Capítulo 10:
10º día en la academia de la guerra.
Aquel día no era un día cualquiera. Era un día muy raro. Sentimientos encontrados se disputaban en la cabeza de Soraka. Tenía una cita, pero se preguntaba si estaba bien, sobre todo por el estado en que Varus se encontraba. No podía quitarle el amuleto porque volvería a su antiguo estado. Los demonios funcionan de una manera y es con el tormento. Pero si no le decía nada no sería Varus, o al menos no completamente. En ninguno de los dos casos la cosa podía acabar bien. Revisó el esquema del amuleto mientras recordaba lo que le dijo Ryze. "Esto está hecho para un ser celestial, no para un humano, por eso no funcionaba. Entonces el agua Marai debió hacerlo apto en gente normal, pero es demasiado efectivo." Se sentía culpable por haberle hecho tal cosa a Varus. Salió de su cuarto aún pensando en que tenía una cita con alguien a quien podría haberle arruinado la vida. Bueno, arruinado no del todo porque no vería nada malo, pero no tendría una vida normal con eso encima. Se sentó en la mesa a desayunar mientras el panorama que se presentaba era prácticamente como el de la mañana anterior. A Lux se la veía ligeramente más calmada, pero aún seguía nerviosa.
-Oye Lux-Soraka se veía en la necesidad de darle ánimos.
-¿Qué?
-¿Estás bien? Ayer se te veía bastante mal.
-Pues yo…-Katarina sale de su cuarto-no quiero hablar.
-Si necesitas desahogarte puedes hablarnos.
-O puedes guardártelo-dice Katarina de manera despectiva.
-Tampoco hay que ser así.
-Déjala, lo único que sabe hacer son maldades.
-¿Maldades? Ya me gustaría a ti verte en mi lugar a ver qué harías.
-Esto se está saliendo de control, vamos a intentar calmarnos-Ahri empieza a dejar los cubiertos en el plato.
-¿En tu lugar? ¿Siendo una de las figuras emblemáticas de Noxus? Menuda tontería.
-Tú no tienes ni idea de todo lo que ha pasado mi familia para llegar donde está.
-Claro, asesinando a gente, porque no sabéis hacer otra cosa.
-Yo diría que nos podemos relajar un poco…-Ahri carraspea haciendo el suficiente ruido como para que todas se callen y se queden mirando hacia ella.
-Mirad, creo que esto ya lo dejé bastante claro los primeros días, me da igual que discutáis de vuestra mierda, pero lo hacéis fuera de aquí para que podamos estar en tranquilidad. ¿Entendéis lo que digo?-un ligero aura rosa empieza a brillar alrededor de ella mientras va saltando la mirada de una a la otra.
-Increíble…-Soraka se queda observando el panorama, Katarina manteniendo la calma sin mostrar interés y Lux parecía sentirse amenazada.
-Me alegra que hayamos podido hablar esto como personas civilizadas-las cosas se calman y Ahri continúa comiendo tranquilamente.
-Bueno, yo tengo ahora cosas que hacer-Soraka se levanta y se dirige a la puerta.
-Buena suerte en tu cita con Varus-las otras dos chicas se quedan mirando a Ahri extrañadas por el comentario y Soraka se da la vuelta bastante sorprendida.
-G-Gracias…-sale del apartamento preguntándose como sabía lo de su cita.
En la mañana Varus se levantó más contento de lo que podía estar. El amuleto que tenía le permitió dejar atrás todo lo doloroso y continuar hacia delante con su vida y su vida le llevaba hacia Soraka en ese momento. "Funciona bastante bien" pensó mientras miraba el amuleto "Mejor de lo que creía". Salió de su cuarto con una gran sonrisa para encontrarse con un frustrado Alistar. El arquero se sentó en frente de él para comenzar a desayunar, aunque había algo de tensión. Varus se extrañó un poco de que el ambiente estuviera tan espeso. Según empezaba a comer el minotauro parecía más pensativo.
-Alistar ¿Estás bien?
-No, Swain ha ido desapareciendo a menudo en el tiempo que lleva aquí y según tengo entendido LeBlanc también está, pero la gente apenas la ha visto.
