CAPITULO SORPRENDENTE 35

¡UNA REPENTINA NOTICIA Y UNA TRAGEDIA POR VIVIR!

Micky siguió corriendo, conocía muy bien Hong Kong por lo que la dirección que le dieron no era para nada difícil. Siguió corriendo sin importarle el sueño que tenía y es que estaba comenzando a amanecer. No podía creer que recién se dieran cuenta de que Misaki no estaba. Se sentía como el peor amigo porque no cuidó de Misaki. En su mente solo estaba Misaki, realmente estaba preocupado. No quería imaginar cosas que puedan desesperarlo aun más, aceleró su velocidad para correr. Detrás de él estaban sus amigos, ellos corrían al mismo ritmo que Micky. Cruzó el parque y en medio de tanta gente gritó con mucha desesperación. Nadie le hacía caso así que siguió corriendo, cruzó la pista y por poco le atropellan si no fuera por Natsume quien impidió que el carro siguiera su camino. Ni bien llegó a una esquina, se detuvo muy cansado. Caminó lentamente y buscó con la mirada una casa blanca. Cada vez era difícil porque habían muchas casas blancas a su alrededor, no sabía qué hacer. Necesitaba encontrar a Misaki lo más pronto posible. No tenía más opción que tocar cada puerta, dio un paso y escuchó una voz muy familiar. Inmediatamente volteó y miró a una chica apoyada en la pared.

-Tardaron mucho –dice Karin saliendo de su escondite. Miró a sus amigos y estos estaban contentos porque ahora tenían un gran apoyo- Odio esperar.

-Karin –dice Mikan muy alegre. No dudó un instante en abrazar a Karin, realmente estaba contenta de verla- ¡Qué alegría verte!

-1… 2… -dice Karin muy seria porque no le gustaban los abrazos- No me hagas que llegue a tres.

-Lo siento –dice Mikan apartándose de Karin. Estaba tan contenta y hasta le extrañaba porque era una persona muy valiosa para ella- No sabes…

-¡No he venido aquí para escucharte, sino por Misaki! –dice Karin muy seria. Miró a Micky y este le ignoró. No le importó en lo más mínimo Micky, corrió hacia una puerta y se detuvo- Esta es la casa en la que tienen secuestrada a Misaki.

-¿Cómo sabes eso? –pregunta Bori sorprendida.

-¡Eso no interesa! –grita Micky muy desesperado. Quería rescatar a Misaki, pensaba que cada minuto que pasaba era valioso. Se acercó a la puerta y esta era de metal, difícil de tumbar. No sabía qué hacer- La puerta es de metal… ¿Alguien tiene un palo?

-Bori –dice Mikan muy contenta porque sabía que Bori siempre llevaba objetos en su mochila para defenderse.

-¿Por qué me miran todos? –pregunta Bori confundida. No le gustaba la mirada contenta que tenían sus amigos. Bajo la mirada muy apenada- ¡Qué tipo de chica seré! Yo no traje nada porque nunca pensé que lo necesitaría.

-Justo en el momento en que más te necesitamos –dice Rui mirando a Bori, ella comenzaba a pensar de que le trataban como una chica violenta. De pronto escuchó un fuerte golpe en la puerta, volteó y la puerta estaba en el suelo- ¿Qué pasó?

-¡Listo! No pienso perder mi tiempo con ustedes –dice Karin muy seria. Miró a los demás y estos se quedaron con la boca abierta- ¡Andando!

-¡Qué increíble chica! –dice Natsume sorprendido. Apenas y miraba a Karin porque ella caminaba muy rápido. Raras veces elogiaba a alguien y aunque no quería admitirlo, admiraba a Karin. Miró a Mikan y ella estaba más que molesta- Pero Mikan es mucho mejor que Karin. Estoy seguro de que ella es capaz de pelear con toda una pandilla y sin ayuda.

-Eso no me ayuda a sentirme mejor –dice Mikan evitando a Natsume, este no entendía a las chicas. Sin embargo, no soltó la mano de Natsume y aunque no le gustó mucho que elogiara a Karin, debía reconocer que ella pelea espectacular- Sin embargo, Karin… es increíble.

-¿Pueden moverse? –dice Karin molesta cuando volteó y miró al resto aun sorprendido- Por cierto, si van a pelear… ¡Háganlo! Y los que no saben pelear, mejor quédense aquí.

-Yo me quedaré con Bori –dice Suki muy seria. No quería admitirlo, pero Karin tenía razón. Ella no podía ayudar en nada porque no sabía pelear y además, solo resultaría ser un estorbo en la pelea. Cogió su celular y miró a sus amigos- Si no viene dentro de unos minutos, llamaremos a la policía.

-Me gustaría pelear, pero todavía soy joven para morir –dice Bori muy triste.

-Yo me encargo del líder –dice Karin golpeando la pared con toda su fuerza- Ustedes se encargarán del resto de la pandilla… No quiero ver a ni uno intentando levantarse.

Suki y Bori se quedaron afuera, no podían hacer nada porque sabían que sus amigos solucionarían este problema. Lo único que podían hacer es esperar y llamar a la policía lo más pronto posible, pero para eso debían recibir el mensaje de Karin. Realmente estaban contentas de que Karin viniera porque sabían que ella era la única capaz de derrotar a sus oponentes sin ningún problema. Como no tenían nada más que hacer, se arrodillaron al suelo y comenzaron a jugar piedra, papel o tijera.

