Hola!! ¿cómo están?... yo aquí, subiendo un chap... que es algo más cortito que los anteriores, pero escrito con mucho cariño :)
No estoy en mi PC, así que no podré responder los rr... pero sólo quiero decirle a jos Black que gracias por su recomendación literaria...
aunque ya me leí "Memorias de Idhûn".. y también amo a Kirtash!! (yo amo a los malos en general, creo que debo tener algún problema crónico con eso xD)... ah! pero me falta el último, aún no leo "Panteón" :)
Espero recibir sus opiniones y mensajitos, un tomate aunque sea... mejor eso que el silencio :)
Disfruten!!
Ember.
Capítulo XXXVIII: Presentes con Significado.
Sonrió con petulancia a la visión que le daba el espejo y se alegró de que las ojeras no se notaran bajo la capa de maquillaje que se había puesto.
Esto de investigar hasta tan tarde y levantarse tan temprano por las mañanas la tenía bastante cansada, pero no podía darse el lujo de bajar sus notas y menos de dejar de lado la investigación... Tenía que mantener su fachada de Premio Anual perfecta por si algún mortífago sabía algo del tema, no fuera a ser que alguien sospechara de que le había contado todo a Harry... eso sería fatal, para todos.
Por suerte era sábado y, por eso, había podido dormir hasta más tarde, pero tenía obligaciones que cumplir y no se podía der el lujo de holgazanear toda la mañana, aunque muriera por hacerlo.
Así que con la frente bien en alto y su bufanda enrollada en su cuello, pronto comenzaría a invernar, caminó con elegancia hacia su Sala Común... donde esperaba ver a su mejor amigo.
Draco estaba sentado con un brazo apoyado en su rodilla y con su mirada mercurio perdida en el crepitar de la chimenea.
Hace ya un par de semanas que había sido el accidente en el partido y, a pesar de todos los rumores que habían comenzado a circular, la versión oficial que se mantuvo fue que al muchacho se le descontroló la escoba porque alguien había intentado hechizarla y, aunque para muchos sonara absurdo, el pensar que alguien quería hacerle daño al hijo de Lucius Malfoy... aterrorizaba.
Por suerte Draco contuvo la preocupación de su madre, que apenas se enteró del incidente quería ir a visitarlo al colegio y logró alejar cualqueir sospecha extraña de él... incluso simulando una riña con Hermione, practicada de antemano por ambos.
Eso de andar tan unidos era extraño en él, no sabía qué le sucedía... pero sólo quería estar junto a ella, aunque fuera arriesgado y, como si fuera poco, cada día que pasaba les era más complicado verse...
Hermione no sólo debía preocuparse por sus notas, sino que además andaba muy íntima con Pansy y con pobretón y cara rajada y pasaba más tiempo del acostumbrado con ellos... y aunque Draco había intentanto sacarle nformación a punta de torturas que partían como suaves caricias para terminar en apasionados besos, ella o cambiaba el tema o simplmente le decía que no sucedía nada y que ella desde siempre había sido muy unida a sus amigos.
Por lástima la castaña mentía muy mal, pero eso no era excusa suficiente para que le revelara la verdad y si comenzaba a pelear con ella por eso... sólo él terminaba perdiendo. Nada peor que una leona enojada para disgustarlo y sacarlo de quicio.
- Buenos días- saludó de pronto Pansy de pie frente a él con una sonrisa que denotaba cansancio hasta de curvar los labios.
- Buenos...- saludó Draco, enderezándose y dejando que la muchacha se sentara a su lado- ¿y hoy cómo me ayudarás en distraer a Potter?- le preguntó bajando el tono, no faltaba el curioso que quería saber algo.
Pansy meditó unos segundos desviando su mirada hasta la puerta, cuando de pronto vio a una muchacha con una sincera sonrisa entrar por ella.
Ann Williamson llevaba un femenino vestido rosa bastante más corto de lo permitido. Su pelo rubio estaba desordenado tras su cintillo que decoraba su nuca y sus mejillas arreboladas le daban un áspecto de Afrodita en plena primavera.
