Capítulo 36 up! Y segunda parte del anterior, espero que les guste! Mucho más largo que los demás (creo que me dejé llevar demasiado, tardaré bastante en traducirlo al inglés) Pero no se acostumbren, eh! De todas formas, no estoy muy segura de la calidad del capítulo, porque sobre el final pasan muchas cosas y no quise que la narración se pusiera pesada o excesivamente largo, por lo que puede haber quedado demasiado apresurado. Ya me dirán qué piensan!
…
Bajaron las escaleras en silencio, y James no podía evitar darle vueltas a la forzada sonrisa de Lily. No estaba seguro de qué había hecho mal, pero luego de pensarlo un rato había llegado a la conclusión de que la pelirroja sí se había molestado, a pesar de que se esforzara por sonreírle con supuesta naturalidad. Revivió el momento en su mente, recordando su dulce expresión cuando observaba las fotografías. A James le había resultado tan adorable que se había acercado instintivamente a ella, tentado de rodearla con sus brazos y enterrar su rostro en su fragante pelo rojo. Había notado el leve sobresalto al ver la foto de sus padres, y sólo entonces se había dado cuenta de la coincidencia. "Parece que los Potter tenemos una debilidad por las pelirrojas,". Lo había dicho sin pensar, más para sí mismo que para Lily, aunque ahora se daba cuenta de que sonaba como un intento de flirteo. Idiota, se dijo mentalmente. A medida que había ido conociendo a Lily, se había dado cuenta de que si pretendía que ella se enamorara de él, tenía que irse acercando poco a poco, como si ella fuera un pajarito a quien el más leve movimiento repentino podía espantar. Entonces, poco a poco, se había ido abriendo paso en su corazón y sus pensamientos; como un conocido, y ahora como un amigo. No tenía que arruinarlo, tenía que ir con cuidado.
Quizás esa era la razón de su enojo. El comentario. Al menos eso la había turbado. James recordó cómo se había sonrojado. También recordó haber estado a punto de besarla, o al menos, haber pensado que, de inclinarse sólo un poco, su boca rozaría la de la pelirroja. Quizás Lily había visto sus intenciones y por eso se había apartado. O tal vez fue la infortunada pregunta que él le había soltado entonces; "¿Te has sonrojado?". Pues sí, idiota, lo estás viendo, se ha sonrojado. ¿Qué ganas con preguntar? ¿Fastidiarla? ¿Ponerla en evidencia? Pero qué capullo. No era una pregunta ofensiva, pero estaba seguro de que había sonado algo arrogante al decirla, y él ya tenía bien claro que tenía que intentar que al menos su cabeza pareciera un poco más pequeña cuando estaba con ella. Además, incluso aunque nada de ello fuera un motivo demasiado válido para enojarse, tenía que recordar que Lily estaba… bastante susceptible respecto a todo lo que involucrara a James. Casi como si estuviera esperando que la cagara de alguna forma. Como si estuviera esperando que la decepcionara, que hiciera algo mal que justificara los reparos que ella siempre había tenido, o la cautela que a veces tenía en su relación con él. James frunció el ceño al pensarlo, ligeramente irritado. Ya le demostraría a Lily que no iba a cagarla esta vez.
Se sobresaltó al notar que ya estaban en la planta baja.
"Uhm," dijo, mirando a Lily. Se daba cuenta de que cada vez que posaba sus ojos sobre ella, se la quedaba mirando más de lo necesario, pero por Merlín, era tan hermosa, y ese vestidito verde…
"¿Sirius?" le recordó ella, con una leve risita. Esta vez sí que sonó natural. Quizás se le había pasado el enfado. Se obligó a mirarla a los ojos, aunque quizás no fue una buena idea, porque se quedó prendado de ellos. Lily carraspeó, incómoda, y James desvió la mirada.
Por Merlín, va a pensar que soy un troll con retraso.
"¡Sí! Cierto," dijo, haciendo un gesto en dirección a la cocina. "Eso, íbamos a que saludaras a Sirius."
Lily lo siguió, mientras James se insultaba mentalmente. Al acercarse, se escuchaban dos voces: el inconfundible ladrido de Sirius, y una voz de mujer.
Entraron en la cocina, y Lily se sorprendió de ver al moreno de ojos grises bromeando con una mujer mayor, de cabello completamente blanco, atado prolijamente en lo alto de su cabeza. Se giraron al oírlos entrar, y Sirius exclamó con efusividad exagerada:
"¡Pelirroja! Tanto tiempo sin verte," abrió los brazos, como si la chica fuera a correr y lanzarse en sus brazos. En lugar de eso, le alzó una ceja y rió. "Bonitas piernas, chica." Dijo, y Lily se sonrojó. La mujer junto a él rió, golpeándolo cariñosamente en la cabeza con una cuchara de madera. Tenía una bonita risa, grave pero femenina, y las arrugas en torno a sus ojos y su boca cuando sonreía no hacían sino acentuar su particular belleza. Miró a Sirius con cariño, como si fuera su hijo, y él le devolvió la sonrisa guiñando un ojo.
"Uhm, mamá, esta es Lily, Lily Evans," dijo James, que parecía algo incómodo. No se esperaba tener que presentarla a su madre hasta más tarde, y aún no se había preparado mentalmente. Tan sólo esperaba que la mujer no lo pusiera en evidencia, aunque ya sospechaba que su padre lo había hecho por ella. "Lily, está es mi madre,"
La pelirroja sonrió a la mujer, que le devolvió una amplia sonrisa. Toda su cara se iluminaba cuando sonreía. Lily notó que sus joviales ojos avellana brillaron con interés al oír su nombre. Eran idénticos a los de James, y si bien parecía bastante entrada en años (los padres del chico debían de haberlo tenido cuando ya eran mayores), al mirarla a los ojos parecía que se estuviera mirando a una mujer de veinte.
"Gusto en conocerte al fin, Lily," le dijo. No se le pasó por alto el 'al fin', y a James tampoco, que la miró con el ceño fruncido. "Me encanta tu vestido," comentó con su voz grave.
Era una mujer muy fina, de movimientos delicados y modales exquisitos. Por un momento, Lily se preguntó cómo haría para soportar al padre de James, y rápidamente llegó a la conclusión de que la señora Potter debía de tener un excelente sentido del humor.
"Sí, pelirroja, a ver si muestras tu cuerpo más a menudo," agregó Sirius, alzando las cejas apreciativamente. James lo miró con cara de quita-tus-ojos-de-Lily-o-te-los-arranco, pero la señora Potter rió jovialmente. Lily puso los ojos en blanco al moreno y se dirigió a la mujer.
"Gusto en conocerla, señora Potter. Tiene una casa muy bonita" dijo educadamente. La mujer sonrió y su rostro se llenó de vida.
Lily observó que la mujer estaba muy, muy delgada. Entonces recordó lo que James le había dicho una vez, acerca de que su madre estaba enferma. Sintió un vacío en el estómago al recordarlo: nunca le había preguntado al chico por su madre después de aquella vez en la Torre de Astronomía. El se había preocupado tanto por su padre y su muerte, y ella no había tenido la decencia de preguntarle por la salud de su madre.
"Gracias, Lily; ha pertenecido a la familia de mi marido por muchísimo tiempo, pero la he redecorado yo misma cuando nos casamos. Era un poco…"
"Como mi casa," rió Sirius, acercándose sigilosamente a la olla en la que se cocinaba uno de los tantos platos que cenarían esa noche. La mujer lo amenazó con la varita y Sirius puso cara de perrito mojado, ante lo que todos rieron.
"Bueno, sí. Estaba decorada de manera muy antigua. Y ni loca dejaba la decoración en sus manos" dijo, haciendo un gesto con la cuchara hacia el jardín. Si bien su manera de hablar era tan fina como ella misma, sonaba tan jovial como su marido. "Hubiera sido capaz de transformarlo todo en alguna especie de broma para cualquier invitado. Es igual que James," dijo con frustración cariñosa, y su hijo le sonrió angelicalmente. "Espero que no te haya fastidiado mucho durante el recorrido a la casa," comentó, mirando a su hijo con reproche.
"Oh, para nada," contestó Lily, riendo. "Ha resultado muy entretenido." La mujer sonrió.
"Muy bien. Deberías venir más seguido, hoy James ha estado de lo más servicial," comentó. Sirius rió entre dientes.
"Yo siempre-" empezó James, pero la mujer siguió hablando.
