-Ranma… Ranma… Ranma -decía repetidamente al ver su vehículo estacionado en su casa. Cerró sus ojos con pesadez y acomodó su cabeza sobre el respaldo de su auto que se encontraba estacionado… Aún no quería entrar… tomó un poco de aire y recordó la conversación que había tenido con su hermana…

-¿Entonces si puedes pasar por ella?-preguntó mientras cerraba con llave algunas de las gavetas de su escritorio mientras que con la otra mano sostenía el teléfono.

-Claro-le dijo de manera amable Kasumi -No te preocupes por nada.

-Gracias -sonrió -Pasaré antes de la hora de la comida, le pediré a mi jefe que me deje salir para ir por ella-

-¿Sabes qué? ¿Por qué no mejor arreglas todos tus pendientes? y dejas que Maya se quede a comer en mi casa-

-Kasumi-dijo su nombre en el tono en el que siempre lo hacía antes de replicarle algo.

-Akane-

-Kasumi, ya tenía listo algo para comer-dijo de forma lastimosa.

-No quiero que tengas problemas en tu trabajo-mencionó la castaña -Anda, no me cuesta nada y ya sabes que me encanta tenerla en casa-

-Está bien-se rindió, en otro momento habría replicado más, pero hoy en verdad no le vendría mal la ayuda-Entonces pasaré a l–

-¿Qué te parece si la llevo yo? Tengo que ir por un libro que prestamos a la señora Yamato-dijo haciendo referencia a la vecina de enfrente.

-De acuerdo-respondió y después pareció recordar algo -Antes de que lo olvide, es posible que llegues antes que yo… así que no te sorprendas si encuentras la casa abierta. Tal vez encuentres a Ranma-

-Ranma-mencionó su nombre con seriedad.

-¿Pasa algo Kasumi?-le dijo algo extrañada.

-Akane…-

-¿Qué?-

-Akane no quería decirte esto y no soy quien para decirte que debes hacer…-

-¿Pero…?-completó la frase.

-¿Sabes que? Olvídalo-

-Kasumi ¿por qué te detienes?, dímelo-

-Akane, no creo que sea adecuado discutirlo por teléfono-

-Yo quiero hacerlo-dijo terca -¿Cuál es el problema? Anda, suéltalo-

-De acuerdo, lo haré-la escuchó suspirar.

-Te escucho-

-Pensé que serías más madura en manejar la situación, cuando Ranma y Maya se conociesen-

-¿Qué Kasumi?-interrogó confundida -A ver, espera no comprendo lo que quieres decir-dijo con algo de enfado.

-Hablo de que no me parecen correctas las visitas de Ranma-mencionó ya estando algo al tanto de las visitas de su cuñado.

-¿Cómo dices Kasumi?-preguntó totalmente sorprendida-¿Te convenció Nabiki de algo? ¡No puedo creerlo!-exclamó indignada.

-Ni siquiera he hablado con Nabiki de esto-le aclaró con firmeza -Lo que quería decirte es…-hizo una pausa antes de hablar –Imagino que el escenario es así: Ranma llega, inclusive a veces sin anunciarse, en distintos horarios durante el transcurso del día y se queda no sé que tanto tiempo en casa ¿o me equivoco?-

-…-

-¿Akane? -

-Sí así lo ha hecho…-reconoció quedándose sin palabras.

-Tal como lo pensaba. Akane, ¿Crees que es correcto que Ranma entre y se vaya a la hora que se le de la gana?-

-Kasumi, Ranma acaba de conocer a Maya. Creo que necesitan espacio para ellos dos, ¿no lo crees?-respondió molesta.