Draco se volteó a ver qué mantenía tan anonadada a su amiga cuando la vio y no pudo evitar preguntarse a qué se podía deber esa estúpida sonrisa plasmada en el rostro de la muchacha.
- Hola- saludó ella al pasar, dedicando una ampliación de sus dientes perfectos a ambos- hace frío afuera... les aconsejo que lleven abrigo- señaló y siguió su camino mientras canturreaba una alegre melodía.
- ¿Y qué le sucede a ésta?- preguntó Pansy volteándose hacia su amigo, como si él algo tuviera que ver.
- No tengo idea... pero derrepente se pone extraña- reconoció el chico dejando caer sus hombros.
- ¿Ya no te acosa?- preguntó la muchacha con un aire de amenaza en el tono de su voz.
- La verdad es que no...- murmuró Draco pensativo, por lo general las chicas que se obsesionaban con él lo perseguían a todas horas, sobretodo si habían tenido el placer de disfrutar en su cama- mejor para mí, ya me tenía harto... entonces ¿cuál es el plan?-.
Hermione sonreía mientras sus ojos miel se perdían a través de la ventana. El día estaba nublado y ella no podía negar que le encantaba el invierno... nada mejor que una taza con chocolate caliente y un buen libro un día helado para estar absolutamente bien.
Ese día seguirían con la investigación mientras simulaban que estudiaban para los EXTASIS. Ya llevaban semanas leyendo millones de libros que Pansy sacaba de la biblioteca prohibida y después de revisar los más modernos, que tenían un lenguaje bastante más sencillo, ahora debían ir por los que estaban en inglés antiguo y latín ¡latín!...
- Aquí está el chocolate...- dijo Harry entregándole una taza para después echarle un vistazo a Abri que se divertía con el cascabel que sostenía en su manita.
- Gracias Harry...- murmuró y se subió los pantalones que se le caían después de bajar los kilos subidos por el embarazo.
En aquél momento el retrato se abrió y por el entró Pansy, con unos jeans claros ajustados y una elegante bufanda verde decorando su garganta.
- Buenos días...- saludó dejando en la mesa de centro unos cuantos libros que ya habían leído- es hora de que devolvamos éstos y que vayamos a buscar los que nos faltan- declaró tomando asiento en el mullido sofá y cerrando los ojos.
- Te ves muy cansada- le señaló Hermione sentándose a su lado con la taza en sus manos.
- Gracias por evitar decir "te ves horrible"- ironizó con una sonrisa aterradora- Harry deberías ir a buscar a Ron, no pienso darme toda la vuelta hacia al Sala Común de los leones para luego volVer por el pasillo hacia la biblioteca..-.
Harry asintió y tomó rápidamente una chaqueta que estaba colgada de la pared. Sabía que Pansy se podía poner de muy mal humor, sobretodo desde que la investigación se complicaba cada día un poco y no estaba de ánimo para soportar su mal genio... así que sin mirara para atrás y antes de que la Slytherin se lo repitiera, fue en búsqueda de su amigo que seguramente se había quedado dormido.
Pansy sonrió con suficiencia ante la actitud del muchacho y se sentó derecha en el sofá para luego robar la taza de las manos de la castaña y beber un pequeño sorbo del humeante chocolate, sorbo que se vio interrumpido por un brillante brazalete en la muñeca izquierda de su amiga.
- ¿No me digas que es...- murmuró dejando la taza en la mesita y tomando con ambas manos la muñeca de la castaña.- ... el brazalete de los Malfoy?.
Hermione sonrió avergonzada y observó el regalo que Draco le había dejado en una cajita después de que la fuera a dejar a su Sala la noche de su cumpleaños. Dentro había encontrado un hermoso brazalete de platino que en el centro tenía una "M" muy elegante rodeada de un óvalo con incrustaciones de esmeraldas.
Aunque se había negado a aceptarla y, de hecho, se la había devuelto al muchacho, él le rogó que se quedara con ella porque era tradición que la madre del primogénito de la familia Malfoy la usara... sobretodo para la ceremonía oficial de presentación de la sociedad, que en el caso particular de Abraxas debería esperar un poco o... algo más.