Mientras que Natsume, Rui, Micky y Mikan ni bien ingresaron a la casa, muchos oponentes venían a retarlos. Cada uno se defendió repartiendo puñetes y patadas, hacían todo lo posible para que Karin no pelee, así ella podía enfrentarse al líder. Había veces en que Mikan no podía defenderse, entonces Natsume participaba en la pelea para protegerla. Tanto Natsume como Mikan formaban una pareja magnífica en la pelea porque cada uno protegía la espalda del otro. Rui no se quedaba atrás así que también peleó con un oponente muy difícil. Mientras que Micky intentó apresurarse en pelear y dejar rendido a sus oponentes con el fin de encontrar el cuarto donde tienen secuestrada a Misaki. Nadie entendía por qué Karin no ayudaba, solo estaba mirando, pero cuando estaban por reclamarle, Karin sacó su celular y con ayuda de él pudo localizar el cuarto conde tenían secuestrada a MisakI.

Karin corrió inmediatamente a esa puerta y muchos chicos comenzaron a rodearla. No pudo evitar sonreír cuando los vio, levantó su mano derecha y Mikan, Natsume, Rui y Micky aparecieron para pelear con cada uno. Siguió caminando sin problemas y pateó la puerta dejando caer esta al suelo. Por fin pudo encontrar al líder, este tenía acorralada a Misaki con una pistola en sus manos. Sabía que estaba en una situación de peligro, pero por ningún motivo debía obedecer sus órdenes. Se detuvo cuando dio un paso porque el líder apuntó la pistola en la frente de Misaki.

-¡Misaki! –grita Micky asustado. Solo ver a Misaki llorar, le provocó más rencor. Quería matar a aquel líder, dio un paso y Karin lo detuvo- ¿Qué te pasa?

-El líder es mío –dice Karin muy seria. Su mirada solo estaba puesta en el líder-Así que… ¡Vete!

-¡No me voy a ir! –grita Micky intentando avanzar, pero de pronto Karin le propinó un fuerte golpe en el estómago que lo dejó casi sin aliento- Debo… protegerla…

-¡No me vengas con eso ahora! –grita Karin molesta- Estás más pendiente en ti mismo que olvidas lo más importante. Si vas a seguir comportándote de esa manera, no me sirves porque Misaki necesita a alguien que se preocupe por ella y no a alguien que disfrute llamándose su amigo.

-Pero… -dice Micky sorprendido.

-¡No te necesito! –grita Karin muy seria- Si vas a proteger a Misaki hazlo porque realmente lo deseas y no simplemente por llamarte amigo. Los chicos como tú los conozco y de por sí te digo que no me agradas en lo absoluto. Yo no soy como Mikan, a mí me gusta hablar las cosas directamente. Así que… ¡largo de mi vista, sino quieres que te mate!

Micky se retiró sin decir una palabra y con la mirada cabizbaja. Aunque no entendía lo que Karin quería decirle, aquellas palabras que dijo, le dolió mucho. Se sentía como el peor amigo de Misaki porque no pudo protegerla ni cuidarla cuando más le necesitaba. No tenía ganas de pelear, simplemente miró a sus amigos. En su mente solo estaba Misaki, no podía evitar preocuparse por ella.

Mientras que Karin no dejaba de mirar al líder, pues este no entendía por qué no decía nada ni hacía algo. Dejó de mirar al líder y miró a Misaki, ella seguía llorando. Esto comenzó a enfadarla, miró a Misaki e indicó con su dedo al suelo. Esperaba que Misaki entienda lo que quería decirle, avanzó un paso más y se detuvo cuando miró una sonrisa en el rostro del líder.

-Estás en mis manos –dice el líder muy serio. No pudo evitar sonreír cuando vio a Karin y es que ella era muy linda- Te ofrezco un trato. Dejo libre a Misaki y tú vendrías conmigo.

-¡Karin! ¡No le hagas caso! –grita Misaki asustada.

-Creo que no has entendido –dice Karin muy seria- Yo solo vine a pelear. Lo que hagas con Misaki, es tu problema.

Karin sacó su celular y dejó un mensaje al celular de Bori. Siguió caminando, miró a Misaki y señaló con su dedo el suelo. Una vez que Misaki se echó al suelo, Karin corrió hacia el líder y le dio una patada en la mejilla de líder. No le importaba si le rompía un diente. Realmente estaba furiosa porque lastimó a Misaki y eso no se lo iba a permitir. Odiaba a los chicos que se aprovechaban de las chicas, Esta vez no iba a tener piedad, jaló de la camisa al líder y lo golpeó varias veces en todas partes. Conocía muy bien los puntos débiles de un hombre, así que no tenía problemas. Ni siquiera dejó que el líder se defendiera, le dio dos puñetes muy fuertes, uno en la mejilla y otro en el estómago. Una vez que lo vio rendido en el suelo sin siquiera poder levantarse, se acercó y le cogió del cuello acorralándolo en la pared.

Mikan y el resto de sus amigos acabaron con todos porque sus oponentes no podían levantarse. Inmediatamente fue corriendo al cuarto y miró a Karin, ella estaba por matar al líder. No dudó un instante y comenzó a correr hacia ella, le jaló de brazo logrando que Karin suelte al líder. No quería que Karin se arrepienta de matarlo, no quería que viva con la conciencia de que mató a una persona.

-¡Karin! ¡Basta! –grita Mikan molesta- Hay maneras de pelear, pero la que tú usas no es la correcta. Por ningún motivo puedes matar al alguien… ¡Por ningún motivo!

-Tenía una pistola en sus manos –dice Karin muy seria- ¿Qué querías que haga?

-Te agradezco que protejas a Misaki –dice Mikan acercándose a Karin. Le abrazó muy fuerte y con una sonrisa en el rostro le dijo- Eres mi mejor amiga. Me preocupo por ti. No quiero que cometas el peor error de tu vida. Está bien pelear, pero no es necesario matarlo para que aprenda.

-¡Mikan! ¡No me gustan los abrazos! –dice Karin muy seria. Cuando Mikan se apartó, dio media vuelta y se detuvo- Pueda que tengas razón, pero cuando te lastiman en el fondo de tu corazón, me entenderás.

