Amo este capitulo!
Bueno, d ehecho ya todos los que quedan Uosea, creo 3 xD) los AMO! Disfrutenlo mucho! mientras tanto, yo stalkearé mi cena =D.
Gracias por leeeeeeeer!
Disclaimer: Personajes y eventos reconocibles, de JK Rowling... con algunas modificaciones mías =D... después de todo, es lo mejor de ser escritor =D
CAPITULO XXXVIII "El"
- Amo este recuerdo.
Lavender me veía sonriendo justo frente a mí, de nuevo me encontraba en el bosque…
- ¿Cuál? –pregunte sin entender muy bien a qué se refería.
- Ya veras, no seas desesperada.
Se coloco a mi lado abrazando mi brazo con el suyo de la forma en que siempre tomaba el de Parvati, recordé que siempre que las veía así, siempre creía que estaban planeando algo, o que criticaban a alguien. Me sentí como si estuviera en un traslador, algo me agarraba del ombligo y me jalaba hacia arriba cada que pasaba eso, me sentía como una especie de pescado, todo termino tan rápido como había empezado.
Nos encontramos en la sala común de Gryffindor, Lavender me sonreía a mi lado sin soltar mi brazo, mientras otra Lavender básicamente igual a la de mi lado platicaba con Parvati riendo y caminando rumbo a uno de los sillones más cercanos a las escaleras de los dormitorios de varones, me busque con la vista, pero no estaba.
- Hay que esperara unos momentos –dijo lavender adivinando mis pensamientos, sonreía de una manera extraña, algo malévola incluso- No tardas en llegar y cuando eso pase…
No termino de decir que sucedería, porque en ese momento, aparecí bajando del dormitorio de varones al lado de Ron, platicábamos muy bajo, como si algo ocultáramos, y fue cuando la bomba exploto.
- ¡RONALD WEASLEY! – la voz furiosa a de Lavender sobresalió del murmullo habitual de la sala haciendo que todos guardaran silencio, la Lavender a mi lado amplio mas su sonrisa.
- ¡Lav! –exclamo Ron empalideciendo.
- ¿Qué hacías con Esa allá arriba solos? –pregunto furiosa y apuntándome a mi.
Ni me di cuenta cuando entre en mi cuerpo estudiantil.
- ¿Perdón? –pregunte incrédula de que no me hubiese llamado por mi nombre, después de tantos años de aguantarnos, el nombre "esa" era demasiado ofensivo, las dos chicas cortaban la poca distancia que nos separaba.
- ¡No lo creo de ti Ron! –a Lavender se le habían inundado los ojos de lagrimas, y estaban a punto de salir de ellos.
- Tranquilízate amiga, no vale la pena –susurro Parvati a su lado.
- Lavender, yo… yo…
- ¡Tú eres un maldito embustero y mentiroso! –grito la chica, y su mano se estrello contra la mejilla izquierda de Ron haciendo que toda, absolutamente toda la sala quedara en un silencio sepulcral.
- ¡Ron! –exclame asustada al ver la bofetada.
- Por mi vete al infierno Ronald Weasley, hasta aquí llegamos –Lavender ya estaba llorando furiosa- En cuanto a ti Hermione, eres una…
- No digas nada de lo que te puedas arrepentir Lavender -le interrumpí con expresión seria y ojos de pistola.
Lavender no lo soporto, dio media vuelta y salió corriendo rumbo a la habitación de la chicas, Parvati la siguió corriendo luego de lanzarme una mirada de "Muérete maldita zorra". Mire a Ron, estaba pálido, era eso, o su piel blanca resaltaba mas por lo roja de la mejilla en la que se veía la mano completa de su ahora ex -novia.
- ¿Crees que deba sentirme mal? –me pregunto con una media sonrisa mientras se tanteaba la mejilla agredida.
- Si, si lo creo –dije seriamente- eso debe de doler –dije señalando su mejilla, la que toque con la punta de mi dedo con fuerza haciendo que soltara un pequeño grito.
Lavender estaba a mi lado de nuevo, y yo me encontraba fuera de mi cuerpo estudiantil.
- Definitivamente, ese es de mis favoritos –dijo cantarinamente.
- No debería de serlo, te acaban de "engañar".
- ¡Claro que no!, conseguí lo que quería sin tener que hacer gran cosa –me observo fijamente y sin más, desaparecían con un "Plop".
Algo raro sucedió antes de que desapareciera, de pronto vi algo demasiado familiar en ella, como si la conociera de siempre, y ella supiera todo de mí.
Una punzada de dolor sacudió mi cabeza, y la cara de Neville me esperaba sonriente de nuevo en el claro del bosque.
- A mí también me gusta ese recuerdo.
- ¿Y se supone que me tenga que gustar a mí también? –pregunte sin creer lo inhumanos que eran, un corazón roto no era algo con lo que alguien se debiera regocijar.
- A ti te gusta ese recuerdo –tajo Neville la discusión- pero será mejor que vallamos a otro lado, este sitio es bastante siniestro.
Me tomo de la mano con delicadeza y me guió lejos del circulo tranquilamente, su paz me relajaba y se me contagio, caminamos un rato en silencio, eso me ayudo a tranquilizarme un poco, lo que estaba pasando, me tenia hecho un desastre.
- Hermione… Hermy… por favor, despierta –una voz lejana comenzó a hablarme, mire a Neville que parecía no haberla escuchado- Hermy, por favor niña queremos que vuelvas.
- Esa voz, era la voz de Ginebra Weasley, mire alrededor en su búsqueda, no nos debía de haber seguido, pero, no la vi, seguí a Neville aguzando el oído, pero no oí nada mas que el ruido de nuestras pisadas, Neville por fin hablo.
- ¿Cuál crees que es mi mejor virtud? –pregunto.
- Eres… Tenaz, valiente –dije luego de pensarlo un poco, Neville tenía muchísimos defectos, pero también virtudes, y esas eran especiales en el.
