluso en este mismo momento. El justo Harry Potter, ¿quién será tu salvador ahora? Mami ya no te protegerá, muchacho," dijo la voz de Voldemort casi cantando, sus enfermizas palabras grabándose en la mente de Harry antes que pudiera ponerse de pie. "Tráiganmelos," ordenó a los mortifagos que rodeaban a Remus y Sirius, su voz una vez más al mando. Evidentemente, la conversación había terminado.
"Profesor, tiene que irse ahora," rogó Harry, deseando por milésima vez que Hermione y sus libros pudieran ayudarlo, o los ocultos conjuros de Dumbledore, o incluso el extenso conocimiento de Remus Lupin de las Artes Oscuras. Cualquier cosa para asegurarle que el curso de acción que acababa de idear realmente, verdaderamente funcionaría.
--Tienes un plan, ¿no es así? ¿Crees que puedes hacer esto? ¿Enfrentarte a Voldemort?-- preguntó Snape, su voz extrañamente más fuerte de lo que había sido en mucho tiempo dentro de la mente de Harry.
"Sí, tengo que intentarlo. Es lo único en lo que puedo pensar, y tengo que protegerlos".
Su pánico aumentó cuando Voldemort dejó el lado de Harry para acercarse a Sirius. Los mortifagos estaban levantando el demacrado convicto a sus pies.
"Se ve terrible".
Sirius parpadeó confundido, esforzándose por concentrarse y orientarse. Sus ojos se ensancharon cuando cayeron en el hombre ("No, no es un hombre"), antiguamente conocido como Tom Riddle, y éste se le acercó.
"¿¡Podría irse?!" pidió Harry con frustración al profesor, al tiempo que comenzaba a reunir toda su energía concientemente hacia él. "No hay tiempo".
--Harry Potter, hijo de James y Lily Potter, el tan llamado Niño-Que-Vivió y mártir del mundo mágico,-- dijo Snape con completa seriedad, y aun así lograba mantener el más leve rastro de burla. --Mi vínculo contigo fue mi propia elección. Mi carga es librar al mundo de esa amenaza,-- gruñó, y repentinamente Snape estaba de pie al lado de la forma arrodillada del 'fantasma' Harry, su cabeza hacia Voldemort, casi corpóreo ahora. La mano del profesor se extendió por un momento como si fuera a tocar el hombro de Harry antes de retirarla.
--Te queda tan poca fuerza. Si realmente piensas tener una oportunidad para deshacerte de él, necesitarás mi ayuda. Y si mi oportunidad de destruir a Voldemort de una vez por todas es a través de ti, la tomaré con los brazos abiertos. ¿No lo entiendes, Potter? Esto no se trata de ti. Se trata de él,-- indicó Snape y se arrodilló a su lado. Energía fluyó a través de Harry, energía libremente dada y recibida cuando las barreras que no sabía que había erigido contra Snape cayeron al aceptar finalmente el vínculo mágico entre ellos completamente. Snape asintió satisfecho. Él lo había sentido también.
"¿Cree que me encierren en Azkaban por utilizar una Imperdonable?" le preguntó Harry con una leve y enfermiza sonrisa, y Snape lo miró fijamente, su rostro inescrutable. Harry no sabía lo que su rostro mostraba, pero los ojos del profesor lo observaron de cerca por un momento antes de asentir.
--Si hay alguien con el derecho de conjurar Magia Negra, curiosamente, creo que eres tú,-- musitó Snape.
"¡Harry Potter! ¡Sé que puedes escucharme, Harry!" gritó Voldemort, distrayendo a Harry por un momento. Repentinamente, Voldemort le lanzó la maldición Cruciatus a Sirius.
Sirius hizo un esfuerzo por mantenerse en silencio, quejándose y balbuceando por el dolor mientras Voldemort mantenía el hechizo, sus ojos rojos yendo de la figura convulsionante de Sirius al cuerpo de Harry. Harry sintió al hechizo envolverlo y observó con un aire casi distraído a su propio cuerpo físico arquearse y convulsionar. Luchó por contener la agonía mientras su intangible cuerpo continuaba tratando de arrastrarse hacia Sirius. La figura de Snape desapareció, pero Harry sabía que el vínculo seguía vivo y bien.
Sirius dejó de retorcerse cuando Voldemort levantó la maldición. Le indicó a dos mortifagos que lo volvieran a levantar de donde lo habían dejado caer. Wormtail estaba de pie a un lado y ligeramente atrás de Voldemort en un inconciente esfuerzo por protegerse de Sirius con el cuerpo del Señor Oscuro.
