- Fue un milagro que a ninguno le haya pasado nada. - repitió Aline, mientras ayudaba a Alec a parar el sangrado de su brazo, ambos jóvenes vieron a Magnus y a Clary, quienes se encontraban contra la fría pared del lugar. - No nos debemos confiar demasiado, puede que aún queden hombres de Sebastian rondando.

Alec asintió.

Magnus soltó con quejido, y se removió contra Clary, abrió los ojos con pesadez, Alec se puso en posición defensiva, esperando que el moreno le atacara.

Bane le miró confundido.

- ¿Por qué me miras así? - le preguntó el mayor con voz ronca.

Alec le miró sorprendido.

- ¿Ya volviste a la normalidad? - le preguntó.

- Bueno, define normal.

Aline rió, Alec rodó los ojos.

- Hace unos minutos estabas peleando contra mí hasta la muerte, tuve que noquearte para que dejaras el fastidio de una buena vez.

Magnus abrió los ojos como platos.

- ¿En serio hice eso?

Alec asintió.

- Que extraño, no recuerdo nada. - murmuró Magnus.

- Es normal, Sebastian solía hacer esas cosas. - confesó Aline, los chicos le miraron curiosos. - A veces hipnotizaba a sus peleadores para que fuesen más salvajes a la hora de luchar. - la morena se encogió de hombros.- Cosas extrañas, es una suerte que no te haya pasado nada peor.

- Sí... por un instante creí que iría a morir. - dijo Magnus.

Algo dentro de Alec dio un brinco, miró fijamente a Bane, y se sintió aliviado de que estuviese aquí con él. Magnus vio a su alrededor.

- ¿Qué ha pasado aquí? - preguntó, viendo a los cadáveres tendidos en el suelo.

- Pues Alec y yo nos la arreglamos muy bien. - respondió la chica, sonriendo con grandeza. Alec rodó los ojos.

- ¿Sebastian?

- No lo sabemos, él huyó, Jace fue tras él. - dijo Alec, enseriado. - Deberíamos ir también.

- Sí. - Magnus se puso de pie, pero volvió a caer, soltando un gemido de dolor, su tobillo se había dislocado. - Tal vez mientras peleábamos.

Alec le miró preocupado.

- Lo siento. - murmuró el ojiazul.

Magnus negó con la cabeza.

- Hiciste lo mejor.- le dijo, le miró a los ojos y le sonrió. - Bien, no podemos hacer nada, y mucho menos teniendo a Clary así.- ¿Ella también fue hipnotizada?

Alec asintió.

- Entonces dentro de un rato es posible que despierte. - inquirió Bane. - Hay que esperar.

- No creo que tengamos que esperar mucho. - dijo Aline, los otros dos giraron para ver a Clary, quien comenzaba a volver en sí, cerró con la fuerza sus ojos y los abrió al fin. Aline sonrió. - Clary.

La pelirroja vio a los chicos y luego a su alrededor, soltó un alarido al ver a todos esos hombres asesinados. Magnus la rodeó con sus brazos.

- Estamos bien. - le murmuró, haciendo que ella volteara su vista hacia otro lugar.

- Jace, ¿dónde está Jace? - quiso saber ella.

Los tres guardaron silencio.

- ¡Dónde está!

- Fue tras Sebastian. - respondió al fin Aline, seria.

Clary chilló, aterrada, miró a todos lados y se puso de pie.

- Clary, ¿qué haces? - preguntó Aline. La pelirroja rebuscaba con la mirada algo, acelerada, la otra chica intentó tomarla por los hombros, pero Clary se soltó de su agarre con rapidez, una vez que encontró lo que necesitaba lo tomó y se encaminó hacia la puerta. - ¡Clary qué haces!

- Voy a ayudar a Jace. - respondió con simpleza y corrió fuera del lugar.

- Joder que mierda con estos dos... - masculló Alec, enfurruñado. Magnus rió. - ¡Qué te da tanta gracia!

- Son tal para cuál. - respondió Bane, risueño.

- Pero no es un juego Magnus, Debemos ayudarles. - dijo Aline, claramente preocupada.

Magnus suspiró.

- Lo sé. - murmuró este, miró a la chica. - Ve tú, Alec y yo los alcanzaremos, yo llamaré a los refuerzos.

