-Por ahora, aquí estamos seguros-Habló Bilbo con seguridad entregándole a Lilian un plato con pasteles de frutas y un tazón de leche, los cuales había robado sigilosamente de la cocina de los elfos.

Después de que estos capturaran a los enanos y se los llevaran por el bosque hacia sus estancias, buscaron durante un buen rato la manera de entrar sin ser detectados. Bilbo optó por crear una distracción que le permitiera a Lilian ingresar por la única entrada disponible, consiguiendo él entrar también luego de alejar a los guardias lo suficiente para que no se dieran cuenta de su presencia.

Una vez dentro, buscaron inmediatamente donde ocultarse.

-¿Cómo encontraremos a los demás? Ni siquiera sabemos dónde están los calabozos-Llevándose el pastel de fresas a la boca, Lilian gimió cuando saboreo el primer pedazo y de tan solo dos mordidas se lo comió sin poder aguantar el hambre y las protestas de su estómago. Al tomar el siguiente pastel, notó la sonrisa de Bilbo que consiguió sonrojarla bastante, pero al ver la crema en la comisura de sus labios no pudo evitar reír. Recogiendo la crema con el dedo, lo llevó hasta sus labios para comérsela. Lamiendo lentamente la dulce crema, observó el tímido deseo en los ojos del hobbit.

Escondiendo una sonrisa de agrado, continúo comiendo su pastel.

Luego de haber devorado dos pasteles y bebido la mitad de la leche cada uno, se quedaron en silencio por un rato. Aunque la comida no había sido suficiente, bastó para aplacar el hambre que por días estuvo torturándolos.

Conscientes de que no podían hacer nada hasta que la noche se asomara, ocultos en aquel almacén decidieron tomarse un tiempo para descansar.


Envuelta en una cálida sensación, parpadeó para enfocar la vista en el paisaje bajo los tenues rayos de luz que se asomaban entre las hojas de los arboles marchitos y retorcidos por la corrupción del mal.

¿Cómo habían vuelto al bosque negro?

Incorporándose, notó el brazo de Thorin a su alrededor, quien dormido a su lado tenía toda la apariencia de estar bastante agotado. Tenía la piel de su rostro con machas de tierra y un ligero tono oscuro bajo los ojos. Moviendo su brazo con cuidado, consiguió levantarse sin despertarlo y cubriéndolo con su abrigo en el cual la había envuelto, lo dejó para buscar un lugar privado para atender una urgente necesidad biológica.

Después de terminar, solo se apoyó en un árbol con aquellas nuevas sensaciones que le permitían percibir las energías de la naturaleza, la vida que fluía a través de ella y aunque no podía decir que había mucha en este lugar, era capaz notarla hasta de la más pequeña seta en la húmeda tierra. Era increíble todo lo que los magos conseguían sentir. Como si la naturaleza fuese parte de ti mismo…

-Puede ser un poco abrumador al principio…-Mencionó Gandalf avanzando con sus silenciosos pasos hasta detenerse delante de ella. Percatándose de sus heridas y contusiones, el mago se apoyó en el árbol a su lado con un gesto de cansancio. Parecía como si le hubieran arrancado todo su fuerza y no pudo evitar preocuparse ante lo frágil que se veía-Pero te acostumbraras. Nuestro poder viene por supuesto de la naturaleza misma y nos permite usarla para el bien de los demás…

-Recuerdo muy bien haberte dicho que no vinieras a este lugar-Le interrumpió con algo de enfado, observando su expresión de culpabilidad.

-Debía hacerlo-Musitó.

-¿Debías? ¡Casi te matan! Me dices inconsciente eh impulsiva a mí, cuando te entregas en bandeja al imbécil de Sauron… no sé si eres tonto o malditamente valiente.

Con una ligera sonrisa, Gandalf suspiró mirando los rayos de luz entre las hojas que le anunciaban el pronto ocaso-Supongo que ambas… sin embargo, no puedo decir que me arrepienta. Y a pesar de lo que pudiera suceder, es mí deber como protector de la Tierra Media interceder en lo que intente amenazarla. Lo que ahora también recae sobre ti. Alatar era un protector, uno de los cinco… tú tomaste su lugar, su puesto en el concilio blanco te pertenece.

-Yo no voy a estar en una orden corrupta-Declaró con molestia.

-¿A qué te refieres? Radagast, Saruman, lady Galadriel, lord Elrond, yo… como puedes decir eso…

-¿Cómo? Piensa en su líder… ¿Se te hace una idea?-Espetó enfrentándolo, cruzando los brazos.

-¿No entiendo a qué quieres llegar?-Preguntó el mago dubitativo.

-Oh, sé que lo haces. Saruman no es como tú o como Galadriel y Elrond. Su fijación en el poder fue lo que lo corrompió. Por ello se unió a Sauron y destruyeron aquel futuro. Tomó posesión de Isengard para sus fines y la convirtió en un maldito nido de orcos y huargos, con los cuales atacó los Vados de Isen y Rohan. ¡Incluso intento matarte! ¿Y esperas que confié en él? Te volviste loco.