- ¿Tú crees? –se sonrojo levemente.
- Claro que sí! –exclame- te nos enfrentaste en primero, ve lo que hiciste en 5 en el ministerio, y en séptimo, bueno, de no ser por ti quien sabe que habría pasado en Hogwarts, además, luchaste desde el primer día contra tu miedo hacia el profesor Snape.
- Tú también eres valiente.
- Claro que no, el valiente siempre ha sido Harry, él era el que se lanzaba primero a la oscuridad, yo le seguía, porque sabía que él ya estaba ahí.
- Pero fuiste valiente al buscar la verdad sobre ti.
- No fue valentía, fue curiosidad.
- Fue curiosidad en un inicio, es cierto, peor ¿Y luego? La mayoría habría desistido al toparse con la vieja Señora Granger –dijo metiendo sus manos en los bolsillos de la túnica- aquella que invento unas historias bien bizarras de ti.
- Y aun así me ayudo a ser más precavida y confiar en mí antes que en los demás.
- ¿Y valió la pena?
- Claro que si, a lo mejor me he tardado más, pero lo he descubierto, insisto, tú eres valiente.
- Si, de no haberlos sido, nunca los habría tenido como amigos, y la verdad valió la pena arriesgarme.
Lo mire interrogante, el no necesitaba nada para haber sido nuestro amigo, o tal vez si… nosotros nunca lo hubiéramos aceptado de no ser como era él, eso era cierto, del mismo modo en que nuca aceptamos ni a Dean ni a Seamus como a Neville.
- Ven –Me jalo a otro claro y salimos a un pasillo muy extraño.
Ese era el pasillo que llevaba a la habitación en la que sus padres estaban en San Mungo, por la decoración, seria época Navideña pues había muerdago colgado aquí y acá, y algunas coronas en las puertas, llegaron al final del pasillo y entramos, ahí estábamos, Harry, Ron, Ginny y yo frente a Gilderoy Lockhart.
- No puedo creer que ese mentecato me gustara –dije por lo bajo mientras observaba como hacia un garabato en una fotografía y se la pasaba a Ginny.
- ¡Oh, señora Longbottom! ¿Ya se marcha?
Gire la cabeza, un mujer de aspecto maternal con una corona de adornos navideños había alzado la vista hacia dos camas en el fondo, que en ese momento estaban al descubierto, una anciana bruja de aspecto imponente, que llevaba un largo vestido verde, una apolillada piel de zorro, y un sombrero puntiagudo decorado con un buitre disecado; y detrás de ella con aire profundamente deprimido iba un Neville más joven, caminaba rumbo a la puerta.
Vi una urgencia extraña en los ojos de Harry, y como Ron alzaba la cabeza en busca de los dueños del apellido de uno de sus compañeros.
- ¡Neville! –exclamo el pelirrojo a mi lado.
Este dio un brinco y se encogió, como si una bala hubiese pasado rozándole la cabeza.
- ¡Somos nosotros Neville! –exclamo Ron muy contento y poniéndose de pie-. ¿Has visto…? ¡Lockhart está aquí! ¿A quién has venido a visitar tú?
- ¿Son amigos tuyos, Neville, Tesoro? –pregunto gentilmente la abuela de Neville y se acerco a nosotros.
Parecía que Neville deseaba estar en cualquier otro sitio. Un intenso rubor se estaba extendiendo por sus rollizas mejillas, y no se atrevía a mirarnos a los ojos, a ninguno de nosotros.
- ¡Ah sí! –exclamo su abuela mirando fijamente a Harry, y le tendió una apergaminada mano con aspecto de garra para que él se la estrechara-. Sí, claro, ya sé quién eres. Neville siempre habla muy bien de ti.
- Gracias –repuso Harry y le estrecho la mano.
Observe de reojo a Neville, seguí sin vernos, muy al contrario observaba la punta de sus pies mientras el rubor de su cara se hacía mas y mas extenso.
- Y es evidente que ustedes dos son Weasley –continuo la señora Longbottom y ofreció majestuosamente su mano primero a Ron y Luego a Ginny-. Si, conozco a sus padres, no mucho, desde luego, pero son buena gente, buena gente… Y si no me equivoco, tú debes de ser Hermione Granger –a mi me sorprendió mucho que la señora Longbottom supiera mi nombre, pero aun así le di la mano tratando de ocultar mi sorpresa-. Si, Neville me lo ha contado todo sobre ti. Sé que lo has ayudado a salir de unos cuantos apuros, ¿Verdad? Mi nieto es buen chico –afirmo mirando a Neville con severidad, algo que me pareció extraño, como si lo evaluara y lo señalo con su huesuda nariz- pero me temo que no tiene el talento de su padre –Y esa vez señalo con la cabeza las dos camas del fondo de la sala, lo que provoco que le buitre disecado oscilara peligrosamente.
- ¿Cómo? –dijo Ron perplejo- ¿Ese de allí es tu padre, Neville?
- ¿Qué significa esto? –pregunto la señora Longbottom con brusquedad- ¿No has hablado de tus padres a tus amigos, Neville? –el inspiro hondo, miro al techo y negó con la cabeza- ¡No tienes nada de qué avergonzarte! –exclamo la señora Longbottom con enojo- ¡Deberías estar orgulloso, Neville, muy orgulloso! Tus padres no entregaron su salud y su cordura para que su único hijo se avergüence de ellos ¿Sabes?
- No me avergüenzo –replico Neville con un hilo de voz, seguía sin mirarnos, mientras, Ron se había puesto de puntitas para mirara a los pacientes de las dos camas.
- ¡Pues tienes una forma muy peculiar de demostrarlo! –le reprendió la señora Longbottom-. A mi hijo y a su esposa –prosiguió volviéndose con un gesto altivo hacia nosotros- los torturaron hasta la demencia lo seguidores de Quien-ustedes-saben –me cubrí la boca con las manos de la impresión, eso era algo muy fuerte, Ginny hizo lo mismo que yo, y Ron puso cara de pena- Eran aurores, y muy respetados dentro de la comunidad mágica –continuo la señora Longbottom-. Ambos tenían dones extraordinarios, y… Si, Alice, querida ¿Qué quieres?