La policía llegó y arrestó a todos los integrantes de la pandilla, ni uno se escapó. No sabían quién les llamó, pero estaban agradecidos con ellos porque lograron atrapar a los delincuentes más peligrosos.

Cerca de ese lugar había una cafetería. En ella estaban Mikan y sus amigos desayunando tranquilamente después de una intensa pelea. Tal parecía que cada uno estaba con hambre porque estaban comiendo muchos panes. Aunque Karin era la excepción porque solo tomaba café, esto sorprendió a los demás porque hasta Natsume tenía hambre.

Micky seguía sin querer comer y es que aun se sentía culpable por no cuidar de Misaki. Por más que intentaba comer, no tenía apetito. Miró a Misaky y ella no dejaba de comer. No pudo evitar sonreír cuando la vio y es que tenía los mismos gustos que Mikan. Sabía que aun no podía olvidar a Mikan, pero por preocuparse demasiado, había olvidado a Misaki. No quería imaginarse lo que pasaría si no llegaba a tiempo. Estaba molesto consigo mismo, no pudo más y se levantó del asiento. Salió muy enojado de la cafetería, no quería hablar ni ver a nadie. Una vez afuera golpeó varias veces la pared, no le importaba la sangre de su mano porque sabía que Misaki se sentía más peor. Quería sacar toda su furia, estaba por golpear una vez más la pared cuando Misaki lo detuvo.

-¿Por qué te lastimas? –preguntas Misaki sonriendo. Ella sabía que Micky se sentía culpable, pero no tenía por qué. Cogió la mano de Micky y sacó unas curitas de su bolsillo- No hay nada más peor que ver a tu amigo lastimarse así mismo.

-Por mi culpa has tenido que soportar a ese líder –dice Micky apartando su mano- Lo mejor sería que dejemos de ser amigos.

-Eso no –dice Misaki acercándose más a Micky. No quería alejarse de Micky. Estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por él- Además, estaba segura de que ibas a venir a rescatarme. Así que quiero seguir siendo tu mejor amiga.

-Misaki… -dice Micky sorprendido. Jamás había visto esa sonrisa tan sincera en Misaki. Realmente es una buena persona, le jaló de la mano y le abrazó muy fuerte, esto sorprendió mucho a Misaki porque no se lo esperaba- Te protegeré.

-Si voy a recibir un abrazo, entonces me gustaría siempre estar en peligro –dice Misaki en voz baja. Realmente estaba contenta porque Micky le había abrazado. Quería que el abrazo dure más, pero sabía que eso es imposible. Cuando Micky se apartó, Misaki volvió a abrazarlo- Aun sigo asustada… muy asustada… ¡Demasiado asustada! ¿Cuánto más se necesita para que me sigas abrazando?

-Esto… es suficiente –dice Micky muy confundido. Se apartó inmediatamente de Misaki, no entendía por qué se comportaba de esa manera. Estaba por irse cuando Misaki volvió abrazarlo, no podía apartarse- Ahora, ¿qué pasa?

-Una araña, una araña –dice Misaki sonriendo. No quería apartarse de Micky y menos desaprovechar una oportunidad como esta. Intentó llorar pero no podía, realmente no era una buena actriz- ¡Lágrimas! ¡¿Por qué no salen las lágrimas?! Creo que hablé en voz alta.

-Misaki… debemos entrar –dice Micky apartándose de Misaki. Seguía sin entenderla, realmente no comprendía a las chicas y menos a Misaki. Siguió caminando para entrar a la cafetería- Misaki, estás actuando muy extraña.

-Micky… ¡Un insecto volador! –dice Misaki muy asustada. Esperaba que esta vez funcione, pero Micky siguió caminando sin importarle nada- ¡Una tarántula! ¡Una serpiente!

-Me los saludas –dice Micky caminando.

Misaki estaba resignada porque deseaba tanto abrazar a Mikan un tiempo más. No tenía más opción que ir detrás de él. No entendía cómo es que Micky no se daba cuenta de sus sentimientos si hasta le había abrazado. Aunque por ahora era suficiente con que Micky se haya preocupado mucho por ella. Se sentó al lado de Micky y siguió bebiendo su café. No sabía qué hacer para llamar su atención, bajó la mirada y de pronto alguien le dio un pequeño golpe en su codo, volteó y miró a Karin, ella le entregó un papel que indicaba todos los gustos de Micky. Inmediatamente cogió el papel y fue a buscar al chef para que pueda ayudarle a preparar ciertos postres. Realmente estaba agradecida con Karin, comenzaba a pensar que le debía muchos favores.

Natsume intentaba controlar a Mikan porque ella estaba comiendo en exceso. Debía cuidarla, así que cuando se excedía, le quitaba los panes y comenzaba a comerlos. No le importaba si Mikan se enojaba porque lo estaba haciendo por su bien. Comenzó a comer cada pan en frente de Mikan, ella estaba molesta. Siguió comiendo y de pronto Mikan intentó quitarle, entonces Natsume puso resistencia. No debía permitir que Mikan siga comiendo, así que intentó esquivar la mirada de Mikan, pero aun así ella se acercó más y sin querer se resbaló. Estaba por ayudar a Mikan, pero ella le jaló de la camisa y ambos cayeron al suelo llamando la atención del público. Abrió sus ojos y se dio con la sorpresa de que sus labios rozaban los de Mikan. En definitiva era una situación muy incómoda, esto jamás se lo esperaba y menos Mikan, ella estaba igual de sorprendida que Natsume. Sin dudarlo dos veces se levantaron del suelo y volvieron a sus asientos.

-Se me quitó el apetito –dice Mikan muy apenada. No sabía qué decir ni cómo reaccionar ante esta situación. Comenzó a tomar su café intentando olvidar lo sucedido, pero de inmediato escupió todo- No tenía azúcar… ¡Qué despistada!