Incomodo por esa revelación el mago se levantó algo con esfuerzo. Cuando había sido puesto en la misión de ir por Nymeria para el futuro nuevo, no obtuvo nada de eso la su visión que los Valar le enseñaron de aquel terrible y devastador futuro en el cual la Tierra Media ya fue consumida por el mal. Era consciente de la devastación que Sauron podía causar, pero no había tenido idea de la participación de uno de sus viejos amigos. Si Saruman pudo ceder tan fácil a la corrupción de Sauron, entendió por qué se le dio a él mismo la tarea de recuperar a Nymeria de aquel mundo y traerla para su cometido.

Saruman hacía mucho tiempo que tenía conceptos diferentes al resto del concilio y aunque en su momento no le importó, ahora no había manera de que pudiera depositar en él su confianza completa.

-Eso ahora no sucederá. Has cambiado el futuro como se te encomendó. La tierra media está a salvo y Saruman no caerá jamás bajo el influjo de Sauron.

-No, pero tiene una mente retorcida y no confió en el. No esperes que me haga su amiga ni nada parecido. Con suerte te aguanto a ti-Gandalf parpadeó y luego se echó a reír.

-Me alegra mucho de que regresaras, mi querida Nym-Le dijo con una sonrisa amistosa colocando las manos sobre sus hombros-Eres mi pariente, pero más que eso eres una de mis más importantes amigas. Me siento tranquilo al saber que puedo darte toda mi confianza. Hay cosas que en este vasto mundo no todos son capaces de conservar…-Extendiendo la mano, Nymeria activó su energía curativa y tocando la mejilla de Gandalf envió una descarga de aquel poder por todo su cuerpo, sanando cada herida que le fue infligida por Sauron y los orcos, reestableciendo su vitalidad, mas no sus poderes. Estos regresarían por si solos con el pasar del tiempo-gracias…

-Para la próxima, espero que me escuches o te las veras con algo mucho peor que un Sauron furioso-Advirtió Nymeria con seriedad, frunciendo el ceño cuando el mago se echó a reír.

-No te preocupes, tomaré de ahora en adelante tus sabios consejos-Con una suave palmadita en su cabeza, se giró de regreso hacia la dirección donde Thorin y Thrain se encontraban-Volvamos…

-No soy una niña-Se quejó Nymeria siguiéndolo.

El mago solo sonrió divertido.

De regreso, encontraron a Thorin sentado junto a un dormido Thrain. Aunque, la expresión de Thorin fue totalmente indescifrable.

Nymeria no perdió tiempo y rápidamente corrió hacia él envolviéndolo apretadamente con sus brazos, inmensamente feliz de verlo y sentirlo. Sin darle la oportunidad de hablar, lo besó profunda y ferozmente, sin importarle los testigos. Lo único que quería era tener a Thorin completamente y cerciorarse de que era tan real como lo sentía.

Su respuesta fue inmediata al primer contacto, mientras uno de sus brazos la rodeaba por la cintura y la otra mano la tomaba por la nuca para atraerla completamente a su cuerpo. Encendida por las desesperadas y húmedas caricias de sus labios en los suyos, aceptó con total placer la dureza de su beso.

Rompiendo luego el beso para respirar, lo sostuvo firmemente entre sus brazos, reacia a separarse ni un solo momento de él. Su aroma, su calor, su voz… todo amaba de Thorin y le necesitaba tanto como respirar. Después de lo sucedido con Sauron, su deseo y anhelo por el rey enano solo había aumentado, tanto como su amor. No solo porque se había arriesgado para rescatarla de las sombras, sino que también por intensidad de su afecto, siendo capaz de ir al mismo infierno para luchar por ella.

Thorin se había anclado a su corazón y alma por siempre y eso nadie ni nada lo podía desvanecer.

Él era toda la vida y luz que necesitaba.

-Te amo, vida mía-Hundiendo la cara en su cuello, sus fuertes brazos se apretaron a su alrededor, sumiéndose en la calidez y la paz que le daba.

-Te amo, mizimuh. Mi salvaje Nymeria…-Sonriendo, besó su cuello enviando energía curativa a través de él para darle toda la vitalidad a su cuerpo cansado-No te separes de mi otra vez…

-Nunca, mon amour, nunca…

-Thorin.

Separándose lo suficiente, fijó con sorpresa la vista en el demacrado enano sentado entre las retorcidas raíces de un árbol.

No podía ser…

¡Thrain!

-Padre…-Thorin extendió la mano para ayudar a su padre a levantarse y acercándolo el enano le miro con temor-Te presento a Nymeria, mi única…-Thrain solo la miró de arriba abajo en absoluto silencio. Y cuando ella intento tocarlo, él solo retrocedió con cautela ocultándose detrás de Thorin.

-Su mente esta nublada aun-Gandalf dijo con tristeza-Tomará tiempo hasta que recupere completamente la cordura.

-Él todavía te recuerda como Sauron-Le informó Thorin intentando sacar a su padre de su espalda.

-Oh, entiendo...-Extendiendo la mano iridiscente de energía hacia Thrain como una invitación, le sonrió-Es un honor conocerlo, Thrain hijo de Thror. Espero que podamos llevarnos bien, hay mucho que quiero hablar con usted, pero sobretodo, agradecerle por traer a este mundo a su maravilloso hijo…-Sintiendo el brazo de Thorin apretarse a su alrededor, Thrain le miró con sorpresa y duda. En un brevemente momento de vacilación, alargó la mano hacia la suya titubeando. Cuando sus dedos rozaron los suyos, ella tomó su mano rápidamente con firmeza notando la falta de extensión en uno de sus dedos, el cual claramente había sido arrancado.