- Sí...- respondió en un susurro y pronto zafó su brazo para esconder el brazalete con las mangas de su sweater.
- No te imaginas lo importante que es que él te lo haya regalado... seguramente lo tiene guardado desde que cumplió los dieciseis, a esa edad es tradición entregar los brazaletes de los lazos familiares- le explicó Pansy mostrando el suyo propio, que era dorado y que tenía una L que reflejaba la primera letra del apeliido de su mamá- como mi madre no tenía hermanos, ella se quedó con el brazalete y el año pasado me lo regaló a mí...
La castaña sonrió con timidez y sus ojos brillaron ante el saber que el regalo dado por el muchacho era mucho más grande que el sólo valor de sus materiales y pensó en qué podía significar esa muestra de seriedad en el paso que estaba dando con él.
- ¿Y qué crees que significa que me haya regalado el brazalete?- se decidió a preguntar segura de que Pansy podía tener la respuesta a aquella pregunta.
La muchacha meditó un poco deteniendo su mirada en el suelo y finalmente enterró sus ojos azules en los miel de su amiga.
- Creo que es una muestra de que por fin Draco Malfoy se está tomando algo, fuera de una orden de su papá, muy en serio-.
Esperó que el trio se alejara por el pasillo rumbo a la biblioteca antes de entrar a dicha sala que cada día le era más familiar.
Dijo la contraseña que nunca había sido cambiada y entró cual dueño de casa hasta pararse junto al coche de su hijo, al cual acarició en su mejilla pálida antes de sentarse junto a la mujer que lo observaba con los ojos brillantes e iluminados.
- Buenos días- la saludó con voz áspera y besó con un leve roce sus sonrosados labios.
La castaña cerró sus ojos al sentir su contacto y aspiró, antes de abrirlos, su costoso y elegante perfume que tanto la fascinaba desde hace un tiempo a esa parte. Luego abrió sus ojos para observarlo y ladeó su cabeza hasta apoyarla con ternura sobre el hombro del muchacho.
Él acomodó el cuerpo de la muchacha sobre su pecho y rodeó con su brazo su pequeña cintura, para con aquel gesto decirle que ella era de él y que nunca... ¡nunca! Sería de alguien más...
- ¿Pansy seguirá con sus clases de pociones a Potter y Weasley durante lo que resta de mañana?- preguntó el muchacho, aprovechando su posición para besar el cuello de la chica que tan apetecible se le mostraba desnudo frente a él.
Ella sonrió nerviosa y esperó que el aire en sus pulmones volviera a circular para responder, ese contacto le producía tantos cortos de circuitos que no sabía cómo volver a ser ella para no cometer una locura de la cual se podría arrepentir.
- Ehm.. claro- musitó sin pensar, aunque cualquier otra respuesta era una mentira y ella no quería mentirle tan descaradamente a él, no después de que Draco le revelara su más oscuro secreto.
- En ese caso podríamos... aprovechar al máximo la hora que nos queda...- propuso él con un tono sensual y ahora, en un brusco movimiento, llevó a la chica de espaldas al sofá, entrecerrándola entre sus brazos para que ella no tuviera escapatoria.
Hermione no pudo evitar sonrojarse y se dejó besar por esos labios hambrientos que la mareaban con su simple aliento sobre los labios de ella. Draco acarició su hombro con cuídado y bebió de su boca hasta dejarla seca de pasión y deseo... pero sus planes se vieron frustrados cuando Abri demandó atención y gimoteó con ganas desde su pequeño coche.
- ¿Qué pasa amor?- preguntó inmediatamente la muchacha, empujando con fuerzas a Draco hacia atrás y parándose para ver por qué causa alegaba su hijo.
Tomó al pequeño entre sus brazos y esperó que se calmara al sentirse seguro entre sus brazos y con una sonrisa dulce se sentó nuevamente junto al muchacho, que observaba la escena idiotizado.