-Si estas nerviosa, solo acéptalo –dice Bori sonriendo. No entendía por qué se comportaban de esa manera si eran novios. Miró a Natsume y este comía tranquilamente su pan- Hasta Natsume sabe aparentar.

-¿Qué? –dice Natsume comenzando a atorarse. Se dio unos golpes en el pecho para hacer pasar un pedazo de pan. Inmediatamente cogió un vaso de café para ayudar a pasar el pan. Realmente fue una sorpresa lo que dijo Bori- ¡Yo no estoy nervioso!

-Entonces actúa normal –dice Mikan tomando su café tranquilamente. Ella se había dado cuenta de que Natsume estaba nervioso, pero no sabía aparentar. Miró a Natsume y este seguía tomando café- ¡Qué chico! Ni aparentar sabe.

-¡¿Qué dijiste?! –grita Natsume intentando calmar sus nervios. Dejó de tomar café y miró a Mikan, ella no dejaba de reír. Esto no le agradó para nada- Tú estás más nerviosa que yo y con razón porque fuiste tú la que se atrevió a besarme… ¡Ya van dos veces, Mikan!

-¿Dos veces? –pregunta Suki sorprendida. Le extrañaba que Mikan se comportara de esa manera, en definitiva no creía lo que decía de Natsume, pero cuando vio a Mikan, ella tenía las mejillas sonrojadas- ¿Eso es cierto, Mikan?

-Eso… no…es… -dice Mikan muy nerviosa. No se atrevía a levantar la mirada porque no tenía la suficiente valentía para admitirlo. Miró a Natsume muy molesta y este evitó mirarla- Esto… bueno…

-¿Por qué tartamudeas? –pregunta Natsume tomando su café. Intentaba provocarla y al parecer lo estaba logrando.

-Porque es común –dice Mikan evitando a Natsume. Realmente estaba avergonzada porque las miradas de sus amigos estaban puestas en ella. Se sentía como un ratón enjaulado- ¿Acaso no has visto a alguien tartamudear?

-Solo lo noto cuando están nerviosas –dice Natsume muy serio- Pues… aquí hay una persona que lo está.

-Natsume… ¡Eres detestable! –dice Mikan molesta porque quería golpearlo, pero si lo hacía llamaría aun más la atención de sus amigos- ¡Realmente detestable!

-Lo sé –dice Natsume muy serio. No le afectaban los comentarios de Mikan- Gracias.

-Entonces… -dice Rui mirando a Mikan. Tenía muchas ganas de reírse- Lo que dijo Natsume… ¿es cierto?

-¡Responde, Mikan! –dice Micky muy serio. No le agradaba la reacción de Mikan, pero tenía la ligera sospecha de que Natsume no mentía- ¿Es cierto?

-¡Sí! –grita Mikan muy apenada. No quería decirlo, pero como Natsume abrió su boca, no podía mentir. Realmente quería matar a Natsume- ¡Qué tiene de malo besar a Natsume cuando está durmiendo! Además soy joven… y… pues… me moría por besarlo. No creo que haya ningún problema porque al fin y al cabo este idiota es mi novio. Bueno… yo puedo hacer con él lo que me plazca… ¿o me equivoco?

-Claro que no –dice Bori riendo- Por fin conozco ese lado tuyo, Mikan. ¡Qué bien escondido te lo tenías!

-Yo… bueno… -dice Mikan muy nerviosa. Quería escapar, pero era imposible- Esto… pues…

-Se dice que cuando uno tartamudea –dice Natsume muy serio. No soportaba más las ganas de reírse cuando miraba a Mikan- es porque esconde algo. ¿Qué planeas hacerme cuando duerma?

-Yo lo mato –dice Mikan cogiendo su tenedor. No soportaba más a Natsume, quería golpearlo y dejarlo inconsciente en el suelo cuando escuchó un fuerte golpe en la mesa, volteó y miró a Karin, ella seguía muy seria como de costumbre- ¿Qué pasa, Karin?

-¿Pueden callarse? No puedo desayunar tranquila –dice Karin muy seria.

Karin siguió desayunando sin decir nada más. Levantó la mirada y miró a Natsume y Mikan, estos discutían en silencio. De pronto unos recuerdos se le vinieron a la mente, recuerdos que le dolían mucho y que prefería mejor evitar recordarlos. Comenzó a sonreír cuando vio a Natsume y Mikan juntos. Siguió tomando café y no dejó de mirar su celular hasta que alguien le distrajo, volteó y Misaki tenía muchos postres en una bandeja. No podía creer que realmente le pidiera al chef una ayuda. Sin embargo cuando miró a Misaki, ella le sonrió y le dijo en voz baja "Gracias".

Micky era el más sorprendido de todos porque jamás se había imaginado que Misaki le prepararía sus postres favoritos. No quería comerlos porque estaba lleno, pero debía hacerlo por Misaki. No tenía más opción que aceptar, cogió una cuchara y comenzó a probar un pedazo d pastel. Realmente sabía delicioso, pero quería crear un momento de suspenso. Miró a Misaki y ella estaba muy nerviosa, no dejaba de mirarlo. Tal parecía que para Misaki esto significaba mucho. Siguió comiendo con una cara seria. Comenzaba a sentir las caras de asombro de sus amigos porque ni ellos podían comer todos esos postres ya que estaban con el estómago lleno. No podía más con su estómago, pero debía terminar de comerlos todos porque Misaki lo hizo con mucho cariño para él. Una vez que terminó todo, sentía que su estómago estaba por explotar.

-¿Qué tal está? –pregunta Misaki muy impaciente. Necesitaba saber si le había gustado, pero Micky lucía muy serio. Comenzaba a pensar que no le salió delicioso- ¿Tan mal lo hice?

-Eso no es cierto… ¡Me gustó mucho! –dice Micky sonriendo. No podía levantarse de su asiento, su estómago estaba completamente lleno. Miró a Misaki y ella lucía muy contenta- Estaba exquisito.