-Estoy de acuerdo con que se conozcan, pero de una forma más ordenada, con un horario establecido y un momento adecuado, no interrumpiendo la rutina diaria de Maya-

-La forma en como lo dices es…-se le revolvió el estomago de sólo pensarlo -Hablas como si Maya fuera hija de una de esas parejas divorciadas-

-Pero tampoco están juntos del todo… sé que esto es complicado y no saben cómo manejarlo. No te culpo, pero tienen que pensar en la niña, ¿Qué le han dicho sobre ustedes?-

-…-

-¿Lo ves? Aunque Maya es una niña inteligente, creo que no es apta para entenderlo todo. Ya es difícil comprender como su papá está vivo, cuando por años se le dijo lo contrario y ahora entender qué son sus padres…¿Sabes a lo que me refiero?-

-Sí Kasumi. Lo entiendo-respondió con pesadumbre.

-Lo siento-

-No te disculpes-

-No debí haberte dicho esto por teléfono… -dijo arrepentida.

-Está bien, no tienes que disculparte. Sólo estás diciendo la verdad-

-Akane…-dijo inquieta.

-Ahora… tengo que ver como solucionar esto-

-¿Qué te parece si me quedo un rato para hablar con más calma?-

-Sí… por favor… creo que en verdad lo necesito-

-Ya sabes que estoy para ti siempre-

-Gracias Kasumi-


-Hola Ranma-sonrió al verlo sentado en la sala.

-Hola-respondió con voz neutral.

-¿Cuánto tiempo llevas aquí?-preguntó ella

-No mucho-respondió con simpleza.

-En verdad lamento haberte hecho esperar-se disculpó.

-¿Y…-

-¿Maya? Está con Kasumi. La traerá a las tres. Le llamé para saber si podía pasar por ella a la escuela. De todos modos pasaría a la escuela de Kyoshi que está prácticamente al lado- comentó ella, pero él no dijo nada manteniendo su mirada seria -De un momento a otro se cambiaron mis planes en el trabajo-dijo esperando que él le preguntara el motivo. Hubo un silencio incomodo entre los dos, así que Akane decidió romperlo… de nuevo -Sólo tenía un par de consultas, pero a mi jefe se le ocurrió hacer una junta de última hora-

-Qué mal-

-Iba a llamarte también, pero en ese momento ya estaba por entrar a la reunión-

-Hmm…-

-¿Tienes hambre?-preguntó -Hice sopa de miso-

-No gracias-

-¿Que tienes?-peguntó harta de la actitud de él -¿Estás enojado? ¿Estás enojado conmigo?-interrogó con molestia.

-Te llegó algo -dijo mirando a un paquete que estaba sobre la mesa, después con un ligero golpe hizo que la caja se deslizara hasta detenerse al filo del comedor, en el lugar en el que ella se encontraba.

-Tal vez quieras revisar quien te lo envió primero –arrojó un sobre en el aire en su dirección y ella lo atrapó en sus manos. Observó el arrugado y casi roto papel -¿Te atreviste a revisar mi correspondencia?-preguntó con un tono de indignación.

-Entre esposos no debe haber secretos-le respondió.

-Yo opino lo mismo-le respondió mordaz.

Ranma hizo caso omiso del comentario -¿Por qué no ves quién te lo envió?-le sugirió -O tal vez ya tienes una idea-

La joven se vio tentada a responder a sus ataques y preguntarle el porqué de su actitud, cuando ella era la que debería estar molesta, pero decidió no hacerlo… al menos no ahora. Sacó del maltratado sobre una pequeña tarjeta igual de deshecha. En cuanto leyó las líneas de la carta, la expresión algo enfadada de su rostro cambió a una de total confusión. Buscó en el interior de la caja y encontró un estuche pequeño, el cual abrió. Pasmada se llevó una mano a la boca al ver el objeto en su interior.

-¿Te sorprende?-preguntó con ironía -Supongo que todos los regalos que recibes son igual de extravagantes-

-¿Qué estás diciendo tarado?-preguntó con el seño fruncido.

