Disclaimer: Todo lo que reconozcan pertenece a J. K. Rowling

N/T: xCailinNollaigx es la autora de este fic. Yo, Tabetaira, soy la traductora.

When you've been (Cuando te han)
Out cornered (Arrinconado)
It's time to find (Es el momento de encontrar)
What you're (Eso por lo que)
Fighting for (Luchas)

You're getting (Te estás volviendo)
Stronger now (Más fuerte ahora)
From things (Las cosas)
They never found (Que nunca encontraron)
They might be better (Puede que sean mejores)
But we're faster (Pero nosotros somos más rápidos)
And never scared (Y nunca nos asustamos)

We've got the ways (Tenemos los medios)
That we can beat this (Con los que conseguirlo)
There's something (Hay algo)
In your eyes (En tus ojos)
Says we can beat this (Que dice que podemos conseguirlo)

"Change" - Taylor Swift. (Cambio - Taylor Swift).

Capítulo treinta y siete: Change.

Hermione estaba en shock. No había otra forma de describir el total asombro que la arrasaba. La última persona que esperaría que Dumbledore permitiera residir allí era a ella. Tenía que ser la persona menos fiable que conocía Hermione y Dumbledore le había dado la dirección del castillo. Sin duda les contaría todo a los otros Slytherins y a los mortífagos y revelaría la localización de los herederos, lo que permitiría una emboscada.

El shock empezó a desaparecer. Hermione cerró la boca y entrecerró los ojos. Una vistazo a la izquierda le dijo que sus compañeros de Gryffindor tenían la misma expresión.

—Parks, ¿qué estás haciendo aquí? —preguntó Blaise, sorprendido también.

—Pareces contento de verme —dijo Pansy, arrastrando las palabras con sarcasmo y negándose a mostrar la debilidad que le había mostrado con tanta facilidad frente a Dumbledore.

—¡Pansy, me alegro de verte! ¿Cómo estás? —preguntó Draco, adelantándose con una sonrisa encantadora.

Hermione le lanzó una mirada molesta, pero Ginny habló:

—No tienes por qué mentir, Malfoy. Verla es de todo menos alegre.

—Bueno, bueno, Weasley, ¿qué pasa con tus modales? —la reprendió Blaise, y luego miró a Pansy—. Mis disculpas, Parks, solo estaba sorprendido. Por supuesto que estoy contento de verte.

Blaise sonrió, le dio un abrazo y murmuró algo en su oído que nadie más oyó, pero Pansy respondió con un rígido asentimiento.

—No nos peleemos ahora. —Dumbledore les recordó a los adolescentes que estaba presente, mirándolos—. Pansy va a residir aquí lo que queda de año. Sé que puede que tengáis algunas diferencias, pero hay que dejar los prejuicios de lado en momentos como estos. Estáis en el mismo lado y eso es lo que tenéis que recordar.

—Dejaré mis prejuicios a un lado si ella lo hace —tronó Hermione, pensando en el abuso verbal que probablemente recibiría su hermana.

—Señorita Granger, por favor, contrólate. La señorita Parkinson no ha dicho una palabra y aún así la estás etiquetando de prejuiciosa. ¿Cuándo fue la última vez que hablaste con Pansy?

Hermione se sonrojó.

—Hace bastante.

—¿Pero por qué ella? —soltó Ginny, incapaz de pararse a sí misma—. ¡Hay cientos de estudiantes que necesitan un sitio en el que quedarse! ¿Por qué Parkinson?

—Estoy seguro de que alguien os lo contará cuando sea el momento —replicó Dumbledore con ligereza, y luego sonrió—. Debo irme. Remus, le muestras tú a la señorita Parkinson su habitación, ¿verdad?

El profesor forzó una sonrisa.

—Claro.

—Buenas noches a todos. Dormid bien.

Entonces el anciano profesor se marchó, dejando al resto de los ocupantes de la habitación confusos y extrañados.