-¿Tanto te gustó? –pregunta Misaki muy animada- Porque te puedo preparar más.

-No, no, no –dice Micky levantándose de su asiento. No quería comer más postres, realmente estaba hostigado- Me gustó tanto que me he llenado. Gracias por todo, Misaki.

-Siempre dicen que los idiotas no entienden nada –dice Karin tomando su vaso de café- Lo extraño es que siempre serán idiotas porque no ven la realidad.

-¿Qué quieres decir? –pregunta Micky confundido. No entendía lo que Karin decía, pero sentía que se lo decía a él.

-Hasta yo lo entendí –dice Bori sonriendo.

Micky seguía sin entender, al igual que Mikan. Realmente estaba confundido con todo esto, no entendía por qué Misaki preparó sus postres favoritos si no se lo había pedido. Por más que le daba vueltas al asunto, no comprendía. Miró a Karin y ella no dejaba de tomar su café. No podía evitar sonreír cuando la miró y es que realmente le admiraba por su forma de ser. Nunca había conocido a una chica que dijera las cosas que todas las personas no pueden decirlo. Estaba sorprendido por su manera de pelear y defender a sus amigos. Al principio pensaba que era una molestia, pero era porque no la conocía muy bien. Dejó de mirar a Karin y siguió tomando su café. De pronto un celular comenzó a timbrar, sacó su celular y no era el suyo. Miró a sus amigos y Rui inmediatamente se levantó sin decir nada. Apenas y lo vio salir de la cafetería.

Después de unos minutos, Rui regresó con una cara seria. Esto no les agradaba a sus amigos porque sentían que algo malo había pasado como para que Rui se sentara sin decir nada. Rui no sabía si decirles o no. Levantó la mirada y Karin no dejaba de mirarlo.

-¿Qué pasó? –pregunta Mikan muy asustada.

-¡No te quedes callado! –grita Bori.

-¿Pasó algo malo? –pregunta Natsume muy serio.

-Cancelaron la gira –dice Rui muy serio. Miró a sus amigos y ellos se quedaron sorprendidos- El director me dijo que volviéramos mañana.

-Eso no puede ser –dice Mikan sorprendida- Las personas que compraron los boletos van a estar decepcionados. ¿Qué vamos a hacer?

-¡Rui! ¡¿No es una broma?! –dice Natsume muy serio. Miró a Rui y este bajó la mirada- ¿Por qué el director toma esa decisión? ¡¿Por qué?!

-Mañana vamos a conversar seriamente con el director –dice Micky golpeando la mesa muy fuerte con su mano- Él me va a escuchar. ¡Me cansé de seguir sus órdenes!

- ¡Yo también me cansé! –grita Natsume molesto- ¿Qué se cree para cancelar una gira? ¡Simplemente no puede cancelarla! ¡No puede!

-¿No te dijo nada más? –pregunta Karin muy seria. Dejó de tomar su café y miró a Rui, este movió negativamente su cabeza- Ya veo.

-Mañana vamos a hablar con el director seriamente –dice Mikan muy molesta. Lo que estaba haciendo el director, no era en absoluto agradable porque estaba por decepcionar a miles de sus fans- Esto no se va a quedar así.

-Bueno… yo me voy –dice Karin levantándose de su asiento- Tengo asuntos que resolver.

Karin entendía la molestia de sus amigos, sabía el valor que significaba sus fans para ellos. Sin embargo, le parecía extraño que el director tome una decisión a la ligera. Sentía que algo estaba ocultando porque ningún director sería capaz de cancelar una gira. Cogió su cartera y salió lentamente de la cafetería. Se detuvo y miró el cielo, este estaba nublado. Dio media vuelta y estaba por dar un paso cuando sintió que alguien cogía su brazo con mucha fuerza, volteó y miró a Natsume, este lucía muy sorprendido. Intentó apartar su mano, pero la fuerza que tenía Natsume era increíble. Ni ella mismo podía apartarse, no entendía por qué Natsume tenía esa mirada fría.

-¿Qué te pasa? –pregunta Karin muy seria- ¡Suéltame!

-¿Por qué tienes esa pulsera? –pregunta Natsume mirando la mano de Karin, ella le miró muy confundida- ¡¿Por qué?!

-Primero… ¡Aparta tu mano! –dice Karin mirando a Natsume, este soltó su mano. Inmediatamente se acercó a Natsume y le mostró su mano- Esta pulsera la encontré tirada en el piso cuando estaba corriendo para ayudar a Misaki. Miré a una chica de cabello largo, quería devolverle su pulsera, pero había desaparecido. ¿Por qué te comportas así?

-Por nada –dice Natsume bajando la mirada. Sentía mucho rencor cuando escuchó que la pulsera lo había encontrado tirado en el suelo. No podía creer que Meroko haya cambiado tanto, estaba decepionado- Entonces esa pulsera no es tuya.

-No –dice Karin muy seria. Se quitó la pulsera y se lo entregó a Natsume. Este se quedó sorprendido- Esta pulsera no me pertenece, pero tal parece que es muy importante para ti.

-No lo es –dice Natsume muy molesto. No se atrevió a recibir la pulsera, no quería verla y menos recordarla- No me interesa esa pulsera.

-No entiendo lo que te pasó, pero ese odio que tienes por alguien o por algo –dice Karin muy seria. Conocía esa mirada porque la había visto antes. Se acercó a Natsume, cogió su mano y le colocó la pulsera en su otra mano- ¡Sácalo de tu corazón! No te cuesta perdonar. Te lo dice alguien que vivió lastimada por mucho tiempo y que ahora… ¡No importa! Me tengo que ir.