"Patético. ¿Qué puede hacerte él ahora?" gruñó Voldemort, notando lo que Wormtail había hecho, y agarró su plateada mano, arrojando a Pettigrew reluctantemente hacia a delante hasta que estuviera cara a cara con Sirius. A pesar de lo aturdido que estaba Sirius, al momento que sus ojos cayeron en Wormtail sus manos salieron disparadas hacia adelante y agarraron su garganta con sorprendente fuerza.
"Hola, Peter. ¿Me extrañaste?" gruñó Sirius, sus ojos casi dementes con furia y sus labios curvados en un silencioso gruñido al cerrar las manos despiadadamente alrededor de la garganta de Pettigrew. Los ojos de Wormtail salieron de sus órbitas, clavándole las uñas levemente a Sirius, débilmente tratando de romper su agarre, su boca abriéndose y cerrándose, haciéndolo ver como un pez fuera del agua al jadear por aire desesperadamente.
Los mortifagos lucían como si estuvieran a punto de alejar a Sirius de Wormtail, pero Voldemort les señaló que se detuvieran. Él siguió observando divertido.
"¡Sirius, basta!" rogó Harry, y se sorprendió cuando su padrino dio un salto, arrojando a Peter lejos de él y mirando a su alrededor frenéticamente.
"¿Harry?" preguntó Sirius. Pettigrew miró a su alrededor frenéticamente también, sus ojos cayendo en la figura de Harry tendida boca abajo. Sirius, por otro lado, estaba mirando directamente a la imagen intangible de su ahijado.
"¡Sirius! ¡Puedes oírme!" exclamó Harry con alivio. Remus se agitó detrás de Sirius, distrayendo a ambos por un momento.
"¡Excelente! ¡Estoy tan complacido de que puedas verlo! Había escuchado sobre esto. Qué fascinante," pronunció Voldemort, y sus ojos parecieron relucir más rojos con interés. "Él es preciado para ti, ¿no es así, Harry?" preguntó, hablándole a la habitación en general ya que no podía ver donde estaba el fantasma. Sirius observó de la figura intangible de Harry al cuerpo que yacía boca abajo a una corta distancia. Sus ojos se ensombrecieron con dolor. Harry notó a Voldemort indicarle a los mortifagos a la espalda de Sirius levantar a Remus cuando él también comenzó a recuperar la consciencia.
"No estás muerto, ¿cierto? Quiero decir... Esto es de lo que estabas hablando, ¿no es así? ¿Tu 'yo' en sueños?" preguntó Sirius, su rostro iluminado con la esperanza, preocupación y agotamiento todo al mismo tiempo.
"No estoy muerto todavía, pero ustedes pronto lo estarán. ¿En qué estabas pensando, viniendo por mí?" preguntó Harry con indignación.
"Tu padrino y un licántropo. ¿Es esto lo mejor que Dumbledore puede hacer? Patético, la verdad. Lo último de los así llamados Merodeadores. ¿Quién hubiera pensado que tal grupo de amigos iba a tener tan mala suerte?" se burló Voldemort, de nuevo jugando tanto con Harry como lo hacía con Sirius. Sirius reluctantemente despegó su vista de su ahijado cuando Voldemort dio un paso hacia delante y colocó una mano en la quijada de Remus, inclinando la cabeza del antiguo profesor de lado a lado cuando éste se esforzaba por despertarse.
"Déjalo en paz," gruñó Sirius, con miedo evidente en su voz.
"¿Qué? ¿Preferirías que volviera mis tiernas bendiciones hacia tu ahijado? ¿O hacia ti? ¿Es eso? ¿Crees que puedes resistirte a mí por mucho tiempo más?" siseó Voldemort molesto. Sirius se encogió pero no dejó que su mirada se desviara. Harry podía verlo tratando desesperadamente de descifrar una manera de desviar la atención lejos de Remus.
"Tu pelea no es con él," declaró Sirius rotundamente. Voldemort rió, el sonido era escalofriante. Era una risa aguda y despreocupada, llena de ocultas palabras que, Harry notó, casi sonaban como parsel. Era como si estuviera hablando simultáneamente en ambos lenguajes.
"Quizás lo es, Black. Qué enredadas telarañas de culpa y engaño han tejido entre ustedes. No confiaste en Remus Lupin porque era una Criatura Oscura. Pensaste que yo podría corromperlo... ¿Supiste que lo intenté?" comentó Voldemort, su rostro repentinamente a centímetros del de Sirius. "Lo llamé, incluso en su más hambrienta forma, atrapado dentro de una furia tan feroz que casi me envolvió a mí también, y él me rechazó," Voldemort se giró para ver directamente a Remus, quien ahora estaba totalmente despierto, sus ojos ensanchados con horror. Voldemort se veía... ofendido. "Te resististe mí, Remus Lupin, aun en tu forma más primaria. Fue una gran victoria, me imagino. Un reivindicación, si deseas. Es una lástima que no puedas recordar lo que pasa cuando eres el lobo, ¿no es así?" se mofó, y Harry se encogió cuando Remus dejó salir un ahogado sonido.