—Eso ha sido un poco raro —comentó Luna y luego se giró hacia Pansy—. Soy Luna Lovegood. Creo que ya nos habíamos conocido, pero en otras circunstancias y éramos personas diferentes. Ojalá que podamos dejar de lado nuestras diferencias y llevarnos bien.

—Si no recuerdo mal, ella te molestaba sin descanso y tú intentabas ignorarla, Luna —dijo Ginny fríamente.

—No somos las mismas personas que éramos el año pasado, Ginevra.

La pelirroja se encogió al oír su nombre completo, pero no contestó.

—Mi nombre es Emilia y no sé quién eres, pero asumo que eres una bruja porque has venido con Dumbledore y que eres una Slytherin por la frialdad que hay entre tú y los demás, a excepción de los dos Slytherins, Blaise y Draco.

Pansy se mantuvo en silencio, mirando fijamente a Emilia durante un momento antes de girarse hacia Luna.

—Deberíamos hacer a un lado nuestras diferencias para ganar la guerra, sí. Y tú, Emilia, asumo que eres una muggle porque, si no, no habrías mencionado si soy una bruja o no y, como eres una muggle y Granger una hija de muggles, también asumo que eres su hermana.

Silencio.

—Estás en lo cierto —sonrió Emilia sin saber nada del pasado de Pansy ni de sus aversiones. Quizás entonces sabría que la aversión número uno de Pansy eran los muggles.

—Bueno, Parkinson, espero de verdad que Dumbledore esté en lo cierto y que no sigas siendo una idiota. —La voz de Harry sonó alegre mientras se colocaba cerca de la puerta, esperando por los otros para marcharse.

—Te doy el beneficio de la duda.

—No necesito tu beneficio de la duda —le respondió, desdeñosa, a Neville, pero él ya estaba entrado por la puerta de su habitación.

El heredero de Gryffindor paró y se volvió.

—Cre… creo que lo necesitas.

Se oyeron sonidos de incredulidad cuando se preguntaron si habían oído bien a Neville. Entonces él entró en su habitación dando las buenas noches.

Ginny sonrió.

—Cierto. Necesitas el beneficio de la duda de Neville hasta que él diga que eres una persona auténtica, sincera y agradable. Yo no jugaré a ser tu amiga.

Pansy puso los ojos como platos.

—¿Ese ha sido Longbottom? —preguntó y cuando Draco asintió, continuó—: Vaya, sí que ha cambiado… Lo necesitaba mucho, si queréis saber mi opinión. —Suspiró—. Weasley, lo cierto es que no me importa lo que pienses. Si Longbottom me acepta o no, no tiene que ver contigo. De hecho, incluso si te cayera bien, no jugaría a ser tu amiga. Segundo, solo porque deseo luchar del lado de Dumbledore, no quiere decir que sea una persona auténtica, sincera y agradable. Puede que entienda mejor las cosas y que tenga algo de compasión y empatía, pero no soy una persona sincera. Tengo mis momentos agradables, pero has dejado pasar los tuyos. —Con eso, Pansy se giró hacia Lupin—: ¿Podría, por favor, mostrarme la habitación en la que me quedaré? —Había un tinte de frialdad en su tono que intentaba esconder.

—Ya veremos, Pansy. Confío en el juicio de Dumbledore y espero que lo que te haya traído aquí no sea tan malo como pienso.

Hermione cogió de la mano a Emilia y le hizo gestos hacia la habitación.

—Oh, ya me voy también. ¡Espero conocerte mejor, Pansy!

Emilia siguió a Hermione a la habitación, preguntándole por qué sacudía la cabeza.

—Yo creo que eres una buena persona, solo que no te gusta mostrarlo. Igualmente, te veré mañana. Tengo que dormir para estar guapa —les dijo Luna, despidiéndose.

Draco, el único heredero que quedaba en la habitación, inclinó la cabeza.

—Estarás bien, Parks. Te cogerán cariño.

—A mí tampoco me caen bien algunos. Especialmente Weasley. —Habló de ella como si no estuviera allí.