-Lo que es obvio –

-No puedo creer que pienses que yo…-

-Un hombre no te envía este tipo de regalos sólo porque sí-dijo mientras pensaba en las palabras que Nabiki le había contado el otro día en aquel café: Hiroto siempre está al pendiente de Akane, palabras que había desechado pensando que eran una intriga más de su cuñada, pero que ahora parecían cobrar sentido -¿Qué relación tienes con él?-preguntó a quemarropa.

-¡Ninguna!-exclamó ofendida.

-No tienes que mentir, ¿sabes? No te culpo. Yo era el que estaba muerto, no tú-

-¡Eres un…!-se calló -¿Cómo se te ocurre pensar eso de mí?-dijo totalmente indignada -Más aun cuando te he dicho que no ha habido nadie-

-¿Qué se supone que debo de pensar?-preguntó furioso, dejando a un lado la frialdad con la que hablaba hace un momento.

-¡Y que quieres que te diga!-exclamó con desesperación -No tengo idea de por qué hizo esto cuando yo no le he dado motivos- dijo y fastidiada puso el estuche dentro de la caja que estaba sobre la mesa.

-Dices que no le has dado motivos. De acuerdo ¿Qué tan seguido ves a Kishaba? Tal vez hiciste algo que malinterpretó- preguntó insensible.

-¡Para tu información lo único que hago es saludarlo si por casualidad llegó a encontrármelo en algún sitio!- -La última vez que lo vi fue en la tienda que está frente al banco- -Eso fue como hace como dos semanas-

Ranma meditó por unos instantes las palabras de ella, así como también sus acciones y reacciones. No había ni un rastro de inseguridad en las explicaciones que ella daba. Miró su semblante lleno de enfado y confusión. Parecía que le estaba diciendo la verdad -¿Hay algo más Akane?-hizo una pausa -¿Algo que no me estés diciendo?-

-Bueno…-

-¿Qué?-preguntó con tono neutral, encubriendo el temor que lo invadía.

-De acuerdo-la chica suspiró con pesadez -Hace años lo traté algo-

-¿Pero si acabas de de- dijo apresurado.

-Déjame terminar-lo interrumpió -No es lo que crees- le aseguró -Cuando Maya era bebé la llevé a clases de natación en su gimnasio-

-¿Sabe nadar?-

- Sí, no quería que fuera como yo-dijo, pensando en que también quería contarle sus propios progresos, pero decidió no hacerlo -Es realmente buena nadando –sonrió levemente.

-¿En serio?-preguntó con un poco de curiosidad.

-Sí- la chica hizo una pausa–En fin… sólo fue un tiempo porque…-

-¿Por qué te callas?-

-…-

-Akane…-

-Un día que fui al gimnasio… Hiroto me confesó que estaba enamorado de mí-

-¡Ese-

-¡Deje el contacto con él después de eso!-exclamó -No quería que pensara que podríamos llegar a ser algo. Hasta la fecha ha sido así. No tengo idea por qué hizo esto-dijo al momento de señalar el objeto.

-¿Eso es todo Akane?-

-…-

-¿No estás omitiendo más? ó al verla indecisa.

-Él…-

¿Qué?-preguntó impaciente.

-Bueno…cuando me confesó sus sentimientos…me besó…-

-¿Lo besaste?-exclamó con furia.

-¡No!-exclamó.

-Akane dijiste que te besó, ¿Por qué te retractas de lo que dices?-dijo con enojo -Otro hombre te besó-pronunció con amargura e inmediatamente sintiendo celos.

-¡Lo niego, porque él me besó a mí! ¡Es completamente diferente! ¡Yo no tuve la culpa!- -Me separé inmediatamente de él… e incluso lo golpee-

-¿Qué tan duro?-preguntó interesado.

-¡Ranma no tengo porque seguir contando esto!-exclamó enojada -Además, yo no sé ni porque me estoy justificando del algo que no soy culpable-sentenció con firmeza -¿Y sabes otra cosa? Creo que está de más hacer énfasis en que no soy la única que te ha besado-

-¿Cómo si yo hubiese pedido aquello?-pronunció asqueado al recordar esos momentos en su adolescencia.