"Y tú, Sirius... ¿Sabías que Peter rogó por la muerte varias veces antes de que lo quebrara? Decía tu nombre, ¿sabes? Llamó tu nombre mil veces... Creo que te admiraba bastante. ¿Sabías eso? Creía que siempre estarías ahí para él también, no sólo para James Potter. Eso fue lo que le prometiste, ¿no es así?" preguntó Voldemort. Los ojos de Sirius se movieron para observar fijamente a Peter, quien se había alejado de Voldemort, su mano aún en su garganta masajeándola con cautela. Su rostro estaba contorsionado con una furia que parecía estar dirigida hacia Voldemort, notó Harry con sorpresa.
"Harry Potter, sé que puedes escucharme. He decidido perdonar la vida de tu padrino... y tu ex-profesor," dijo, y repentinamente Harry supo que lo que sea que Voldemort hubiera planeado sería mucho peor.
"Convoca a un dementor. Creo que apreciarán al profesor. Un pago inicial, si se puede decir. En cuanto a ti, Black," advirtió Voldemort casualmente antes de levantar su varita y apuntarla a Sirius nuevamente. "'Crucio'".
No hubo pausa o vacilación, ninguna oportunidad para que Harry intentara prepararse y recomponerse para el hechizo. Al instante, Sirius y Harry cayeron de rodillas, inútilmente arañando el piso, retorciéndose de dolor. Voldemort lució satisfecho al ver a ambos sufrir. El hechizo siguió y siguió, y Harry desesperadamente trató de enfocar su destrozada concentración a cualquier cosa menos el dolor. Sólo lo suficiente para hacer lo que pretendía hacer.
"¡No! ¡No de esta manera! ¡Tengo que hacer esto! ¡Sirius! ¡Alguien! ¡Detengan el hechizo! ¡Puedo hacer esto! ¡No me quiten esta oportunidad!" gritó Harry, ya sea en voz alta o no, no podía estar seguro.
Podía sentir el fuego de la maldición comenzar a escabullir su camino hacia el inconsciente de Sirius y supo que Voldemort pretendía mantenerlo bajo el hechizo hasta que se quebrara. Trató desesperadamente de ponerse de pie, de acercarse a Voldemort, de moverse. Pero no podía. El tiempo pareció congelarse y se sintió a si mismo comenzar a caer, la luz disminuía.
La explosión que sacudió la habitación fue tan ruidosa que por un momento Harry pensó que habían lanzado una bomba. Los mortifagos estaban dispersos por todas partes, y Voldemort había sido lanzado a través de la habitación. Harry trató de aclarar su mente al ver a los aurores entrar a la cámara, lanzando maldiciones a todo lo que se moviera. Sirius estaba jadeando, cubierto de polvo, apenas unos cuantos metros más lejos. Remus se arrastró hacia él, sosteniendo al ex-convicto en sus brazos y llevándolo hasta un montón de piedras para usarlas como refugio. Harry se arrastró detrás de ellos, tratando de recuperar el aliento.
"¿Sirius? ¿Sirius? ¿Puedes escucharme?" preguntó Remus desesperadamente. Harry contuvo la respiración.
"Por favor que estés bien. Por favor que estés cuerdo. Por favor," rezó Harry desesperadamente.
Sirius gimió y trató de abrir sus ojos. Sangre bajó por la comisura de su boca, y Harry pudo ver que casi se había cortado su lengua a la mitad. Los ojos de Sirius se abrieron inmediatamente y se enfocaron en su ahijado.
"¿Harry?" farfulló Sirius. Remus buscó a su alrededor y palideció. Harry le dirigió una fugaz mirada a lo que estaba observando. "Oh". Su cuerpo todavía estaba en la mitad de la habitación, cubierto de polvo pero de otra manera sin otra molestia. Remus le asintió a Sirius, y cuidadosamente lo dejó a un lado. Harry vio a Remus esquivar maldiciones de mortifagos y aurores por igual, cruzando precipitadamente la habitación para llegar hasta él. Harry se dio vuelta para mirar a Sirius y sonrió.
"Aquí estoy, Sirius. ¿Puedes oírme?" preguntó. Sirius asintió débilmente. "¿Cuántos dedos ves?" preguntó, levantando tres.
"Twes," respondió Sirius. Harry se sorprendió al sentirse sonreír un poco.
"Quiero que me prometas algo," pidió Harry solemnemente. Sirius lo miró con el ceño fruncido.
"Puedo deciwte desde ya que no lo hadé," dijo Sirius. Harry frunció el ceño.