Draco se adelantó y envolvió a Pansy en un abrazo, dejando que se consolara en sus brazos por un momento. Draco había jurado que no tocaría a Pansy al principio de curso, pero sentía que ahora era ridículo. Ninguno de los dos era la misma persona que al principio de curso y sus circunstancias habían cambiado las cosas. Esperaba que Pansy no tuviera tantas cicatrices como él pensaba; que no viera los horrores que a veces le perseguían a él en sus pesadillas.

—No te preocupes. Estarás bien aquí. —Su voz sonó muy baja en la oreja de Pansy para asegurarse de que los demás no escucharan. Draco deseaba que se marcharan porque no quería que oyeran—. Te lo prometo.

Draco sintió cómo ella asentía débilmente en su hombro y sintió un sentimiento protector que lo recorrió. Era como si tuviera que protegerla y defenderla del mundo exterior y escudarla de lo malo y lo desagradable.

Aunque Draco suponía que no podría mantenerla alejada de Weasley durante mucho tiempo. Riéndose de su propio chiste, notó las miradas que le estaban dando y paró rápidamente.

Se alejó de Pansy y cambió de tema.

—No te preocupes. Son solo un puñado de pobres Gryffindors. No están tan mal cuando se olvidan de toda su nobleza y honor.

Ella sonrió con suficiencia.

—Solo un puñado de Gryffindors. ¿Es eso lo que son ahora, Draco? No son Gryffindors estúpidos y asquerosos sin sentido de sí mismos y demasiado impulsivos y arriesgados para que los consideren en serio. ¿No Gryffindors ridículos que llaman a esa misma impulsividad, riesgo y estupidez coraje y valentía?

—Es una idiotez pura meterse en algo antes de pensarlo —replicó Draco despreocupado, en su defensa, e ignorando las miradas de odio de los dos Gryffindors de la habitación—. Pero no, no esos Gryffindors. He aprendido a aceptar sus métodos extraños, poco prácticos y vanos.

—Dudo mucho que yo lo haga.

—Sueña con lo imposible, Parks —comentó Blaise a su lado con una perezosa sonrisilla en la cara —. ¿Podemos irnos ya? ¿Ahora que te has reunido con tu preciado Draco?

—Cállate, Blaise. Puedes conseguir otro abrazo si de verdad quieres.

—¿Quieres decir que consigo otro… ¿Cómo se dice...? ¿"¿Momento bonito" contigo hoy? Merlín, no sé qué decir.

—Un gracias es suficiente.

Pansy y Blaise asintieron a modo de despedida a Draco, quien se dirigía a su habitación. Los dos salieron por la puerta y esperaron a Remus, que se estaba asegurando de que todos estuvieran en sus habitaciones.

—Bueno, los herederos están todos en sus habitaciones. Pansy, puedes quedarte en la habitación de Emilia por ahora. Ella se queda en la de Hermione.

—No sé por qué no quería compartir habitación conmigo —se pregunto Ginny.

—Puede ser por el hecho de que te acaba de conocer y de que no ha visto a su hermana durante meses… pero eso es solo mi humilde suposición —replicó Blaise contento.

Harry puso los ojos en blanco.

—Te encanta crear drama, ¿no, Zabini?

—Oh, vivo para ello, Potter —bromeó.

—Espera un momento… ¿Se suponía que Emilia iba a compartir con Weasley? —interrumpió Pansy de repente, mirando a todos.

—Sí, pero puedes coger su… Oh. —Remus hizo una pausa—. Tendréis que conformaros con la situación.

—Menudo drama —suspiro Blaise—. Parece seguirme a todas partes. Pero no te preocupes, Pansy, solo duerme con un ojo abierto en caso de que decida asesinarte mientras duermes.

—Oh, callaos —saltó Harry—. Vosotros dos no habéis dejado de meteros con Ginny desde que llegasteis. ¿Qué tenéis en contra de ella?

—Nos peleamos una vez en el pasillo —empezó Pansy— y me llamó mortífaga. No tienes ni idea, Weasley.