Concentrando su poder en él, envió de golpe una gran cantidad de energía por el cuerpo demacrado del enano. Quien con un jadeo, se estremeció tambaleándose ligeramente, haciendo que Thorin lo rodeara con firmeza para sostenerlo mientras comenzaba a notarse rápidamente los cambios.

La delgadez comenzó a desaparecer progresivamente, a medida que los músculos se recomponían dando forma a su cuerpo, ampliando cada extremidad y regenerando todo lo perdido en casi un siglo de tortura. Su pálida piel cubierta de cicatrices retomó rápidamente su color natural, así como su cabello y barba obtenían firmeza y brillo.

En el poco tiempo que pareció horas, Thrain había recuperado una apariencia totalmente saludable con el porte ancho y fuerte de un enano en sus mejores años.

Un poco debilitada por el uso de sus poderes, Nymeria observó a un lloroso Thorin abrazar a su padre con una inmensa felicidad. Solo pudo sonreír al verlo tan contento, sin poder evitar sonrojarse cuando le dio una mirada llena de amor y agradecimiento, haciendo a su corazón correr con más fuerza en su pecho, dispuesta a hacer cualquier cosa y mucho más solo para ver de nuevo esa preciosa mirada en su rostro.

Juntando frentes con su padre, Thorin se sintió aliviado. No solo por él, también por Dis. Habría sido terrible que su hermana hubiese visto a su padre en aquel deplorable estado, cuando antes de desaparecer había sido un vigoroso y fuerte enano. Ella no habría podido soportar ver en lo que había convertido en todos estos años.

Su alegría era inmensa y poco o nada le importaba que en este momento estuvieran atrapados en este bosque. Su esposa y su padre estaban con él y esa felicidad no se la podía arrebatar nadie ni nada. Eh iba a luchar con todas sus fuerzas para protegerlos cualquiera que tuviese la intención arrebatárselos.

-Lamento interrumpirlos…-Habló Gandalf con incomodidad-Pero debemos aprovechar la luz para avanzar.

Con un asentimiento, se separó de su padre y recogiendo su abrigo lo colocó sobre Nymeria para cubrirla y así tapar la desnudez de su pecho y abdomen debido a las rasgaduras en sus ropas. Había intentado amarrando los extremos de su camiseta sobre sus pechos pero no había cubierto el resto.

-Thorin, estoy bien.

-Eso lo decido yo-Nymeria solo resopló ante su tono, casi haciéndolo sonreír cuando frunció los labios con molestia como una pequeña niña. Deslizando la mano por su nuca, la atrajo para un beso obteniendo su respuesta inmediata al tiempo que lo agarraba de la ropa para acercarlo completamente.

Y habría podía besarla a su placer pero el carraspeo impaciente del mago los interrumpió.

Realmente empezaba a detestarlo.

Dejando la dulce boca de su Nymeria, le dio un último beso en sus enrojecidos labios y tomando su mano siguieron a Gandalf por el camino que escogió como seguro.

Al menos por los siguientes cinco minutos, porque aquel extraño mago en su trineo tirado por conejos apareció ruidosamente.

-¡Gandalf! ¡La señora Galadriel te solicita junto a Nymeria en Lothlorien! ¡Dice que es urgente!-Exclamo Radagast con agitación. Ante esas palabras Thorin solo pudo tirar de Nymeria a sus brazos sosteniéndola con fuerza, no dispuesto a dejarla ir ni un solo segundo ni perderla de vista. Le había costado demasiado recuperarla y nada iba a separarlo de ella.

-Temo que ella no nos acompañara-Contestó Gandalf mirando a la especial pareja con comprensión.

-Pero…

-Le contare todo a lady Galadriel-Dijo a Nymeria obteniendo un asentimiento de su parte.

-Dile que no se preocupe. Me encargare de todo lo que pueda venir-Ella le aseguró.

-Lo hare. Vayan con cuidado, este extremo del bosque es mucho más peligroso-Advirtió subiéndose al trineo de Radagast-Procura que no se meta en más problema-Exigió a Thorin, viendo la mueca de molestia en la cara de Nymeria. Sin poder evitar una sonrisa, los despidió.

-Sigamos-Empujando suavemente a su padre, Thorin lo instó a caminar.

-¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?-Pregunto de repente Nymeria, mientras observaba a detalle el camino esperando encontrar algun sendero hacia la salida.

-Dos días.

-Mierda…

-¿Ahora vas a explicarme que era eso que te clavaste en la pierna?-Él le dio una mirada que decía que no aceptaba una negativa por respuesta.