"Está bien. Actúa de esa manera," masculló, luego extendió la mano como si realmente pudiera tocar a Sirius. Por supuesto que no podía. "Te amo, Sirius. Me habría encantado vivir contigo. Dile a Remus que lo quiero también... Voy a extrañarlos," declaró Harry levemente, sus dedos casi, pero no del todo, tocando el rostro de Sirius. No lloró. Había pasado más allá de eso hace tiempo atrás, pero toda la tristeza que sentía lo ayudaba a fortalecer su determinación. Esto se sentía lo correcto. Esto era lo que se suponía que debía hacer...
"¿De qué estas hablando? Tú no iwás a ningún lado," estableció Sirius, tratando de sonar confiado a pesar de que su voz temblara. Harry negó con la cabeza.
"No, Sirius. Sí lo haré".
Harry se puso de pie débilmente y le lanzó otro vistazo a Remus. Se encontraba arrastrando el cuerpo de Harry de vuelta al refugio de Sirius.
"¿Harry?" llamó Sirius, su voz matizada de pánico. "¿Harry? ¿Qué estás haciendo? Remus está llegando. Vamos a sacarte de aquí. ¡Harry! ¡Regresa!" la voz de Sirius comenzó a subir el volumen.
Harry caminó lentamente hacia Voldemort. Ahora era el momento de actuar. Había obtenido todas las distracciones que iba a conseguir. Las maldiciones que Voldemort les lanzaba a los aurores aún eran Oscuras, pero más generales. Designadas para una muerte instantánea en vez de un largo, e interminable asunto al que parecía tan adepto. Era más fácil para Harry el soportarlo. Estaba acostumbrado a este dolor.
"Dile a Ron y a Hermione que los quiero, Sirius. Diles que estaba pensando en ellos, ¿de acuerdo?" dijo Harry en voz alta al dar zancadas hacia delante, sintiendo a su propia confianza comenzar a aumentar. "Puedo hacer esto. Se me acaba el tiempo, pero tengo una oportunidad de hacer esto mejor para ellos. Para ti, Sirius. Y para todos los demás. Porque tú no vas a lastimar a nadie nunca más," juró, acercándose al monstruo frente a él. La energía de Snape cosquilleó a través de él, como si estuviera respondiendo a la declaración de Harry con una propia también.
"¡Harry, regresa! ¡Sea lo que sea, no lo hagas! ¡Por favor, Harry!" gritó Sirius, y abruptamente la mayoría de las peleas en la habitación cesaron excepto por unas pocas maldiciones aleatorias. Los mortifagos y aurores por igual observaban fijamente a Sirius mientras él se ponía de pie torpemente, ajeno a todo a su alrededor, extendiendo los brazos como si intentara detener a su ahijado. Remus dejó de arrastrar a Harry, en vez de eso lo levantó en sus brazos y, tomando ventaja del temporal cese de fuego, lo llevó rápidamente con Sirius.
"¡Sirius, lo tengo! ¡Salgamos de aquí!" gritó Remus, aún creyendo que su amigo estaba confundido por los efectos del Cruciatus. Curiosamente, Peter Pettigrew se acercó furtivamente detrás de Voldemort con la más leve sonrisa. Harry frunció el ceño.
"¿Qué te traes entre manos?"
"¡No lo hagas, Harry! ¡No puedo hacer esto sin ti!" rogó Sirius y comenzó a sollozar. Harry cerró sus ojos por un momento, reprimiendo el abrumante impulso de hacer justamente eso... Regresar e intentar algo diferente. Y entonces miró una vez más su cuerpo colgando inmóvil en los brazos de Remus y supo que no había vuelta atrás. Ni siquiera debería estar vivo.
"Vas a tener que hacerlo. Siempre recuerda que te quiero, y que lo único que siempre quise para ti es una vida propia. Que fueras libre. ¿De acuerdo?" pidió Harry, y se detuvo directamente frente a Voldemort.
Los ojos de Voldemort se entrecerraron al ver a Sirius, luego se movió para ver su alrededor. Parecía que vislumbraba lo esencial de lo que Sirius estaba diciendo y trató de dar un paso hacia atrás, el mas leve parpadeo de inseguridad destellando por su rostro antes de que fuera reemplazado por inexorable determinación. Como si los hubiera convocado (lo que probablemente había hecho), los dementores comenzaron a inundar los corredores, agarrando a amigos y enemigos por igual. Su siniestro siseo y los sonidos de confusos gritos llenaron el aire.
Voldemort trató de darse vuelta, muy probablemente para huir por los corredores, pero dos manos aparecieron y se estrecharon alrededor de su pecho, cerrándose frente a él, una mano de plata y la otra humana.
"¡Ahora, Harry!" gritó Pettigrew, y Harry clavó sus manos dentro del cuerpo de Voldemort, enterrándolas donde imaginaba que su corazón debía estar. Los ojos rojos de Voldemort se ensancharon, como si sintiera el frío de la presencia de Harry.