—Tú le mentiste sobre mí a Slughorn, a principio de curso, antes de todo esto. Cosas completamente absurdas. También me has lanzado maleficios dos veces sin razón —le recordó Blaise.

Ginny sacudió la cabeza.

—Parkinson, tú me dijiste que era una pobre, sucia y traidora de sangre que se merecía todo lo que tenía. ¿Crees que me merecía perder a mis hermanos?

—Fue antes de que ocurriera, así que no me lo eches en cara.

—Y, Blaise, le dijiste a todo el mundo que era una plaga asquerosa que se lanzaba a los brazos de Potter. ¡Me sentí humillada! Te mereces esas mentiras que le dije a Slughorn. Y esos maleficios fueron un accidente.

Blaise gruñó.

—¿Un accidente? Me apuntaste con la varita y susurraste "ups".

—Exactamente. Fue un accidente —dijo sacudiendo la mano con desdén.

Harry suspiró de frustración.

—Bueno, necesitamos llevarnos bien. Así que si pudierais dejar de lado vuestros estúpidos problemas y rencores de lado, el martilleo de mi cabeza se reduciría bastante.

Hubo un silencio antes de que Pansy murmurara con rencor:

—Compartir la habitación con Weasley? ¿Qué probabilidades hay?

Los nueve adolescentes se sentaron en la ahora repleta clase y los heredaros empezaron a sentirse como en el colegio otra vez. Era extraño; se habían acostumbrado a tener la clase para ellos solos. Los amigos de los herederos se marcharían pronto al entrenamiento físico de Moody mientras Lupin entrenaba a los herederos, pero Moody todavía no había llegado.

La conversación se movía con rapidez por la habitación; las palabras pasaban de unos a otros mientras discutían, pero a veces estaban de acuerdo en cosas. Otras veces, hablaban de asuntos neutrales que no garantizaban una discusión, pero parecía que todos estaban dispuestos a intentar llevarse bien.

Luna se preguntaba por qué Pansy tenía permiso para quedarse en el castillo. Luna no recelaba de que Pansy se quedara con ella a pesar de que Pansy se había reído de ella sin descanso en cuarto curso, pero no podía evitar preguntarse qué tenía Pansy de diferente de las incontables personas que buscaban un lugar donde esconderse.

¿Por qué Pansy?

Luna dejó vahar sus ojos por la habitación mientras observaba a cada persona absorta en la conversación. Había nueve adolescentes ahora, así que, naturalmente, tendían a separarse en varias conversaciones. Luna era la única que no hablaba, pero no le importaba para nada. Le gustaba observar a la gente.

Pansy apenas hablaba, solo comentaba de cuando en cuando para que la gente supiera que estaba prestando atención. Era una chica difícil de comprender. Luna podía ver cómo había cambiado: era más madura, tranquila y sabia, si era posible. Aunque aún tenía una lengua cruel e impaciente que se mezclaba con la intolerancia hacia la gente que consideraba molesta. Pansy había cambiado, pero todavía habían algunas características que la recordaban a la Pansy del año pasado.

Pansy había madurado y se había vuelto mucho más suave de lo que había sido. No parecía tener ganas de hablar con Ginny, Hermione o Neville. Sorprendentemente, Pansy había empezado una conversación con Emilia, ni más ni menos, en el desayuno. Muchos se habían quedado mudos del asombro, pero Luna había reanudado su conversación con rapidez. Si la gente seguía prestando atención al hecho de que Pansy estaba siendo cordial y amistosa con una muggle, podría no continuar por mucho tiempo.

No obstante, a Luna le gustaría pensar que Pansy seguiría siendo amigable con Emilia sin importar los demás. A decir verdad, no conocía a Pansy lo suficiente para decir si es pasaría.

Pansy también parecía no tener problemas para hablar con Harry, que era lo que más había sorprendido a Luna. Pansy no se había esforzado especialmente por hablarle, pero la chica le había soltado uno o dos comentarios de pasada a Harry que habían captado la atención de Luna. Se preguntaba por qué Pansy pensaba que estaba bien hablar con él, pero no con Ginny, Neville y Hermione.

