Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, solo la trama me pertenece.

Hola :D, muchísimas gracias por sus reviews, alertas, favoritos.

Bueno ¿qué les puedo decir? Gracias, tan sencillo y grande como eso. Este es mi regalo por los 4000 reviews, y en vez de torturarlas aún más de lo que lo he hecho, opte por subirles el nuevo cap como bien lo dijo la Beta… espero que les guste.


Edward cerró los ojos tratando de encontrar un momento feliz fuera de toda esa miseria. Los recuerdos siempre la llevaban a ella… la persona que le enseño qué era la felicidad.

Imaginaba su sonrisa, sus ojos color chocolate, la forma en como acariciaba su oreja y acomodaba su cabello para que tuviera algún tipo de control, el cual nunca conseguía. La manera en como lo miraba mordiéndose el labio deseándolo y analizándolo cuando él estaba haciendo cualquier cosa y sonreía coquetamente al descubrirla haciéndolo. Como ella se acercaba a él y lo abrazaba por la cintura, apoyando su cabeza en el pecho y suspiraba hondo por unos segundos para besar esa parte ligeramente, hubiese ropa de por medio o no.

Toda su vida había sido ella… y todo lo atesoraba, incluso las peleas, los conflictos; deseaba esos momentos de vuelta tan terriblemente que casi se sentía un sádico. Prefería los momentos que estaban mal a eso… a esto que estaba viviendo… porque en esos momentos la había tenido a su lado…

Te amo… escuchaba su voz vívidamente susurrarle esas palabras en su oído o en contra de sus labios - arrugó los ojos cerrándolos fuertemente - siempre amó que se lo dijera, incluso sonreía cuando lo murmuraba en sueños… hablaba dormida y lo repetía constantemente, eso es algo que nunca le dijo…

Respiró hondo y abrió los ojos, le dolía hasta estar en su lugar feliz, más que nunca, ya que en esos momentos fue tan dichoso que casi se pregunta si lo valoro suficiente.

-Tuvimos una hija Bella - suspiró y paso la mano por su cabeza. Le habían dicho que ella lo escuchaba, que una parte de ella sabía que él le hablaba pero Edward no lo creía. Siempre había sido un cínico y nunca había aceptado esas cosas, deseaba no serlo… deseaba más que nada esperar que ella escuchara sus palabras - nació unos minutos después que… - cortó lo que iba a decir ya que no podía decirlo en voz alta, ni siquiera pensarlo y cerró los ojos - ya está estable, aunque todavía va a estar un tiempo más en la incubadora.

Bajó la mirada y se tapó la cara con su mano - No la he visto, no he podido… es demasiado difícil… Esme dice que es hermosa. Es tuya por lo que no tenía duda de que lo iba a ser, es tu creación y desearía que pudieras verla…

Miró al vacío y sonrió – la llamé Renesmee Marie Cullen Swan - se pasó la mano por la cabeza y cerró los ojos – use tu nombre, el que tanto querías aunque a mí nunca me gusto… pero era lo que querías y yo más que nada en este mundo quisiera que fueras tú la que le hubiese dicho a la enfermera como llamarla – sonrió aunque sin un poco de humor o felicidad - nunca hablamos de su segundo nombre, así que escogí el tuyo, espero no haberlo hecho mal… espero no haber arruinado eso después de haberlo arruinado todo.

Desearía poder llorar, desahogarse, sacar todo lo que tenía dentro, todo el dolor, desasosiego y tristeza, pero no podía, debía ser fuerte, por su hija y su familia.

Pero no era fácil…

Dos minutos después de haberla visto partir, una enfermera llego a su lado y le indico que debía llenar planillas de admisión y firmar unas autorizaciones.

Llenar planillas…

Como si tuviera cabeza para algo más en ese momento que en ver la puerta y rezar que todo salga bien.

