Solo paso y dejo esto por aquí, y en mi defensa solo digo que no tenía computadora, bueno mas bien si tenía pero no funcionaban varias teclas.

Gracias, y me voy antes de recibir tomatazos por el retraso.


Había pasado una semana de su regreso del capitolio, una semana bastante tensa entre Katniss y Peeta. Por una parte, Peeta estaba preocupado por Erika, no sabía que era lo que estaba tramando pero una cosa sí estaba seguro: Erika no se iba a quedar con los brazos cruzados ante su rechazo, además tenía que preparar todo junto con el alcalde ya que la cosecha era en unos días; y por otra parte, Katniss, observando a Peeta, inquieta por su cambio de actitud. Ya no era pensar solamente en que Peeta estaba extraño, sino que era algo más.

-¡Mamá, Josh se ha terminado mis bollos de queso!

Katniss regresó de estar absorta en sus pensamientos y puso atención en sus hijos.

-¿Qué pasa, Rue?

-Josh se ha terminado mis bollos de queso.

-Tú papá hizo más antes de irse con el alcalde, están en el horno.

-Son todos míos – aclaró Rue.

Peeta pasaba mucho tiempo en la cocina horneando o bien pintando, eso significaba que estaba muy preocupado por algo. De antemano eso lo sabía Katniss, pero quería saber que era lo que le estaba pasando a su esposo. Sentía que el tiempo estaba retrocediendo, que Peeta estaba siendo como aquel vencedor saliendo de la arena.

-Gale- susurró Katniss.

-¿Qué dices mami?

-Nada. ¿Qué les parece si vamos a casa de abuelita y de tía Prim?

-Sí, sí, sí – gritó Rue y Josh sonreía contento.

Katniss sabía que Gale era su mejor amigo, pero al igual, era muy amigo de Peeta, así que seguro él sabía algo de lo que le pasaba a su esposo. Así que decidió dejarle los niños a su madre y hermana para salir al bosque a buscar a Gale.

Mientras caminaba por el bosque, podía ver las diferentes trampas que ya había puesto su mejor amigo, había otras un poco mal hechas, supuso que eran de su hija Rue. Vio un venado caminando y preparó su arco. Llevaba tiempo sin ir a cazar como antes, ahora su tiempo era para su esposo e hijos. Se sintió feliz recordando cuando salía a cazar con su padre y la sensación de apuntar a una presa. Tenía el ojo puesto en el venado a punto de disparar.

-Hola, Catnip.

El venado al escuchar voces salió corriendo.

-Demonios, Gale.

-¿Para qué lo quieres? ¿No tienes suficiente comida en tu casa?

-No lo quería para mí, se lo iba a dar a Sae.

-Como sea, déjalo en paz.

-¿Desde cuando eres el protector de los animales del bosque? He visto muchas trampas tuyas de camino aquí.

Gale guardó silencio por un momento y caminó por el bosque encontrando una de sus trampas con un conejo muerto. Katniss lo siguió también en silencio.

-Haymitch bebe, Peeta hornea o pinta… yo cazo.

-¿Es lo que te recomendó el doctor Aurelius?

-Yo no voy con ese doctor.

-Deberías. A Peeta le ayudó mucho.

-Peeta sufrió más que yo los juegos. Él estaba solo, yo no.

Katniss bajó la mirada triste. Eso era cierto. Gale siempre supo que mientras estaba en los juegos había gente apoyándolo y más su propio mentor. Sabía que había sobrevivido gracias a Peeta.

-Aun así, nada pierdes con ir con el doctor Aurelius.

-¿Qué haces aquí, Katniss? – Le preguntó Gale para cambiar de tema - ¿Dónde están tus hijos?

-Con mamá y Prim.

Gale frunció el ceño guardando el conejo en su bolso.

-Quería hablar contigo.

-¿Conmigo? ¿De qué?

-De Peeta.

Gale la vio por un momento serio, después se dirigió buscando su otra trampa. Katniss de nuevo lo siguió.

-Sabes que ha estado actuando muy raro.

-No sé de que hablas.

-Lo noto diferente.

-Habla con él, eres su esposa, yo no.

-¿Crees que no lo he intentado? Me dice que no le pasa nada y cuando insisto se enoja. Se comporta como cuando recién nos casamos.

-Deja de molestarlo entonces – Katniss lo vio indignada - ¿Qué?

-Quiero saber que le pasa a Peeta y tú lo sabes.

-Yo no sé nada.

-¿A que van al capitolio, Gale? – Gale arrancó una de sus trampas al ver que no había ninguna presa en ella, para después empezar otra de nuevo -¿Gale?

-Katniss, ya lo sabes. Peeta empezó con el almacén de las teselas y los demás distritos quisieron hacer lo mismo. Peeta simplemente va a explicarles cómo se maneja. Eso es todo.

-¿Y porque al capitolio y no a los distritos? – se cruzó de brazos Katniss.