Quizás la respuesta aparecería pronto por sí sola.

Las dos personas con las que Pansy conversaba más, por supuesto, eran Blaise y Draco. Era extraño; la semana pasado había un Slytherin contra dos Gryffindors y un Ravenclaw neutral. Ahora había tres Slytherins, cuatro Gryffindors y todavía un Ravenclaw.

¿Qué tenían Gryffindor y Slytherin que Hufflepuff y Ravenclaw no?, cavilaba Luna con diversión.

Sus pensamientos la llevaron otra vez a los Slytherins y se encontró agradecida de que Draco tuviera también otros Slytherins. Parecía que Blaise era uno de los Slytherins menos prejuiciosos que había y sería una buena influencia para Draco.

Luna se dio cuenta de que estaba sonando como un mentor maduro, más sabio y mayor o algo parecido, pero no podía evitar pensar así.

Luna realised she was sounding like an older, wiser, mature mentor or something alike, but couldn't help her thoughts. Lo comprendió de repente mientras pensaba: Draco. Probablemente había sido la razón por la cual Pansy estaba ahí. ¿Pero por qué lo toleraría Dumbledore? Era mucho más poderoso que Draco y no tenía razones para traer a Pansy al castillo.

Pero Draco tendría que haber hecho algo… dicho algo importante, amenazar… o suplicar. Dudaba mucho que fuera esto último. Sin embargo, era un pensamiento interesannte. ¿Qué probocaría que Dumbledore aceptara un soborno? ¿O amenazas?

Luna estaba sacando conlusiones precipitadas, por supuesto. No había manera de estar segura de que Draco hubiera sobornado o amenazado al anciano. No, eso lo dudaba.

Quiz-

—¿Luna? ¡Luna!

Alguien sacudió la mano delante de su cara y Luna miró.

—Lo siento, me quedé ensimismada.

—No pasa nada —respondió Luna—. ¿Pero como hacemos que paren?

Luna miró a los dos adolescentes que discutían a un lado. La sorprendió porque normalmente discutían en medio de la habitación, donde todo el mundo podía verlos. Rápidamente se interesó por la conversación.

—¡No sabes si Dumbledore no intentó evitar las muertes! ¿Acaso le has preguntado?

—¡No necesito preguntarle! ¿Cómo pudo no saberlo? Tendría que haber mirado la profecía tan pronto como se enteró de la muerte del padre de Luna y de sus poderes. Se debería de haber asegurado de que todas las familias de los herederos estuvieran a salvo.

Hermione titubeó.

—Todos los echamos de menos, Draco. Es… es duro, lo sé. Créeme, lo sé. Pero me he resignado al hecho de que no hay nada que pueda hacer. Nada que Dumbledore pueda hacer. No importa cuánto quiera que Ron y mi madre vuelvan. No va a pasar. Si fuera posible… Incluso si Dumbledore hubiera podido evitar las muertes, ¿dónde estaríamos sin los herederos? Probablemente estudiando para intentar descubrir cómo derrotar a Voldemort, Luna estaría soñando despierta, Neville seguiría siendo un luchador inseguro y tú… Tú serías un mortífago.

Lo había dicho. Había dicho las palabras que Hermione había anhelado decir desde que habían empezado la pelea y Luna se dio cuenta de que no sabía qué esperar después.

Los ojos de Draco se endurecieron como una piedra y le sostuvo la mirada a Hermione intensamente, pero entonces la intensidad de derritió y disminuyó de repente.