-¿Qué compañeras de piso tiene?
-Está con Sejuani.
-¿Y no sabe nada?
-Apenas… ¿A ti que te pasa?
-Nada, si estoy bien.
-Exacto, estabas destrozado y ahora estás… bien.
-Es el colgante, puedo volver a ser feliz, Alistar, llevaba demasiado tiempo sumido en aquel torbellino de penumbra, han pasado ya años des de que todo eso pasó y yo continuaba arrastrándome al fondo del abismo.
-Pero no es natural.
-¿Cómo?
-Esa felicidad que sientes no tiene pinta de venir de dentro de ti de verdad, todo lo contrario.
-Si es lo que piensas, yo soy feliz como estoy.
-Odio esa estúpida indiferencia tuya cuando escuchas algo que no quieres oír.
-Mira, Alistar, simplemente no puedo sentir nada negativo, puedes pensar en ello todo lo que quieras que no va a cambiar.
-Está bien, es tu vida, haz lo que quieras.
-Gracias.
Y con esta extraña discusión finalizada Varus se levantó de la mesa listo para ir a su cita con Soraka.
En el parque, mientras tanto, Soraka esperaba sentada en un banco debatiéndose moralmente si debía quitarle el colgante que le dio unos días atrás. ¿El efecto del colgante se le podía quedar en serio para siempre? ¿Cuán malo podía ser eso? Quién sabía, aunque no podía arriesgarse y menos sin saber cuánto tiempo tendría. Al final se decidió a quitárselo en cuanto tuviera la oportunidad. "He cometido un error terrible". Y de repente dejó de ver.
-¿Eh? ¿Qué pasa?-sentía las manos de alguien posándose encima de sus ojos.
-Adivina.
-¿Varus?
-Supuse que no te iba a engañar-le quita las manos de los ojos y se sienta a su lado.
-Escucha, antes de esto… creo que tenemos que hablar.
-Sí, claro, dime.
-Me temo que me equivoqué al hacer el colgante.
-¿Qué te equivocaste? Eso es imposible, funciona genial, estoy tan contento.
-Ese es el problema. Contéstame a esto. ¿Te has podido enfadar, entristecer o pensar en algo malo des de lo del colgante?
-Pues no.
-Ese es el problema, solo debía bloquear al demonio de Pallas, no las emociones.
-¿Y qué importa?
-Que no eres dueño de tus pensamientos y a lo mejor no podrás volver a sentir otra cosa que esa felicidad tan estúpida.
-¿Dónde está lo malo en eso?
-Nadie es siempre feliz, Varus. Si no puedes sentir el dolor y la tristeza es como si se te negara una parte de tu humanidad, hazme un favor y quítate el colgante.
-¿Me estás pidiendo que sufra por ti?
-No, solo quiero evitar un error, te daré otro que funcione de verdad, pero hasta entonces tendrás que convivir con el demonio.
-Yo… está bien, lo haré por ti-se quita el colgante y se lo da a Soraka.
-Es posible que los efectos tarden un poco en disiparse.
-Pues hasta entonces disfrutaré. ¿Qué te apetece hacer de mientras?
-Creo que sé donde podemos ir.
Y cogiéndole la mano a Varus se lo lleva por los jardines. Según se iban acercando empezaba a escucharse música, un instrumento de cuerda. Al final acabaron junto con algunos otros campeones que escuchaban atentos a las sonatas del etwahl de Sona. Toda una maestra componiendo música y tocando ese tan extraño instrumento que además utilizaba de arma. Soraka y Varus escuchaban relajados la música de la joven aún cogidos de la mano, disfrutando de la compañía del otro. La curandera estaba contenta de poder disfrutar tal momento junto con Varus, pero el arquero poco a poco iba sintiendo que algo iba mal. La felicidad que sentía se le escapaba entre los dedos de las manos y con algo de desesperación apretaba poco a poco más fuerte la mano de Soraka con la esperanza de retener algo de la felicidad que recibió durante los pocos días que tuvo el amuleto. Ella miró sus manos y luego la cara de su acompañante mientras Varus apretaba con fuerza y la expresión se convertía en angustia. La mano de Soraka empezó a brillar mientras el arquero se relajaba un poco, le intentaba sanar el alma. Entonces Nami vino por detrás con un efusivo saludo haciendo que ambos se sobresaltaran.