La madre de Neville, en camisón, se acercaba caminando lentamente por el pasillo. Tenía la cara delgada y agotada, los ojos parecían más grandes de lo normal y el pelo se la había vuelto blanco, ralo sin vida.
Cuando la vi sentí que mi corazón era estrujado de un modo cruel, su aspecto era por todos lados desolador, le hizo una seña a Neville y le tendió algo con la mano.
- ¿Otra vez? –dijo la señora Longbottom con un dejo de hastió-. Muy bien, Alice, querida, muy bien… Neville, tómalo ¿quieres? –Pero el ya había estirado el brazo, y su madre le puso en la mano un envoltorio de Droobles, el mejor chicle para hacer globos- Muy bonito, querida-Añadió la abuela de Neville con una voz falsamente alegre, y dio unas palmadas en el hombro a su nuera.
- Gracias mamá –dijo Neville en voz baja.
Su madre se alejo tambaleándose por el pasillo, y tarareando algo. Neville nos miro con mirada desafiante como retándonos a reírnos, pero sí de mi hubiera salido algo, habría sido una lagrima, nunca había visto alto tan triste como eso.
Bueno, será mejor que volvamos –dijo la señora Longbottom con un suspiro, y se puso unos largos guantes verdes-. Ha sido un placer conocerlos. Neville, tira ese envoltorio a la papelera, tu madre ya debe haberte dado suficientes para empapelar tu cuarto.
Los mire alejarse de nosotros con un nudo en mi garganta, observe que Neville no tiraba nada en la papelera, supongo que lo debió de haber guardado, ¿Y quién no lo haría? La puerta se cerró tras ellos.
Otro Neville de nuevo estaba a mi lado, sonreía de un modo triste, yo trataba de aguantarme las ganas de soltarme a llorar en ese momento.
- Tú eres más valiente que yo –dije con la garganta seca- tú has sufrido, nunca tuviste a tus padres a tu lado, pero aun así, los amabas como dudo alguien ha amado a sus padres.
- Todos sufrimos de distinta forma, a mí me toco con mis padres, a ti te ha tocado con todos nosotros: tus amigos.
- Valla que esto fue triste –dije secándome las lagrimas con la mano.
- Vámonos, ya viste lo que tenias que ver.
- ¿Y que se supone que aprendí de todo esto?
- Solo tú lo sabes
Caminamos de nuevo al bosque prohibido, Neville me soltó en el centro del circulo y desapareció tras los árboles, el circulo había quedado ya casi completamente vació, solo había cuatro personas una de ellas aun con mascara; en el resto de los troncos volaban las mariposas de luz de cada uno de los enmascarados que me habían llevado a algún recuerdo.
Ginny salto de su tronco aterrizando de una forma limpia a mi lado.
- Hola –me saludo sonriendo alegremente- ¿Qué tal te ha ido?
- ¿No te lo imaginas? –pregunte muy molesta, su presencia en la casa de Draco me daba vueltas en la cabeza, y no le perdonaría el que estuviera viviendo con él.
- ¡Qué genio! –exclamo sin dejar de sonreír- se nota que no has estado con El en mucho tiempo.
- ¿Él? –pregunte son entender demasiado.
"¡El diario, por supuesto!, Ginny sabia quien era Él, o eso según las últimas páginas de este.
- ¿Qué sabes tú de Él?
- Solo lo que tú me contaste, o bueno, tal vez un poco mas –ella comentaba como si estuviese hablando del clima, y esa ligereza con la que lo hablaba me molestaba-. Ven, seguro te interesara saber quién es.
- No confió en ti.
- Pues haces mal, sígueme si quieres.
Se elevo en el aire, eso comenzaba a caerme en la punta del hígado, ¿Por qué ellos podían hacer eso y yo no? y curiosamente, convence a elevarme.
Ahora que lo veo así, era obvio, después de todo, yo me encontraba en algún lugar de mi misma, era obvio que lo que esas cosas hicieran, yo también podría hacerlo, claro, si me empeñaba.
La seguí un tanto preocupada y comencé a agradecer el hecho de tener puestos mis pantalones en lugar de una falda como solía hacer de chica. Alcance a Ginebra cuando sobrevolaba algunos cultivos, le alcance, ella me sonrió y acelero, yo la imite. A lo lejos vi una construcción que parecía estar a punto de caerse a pedazos, Ginny pasó de largo sobre la Madriguera y aterrizo a orillas de un lago.
- Este era tu sitio favorito, bueno, nuestro sitio favorito –dijo apenas hube aterrizado a su lado-. Nos gustaba venir a pasar el tiempo aquí.
- ¿Y a que venimos ahora?
- A revivir una de las conversaciones más importantes que nuestra amistad ha tenido que afrontar, si no es que la más importante.
- La más importante la tendremos cuando despierte y te reclame que clase de "amiga" eres al irte a vivir a casa de Draco.
- Eres tan desesperada como siempre cuando se trata de conseguir información o de reclamar algo Herm.
- Déjate de hacer la tonta y guíame a la famosa conversación.
- Vamos.
La odie, seguía sonriendo a pesar de lo grosera que yo había sido, ella seguía sonriendo de esa forma tan horrible, de esa forma tan espantosa que tenia cada que sabía algo que yo quería saber, la seguí, hasta un sitio donde había una enorme roca, detrás de esta, estábamos Ginny y yo sentadas sobre unas toallas, las dos en traje de baño.
De nuevo, fui jalada a mi cuerpo joven, Ginny traía el cabello recogido en una coleta, su traje era completamente blanco, cosa que hacía que se viera aun mas infantil de lo que siempre se veía, traía puestas unas gafas de sol que ocultaban sus ojos azules, y observaba el lago pensativa.