"Aunque haya tenido que obligarlo a quitarse esos bonitos guantes que recibió para Navidad. Me dio la impresión de que de haberlo dejado, aún los llevaría puestos."
Sirius estalló en carcajadas, y Lily se puso roja como un tomate, aunque al menos la mujer había tenido la delicadeza de no demostrar que sabía que los guantes se los había regalado ella; el señor Potter hubiera bromeado al respecto. Miró de reojo a James, que estaba tan rojo como ella. Sirius seguía riendo, y James se adelantó y le dio una colleja.
"Chicos…" dijo la mujer con tono de reproche. Lily, aún muy roja, sonrió. Era lindo ver a James y Sirius así, como hermanos. Y es que lo eran.
En ese momento oyeron un golpe secó pero amortiguado en algún piso de arriba, y la mujer frunció el ceño mirando a su hijo:
"James, le has avisado a tu amiga que debe aclarar que la red flu la traiga a la chimenea de la sala de estar, ¿verdad?" El chico miró a Sirius, quien se golpeó la frente con una mano.
"¡Lo he olvidado por completo!" dijo, y salió disparado escaleras arriba, y James, luego de la mirada de reproche de su madre, lo siguió.
La pelirroja miró interrogante a la mujer, quien dijo:
"Hay dos chimeneas en la casa, y por alguna razón, si no aclaras en dónde quieres terminar, la red te lleva a la biblioteca de arriba en lugar de a la sala de estar," explicó, y la chica asintió con la cabeza.
Lily se dio cuenta de que se había quedado a solas con la señora Potter y se removió, incómoda, pero la mujer le sonrió con calidez.
Se parecía más a James de lo que había notado en un principio; además de sus ojos, tenía su misma sonrisa, sus mismos pómulos, y si bien la forma de la mandíbula de James era más fuerte y masculina, podía detectar un dejo de ella en la de su madre. Y además era un cierto… aire, aunque Lily no sabía decir bien qué era. Era fácil decir en qué se parecía a su padre, más allá de lo físico: ambos eran bromistas empedernidos y tenían esa aura de jovialidad y picardía; pero en el caso de su madre, era algo más… indescriptible. En gran parte tenía que ver con sus ojos, y su manera de mirar a las personas; escrutadoramente, pero con calidez. Te sentías protegido, cómodo, te daba ganas de estar a su alrededor.
"James tenía razón cuando comentaba lo bonita que eras," le dijo, y Lily se sonrojó, aunque se dio cuenta de que la intención de la mujer no era molestarla, como sí había sido la de su marido.
"Gracias," dijo tímidamente. ¿Por qué se sentía como si estuviera conociendo a su suegra o algo así? ¡Por Merlín! Y haber pensado eso era incluso peor.
La chica miró la olla que se cocinaba al fuego con interés, y preguntó, admirada:
"¿Ha cocinado toda la comida para esta noche usted sola?" La mujer rió, y la grave risa hizo a Lily sentirse cómoda.
"Oh, me han ayudado mi marido y los chicos (sí, imagínate a Sirius y James con delantales. Pero no les digas que te lo he contado), pero sí, he hecho bastante yo sola. No es gran cosa, sólo bocadillos, esto y aquello. Y llámame de tú."
Lily le sonrió y preguntó:
"¿Y cómo es eso de James y Sirius en delantal?" ambas rieron, y comenzaron a conversar animadamente mientras esperaban a los demás, sintiéndose cómodas muy pronto en la compañía de la otra.
Como Lily había supuesto, la mujer tenía un excelente sentido del humor, y era por ello que se llevaba tan bien con el señor Potter, a pesar de que ella pareciera ser más sobria que él. Al hablar con ella supo que, de no haber sido por su carácter y jovialidad, probablemente ya hubiera sucumbido a la enfermedad que la tenía tan delgada y hacía sus manos temblar levemente por momentos. Era una mujer muy fuerte e inteligente, y la chica pensó que si el padre de James era tan valiente y noble como había oído al chico decir, no le extrañaba que su hijo tuviera los valores e ideales que tenía. Además, era evidente que adoraba a su hijo, y la pelirroja comenzó a comprender de dónde venía el ego de James, y sus aires de dueño del mundo.
"Dime, Lily," dijo al mujer en tono de confidencia luego de que ya habían charlado un rato (por alguna razón, los demás se estaban tardando demasiado en volver). "Esta chica, Brianna, es amiga tuya, ¿cierto?"
Lily asintió.
"Cuéntame: ¿Sirius y ella… tienen algo?" Lily esbozó una sonrisa de lado: probablemente el moreno hablaba hasta por los codos de la dulce Bree.
"No realmente, no," dijo, y la mujer pareció desilusionada. "Aunque Bree está coladita por Sirius," confesó, y la mujer sonrió ampliamente. "Y a mí me parece que Sirius también por ella." La señora Potter asintió, pensativa.
"A mí también me lo parece." Afirmó, justo cuando su hijo, el moreno de ojos grises, y una muchacha de cabello ensortijado y grandes ojos azul oscuro entraban a la cocina.
"Esta es Bree," dijo Sirius, empujándola cómicamente por los hombros y arrastrándola hasta la señora Potter, que rió. "Esta es la madre de James, Nana."
"Mucho gusto en conocerte, niña," Saludó, otorgando a la tímida chica una de sus cálidas sonrisas que Bree devolvió con entusiasmo.
"Gusto en conocerla, señora Potter," dijo, estrechando su mano, para luego añadir con cierta ceremonia; "La felicito,"
Aquello pareció sorprender a la mujer y a los dos morenos, aunque Lily creyó detectar un brillo travieso y algo irritado en los ojos de su amiga
"¿Y eso por qué?" preguntó la señora Potter. Bree le obsequió una sonrisa inocente y adorable.
"Oh, eso de soportar a estos dos insufribles engreídos durante todo el verano y tal, además de durante las vacaciones de invierno, la verdad es digno de admiración," la mujer estalló en carcajadas y Lily sonrió.
"Bueno, tú los soportas durante el resto del año," comentó la señora Potter.
Sirius y James habían fastidiado a Bree durante todo el camino a la cocina por lo frenética que se había puesto al notar que su vestido y cabello estaban completamente cubiertos por una fina capa de cenizas, revolviéndose los rizos y sacudiéndose la ropa, chillando que no podía estar así de impresentable cuando conociera a los padres de James.
"No, en serio," mumuró Bree, cuando los dos morenos estaban ocupados discutiendo con Lily, quien había sacado a colación el tema de los delantales "Es admirable. Y se lo agradezco"
De alguna manera, la mujer supo que hablaba de Sirius, y del hecho de que ellos lo hubieran acogido en su casa y convertido en su hijo. Las palabras de Bree la enternecieron completamente, y supo que Sirius había escogido bien, al igual que James.
"Bueno, te vemos luego, mamá," dijo el moreno, ajustándose los anteojos y caminando hacia la entrada de la cocina, seguido por Sirius, que le tiró un beso a la madre de su amigo, quien lo miró con reproche maternal.
"¿Necesitas ayuda?" preguntaron al unísono Bree y Lily, pero la señora Potter negó con la cabeza, indicándoles que siguieran a Sirius y James.
"Las llamaré si las necesito. Procuren que mis chicos se porten bien, ¿sí?" Las chicas asintieron entre risas y siguieron a los merodeadores.
James ofreció a Bree un recorrido por la casa, pero como Lily ya lo había hecho, ella declinó la oferta, diciendo que ya podrían mostrársela más tarde.
"¿Qué les parece si salimos un rato?" sugirió Sirius, "Ha dejado de nevar. Podríamos volar un ra-"
"Nada de volar." Lo interrumpió Lily, tajante, y Bree soltó una risita ante la reticencia de su amiga a montar en una escoba desde primer año.
"Además vamos de vestido, Sirius, no es de lo más cómodo," comentó. Sirius y James esbozaron sonrisas maliciosas.
"La idea era que pudiéramos darle un vistazo a sus braguitas," dijo el moreno, sus ojos grises brillando divertidos. Bree se puso tan roja como el cabello de Lily, quien fulminó con la mirada a James en lugar de a Sirius.
"Hablando en serio, podrían ver el jardín. Es bastante bonito incluso en invierno, la mayoría de las plantas sobreviven al clima frío, y quedan hermosas cubiertas de nieve." Dijo el chico, revolviéndose el cabello, intentando apaciguar a sus amigas.