-¡Pues yo recuerdo que cierta beso de una chica china te encantó!-

-¡No es cierto!-

-Sí, claro¡sólo te quedaste ahí!-

-Si a esas vamos, entonces Shampoo me besó a mí-aplicó la lógica de la chica.

-¡Claro que no! ¡Yo vi lo mucho que te gustó! ¡Degenerado!-

-Degenerado el que te besó a ti-replicó -Sólo una mente retorcidase atrevería a hacerlo-

-¡Como la tuya!-

-¡Exactamente!-exclamó y la tomó entre sus brazos para después besarla apasionadamente. La joven rodeó con sus brazos su cuello correspondiendo a los besos de igual manera.

-¿Qué están haciendo?-preguntó alguien con inocencia -Ambos jóvenes se separaron rápidamente avergonzados al ver a su alegre hija.

-Mi amor ya estás aquí-le dijo algo acalorada -¿Y tú tía?-preguntó Akane.

-Ya viene-respondió -¿Qué es lo que estaban haciendo?-preguntó con curiosidad.

-Nada-respondieron apresurados sonriendo, tratando de que a su hija se le olvidara el asunto.

-No es cierto-río–Se estaban besando-mencionó con una amplia sonrisa.

-¡Maya!-exclamó Akane totalmente sonrojada. Después vio a Kasumi entrar.

-Hola Akane-saludó a su hermana -Ranma-dijo neutral -¿Pasa algo?-preguntó al verlos, estaban muy extraños, parecían nerviosos.

-Sí. Mamá y papá se estaban dando un beso –hizo la trastada de avergonzar más a sus padres frente a su tía para su propia diversión.

-Sí que se parece a mí-pensó con pesar -¿Por qué no vamos arriba a jugar?-dijo Ranma apresurado y en seguida la tomó de la mano y salieron de ahí.

-¿Qué fue eso? –preguntó Kasumi con seriedad al ver que habían desaparecido su vista.

-Kasumi no fue nada…-explicó vagamente–Nada…-

-No me pareció que era nada-dijo en tono de reprensión -La niña me acaba de decir lo que vio-

-Es que… nos dejamos llevar-

-Eso no está bien. Aunque sea tu esposo aún no saben hacia donde va lo suyo-la reprendió con seriedad -No pueden jugar con los sentimientos de su hija de esa manera-

-Lo sé… pero no pudimos…-

-Piensa en lo que estás haciendo-dijo secamente -Ya me voy-

-Pensé que habíamos acordado que te quedarías un rato… Inclusive compré tu té favorito…-mencionó cuando sacaba de su bolso el paquete -Yo…-

-Akane te seré honesta, no te entiendo. Hace un par de horas estabas de acuerdo conmigo, llegó yo y mira con lo que me encuentro-

-…-

–Lo dejaremos para otra ocasión-dijo con seriedad -Adiós-


-¿Y Kasumi?-preguntó él a su esposa, la cual estaba recargada en una de las paredes de la sala.

-Tuvo que irse-mencionó con simpleza.

-Oh…-articuló y después deslizó la puerta de la sala para cerrarla -Bueno… -sonrió seductor mientras ponía sus manos sobre la pequeña cintura de ella, pegándola a su cuerpo y enterraba su rostro en su cuello aspirando la dulce fragancia de su perfume -¿En qué estábamos?-le susurró en su oído al momento en el que acariciaba con una mano su espalda de arriba abajo por encima de la suave tela -Ranma-se puso realmente tensa, rechazandola sugerencia que estaba haciendo. En todo ese tiempo, era la primera vez que se atrevía a hacer avances de este tipo -¿Ahora qué?-preguntó él con cansancio al haberse encontrado interrumpido.