-Snow quiere saber cómo lo van a manejar. Siempre está presente en las reuniones de los alcaldes con Peeta.

-¿Entonces no entiendo que le pasa?

-En unos días es la cosecha. Tal vez está preocupado por eso.

-Tal vez- le dijo Katniss en un susurro no muy convencida.

Peeta había estado ayudando a su padre en la panadería, pasaba el mayor tiempo posible lejos de Katniss. Cuando estaba en casa con sus hijos, ella lo observaba como intentando entrar en su mente y saber que era lo que le pasaba. Eso lo irritaba y terminaban en una discusión. Había decidido mantener distancia con ella, pronto serían los juegos y tenía la esperanza de que el vencedor fuera un hombre y tal vez Erika se encapricharía con él, quedando todo en el olvido y seguir como antes.

Estaba decorando un pastel cuando escuchó voces en la parte trasera de la panadería, en la cocina.

-Aquí esta Peeta, vete.

-Papá, por favor, con lo que me pagan en la mina no me alcanza ni para la renta.

-Te dije que no te quería ver más por aquí.

-Estoy en rehabilitación, llevo semanas sin tomar.

-No te creo.

-¿Qué haces aquí, Chris? – preguntó Peeta a su hermano entrando a la cocina.

-Ya se iba – contestó el Sr. Mellark.

-Necesito dinero, necesito volver a trabajar aquí en la panadería.

-¿Trabajar? Aquí no trabajabas. Papá es quien se levanta a las cuatro de la mañana todos los días para empezar a prender los hornos ¿tú que hacías? –Chris bajó la mirada - ¿recuperarte de la borrachera del día anterior?

-Estoy deprimido, mi esposa me abandonó y se llevó a mi hijo.

-Porque no le dabas ni para comer ¡Te gastabas todo el dinero en alcohol!

-No quiero que discutan aquí – les dijo su padre – los clientes pueden escuchar.

-Lárgate – le dijo Peeta.

-Me van a correr del departamento si no pago.

-¡Que te largues!

-Papá, por favor…

-¡LARGATE!

Peeta empujó a su hermano empezando así una pelea entre ellos. Chris estaba desesperado y Peeta estaba enojado con él. Era el momento para sacar a golpes todos sus sentimientos y emociones. El señor Mellark intentaba separarlos, pero eran dos hombres fuertes que se daban golpes con el puro puño. No tardaron en empezar a tirar cosas al piso por toda la cocina y el ruido se hizo más fuerte.

Delly, quien atendía a unos clientes en la panadería, al darse cuenta que se escuchaba mucho ruido en la cocina y que los clientes intentaban asomarse por la puerta, con una sonrisa amable los atendió lo más rápido posible para que se fueran. Al quedarse sola, cerró la puerta principal y corrió para ver qué pasaba. Todas las mesas estaban tiradas, los costales de harina servían para amortiguar las caídas y los huevos estaban estrellados en el piso.

Tanto Delly como el señor Mellark intentaron de todo para separar a Peeta y a Chris pero sin éxito.

-¿Qué hacemos? – preguntó Delly desesperada, los hermanos Mellark se daban con todo.

-Llama a Gale o a Haymitch. Ve y busca ayuda.

Gale y Katniss apenas iba llegando a la panadería con algunas presas en el bolso. Habían atrapado algunas ardillas que tanto le gustaban al suegro de Katniss. Vieron correr a Delly en dirección a ellos.

-¿Qué pasa, Delly?

-Adentro – señalaba la panadería – Chris y Peeta se están peleando, no más bien, se están matando.

Los tres corrieron a la panadería. Gale fue el primero en entrar y agarró a Peeta haciendo el mayor esfuerzo. Peeta era muy fuerte y estaba muy enojado, era por eso que iba ganando la pelea. Él solo tenía algunos golpes en la cara, en cambio Chris estaba sangrando de la ceja y de la boca, además se tomaba el estomago con la mano. Katniss ayudó a Chris al verlo tan mal, eso hizo que Peeta se enojara aún más.

-¡QUE SEA LA ULTIMA VEZ QUE TE VEA AQUÍ! –le gritó Peeta a su hermano.

-Ya, Peeta – le dijo Gale al no poder detenerlo más.

-Katniss, ayúdame por favor- rogaba Chris.

-¡Aléjate de mi esposa! – Peeta había podido soltarse de Gale y jaló de la camisa a su hermano, pero de inmediato, Gale de nuevo lo empujó hacia él.

-Ya basta, Peeta – Katniss se interpuso entre los hermanos – es tu hermano.

-Éste borracho no es nada mío ¿acaso fue a despedirse de mi cuando me fui a los juegos? Sabía que era posible que yo muriera y ni así le importó. Después solo me buscó por dinero.

-Chris, vete – le ordenó su padre.