"'Avada Kedavra'," dijo Harry, agradecido por ya haber realizado magia sin varita antes, y concentró toda su voluntad, su magia, su intención, no en el monstruo frente a él, sino en la Magia Negra que lo mantenía con vida. Harry sabía que en su estado actual Voldemort no podía ser asesinado... pero, razonó, si la Magia Negra que lo mantenía con vida fuera destruida, él sería tan mortal como cualquier otro. Lo suficientemente mortal como para que cualquiera de esos aurores pudiera acabar con él.
El tiempo pareció congelarse, y junto con él todo a su alrededor, cuando Harry sintió el poder del hechizo surgir desde sus talones hasta la punta de sus dedos, moviéndose rápidamente al cuerpo de Voldemort como diminutos rayos verdes.
¿Oscuridad? ¿Luz? Una voz, o una multitud de voces con inimaginable poder preguntaron, confundidas.
"¿Qué es eso? ¿Qué está pasando?"
Harry se sintió a si mismo atrapado dentro de la Maldición Asesina, suspendido en el borde de un precipicio. Todo y todos alrededor de él se habían congelado, y Harry no podía estar seguro si fue el hechizo que había conjurado, o algo más.
¿Bondad? ¿Maldad? ¿Qué es eso? preguntó el coro de voces a Harry, y él se dio cuenta que era la Magia misma, lentamente siendo forzada a la consciencia para tratar de definir mejor las intenciones de Harry dentro del hechizo que había conjurado. Si la magia era neutral de manera innata, como Snape había indicado, ¿cómo se desarrollaría el hechizo? Ésa era la apuesta de Harry. Esperaba que si la intención podía canalizar el hechizo, entonces la intención podía definir los parámetros de éste también.
"Magia Negra," pensó Harry, re-enfocando todos sus pensamientos en Voldemort. "Les mostraré". El hechizo siguió sus pensamientos, y la Magia percibió su concentración.
Ah. Define bondad y maldad, cantó la Magia, y penetró los recuerdos de la vida de Harry para examinarlos, cada momento traído a la superficie en crudo detalle. Cordura y demencia no tuvieron ningún significado en un instante cuando Harry se volvió parte integral del hechizo mismo.
Cada mal recuerdo, cada desaire, cada cruel comentario de los Dursley... cada broma compartida con Ron y Hermione. Cada profesor o desconocido que alguna vez había tratado de preocuparse. Todo el resto que no lo había hecho. La alegría que sintió en Hogwarts, el miedo al ver a Voldemort alimentarse de un unicornio. La desesperación al ver el cuerpo de Ginny Weasley y temer que fuera demasiado tarde. El odio que sintió al principio cuando supo quien era Sirius Black, y el amor que sintió después al saber la verdad. Su respeto por el profesor Lupin, y el agridulce triunfo de ir a su propio rescate cuando su Patronus en forma de ciervo alejó a los dementores. La culpa que sintió por no haber sido tan buen amigo con Hagrid como pudo haberlo sido, y el aturdido momento de felicidad cuando él y Cedric tomaron la Copa juntos, un triunfo para Hogwarts. La dolida desesperación al ver a Cedric caer, y su propia nauseabunda rabia al ver, impotente, a Pettigrew renacer a Voldemort con la mismísima sangre de Harry. La casi insoportable sensación de pérdida al ver a las figuras de sus padres protegerlo una última vez. La magnitud de su fracaso al regresar a Hogwarts, aferrando el frío cuerpo de Cedric protectoramente.
Las victimas que había visto esa noche... el desfile de rostros de aquellos a los que Voldemort había torturado y asesinado. La dulce y pequeña Anne y sus ojos llenos de confianza. Harry gritó cuando todas sus pesadillas flotaron hacia él, una después de la otra. Alguna distante parte de él se dio cuenta que la Magia estaba usando la propia moral de Harry para determinar lo que era considerado Oscuro, pero luego ese pensamiento también fue absorbido por el hechizo.
Oscuridad. Luz. Bondad. Maldad. Él es malvado. Destrúyanlo... La Magia le dictó sentencia a Voldemort, el poder fluyendo tan inevitable como la marea a través del cuerpo de Harry hacia el cuerpo de Señor Oscuro.
"¡NO!" gritó Voldemort, retorciéndose en el agarre de Pettigrew. Harry fue tragado en un vórtice de energía que saltó de sus manos y resquebrajó la superficie del cuerpo del mago Oscuro, hurgando bajo de su piel. Los ojos de Voldemort se ensancharon con terror y abrió su boca para gritar, pero en vez de un sonido, una cegadora luz verde salió disparada.