-Es adrenalina…-Ante su cara de confusión, pensó en una manera más fácil de explicarle-La adrenalina es algo que tu cuerpo produce cuando hay peligro. Te sientes alerta, tu sangre corre más rápido, la respiración se acelera, los músculos se fortalecen… potencia tu cuerpo en momentos de riesgo o emociones extremas, como cuando vas a una batalla. Pero la que yo tenía en aquel frasco no estaba hecha de forma natural, sino por médicos expertos. Por lo que sus efectos son diez veces más potente, lo que te lleva a un estado de euforia, con la percepción y los sentidos increíblemente aumentados, lo que te hace más fuerte y rápido por una cierta cantidad de tiempo.

-Eso es increíble y muy útil…-Contestó con sorpresa, emocionado ante la perspectiva de obtener más fuerza de una manera tan sencilla.

-Y muy peligroso-Aclaró con seriedad-Es solo una energía falsa que te impide sentir dolor o cualquier otra cosa. Sin las sensaciones, no sabes el grado de daño que tiene tu cuerpo y puedes morir por ello. Podrían atravesarte varias veces y ni siquiera lo sentirías. Vi a muchos morir por ello. Algunos ni siquiera tenían manos o piernas y ni idea tenían de que se las habían arrancado-Eso tensó por completo a Thorin, apretando su mano con más fuerza-Además de que te deja inconsciente y vulnerable ante el enemigo si no te ocultas después de su uso. A menos de que puedas quitarla de tu cuerpo…-Mencionó pensativa.

-¿Es posible?

-Sí, es una tortura pero se puede. Solo se logra corriendo por horas o teniendo sexo-Thorin le miró ceñudo ante esto último-Oh, vamos, no vas a empezar de nuevo. ¡Yo solo corría!

-Más te vale que fuera así-Gruño en respuesta volviendo la vista hacia adelante-Y espero que no tengas más de esa…adrenalina contigo.

-Lo lamento, pero si, todavía me quedan algunas dosis.

-No vas a usarlas. No te veré inconsciente por dos días otra vez-Espeto verdaderamente molesto, recordando los dos días que la llevó en sus brazos tan pálida y quieta como un cadáver-Tampoco te perderé por eso.

-Eso no va a pasar… aunque espero que no te enfades cuando veas los recuerdos de las anteriores veces que la usé. Fui peor que ahora.

-¿Cómo podría ser eso?-Inquirió aún más ceñudo.

-Una vez hicieron una dosis especial, una más potente. Y me la dieron a mí y tres mercenarios más, después nos encerraron en una habitación reforzada. Lo único que recuerdo, era ver todo rojo y sentirme tan furiosa… después de eso lo único que había a mi alrededor eran los cadáveres destrozados de los tres tipos y estar cubierta de sangre. Suspendieron el experimento después de eso y redujeron la potencia de la dosis. Los jefes de los mercenarios no querían a una bestia salvaje que podía asesinar todo lo que tenía al alcance sin reconocer lo que era o no enemigo.

-Mahal…

Al escucharlo musitar, espero ver algún desagrado o desprecio por ello, pero en cambio solo distinguió el enojo en su rostro.

-Ya te dije que soy un monstruo…-Dijo con pesar, arrepentida de habérselo dicho.

-¡No eres un monstruo!-Le gritó con furia, sosteniendo su mano con más fuerza-Es lo que ellos te obligaron a hacer…

-¿Y si no? ¿Y si yo de verdad quería hacerlo?-Le preguntó, tanto ansiosa como temerosa de su respuesta-¿Y si quería hacerlo para probar mi fuerza, resistencia y valía…?

-Basta. Lo único que me importa es la Nymeria del presente, lo que hiciste o no hiciste en el pasado, se queda ahí. Tenga que verlo o no. Y no volveremos a hablar de esto…

Ella solo pudo sonreír emocionada por su respuesta.

Eso era todo lo que necesitaba oír.

Apegándose a él, se inclinó hacia su oído-¿Ya te eh dicho alguna vez que eres perfecto? Quisiera poder poseerte en este mismo momento y demostrarte cuanto llegan tus maravillosas palabras a mi pobre corazón…

Thorin trago grueso, mientras sentía su corazón tomar rápido ritmo en su pecho a causa de sus palabras. No había manera de que pudiera mantenerse en calma con ese tipo de respuestas descaradas y atrevidas de Nymeria-Mizimuh...

-Te amo tanto…-Continuó ella sin querer callar lo que sentía-Y aun si llegas a odiarme alguna vez o hicieras algo contra mí, te seguiría amando, por siempre…-Depositando un beso en su mejilla, Nymeria notó el ardor en su piel al tiempo sus ojos le miraba de aquel modo que tanto adoraba.

Su amor era todo para ella.

-Igual que yo mizimuh, igual que yo…-Feliz, le rodeó con un brazo por la espalda apretándolo a su lado mientras él la tomaba por la cintura con firmeza.

-Y gracias por ir por mí. No imaginas lo que eso significa…

-Lo volvería a hacer, una y mil veces si es necesario-Declaró Thorin sin ninguna vacilación, haciéndola sonreír-Eres mi vida Nymeria, haría cualquier cosa por ti y tu seguridad. Lo que sea con tal de que te quedes siempre conmigo.

-No hay nada que pueda separarme de ti, excepto la muerte. Y aunque así fuera buscaría la manera de volver.

-Sé que lo harías-Le dijo con una sonrisa antes de presionar los labios en su sien, en un beso suave.