Yo traía puesto un traje negro que Draco me había regalado, había encantado el lugar para que hubiera un poco de sol y no hiciera tanto frío como normalmente hacia en vacaciones de Pascua. Mi cabello lo traía recogido con dos trenzas, y miraba a Ginny expectante.
- ¿A qué se debe que hayamos venido? –le pregunte luego de haberme aburrido de esperar a que ella hablara.
- Quería que me dijeras donde has estado estos meses, desde que Ron y tú ya no son nada, me has dejado simplemente de lado, y yo creí que era tu amiga.
- Eres mi amiga Ginny –asegure.
- Hermione, entiende, somos amigas, nada de lo que me digas llegara a oídos de mi hermano, se que terminaron, y que terminaron mal, pero no es razón para que ya no confíes en mi.
-No es que haya dejado de confiar en ti Ginny, tú has sido mi única amiga desde que entre en Hogwarts, nunca desconfiaría de ti.
- ¿Entonces, porque me ocultas cosas?
- No…
- No me mientas –me interrumpió, y yo le agradecí interiormente, no me gustaba mentirle- Tu me ocultas una relación amorosa, y como tu amiga siento que si no me lo has dicho, es porque es alguien malo, y sabes que estás haciendo mal, así que por favor, desmiénteme.
- No te voy a desmentir –dije mirando yo el lago en esa ocasión, no podría seguir mintiéndole a Ginny, a lo mejor si lo compartía con ella, seria luego más sencillo compartirlo con Harry y Ron- Hace tiempo que llevo saliendo con alguien, primero como amigo, hasta hace poco, como algo más.
Abrió mucho los ojos, al parecer solo había estado lanzando piedras en la oscuridad y curiosamente había dado en el clavo con la primera, o tal vez no y era una excelente actriz, tendría que preguntárselo luego.
- ¿Quién es? –pregunto de inmediato.
- El problema es quien es –dije por lo bajo, me costaba decirlo, había guardad tanto tiempo el secreto, que ya me costaba compartirlo, y pensar que al principio rogaba por tener a alguien a quien contárselo.
- ¿Significa que en verdad es alguien con quien no debas salir? –pregunto asustada- ¿es algún profesor?
No pude más que soltar una carcajada, cielos, ¿Era mejor salir con un profesor que con Draco?, Ginny también se río, parecía aliviada de que no fuera un profesor, tomando en cuenta el bombón que había llegado a Hogwarts a darnos un curso de primeros auxilios, Draco y el resto de los chicos, se habían puesto furiosos con su llegada.
- Es Draco Malfoy –solté antes de que terminara de disfrutar del chiste, cosa que hizo que Ginny cortara su risa de golpe y me mirara horrorizada.
- ¡No estás hablando en serio!
- Claro que si, ha sido la persona más importante para mí en este curso –dije seriamente, el matiz de la conversación había cambiado de un blanco neutro, a un naranja gracioso, a un gris casi negro serio.
- Hermy, no puedes estar hablando en serio –dijo ella aun sin creérselo.
- Nunca he hablado más en serio Ginny, estoy saliendo con Draco Malfoy, por eso no te lo podía contar.
Ginny se puso de pie horrorizada, me veía como si yo fuera una especie de loca psicópata, recogió su toalla, se envolvió en ella y salió rumbo a la Madriguera, yo solo podía rogar por que no le dijera nada a Harry y Ron, hasta que lo hubiese pensado bien, y que me apoyara, cuando menos con su silencio.
Me quede un rato mas hasta que Harry fue por mí al lago, ya era hora de cenar, no me había dado cuenta cuando se había oscurecido el día, yo estaba de nuevo, encerrada en mi misma.
- ¿Estás bien? -fue lo primero que me pregunto.
- Si, ¿por?
- Ginny llego hace rato, y cuando el preguntamos dónde estabas nos miro de un modo muy extraño, y subió a su habitación, no ha salido de ahí en todo el día, ni siquiera nos ha abierto a mí, a Ron o su madre, ojala puedas hablar tu con ella.
- Lo dudo –dije secamente- vamos a cenar.
- Quite el encantamiento, haciendo que una ráfaga de aire helado llegara hasta mí, me cubrí y seguí a Harry, entramos y la Sra. Weasley me mando a cambiar.
Subí las escaleras lentamente, Harry me susurro "Te lo encargo" cuando pase a su lado, así que no me quedo más remedio que ir a cambiarme en la habitación de Ginny, me sorprendió no ver mis cosas fuera de ella, pues como siempre, las dos compartíamos dormitorio.
- ¿Se puede? –pregunte luego de haber tocado.
- Pasa –escuche la voz de Ginny.
Entre extrañada de la tranquilidad de su voz, y ahí estaba ella, sentada sobre su cama, leyendo un libro de portada azul con una nutria, yo me quede de pie completamente helada y aterrada; ¡Ginny estaba leyendo mi diario! ¿Cómo demonios había conseguido leerlo? Se suponía que estaba protegido.
- ¿Qué… que haces? –pregunte, sentí como empalidecía, y mi estomago se hacía pequeño.
- Averiguo por que estas con Malfoy –dijo simplemente, yo estoy segura de haber empalidecido aun mas, y cerré rápidamente la puerta con temor de que alguien hubiese escuchado eso.
- Ginny, no debes de tocar mis cosas.
Mi propia voz me había abandonado en ese momento, estaba aterrada, ¡Aterrada!, me acerque y le arrebate el cuadernillo, vi que ya iba en las ultimas hojas cosa que me enfureció, como siempre, luego de la impresión y la sorpresa llegan el resto de los sentimientos, así que me puse roja del coraje.
- No debiste –susurre tratando de sonar peligrosa.
- No debí, pero lo hice, y me alegro mucho –dijo seriamente- no sabía que Malfoy podía ser tan como lo describes.