—Lo sé —suspiró—. No hace que deje de preguntarme. No puedo evitar culpar a alguien. Me he estado culpando a mi mismo mucho tiempo. Solo quiero… quiero… —Se paró. Draco parecía darse cuenta de que había otros en la clase. Había estado absorto en la lucha con Hermione que se había olvidado de los otros. Continuó eligiendo con cuidado las palabras. No iba a dejar que pensaran que era débil—. Quería culpar a alguien más. Hasta donde sé, Dumbledore podía haber evitado las muertes. Sea verdad o no, no cambia el hecho de que está muerta, pero…

—Parad. Los dos —ordenó Lupin, finalmente de pie detrás de su mesa—. Sé que Dumbledore no sabía nada sobre los herederos. No, corrijo. Sí lo sabía, pero no quienes eran hasta la tercera muerte, la de Charlie. Solo sabía de antes que Luna y Draco eran los herederos porque los poderes los revelaron. La muerte de Charlie fue con la que el Ministerio finalmente le permitió el acceso a la profecía. Por supuesto, la mantenido en secreto desde entonces. Miembros importantes del Ministerio saben de los herederos y del entrenamiento, pero muy pocos saben dónde está el castillo. Yendo al grano, Dumbledore no podría haber evitado las muertes. Se toma las muertes muy en serio, ¿sabéis? Y cada error se convierte en una carga con la que se recrimina. No seáis tan duros.

Se quedaron en silencio.

Luna no quería saber eso. No necesitaba saberlo. No analizaba todo en exceso como Draco y Hermione y se contentaba simplemente con saber que Dumbledore ahora los estaba ayudando. Hacía todo lo que estuviera en su mano para asegurar su seguridad y bien estar. Luna aun admiraba a Dumbledore y, a pesar de que antes tenía dudas, se dio cuenta de que era uno de sus modelos a seguir.

Quizás ella se convertiría en una profesora de Hogwarts si sobrevivía a la guerra.

—Moody debería llegar en cualquier momento. Antes de que llegue, tengo algunas noticias —empezó Remus, mirando a sus alumnos.

Luna presintió que Lupin se sentía otra vez como un profesor en una clase propiamente dicha y le encantaba.

—En vista de vuestro reciente progreso, Dumbledore nos ha informado de que Blaise, Ginny y Harry residirán aquí durante el curso. Puede que Blaise y Ginny vayan a casa la semana que viene durante los últimos días de vacaciones antes del Año Nuevo si lo desean. Por desgracia, tendrán que ser escoltados por un auror y se tomarán las medidas de seguridad necesarias. Incluso entonces, el tiempo de calidad que pasaréis con la familia será limitado. Harry, dudo que tú quieras ir. —Lo miró con compasión y Harry asintió—. Como sabéis, Ginny, Harry y Blaise tienen un papel muy importante en la guerra. Necesitamos entrenaros a todos para tener la oportunidad de derrotar a Voldemort. Blaise, ahora que habéis estado con los herederos estos últimos días y sabéis donde está el castillo, es más seguro el castillo que Hogwarts. Sentimos decíroslo. En Hogwarts hay muchos Slytherins que esperan la vuelta de Blaise.

—Sin embargo, debemos continuar. Ginny, Blaise y Harry también necesitan entrenar para poder hacer frente a los mortífagos. Y, sin ofender, especialmente Ginny y Blaise. Los mortífagos llevan años entrenando para batallas como la que se avecina. No tienen piedad y no serán indulgentes. Un error sería un golpe mortal. Quisiéramos entrenar a todos los estudiantes de vuestra edad, pero eso no es posible. Sin embargo, en la clase de Defensa Contra las Clases Oscuras en Hogwarts habrá más lecciones de duelo, por si estáis preocupados por vuestros compañeros.

—Ginny y Harry, vosotros dos sois el quinto y el sexto nombre de la profecía. Harry, porque tú tienes que ser el que venza al final a Voldemort. Ginny, tu razón aún no se sabe, pero Dumbledore sospecha cuál es, creo. Sin embargo, los dos sois buenos amigos de los herederos y, sin duda, esto les da fuerza. Muchos en esta habitación han perdido a familiares y seres queridos y ahora necesitamos mantener a los que nos quedan cerca. ¿Qué es, Harry, lo que Dumbledore siempre te dice? ¿Cuál es el arma definitiva?

El chico se quedó en silencio por un momento.