"Buena idea, aunque necesitaremos los abrigos." Dijo Lily. Su amiga aún lo llevaba puesto, pero los acompañó al guardarropas a enfundarse en sus abrigos y ponerse los guantes y bufandas.
Siguieron a los chicos al jardín, y al salir ambas soltaron un ohhh de sorpresa. James tenía razón; ¡era tan bonito! Sin embargo, no tuvieron demasiado tiempo para admirarlo, porque minutos después, una enorme bola de nieve se estampó a un lado de la cabeza de Brianna, llenando sus oscuros rizos de pequeñas motitas blancas.
Sirius estalló en carcajadas ante la expresión de perplejidad de su amiga, aunque no le duró mucho, porque una bola de nieve le dio de lleno en el rostro. Lily le sonrió angelicalmente mientras el chico escupía nieve, y esta vez era Bree quien reía, felicitando a su amiga, quien no tardó en recibir dos bolas de nieve, de parte de James y Sirius.
Poco después ya estaban completamente empapados, corriendo por el jardín como niños, esquivando bolas de nieve y lanzando proyectiles a los demás, aunque los vestidos de las chicas no les facilitaban la situación. James y Bree eran quienes mejor puntería tenían, por lo cual Lily y Sirius no tardaron en aliarse contra los otros dos.
"Está heladaaaa" chillaba Bree. Sirius había conseguido tirarla al suelo, y había comenzado a meterle nieve dentro del abrigo. "¡Jaaaaames!
Pero su compañero de equipo estaba ocupado corriendo a Lily, quien gritaba agitando los brazos en el aire, intentando escapar del moreno, que por si fuera poco, era además muy rápido.
"¡Te tengo!" exclamó triunfal cuando logró agarrar con una mano la capucha de Lily, pero justo en ese momento, trastabilló, perdiendo sus anteojos y cayendo al suelo, arrastrando a la pelirroja consigo.
James sintió el cuerpo de la chica bajo el suyo, y se apresuró en girar sobre la nieve por temor a hacerle daño. Sin embargo, sus extremidades estaban tan enredadas, que Lily giró con él, terminando recostada encima de su pecho. Por un segundo, el chico se quedó tieso, sintiendo el peso de la chica sobre él, y sus ojos tardaron un segundo en enfocar los de ella. Su rostro era lo único que no se veía como una mancha borrosa. Tenía los ojos abiertos con sorpresa y la boca entreabierta, y el chico notó que no tenía pecas, como siempre había supuesto que ocurría en invierno. James agradeció que tuvieran puesta tanta ropa, porque si además de estar sintiendo su suave aliento y las caricias de su cabello rojo sobre su rostro, estuviera sintiendo las curvas de la chica contra su pecho, hubiera perdido el control.
La respiración de Lily se detuvo por sólo un segundo cuando, al girar, terminó sobre el pecho de James. Se había incorporado un poco, con las manos sobre él, y había levantado la vista hacia su rostro, donde un par de ojos miopes sin anteojos se entrecerraban un poco, para luego abrirse al notar su cercanía. Sentía su aliento calentar su rostro helado, y su mirada estaba perdida en esos ojos color avellana que la miraban con una intensidad desconocida para ella. Si no hubiera dejado de mirarlos, quizás lo habría besado, pero sus ojos se despegaron de ellos un segundo, buscando la boca de James, y fue entonces cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando.
El salto que dio hubiera despertado la envidia de cualquier jugador de basketball, y su chillido fue acompañado por un grito de dolor de James.
Lily se paró, con cara de terror, chillando:
"¡Lo siento!"
James se agarraba la entrepierna, retorciéndose en el suelo con quejidos de dolor mientras Sirius y Bree se desternillaban de risa a unos metros de ellos.
"¡James, lo siento!" repetía la pelirroja, pero el chico sólo era capaz de proferir palabras sin sentido
"Con… Rodilla… Me duele… Ay" Brianna se agarraba el estómago, inclinada hacia adelante, y Sirius había caído al suelo sentado, dando palmadas con sus manos enfundadas en guantes.
Sólo cuando James fue capaz de levantarse, con lágrimas en los ojos, sus amigos dejaron de reír, y Bree le alcanzó los anteojos que había encontrado a unos pasos de ella.
"Lo siento." Repitió Lily, preocupada, y Sirius volvió a reír un poco, pero se calló ante la mirada que le echó su amigo.
"No te preocupes," dijo el chico, quitándole importancia con un gesto de la mano, a pesar de que al caminar, se notaba que seguía muy dolorido. Cuando sus ojos se cruzaron, Lily revivió la caída, y los momentos que se mantuvo sobre su pecho. ¿Por qué demonios no se había apartado?
Sirius echó un vistazo al reloj de pulsera de Bree y comentó:
"Deberíamos entrar. Dentro de poco llegaran los invitados, y quizás ustedes quieran darse una ducha de agua caliente," comentó, recordando con algo de culpa que sus amigas llevaban vestidos y las piernas descubiertas, a pesar de que parte de ellas estuvieran tapadas por los abrigos.
Como si hubiera estado esperando que Sirius dijera aquello, Lily estornudó, y Bree la siguió. James miró a la pelirroja con culpa.
"Sí, mejor entremos."
"Voy a guardar mi abrigo," dijo Lily, y se metió rápidamente a la casa sin esperar a los demás.
James soltó un suspiro frustrado y sintió deseos de gritar, pero Bree se acercó a él y le pellizcó el brazo con cariño, mientras Sirius se situaba a su otro lado y le palmeaba la espalda. Volvió a suspirar, y se dirigió junto con los demás al guardarropas, pero al entrar, no encontraron a Lily allí.
"Debe de haberse perdido," dedujo Sirius, luego de llamarla un par de veces, en caso de que estuviera metida entre los abrigos, perdida dentro del mismo armario.
"Lleva a Bree a nuestra habitación para que se bañe, yo buscaré a Lily,"
Sirius asintió, pasando el brazo sobre los hombros de su amiga y guiándola escaleras arriba, mirando de reojo el bonito vestido color ciruela sin tirantes que descubrió al quitarse el abrigo.
"Cuéntame, ¿qué has estado haciendo?" preguntó el chico. Bree comenzó a contarle sobre los días previos, y Sirius la observaba hablar, jugando distraídamente con sus rizos.
Al verla salir de la chimenea cubierta de cenizas, Sirius se había dado cuenta de que la había extrañado incluso más de lo que creía, y cada vez que la miraba sentía una punzada de felicidad. Ese bonito rostro de tez ligeramente oscura le daba ganas de abrazarla, protegerla, besar sus rizos… y sus labios. Sirius la observó con atención: para él, Bree era hermosísima y deslumbrante, pero al observar su rostro objetivamente, se dio cuenta de que probablemente no era el estereotipo de belleza. Para alguien que no la conociera, quizás Brianna no era tan llamativa ni tan bonita, o no se veía tan interesante, a pesar de esos redondos ojos azul oscuro. Pero el moreno de ojos grises se dio cuenta de que, para él, era la chica más bonita que hubiera conocido. Con sus rizos oscuros y saltarines, su nariz pequeña y su boquita rosada, sus grandes ojos escrutadores y sus sonrisas tímidas. Su risa burbujeante, su ceño preocupado, su naricilla fruncida al quejarse. Su cuerpo diminuto, sus hombros estrechos, su pequeña cintura y su pecho sólo ligeramente abultado. La manera en que se preocupaba por él, regañándolo cuando hacía algo que no debía, ofreciéndole su consejo si lo necesitaba, tomando su mano en silencio cuando sabía que era lo mejor para él. Siempre sabía qué era lo mejor para él, y él era una mejor persona gracias a Bree.
¿Por qué no podía reunir el coraje para decirle lo que realmente sentía por ella?
"¿Sirius?" El moreno dio un respingo ante la mención de su nombre "¿Estás escuchándome?" Frunció el ceño como siempre hacía, y él sonrió.
"Claro que sí, Nana, sólo me he distraído por un momento," dijo. Ella no pareció creerle, y sus ojos brillaron algo preocupados; cuando Sirius se abstraía, generalmente estaba pensando en su familia. El chico se dio cuenta de qué pasaba por su cabeza, por lo que la atrajo hacia sí y la besó en la nariz. "Que estoy bien, en serio."