Vida. Muerte. Vida, declaró la Magia al arrebatarle a Voldemort su Magia Negra. Su piel pareció desinflarse cuando fue revertido a lo que solo podía ser descrito como un infante horriblemente deformado, como Harry lo había visto por primera vez en el cementerio. La carne de Voldemort pareció perder toda su elasticidad y se hundió hasta sus huesos. Sus ojos rojos se apagaron, luego salió una explosión de luz con el mismo brillo verdoso que Harry había visto salir de su boca. La Maldición Asesina estaba consumiendo a Voldemort desde adentro, mientras más y más rayos de un luminoso verde comenzaron a salir de las resquebrajaduras en su carne, quemándolo cuando la Magia Negra era forzada a salir de su cuerpo, dejando sólo una cáscara detrás. Todo lo Oscuro que alguna vez había sido Lord Voldemort fue absorbido por el hechizo.
Harry sintió la Oscuridad que la Magia había arrebatado de Voldemort arremolinándose alrededor, su viciada sensación contenida dentro de su propio cuerpo. La Magia Negra no había sido destruida.
"Tanto poder. Tanta maldad..."
--La mayoría cree, incluyéndome, que la Magia siempre ha sido. Es eterna, tan vieja como la creación. Es infinita...-- el sermón de Snape sobre la naturaleza de la magia flotó vagamente por la mente de Harry.
"Si es eterna, ¿cómo puedo matarla?
Demasiado tarde, Harry se dio cuenta de la paradoja que su propio hechizo había creado. La Magia estaba tratando de cumplir su maldición, pero no podía porque no se podía destruir a sí misma. "No puedes matar a lo que no puede morir". La Magia estaba tratando de determinar qué hacer con la Magia Negra que Harry había tomado de Voldemort.
Ah, anunció la Magia, como si hubiera llegado a una conclusión, y Harry gritó nuevamente, sintiendo a sus pensamientos dispersarse con el crudo poder que quemaba a través de él, filtrando la Oscuridad a la Luz, tomando la magia que era anteriormente de Voldemort y aplicándola para continuar el hechizo de Harry, y en efecto reforzándolo. Luz verde explotó de su propio cuerpo.
"¿Cuándo regresé a mi cuerpo?..."
Sus pensamientos se deslizaron de vuelta al presente por un breve momento de introspección antes de ser consumidos nuevamente. La luz, tan brillante como un amanecer coloreado burdamente explotando sobre un distante horizonte, inundaba la habitación, cegando temporalmente a sus ocupantes.
Destruir la Oscuridad. Salvar la Luz. El hechizo se expandió, regenerándose a si mismo, y tocó a Pettigrew, absorbiendo su esencia dentro del vórtice de luz y viento mientras, sin esfuerzo, revoloteó por cada pensamiento y recuerdo que Peter Pettigrew hubiera tenido, dictando sentencia basándose en los propios principios de Harry.
Harry atestiguó el amor que Peter sintió por sus amigos, el desesperado deseo de querer ser como ellos, el miedo, la inseguridad, el fracaso, la tortura que Pettigrew había soportado a manos de Voldemort. La muerte de Cedric había significado tan poco para él en ese entonces. ¿Qué importaba una más?
A medida de que Harry era abrumado por la magia que comenzó a drenar de Pettigrew, la mano de plata del antiguo Merodeador comenzó a desintegrarse. Aún tambaleando por presenciar la brutal destrucción que Voldemort había causado en el poder de voluntad de Pettigrew, Harry sintió un momento de lástima, antes de que eso también fuera absorbido. La mano de Peter Pettigrew se disolvió como un castillo de arena siendo llevado por una marea alta. La Magia Negra que había sustentado la vida de Wormtail desde el momento que sacrificó su propia mano para resucitar a Voldemort volvieron fluyendo a través de Harry, y hacia fuera nuevamente para tocar al siguiente grupo de personas más cercanas a él.
Mortifagos y aurores por igual fueron juzgados, sus vidas destellando en un instante frente a los ojos de Harry cuando la Magia usaba sus experiencias de vida para medir cuánto era Oscuro y cuándo era Luz dentro de cada uno de ellos. Unos pocos mortifagos sobrevivieron, lo más probable siendo poco más que squibs. Muchos otros murieron instantáneamente. Con cada oleada de Magia Negra, la Maldición Asesina en si misma se volvía más fuerte, se extendía más, eventualmente tocando a los dementores.
Harry sintió una contaminada corrupción de poder casi abrumar su mente, una Magia tan ancestral y Oscura que alcanzaba el tiempo de los días de los Fundadores de Hogwarts y más allá. ¿De donde venían? Harry lo supo en un instante, y el conocimiento fue igualmente rápido en carbonizarse cuando cada persona, cada criatura que los dementores habían Besado también se volvieron parte del hechizo. Oscuridad. Luz. Vida. Muerte. Bondad. Maldad.