Natsume la vio alejarse, no pudo decirle nada porque sentía que Karin fingía ser fría cuando no lo es. Realmente era una chica increíble, no podía creer que había una chica que tenga el mismo corazón que Mikan. No estaba seguro de perdonar a Meroko por lo que hizo y es que el dolor que le dejó fue muy intenso. Dio media vuelta e ingresó a la cafetería con una sonrisa en su rostro.

Mientras que Karin comenzó a correr lo más rápido que podía, sus lágrimas no paraban. Sentía un profundo dolor en su corazón que no podía compararse con cualquier persona. Se detuvo a la mitad del camino y se secó sus lágrimas con ambas manos. No podía creer que haya vuelto a llorar. La promesa de no llorar jamás acababa de romperse. Cogió su celular y marcó un número, su mirada seria volvió ni bien escuchó una voz.

-Investígame la relación que hay entre el director y la mamá de Natsume –dice Karin muy seria. Cogió su celular con mucha fuerza- Lo quiero para mañana.

-Entendido –dice la voz de una chica- ¿Qué hago con Near?

-Dile que hubo un cambio de planes. No dejes que viaje, avísale que debe quedarse ahí y que no se mueva.

Ni bien terminó de hablar, apagó su celular y comenzó a correr a toda velocidad. Quería saber lo que estaba ocurriendo, sentía que no encajaba nada. Comenzaba a pensar que el director estaba ocultando algo y que la mamá de Natsume estaba interviniendo. No estaba decidida a dejar que la mamá de Natsume obtenga lo que quiere. Esta vez estaba dispuesta a retarla y a enfrentarse con quien sea para lograrlo.

Mientras tanto, Mikan y los demás comenzaron a visitar muchos lugares. Realmente estaban maravillados con los paisajes. No dejaban de tomar fotos a los lugares en que iban y hasta se subieron a la montaña rusa. Mikan comenzó a gritar muy fuerte, jamás había subido a ese juego y para ser la primera vez estaba asustada. Su miedo a las alturas era tanto que no soltaba la mano de Natsume, este se la pasó durmiendo durante el recorrido. Sentía que su corazón estaba por salir, no podía más con su miedo.

Micky estaba asustado y sorprendido, su cara lo decía todo. En ningún instante se dignó a gritar y es que su orgullo estaba en lo alto. De pronto sintió que una mano cogía la suya, volteó y era Misaki, ella no dejaba de gritar. Intentó calmar a Misaki, pero le abrazó muy fuerte. Comenzaba a pensar que era una excusa para que pueda abrazarlo. Intentó apartarse, pero Misaki no lo soltaba. Miró a Rui y Bori, ambos no dejaban de gritar.

Suki estaba sola en el asiento, deseaba tener un novio para que le ayude a calmarse. No tenía miedo a las alturas, pero cuando subió en lo más alto, quería pedir un deseo con todo su corazón.

-Por favor, diosito –dice Suki gritando a todo pulmón- Quiero tener un novio… ¿Es tanto pedir?

Cuando finalmente la montaña rusa se detuvo, Mikan y los demás tenían el cabello desordenado. Apenas despertaban de su realidad, en especial Micky, pues aun no hablaba nada. En cambio, Suki no dejaba de llorar.

-Suki… si te asustaba tanto –dice Mikan acercándose a Suki- me lo hubieras dicho para no subir.

-¡No estoy llorando por miedo! –grita Suki aun llorando- Estoy llorando por falta de amor.

-¿A qué te refieres? –pregunta Misaki aun abrazando a Micky, este intentaba apartarse.

-¡Ya entendí! –dice Bori sonriendo- Quieres un novio. Pues… ahí hay muchos chicos, por ejemplo… ese chico de gorro azul.

-Es un viejito que intenta aparentar ser joven –dice Suki molesta- ¡Qué mala eres, Bori!

-Misaki… esto… -dice Micky intentando apartarse de Misaki- Hace rato que bajamos de la montaña rusa… ¡Suéltame!

-No quiero, no quiero –dice Misaki muy contenta. No quería apartarse de Micky, estaba dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de que se diera cuenta de sus sentimientos- No lo voy a hacer hasta que abras los ojos.

-Los tengo abiertos –dice Micky intentando apartarse de Misaki- ¡Misaki, para!

-¿Qué pasa? –pregunta Natsume bostezando- Me quedé dormido, ¿verdad?

-Sí –dice Mikan molesta. Le dio un leve golpe en la espalda a Natsume, este inmediatamente despertó- ¡Eres malo! Yo estaba asustada y tú ni siquiera te preocupaste por mí.

-Lo siento, lo siento –dice Natsume muy serio- En fin, ¿vamos a la cueva del terror?

La mayoría gritó de emoción, a excepción de Mikan, ella realmente le aterraba ver cosas en la oscuridad. Mikan no quería ir, pero Natsume le jaló de la mano y todos juntos fueron a la cueva del terror. Una vez adentro, Mikan cogió la mano de Natsume y este sonrió. De pronto se escuchó el grito de una chica, pero se sentía muy cerca. Voltearon y Rui estaba gritando. Realmente fue una sorpresa para todos, aunque Bori decidió apartarse de Rui y así nadie los relacione. Micky intentaba a toda costa apartarse de Misaki, pero ella seguía sin soltarlo. Mientras que Suki no dejaba de llorar, realmente deseaba tener novio.

Natsume siguió caminando de la mano con Mikan, ella estaba aterrada con todo lo que veía. Realmente estaba contento de que Mikan no se aleje de él. Por esa razón estaba intentando ingresar en los profundos miedos de Mikan para que no suelte su mano. Su propósito no era molestarla sino que Mikan le muestre sus sentimientos, eso es lo único que quería. Miró a Suki y ella estaba temblando. No tenía más opción que coger la mano de Suki, sabía que ella era igual de miedosa que Mikan.