Volteó a ver a su padre y agradeció que estuviera allí, que lo hubiese acompañado, si él no hubiese hablado, si no le hubiese hecho ver lo importante… Bella podría…

Demonios… no sabe si los minutos que paso decidiendo si mataba a Victoria o no fueron mortales para Bella.

Nunca se perdonaría si fue así…

Unos segundos después le entregaron la carpeta llena de planillas él empezó a llenarlas sin pensar, por inercia, solo desesperado por terminar todo rápido.

Se sentó en una silla de la sala de espera y sintió como su padre se sentaba al lado y le quitaba todas las planillas para llenarlas él - Todo va a salir bien hijo –le prometió aunque sin la firmeza que él le conocía. Se había recuperado, había dejado de llorar, aunque seguía igual de angustiado, podía sentirlo en todo su semblante.

Edward negó con la cabeza y encerró sus manos en la cabeza - Nada va a salir bien papá… esto no debió suceder. Victoria no tenía que torturar a mí esposa o tratar de quitarle mí bebé. ¿Viste las marcas? - pregunto mirándolo fijamente.

Carlisle asintió arrugando la cara y con los ojos brillosos, Edward bajó la mirada a sus manos y observó como temblaban moviendo las hojas - Lo vi - dijo en voz gruesa - es la peor imagen que pude ver en mi vida. Alguien tan precioso como Bella… no puedo creer que Victoria haya sido capaz de algo así… era como si estuviese loca hijo.

-Edward - él levanto la mirada y encontró a Ben con otros dos oficiales - este es Ficht y Carmichael, tenemos que hacerte unas preguntas –asintió y se levantó hasta donde se encontraban ellos, dejando a su padre con los papeles.

-¿Dónde está Victoria? - preguntó ansioso mirando a todos lados como si esperara traerla allí, en ese momento observó a James entrando a la sala asintiendo en reconocimiento hacía él.

-Está detenida - suspiro hondo - ya lo peor pasó Edward.

-¿Lo peor? - preguntó sintiéndose completamente descontrolado - ¡lo peor está pasando en este momento Ben! ¡Mi esposa está en un quirófano luchando entre la vida y la muerte por culpa de una maldita lunática! - gritó haciendo que todas las personas que estaban por allí, incluyendo las enfermeras lo miraran asombrados y asustados por su arranque.

Ben asintió - Pero ya está recibiendo la ayuda idónea Edward… eso es lo importante.

Edward apretó las manos en puños asintiendo pero no estaba de acuerdo, ya que ella no debería estar sufriendo eso en primer lugar. Necesitaba saber que Bella estaba bien, solo eso, lo demás no tenía sentido ni importancia.

Solo Bella y su bebé.

-Quiero que me relates lo que paso desde que llegaste a la casa hasta que aparecí – pidió Ben sacando una pequeña libreta, actuando como el policía que era.

Edward miró a Ben entre resentido y agradecido. Una parte de él quería haber matado a Victoria… lo deseaba, más que respirar, la otra parte sabía que tanto él como su padre tenían razón. Hacerlo significaría perder completamente a Bella, ir a la cárcel.

¿Sera eso lo que significaba el sueño?... Cuándo él estaba encerrado en una prisión… ¿sería un aviso?

Le estaba dando mucha importancia a un simple sueño…

Miró a Ben y relató todo a lujo de detalles, como encontró a Bella, lo que le dijo Victoria, y la forma en que logro neutralizarla.

Ben asintió y miró a Edward al terminar el relato - La deje en la celda preguntando por su bebé y por ti…

Edward se encogió de hombros. No le importaba - La quiero lo más lejos de nosotros que puedas, detenida, presa, internada… lo más inaccesible de Bella que puedas.

Él asintió y cerró su libreta - Terminare el procedimiento, sé que estas en esto pero cuando termine todo quiero que vayas al comando a declarar ¿entendido?

-Lo hare.

Ben apoyó la mano en su hombro y apretó levemente - ¿Qué han dicho?