-Papá, no tengo dinero, me van a correr del departamento y me voy a quedar en la calle. No he muerto de hambre solo porque Katniss me ha dado de comer.

Katniss pudo sentir la mirada penetrante de Peeta, así que solo cerró los ojos para no verlo a la cara.

-Delly, acompaña a Chris, por favor.

Delly ayudó a levantar a Chris ya que no podía caminar bien debido a los golpes. Al salir de la panadería, Gale soltó a Peeta.

-Hoy cerraré la panadería hasta recoger todo esto – el señor Mellark señaló todo el piso desordenado – pero por ahora prefiero irme a acostar un rato, me duele mucho la cabeza.

Se hizo un silencio al ver salir al padre de Peeta, era como si hubiera envejecido 5 años durante esa pelea. Estaba triste y preocupado.

-Iré por mamá y mis hermanos para ayudar a limpiar todo esto – les dijo Gale saliendo él también.

Katniss se quedó sola con Peeta quien aún la miraba furioso. Ella buscó una toalla y la mojó con agua fría. Apenas se la iba a poner en la cara a Peeta donde tenía un golpe, cuando él se la arrebató con fuerza.

-Seguiste ayudándolo ¿verdad?

-Solo le daba de comer.

-Tú le dabas de comer y no tenía dinero para pagar la renta ¿y lo que le pagan en la mina?

-No sé.

-¿No sabes?

-Está en rehabilitación.

-No, no lo está. Ya investigué y solo fue a una sesión ¡solo una! Todo lo que gana en la mina se la gasta en bebidas.

Katniss lo vio sorprendida. Ella había creído en Chris y sus ganas de ser alguien digno para su hijo. Era por eso que lo ayudaba, además de ser el hermano de Peeta, quería que él recuperara a su familia. No le había dado mucho dinero, pero si le daba de comer casi a diario.

-No sabía que habías investigado.

-Claro que lo hice. Te recuerdo que yo crecí con él y lo conozco muy bien.

La situación entre Katniss y Peeta había empeorado. Katniss no sabía qué hacer, Chris seguía pidiéndole de comer, así que ella le pidió de favor a su madre que lo hiciera, claro a escondidas de Peeta. Se sentía entre la espada y la pared.

Una tarde, dos días antes de la cosecha, llegaron Finnick, Annie y Johanna a visitarlos. Habían pasado un agradable rato durante la comida en casa de Gale y Madge, aunque Katniss notaba muy nervioso a Peeta. Como si la repentina visita de sus amigos vencedores lo hubiera alarmado mucho.

-¿Qué les parece un copita de vino en mi casa? – preguntó Haymitch.

-Ni se molesten – les dijo Madge – eso significa que quieren hablar solo ustedes.

-Que lista eres, preciosa – le sonrió Haymitch – pero no te ofendas, es solo plática de los juegos.

-Lo sé. Ven, Katniss, vamos a mi habitación.

En cuanto escucharon subir a Katniss y Madge, Finnick vio directamente a Gale.

-Será mejor que nos vayamos al despacho – comentó Gale, sabía que su amigo quería hablar de algo serio.

Ya todos acomodados en el despacho, Haymitch sirvió una copa de vino a todos.

-¿Y bien? – Dijo Gale recibiendo su copa de manos de Haymitch -¿Qué hacen aquí dos días antes de la cosecha?

Peeta vio sumamente nervioso a sus amigos.

-¿Recuerdan que Snow dijo que estos juegos iban a ser diferentes? ¿Qué iba a romper todas las reglas? – tanto Haymitch, Gale y Peeta asintieron – pues bien, ya sabemos una.

-¿Cuál?

-Se van a agregar dos tributos más – dijo Johanna.

-¿Dos más? –Preguntó extrañado Peeta -¿de qué distrito?

-Del capitolio.

Tanto Haymitch, Gale y Peeta se sorprendieron.

-¿Qué? ¿Del capitolio? Jamás se había hecho esto, ni siquiera en el vasallaje.

-Pues Snow esta con todo con esto del cambio de reglas.

-Esto es muy extraño – dijo Haymitch - ¿para qué quiere gente del capitolio en los juegos? Se supone que es la gente que más lo apoya y más ahora que es reelección.

-¿Saben algo más? – preguntó Peeta.

-Aun no – contestó Johanna – fue lo único que pude sacarle a un borracho que me llamó hace días porque se sentía solo.

-Yo escuché que… -dijo Annie viendo a Finnick, sabía que lo que iba a decir lo escuchó de una persona del capitolio en las mismas circunstancias de Johanna, pero Finnick simplemente no la vio, porque sabía de antemano de quien lo había escuchado – las urnas van a ir directamente a los distritos desde el capitolio. Selladas.

-¿No las va a hacer cada distrito?

-No, las va a hacer el capitolio y las va a enviar a los distritos.