Aline asintió y salió disparada del lugar.


- ¡Jonathan! - llamó Jace.

El rubio había seguido al otro fuera del edificio, por la zona trasera del lugar, allí le esperaba su Jeep negro, Sebastian se giró, respirando agitado.

- Pelea como un hombre. - dictó Jace, estando a unos simples metros de él.

Jonathan le miró y luego soltó una carcajada.

- No tengo tiempo para esto. -dijo él. - ¡Eres un idiota Jace Ligthwood, pudiste tenerlo todo, pudiste tener una gran vida, pero preferiste la muerte!

- Yo no he muerto aún Jonathan.

- Por ahora. - dijo, risueño, mientras sacaba del bolsillo interno de su chaqueta una pistola, acto seguido apuntó al rubio con una gran sonrisa perversa. - Es una pena que mueras sin saber quién fue tu verdadera familia.

Jace miró al suelo, guardó silencio un segundo y luego rió, Sebastian le miró confundido.

Jace negó con la cabeza.

- ¿Sin saber quién fue mi familia? ¿Qué clase de estupidez es esa? - preguntó Jace en voz alta, levantó el rostro. - ¡Yo sé quién soy y de dónde vengo!, tengo un tonto hermano sobre protector que apenas puede cuidarse solo, a una entrometida hermana menor que es un dolor de cabeza pero sin ella estaría perdido y a un pequeño niño que algún día llegará a ser más genial que yo, ¡en serio crees que moriré no sabiendo de dónde vengo? ¡Quien no sabe en dónde está parado eres tú y entre los dos, tú eres el único que da pena!

Sebastian rió.

- Ya te he dejado hablar suficiente. - dijo Jonathan, levantó el arma. - ¡Mierda!

Sebastian soltó la pistola del dolor, tras recibir un repentino disparo a su mano derecha, la tomó con su mano libre viendo cómo comenzaba a sangrar, levantó la vista y vio que Jace estaba igual de sorprendido que él.

- ¡Qué coño pasa! - gritó Jonathan.

- Ha sido suficiente.

Ambos chicos se giraron hacia donde provino la voz, tras ellos se acercaba Clary, quien sostenía una pistola en su mano derecha, la chica no mostraba miedo, Jace estaba boquiabierto.

- ¡Clary, ve tras él! - ordenó Sebastian.

La chica le fulminó con la mirada, al momento en que se detenía al lado de Jace, el muchacho seguía sin palabras.

- No dejaré que alguien como tú siga causando problemas. - dijo la chica, luego bufó. - Que jodidamente cliché sonó eso.

- No seas una idiota Clarissa.

La chica chistó, al momento que levantaba el arma, luego miró a Jace.

- ¿Estás seguro que es lo mejor? - preguntó ella, volviendo a posar la mirada en Sebastian, no iba a permitir que se escapara. - Él es el único que sabe dónde se encuentra tu padre.

Jace bajó la mirada y asintió.

Clary suspiró.

- ¿Recuerdas la promesa que te hice? - cuestionó la muchacha, Jace la miró, confundido. - Yo iba a ayudarte a buscar a tu padre, y aún sigue en pie esa promesa, Jace yo lo encontraré y le traeré junto a ti, algún día lo haré.

El rubio la miraba sorprendido, nunca antes había visto tal expresión, el rostro de Clary se veía decidido, en ese momento ella habría podido decir la cosa más estúpida del mundo y él la habría creído.

Jace sonrió, tomó la mano que sostenía el arma y se la quitó. Clary le miró desconcertada.

- No dejaré que ensucies tus manos así.

Se oyó un disparo.


- ¿Esto era todo? - preguntó Maryse, mientras veía el pastel que le habían traído sus tres hijos mayores, junto con un montón de globos de varios colores.

- ¡Ay mamá no seas una malagradecida! - se quejó Isabelle, haciendo un puchero. - No teníamos nada de dinero para comprar todos estos globos y el pastel, Jace tuvo que trabajar como una mula para ganar lo suficiente.

Maryse les miró extrañada.

- Hijos pero tampoco las cosas están tan caras. - dijo ella.

Alec rodó los ojos.