Ella lo empujólevemente, poniendo sus manos en el duro pecho de él, haciendo distancia entre ambos -¡Hombres!–pensó interiormente. ¿Se le había olvidado todo? –Si como no-se dijo interiormente. Sólo se encontraba alborotado. Bien recordaba ella como terminaban esos juegos. Una vez que los mismos y abrazos acabarán, regresaría de nuevo a su mal humor. No cabía duda que jamás entendería los instintos del sexo opuesto -Ranma, creo que necesitamos regresar al punto central de lo que estábamos discutiendo- El joven se movió unos pasos hacia atrás, pasándose una mano por el cabello -Quiero aclararlo porque en serio quiero cerrar esta conversación ya-Ranma sólo resopló -Mira no sé porque Hiroto me envió ese regalo cuando yo jamás le he dado una esperanza de poder estar conmigo- Hablaré con él, le pediré una explicación y lo pondré en su lugar como es debido-

-Déjamelo a mí-le aseguró con firmeza. Desde hace mucho tiempo quería ajustar cuentas con él.

-No-respondió con seguridad.

-¡Eres mi esposa! ¡Un hombre se te acerca y se va ir tan tranquilo!-exclamó con un tono de voz moderado, estando consciente que la niña podía escuchar.

-No creo que sepa que tú estás…-

-¿Lo estás defendiendo?-preguntó con enfado.

-No-respondió tranquila -Sólo digo lo que me parece más lógico-

-¡Eso no quita que yo ha-

-Este es un asunto que tengo que resolver yo. No necesito que me defiendas, gracias-hizo una pausa -Y creo que entre menos cuentas le demos a otras personas de todo lo que ha pasado últimamente es mejor-

-Está bien. Te dejaré hacerlo, pero si ese tipo se atreve a seguir buscándote, me importa muy poco si se entera o no de nuestra situación. Si lo sigue intentando, ahora sí que se va a llevar un buen susto al verme-

-Por supuesto Ranma-le dijo en un tono no muy amable.

-¿Qué?-preguntó confundido -¿Todavía estás enojada porque violé tu privacidad?Si es eso te ofrezco una disculpa Akane-respondió con cansancio, sin tomarle mucha importancia.

-Sobrepasaste los limites Ranma-pronunció mirándolo fijamente -Creo que tengo que recordarte que existe una razón por la cual no estamos viviendo bajo el mismo techo y tú sabes muy bien cual es esa razón–sentenció haciendo referencia a las cuentas pendientes que el joven aún no le había rendido -Así que te sugiero que tengas un poco de consideración y respetes mi espacio y privacidad, así como yo lo estoy haciendo contigo-

-Claro Akane- le hizo lo mismo que ella había hecho hace unos instantes.

-¿Qué Ranma? ¿Tienes algo que decirme?- le retó.

-Ahora que lo mencionas también quiero hacer referencia a algo también-se detuvo un instante antes de volver a hablar -Me correspondiste hoy y me has correspondido de igual manera en repetidas ocasiones como si no hubiese pasado el tiempo… como si siguiésemos siendo la pareja que solíamos ser-le dijo seguro.

Se quedó callada por un momento, pero enseguida respondió -Tienes razón-reconoció su punto mientras miraba en otra dirección -Creo que eso debería parar-sentenció ahora enfocando su vista en su rostro, mirándolo directo a los ojos del joven, el cual se encontraba digiriendo esas palabras… palabras que se sentían como un terrible golpe en el corazón -Y también el tiempo que pasas aquí-

Eso no se le esperaba -¡Oye! ¡Eso sí que no!-exclamó no alzando mucho la voz, pero no así ocultando su malestar -Me importa un bledo si no vivo contigo pero no me vas a quitar a mi hija-dijo con dureza sin pensar en lo que había dicho.

-Yo no dije eso-pronunció con la mayor tranquilidad que pudo, aguantando lo que su esposo acababa de decir.