Negó con la cabeza - Nada… estamos esperando.

Ben asintió y suspiró hondo - Quisiera quedarme aquí pero tengo trabajo que hacer…

Edward asintió y lo miró fijamente - Ben…

-Se cómo hacer mi trabajo - dijo severo - estaré pendiente de saber cómo esta Bella.

Edward asintió ligeramente y observó como ellos se apartaban. Camino hasta donde se encontraba James sentado y se acomodó a su lado.

-Debiste matarla - dijo James sombríamente como recibimiento mientras miraba la puerta del pabellón.

Edward asintió - Lo sé - respondió únicamente. Debió hacerlo.

James estiró sus manos hasta llegar a las piernas - Yo debí darme cuenta, le advertí a Bella que tuviera cuidado con ella, sabia quien mierda era Victoria porque la había visto explotar antes, sabia lo intenso de su odio por Bella… maldita sea - terminó golpeando la silla frustrado.

Edward lo miró fijamente asombrado por su explosión. Por dentro él tenía muchas recriminaciones parecidas.

Debió escuchar a Victoria con más atención.

Debió proteger a Bella con mayor fuerza y pensar un poco antes. No era evidente que Victoria sea la causante pero si hubiese entendido un poco antes todo… tal vez eso no esté pasando.

-¿De verdad te preocupas por Bella? - pregunto él consternado.

James lo miró fijamente pero no contesto. Aunque lo haya formulado así no era una pregunta, todo lo que hizo por ellos, lo probaba.

-¿Cómo mierda fuimos tan estúpidos Edward? ¿Cómo no vimos que era Victoria?

Edward negó con la cabeza – Ella estaba segura que era su bebé y no de Bella… tergiversó todos los hechos, era como… si estuviese loca.

James lo miró extrañado y negó con la cabeza – Es decir que el chico decía la verdad… - Edward asintió, pero dejo la conversación porque salió un doctor de la sala de operaciones.

-Familia Cullen – dijo el doctor de mediana edad, viendo a las personas que estaban en la sala de espera.

Edward, Carlisle y James se acercaron rápidamente a donde estaba el médico - Estamos haciendo una cesárea de emergencia, la situación es delicada por el estado en que ingresó la Señora Cullen, ya que tenía incluso principio de hipotermia, además de la ruptura uterina consecuencia del Misoprostol, aunque ya la hemorragia fue detenida completamente. Estamos haciendo todo lo que esté en nuestras manos. Cuando esté terminado el procedimiento les daré más información.

Edward asintió y se dejó caer en la pared mirando a su padre y a James.

-¿Principios de hipotermia? ¿Ruptura uterina? - Preguntó perplejo - ¿qué demonios le hizo esa mujer? – se pasó la mano por la cabeza y negó repetidas veces.

-¡¿Dónde está mi hija? - escuchó la voz de Charlie retumbando en la sala y miro como todos llegaban al mismo tiempo.

Como si hubiese sido planeado cada miembro de su familia entraba en la sala.

En primer lugar Charlie, pálido y completamente preocupado.

Después su madre junto con Jasper y Alice.

Detrás de ellos venía Rose y Emmett. Y en el fondo estaba Lauren, quien Edward vio con los ojos entrecerrados. Sabía que no era culpable de los pecados de su hija, pero en ese momento, sintió la rabia bullir, apretó las manos en un puño y notó como su padre tomaba su antebrazo. Como si presintiera lo que le estaba ocurriendo.

Esme rodeó a Charlie y abrazó a Edward fuertemente a la vez que empezaba llorar contra su pecho y eso lo detuvo.

Sintió como el pecho se le contraía y la abrazaba con fuerza mirando a Charlie fijamente con una expresión de tristeza y desolación que no pudo ni intento controlar, la situación lo sobrepasaba. Escuchó como Alice dejaba de respirar abrazando a Jasper fuertemente y Rose se tensó a su lado.