Bree lo observó fijamente y Sirius puso cara de aburrimiento, pero la chica pareció decidir que no mentía, por lo que se puso en puntas de pie y lo besó en la mejilla. Entonces Sirius la levantó sobre su hombro y, entre risas, la llevó hasta su habitación, dejándola caer en una de las camas. Pero cuando lo hizo, Bree tiró de él, que cayó a su lado, aún riendo.
Sirius se acomodó un poco hasta quedar junto a ella, ambos mirando hacia el techo con el cabello desparramado sobre la cama. Permanecieron en silencio, y a Bree la conciencia de la cercanía de Sirius le aceleró el corazón.
Ella tenía muy en claro que estaba enamorada de él. Era apuesto, sí, y mucho, pero de eso podía dar cuenta cualquier estudiante de Hogwarts; ese sedoso cabello oscuro, esos rasgos únicos, la sonrisa reluciente y los misteriosos ojos grises. Claro que era apuesto. Pero Sirius era mucho más que eso. Era valiente e inteligente, aunque también impulsivo y un poco imprudente. Era divertido y sabía reírse incluso de sí mismo, pero también era comprensivo y muy dulce. Pero, por sobre todas las cosas, era leal. Y era su mejor amigo.
Se sobresaltó cuando sintió la mano de Sirius entrelazarse con la suya y juguetear con sus dedos, y al girar la cabeza vio que él tenía la vista baja, mirando sus manos. Entonces miró hacia arriba y sus ojos se encontraron, muy, muy cerca.
Por sólo un momento, y quizás por primera vez desde que conocía sus propios sentimientos, Bree se preguntó si Sirius no sentiría lo mismo. Pero entonces se levantó, soltando su mano, y el corazón de Brianna se encogió un poco. Se sentó, algo aturdida, mientras el chico volvía del baño con unas toallas.
"Puedes ducharte, si quieres," dijo, pasándole las toallas como si tal cosa. "Aún tenemos un buen rato hasta que lleguen los invitados, y así entraras en calor. Yo estaré abajo, ayudando a la madre de James, pero seguramente él traerá a Lily pronto."
Brianna asintió, sonriendo un poco, tomando las toallas y encerrándose en el baño con un nudo en la garganta.
…
Lily no tardó en darse cuenta de que había doblado por donde no era. Intentó volver por donde había venido, pero la casa de los Potter tenía muchísimos pasillos y pronto, se perdió. Resignada, se dejó caer en un banco que había sobre la pared, esperando a que sus amigos la encontraran.
Qué tonta, salir disparada así… pero es que sentir lo que había sentido cuando miró a James a los ojos, estando tan cerca de él, la había asustado. Era la segunda vez en el día que se encontraba en la misma situación; más cerca de James de lo que debería haberlo estado, y deseando que la besara. Le costó muchísimo reconocer eso en sus pensamientos. Había estado deseando que la besara. Recordó cuando, en su habitación, le había dicho que los Potter sentían debilidad por las pelirrojas. Recordó todo lo que los padres de James habían dicho sobre lo que él les contaba de ella, y recordó todos los halagos que él solía soltarle. Quizás a James ella sí le gustaba. Su mente volvió a la habitación de James, y se sonrojó nuevamente al recordar lo cerca que habían estado sus labios. Sí el sólo se hubiera inclinado un poco… pero no lo había hecho, y ella se había irritado. Ahora se daba cuenta: esa había sido la razón por la que se había apartado con tal brusquedad. En parte, se había enfadado porque él no la había besado, y en parte se había enfadado por haber deseado tanto que sí lo hiciera. Alejarse había sido lo más sensato, o quizás hubiera hecho algo de lo que se hubiera arrepentido.
Y ahora, cuando por fin todo había vuelto a la normalidad, se había encontrado muy, muy cerca de él nuevamente, y él la había mirado como nunca antes nadie la había mirado. Y ella se había encontrado deseando sus labios otra vez. ¿Por qué tenía que ser todo tan complicado? Con lo que les había costado llegar a ser amigos, ahora sus estúpidos sentimientos se metían en el camino para arruinarlo todo. Tenía que dejar de pensar en besar a James, y dejar de preguntarse qué se sentiría sentir sus brazos a su alrededor, sentir su duro pecho contra su rostro. ¡Merlín! Deja de pensar en Potter de esa manera, se dijo.
"Lily."
La chica dio un respingo, y al levantar la vista, sus ojos se encontraron con los de James. Se sonrojó, como si de alguna manera el chico pudiera saber lo que ella había estado pensando.
"James. Me asustaste," dijo, sonriendo un poco y estornudando sonoramente. "Me he perdido." El chico rió, ofreciéndole una mano para que se levantara del asiento.
"Me imaginé," comentó, guiándola al guardarropa "Es normal, los pasillos son algo confusos para quien no conoce la casa."
No mencionó nada sobre la manera en que Lily había salido corriendo del jardín, y ella se lo agradeció infinitamente.
"Gracias." Dijo, una vez que hubieron colgado su abrigo. James sonrió, guiñando un ojo, y se encaminó hacia las escaleras.
"Supongo que Bree estará en la ducha. Aún nos queda una media hora; las esperamos abajo." Dijo.
"¿Ustedes no se ducharán?" preguntó la pelirroja cuando ya llegaban a la habitación.
"No tengo frío. Ustedes deben de haberse helado." Dijo, mirando con culpabilidad las piernas de Lily, que volvió a estornudar. Lo miró preocupado, y ella sonrió.
"No te preocupes, no es nada." Dijo, entrando a la habitación, donde la puerta del baño se veía abierta. "Gracias por dejarnos usar tu ducha."
"Las esperamos abajo," repitió James, haciendo un gesto hacia las escaleras y saludándola con la mano antes de cerrar la puerta.
"Bree," llamó Lily, y una cabellera rizada se asomó del baño.
"Ya he terminado, puedes pasar," ya estaba cambiada nuevamente, y su nariz había vuelto a su tono normal. "Sienta bien una ducha caliente. Me he impermeabilizado el cabello para no mojarlo."
"Buena idea, ¿me esperas? No tardaré nada." Luego la miró con más atención y frunció el ceño. "¿Estás bien?"
"Sí, sí, no es nada. Te espero."
…
Luego de cambiarse, al llegar a la planta baja, se encontró a un Sirius en traje acomodando los muebles con su padre, y se dispuso a ayudarlos. Al notar la mirada perdida de James y la extraña expresión en su rostro, el moreno de ojos grises se acercó a él, preocupado.
"James, ¿qué te pasa?"
"Lily está desnuda en mi ducha." Dijo monótonamente, haciendo estallar en carcajadas a su amigo.
Poco después, cuando ya casi todo estaba listo, bajaron Lily y Bree, que rieron ante los silbidos halagadores de sus amigos y se dirigieron a la cocina a ayudar a la señora Potter con los últimos preparativos para luego reunirse con Sirius y James
Poco a poco comenzaron a llegar los invitados, hombres, mujeres, parejas de todas las edades que conocían a los Potter por esto o aquello. Las mujeres llegaban ataviadas de los más pintorescos vestidos; a algunas les sentaban tan bien como a Lily o Brianna, mientras que otras suscitaban los chismes de las más ancianas y las risitas de Sirius y James (como aquella tía abuela del chico que llegó con un vestido fucsia de lentejuelas que la dejaba apretada como una morcilla). Los hombres, en su mayoría, vestían sobrias túnicas de gala, aunque los más jóvenes habían optado por trajes o esmóquines muggle.
El ambiente no tardó en llenarse del sonido de conversaciones y risas, además de la suave música que tocaba la banda contratada por los Potter. Los más ancianos se sentaban en las mesas dispuestas en un extremo del salón, mientras que los demás optaban por permanecer de pie, sirviéndose los bocadillos de las bandejas que flotaban solas por el lugar.
Cerca de la entrada, los cuatro conversaban animadamente.
"Prométanlo," decía Bree, apuntando a Sirius con el dedo.
"Bien," dijo este, poniendo los ojos en blanco, para luego decir al unísono con James. "Prometemos no echar poción creceuñas en las bebidas de los demás."
"A menos que mi tía Helen vuelva a pellizcarme," agregó James con una mueca. Los demás rieron, recordando a la gorda mujer tratando a su sobrino como si tuviera aún cinco años, pellizcando sus mejillas y hablando con voz de bebé.