-¿Sabes qué? Mejor me voy-Ya estaba harto de discutir. Se sentía incapaz de razonar algo ahora –Nos arreglamos después, pero que te quede claro que no me voy a alejar sólo porque a ti se te da la gana-

-Si eso crees que pienso, de acuerdo. Así que como acabas de decir, hablamos después-

-Adiós… sólo subiré a despedirme-mencionó y deslizó la puerta para abrirla.

-Ranma…-

-¿Sí?-dijo sin voltear.

-Sólo quería decirte que…-dudó un momento, pero se decidió a hacerlo -Quería decirte que cuando Hiroto me besó yo… no sentí nada-confesó -Eso es todo-comentó ella. Se quedó unos segundos en la puerta, pero nunca volteó y después salió definitivamente de ahí para tomar dirección a la segunda planta.


-¿Quieres que salgamos?-le preguntó la muchacha de cabellos castaños rojizos que lo abrazaba por la espalda.

-No –respondió negativo, mirando hacia su escritorio.

-Anda, no seas aburrido –mencionó ella cuando se ponía frente a él.

-¡Noriko ya te dije que no!-exclamó molesto ante su terquedad -Perdóname, no quise gritarte-se disculpó cuando vio el rostro serio de la joven-

-Hiroto algo te está molestando-pronunció segura.

-¿Por qué dices eso?-

-Porque has estado muy inquieto-hizo una pausa -Has tenido la vista clavada sobre ese teléfono desde hace mucho, ¿Esperas una llamada?-preguntó con sospecha, recordando lo que había descubierto. ¿Esperaba la llamada de esa mujer?

-Es algo sin importancia-

-¿Estás seguro?-

-Estoy muy seguro-le dijo sonriendo levemente.

-Bien, si tú lo dices te creo-sonrió dulce, se puso de puntillas y besó los labios del joven que en un principio se encontraba sorprendido y tenso con los ojos muy abiertos,pero después se relajó y respondió a las caricias de la muchacha –Akane-pasó por su mente aquella mujer a la que amaba. Se separó y caminó unos pasos lejos de la chica -No me siento bien. Creo que deberías irte-

-Por supuesto… No quiero seguir enfermándote-dijo herida, se dio la media vuelta y salió.

-¡Noriko!-


-Hey-saludó a la joven sentada en el escalón que observaba el estanque.

-Hey- saludó con suavidad, ya sabía que era él desde que lo escuchó estacionarse.

-¿La noche es bonita, cierto?-dijo al tomar asiento junto a ella.

-Sí-respondió ella con un tono suave.

-Mmmm... espero no haber roto las reglas-mencionó algo incomodo.

-Ranma, ¿Qué estás diciendo? Esta es tu casa también… - le aclaró mirándolo fijamente a los ojos –Perdóname-dijo algo avergonzada -Creo que no escogí las palabras correctas para discutir sobre el cómo vas a convivir con Maya y el cómo le explicaremos lo que somos-

-Está bien…-dijo para restarle importancia a ese trago amargo de hace unas horas -Es algo que tenemos que hacer. No es justo para ella-

–Todo el día he estado pensando mucho… en nosotros-

-Yo igual-reconoció, en verdad había pensado en todo lo que se habían dicho y lo mucho que le había servido estar solo reflexionando -Akane-llamó su atención -Odio cuando peleamos y más de la manera en como lo hicimos hoy-

-Yo también-

-Lo siento-se disculpó -Siento haberte acusado de…-se calló, avergonzado de sus acciones -Me porté como un idiota-

-Ranma-llamó su atención -¿Cuántas veces no te acusé yo a ti de cosas?-dijo recordando que ella tampoco era muy inocente en eso del momento de sacar conclusiones precipitadas.

-No trates de hacerme sentir mejor. Lo reconozco, me equivoqué-

-Ranma-dijo, pero se vio interrumpida.