-¿Qué le paso a mi hija Edward? - preguntó Charlie desesperado - ¿Ya la recuperaron? ¿Por qué están en un Hospital? ¿Y mi nieto?

Él miro a Lauren fijamente y ella lo observaba confundida, asustada y preocupada. Allí entendió que ella no sabía lo que había pasado, lo que había sido capaz de hacer su hija.

-La conseguí hace poco, estaba retenida en mi antigua casa. Le trataron de inducir el parto – escuchó como Alice emitió un grito ahogado y Rosalie abrazó a Emmett. Sintió a su madre temblar en su pecho y llorar más fuertemente – está en pabellón en este momento, le están haciendo una cesárea de emergencia - dijo mecánicamente, era como si estuviese relatando los hechos, no sintiéndolos, si lo sentía no podía soportarlo.

-¿Quién hizo esto? – Preguntó Charlie y Edward apretó los labios como una línea mirando a Lauren - ¿está detenido?

-¿Quién es capaz de hacer algo así? – preguntó Alice temblando y llorando.

-Victoria – anunció Edward mirando a Lauren sin pestañar. La mujer abrió los ojos desmesuradamente y se tambaleó para atrás como si la hubiesen golpeado de muerte.

-No – vio que murmuraba, aunque fue una palabra inaudible, él la notó porque la estaba observando fijamente. Lauren palideció y Edward por un momento temió que se fuera a desmayar. Ella estaba un poco apartada de todos y Emmett quien en ese momento veía a Edward fijamente siguió su mirada y tomó a Lauren de un brazo para que tuviera equilibrio. Lauren asintió de agradecimiento pero empezó a temblar perceptiblemente y a llorar en silencio.

-¿Victoria? - repitió Charlie como si no entendiera unos segundos después.

-Victoria era la que tenía retenida a Bella - dijo Carlisle mirándolos con molestia y dolor.

Todos quedaron mudos y Edward se soltó del agarre de Esme, haciendo que su padre la abrazara y salió caminando de allí. No quería volver a escuchar o a relatar ese maldito cuento de horror.

Quería de alejarse de allí y saber de su esposa.

Tenía que esperar a ver que pasaba, tenía que rezar para que todo saliera bien.

Caminó varios pasos sin saber a dónde dirigirse y cuando alzo la mirada encontró la pequeña capilla del Hospital.

Bajó la mirada y entró en la habitación. Tenía vidrios ornamentales y se respiraba paz y tranquilidad, no que en ese momento él pudiera sentir alguna de ellas. Tenía varias bancas de madera y una gran imagen de Cristo Crucificado, con un pequeño altar y una mesa de madera clara, como si oficiaran misas allí. Estaba completamente desierta, lo cual lo ayudaba, no quería tener a nadie cerca.

Se sentó en una de las bancas. Debería arrodillarse, pero él no era muy practicante y tampoco tenía fuerzas para hacerlo.

Observó la gran figura y cerró los ojos, pidiendo por ella. Él no era importante, nunca lo había sido, pero Bella… ella era su significado, su luz, sus estrellas.

-No me la puedes quitar Dios - dijo apretando las manos que le estaban temblando y respirando aceleradamente - No permitas que nada le pase… no puedo vivir sin ellos… no puedo

Estuvo allí unos minutos y sintió en un momento como la madera crujía y se movía como si alguien se hubiese sentado a su lado. Abrió los ojos y observó a Charlie completamente pálido y con tal expresión de sufrimiento que apretó las manos involuntariamente para darse fuerza.

-No lo puedo creer… - dijo Charlie desesperado - ¿Cómo alguien es capaz de hacer algo así Edward? Yo la crie, la trate como mi hija… yo fui quien le abrió las puertas de mi casa y ella… - se cortó desesperado y pasó la mano por su cara.

Edward asintió pero no dijo nada no podía.