- Yo no hablo nada de Draco –dije tratando de sonar completamente segura.
- Eso creí, después de todo, Él no suena a Draco Malfoy, Él, es un encanto, mientras que Malfoy, bueno… es Malfoy.
-No hables así de Draco –dije molesta- no tienes ningún derecho de juzgarlo, ha pasado por mucho como para que además hables así de él.
- Si, por mucho… si le quieres tanto, ¿Por qué le pones el cuerno con Él? –pregunto con una mano en su cintura.
- Yo no le pongo el cuerno a Draco, nunca se lo pondría.
- Pero supongo que entonces si le puedes poner el cuerno a Ron.
- ¡NUNCA le puse el cuerno a tu hermano Ginebra! Por si no lo recuerdas, él fue el que me lo puso a mí.
- Claro que no, lo único que tienes son suposiciones Hermione Granger.
- ¡No leíste el diario, demonios! Los vi Ginny, los vi, vi a tu hermano en la biblioteca con Susan Bones, vi cuando le dijiste que más le valía decirme o tu me lo dirías, fui testigo de todo eso, y no dije nada, me quede callada por que apreció a todos ustedes, y no quería perder el vinculo.
- ¿Y no creíste que ocultándome cosas de todos modos lo perderías? Por dios, soy tu amiga, o creí serlo.
- ¿Estás mandando al diablo nuestra amistad? –pregunte sin podérmelo creer.
- Tú lo decides Hermione, confía en mí como antes lo hacías, muéstrame que aun quieres ser mi amiga, y yo lo seré de ti.
- No puedes obligarme Ginny.
- No, tú lo vas a decidir. Nos vemos abajo, apresúrate o mi madre se desesperara.
Salió de la habitación tranquilamente, en cuanto oí que la puerta se cerró a mis espaldas, me senté en el catre en el que dormía dándome por vencida, Ginny había leído todo mi diario, se había enterado de todo, y además, estaba a punto de mandar al cuerno todos esos años de amistad, definitivamente, yo no podría sobrevivir en Hogwarts sin Ginny, ahora tendría que contarle todo.
Me cambie en silencio y baje a cenar, Harry me miro interrogante, le hice una señal con la cabeza para que se tranquilizara, mientras que Ginny fue tan encantadora como siempre ¿Cómo podía ser así después de lo que habíamos hablado? ¿Cómo podía ver a su familia sabiendo que con ellos estaba la novia de uno de sus peores enemigos? ¿Cómo podía bromear de esa forma sin que el secreto la agobiase como me agobiaba a mí? Pero, en realidad no me agobiaba cuando estaba con ellos, solo cuando estaba a solas y me daba tiempo de pensar en lo horrible que me estaba comportando.
La cena paso sin pena ni gloria, la casa sin los gemelos era otra por completo, se extrañaba su ruido y sus bromas, el silencio era algo abrumador, aun no me podía acostumbrar, así que apenas terminamos de recoger lo de la cena, di la buenas noches esperando a que Ginny me siguiera, cosa que hizo.
Una vez que entramos a la habitación, y yo puse encantamientos protectores para que nadie pudiera ni entrar ni escuchar de qué hablábamos, me vire a Ginny, quien ya estaba acostada en su cama, y le hable.
- ¿Qué quieres saber?
- Todo, oh si Hermy, quiero saberlo todo, el por qué no nos dijiste, es más que evidente, Harry y Ron te matarían, y luego lo matarían a él, yo, pues en un principio pensé en decirles, pero en el lago te dije que era tu amiga y que podías confiar en mí, así que quiero que confíes. ¿Por qué lo ayudaste en aquel callejón?
- Porque así soy yo –dije suspirando y sentándome junto a ella- así soy, no puedo ver como nadie sufre, me duele demasiado.
- ¡Pero era Draco Malfoy!, aquel que te llamo Sangre sucia por primera vez, aquel que te ofendía cada que tenia oportunidad, aquel que no hubiese dudado matarte si tenía la oportunidad.
- Una persona como cualquier otra –dije secamente- es un ser viviente, y no puedo ver como lastiman a algún ser viviente y quedarme sin hacer nada.
- ¡Pero era Malfoy! –Ginny insistía en ese punto,
- Eso ya lo establecimos, pero fuese quien fuese, lo hubiese ayudado, aunque como paga me hubiese matado, no me interesaría, mi conciencia estaría tranquila.
Ginny me miro en silencio evaluando lo que le decía.
- Si sabias lo de Ron ¿Por qué nunca me dijiste nada?
- No lo creí necesario, es una herida que sigue ahí, y que cada que toco vuelve a sangrar.
- Mi hermano es un idiota por haberte hecho eso –dijo Ginny, parecía que hacía mucho que lo quería decir- casi consigue que tú y yo dejáramos de ser amigas.
- Tú lo has dicho, casi.
- Si, y el otro que está a punto de lograrlo es Malfoy.
- No lo va a conseguir, o espero que nuestra amistad sea más fuerte que cualquier hombre -dije seriamente.
- ¿Quién es Él?
- Draco, Draco Malfoy es Él, Draco Malfoy es aquel que me ha estado apoyando estos mese, es el que ha sido mi soporte cuando tuve problemas con Ron, es aquel que se ha conseguido colar hasta lo más profundo de mi misma.
- Que profunda –dijo Ginny y más relajada- ¿Ves?, no costo tanto trabajo.
- Lo dices porque tú no eres la que se tuvo que confesar.
- ¿Entonces?
- ¿Entonces qué?
- ¿Seguimos siendo amigas?
- Hasta que nos cansemos –dije sonriendo y abrazándola.
De pronto, ya no abrazaba nada, Ginny se encontraba a mi lado sonriendo, sonriendo como el resto de sus compañeros luego de que yo descubriera el por qué de los recuerdos, le sonreía también, tal vez, no había nada de malo en que estuviese pasando unas noches en la Mansión Malfoy, después de todo, Bali me había dicho que dormían en cuartos separados por dos pisos, tal vez yo había exagerado un poco.