- Les queríamos dar un detalle y lo hicimos, olviden los demás, lo pasado en el pasado. - finalizó Alexander, mientras prendía la velas. - Ahora pidan un deseo.

- No es un pastel de cumpleaños genio. - dijo Jace, burlón. Alec le fulminó con la mirada.

- ¡Eso no importa, a ver, cierren los ojos y pidan y deseo! - reiteró Isabelle.

Maryse y Robert intercambiaron miradas y rieron. Ambos cerraron sus ojos y acto seguido soplaron la velas.


- ¿Está todo bien? - preguntó la voz de Magnus en la otra línea.

Alec se encontraba alejado de los demás en el umbral de la cocina.

- Sí, todo bien. - dijo este.

- ¿Y tú brazo? ¿Cómo sigues?

- Bueno, duele un poco, pero nada porque morirse.

Magnus suspiró.

- ¿Qué ocurre? - preguntó Alec.

- Te lo tomas muy bien. - respondió Bane, Alec rió. - ¡No me causa gracia!

- Vaya miren quién es el amargado ahora.

- Alexander, cuando tu novio fue herido por un disparo es obvio que voy a estar amargado, así no podremos hacer esto y aquello...

- ¡Vale bien cállate! - ordenó el ojiazul, ruborizándose. - Hablamos luego.

Magnus rió.

- Te amo.

Alec frunció el ceño, poniéndose aún más rojo.

- Lo sé, y yo a ti.

Ambos colgaron.

- ¿Problemas maritales? - preguntó Izzy, apareciendo de repente, tomando se sorpresa a su hermano, la chica rió. - ¿Cómo está Magnus?

- Igual de fastidioso como siempre. - se limitó a responder el mayor, entrando junto con su hermana a la cocina.

- No puedo creer que ya haya pasado una semana. - dijo ella, mientras picaba otro trozo de pastel para ella, alzó el plato hacia su hermano pero él se negó, la chica encogió los hombros y comenzó a comer. - Todo pasó tan rápido.

- Sí...

- Los cuerpos, Sebastian, el rescate, Aline...

- Bueno, dudo que alguien urge entre todos los cadáveres que ya hay en la isla. - inquirió Alec. - Y Aline...


- ¿Estás segura que quieres esto? - preguntó Magnus.

Todos los chicos se encontraban en un helicóptero, saliendo de Hart Island, todo había acabado ya, Aline había sido quien hizo el disparo que acabaría con la vida de Jonathan, antes de que Jace tomó la pistola de Clary, la muchacha ya lo tenía en la mira, no iba a dejar que nadie le arrebatara lo que era suyo. La venganza.

Aline asintió.

- Me iré a casa de mis abuelos, ellos me deben de extrañar. - dijo esta, sonrió, todos los demás la veían con tristeza.

- Oye - llamó la atención Isabelle. - Aunque te conocí hace poco... tienes buen gusto en la ropa.

Alec y Jace rodaron los ojos, Clary y Simon rieron y Magnus asintió dándole la razón.

Aline la miró unos segundos, sin palabras, luego comenzó a reír.

- Gracias Isabelle. - murmuró Aline, sonriendo con calma. Luego su mirada viajó en cada uno. - Aprendí mucho de todos ustedes chicos... ustedes... bueno, son mis amigos. - por último miró a Jace, hacía rato se había percatado que tenía sostenida la mano de Clary con fuerza. Le sonrió. - Jace...

- ¿Qué? - preguntó el rubio.

Aline guardó silencio.

- Suerte.


- ¿Estará bien cierto? - se preguntó Isabelle, mientras le daba el último bocado a su trozo de pastel.

- Bueno Jace ha hablado con ella, está en casa de sus abuelos y piensa adoptar un perro, adivina cómo lo piensa llamar.

- ¿Cómo?

- Jordan, ¿no crees que es muy raro ese nombre?

- A mí me parece normal. - comentó la chica, el celular de esta comenzó a sonar, lo sacó con velocidad del bolsillo de su jean y atendió la llamada. - ¿Aló? ... ¿Ya llegaste? Ya voy.

- ¿A dónde vas?

- Saldré con Simon. - respondió la chica, estaba sonriendo con un tenue rubor en sus mejillas. - Mamá y papá ya lo saben, volveré a las diez.