De aquella conversación, Thrain, fue completamente consiente de cada palabra. Teniendo breves recuerdos de sus padres. Thror y su reina habían sido únicos destinados por Mahal y de ello nunca hubo ninguna duda, el amor que se profesaron siempre fue reconocido por cualquiera que alguna vez los vio. Debido a ello, el rey y la reina fueron siempre catalogados como los grandes gobernantes.

Sin embargo, él jamás olvidaría el dolor y la destrucción en la que cayó su padre ante la pérdida de su esposa. Eso lo llevó directamente a la locura.

Una locura que atrajo a un dragón.


Lilian camino nerviosa mientras guiada por un invisible Bilbo a través del pasillo iluminado por pequeñas y brillantes linternas. Hacía rato que habían salido de aquel almacén cuando la noche se asomó por completo y el silencio inundaba cada rincón. Tan solo unos pocos guardias vagaban por el reino en su rutina nocturna, asegurándose como de costumbre que no hubiese nada anormal.

Siendo cuidadoso, Bilbo tuvo que adelantarse en una variedad de ocasiones para procurar que el camino fuese seguro para Lilian. De algún modo ella parecía saber la localización de los enanos, por lo que solo se dedicaron a buscar caminos que les llevaran a los corredores inferiores. Lo que los hizo perderse un par de veces, volviendo al tramo inicial o encontrándose mucho más lejos de su posición anterior.

Las horas comenzaron a pasar y en su desesperación por encontrar a la compañía tuvieron que ocultarse más de una vez para evitar algún guardia o una criada. En un momento de distracción casi la atrapa un guardia, pero gracias a la rápida intervención de Bilbo ocupándose de distraerlo, pudo ocultarse en un rincón oscuro debajo de unas escaleras, agradeciendo verdaderamente lo que sea que la hubo encogido cuando llegó a la Tierra Media. Porque su baja estatura le permitía meterse en los sitios más pequeños y pasar totalmente inadvertida.

Sin embargo, pasar horas escondida no ayudaba para nada.

Bilbo se había ido a explorar hace mucho y su demora comenzaba a ponerla nerviosa, indecisa de arriesgarse a ir a buscarlo.

Había leído el libro y visto las películas, incluso con su material extra. Pero a pesar de recordar el reino de Thranduil en lo antes ya mencionado, no lograba conectar los lugares en los que sucedía todas aquellas escenas. Las mazmorras estaban en lo profundo de este reino y solo había un camino que podía guiarles hasta allí.

La cuestión era ¿Dónde estaba?

A menos que estuviera en algún extremo apartado, encontrar el camino hacia los calabozos les tomaría más que solo algunas horas.

Hambrienta, se aferró a sus rodillas, desesperada por el regreso de Bilbo.

Aun así también terriblemente preocupada por su amiga. Hace casi una semana que se separó del grupo con Thorin y ni una pista siquiera pudieron encontrar de ellos después del ataque. Fue como si se hubiesen esfumado.

¿Estarían perdidos?

¿Se habrán topado con las arañas?

¿Y si tal vez los elfos los encontraron?

Tantas preguntas y sin ninguna respuesta. Tan solo deseaba volver a los días antes de ingresar al bosque negro, donde todo había sido casi perfecto, eran felices y todos estaban juntos a "salvo". La amenaza de los orcos había sido pasable en esos momentos, sin embargo, ahora tenían luchar por escapar de la opresión de los elfos, de lo cual bien sabía que Thranduil estaba más que dispuesto a dejar a los enanos pudrirse en sus celdas solo por no obtener las respuestas que quería escuchar.

El Thranduil de las películas no era tan misericordioso como el del libro.

Oró a Dios que la estancia en este reino no fuese demasiado larga.


Thorin observó a Nymeria iniciar otra sesión de curación sobre su padre con la esperanza de sanar parte de su mente. No obstante, no obtuvo ningún resultado. Tan solo gastar energía en vano. Y aunque se lo agradecía infinitamente, ya había decidido que era suficiente.

Su padre sanaría a su debido tiempo.

-Debemos continuar-Anuncio tomándola del brazo para ayudarla a levantarse. Habían estado vagando por horas sin señales del camino, por lo que se tomaron un momento para descansar, totalmente hambrientos y sedientos. No hace mucho habia tenido que luchar con su padre para evitar que se comiera las setas podridas y contaminadas del suelo, cuando comenzó a gatear en busca de comida.

En su desesperación confirmó que estaban completamente perdidos.

Y encontrar a la compañía podía tomarles semanas.

¿Habrían salido ellos ya del bosque?

Esperaba que sí. No quería perder a sus amigos en este lugar maldito por culpa del hambre. Tanto él como su padre podían sobrevivir gracias a los poderes de Nymeria, aunque eso significara soportar los estómagos vacíos. Pero su compañía no tenía esa suerte y la falta de agua y alimentos por demasiado tiempo podía matarlos, sobre todo al mediano y su humana. Ambos eran más débiles y sabía que a Nymeria le estaba preocupando mucho su seguridad y la de su cachorro. Rogaba a Mahal que el perro estuviera vivo y a salvo después del golpe que recibió y lo quieto que hubo estado en el suelo, realmente esperaba que siguiera vivo. El animal había sido tan impulsivo y valiente como su dueña en su intento por ayudarlo y eso solo lo hacia querer más al ruidoso cachorro.