Todos se quedaron pensando para que se hacía eso. Es verdad que el capitolio manejaba un censo de las personas de los distritos, en especial los que están en edad para entrar a los juegos. Pero nunca se tomaban la molestia de ellos hacer las urnas, lo hacía personal del alcalde de cada distrito.

-Pues no queda más que esperar a la cosecha – concluyó Gale.

La mañana de la cosecha, Peeta se levantó más temprano que de costumbre. Como era habitual, Katniss lo acompañaba durante todo el día. Como esposa de un vencedor permanecía a su lado mientras se llevaba a cabo la cosecha. En el estrado únicamente estaban los vencedores, sus esposas, el alcalde y obvio, Effie Trinket, en el caso del distrito 12, así como agentes de la paz. Eran ellos quienes se encargaban de darles la bienvenida (por así decirlo) a los nuevos tributos.

-¿Cómo vas con Peeta? – le pregunto Madge a Katniss mientras esperaban a sus esposos quienes estaban con Effie y el alcalde.

-Mal, sobre todo después de la pelea con su hermano en la panadería.

-¿Crees que ha estado así por su hermano?

-No, no creo que sea eso.

-Effie ¿Por qué no podemos ver la urna antes? – preguntaba el alcalde acercándose a las dos mujeres.

-Es parte de las nuevas reglas por ser el último año del presidente Snow. Me dieron indicaciones muy estrictas de que no se deberían abrir las urnas hasta el momento de nombrar el tributo.

-No entiendo porque.

-Lo único que me dijeron es que los nombres están escritos como han sido registrados cuando nacieron. El capitolio aún no tiene un censo actualizado de las mujeres que ahora llevan el apellido de sus esposos.

-No creo que haya muchas mujeres entre 12 y 22 años de edad que estén casadas – comentó Peeta.

-Recuerda que éste año van a cambiar las reglas, Peeta – le dijo Effie.

-¿A qué te refieres?

-Ni nosotros lo sabemos. El comité de los juegos éste año ha estado muy sospecho y no han querido decir nada.

Tanto Haymitch, Gale y Peeta se vieron preocupados. Ellos como mentores de los nuevos tributos tenían que ayudarlos a sobrevivir en la arena pero si todo iba a estar cambiando, no sabían ni cómo iban a trabajar con ellos.

Dio inicio la cosecha. El alcalde dio unas palabras a su distrito pasándole el micrófono a la sonriente Effie, quien como cada año recitó el mensaje del presidente en el video transmitido.

Katniss estaba a un lado de Peeta, volteó a ver a su amigo Gale quien tenía la mirada perdida entre los jóvenes que estaban frente a él; Madge tomándole la mano para darle fuerza. Katniss recordó el día de la cosecha cuando su mejor amigo salió tributo y después un desmayo. Ahora ahí estaba sano y casado con el amor de su vida. Haymitch, parado en la misma posición que ella recordaba desde que era niña. Muchos años Haymitch era el único arriba del estrado, solo. Ahora los acompañaba Gale y Peeta, y como eran los únicos casados, Madge y ella deberían estar también para recibir a los nuevos tributos. De nuevo vio a Peeta, con la mirada fija en la pantalla donde se trasmitía el mensaje del presidente, quiso tomarle la mano pero él las tenía firmemente agarradas entre sí.

Terminó el mensaje y Effie sonrió ante todos.

-Bueno, como ya todos saben, después de los juegos se llevará a cabo la elección de nuestro presidente de Panem, o tal vez no sea nuevo, el Presidente Coriolanus Snow será reelegido de nuevo. Pero cómo ha sido una costumbre en el capitolio, el último año de un presidente puede cambiar las reglas en sus últimos juegos. Todo puede pasar, todo está permitido. Así que nosotros también cambiaremos en nombrar primero al tributo varón ¿les parece? – volvió a sonreír.

Se escuchó un suspiro y murmullos de nervios en el lado de los varones. Effie caminó hacia la urna de los varones, con la ayuda del alcalde quitó el sello que venía desde el capítulo y tomó un pedazo de papel con el nombre del tributo. Al leerlo se quedó paralizada durante unos segundos, parpadeó y carraspeó antes de nombrarlo.

-El tributo varón del distrito 12 es… Christopher Mellark.

Peeta abrió la boca y los ojos asombrado, Katniss se tomó el pecho con la mano asustada, mientras que Haymitch, Gale, Madge, el alcalde y Effie veían a Peeta preocupados y asombrados.

En toda la plaza se escucharon murmullos de asombro al no poder creer que el hermano de un vencedor fuera el nuevo tributo, sobretodo que ya no tenía la edad para estar en los juegos.

Chris caminó hacia el estrado en medio de esos murmullos. No estaba ebrio, para su mala suerte, estaba muy consciente de lo que le esperaba. Cuando subió vio a Peeta que lo veía completamente en shock, vio a Katniss quien ya tenía los ojos llenos de lágrimas.

Effie lo abrazó por el hombro también sin saber qué hacer, se sentía igual de confundida que sus amigos.