- Él es un sol.
- Si, Draco lo es…
Entonces Él, era Draco, eso explicaba mi aprensión hacia él, eso explicaba mis sentimientos por él, eso explicaba el por qué el había estado ahí, por que el me había encontrado, me había protegido, me había ocultado hasta que yo estuviese lista… me habría dado pánico haber despertado sin saber nada de nada, y que me dijeran de golpe que yo era un bruja, eso en verdad me habría aterrado.
- Ya quiero volver –dije deseando volver a ver a Draco y a Ginny.
- Pues será mejor que nos apresuremos entonces.
- Antes de regresar al círculo, por favor, explícame porque estoy viviendo todo esto.
- Todo esto lo vives, porque lo tienes que revivir, es lo único que te puedo decir.
- Como amiga dime algo más Ginny.
- No olvides que yo puedo ser tu mejor amiga y tu peor enemiga, procura que no sea lo segundo.
- ¿Eh?
- Volvamos, ya nos deben de estar esperando.
- ¿Es lo único que me vas a decir?
- Por el momento si.
Volvimos al círculo, y Ginny se transformo en una mariposa de luz, que siguió revoloteando en el tronco donde antes estuviera mi amiga.
Ahora. Era el turno del siguiente recuerdo, espere a que Draco bajara, pero en su lugar, Bellatrix se desapareció y reapareció a mi lado.
- ¿Es necesario que repita mi recuerdo, o en tu diminuto cerebro puedes decirme que aprendiste y nos evitamos todo eso?
- En realidad podría decirte que aprendí que algunas plagas asquerosas no se destruyen ni con un avada –dije secamente, el encuentro con el recuerdo de Ginny me había dado fuerzas.
- Valla, que graciosa, tenemos a una comediante –dijo sarcásticamente- mejor parpadea para ver si despiertas a la realidad en la que yo te puedo tener aquí encerrada sin que vuelvas a tu mundo, así que mejor compórtate.
- Me comportare si se me da la gana, no si me lo exiges tú.
- Altanera y soberbia, Draco tiene pésimos gustos, por un momento creí que habría heredado el buen gusto de sus padres, pero al parecer lo heredo de Andrómeda, mi hermana.
- Ni tú me agradas, ni yo a ti, ¿Por que seguimos hablando? –pregunte
- Porque nos complementamos niña, así que mejor muévete, y vas detrás de mí, que no quiero verte más de lo estrictamente necesario.
- Ojala esto valga la pena –dije bajo, pero lo suficientemente audible para que ella me escuchara.
- La valdrá, pero solo lo veras una vez más, así que si no aprendes nada, será tu problema y no el mío.
La seguí, y nos encontramos de nuevo en el claro del bosque donde había matada a Bellatrix, quien estaba justo frente a nosotras observándonos con odio.
- ¿No se supone que no nos puedes ver?
- No nos ve a nosotras so tonta –dijo volteándose, la imite y me vi con la varita en alto llegar corriendo- te ves taaan linda –dijo con voz fingida de mujer encantadora.
- Vete al caño.
Por suerte esta vez no me vi jalada al recuerdo, ya había sido suficiente en menos de 24 horas, aunque a mí me pareció una eternidad, con mi vista clavada en el recuerdo transcurrió todo este demasiado rápido, a mi me había parecido que viviéndolo había sido una eternidad.
- Ya que termino, ahora si tendrás que decirme quien odiaba a quien.
- Tú me odiabas a mí.
- Huy si, toda mi vida te he odiado a ti, de hecho naciste para que te odiara –dijo sarcásticamente.
- Yo te odiaba a ti, y aún te odio –dije sombríamente.
- Esa es una palabra enorme –dijo cantarinamente- ¿Por qué me odias?
- Porque eres un ser humano miserable.
- En otro recuerdo, dijiste que no podías ver a un ser humano sufrir, meterías las manos y lo salvarías aunque este te pagar con la muerte.
- Si, lo dije.
- Entonces ¿Por qué me mataste?
Esa era una pregunta tonta, la había matado porque si no, ella me habría matado a mi, y se lo dije.
- Entonces… ¿Mi bebe también te mataría si le salvabas la vida?
-No concia la existencia de ese bebe –dije palideciendo.
- Eso no te exenta de haberlo asesinado Granger.
- Pero… yo no lo sabía, me arrepiento de haberle causado daño, pero… si yo hubiese sabido…
- De todos modos me habrías asesinado, y a mi bebe también.
- Tú no sabes lo que yo habría hecho –dije con una voz que me salió demasiado aguda.
- En eso te equivocas. Yo sé como habrías actuado incluso mejor que tu.
- ¡No es cierto!
- Claro que si impura, yo lo sabría, ahora dime ¿Por qué nos asesinaste si nos habíamos visto tres veces en la vida?
- Te asesine porque me asesinarías –dije cayéndome en cuenta el peso de esa palabra por segunda vez en mi vida.
- ¿Y por qué me odiabas?
- No te odiaba –y era cierto, yo nunca había odiado a Bellatrix, ni si quiera a Voldemort, yo odiaba lo que ellos representaban, odiaba lo que hacían, odiaba el dolor que causaban, por eso nunca habría dudado en asesinarla a ella, incluso a Voldemort si se me presentaba la oportunidad.
- Oportunidad que se te presento.
La mire sorprendida, esa manía que tenían todos ellos de saber lo que yo pensaba comenzaba a caerme en cuenta y mal.
- Terminamos –dijo aliviada.
- Ahora no tengo por qué volver a verte –dije sonriendo.
- Te equivocas Granger, créeme, nos volveremos a encontrar.
- Espero que no –dije secamente mientras ella desaparecía en una nube oscura que me envolvió y me llevo de vuelta al centro del círculo de troncos.