Ese molesto perro había conseguido ganarse su cariño demasiado rápido.

-Debemos tener cuidado, no me agrada para nada el tamaño de eso-Nymeria dijo señalando las enormes telarañas que se extendían entre los árboles. Verdaderamente estas eran mucho más grandes que en un principio.

-Arañas…-Musitó Thrain con temor-Criaturas del señor oscuro…

Thorin y Nymeria se miraron algo preocupados ante las palabras del viejo enano y con un asentimiento, continuaron el camino.

-¿De dónde viene eso?-Preguntó Thorin al oír aquella repentina música. Esta parecía provenir del suelo… o más bien de la pierna de Nymeria, quien rápidamente sacó su iPhone del interior de su bota, el cual sonaba bastante fuerte ahora y ella miraba con bastante sorpresa.

-No puede ser…-Masculló deslizando el dedo por el aparato para después llevárselo a la oreja-¿Lilian? Mierda, si eres tu…-Soltó desconcertada-¿Cómo…?-Ante la mirada confusa de Thorin, levantó la mano en señal de espera-¡No lo sé! ¿Dónde estás? ¡¿Qué?!

-Nymeria…

Ante la impaciencia de Thorin, apartó el teléfono de su oreja y accionó el altavoz, escuchándose la voz sorprendida y emocionada de Lilian, eso asombro bastante al enano.

-Estas en altavoz-Dijo Nymeria-Thorin te puede oír…

-Oh, qué bien. Bueno…entonces le enseñaste como se usa un teléfono. Yo se lo explique a Bilbo y no entendió ni una sola cosa de lo que le dije…

-No puedo decir que lo entienda totalmente-Habló Thorin ceñudo, sintiéndose un poco extraño al hablarle a aquel aparato-Pero comprendo lo básico…creo.

-Eso lo hace más fácil entonces-Ante la rápida respuesta de la chica, Thorin se mostró mucho más sorprendido.

-Vida mía, ya te dije que es para tener contacto inmediato con alguien que tenga uno similar a este-Explico Nymeria señalándole el iPhone-Lo que no entiendo es cómo pudiste llamarme si este mundo no hay señal de red-Dijo a Lilian.

-bueno, tal vez pueda explicártelo. Pero resumido seria, magia…-Contestó Lilian con misterio.

-¿Magia?

-Oye, no te burles-Se quejó Lilian-En Rivendell también tuve señal.

-¿Qué? ¿Y por qué yo no? ¿Y porque me lo dices hasta ahora?

-Creí que tú también tuviste…aunque no te vi usar tu teléfono en todo ese tiempo.

-Solo un par de veces, pero tenía desactivado los datos para ahorrar la batería…-Frotándose la sien, frunció ligeramente el ceño-Mejor aprovechamos esto y cuestionamos después, ve a saber cuánto durara. ¿Dónde está la compañía?

-En los calabozos…

-¡¿Qué?!-Exclamó Thorin-¿Qué calabozos?-Exigió con brusquedad.

-Estamos en el reino de Thranduil, él los encerró-Ante esas palabras Thorin se apartó y comenzó a gruñir y maldecir en Khuzdul-Mmm, intuyo que dice alguna palabrota ¿Verdad?

-No imaginas las bellezas que salen de su boca-Comento Nym con diversión viéndolo pasearse enfurecido, golpeando y pateando algunos árboles.

Lilian se echó a reír-Te extraño…-Le dijo con un suspiro cansado.

-Yo también Lil. Pronto nos vamos a ver, no te preocupes. Y dime, ¿Cuándo los atraparon los elfos?-Preguntó observando a Thorin, atenta a que no se hiciera daño.

-Hace como dos días… creo. Sucedió tal y como…tú ya sabes… Bilbo me ayudo a colarme dentro, pero es como un laberinto de pasillos y escaleras, intentamos buscar a todos pero nos perdimos. Bilbo anda buscándolos ahora, se fue hace rato y estoy preocupada…

-Si está usando el anillo, no hay nada de preocuparse, Lil. Él sabe muy bien lo que hace. ¿Hachiko está contigo?

-…no-Respondió Lilian con vacilación después de varios segundos.

-¿Quién lo tiene?-Exigió saber con seriedad.

-Se lo entregué a Fili antes de Bilbo y yo nos separamos de la compañía. Estaba… estaba herido por el ataque de los orcos. Oin no pudo hacer nada…

Nymeria apretó el puño enfurecida y triste, sin deseos de oír la mala noticia…-Esta…

-¡No! Claro que no-Respondió rápidamente Lilian ante su suposición-Está vivo. Lastimado pero vivo. Pero te necesita urgentemente, no sé cuánto más pueda resistir así, y menos sin algo de beber o comer. Y dudo que estos elfos sean así de piadosos…

-¡Ah! ¡Maldita sea!-Gritó pateando un árbol retorcido-¡Voy a matarlos a todos! ¡Les meteré mis malditas balas por el cráneo y hare estallar sus asquerosas cabezas…!-Frunciendo el ceño, farfullo sus quejas con la mano de Thorin sobre su boca.