"Demasiado. Son muchos. Déjenme ir," las súplicas de Harry se convirtieron en parte del hechizo.
La Maldición Asesina alcanzó a Sirius entonces y lo elevó en el aire, los arremolinados hilos de energía atravesándolo para registrar su mente. Sirius cerró sus ojos derrotado, obviamente esperando morir, con lágrimas de pérdida aún bajando por su rostro. Harry casi rió cuando el hechizo permaneció igual. No había Magia Negra dentro de Sirius. El hechizo fácilmente entendió lo que los dementores habían hecho, y no lo juzgaron por eso.
Remus Lupin era el siguiente.
"¡No! ¡Él no tiene Magia Negra! ¡¡Tienen que entender!!" Harry trató de despojar su mente del corazón del hechizo, percibiendo lo que pasaría después cuando la Maldición Asesina fijó a Remus Lupin en su agarre.
El cuerpo de Remus se sacudió como si estuviera siendo electrocutado mientras la Magia examinaba sus recuerdos, su sufrimiento, y la maldición que había soportado por tantos años. La lucha de Harry fue inútil, y se sintió a si mismo alejándose más y más, sus propios poderes mezclándose con la Maldición Asesina, su propia esencia fusionada con la Magia que ahora lo controlaba. Ya no era Harry Potter. Él era la Magia, y al dictar sentencia en Remus Lupin, escuchó a su antiguo profesor gritar con tal dolor y agonía que Harry desesperadamente trató de terminar el hechizo, de conjurarlo de vuelta a sí mismo, de terminarlo completamente.
"¡No! ¡Esto no! ¡Él no es malvado!" intentó Harry nuevamente, forzando a que cada recuerdo de amabilidad, preocupación, generosidad, entendimiento y sabiduría que el tranquilo profesor le había expresado alguna vez a la superficie de su mente para que fuera incluido dentro de los parámetros del hechizo, pero su voz se perdió en la corriente de poder que lo llenó cuando la propia Magia Negra de Remus fue absorbida.
Más y más continuó el hechizo, agregándolo a su fuerza con cada rastro de Magia Negra que encontraba hasta que al fin había alcanzado y tocado a cada ser viviente en la isla de Azkaban. Aun más allá se expandió, examinando...
Harry sollozó intentando manipular las corrientes mágicas... para matarse y de alguna manera terminar el hechizo, aterrorizado de que no se fuera a detener nunca. No podía tolerar la idea de Remus siendo lastimado, y se odió a si mismo por lo que había desatado. Sabía que si moría, el hechizo tendría que detenerse, y trató de arrojarse a si mismo completamente a la Maldición Asesina hasta que solo su cáscara quedara también.
"¡Déjenme morir! ¡Déjenme terminar con esto!"
Podía sentir a Snape enviando su propia fuerza a Harry desesperadamente, tratando de anclarlo, e hizo todo lo que pudo para bloquearlo.
"¡No me toque! ¡Déjeme ir! ¡Esto va más allá de todos nosotros ahora!" trató de advertirle frenéticamente.
Snape lo ignoró, tratando de forzar su propia energía a Harry. En ese momento, la Magia sintió la presencia de Snape y viajó a lo largo de su vínculo mágico para tocarlo a él también.
"¡Detente! ¡Sólo quería a Voldemort! ¡El hechizo está hecho! ¡Por favor!"
Luz. Oscuridad. ¿Luz por Oscuridad? ¿Oscuridad por Luz? Harry podía sentir la agonía de Snape por el hechizo que lo alimentaba a través del vínculo.
"Lo siento tanto, profesor. Nunca quise que esto pasara".
La Magia se detuvo, confundida al tratar de decidir cuánto de Snape era Oscuro y cuánto era Luz. Harry sintió la Magia Negra de Snape fluir dolorosamente de vuelta a él, y desde un lejano y distante lugar se preguntó si el profesor había muerto al igual que Remus.
"No. No de esta manera. Lo logré. Y fallé," se dio cuenta Harry cuando finalmente perdió todo pensamiento consciente, la Magia continuó canalizándose a través de él, convirtiéndose en él, en busca de más Oscuridad de la que alimentarse.
En algún lugar en el océano, cuando ya no había mas magos o brujas o criaturas mágicas de ningún tipo para ser encontrado, los últimos vestigios de la Maldición Asesina que Harry había desatado regresó de golpe a él, contrayéndose violentamente en su cuerpo al no tener ningún otro lugar a donde ir.
"Demasiadas cosas. Demasiado lejos".