- Bienvenida Principessa –dijo Draco detrás de mí en mi oído abrazando mi cintura
- ¡Draco! –exclame asustada y sorprendida, pero una sonrisa acudió de inmediato a mi rostro.
-Ven, esto te va a emocionar.
Lo mire interrogante, pero él me tomo con delicadeza de la mano, y me condujo entre los árboles, hasta que nos quedamos ocultos, frente a nosotros se abría un extenso corredor de piedra iluminado por la luz de una hermosa luna llena que se colaba por las ventanas. Todo alumbrado con una luz azulada brillante que daba un aspecto mágico al lugar, oí gritos, y me acerque con cuidado luego de mirar a Draco, y que este me incitara a seguir adelante con una inclinación de cabeza.
Abrí una puerta de madera con cuidado, y me tope con un Draco más joven con el uniforme de Slytherin puesto y caminando de un lado a otro de la habitación, golpeando cosas y maldiciendo en voz alta.
- ¿Estás bien? –le pregunte entrando y cerrando la puerta con delicadeza.
- Y te atreves a preguntar –dijo apretando los puños sin siquiera mirarme.
- Oye, si quieres que me valla, dímelo y me iré, pero me preocupas.
- No finjas Hermione, sabes muy bien que no te preocupo para nada.
Me saque de onda con eso, digo, ¡Claro que me preocupaba! Si no me preocupara lo hubiese mandado a la goma en cuanto saliera de mi casa.
- ¿Por qué sigues aquí? –me pregunto de un modo tan… tan pedante, que me prendió.
- Porque se me da la gana –conteste en uno de mis peores modos cruzando los brazos molesta. Si a él le molestaba que estuviera ahí, ahí me quedaría.
- Sal de aquí ¿Quieres? Hoy ya has hecho suficiente.
-¿Perdón? –pregunte si podérmelo creer- No he hecho nada malo.
- Valla, y además mentirosa, solo eso me faltaba, creí conocerte.
- ¿Conocerme? ¿De qué rayos hablas Draco? Solo vine porque te oí maldecir, solo por eso.
- ¿Sabes qué? No tengo por qué escucharte, me largo.
- Ah no, claro que no –dije y me interpuse en su camino- no te vas hasta que me digas que Diablos te pasa.
- Escúchame bien Gra… -se detuvo a la mitad de mi apellido.
- ¡Ahora soy Granger! –exclame asombrada y más molesta- ¿Que paso con Hermione? ¿Qué paso Draco?
El pareció confundirse, pues abrió mucho los ojos y la boca, como si acabara de decir algo muy malo, como si me hubiese vuelto a decir Sangre Sucia, lo leí en su rostro, ya había aprendido a leer mucho en el.
- Draco… dime que tienes –le dije suavemente tratando de pasar por alto lo que acababa de suceder.
- Nada.
- Nada significa muchas cosas soy tu amiga, dime que sucede –insistí. Pareció darse por vencido, porque tomo aire, y agrego:
- Hoy te vi con Weasley.
- Claro que si, seguimos siendo amigos –dije tranquilamente.
- No lo veías como a un amigo –dijo seriamente- no, lo veías como no me ves a mí.
Me quede en silencio, ¡Claro que no los veía igual! Aunque nunca creí que sería tan obvia, pero ¿Cómo podría verlos igual? Ron me había engañado… era cierto, Draco también me había hecho mucho daño, pero lo demás que había estado haciendo… pues compensaba en mucho los años de enemistad y odio. Draco hacía tiempo que había comenzado a ser algo muy importante en mi vida, hacia mucho que se había vuelto una gran viga de apoyo en mis problemas hacia mucho que ocupaba algo mas en mi corazón que lo que ocuparía alguna vez el mejor de mis mejores amigos.
- Escucha Draco, el es mi amigo…
- ¡Te engañó Hermione, Te engañó, y tú le perdonaste todo!
- Ya te lo dije, es mi amigo, A M I G O, y no va a dejar de serlo, los años que hemos pasado juntos no los puedo tirar a la basura tan fácilmente.
- ¡No te entiendo! –exclamo pasándose la mano por su cabello, señal clara de frustración.
- ¿Por qué insistes en hablar de eso? –Cada que tocábamos ese tema terminábamos gritándonos y dejándonos de hablar por un par de días y yo odiaba ese lapso de tiempo.
- Porque es importante.
- Estas obsesionado con eso –dije- no es importante, dejo de serlo hace meses.
- Pero Hermione, es que… siento que no me escuchas, sigues con él, sigues y sigues…
- ¡Déjame en paz Draco! –dije ya fastidiada, siempre era igual, ahora vendría un mega discurso de lo tonta que era por dejarme manipular de esa forma por Ron, y que pronto volvería a ceder con él, y bla, bla, bla. Ya me había cansado de ellos-. No tengo por qué aguantar tus discursos cada que a ti se te da la gana dármelos –ahora si había comenzado a enfurecerme, y él también.
- No entiendes que lo hago por ti, yo estuve ahí cuando ese infeliz te rompió el corazón.
- ¡No le digas así! –le reclame- sigue siendo mi amigo.
- Eso es lo que no entiendo, ¿Cómo puedes seguir siendo su amiga? Por dios, mira lo que le te hizo
- No fue menos de lo que me hiciste tú –susurre lo suficientemente alto para que me escuchara
No lo veía a él, tenía mi vista clavada en el suelo nerviosa de lo que iría a suceder, él me había lastimado, pero yo nunca se lo había dicho, de cierto modo, era algo que nos había mantenido alejados, y él trataba de no tocar ese tema nunca, se quedo en un silencio sepulcral, un silencio que me asusto.
- Escúchame bien –él se acerco a mí, hablaba bajo, pero hablaba de un modo fuerte y claro- no quiero que esto vuelva a pasar, estas discusiones ya me cansaron.