-Akane, sí me importa el vivir contigo… con todo lo que conlleva ello-pronunció mirándola con intensidad -No sabes cuanto quisiera quedarme a vivir con ustedes… pero sé que ahora no es lo correcto-suspiró-Te prometo que haré todo lo posible para poder decírtelo todo-pronunció mientras tomaba su mano, en señal de pedirle su confianza -Déjame arreglar unas cuantas cosas más… sólo sigue confiando en mí-le suplicó.

-Está bien-le dio un ligero apretón a su mano-¿Y ahora que vamos a hacer?-suspiró -Aunque seamos esposos no podemos actuar como tales-pronunció con pesar -No hasta que se resuelva completamente esta situación-

-Lo sé-pronunció con suavidad -Pero yo ya pensé en algo que puede ayudarnos-mencionó mientras sonreía levemente.

-¿Mmm…?-articuló confundida.

-¿Por qué no empezamos de nuevo?-sugirió con suavidad -No podemos comportarnos como esposos, pero ¿quien dijo que no podemos hacerlo de otra manera?-

-No comprendo…-pronunció confundida.

-Hablo de tomar las cosas con más calma… de ir paso a paso como dos personas que disfrutan de la compañía del uno del otro-dijo con suavidad.

-Espera… ¿Te refieres a….-hizo una pausa -¿Tener citas?-

-¿Quieres hacerlo?-preguntó sonriendo.

La joven estaba algo sorprendida, pero correspondió su gesto, sonriendo de igual manera -¿Por qué no?... No tuvimos muchas citas cuando éramos más chicos… o al menos no les llamábamos así-río al decir esto último.

-Eso es cierto- Así que,¿qué te parece si empezamos ahora?-dijo sonriendo ampliamente, causando la confusión de la chica. El joven se levantó del suelo, desapareció unos instantes de su vista para luego aparecer con dos enormes copas de helado en sus manos. Tomó de nuevo asiento y después entregó a ella una de las copas que hace unos minutos había comprado en la heladería que solían visitar desde sus años adolescentes.

-Ranma…-pensó con dulzura. Era en momentos como este cuando la sorprendía y ella llegaba a preguntarse como un hombre que se comportaba como un verdadero patáncuando en verdad se lo proponía, también podía llegar a convertirse como el hombre que pensaba en todo, el considerado… e inclusive el romántico…

-No es exactamente una cita, ya que técnicamente se tiene que salir para que sea una cita-mencionó al momento de entregarle una cuchara -Pero considerando en los términos que quedamos hace rato… y también que ahora tenemos algo que cuidar… -mencionó mirando hacia la antigua habitación de Akane.

Comprendió lo que quería decirle -¿Por qué no lo llamamos ensayo?-ella le sonrió cómplice y él devolvió el gesto. Después ambos enfocaron su vista en el estrellado cielo de aquella hermosa noche clara. Cualquiera que pudo haber contemplado ese cielo, hubiese llegado a la conclusión de que esa charla había terminado de manera encantadora…

-¡Oye!-exclamó en un tono no muy fuerte -¿Por qué comes de mi helado, cuando tienes el tuyo?-

-¡Pero no tengo de ese sabor! –le respondió en ese mismo tono de voz.

-¡Es tu culpa! ¿Por qué no lo pediste como lo querías?-

-¿Qué no puedes compartir?-esta vez alzó un poco más el tono.

-¡No hables tan fuerte!-susurró.

-¡Yo no fui el que empezó!-respondió en voz baja -¿Sabes? ¡Ahora ya sé por qué no tuvimos muchas citas!-

-¡Ranma!-exclamó en voz baja.


Notas: Nunca pueden terminar de discutir, ¿no? :P Respecto a este capítulo, creo que recordamos otra vez el hecho del por qué nuestra pareja no vive bajo el mismo techo.

Gracias por sus reviews a: Tenubrium Sama, Mi55 5tarFir3, anne saotome tendo, CrisSs-LunaBell y susyakane.

¡Dejen reviews, por favor! Quiero leer sus comentarios :P

¡Nos leemos pronto!