-Bien… démosle un aplauso a nuestro tributo varón del distrito 12 – no se escuchó nada mas que murmullos de asombro. Effie carraspeó – bueno…ahora las damas.

Respiró dejando a Chris frente a la plaza. Estaba justo frente a su hermano y cuñada.

-Peeta – susurró Katniss pero Peeta no le contestó, tenía la mirada fija en la espalda de su hermano – dime algo – pero no hubo respuesta.

De nuevo Effie pidió ayuda al alcalde para quitar el sello del capítulo en la urna. Tomó el pedazo de papel y lo desdobló. Effie ya no pudo ocultar su asombro y se agarró el pedestal del micrófono para no caer. Abrió los ojos y la boca intentando decir algo pero no salía nada de sonido. Sus ojos se empezaron a llenar de lágrimas que cayeron sobre su rostro. Todos la veían sin saber que estaba pasando.

Fue como Peeta quitó la mirada en su hermano y volteó a ver a Effie. El alcalde, al ver que Effie no decía nada, le tomó el brazo para que continuara.

-El…tributo – Effie volteó hacia la pareja Mellark con los ojos rojos y el maquillaje derramado – Katniss Everdeen.

En toda la plaza se escuchó un grito de asombro. Katniss vio a Effie totalmente sorprendida, esperando que le dijera que se había equivocado. Peeta empezó a negar con la cabeza viendo a Effie, le arrebató el pedazo de papel y ahí estaba: Katniss Everdeen.

-No puede ser Effie – le dijo Peeta completamente rojo.

-Peeta… lo siento.

-Debe de haber un error – dijo Gale – ella es la esposa de un vencedor, su nombre no debe de aparecer en las urnas.

-Este año todo está permitido – dijo Haymitch viendo a Peeta con tristeza.

-No, no, no ¡NO! – gritó Peeta y aventó la urna en el piso haciéndola estallar, se agachó y abrió otro pedazo de papel "Katniss Everdeen", abrió otro "Katniss Everdeen", Gale también se agachó ayudando a su amigo y obtuvo el mismo nombre "Katniss Everdeen" era el único nombre en toda la urna.

Los agentes de la paz empezaron a retirar a toda la gente en la plaza al ver lo que estaba pasando en el estrado.

Haymitch fue quien aventó la urna de los tributos varones y abriendo los pedazos de papel, todos tenían el nombre de Christopher Mellark.

-¿Qué está pasando? – preguntó Madge.

Gale vio a Peeta y éste entendió a la perfección lo que le transmitía su amigo con la mirada. Sin decir absolutamente nada y sin ver a nadie, entró al edificio de justicia.

Katniss se encontraba en aquella habitación donde los tributos se despedían de sus familiares antes de irse a los juegos. Prim y su madre no sabían que estaba pasando y no podían preguntar porque ahí se encontraban Rue y Josh, ajenos a lo que estaba ocurriendo.

-Mamá, cuida a mis hijos, por favor.

-Pero Katniss, tú te casaste con Peeta precisamente para que ni Prim ni tú estuvieran en la cosecha.

-No sé qué está pasando, mamá.

-¿Y Peeta? – preguntó Prim.

-No ha venido, nadie, solo Effie y Madge – dijo con tristeza.

Mientras tanto Peeta ya había destruido la oficina del alcalde. Aventaba todo y rompía cuanta cosa se le ponía enfrente. Tanto Gale como Haymitch le pidieron al alcalde que los dejara solos.

-Todo es mi culpa – dijo Peeta con los ojos rojos y dejándose caer en el suelo.

-Claro que no, es culpa de Erika Snow y su abuelo.

-Ella me dijo que me iba arrepentir por haberla rechazado.

Haymitch dio un fuerte golpe de frustración en el escritorio del alcalde.

-Tal vez podamos hacer algo – dijo Gale.

-No, todo fue muy bien planeado.

Se quedaron un momento Gale y Haymitch tratando de buscar una solución mientras escuchaban los lamentos de Peeta aun tirado en el piso. Sonó el celular de Haymitch, de inmediato lo contestó.

-¿Haymitch?

-Hola, Mags, lo siento no es un buen momento…

-Annie y Finnick.

-¿Qué?

-Son tributos de nuevo.

-¿Cómo?

-Sí, sus nombres estaban en las urnas.

Haymitch vio a sus amigos sorprendidos con el celular en la oreja.

-No puede ser – dijo en un susurro.

-No sabemos qué está pasando ¿también en tu distrito fueron vencedores quienes salieron sorteados? –preguntó Mags.

-No, fueron el hermano de Peeta y…Katniss.

-¿Qué?

-Sí, nosotros tampoco sabemos que está pasando.

-Le hablaré a Johanna para saber que está pasando en el distrito 7. Dile a Peeta, que lo siento mucho.

-De acuerdo.

-¿Qué pasó? – preguntó Gale.