"Por Merlín, miren a ésa," dijo Sirius, cuando una mujer de cabello negro de unos treinta años, muy maquillada, pasó junto a ellos. Llevaba un escotado vestido oscuro con vaporosas mangas y una larga cola que se arrastraba varios metros detrás de ella.
"Parece Morticia Addams" comentó Lily, aceptando la copa de champagne que les ofrecía la bandeja flotante. Los demás la miraron sin comprender.
"¿Quién?" pregunto Sirius, negando con la cabeza a la bandeja y señalando el vaso de ponche que sostenía, como si el objeto pudiera verlo.
"Nada, no importa." Murmuró, prestando atención a lo que su amiga quería indicarle con codazos.
Un joven rubio de unos veintidós años, alto y atlético conversaba con el padre de James en el otro extremo del salón. Al notar que lo miraban, guiñó uno de sus ojos verdes y siguió conversando.
Las risitas que soltaron Bree y Lily fueron tan poco propias de ellas que sus amigos alzaron las cejas. Al percatarse de qué miraban, Sirius exclamó con sorpresa:
"¿Les gusta el ñoño ese?"
"¿Quién es?" preguntó Lily, aún mirando hacia allí
"Un idiota." Contestó James, pero a la vez, Bree le recordó:
"Era el premio anual de Gryffindor cuando estábamos en primero. Ahora es un reconocido hombre de negocios, muy exitoso para ser tan joven."
"Capullo." Murmuró Sirius, a la vez que Lily decía:
"Oh, qué impresionante."
"¡Pero por Merlín, con la cara de tarado que lleva!" se exasperó James, y su amigo lo respaldó:
"No, en serio, es un idiota y un presumido."
"Bueno, nadie dijo que pretendíamos acercarnos a él," replicó la pelirroja con una ceja alzada y una expresión divertida.
"Pero mirar no hace daño a nadie," agregó Bree, riendo. Por la cara de sus amigos, la morena tuvo una idea clara de quien sería la víctima de la poción creceuñas esa noche.
"Creo que Becca es una mala influencia para ustedes." Sentenció James, haciendo reír a las chicas.
Conversaron durante un largo rato, riéndose de los invitados e incluso haciendo imitaciones (Bree resultó tener un talento natural para ello). Sirius, además, hizo reír a todos acercándose a la banda y entonando villancicos con ellos. Cuando la música se tornó más movida, regresó con sus amigos:
"Venga, pelirroja," dijo Sirius, dejando su copa y la de ella sobre una bandeja que pasaba. "A mover esas piernas que tienes." Dijo, tirando de su mano y llevándosela a la pista ante las carcajadas de James y Brianna.
"¿Y a qué viene esto?" preguntó Lily entre risas mientras lo seguía
"¿Qué no puedo pasar tiempo de calidad con mi pelirroja favorita y futura cuñada?"
No tuvo tiempo de ponerle los ojos en blanco, porque el chico comenzó a hacerla girar por el lugar ante unos entretenidos invitados. Algunos de los más jóvenes siguieron su ejemplo y se pusieron a bailar, aunque algunas personas mayores lo hicieron también.
"¿Sabes, Sirius? Bailar no se te da mal" le comentó luego de un rato. El chico sonrió mostrando sus dos hileras de dientes blancos y alzó las cejas en una expresión extremadamente arrogante.
"Todo se me da bien, pelirroja."
"Engreído."
"Eh, no tan bien como a mi, Padfoot." Le gritó James, que se había acercado a bailar con Bree luego de que gran parte de los invitados se habían unido a sus amigos.
Rieron y bailaron durante un rato, y lo cierto es que ambos eran muy buenos (y para su extremo placer, superaban con creces al rubio veinteañero que tan bien parecido era, pero que parecía tener dos pies izquierdos.)
"Para que Bree también tenga su oportunidad de bailar con el mejor, ¿por qué no cambiamos pareja, Prongs?" comentó Sirius, guiñando un ojo a Lily y acercándose a su amigo.
James abrió la boca para contestar, pero en ese momento, la música paró, y un hombre extremadamente gordo, cuyo rostro rojo parecía indicar que había tomado demasiado, sugirió un brindis, atusándose el bigote y pasando un brazo por sobre los hombros de la madre de James, quien lo miró con cierto reproche.
Siguiendo las instrucciones del señor Potter, una nueva bandada de bandejas flotantes llenaron el lugar, ofreciendo una burbujeante bebida teñida de rojo y verde.
"¡Ohhh, qué bonito!" exclamó Lily, mirándola con curiosidad entre el griterío de gente que se deseaba feliz navidad. James se inclinó un poco, acercándose a su oído para que lo escuchara.
"Es un cóctel irlandés," dijo, gritando un poco. Lily dio un sorbito, y él siguió diciendo "Está hecho con-" Se detuvo en seco, mirando hacia arriba con una expresión indescifrable en el rostro. Pareció dudar por un momento, y luego, algo resignado, tomó rápidamente a la pelirroja de los hombros y se apartó a un lado, arrastrándola con él.
"James, ¿qué-? ¡Oh!" La exclamación de Lily acompañó a la de Bree, que, moviéndose unos pasos a la izquierda junto con Sirius, había ocupado el lugar en el que su amiga había estado hace unos momentos.
La morena y el chico estaban parados uno frente a otro, como hasta hace unos momentos, sólo que estaban muy cerca, rodeados de algo que les impedía moverse. Las largas y brillantes ramas que los apresaban como tentáculos parecían salir de una pequeña y familiar plantita que flotaba sobre ellos.
"Muérdago." Murmuró Lily al verla.
"Muérdago mágico," Aclaró el moreno, revolviéndose el cabello "Hacía años que no lo soltaban para Navidad…"
"¿Mágico? ¿Quieres decir que no los soltará hasta que no se besen?" preguntó ella; nunca había oído hablar de ello. James asintió con la cabeza mirando a su amigo, aún dudando de si había hecho lo correcto al apartar a Lily de debajo del muérdago.
Los invitados que estaban cerca comenzaron a reír, animando a la 'pareja'. Lily y James se miraron; no podían saber qué estaba ocurriendo entre Sirius y Bree, pero lo que pasara esa noche podría cambiar la relación entre ambos.
Entonces Sirius se inclinó y la besó en los labios, y todos prorrumpieron en aplausos mientras el muérdago los liberaba y flotaba lejos de allí, buscando a su próxima víctima. La gente pronto perdió interés, alejándose de la pareja. Lily hizo ademán de acercarse a sus amigos, pero James la tomó de la muñeca.
"Me parece que mejor los dejamos solos," dijo, sonriendo un poco. "El muérdago mágico se conforma con un beso en la mejilla, ¿sabes?"
"¿Ah, sí? No lo sabía." Respondió ella, comprendiendo por qué James proponía que dejaran a Bree y Sirius.
"Pues Sirius sí." Agregó él, alzando las cejas y tomándola de la mano. "Vamos, y de paso te muestro lo precioso que queda el jardín del frente con las luces navideñas"
La pelirroja asintió y lo siguió.
…
En un principio, cuando sintió que algo la empujaba hasta apretarla contra el pecho del chico, no había comprendido qué ocurría. Entonces había mirado hacia arriba, reconociendo el muérdago mágico, práctica común en las fiestas navideñas, y había sentido su rostro ponerse rojo como un tomate. Había bajado la vista hacia el chico, y su corazón se había acelerado al mirar dentro de esos ojos grises que siempre tenían tanto para decir y ocultar. Tenía las manos sobre su pecho, aunque no recordaba haberlas puesto allí, y sus cuerpos estaban pegados de una forma en que nunca lo habían estado. Entonces había caído en la cuenta de que, con que sólo la besara en la mejilla, el muérdago los liberaría, pero su corazón no disminuyó su ritmo, no ocurriría mientras tuviera sus ojos azules clavados en los de él. Había sentido su aliento cálido en su rostro cuando soltó una risita suave, muy cerca de ella, antes de decir:
"Bueno…" Y se había inclinado hacia ella.
Pero no la había besado en la mejilla, como ella esperaba, sino que habita tomado su rostro con una mano y sus labios se habían unido. Fue un beso breve, pero ella había sentido que flotaba, siendo sólo vagamente consciente de que el muérdago los liberaba.