-¿Cómo puede alguien…? - Charlie empezó de nuevo pero se calló, como si se hubiese quedado sin habla, sin nada.

-¿Dónde está Lauren? - preguntó cabizbajo.

-Se fue - contestó Charlie mirando fijamente la imagen – le dije que fuera a ver a su hija viva y sana en una oficina policial mientras la mía está luchando por sobrevivir…

Edward se estremeció y cerró los ojos sintiendo un dolor tan grande que no podía creer que no hubiese sido desgarrado de adentro para afuera - Perdóname Charlie… no la cuide… no la protegí - dijo desesperado mientras encerraba sus manos en la cabeza y bajaba la espalda completamente derrotado.

Sintió la mano de Charlie en su espalda que temblaba tan fuertemente, que más que consolarlo parecía que lo golpeaba.

Escuchó como Charlie lloraba y cerró los ojos más fuerte - Yo tampoco lo hice – dijo unos minutos más con voz quebrada.

-Charlie, Edward - ellos dos voltearon y vieron como Alice los observaba temblando y pálida - hay noticas, el médico está afuera.

Ellos salieron y Edward sintió que algo iba mal, la palidez y susto de Alice era superior al haber escuchado el relato de lo que sufrió Bella…

-Edward - él despertó de sus recuerdos y observó a su madre.

Ella se acercó y lo abrazó fuertemente, consolándolo, todos lo habían hecho. Las chicas y los chicos, incluso Bree y Diego estaban todavía en California, no había tenido el tiempo de soledad que tanto deseaba, tal vez solo en las noches, que eran las peores - ¿Cómo esta Renesmee? - preguntó en voz baja.

Esme levantó la mirada y lo observó triste y preocupada – Está bien… ven conmigo, tienes que conocerla Edward…

Él negó con la cabeza y se tensó cuando su madre trato de empujarlo para que lo acompañara - Sabes cuándo y cómo la veré madre.

-Oh Edward - dijo colocando sus dos manos en cada mejilla - tu hija está bien, ya están completamente maduros los pulmones, incluso… ya empezó a respirar normalmente sin ayuda artificial.

Edward sonrió ligeramente y asintió - Es fuerte… - dijo recordando como los doctores no habían sido completamente optimistas por la salud de su bebé. Le habían dicho que no tenía bien desarrollado los pulmones y que tenía una pequeña infección en el hígado. La infección la habían logrado controlar una semana después y solo quedaba que se terminara de desarrollar los pulmones con la medicina.

No la había visto pero sabía todo lo referente a su salud y su progreso, le informó a la enfermera después que le dijeron que tenía una hija que se llamaría Renesmee, como su madre tanto le pidió.

Esme y Charlie habían acompañado a Renesmee todo el tiempo, nunca estaba sola y eso le confortaba porque él no podía verla…

La primera vez que lo hiciera seria con Bella… como siempre debió haber sido.

Miró a su madre y se acomodó más en la silla incomoda. Tomó su mano y la apretó fuertemente – Gracias por estar aquí, por velar por la salud de mi hija…

-Es mi nieta – dijo Esme apretando su mano – y tú eres mi hijo… quisiera que fueras a tu casa, durmieras una noche en tu cama. Carlisle y yo estaremos pendiente… te avisaríamos.

-No – negó Edward mirando la puerta de cuidados intensivos. Donde estaba Bella recluida desde casi dos semanas atrás.

-Edward… - dijo Esme negando con la cabeza – casi no has salido de aquí, salvo para bañarte, cambiarte o ir a la Comisaria… no puedes enfermarte tú también.

-¿Si fuera papá quien estuviera en esa habitación mamá? – Preguntó mirándola fijamente - ¿Dónde estarías tú?

Esme bajó la mirada y asintió, ella lo entendía. Todos lo hacían y también lo miraban con lástima y dolor… a veces no podía soportarlo – Bella va a salir de esto Edward… solo tenemos que tener fe…

Edward asintió y posó su visión de nuevo a la puerta.