-Annie y Finnick… son los tributos del distrito 4.

Tanto Gale como Peeta se sorprendieron.

-Entonces esto no es solo de Erika – dijo Gale – es de Snow, seguro se enteró que Finnick está apoyando a Plutarch.

-¿Qué le vas a decir a Katniss?

-La verdad, Haymitch, le voy a decir que por mi culpa, ella… Dios ¿Qué voy hacer? No voy a soportar verla sufrir en la arena, que alguien…

-Katniss es muy inteligente, sabe defenderse, tal vez pueda ganar los juegos.

-Tenemos que investigar quienes son los demás tributos. Debo hacer unas llamadas, los veo en el tren. Peeta, tienes que despedirte de tus hijos y hablar con Katniss, no tenemos mucho tiempo. – le dijo Haymitch saliendo de la oficina del alcalde.

-¿Quieres que hable yo primero con Katniss? – le preguntó Gale una vez que se quedaron solos.

-Sí, también debo ver a mi hermano y a mi padre – le dijo tomándose la cabeza pensando en su padre. Otro hijo que tenía que despedir porque iba rumbo a los juegos. Ahora que era padre lo entendía mejor que nadie.

Katniss estaba sola en la habitación viendo por la ventana, no entendía porque Peeta no iba a verla, ahora lo necesitaba más que nunca. Había estado llorando al despedirse de sus hijos, de su hermana y de su madre. Sabía que ellos iban a estar bien, pero tal vez nunca más los volvería a ver y eso le dolía hasta el alma.

Volteó al escuchar la puerta abrirse.

-Gale – se lanzó hacia el él abrazándolo.

-Todo va a estar bien, estamos investigando que está pasando.

-¿Por qué estaban únicamente los nombres de Chris y mío en las urnas? – le preguntó separándose de él.

-Katniss… han pasado cosas que tú no sabes…

-¿Es por esto que Peeta ha estado extraño últimamente?

-No, él no sabía que esto iba a ocurrir.

-¿Dónde está él?

-Estuvo en el despacho del alcalde aventando cosas. Está desesperado.

-¿Cuándo lo voy a ver?

-En un momento.

-¿Qué voy hacer, Gale?

-Sabes usar el arco, Peeta y yo vamos a enseñarte muchas cosas una vez que estemos en el capitolio. Eres inteligente, ágil, puedes sobrevivir. Si Peeta, Haymitch y yo pudimos, tú también podrás.

-Somos 24, y solo uno sale vivo.

-En realidad, ahora serán 26. El capitolio tendrá también tributos.

-¿Qué?

-Sí, lo supimos apenas unos días, cuando vinieron Annie, Finnick y Johanna. Este año fueron muchos cambios en los juegos.

Tocaron a la puerta. Gale abrió sabiendo que era hora de marcharse.

-Debemos irnos – les dijo Effie.

-¿Y Peeta?

-Te verá en el tren.

-¿Quieres que Madge venga con nosotros? – le preguntó Gale.

-No, le dije que apoyara a mi madre y a mi Prim con los niños – Gale asintió en acuerdo.

Cuando Katniss subió al tren, Chris ya estaba sentado viendo hacia la ventana. Hubiera deseado ver a su hijo y a su esposa para despedirse, pero ellos estaban en otro distrito. Katniss al verlo, lo abrazó, dándole a entender que estaba apoyándolo, aunque estuvieran en la misma situación. Si pensaba sobrevivir ¿acaso iba a matar al hermano de Peeta?

-Salimos en cinco minutos – anunció Effie.

-¿Y Peeta?

-Te está esperando, Katniss – le dijo Haymitch quien acababa de aparecer tras una puerta, indicándole con la mano el camino.

Katniss ya había viajado en ese tren varias veces, así que supo dónde estaba Peeta exactamente.

-¿Qué hubiera pasado si hubiera nombrado primero al tributo mujer? – se preguntó Effie viendo salir a Katniss.

-¿Por qué lo hiciste?

-Me lo recomendó Erika, la nieta de Snow, me dijo que yo también podría aportar algo al cambiar el orden al nombrar los tributos. Pensé que era buena idea.

-Seguro porque Peeta se hubiera presentado como voluntario para estar con Katniss en la arena. Esa chica es muy lista.

-No lo entiendo.

-Olvídalo, Effie.

Katniss entró a la sala que se encontraba al inicio del tren. Tenía ventanas alrededor, así que se podía ver el paisaje que recién empezaba fuera del distrito 12. Peeta estaba parado viendo por la ventana con los brazos cruzados.

En cuanto Peeta volteó a ver a Katniss, ella supo por esa mirada todo lo que él estaba sufriendo. Ya no era el Peeta de días anteriores que estaba distraído y de mal humor, era su Peeta. El que ella estaba profundamente enamorada.

Sin pensarlo dos veces, ella se lanzó hacia él y lo abrazó fuertemente. Peeta de inmediato le correspondió y permanecieron así unos minutos.