No prestó atención a los demás, ni supo qué les gritaban, así como tampoco oyó lo que fuera que Sirius había dicho luego de soltar su rostro. Estaba aturdida, como soñando. Intentó prestar atención al chico, que volvía a dirigirse a ella:
"Uy, me parece que mejor nos vamos," Dijo, tomándola de la muñeca y arrastrándola hacia la multitud. Ella alcanzó a ver al antiguo premio anual de Gryffindor caminando enojado hacia ellos, con el cabello rubio teñido de un extraño tono violeta.
Las carcajadas de Sirius resonaron en la cocina vacía, y ella lo observó mientras el chico se sentaba despreocupadamente sobre la encimera.
"Oh, lástima que Prongs no lo haya visto," decía, aún riendo. "Ha sido idea suya." Bree intentó mirarlo con reproche, pero su media sonrisa arruinó el efecto, y se acercó a él cuando el chico de ojos grises palmeó el mármol a su lado. "Venga, Nana."
La chica se sentó a su lado, sus rizos rebotando mientras ella se esforzaba por subir.
"Ha sabido que fuimos nosotros porque le hicimos lo mismo en nuestro primer año," estaba diciendo Sirius con su actitud desenvuelta de siempre. Brianna, en cambio, estaba algo cohibida, y la felicidad que la había invadido por un momento, bajo el muérdago, se veía teñida por el hecho de que el chico actuara como si nada. Frunció un poco el ceño, pero su amigo no se dio cuenta. "Nos ha parecido buena idea intentarlo de nuevo, ya sabes, recordar viejos tiempos…"
Lo dejó hablar, con su ceño cada vez mas fruncido. Estaba segura de que Sirius también sabía que el muérdago los liberaría con un beso en la mejilla, pero había elegido besarla en la boca, y ahora actuaba como si nada hubiera pasado.
"¿Sirius?" murmuró, interrumpiéndolo.
"¿Sí?" Contestó el moreno distraídamente, recostándose hacia atrás
"¿No crees que deberíamos hablar al respecto?" preguntó con cierta timidez. El chico la miró con extrañeza, y ella sintió la felicidad esfumarse tan pronto como había llegado.
"¿De qué hablas?" O se la estaba haciendo difícil, o ella lo había malinterpretado todo.
"¿Por qué me has besado? ¿En la boca?" preguntó. Con lo tímida que era, le había costado demasiado hacer aquella pregunta, pero el chico hizo un movimiento con la mano, quitándole importancia al asunto, y una amarga sensación la embargó.
"Oh, no ha sido nada," comentó, y el corazón de Bree se rompió en mil pedazos, pero Sirius no se dio por enterado. "Sólo estábamos divirtiéndonos un rato…"
Ella asintió con la cabeza.
"Claro. No ha significado nada." Afirmó con amargura.
"No ha significado nada." Repitió él.
Lo miró a los ojos, y se dio cuenta con sorpresa de que Sirius no era tan indiferente al respecto como estaba fingiendo ser, y eso la enfureció. Si realmente no tuviera idea de lo que Bree sentía por él, si realmente ese beso no hubiera sido nada, y si el chico realmente se estuviera tomando el asunto a la ligera, ella habría podido perdonarlo, porque hubiera significado que no sentía nada por ella más allá de amistad, y que no había pensado tampoco que podría herirla, o que estuviera jugando con sus sentimientos; hubiera sido un ingenuo beso entre amigos. Pero al verlo a los ojos, se había dado cuenta de que nada de eso era cierto.
Él sabía lo que ella sentía, y la había besado a pesar de ello. Cualquier explicación de su comportamiento la enfurecía, sin importar cuál fuera la verdadera: si él no sentía nada por ella, Bree se enfurecería, porque la había besado de todas formas, consciente de que podría herirla; si él no sabía lo que sentía por ella, y se arrepentía de haberla besado, Bree se enfurecería, porque había jugado con sus sentimientos. Y si Sirius sentía algo por ella y la había besado consciente de ello, Bree se enfurecería, porque al fingir como lo estaba haciendo ahora, estaba siendo un completo cobarde.
Fuera cual fuera la razón por la cual la había besado, ahora estaba siendo un cobarde, al no admitir que algo más había pasado entre ellos, y al no explicarle a Brianna qué había sido aquello.
Se bajó de la mesa de un salto, y se dio vuelta con el enfado visible en el rostro. Al mirarlo a los ojos otra vez, detectó en ellos sorpresa, pero también culpa, lo cual acentuó su ceño.
"Nunca hubiera pensado que diría que Sirius Black es un cobarde." Dijo con tranquilidad, dándose media vuelta y abandonando el lugar.
Sirius se quedó allí sentado, pasmado ante la reacción, observando la puerta por la que acababa de salir su mejor amiga. Intentó recordar qué había pasado por su mente al momento de besarla…
Había tardado menos de un segundo en reconocer al muérdago mágico que los había reunido en un íntimo abrazo, un abrazo que él había estado deseando compartir con Bree hace mucho tiempo. Había sentido la presión de sus manos sobre su pecho, y sus rizos hacerle cosquillas en la barbilla antes de que ella levantara la vista. Se había sentido tan a gusto con el calor de su cuerpo contra el suyo… Ella había levantado la vista, mirándolo con aquellos ojos redondos, oscuros e inocentes, y él había sentido el impulso de abrazarla aún más fuerte. Había notado su sonrojo y su nerviosismo, soltando una risita divertida por la situación en la que se encontraban. Entonces había decidido besarla en la mejilla y dejarla ir, pero al inclinarse, había tomado su rostro y la había besado en la boca.
El sabor de sus labios aún quemaba en su mente y su propia boca.
Pero había tenido que apartarse. No, no había tenido, había querido apartarse. Lo que no entendía era por qué.
No estaba seguro de qué había sido lo que lo había hecho actuar de esa manera, no sólo apartándose, sino ignorando todo lo que había pasado, intentando hablar casualmente. Pero ella no lo había dejado pasar, y él había ido más allá; había fingido que no sabía de qué demonios Bree hablaba. Había sido un cerdo.
Brianna probablemente se había sentido humillada y dolida, y tenía razón en enfadarse. ¿Por qué había actuado así? Buscaba una razón lógica y no la encontraba. Había sido su elección hacer lo que había hecho, y sin embargo, no era lo que él deseaba. Él la deseaba a ella, a Bree, deseaba tenerla en sus brazos y seguirla besando.
Y eso lo asustaba. Bree tenía razón, era un maldito cobarde.
Se levantó de un salto, dispuesto a encontrar a su amiga, pero cuando entró al salón, el ambiente era completamente diferente. Observó los rostros y vio la preocupación y la alarma en ellos, y notó como muchos salían corriendo por la puerta o desaparecían de allí. Quiso buscar a Bree; no sabía qué ocurría, pero no debía de ser nada bueno, y ella estaba sola. Corrió entre los exaltados invitados, buscando a Bree, a los Potter, a alguien que le explicara qué pasaba... Chocó contra alguien
…
"¡Tenías razón, James!" exclamó Lily, bajando los escalones de la entrada con una sonrisa. El chico aún la llevaba de la mano, pero ella no puso ninguna objeción. "Es precioso."
"Te lo dije" dijo él, sonriente, soltándole la mano y sentándose en un escalón.
Ella permaneció parada por un momento, admirando las lucecitas que adornaban la entrada.
"Es como si la nieve brillara…" susurró, dejándose caer junto a James. "Es tan bonito…"
El chico la observó, intentando que ella no lo notara. Era tan hermosa que le quitaba la respiración. La vio levantar la vista hacia la luna.
"No falta mucho para la luna llena…" comentó, y James asintió. Sólo un minuto más tarde comprendió lo que la chica decía, y la miró intrigado. Ella no despegó los ojos del cielo al decir:
"Lo sé. Lo de Remus, yo… De todas formas, nunca diría nada." A pesar de la sorpresa inicial, James sonrió con dulzura.
"Lo sé."
Se quedaron en silencio unos minutos, y aunque no tenían manera de saberlo, ambos estaban pensando en lo mismo; lo surreal de la situación… nadie que no lo viera lo creería, Lily y James sentados juntos, conversando como amigos ante un bonito paisaje navideño.
"Gracias por apartarme del muérdago," dijo Lily con suavidad.
"De nada. Yo… siento lo de hoy… No fue mi intención que-"
"No te preocupes," lo cortó ella con una risita suave. "También fue mi culpa. Siento haberme enfadado."
Ella se giró y clavó sus grandes ojos verdes en los de él, y James se revolvió el cabello.