—¿El amor? Pero pensaba que los herederos…

—Los herederos no son nada sin amor. Puede que parezca exagerado y ridículamente increíble, pero los herederos comparten un vínculo. Y cuando el vinculo se fortalece, ellos también. No descartéis el valor y el apoyo de amistad.

—¿Fue Dumbledore el que le dio ese discurso? —preguntó Draco con una ceja arqueada.

Lupin suspiró.

—Me dio unas indicaciones. ¿Es tan obvio?

Draco resopló.

—Tan obvio como Longbottom y Weasley.

El profesor frunció el seño.

—¿Eso es malo o bueno?

—¿Y qué pasa con Emilia? —preguntó Blaise, mirando a la chica de reojo—. Si nosotros nos quedamos, ¿ella no?

—No. Emilia tiene que ir a su escuela muggle. Sería improductivo e inútil mantenerla a Emilia aquí. Sus clases comienzan después de Año Nuevo y volverá a ir. Lo siento, Emilia, pero ser una muggle en el mundo mágico es peligroso ahora mismo. Desplegaremos medidas de seguridad, como escudos y vigilancia en tu casa y en los alrededores. Debes entender que es por el bien de protegerte e intentar no sentirte tan violada y controlada. Sabes información importante y si los mortífagos lo descubren, te convertirás en su objetivo. Especialmente si eres tan cercana a Hermione y, aunque menos, a los otros herederos. Sin embargo, estamos seguros de que ni Quién-Tú-Sabes ni los mortífagos están al tanto de tu presencia. De la de Blaise, Ginny y Harry sí, pero no saben que tú estás aquí ahora. ¿Entiendes por qué debes volver?

Ella asintió.

—Entiendo.

—Te irás la noche de Año Nuevo.

—Oh, Merlín, Millie, ¿qué voy a hacer sin ti?

—¡Cállate, Blaise! —dijeron en varias versiones Hermione, Pansy, Draco, Ginny y Harry mientras los demás suspiraban exasperados.

Hermione soltó el aire despacio, sentada sola en los terrenos del castillo. La nieve se había ido y el césped se había quedado con trozos de hielo y empapado de agua. El sol se asomaba entre las nubes, aunque aún había un viento helado y el aire estaba frío.

Mientras respiraba, su aliento apareció delante de ella en el aire frío. Miró su aliento un rato antes de que sus pensamientos vagaran. Había sido un día hético otra vez, en el que se había estado preparando para el "torneo" o "combate" que tendría lugar mañana. Hermione no estaba nerviosa porque tenía un equipo. Aún no sabía quién estaba en su equipo exactamente, pero la posible derrota no descansaría solo sobre sus hombros.

Esperaba que Malfoy estuviera en el equipo contrario para tener una oportunidad para derrotarlo finalmente. Sus peleas siempre habían terminado en empate y frustraba a Hermione infinitamente. ¿No podían tener un vencedor claro en una pelea? Sería más interesante y mucho más gratificante.

Aunque quizás una pequeña parte quería a Draco de su lado. No podía negar que ella trabajaba bien con él cuando ponían de lado sus diferencias y él sí que tenía una mente astuta que sería útil en la situación de mañana. Era bueno lanzando hechizos a un objetivo y ese era uno de los puntos flacos de Hermione, aunque ahora estaba mejorando y ahora estaban casi a la par.

Pero Hermione nunca admitiría abiertamente que quería a Malfoy en su equipo; nunca admitiría que admiraba la concentración y determinación que ponía en todos los duelos ni la astucia, la consideración que daba a cada uno de sus movimientos ni la precisión de cada uno de los hechizos que salían de su varita.

Nada de eso pasaría por los labios de Hermione.

Se había dado cuenta antes de que Malfoy era, probablemente, el factor que había dado pie a que Pansy se quedara en el castillo. Era su amigo más antiguo y, quizás, el más cercano. Por supuesto que querría que estuviera fuera de peligro, lejos de los mortífagos y los peligros que creaban el caos en las vidas diarias de la gente de fuera del castillo.