-Debo decirte algo – le dijo Peeta muy despacio aun abrazándola.

Katniss se separó de él y le acarició una mejilla con cariño.

-Siéntate, por favor.

Ella se sentó, pero Peeta tardó unos segundos en hacerlo. No sabía por dónde empezar.

-Hace un año, en los últimos juegos, estaba buscando patrocinadores para nuestros tributos – empezó pausadamente su historia – era una cena de empresarios y pensé que presentándome ahí, iba poder convencer a alguien para dar dinero. Todo iba muy bien, había podido encontrar dos patrocinadores, no daban mucho, pero algo era algo.

Hizo una pausa, dando un gran respiro.

-Fue ahí donde me encontré con… con la nieta de Snow.

Katniss se puso seria. Recordaba a esa chica en la fiesta del capitolio y de pronto todo tuvo sentido. El nerviosismo de Peeta en esa ocasión y los constantes viajes al capitolio. Se levantó intentando reunir fuerzas para no llorar.

-Ella… ella y tú son…

-No – Katniss volteó a verlo – ella pagó por mi como cualquier vencedor.

Abrió los ojos sorprendida y las lágrimas comenzaron a caer.

-Jamás paso nada entre nosotros – le dijo Peeta acercándose a ella – utilicé las bebidas ¿Recuerdas que te platique lo que hacía cuando recién salí de la arena?

-¿Un año, Peeta?

Peeta bajó la mirada, se sentía terriblemente mal por haberle mentido y ocultado la verdad.

-No sabía cómo decírtelo.

Katniss se sentó viendo hacia la ventana, no había dejado de llorar.

-Ella es muy bonita ¿seguro que no pasó nada entre ustedes?

-Katniss, yo solo te amo a ti – Peeta se sentó frente a ella, pero Katniss solo veía por la ventana – si estuve con ella fue porque no tenía otra opción. Tenía que protegerte a ti y a nuestros hijos.

-¿La besaste?

Peeta se levantó empezando a caminar de un lado a otro. Fue cuando Katniss lo vio.

-La besaste, la acariciaste, la hiciste tuya.

-¡No! – Se detuvo Peeta frente a ella – no es lo que te imaginas.

-Entonces dime que pasó entre ustedes para ya no imaginarme nada.

Peeta se talló la cara con frustración.

-Sí, nos besamos, solo eso, después casi la obligaba a tomar las bebidas.

Katniss se tapó la cara con las dos manos para continuar llorando. Se sentía traicionada, engañada.

-Mi amor, por favor, perdóname – le dijo Peeta hincándose frente a ella – sé que debí decírtelo. Tú sabes lo que pasa con los vencedores. Debí tenerte confianza para decirte lo que me pasaba.

Katniss levantó la mirada viéndolo de frente.

-¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué mi nombre estaba en las urnas?

-Fue mi culpa. Erika quería que yo me fuera con ella y me negué. Ante ella y ante Snow. Ambos se pusieron furiosos. Ese día que me viste con Erika en la fiesta me dijo que aún tenía la oportunidad de arrepentirme e irnos juntos. Le dije que te amaba y que jamás me iría con ella. Ahora pasa esto.

-Me quiere lejos, me quiere matar para quedarse contigo.

-Eso jamás va a pasar. Yo siempre te he amado a ti y haré lo que sea para protegerte.

-¿Hasta estar con ella?

Peeta se le quedó viendo decidido.

-Daría mi vida por ti.

-Déjame sola, por favor.

-Katniss…

-Por favor.

Peeta salió sintiéndose derrotado, abatido, frustrado. No sabía que más hacer para que Katniss lo perdonara, pero lo que si sabía era que tenía que salvarla a como diera lugar.

Katniss sabía lo que vivía un vencedor pero siempre se había sentido tranquila al saber que a Peeta no lo llamaban por estar casado y porque casi siempre los más requeridos eran los profesionales y los recién vencedores. Conocía la historia de Annie, Johanna y Finnick pero pensaba que ellos, por ser solteros y atractivos, seguían siendo llamados. Pero ahora, el saber que la misma nieta del presidente de Panem buscaba a su esposo, la hacía sentir indefensa, insegura y con miedo. Miedo de perder a Peeta para siempre. Ahora estaba a punto de ir a los juegos del hambre y todo por culpa de esa mujer. Era más que claro que la quería muerta para ella quedarse en su lugar.

-¿Puedo pasar? – preguntó Gale.

-Tú lo sabías.

Gale entró a la sala y se sentó a un lado de ella.

-Sí, siempre lo supe.

Katniss volteó hacia la ventana con evidente enojo.

-¿Qué podíamos hacer, Katniss? Lo único era darle esas bebidas y Peeta lo hizo siempre.

-¿Por qué nunca me lo dijo?