Pasaron por muchos juegos y la mayoría de ellos era donde Mikan tenía mucho miedo. Después de unos minutos fueron a un restaurante cerca para almorzar. Mikan aun regresaba a la realidad, no dejaba de mirar a Natsume, quería matarlo por obligarla a ir a todos esos juegos. Sabía que Natsume lo hacía para provocarla, pero no pensaba que iría tan lejos. Estaba tan molesta con Natsume que ni siquiera se atrevió a mirarlo, comenzó a comer y su tenedor lo clavó con mucha fuerza en el pollo.

Micky no pudo más y empujó suavemente a Misaki, ella le miró muy triste. Estaba cansado de que Misaki le abrace, quería un tiempo libre. Se levantó de su asiento y se sentó al lado de Mikan. Miró a Natsume y este cogió el cuchillo con mucha fuerza. Sabía que Natsume se iba a molestar, así que mantuvo distancia con Mikan.

Terminando de almorzar, fueron corriendo a una discoteca. Ni bien ingresaron, muchas chicas se acercaron a Natsume, este estaba cansado de eso, así que cogió la mano de Mikan y se sentó con ella en una mesa. Trajeron muchas bebidas alcohólicas, pero ni uno se dignó a tomar. Además, Mikan se encargó de botar todas las cervezas a la basura porque sabía que con una mínima gota, Natsume estaría borracho.

Mikan seguía sentada en la mesa con Natsume, mientras que los demás salieron a bailar, incluso Suki. Estaba realmente con mucho sueño, pero se lo quitó cuando vio a Meroko acercándose a ellos. Inmediatamente le jaló de la mano a Natsume, este no entendía nada, pero cuando miró a Mikan muy cerca, comenzó a bailar. No quería que Meroko se les acerque, así que se acercó más a Natsume. No era típico de ella bailar muy de cerca, pero debía hacerlo para que Meroko se vaya. Sin embargo, Meroko estaba frente a ella y la miraba con una sonrisa en el rostro. Realmente estaba celosa porque Meroko no se apartaba ni se movía del lugar. Miró a Natsume y le abrazó muy fuerte. No sabía qué hacer para despistar a Meroko porque seguía sin moverse. Se apartó lentamente de Natsume y lo miró de cerca.

-¿Qué pasa, Mikan? –pregunta Natsume muy serio. No entendía por qué Mikan se comportaba tan extraño. La conocía muy bien y sabía que ella no era así. Miró a Mikan y ella no dejaba de mirar al frente, volteó y se quedó sorprendido- Me-ro-ko.

-No sé qué hacer para que se vaya –dice Mikan bajando la mirada- Tengo miedo, mucho miedo.

-Yo solucionaré esto –dice Natsume muy serio. Se acercó al rostro de Mikan, estaba por rozar sus labios cuando alguien le jaló del brazo. Volteó y miró a Meroko, ella lucía muy fría y seria- ¡¿Qué quieres?!

-Natsume es solo mío –dice Meroko muy seria. Miró a Mikan y le jaló del polo- ¡Escucha muy bien lo que te voy a decir! Aléjate de Natsume porque él es mío.

-¡Eso no es cierto! –grita Mikan molesta. Empujó a Meroko y cogió la otra mano de Natsume. No estaba dispuesta a perderlo- Si quieres guerra, la tendrás.

-No estoy dispuesta a perderlo –dice Meroko muy molesta. Por ningún motivo soltaba la mano de Natsume- Una vez lo hice porque muchas cosas sucedieron. Cosas que ni Natsume sabe.

-¿Qué cosas? –pregunta Natsume intentando apartarse de Meroko, pero ella se oponía.

-Yo jamás te he engañado –dice Meroko muy seria- Jamás lo he hecho… ¡Jamás!

-Yo te vi, Meroko –dice Natsume muy serio. Soltó la mano de Mikan y miró a Meroko muy molesto- ¡No me vengas con mentiras!

-Natsume… -dice Mikan bajando la mirada. No dejó un instante de mirar a Natsume, conocía esa mirada. Sintió un dolor intenso en su corazón cuando Natsume soltó su mano- Tú…

- ¡No estoy mintiendo! –grita Meroko molesta. No apartó su mano de Natsume, se acercó a su cara y le miró a los ojos- Te estoy diciendo la verdad… los ojos no mienten.

-No sé qué decir –dice Natsume bajando la mirada.

Natsume guardó silencio, no sabía si creer en Meroko. Su corazón quería creerle, pero tenía miedo de que vuelva a engañarlo. Sus ojos solo estaban en Meroko, recordó las palabras de Karin y ella tenía razón. En definitiva no odiaba a Meroko, sino todo lo contrario, aun la amaba. Todo ese tiempo había pensado que Meroko le había sido infiel, pero era mentira. Conocía muy bien a Meroko y sabía cuándo ella decía la verdad. No soltó la mano de Meroko por ni un instante, pero de pronto sus pensamientos fueron desviados por la presencia de Mikan. Inmediatamente volteó y recibió una bofetada. Realmente estaba sorprendido cuando vio las lágrimas de Mikan, no sabía qué hacer porque estaba confundido. Miró a Mikan y ella aun lloraba.

-Tú amas a Meroko –dice Mikan entre lágrimas- Aun la amas, no la has olvidado.

-Mikan… -dice Natsume bajando la mirada. Apartó su mano de Meroko para mirar solamente a Mikan- Yo…

-¡Eres un idiota! –grita Mikan entre lágrimas- ¡Un completo idiota! Yo siempre he confiado en ti.

-Espera… -dice Natsume cogiendo el brazo de Mikan, ella intentó apartarse, pero no podía. Quería hablar con Mikan, pero en ese momento Micky le propinó un puñete- ¡¿Qué te pasa?!

-La hiciste llorar –dice Micky molesto- ¡La hiciste llorar!