Después de la cesárea de emergencia, la habían tenido en observación y le habían colocado mantas y suero tibio por la vena para combatir la hipotermia, eso lo habían hecho desde la operación.

Había perdido sangre, tanto por la maldita medicina que Victoria le colocó como por el golpe que le había propinado en la cabeza, lo que causó que le bajara la tensión arterial… por unos minutos creyeron que la perdían.

Eso le habían dicho los médicos y por eso estaba en cuidados intensivos…

Tres días después surgió una sospecha de trombolismo de líquido biótico, por lo que la mantuvieron ya una semana allí, completamente sedada y ayudándose con ventilación mecánica.

Edward entraba dos veces al día unos cinco minutos y se sentía cada vez más desesperado por estar con ella, por desear que este bien y porque terminara de salir de ese maldito cuadro y vuelva a su vida.

Victoria estaba recluida en espera del juicio. Había salido de ese hospital varias veces para ir junto con su padre a hacer las declaraciones correspondientes y aunque faltaba la versión de Bella, según sus abogados tenían suficientes pruebas para condenarla… aunque el día anterior le mandaron a hacer los exámenes psiquiátricos correspondientes, para verificar su estado mental que no debe estar muy equilibrado.

Bella estaba estable aunque en observación, eso fue lo último que le dijeron. Renesmee ya estaba mucho mejor pero él necesitaba escuchar su voz, ver como lo miraba de nuevo, saber que estaba bien, conocer que fue lo que esa maldita mujer le hizo.

Ya que no importa cuántas veces interrogaran a Victoria ella nunca decía nada sobre eso, solo repetía la misma historia de que Bella le había quitado a su familia y negaba que la hubiera secuestrado.

-Vamos a ver a tu hija Edward… quiero presentártela – le pidió de nuevo Esme y él la miró fijamente.

Todos los días le pedía lo mismo, era injusto, lo sabía, pero no podía hacerlo. Sonrió a su madre y negó con la cabeza - La conoceré con Bella - dijo cerrando los ojos - así es cómo tiene que ser…

Su madre suspiró, señal clara de rendición, y lo abrazó - ¿Vas a la casa ahora más tarde?

Edward asintió - Después de visitarla en la tarde iré a cambiarme.

Su madre sonrió y lo abrazó levantándose de la silla - Te esperare entonces – Edward parpadeó como asentimiento y vio a su madre caminar hacia la salida. Desde ese día Edward estaba en casa de sus padres, agradecía que todavía tuviera varias piezas de ropa allí, aunque Esme había buscado varios conjuntos de jeans y camisas en su casa. No podía ir para allá, esa casa era un caparazón y no tenía vida sino estaba allí Bella. Solo fue el primer día y jura que se iba a volver loco.

Donde quiera que viera la recordaba, incluso paso horas oliendo la dormilona que había usado esa noche acostado en la cama y con la mirada pérdida.

Desde ese día no había vuelto a su casa.

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Dos días después se encontraba en la entrada de los miembros de Unidad de Cuidados intensivos. La enfermera le sonrió cuando lo vio. Ya todos lo conocían y él también. Se veían todos los días.

-¿Cómo estas Claire? - preguntó cordialmente.

-Hoy no hará la visita aquí… - Dijo Claire sonriendo y Edward frunció el ceño mirándola confundido - Ya su esposa esta fuera de toda sospecha… los últimos exámenes salieron negativos, va a ser trasladada a un cuarto en una hora.

Edward respiró hondo y la miró fijamente, sintiéndose aliviado por primera vez en once días - Gracias Dios mío… - dijo suspirando hondo - ¿Dónde está el Doctor Clauss?

-Ya se lo llamo.