"Gracias por… por todo. Por invitarme aquí hoy, por… todo." Dijo, sonriendo al decirlo. Quiso agradecerle por preocuparse siempre tanto por ella, por intentar hacerla reír, por haber… cambiado por ella. El chico le devolvió la sonrisa.
"No tienes que agradecérmelo. La he pasado muy bien contigo," Contestó él con toda la sinceridad del mundo, y ella sonrió radiante, mirando hacia el paisaje nuevamente mientras él volvía a revolverse el cabello.
Lily lo miró de reojo.
"¿Puedo confesarte algo?" preguntó, y James la miró intrigado. "En realidad no me molesta."
"¿Qué cosa?"
"Que te revuelvas el cabello."
James rió, y ella rió con él. Volvieron a quedarse en silencio, y el moreno se sobresaltó al sentir la cabeza de Lily sobre su hombro, el suave perfume invadiendo su nariz.
Lo cierto es que ella lo había hecho sin pensar, había sido un gesto completamente espontáneo, y al darse cuenta, decidió no apartarse. Se sentía a gusto.
James pasó un brazo por sobre sus hombros, y ella tampoco lo apartó.
"¿Qué es eso?" preguntó Lily repentinamente, levantando la cabeza del hombro del chico, quien dejó caer su brazo. Siguió con los ojos la mirada de la pelirroja, intentando distinguir qué era la silueta verde que brillaba a la distancia. El grito ahogado de la chica lo hizo caer en la cuenta.
"¡La Marca Tenebrosa!" chilló, espantada.
La casa de los Potter se encontraba en las afueras del Valle de Godric, y el ataque había sido claramente en el mismo pueblo. Tenía que poner a Lily a salvo.
"Entra a la casa, Lily." Dijo con firmeza. Ella se levantó, tirando de su brazo.
"¿Crees que te dejaré solo aquí afuera? ¡Estás tan loco que eres capaz de ir hacia allí! Sería un suicidio"
Tenía razón, y además, la notaba tan nerviosa que creyó que lo mejor era ir con ella. La tomó de la mano y tiró de ella hacia la casa, y al entrar, supo que los demás la habían visto también. Algunos huían, otros se reunían para decidir qué hacer.
Chocó contra alguien. Sirius.
"¡James! ¿Qué ha pasado?"
"¡Mortífagos en el pueblo! Encuentra a Bree y vayan a nuestra habitación. Ve con Lily. Yo veré si mis padres necesitan ayuda"
Había salido corriendo antes de terminar de hablar, porque había divisado a su madre dando indicaciones a un grupo de personas. Al llegar allí, vio a su padre.
"Papá, ¿qué ha-?"
"Han atacado algunas de las casas muggle. Es muy probable que hayan asesinado a algunos de ellos" Contestó el hombre "Han incendiado parte del pueblo, tu madre irá con algunos hombres y mujeres en busca de heridos. Creemos que ya se han ido, pero algunos de nosotros iremos a ayudar, al menos hasta que lleguen los Aurors."
"Yo voy contigo."
"No." Sentenció el hombre con tal firmeza que su hijo no discutió. "Quienes no se quedarán ya se han desaparecido, estamos intentando organizar a los demás. Que tus amigas no se vayan de la casa, salir al pueblo no es seguro. Podrían usar la red flu, pero es mejor que se queden, no sabemos si ha sido el único ataque, y es mejor que no se vayan solas sin saber si su casa es segura. La nuestra está protegida, ya lo sabes"
James asintió y salió corriendo escaleras arriba, deseando que sus amigos estuvieran allí. No estaban en su habitación, y ya se disponía a salir a buscarlos cuando Sirius entró con las dos chicas, que parecían bastante asustadas.
"Ha dicho mi padre que, dado que no pueden aparecerse, será mejor que se queden aquí," anunció James. Ya casi no provenían ruidos de los pisos inferiores, por lo que supuso que ya casi todos se habían ido. "Es más seguro."
Ambas asintieron, y la pelirroja pidió:
"¿Puedes prestarme una lechuza, James? Mi madre se preocupará."
"Ya te la traigo. ¿Puedes llevarlas a la habitación de al lado, Padfoot?" el chico asintió, haciendo un gesto con la cabeza a las chicas, que lo siguieron.
En silencio, Sirius armó las camas con un movimiento de varita. Lily se percató de que Bree procuraba no mirarlo, pero no le pareció momento para hablar al respecto. Poco después, llegó James con un trozo de pergamino, una pluma, y una bonita lechuza color café. Mientas la pelirroja escribía, él pareció recordar algo, y agitando la varita murmuró Accio. Al instante, dos pijamas llegaron flotando de su habitación.
"Aquí tienen," dijo, tendiéndoselos a las chicas. "¿Estarán bien?" Ambas asintieron, demasiado preocupadas como para hablar.
Sirius siguió a su amigo a su habitación, quitándose la ropa sin decir una palabra, y James hizo lo mismo.
Los cuatro se metieron en las camas en silencio, pero el sueño tardaría mucho en llegar.
…
Lily se abrazó el cuerpo; no tenía frío, pero un escalofrío la recorrió al mirar por la ventana y pensar en lo que había ocurrido tan cerca de allí, al pensar en lo que estaba ocurriendo en todo el mundo mágico. Temía por sus amigos y por ella, pero también por sus padres. ¿Qué ocurriría si llegaban a ellos? ¿Qué ocurriría si el bando equivocado ganaba la guerra? Recordó lo que James le había dicho una vez, acerca de que ellos también podían tomar parte. Tenía razón. No se sentía bien ignorar todo aquello, esperar a que otro lo resolviera… tenían que hacer algo.
La enorme casa estaba oscura y silenciosa; los Potter no habían regresado aún, aunque era comprensible, ya que los Mortífagos debieron haber hecho grandes destrozos en el Valle de Godric. Entonces oyó un ruidito extraño y se dio vuelta, asustada.
James había bajado sigilosamente las escaleras; conocía los escalones, por lo cual sabía dónde pisar para evitar que la madera crujiera. No esperaba encontrar a nadie, y se sobresaltó al ver la delgada figura en la oscuridad. Se acercó con cuidado, y ella no pareció oírlo al principio.
El espeso cabello caía largo, rojo y reluciente por su espalda. Su precioso perfil miraba hacia la ventana, la blanca piel sin una peca, los brillantes ojos verdes perdidos en el paisaje. Levantó una mano de dedos finos y se rascó distraídamente el largo y elegante cuello. Al notar que llevaba puesta sólo la camisa de pijama que él le había dado sobre la ropa interior, se sonrojó. Probablemente los pantalones le habían ido demasiado grandes. No pudo evitar recorrerla con la mirada, deteniéndose en los pies descalzos, las largas piernas, los estrechos hombros, la manera en que la camisa se ajustaba sobre sus firmes pechos. Soltó un ruidito atragantado, y la pelirroja se dio vuelta sobresaltada.
"James." Susurró, intentando no hacer demasiado ruido, aunque era poco probable que Sirius o Bree la escucharan desde sus habitaciones. El chico se acercó y se apoyo sobre la encimera, frente a ella.
"¿No podías dormir?" Ella sacudió la cabeza. "Yo tampoco." Le acomodó un mechón de cabello rojo que se había salido de su lugar, y para su sorpresa, ella no le apartó la mano de un golpe. No parecía consciente, tampoco, de la poca ropa que llevaba, aunque al chico le costara dejar de pensar en ello.
"Para eso viene bien el broche que me regalaste," comentó, intentando no hablar del ataque. "No sé si alguna vez te lo agradecí adecuadamente… Es muy bonito. No lo usaba desde…"
"Desde la muerte de tu padre." Terminó él, mordiéndose la lengua al darse cuenta de su error. Lily lo miró con sorpresa.
"¿Cómo lo sabes?"
"Estuve ahí." Admitió el chico, revolviéndose el cabello, avergonzado. Ella no dijo nada, pero su corazón se enterneció al saber que el chico había asistido al funeral de su padre, incluso cuando aún no eran amigos. Cada vez conocía más a James, y cada vez le gustaba más lo que aprendía sobre él.
Lo miró abrir la alacena y tomar dos tazas. Era muy, muy guapo, pero no era esa la razón por la que le resultaba atractivo. Era su dulzura, su determinación, su valentía lo que lo hacían atractivo, además de otros rasgos de su personalidad, como su carisma y su nobleza.