De alguna manera durante el hechizo, el cuerpo físico de Harry había sido alzado con las corrientes de energía, flotando unos cuantos metros sobre el suelo. Los carbonizados restos de Voldemort se arremolinaban ociosamente en la brisa de poder que aún ondeaba su alrededor. Cuando el hechizo finalmente terminó, el verde resplandor que había llenado la cámara se extinguió, dejando la habitación espeluznantemente oscura. Harry sintió lo último de la Magia abandonarlo. No había nada más que reunir cuando Harry aterrizó dolorosamente en el piso de piedra, disperso dentro de su propia mente. Había ido más allá de toda resistencia humana. Los recuerdos de miles de voces lo ahogaban, y lo último de su energía fluyó lejos tan fácilmente como una gentil lluvia.
El palpitar de Harry era errático, y todo lo mágico a su alrededor tembló y dejó de funcionar por un momento mientras la Magia se reajustaba a si misma. Las barreras cayeron, los encantamientos fallaron. La Maldición Asesina había terminado. El trabajo estaba completo. La Magia dejó ir su agarre en Harry, y él dejó de respirar.
Harry se dejó llevar, y cayó.
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(1) Ñam, bueno, la frase original que dijo Harry era "Sever us", que significa 'cortar', literalmente. Jeje, me morí de risa con eso, aunque el chiste es muy mongo XD
"La Magia se detuvo, confundida al tratar de decidir cuánto de Snape era Oscuro y cuánto era Luz." Ven? Hasta la pobre Magia está confundida con Snape XD Si el tipo sabe hacer su trabajo, siendo bueno pretendiendo ser malo pretendiendo ser bueno... uff
Yayz! No los dejé esperando mil semanas! De hecho, me tardé poquito :D Merezco torta de regalo!! Jo, ya ya, no me miren con esa cara, no es mi culpa que el chapi termine igual de angustiante que el anterior :P Pero como asumo que ustedes ven tele, pueden comprar ese Ervamatim o algo así para que les crezca el pelo de nuevo! jeje. Les recomiendo que para estos ataques de ansias que les hago pasar mejor cómanse las uñas, crecen más rápido que el cabello.
Para los interesados, lo pasé bien en mi cumpleaños :D Cómi parrillada de mariscos!! Ah, soy feliz. Claro que la celebracion con torta y regalos de verdad va a ser este sabado porque mi mamá está muy estresada para estudiar XD Por eso decidí no subir el chapi el fin de semana, salieron ganando! El chapi que sigue juro que no los dejará tan en ascuas, lo juro! Jeje, pero no sé si lo pueda subir luego. No más de dos semanas, no desesperen!
Uhm. Reviews!! Ustedes saben que adoro a todos los que me dejaron review! Aunque me demore mil años en responder T.T He estado increiblemente ocupada ahora, pero conseguí hacerme tiempo para que no me llenaran el mail de howlers si es que me empezaba a demorar un poquito más en actualizar XD. Ooooobviamente que espero reviews por este chapi también! Pero no estoy desesperada como para rogárselos (sólo por ahora, después no sé si lo haré XD)
Yap, antes de irme, avisos de utilidad. 1) Y más importante: Iserith, te adoro! Sin ti estaría viviendo bajo un puente y pescando en el Mapocho! ... Vale, no tanto como eso, pero aish, sí que estaría desesperada si no betearas los chapi. Mil gracias puppy eyes. 2) Vayan a ver A New Life in San Franscisco, aprovechen el tiempo en algo útil y educativo como leer un buen fic . 3) He subido una encuesta a mi Livejournal, me harían un gran favor si pasaran por ahí. Les dejo aquí el link directo, pero sino hay un link en mi profile (en caso de que el redactor de fanfiction se me vaya en coyera), la de mi página principal ;) El link es: http : / / lessien-yavetil. livejournal. com /tag/Le+Español ... (sin los espacios en medio, obviamente) ... Y c) Para quienes no se hayan dado una vuelta por mi profile, les recomiendo pasar por ahí y entrar a leer 'Madres', el otro fic que traduje, es muy lindo y yo lo adoro. Es cortito asi que no les quitará mucho tiempo de su vida ;D
Ya, ven ese botón de abajo? Ok, les ayudaré a quemar calorías: agarren el mouse. Qué? No me miren así que no es tan dificil y háganme caso. Agarren el mouse. Eso. Ahora diríjanlo al botón que dice 'Submit Review y hagan a una traductora feliz', lo pillan?? Sí. Ahora viene la parte dificil. Apreten el botón izquierdo del mouse. Si no encuentran la fuerza, vayan a comer fruta, ponganse en forma, juegen Dance Dance Revolution con el control normal (porque la alfombrita de baile esa es para matar a atletas profesionales, no sean suicidas). Bueno, y por último, escribanme algo, no necesitan mucha imaginación ;)
Ven que no es tan dificil hacerme feliz??