Dumbledore tenía un corazón bondadoso, pero ciertamente no era un idiota. Pansy tenía que haber dicho la verdad cuando había prometido que lucharía del lado de la luz o Dumbledore se hubiera dado cuenta. Por supuesto, incluso si Pansy luchaba con Hermione, no explicaba por qué Dumbledore había dejado que se quedara. Hermione intentó dejar de pensarlo, pero entre más lo pensaba, más la irritaba porque no podía encontrar una respuesta.

La mente de Hermione volvió a Pansy y se preguntó que debía pensar de la chica. Estaba segura de que Pansy había pasado por cosas horribles. De no ser así, no habría dado un cambio tan drástico. Cambios drásticos tales como hablar con muggles, ser agradable con Harry Potter y luchar del lado de los Gryffindors y cosas así. No parecía perturbada por el hecho de que Hermione era hija de muggles tampoco, aunque aún no había tomado la iniciativa de hablar con Hermione. Pero Hermione estaba conforme con eso; no tenía ningún interés en hacerse amiga de Pansy. Ser conocidas y educadas era suficiente para ella.

Una sombra cayó sobre ella de repente y Hermione miró hacia arriba para ver quién era. Sonrió a la cara amistosa y dio golpecitos en el suelo a su lado.

Él le devolvió la sonrisa y se sentó al lado, mirando el césped mojado y empapado durante un minuto.

—No sabía que estuvieras aquí fuera.

—¿Es una traducción de "piérdete"? —bromeó Hermione, dándole un codazo a Neville mientras él se sonrojaba.

—¡No… No! Lo juro, no quería decir eso —tartamudeó y luego suspiró y ella rió—. ¿Tenéis que burlaros todos?

—Solo estoy bromeando… pero no te preocupes. No es algo que ocurra a menudo. Porbablemente no lo volverás a ver durante el resto de tu vida —dijo con rigidez, aunque una sonrisa la delataba.

—Jaja. Qué divertido. —Neville la miró—. ¿Estás lista para mañana?

—Oh, ¿eso? —se encogió de hombros—. No lo sé. Me siento más tranquila en equipos.

—Solo espero que me guste mi equipo. Con la suerte que tengo, probablemente me toquen tres Slytherins.

—Ah, lo había olvidado. Ahora los equipos están parejos por Pansy.

—Sí. Pensándolo bien, dudo que pongan a tres Slytherins juntos. Querrán mezclar un poco.

—Cierto. —Hubo un silencio largo en el que estuvieron pensando profundamente, cómodos con estar simplemente juntos—. ¿Cuándo terminará?

—¿El qué? —preguntó Neville, sorprendido al oírla hablar otra vez.

—Eso… Todo. La guerra, el entrenamiento, las peleas, las pérdidas, los peligros, la paranoia… todo.

—No… No lo sé.

—Por supuesto que no. Pero aún hay tantísimo por hacer y Voldemort está ganando tanto poder… Simplemente no es justo.

—Nada es justo, Hermione. No podemos depender de lo que es justo en esta vida. No lleva a nada.

Ella sonrió, pero continuó con seriedad.

—Si sobrevivo… Quiero marcharme de Inglaterra. Dejar un castillo en el que siento que he estado encerrada durante años.

—Sí, ¿verdad? Parece que hemos estado años entrenando y haciendo todo esto.

—Sí —concordó Hermione con suavidad—. A pesar de nuestras diferencias, estoy agradecida de quiénes son mis compañeros herederos.

—¿Incluso Malfoy? —preguntó Neville, mirándola con sospecha por el rabillo del ojo.

Hermione se rió.

—Incluso Malfoy.

N/T: Por fin he traducido otro capítulo. Bien! Ahora mismo estoy en épica de exámenes, pero ojalá pueda traducir alguno más. Ya no quedan tantos capítulos por traducir y eso me da ánimos para continuar, pero sobre todo son vuestros reviews los que me ayudan. Siento dejaros esperando tanto entre capítulo y capítulo... Bueno, espero que os haya gustado :)