Se veía tan bella con esa sonrisa que reflejaba un amor incondicional hacia la criatura, parecía una diosa con su hijo en brazos y ese tono que usaba, ese andar calmado y esas mejillas arreboladas sólo aumentaban las ganas del chico de abrazarla y besarla con descaro.
Obervó como el pequeño parecía sonreír en sus brazos y rozó con sus dedos la suave mota de pelo rubio que cubría la cabeza de su hijo.
- ¿Puedo cargarlo?- preguntó, nervioso ante la respuesta que recibiría.
La muchacha sonrió enternecida y asintió en silencio, mientras acercaba a Abri a los brazos de su padre, quien, con una mirada orgullosa en su rostro, lo tomó con cuídado... impresionado de como el pequeño parecía reconocerlo, con su mirada gris fija en los también grises ojos de él.
- Se parece a mí... ¿no crees?- cuestionó, asombrado porque los ojos de su hijo eran iguales a los que él mismo observaba cada mañana en el espejo.
- Creo que es demasiado parecido...- señaló la castaña con una risita- espero que herede mi carácter eso si, no quiero otro arrogante y mimado dando vueltas...
- Nada de arrogante, él sólo sabrá que es el mejor y se comportará como todo buen Slytherin que sabe lo que quiere... - respondió Draco imaginando desde ya la ceremonía del sombrero seleccionador donde Abraxas Malfoy pasaría a ser todo un miembro de la familia Malfoy.
- Por fortuna me parece que será Gryffindor, tiene todo el carácter tranquilo de uno...
- ¿Tranquilo?-interrogó el muchacho con un dejo de ironía en su voz- que yo sepa siempre han sido los Gryffindor quienes han sido los maestros del desorden, partiendo por esos que se hacían llamar los merodeadores, siguiendo con las comadrejas mayores esas... y tus amiguitos no lo hacen tan mal tampoco- espetó con suficiencia.
- ¿Y tú cómo sabes tanto de la casa Gryffindor?- preguntó la chica con una mirada altiva.
- Porque hay que conocer mejor al enemigo que al amigo Hermione... me extraña que no lo superas- explicó con una sonrisa y besó con ternura a la muchacha antes de que ella estuviera dispuesta a alegar.
De apoco Abri se quedó dormido en los brazos de Draco, cerrando sus parpados de invisibles pestañas y dejando que una gotita de saliva viajara por su mentón hasta ser absorvida por una mantita con la que Hermione lo secó.
- Déjalo en el coche...- le dijo la muchacha en un susurro y esperó que Draco dejara al pequeñito muy cómodo y, al parecer, muy dormido.
Pero no alcanzaron a sentarse cuando un golpeteo en la ventana llamó su atención y fue la muchacha quien se levantó y abrió la ventana a una extraña lechuza, de un color pardo rojizo, que a penas entró a la habitación se acercó a Draco y dejó que él desenrollará el pergamino de su garra.
Draco, que reconoció enseguida el ave, desprendió con agilidad el papel y se puso de pie mientras abría la escueta nota que tenía tan solo un par de líneas escritas.
Hijo:
En dos semanas más te iré a buscar porque hay un asunto, con respecto a aquello que debes hacer, que él desea hablar contigo.
Estudia.
Lucius Malfoy.
- ¿De quién es?- preguntó la castaña preocupada, acercándose a su lado, ante la cara de horror que se formó en el rostro del muchacho.
- De mi padre...- respondió él con su rostro aún más pálido que de costumbre- debo rime- se excusó y, apenas besando los labios de la chica, desapareció... necesitaba meditar acerca de qué haría a continuación.
Wow!!...
Ya sabemos qué traía dentro la misteriosa cajita... "El brazalete de los Malfoy"...
Y, como ven, el rumor que se regó por el Colegio bastó para que la gente no sospechara... ¿o no fue suficiente?...
¿Qué querrá Voldemort hablar con Draco?, ¿se habrá enterado de todo?, ¿lo amenzará? ¿quizás sospecha de Pansy?...
Esa y muchas otras dedudas serán respondidas en los próximos chap!
kiss!