-¿Decirte qué? Me han llamado del capitolio, regreso en unos días para estar con otra mujer ¿es eso lo que querías escuchar? – Katniss cerró los ojos y negó con la cabeza – Catnip, lo que está pasando es una pesadilla. Tanto para ti como para Peeta. Tú te vas a los juegos, a matar para que no te maten. Eso es un infierno. Yo lo viví y aun lo sigo viviendo al ser un mentor. Ahora piensa lo que está pasando Peeta. El saber que tú vas a pasar lo mismo que nosotros, el no saber si vas a morir y si resultas ganadora, vivir como una vencedora ¿sabes a lo que me refiero verdad?

Katniss lo vio aterrada.

-Todo eso lo sabe Peeta, pero aun así va a luchar para que tu estés con vida, tal y como lo hizo conmigo.

Gale se acercó aún más a su amiga y la abrazó por el hombro.

-Sé cómo te sientes y lo confundida que has de estar al saber lo que estuvo pasando el último año y tu sin darte cuenta. Pero piensa que Peeta jamás buscó a otra mujer, él te ama solo a ti, y si hizo lo que hizo fue para protegerte a ti y a tus hijos. Ya cuando no pudo más, cuando se negó, cuando decidió serte completamente fiel, te puso en peligro y ahora se siente culpable por eso.

-¿Qué puedo hacer?

-Ser tu misma. Ser aquella niña que estaba dispuesta a todo por no ver morir de hambre a su hermana, pasar peligros en el bosque y hambre con tal de verla a ella sana; arriesgarse vendiendo comida ilegalmente en el quemador; y proponerle matrimonio a un ogro con tal de salvar a su hermana de los juegos del hambre. Eres una guerrera y ninguna niña rica te va a quitar lo que es tuyo.

-Tienes razón.

-Te vamos a ayudar. Te lo prometo. No estás sola.

-Gracias, Gale – lo abrazó.

-Ahora ve con el ogro, que lo has dejado completamente hecho polvo.

-Creo que los dos estamos así.

-Pues ahora más que nunca deben de estar juntos. Hay personas que quieren separarlos. No les den ese gusto.

Katniss se quedó sola por un momento. Quería ordenar su cabeza, todo había pasado tan rápido. Aun recordaba que apenas unas horas antes era la Sra. Mellark, y que solo pensaba en que iba a preparar de desayunar para su esposo y sus hijos.

Por Gale sabía que Peeta estaba acostado, que quería estar solo tal y como ella se lo había pedido a él. Fue a buscarlo, no sabía exactamente que decirle pero quería estar con Peeta.

En el camino por el tren encontró a Chris, no había pensado en su cuñado. Estaba sentado con la mirada perdida en un plato de exquisita comida. Ahora sabía la razón por la cual él también estaba en ese lugar. Todo había sido parte del plan de Snow y su nieta, y Chris sin saberlo, ahora iba directo a los juegos del hambre.

-Hola.

Chris se giró para verla.

-Hola, Katniss.

-¿Cómo estás? – se sentó a un lado de él.

-Supongo que igual que tú. Bueno, al menos tú tienes una esperanza. Peeta hará lo que sea por salvarte a ti.

-Lo hará por los dos. Él es el mentor de los dos.

-Tú sabes que Peeta me odia.

-Claro que no, eres su hermano.

-Ahora que estoy en el mismo lugar que él estuvo cuando apenas tenía 16 años me doy cuenta de lo solo y asustado que estuvo ¿Cómo fui capaz de abandonarlo? Él es mi hermano menor. Tiene toda la razón al odiarme tanto.

-No te odia, solo está muy enojado. No nada más contigo, con mucha gente – pensó Katniss en toda la gente del capitolio que Peeta conocía.

-¿Qué pasó, Katniss? ¿Por qué estas tu aquí?

-Es una historia un poco larga que tal vez Peeta te la diga después.

-No me ha dicho nada. Solo habló con mi padre antes de subir al tren.

-Debo ir a buscarlo ¿ya comiste?

-No, hasta el hambre se me quitó.

-Come algo.

Sin tocar la puerta, Katniss entró al camarote. Peeta estaba acostado con las manos bajo su nuca. Tenía los ojos cerrados, así que no se dio cuenta que Katniss lo miraba. Al cerrar la puerta Katniss, fue cuando Peeta abrió los ojos, pero se sorprendió al ver que Katniss venia directo hacia él acostándose sobre su pecho.

-Quédate conmigo.

-Siempre – le contestó Peeta atrayéndola más hacia él.

Se quedaron un momento en silencio, hasta que Katniss levanto la cabeza para verlo a los ojos.

-No voy a permitir que una niña rica se quede contigo. Tu eres mío y de nadie más.

Peeta le sonrió y le acarició el cabello.

-Siempre he sido solo tuyo.

Katniss de nuevo se acomodó sobre el pecho de Peeta.

-No sabe con quién se ha metido esa tipa.