-Es suficiente, mizimuh-Le susurró al oído-¿Cómo podemos entrar?-Preguntó a Lilian.

-Solo hay una entrada por el bosque. Y está cerrada por magia y resguardada por guardias.

-Ja, ¿magia? Yo les enseñare a esos cabrones lo que es la magia-Gruñó Nymeria apretando el puño.

-¿Ya sabes usar la magia?-Con desconcierto Lilian preguntó.

-Sí, pero dolió como la mierda. Sin embargo, es una larga historia, te la contaré cuando nos reunamos. Te tengo que cortar, me queda poca batería. Háblame más tarde o si ya encontraron a los demás.

-Está bien. Vengan pronto, me pone de los nervios estar aquí. No sé qué me harán si me encuentran.

-Solo mantente oculta. Iremos lo más rápido que podamos.

-Ok. Nos vemos…-La llamada se cortó y el teléfono quedo en silencio.

-Al menos ya sabemos dónde están todos-Comentó Nym devolviendo el teléfono interior de su bota.

-¿En cuántos sitios puedes guardas cosas?

Ella solo se encogió de hombros-Los mercenarios necesitamos todos los lugares posibles para esconder artículos de primera necesidad. Armas, medicinas, teléfonos… cualquier cosa para no quedar indefenso-Deslizando las manos por sus anchos hombros, lo abrazó para atraerlo por un beso.

-Arañas…

Rompiendo el breve beso por el murmullo temeroso de Thrain, ambos miraron con horror la enorme araña cerniéndose sobre el enano.

Thorin, desenvainó inmediatamente a Orcrist y corrió con toda la velocidad que su cuerpo le permitió para clavar la espada en el torso de la araña repugnante. Agarrando el brazo de su padre, rápidamente lo levantó y lo apartó del cadáver de la bestia para volver con Nymeria.

Sin embargo, ella no estaba por ninguna parte.

-¡NYMERIA!-Llamó desesperado mirando a todos lados.

-¡THORIN!-Nymeria gritó en respuesta, colgando de las ramas altas de un árbol. Una araña maldita había conseguido envolver su tobillo con su tela pegajosa y la había alzado como si nada. Pero desenvainando su katana consiguió apuñalar al feo bicho cuando comenzaba a envolverla en su tela. Retorciéndose de dolor, la araña descendió con un chillido antes de que el impacto con el suelo la rematara.

Columpiándose, alcanzó la rama cercana cortando la gruesa tela de araña que como una cuerda que la sostenía firmemente. Aferrándose rápidamente a la gruesa rama para no caer, se subió eh inmediatamente se quitó la tela restante de sus pies. Ante los ruidos de lucha, rápidamente bajó para ayudar a Thorin. Saltando hacia las ramas inferiores, preparó su espada con la hoja apuntando hacia abajo antes de saltar sobre una araña que tenía la intención de abalanzarse sobre Thorin desde atrás. Aterrizando en la espalda de la maldita, atravesó rápidamente su cabeza, cayendo inmediatamente fulminada.

Cubriendo la espalda de Thorin, juntos protegieron a Thrain de las espantosas criaturas.

-¿Estás bien?-Le preguntó Thorin con preocupación.

-Si ¿y tú?

-Bien. ¿Tienes alguna idea para destruirlas? No importa cuántas mate, solo vienen más-Gruñó cortando las patas de la araña cercana antes de decapitarla.

-¡Estoy pensando!-Apuñalando a una araña, la pateó luego para apartarla de su espada y así clavarla en la siguiente. Pero en ese intertanto pudo detectar a los lejos entre las sombras producidas por la espesura del bosque, un brillo blanco entre los árboles.

Reconociéndolo, notó la silueta de aquel blanco ciervo que semanas atrás se les había aparecido cerca del arroyo encantado.

Ven…

¿Qué carajos?

Ven…

Mierda. Enfurecida, cortó en dos a la araña maldita que intento tirársele encima, mientras sentía su poder fluir a través de su mano. Con esa familiar sensación, alzó la mano accionando su poder a través del anillo creando una resplandeciente luz que consiguió aturdir y cegar a las arañas, haciéndolas retorcerse entre horrendos chillidos desesperación y dolor.

Aprovecho esa instancia para agarrar a Thorin y Thrain y tirar de ellos hacia la dirección donde se encontraba el ciervo blanco, esperándolos.

El ciervo inclino ligeramente la cabeza con un resoplido cuando lo alcanzaron, mas sus ojos no dejaron de observarlos con cautela.

No confiaba en ellos.

Era comprensible, después de todo, Thorin había intentado matarlo con la intención de hacerlo su almuerzo.

No obstante, la pureza de su energía la atrajo inmediatamente, consiguiendo tocar su cabeza momentáneamente, antes de que retrocediera alerta por los pesados pasos de Thorin.

-Ni se te ocurra-Advirtió a Thorin.

-Tenemos hambre-Gruñó claramente en desaprobación.

-No es comida. Es una criatura mágica. Bueno, al menos eso creo…-Comentó mirando el aura resplendente del animal-Y va a ayudarnos-Aclaró con seriedad.

-¿Y cómo podría ayudarnos?-Espetó Thorin cruzándose de brazos con impaciencia.

