Soy un árbol
Los catorce mil millones de neuronas que tiene nuestro cerebro, se mueven a una velocidad de setecientos kilómetros por hora. La mayor parte del tiempo no podemos controlarlas, cuando nos da un escalofrío, cuando se nos eriza la piel, cuando nos excitamos...la adrenalina.
Gaara estaba solo en el ascensor, cuando Naruto se subió también. Y ni corto ni perezoso se situó a su espalda, muy cerca, y le olió el cabello. El pelirrojo cerró los ojos. Era demasiada la cercanía, y notaba el calor que emanaba el cuerpo del otro.
¡Ding!
Llegó a su planta y se bajó sonriendo, dejando al rubio allí solo.
El cuerpo sigue sus impulsos de forma natural. Algo que tiene mucho que ver, con porque nos cuesta tanto controlar los nuestros.
Sakura estaba cocinando. La cocina estaba llena de magdalenas e ingredientes por todas partes.
A veces tenemos impulsos que preferimos no controlar, aunque nos arrepintamos de no haberlo hecho.
En un mostrador y cogiendo informes, Sasuke y Gaara se encontraron-¿cómo te va lo de tirarte a dos a la vez?-cuestionó el azabache.
-No me acuesto con ninguno, antes quiero escoger. Si no he tomado una decisión esta noche, lo echaré a cara o cruz. Un chico no puede resistir tanto.
-Y luego soy yo el pervertido.
-Y lo eres. Si Kakashi estuviera aquí...
-Yo no tendría que escoger nada. No sería una relación. Tú buscas una relación. Te van esas cosas.
-¿No me digas que tú nunca has tenido una relación?
-¿Para qué?¿para que alguien me controle?¿para que alguien me pregunte cómo me ha ido el día al tumbarme en la cama?, paso, gracias.
-Eh, te tumbas en la cama conmigo y te suelo preguntar esas cosas.
-Lo tuyo no cuenta, tu eres para mi como una tía, lo mismo que yo para ti. Tu no te acostarías conmigo nunca y viceversa.
-¿Nunca te acostarías conmigo?-fingió molestia.
-Mmm no sé, bueno puede que algún día si. Podríamos hacer el trato que hacen algunas personas. Lo de casarnos cuando alcancemos cierta edad si seguimos solos y amargados.
-Oh, eso sería tan bonito- Gaara se emocionó-serás mi marido de reserva.
-Echo-y se dieron las manos a modo de trato.
Sasori se encarga de una mujer con cáncer de pulmón. Sasuke con Naruto de un hombre que tiene un tumor cerebral y le hace decir lo que piensa en todo momento. Tsunade manda a Gaara a ocuparse de los informes y a Kiba a urgencias, lo que le alegra por no estar en ginecología.
Al terminar la ronda, Tsunade se percató de que habían unos boxers negros colgados en el tablón de anuncios.
-¿De quién coño son esos calzoncillos?-a Tsunade se le salían los ojos de las órbitas y se acercó al tablón. Sasori y Kiba intentaban aguantarse la risa. Gaara se quería morir.
-¿No son tuyos?-le preguntó Sasuke en voz baja.
-¡Esto es un hospital!-la legendaria ya hablaba para todos los presentes-¡y aquí pasan cosas muy serias!¡se salvan vidas!-la gente se reía-¿os hace gracia?¿de quién son?
-Esto pinta muy mal-dijo Gaara sin apenas mover los labios.
-Reclámalos- instó su mejor amigo.
-Ya sé que son de alguno de vosotros-dijo a sus internos-como siempre, así que vamos ¡¿quién de vosotros dejó sus putos calzoncillos en mi planta de cirugía?!
Entonces oyeron una voz-oh, no, ¿me he dejado la ropa interior otra vez por aquí?- dijo Neji y cogió los boxers- lo siento mucho, no tengo remedio-añadió mirando a Gaara y los guardó en el bolsillo de su bata.
Y cuando ya Tsunade no andaba por los alrededores, Neji se los devolvió.
Neji, Jiraiya, Tsunade y Kiba se encargan de un adolescente atravesado por la rama de un árbol. Sasori, Sasuke y Gaara ven la operación.
-Creo que todos deberíamos decir la verdad-dijo el pelirrojo mayor, sumido en sus propios pensamientos más que en la operación-hablar desde las tripas. Seguir los instintos.
-Prefiero a Gaara el puto, es más sucio y menos idealista-dijo Sasuke.
-He decidido, elijo a Naruto. Sai es fantástico, pero Naruto es...Naruto. Y sigo mi instinto.
-Tú mismo.
-Vale, ahora me voy a ver como está Sakura.
Fue a casa y se encontró la cocina llena de magdalenas. Cientos. Pero ni rastro de la pelirrosa.
-Vaya...madre mía...-cuando se iba a comer una, sonó el timbre y abrió.