El chico agitó la varita y las tazas se llenaron de un oscuro líquido espumoso
¿Estás bien?" preguntó, tendiéndole una de las tazas
Lily se atrevió a sonreír un poco ante la preocupación de su voz.
"Sí. Sólo estoy preocupada. Todo esto es… horrible." Dio un sorbito. Chocolate. "La guerra, los asesinatos, todo esto es…" su voz se quebró, y el chico sintió el impulso de abrazarla. Ella se limpió las lágrimas con una manga y tomó un gran sorbo de chocolate. El espeso líquido atravesó su garganta, calmándola en el proceso.
"Lo sé." Dijo él, tomando un sorbo del caliente brebaje también. "Es una locura lo que ese psicópata está haciendo. No llores…" se acercó a ella y dejó la taza sobre la mesa.
Entonces Lily levantó la vista y en esos húmedos e intensos ojos verdes, él vio fortaleza y decisión.
"Yo también quiero luchar, James." Dejó la taza junto a la suya, miró hacia la ventana, y luego de nuevo a sus ojos. "He pensado en lo que has dicho. Quiero luchar. Esto tiene que terminar."
"Lo haremos," dijo él con firmeza. "Lucharemos."
Se miraron durante unos minutos, pero se sintió como una eternidad. Ella estaba perdida en esos orbes avellana, en ese chico que había pasado a significar tanto para ella, sin que ella misma se diera cuenta hasta que fue tarde para hacer algo al respecto. Él sólo podía pensar en esos fieros ojos verdes, en esa dulce boca, y en el calor del cuerpo de Lily junto al suyo.
Sin pensar, sin reflexionar, tomó su rostro entre sus manos y la besó.
Sus labios quemaban. Sintió su cuerpo aflojarse en sus brazos y sus pestañas acariciar sus mejillas, sus manos aferrarse a su pecho, su boca responder al beso… Hasta que se apartó como si hubiera recibido una descarga eléctrica.
La miró desconcertado. Sus ojos estaban abiertos como platos, y dio unos pasos hacia atrás, alejándose de él.
"James, yo… Lo siento, yo…" Se dio media vuelta y salió corriendo escaleras arriba.
El chico la miró abandonar el lugar con una expresión de amargura. Tomó la taza, y se terminó el chocolate de un trago, depositándola en la mesa con un golpe seco, para luego dirigirse él también a su habitación. Quizás Sirius tuviera alguna idea de qué había sido lo que acababa de pasar.
…
Respuestas a los reviews
-Florencia: (review del cap 6) Muchas gracias! Y también gracias por el recordatorio, ya mismo voy a editarlo. Lo cierto es que lo puse sin pensar; en el fandom está tan asumido que James tiene anteojos cuadrados que lo puse así naturalmente (lo que no sé es dónde se habrá iniciado esa idea. Quizás para distinguirlo de Harry en los fanart). De todas maneras, te lo agradezco! Y otra cosa, si tenés algún link o cita que lo diga claramente, te lo agradecería mucho! Para tener como futura referencia, porque he buscado alguna cita de JK y no la he encontrado, salvo aquella en la que Harry menciona que James es idéntico a él salvo por la longitud de la nariz y los ojos (eso en realidad lo aclara todo, aunque resultaría útil tener una cita más clara)
-Buri: Jaja, bueno, me alegro de al menos no ser quien más tarda en actualizar! Gracias por el review!
-FandhpyYugi: Hola de nuevo! Me alegro mucho d e que te haya gustado, y de que te hayas reído! Y no te preocupes si no podés leer! Entiendo perfectamente. Suerte en los exámenes! Muchísimas gracias por tu review! Y espero hayas disfrutado este capítulo
-Nat B: Ya hemos estado hablando de tus primeros reviews por PM, pero aquí te respondo el último! Primero que nada, muchas, muchas gracias por leer y por tu interés en mi historia. Me alegro mucho de que pienses que la trama y el estilo de escritura son dignos de leerse! Y te agradezco muchísimo pro decirlo!
Los dos últimos capítulos fueron unos de los que más disfruté escribir, así que me hace feliz saber que los disfrutaste! Bueno, y te me adelantaste! Sirius sí que ha besado a Bree, aunque el resultado haya sido desastroso. Espero no defraudar con este capítulo! Aunque acepto cualquier crítica, por supuesto! Muchas, muchas gracias pro tus reviews!
-NatashaVanRomanoff: Jajaj, pobre James, es algo casi natural en él, eso de cagarla xD. Wow, gracias, me alegro que encuentres buenos desde la trama a la escritura! Muchas gracias por decirlo. No te preocupes si no podés dejar muchos reviews, los que me dejes son infinitamente agradecidos, al igual que el hecho de que me leas. Sacié tu sad de Sirius/Bree y de más Lily/James con el capítulo? Espero haberla apaciguado, al menos ;P Muchas gracias pro tu review!
-Clariih: Muchas gracias! Me alegro mucho de que te guste tanto, y muchas gracias por tomarte el tiempo de dejar un review! Yay por Lily/James y Sirius/Bree! Espero hayas disfrutado de este capítulo!
-Hikari: Y otra vez dejo tu respuesta para el final, porque va de la mano con la longitud de tu review (me hace emoción leer tus reviews, en serio).
Aquí es exactamente igual, cena de Nochebuena y luego comida de Navidad, me resultó curioso ver que era diferente en otros países!
Me aleeeegro de que te haya gustado el capítulo! Voy leyendo tu review y me hace ilusión leer tu opinión, en serio. Y sí, Lily ya está completamente perdida, aunque no quiera darse cuenta. Qué bueno que te haya gustado como va cambiando James en su mente… Quería mostrar no sólo la evolución en la relación, sino la evolución en su manera de pensar acerca de él. Así que si te ha gustado, pues parece que lo he logrado con éxito!
Awww me alegra tanto que te guste como actúa James! La verdad es que me dan ganas de ir, abrazarlo y pellizcarle los cachetes, tan chuchi es. Jajaj, y tenía que tener un padre así, que de algún lado había salido el chico. Pobre Lily, qué momento incómodo la ha hecho pasar xD. Y exacto, yo me lo imagino (como también habrás leído en este capítulo) bastante parecido a su madre, a pesar de que mucha gente tienda a compararlo con su padre por el pelo y el hecho de que ambos usan anteojos.
Me has pillado tú a mi con lo de la foto. Mi intención era ésa, en un principio (lo de que la madre de James es pelirroja se lo iba a enterar luego, aún no estaba segura como, pero iba a saberlo), pero luego pensé que era algo… extraño si James tenía la foto en un portarretrato, o incluso en una pared. Me sonaba muy a Helga G Pataki, de Hey Arnold, hasta algo 'creepy' o acosador. En realidad no tiene por qué serlo, pero a Lily podría haberle resultado así, o a cualquier persona normal, ver que un tío con el que no hace tanto que te llevas bien (o incluso si así lo fuera) tiene una foto de ti sola en un portarretrato. Entonces me eché atrás y terminé haciendo lo que hice… Jugué un rato con la idea de que la foto estuviera suelta en el escritorio, o en el suelo, y que James se apresurara a esconderla, pero todo lo que me salía resultaba forzado y al final lo dejé así. (De todas formas, Jamie sí que guarda una foto de Lily en alguna parte. Quizás algún día ella se entere, muajaja)
Y por último, EXACTO. Como has visto en este capítulo, parecés estar siempre un paso delante de lo que pasa! Que la conoces a Lily como si fuera tu hermana! No sé si asustarme por ello o no (bromeo, por supuesto xD). Que sí, por supuesto que la pelirroja estaba molesta, o porque no la había besado, o porque se dio cuenta de que quería que lo hiciera. Lo único que hizo el inocente comentario de James, que lo hizo sin malicia alguna, fue remarcarle eso. Eres insidioso hasta sin quererlo, James!
Y bueno, aquí está la continuación! A ver que te habrá parecido, espero muy ansiosa tu opinión y crítica, ya sea positiva o no!
Y bueno, gracia spor tu super review que me ha alegrado el día y he disfrutado tanto respondiendo! Charlamos!
Ps1: JOOO, sí, cada vez más cerca de caeeeer!
Ps2: Te he hecho desear, eh? Pero como te he dicho, siempre estás un paso delante de las cosas, porque ya desde un principio mi plan era que esto pasara entre Sirius/Bree.