-¡Hola!-dijo la marai.
-¡Joder!-exclamó Varus.
-¡Nami! ¿¡Qué haces!?-ambos se soltaron las manos.
-Es que os he visto aquí y no me he podido resistir para ver que os traías entre… ya sabéis… manos-suelta una risita.
-Ya… Nami, si no te importa esto es algo privado, ya sabes, así que si nos pudieses dejar a solas… ¿Y qué haces que no estás en la enfermería?
-Pues que me gusta este sitio.
-Vale, pero si nos hicieras el favor.
-Claro, disculpa.
Nami se separa un poco de ellos y Soraka vuelve a poner su atención en Varus, pero este estaba mirando otra vez en dirección a Sona y con las brazos cruzados. Le da un par de codazos y gira la cabeza. La curandera le pide perdón moviendo los labios sin hablar y le contesta haciendo un gesto de que no pasaba nada. Según iba pasando el tiempo llegó otro campeón al corrillo montado alrededor de Sona. Alguien pequeño, apenas llegaba a las rodillas de los demás.
-Es toda una pena que no pueda hablar-Soraka escuchó decir a Kennen.
-Por eso toca, para poder expresarse, si no fuera por ese instrumento ella podría ser totalmente incomprendida.
-¿Tienes algún otro pastelito?-pudo ver cómo le ponía cara de pena.
-Aquí no-se encoge de hombros.
-Kennen, no le molestes, ¿no ves que está en medio de una cita?-Nami volvió con ambos.
-¿Cómo que una cita?-Soraka y Varus se avergüenzan un poco y el arquero prefiere hacer oídos sordos a lo que dice Kenne-tú, sé que me has oído, no te hagas el tonto-y el arquero se molesta un poco.
-V-Vamos, no saquemos las cosas de quicio ¿vale?-se puso la curandera en medio para no montar una escena.
-Sí, sí, pero vosotros estáis en una cita-continúa Kennen
-Cállate…-Soraka le dice sin saber dónde meterse para que le dejaran en paz.
-¿Quieres que nos vayamos?-Varus le pone una mano en el hombro aunque él tenía más ganas de largarse.
-Sí por favor-se marchan caminando lejos del lugar-perdón por la escenita.
-No ha sido culpa tuya, no podías evitarlo.
Empezaron a pasar el resto del día más tranquilamente. Mientras Varus iba recuperando su antiguo yo, Soraka se preocupaba más y más por él. Daba lástima ver cómo los intentos de la curandera eran en vano intentando darle ánimos.
-Soraka… gracias por todo lo que has hecho por mí, sobre todo durante la actuación de Sona.
-Ahí te tengo que dar gracias por sacarme de ahí.
-Sí, a lo que iba, me temo que esto… lo nuestro… no va a funcionar.
-¿Cómo? Pero si todo va bien.
-Solo… no puedo, de verdad que lo siento.
-Dame una razón de verdad, Varus, solo te pido una-se pone en frente de él.
-Hay algo que no me deja, no sé qué es, ni por qué.
-Eso no es una razón, al menos no para mí, puedes ser muy feliz si quieres, conmigo, ya lo sabes-se va acercando cada vez más a él.
-Te lo digo en serio.
-Y yo también, déjame demostrártelo-Soraka empezó a acercar su rostro más, pero en cuanto Varus se dio cuenta de qué intentaba hacer le cogió ambos lados de la cabeza a la detuvo.
-No, quieta, no puedo.
-¿Por qué?-Soraka se empezaba a alejar de él lentamente.
-Ya te lo dije, simplemente no podemos estar juntos.
-De acuerdo, no te voy a decir que lo entiendo, porque es imposible, pero voy a respetarlo-tenía los ojos húmedos, a punto de estallar en un llanto.
-Perdóname…
-No hay nada que perdonar, no es tu culpa-se da la vuelta y se va caminando.
-Soy de lo peor…
Nota de autor en capítulo 41.