Era Sai.
-Sai.
-Hola-se extrañó-¿qué haces aquí?¿hoy no trabajas?
-Si trabajo, ahm, estaba en el hospital. He venido a ver como está Sakura.
-Bueno, y yo. Traigo comida-dijo y le mostró una bolsa de papel.
-¿Comida a Sakura?
-Cuando murió mi novio me daba igual lo que me dijeran, pero que me llevaran comida me ayudó. Me ayudó mucho.
-¿Le traes comida?
-Si.
-Aunque sabías que yo no iba a estar.
-¿No te parece bien?
-Si, es precioso. Creo que eres increíble, dulce, sensato...y sensible.
-Gaara, no quiero presionarte, debes decidir y quiero que te tomes el tiempo que necesites, pero si quiero dejar algo claro.
-¿Qué es?
-Que no soy tan sensible-dijo, lo acorraló contra la pared y le besó apasionadamente-¿lo ves?
-Lo veo.
-Que tengas un buen día-le dio la bolsa con comida y se fue.
En el Ichiraku, Chôji limpiaba la barra con un trapo húmedo, cuando vio llegar a Sakura, con dos cestas en la mano.
-Sakura ¿cómo estás?
-Te traigo magdalenas.
-Gracias.
-He hecho muchas y no...cabían en la cocina. He pensado que te apetecerían. Me salen bien.
-Si, claro, gracias-dijo el castaño y cogió las cestas.
Iruka salía del baño y la vio.
-¡Doctora Haruno!
-No me llame doctora.
-Vale-se notaba que estaba algo bebido-pues no me llames señor Uzumaki- y rió de su propio comentario-porque ya no lo soy
-Ha bebido.
-Eso parece.
-Cómase una magdalena, están buenas y le ayudarán.
-Nada puede ayudarme.
-Ya...ni a mi-dijo la chica y se fue.
Gaara volvió al hospital con una bolsa llena de magdalenas. Se encontró a Sasuke en un mostrador.
-Sai le llevó comida a Sakura.
-¿Has visto a Sakura?
-No, no estaba en casa, pero me parece buena señal que haya dejado de hacer magdalenas. El caso es que Sai le llevó comida a Sakura. Él es así, de los que le llevan comida a tu amiga cuando está triste.
-Así que no has cortado.
-Le ha llevado comida a una amiga mía que está triste. Voy a cortar con Naruto.
-Tu mismo.
Operan al del tumor cerebral, pero muere.
Ya era de noche cuando Gaara fue al Ichiraku al salir del trabajo. Estaba centrado en beberse su copa, cuando vio llegar a Sai, que se le acercó.
-Hola.
-Hola.
Segundos después llegó Naruto.
-Sai.
-Naruto.
-Hola.
-Gracias por venir-dijo el pelirrojo-a los dos, muchas gracias-respiró hondo-bueno, allá voy. Me gustas-se dirigió a Sai- y tú también-a Naruto -tenía que tomar una decisión. Tenía que decidir, pero creo que me merezco considerar mis opciones.
-¿Opciones?-preguntaron los otros al unísono.
-Hay algo que ayuda a considerar las opciones, antiguamente se llamaba cita.
-¿Una cita?-preguntó el rubio.
-Si, eso he dicho.
-Quieres quedar-dijo Naruto.
-Si.
-¿Con los dos?-cuestionó Sai.
-Si. Si os negáis lo comprenderé, pero espero que aceptéis-coqueteaba claramente con los dos. Se levantó sonriente, y se fue.
-¿Te retiras?-preguntó el azabache al otro.
-No. ¿Y tú?
-Creo que no.
Nuestro cuerpo es esclavo de nuestros impulsos. Pero lo que nos hace humanos es lo que controlamos. Tras la tormenta, tras el arrebato, cuando la niebla se disipa, podemos arreglar el desastre que hemos causado.
Sakura seguía haciendo magdalenas en la cocina. Gaara y Sasori llegaron.
-Dejadme, estoy ocupada-dijo la chica.
-Sakura- Tsunade estaba en la puerta, mirándola con asombro. Los otros dos se marcharon y las dejaron a solas. La mujer se acercó a ella-estaba cansada, ocupada y dejé de enseñaros. Dejé de enseñarte cuando más lo necesitabas.
-No me habría parado.
-Claro que si. Tú no te habrías parado, pero yo lo habría hecho. En el pasado lo habría hecho. Me relajé y tengo parte de culpa en lo que pasó, así que ahora quiero que vuelvas. Ve ha hablar con el jefe a ver que pasa, porque tienes talento y capacidad. Todos cometemos errores y vale ya de magdalenas.
Podemos dejar atrás el pasado, pero de pronto nos puede volver a golpear.
Continuará...
Canción: Snow Patrol - Open your eyes