- A mí también, pero siempre insistes en sacarlas, me hablas como si fueran mi culpa, como si yo fuera la que las provocara –seguí sin verlo, pero ya me había colmado el plato esa actitud de tratar de culparme por sus desplantes, que a veces eran peores que los de Harry y Ron juntos-. Tú eres el que no puede soportar la idea de que yo tenga más amigos
Se dio la media vuelta caminando con los puños cerrados de un lado a otro, me miraba de una forma extraña, era como si se debatiera en usar o no usar algo, por fin volvió a hablarme.
- Soy tu amigo, y me preocupo –no le creí demasiado, ahí pasaba algo más.
- Eres mi amigo por qué quieres –dije fríamente
- Si, por que quiero cuidarte
- ¿Y qué tal si yo no quiero que seas mi amigo? –pregunte furiosa, habían pasado varios meses desde que yo no necesitaba un amigo, el se detuvo en seco.
- ¿Entonces qué quieres?
- ¡Quiero algo más! –básicamente lo había gritado, ¡SI, lo había gritado! Me cubrí la boca con ambas manos asustada y salí corriendo, me sentía humillada y molesta, él no salió detrás de mí, y eso me enfureció aun mas.
Seguí corriendo un par de pasillos con los ojos hechos un par de lagos, no quería llorar aun. Por fin divise las escaleras que comencé a bajar lo más rápido que pude, sin embargo oí que alguien me seguía y al alzar la vista vi que Draco bajaba las escaleras corriendo detrás de mí, en ese momento, tan humillada como me sentía, no lo quería ver, estaba completamente furiosa con él, furiosa por haberme obligado a decirle eso, eso que había estado guardando en lo más profundo de mi ser, y que él no sé cómo había logrado que saliera haciéndolo oficial.
Acelere el paso, pero fue inútil, me alcanzo casi de inmediato, me tomo del brazo y me volteo de un tirón, y aprovecho para tomar también el otro brazo, obligándolos a pegarse a mi cuerpo, hablo en un tomo muy bajo, casi inaudible, sus ojos se veían extraños, medio turbos, pero a la vez bastante claros.
Un hoyo se formo en mi estomago, me sentía aterrada, humillada, avergonzada, triste… no sabía cómo me sentí realmente, dentro de mí, todo era un completo caos, mire sus ojos grises, y él se acerco a mi odio, sin soltarme ni aflojar sus manos que comenzaban a lastimarme.
- Nunca, vuelvas a huir de ese modo de ese tipo de conversaciones –lo dijo bajito en mi oído y un escalofrió me recorrió, no se movía, me tenia sujeta con mayor fuerza, y yo nunca me había sentido tan nerviosa; sentía su respiración en mi cuello, y en mi oído, cosa que hacía que me sintiera aun más nerviosa que en los exámenes finales.
- Suéltame –fue lo que atine a decir.
- No –dijo firmemente, me sentí morir, no sabía qué hacer, esa actitud… era una actitud nueva para mí en él, él que siempre había sido todo dulzura, estaba sacando su parte fuerte; me fascino que se comportara así, entonces caí en cuenta de la cercanía de los dos y cerré los ojos, no me quería alejar, me lastimaba, pero curiosamente eso había dejado de ser importante.
- Por favor –dije rogando por que volviera decir que no- me lastimas.
- Tú ya lo hiciste –dijo en mi odio ¿Cómo demonios debía tomar eso? Me pregunte mientras abría los ojos de golpe.
Vi como su cabeza se alejaba de mi costado y se colocaba justo frente a mi rostro, haciendo que quedáramos completamente de frente, mis manos habían comenzado a sudar en algún momento, y mi labio temblaba de un modo que no podía controlar.
Sus ojos estaban fijos en los míos, y yo de verdad me sentía morir, un hormiguero en pleno día no habría tenido más actividad que la que había dentro de mí en ese momento; mi estomago se había contraído y expandido tantas veces que ya había perdido la cuenta, comencé a sentir una tensión muy especial en mi cuello.
Yo también quiero ser más que un amigo –me observaba, al parecer esperaba alguna respuesta de mi parte, pero yo estaba muda de asombro, todo en mi se había quedado completamente quieto, en ascuas, como si me hubiesen tirado un balde de agua helada y esto me hubiese tomando por sorpresa.
En un acto reflejo mordí mis labios como lo hacía cada que no sabía que decir, el sonrió con ese gesto mío, y apreso mis labios sin pedir permiso, ¡Me estaba robando un beso!
Fue algo tan extraño, tan único, mas escalofríos recorrieron mi espalda, el solo besaba mis labios, no trataba de profundizar el beso, se estaba midiendo, pero yo no sabía si quería que se midiera o no, por primera vez en mi vida apague mi cerebro y comencé a disfrutar ese beso.
Un beso lleno de cariño, de pasión, de ternura, era por mucho el mejor que me habían dado hasta ese momento, o tal vez no era tan bueno, pero el momento, el ambiente lo habían hecho genial, por fin soltó mis brazos, pero apreso mi cintura con cariño, sus ojos estaban cerrados, los míos comenzaron a cerrarse solos, no sé cuanto habrá durado, no me importo, rodee su cuello con mis brazos y me deje llevar.
Cuando se separo abrí los ojos lentamente, esperaba despertar en mi cama de la sala común, pero no fue así, el estaba frente a mí, me miraba de un modo extraño, yo quería que el beso continuara antes de que mi cerebro volviera a tomar las riendas de la situación pero al parecer, Draco quería que mi cerebro tomara las riendas de nuevo.
Ahora me parece que suena tonto, y me pareció lo mismo en ese momento, pero estaba tan sorprendida que lo único que atine a decir fue: Wow. Y lo más extraño, es que el dijo exactamente lo mismo.
Dios de mi vida... esto estuvo largo xD... me tarde mucho editando xD
Gracias por leer... dejen Revs... les enviaré un chocolate cibernetico... son los mejores, no te hacen engordar xD
Saludoooooooooooos