-Conoce el bosque, sabe de cada rincón que existe…

-¿Cómo estas tan segura? De todos modos, ¿Cómo podrías tu saberlo?-Cuestionó mirando al animal con hostilidad.

-Acaba de decírmelo-Ante su ceja arqueada, ella frunció el ceño-No preguntes como, solo lo oigo en mi cabeza-Dijo rápidamente.

-¿Cosas de magos?

-Supongo… ahora dice que nos apresuremos, las arañas podrían regresar en cualquier momento-Con un gruñido enfadado de Thorin como respuesta, siguieron al ciervo sin ninguna otra opción por el momento-¿Hasta qué distancia llega la magia del reino de los elfos?-Preguntó de repente con mucho curiosidad.

-Cómo voy a saberlo-Espetó Thorin.

-No te lo pregunte a ti-Le dijo Nym haciéndolo fruncir el ceño profundamente.

La magia se mantiene donde sus poseedores permanecen. No hay magia en estos territorios, la presencia del mal hizo que toda criatura de luz huyera. Sin embargo, se pueden crear conexiones. Funciona solo en seres de poder y luz, por ello te puedo transmitir mis pensamientos.

-Transmitir…-Murmuro pensativa ante la respuesta del ciervo-¿Hay algún modo de que pudiera conectar con algo a distancia?

Si su magia había hecho funcionar su teléfono, significaba que el anillo no era lo único en lo que podía canalizar sus poderes.

Eso depende que lo que quieras conectar…

-Algún objeto.

Puede ser. Para los maiar como tú, no hay límites en lo que a poder se refiere.

-Mmm…si es así, no imagino lo que podría llegar a hacer…pero supongo que lo averiguare con el tiempo.

-¿Averiguar qué?-Thorin preguntó, molesto de sentirse ignorado.

-Mis poderes…-Contesto pensativa, para después soltar un suspiro de resignación-Porque todo tiene que ser tan complicado-Murmuró tomando la mano de Thorin con firmeza, tirando de él más cerca, necesitándolo para calmar su intranquilidad.

Cada vez era más consiente del significado de sus poderes, y el egoísmo no funcionaría en ellos. Con solo recordar a Sauron le bastaba para saber la clase de destino que tendría si no era indulgente en el uso de la magia.

No arriesgaría todo lo que hasta ahora había conseguido, solo por el recelo que aun tenía hacia el mundo.


Por fin, luego de casi semana de esta vida furtiva, escondiéndose, observando, siguiendo a los guardias y aprovechando todas las oportunidades, Bilbo se las arregló para descubrir dónde estaban encerrados los enanos. Encontró las celdas en la profundidad de la tierra y al cabo de un tiempo consiguió conocer el camino bastante bien. Sin embargo, no fue nada fácil. En una variedad de ocasiones los elfos estuvieron a punto de ver a Lilian, algunas cuando se dispusieron a buscar comida y otras cuando quisieron encontrar un rincón oscuro para dormir. Este modo de vida era realmente deprimente y aunque veía la desesperación y el miedo en el rostro de su flor, ella intentaba mantenerse fuerte y soportarlo todo con valentía.

De todos modos, nada de eso les quitaba la esperanza de que Thorin y Nymeria llegaran en cualquier momento. Aquel objeto de Lilian era impresionante, poder comunicarte con alguien tan rapido sin importar la distancia era algo increíble, y aunque su gran explicación sobre su composición y ciertos funcionamientos fue como oír un idioma incomprensible, solo pudo asegurar que todo era obra de la magia. Aquí abundaba la magia, pura y vibrante de los elfos, con la misma intensidad que en Rivendell, maravilloso en verdad.

Manteniendo contacto constante con Nymeria y Thorin a través de aquel aparato llamado Smartphone, sabían que ellos vendrían pronto. Y aunque las conversaciones con ellos eran breves para evitar ser descubiertos, los mantuvieron al día con todo lo que sucedía con la compañía, que en contadas ocasiones el rey elfo los solicitó a su presencia para interrogarlos y obtener la verdad de su "invasión" en sus territorios, sobre todo por aquellas veces que irrumpieron en sus festividades.

Claramente la terquedad, la obstinación y la lealtad para con su propia gente, ganó entre toda la compañía, negándose a revelar ni una sola palabra de la misión o cualquiera de sus intenciones.

Lo que solo consiguió la furia del rey elfo.

Ira que solo aumentó con la llegada de los nuevos prisioneros.


HOLIIII :)

Ya se, van decir: ¡Pero como va a servir un teléfono en la tierra media! Y yo solo digo ¡MAGIA! Así funciona la mayoría de las cosas en ese mundo. Y así lo eh querido poner yo muajajajajajaja XD

SALUDITOS Y AGRADECIMIENTOS A TODAS LAS PRECIOSAS PERSONAS QUE LEEN ESTA HISTORIA, EN ESPECIAL A CLO24 Y STELLA DRAGNEEL, POR SUS MARAVILLOSOS COMENTARIOS.

SOY MUY FELIZ POR EL HERMOSO APOYO QUE TODAS ME DAN A CADA CAPITULO. DE VERDAD LO APRECIO ;)

LAS QUIERO MUCHO.

QUE DIOS LAS BENDIGA :D

BYE :)