-¡No te metas en esto! –grita Natsume enfrentando a Micky. Estaba por golpearlo cuando Micky le propinó un puñete en el estómago-Yo amo a Mikan.

-No sabes ni lo que dices –dice Micky enojado. Le jaló de la camisa a Natsume y le miró a los ojos muy serio- Te dije que no la lastimaras. ¡Te lo advertí, Natsume!

-¡No voy a dejarte a Mikan! –grita Natsume golpeando a Micky en la mejilla- ¡No te la vas a llevar!

-Yo no tengo la culpa de tus tonterías –dice Micky levantándose del suelo. Se acercó a Natsume y le dio una patada en el estómago- Te di una oportunidad, pero lo arruinaste… ¡Mikan no se merece un chico como tú!

-¿Acaso tú eres el mejor? –pregunta Natsume levantándose del suelo.

-Eres un idiota –dice Micky acercándose a Natsume, este intentó esquivar sus golpes, pero aun así Micky lo golpeó en el estómago- Aquí no se trata de quién es el mejor, sino de quién es capaz de proteger a Mikan. ¡Tú no cumples con ni una! La hiciste llorar y no contento con eso la lastimaste… ¿Acaso no piensas? ¿No sabes cómo ha de sentirse Mikan cuando te vio cogiendo la mano de esta tipa?

-En ningún momento te he faltado el respeto –dice Meroko muy seria. No le gustó la manera en que Micky la mencionó- Para que lo sepas mi nombre es…

-¡Tú, cállate! –grita Micky molesto. Se acercó a Mikan y cogió su mano en frente de Natsume, este estaba enojado. Miró a Meroko muy enojado- ¡¿Por qué no te largas de aquí?! ¡No tienes nada que ver en esto!

- Micky… -dice Mikan llorando. Aun le dolía mucho su corazón, quería dejar de llorar, pero era imposible. Las lágrimas seguían saliendo de sus ojos- No puedo más… no puedo más.

-¡Vámonos! –dice Micky dando media vuelta para irse con Mikan, pero en ese momento Natsume le golpeó por la espalda- ¡¿Qué te pasa?! ¡Hiciste demasiado!

-No… me alejes de… Mikan, por favor –dice Natsume arrodillándose en el suelo. Nunca pensó que haría esto, pero quería una oportunidad. Bajó la mirada y unas lágrimas salían de sus ojos- Por favor… ¡No me alejes de Mikan! ¡Por favor! ¡Por favor!

-Tu momento llegó a su fin –dice Micky muy serio. No le importó que Natsume se arrodille ante él, solo quería proteger a Mikan- Yo cumplo mis promesas.

-¿A qué te refieres? –pregunta Natsume levantándose del suelo.

-Yo… -dice Micky soltando la mano de Mikan. Se acercó a Natsume y le miró a los ojos- ¡Voy a ir muy en serio con Mikan! ¡No dejaré que vuelvas a acercarte a ella! Desde este momento… ¡Yo la protegeré!

-Por favor, Micky… ¡Dame una oportunidad! –dice Natsume entre lágrimas. Volvió a arrodillarse en el suelo y con lágrimas en los ojos le dijo- Por favor… ¡No me alejes de Mikan!

-¿Quiénes se creen para tomar decisiones sin mi consentimiento? –dice Mikan molesta. Aun se sentía lastimada- Me toman como a un objeto. ¡Yo soy una persona!

Mikan dio media vuelta y comenzó a correr a toda velocidad. Salió de la discoteca corriendo y a la mitad del camino se detuvo cuando escuchó varios pasos detrás de ella. Volteó y miró a Natsume y Micky corriendo para alcanzarla. En definitiva quería estar sola, no quería ver a nadie. Comenzó a correr lo más rápido que podía, sus lágrimas seguían saliendo de sus ojos y el aliento comenzaba a acortarse a medida que corría. Siguió corriendo, cruzó la pista y se detuvo a la mitad para verificar si Natsume y Micky le seguían. Respiró aliviada al no verlos, volteó y frente a ella estaba viniendo un carro a toda velocidad. Su asombro fue tanto que no pudo moverse, sus pies estaban estáticos. Cuando pensó que todo había terminado, cerró los ojos y escuchó el sonido de un cuerpo caer al suelo. Abrió sus ojos y seguía viva, respiró tranquila, pero cuando volteó miró el cuerpo de Natsume en el suelo repleto de sangre. Se acercó lentamente, estaba en estado de shock. Sus lágrimas aumentaron cada vez más cuando Natsume no respondía a sus gritos.

-¡Natsume! ¡Natsume! –grita Mikan a todos pulmón. Sus lágrimas no cesaban y aumentaron cuando Natsume no respondía ni abría sus ojos- ¡Despierta! ¡Natsume!

-No puede ser… no puede ser –dice Micky mirando a Mikan llorar. No podía creer que Natsume había arriesgado su vida por protegerla. Se detuvo antes de cruzar la pista y se arrodilló al suelo dando un grito- ¡Natsume! ¡Natsume!

-Por favor… ¡Despierta, Natsume! ¡Natsume! –grita Mikan entre lágrimas. Apoyó su cabeza en el pecho de Natsume- Por favor… ¡Natsume! Te disculpo todo… así que… ¡Despierta!

El suelo estaba repleto de sangre y el cuerpo de Natsume aun seguía rendido en él. Mucha gente se acercó al escuchar los gritos de Mikan, ella no dejaba de llorar. Muchas lágrimas salían de los ojos de Mikan y es que su corazón comenzó a romperse en miles de pedazos cuando pensó que estaba por perder para siempre a Natsume. En ese instante gotas de agua caían del cielo y estas se mezclaban con las lágrimas de Mikan, ella no dejaba de gritar el nombre de la persona que tanto amaba. No podía creer que Natsume haya arriesgado su vida para salvarla, intentó despertar a Natsume, pero este seguía sin abrir sus ojos.