- Te quiero aquí a cinco para las diez.

Isabelle puso los ojos en blanco, le dio un cálido beso en la frente a su hermano mayor. Antes de irse de volvió hacia Alec.

- Oye ¿Y Jace?

- ¿Acaso no lo conoces? Debe estar rondando por ahí.

Isabelle rió y salió del lugar.


La noche era estrellada, hacía un poco de frío.

- Llegas tarde.

Clary acababa de subir hasta el invernadero, sacudió su ropa intentando quitarle la suciedad que esta no tenía.

Jace estaba contra un árbol, con los brazos cruzados, mientras observaba fijamente a la pelirroja acercársele. Clary le sonreía y este no pudo evitar hacer lo mismo.

- ¿Te he dicho cuán bella eres? - cuestionó él, Clary negó con la cabeza y este bufó. - Pues claro que lo he hecho, otra cosa es que te haces la sorda.

Clary rió, igual Jace.

- ¿Cómo estás? - esta vez fue Clary quien habló.

- Castigado no.

- ¡Vaya que novedad! - fingió sorpresa ella, Jace rió.

- No seas tonta.

- ¿Cómo poder evitarlo? - cuestionó ella. - Está en mi sangre.

Clary se acercó aún más a Jace, pero este no se atrevió a tocarle, simplemente acortaba cada vez más su distancia.

El resplandor del cielo chocaba contra el rostro de Clary, Jace la admiró, completamente deslumbrado.

- La única cosa que creo que he hecho bien fue seguirte ese día. - murmuró Jace, mirando fijamente a los ojos verdes de ella.

- ¿Acosarme?

Jace rió y asintió.

- Sí, debería hacerlo más seguido.

- Creo que no hace falta.

- ¿Por qué?

- Estoy detrás de ti todo el tiempo, ¿qué no lo ves? - dijo Clary, Jace asintió, acarició el rostro de ella con su mano, suavemente pasó sus dedos por su mejilla, Clary cerró los ojos, quería percibir su tacto con todos sus sentidos, los dedos de Jace viajaron hasta sus labios, ella los entreabrió y respiró fuerte, Jace se inclinó y le besó lentamente.

- Eres hermosa Clary. - murmuró el rubio contra los labios de ella. Clary le besó con más fuerza, lanzando los brazos al cuello del rubio, y le abrazó, Jace le rodeó su cintura con sus brazos y se estrecharon mucho más.

El celular de Jace empezó a vibrar, este se apartó ligeramente de Clary y tomó su teléfono, había recibido un mensaje.

- Es de Aline. - informó Jace, el chico leyó el mensaje. - ¿Qué?

- ¿Qué dijo? - preguntó Clary.

Jace miraba la pantalla de su celular, confundido.

- Es que no lo sé, solo dice una palabra y ya. - respondió este.

- Aline está un poco loca y lo sabes.

Jace rió.

- Bueno, algún día me dirá qué es eso. - dijo este, volvió a guardar su celular y le sonrió a Clary. - ¿En dónde nos quedamos?

La pelirroja rió y volvió a besarle.

Mensaje de Aline

A las 09:34 p.m.

Herondale.


Nota de la autora: ¡AYYYYYYYYYYYYYY! QUE BESHO QUE BONITO. Bueno sí... se acabó, fin, en realidad no tenía planeado el final, simplemente salió y me pareció bien, y pues creo que no dejé nada fuera y me gustó cómo resultó todo. Duré mucho más de lo que imaginaba, tuve muchos percances, pero lo importante que es se terminó la historia y estoy feliz con ello, fue muy muy bonita toda esta experiencia, es el primer fic que publico y me encantó todo, tal vez en el futuro siga subiendo más, ya veremos, aún me queda un mes de vacaciones, si la inspiración viene a mí lo haré, pero no voy a apurarme, gracias a todos por leer, por acompañarme en mi historia, gracias por sus comentarios, gracias por las criticas, gracias por todo. En verdad la única cosa que me hacía seguir escribiendo eran ustedes, quienes me leían y eso me hizo muy feliz, espero seguir aquí por un rato más. Me gustaría saber qué les pareció el fic ¡muchas gracias y nos leemos luego! x