Edward asintió y espero impacientemente en la puerta. Miraba su teléfono, tal vez debería llamar a su familia pero no quería, necesitaba verla él primero, era un egoísta, pero necesitaba saber que ella estaba bien y disfrutar esos momentos solo con ella.

-Señor Cullen – anunció el doctor Clauss, llegando hasta su lado – ¿Te dio la noticia Claire?

Edward asintió - ¿Ya está fuera de peligro?

-Completamente – dijo el doctor – ya le quitamos la ventilación artificial y respira normalmente, todavía esta sedada, pero en unas horas debe despertar…

-¿Cuánto tiempo para que se le dé la alta Doctor? – preguntó ansiosamente.

-Tal vez un día o dos más, dependiendo de cómo vaya evolucionando – contestó Clauss sonriendo.

Edward asintió y cerró los ojos aliviado. Su Bella iba a volver a casa y estaba bien.

Una hora después entró en la habitación 535 del quinto piso del Hospital lentamente. Era una privada y estaba hermosamente decorada. Sobria pero delicada. Quería comprarle rosas, flores, llenar la misma con todas las rosas blancas del planeta, ya no estaba embarazada así que no debía de olerles mal, pero se lo prohibieron. Así que compró un pequeño peluche de Garfield que era su comiquita favorita y un globo que decía "felicitaciones mamá es una niña".

Lo dejo en la mesa y se acercó a la cama. Victoria le había quitado tanto a ambos que él había llevado eso para mostrar algo de normalidad en toda esa situación.

Los había despojado de su tranquilidad, la posibilidad de disfrutar del parto como planeaban hacerlo. Edward iba a estar a su lado tomando su mano mientras ella lo insultaba por haberla embarazado en primer lugar.

Edward sonrió ligeramente mientras recordaba todas las películas que le hizo ver sobre embarazos, mayormente comedias, Mira quién habla, Nuestra historia, El padre de la novia y muchas más, donde cada vez que la mujer embarazada insultaba al padre en el momento del parto ella le decía "eso es lo que te voy a decir por ser un hombre desnaturalizado que me va a hacer pasar por ese sufrimiento"

Llegó frente a la cama y arrugó la cara con dolor viéndola postrada allí, estaba tan pálida y delgada, tenía ojeras debajo de sus hermosos ojos y el cabello amarrado. Se veía tan frágil que él se arrodilló a su lado. Por fin podía tocarla, sentirla. Estaba cálida de nuevo, ya no se sentía fría.

-Lamento que esto haya pasado mi amor… - dijo él colocando su frente en la palma de su mano, y respirando hondo.

Victoria les quito tanto… incluso la esperanza de tener más bebes… no le habían hecho una histerectomía, porque no llego a ser completa la ruptura uterina, eso fue lo que le explicaron los doctores, pero le dijeron que no existían muchas posibilidades de tener otro bebé…

-Lo siento tanto – murmuró Edward agarrando su mano y besándola suavemente y estando allí unos minutos, solo sintiendo su calidez.

-¿Edward? – escuchó la voz de Bella rasposa y él levantó la mirada dejando de respirar al ver esos ojos que por unos momentos pensó que nunca más lo iban a observar en su vida.

Ella lo miraba confundida. Detalló a los alrededores para ubicarse, Edward respiró aliviado y por primera vez en esos días se derrumbó. Estaba allí, estaba bien.

Dios santo estaba bien.

Hundió la cara en su mano y empezó a llorar por fin, ella apretó su cara y tomó su cabello mientras él lloraba con más fuerza, por todo…

Por lo que pasaron, por el miedo de casi perderla que estuvo latente desde el día que se levantó y no la tenía a su lado, por casi perder a su hija y porque por fin estaba bien. Estaba viva, a su lado.

Levantó la mirada y sonrió ampliamente – Estas bien – le murmuró mientras se levantaba y encerraba la cara en sus manos – lo estás… - repitió besando su frente suavemente.

Ella empezó a llorar y lo abrazó por el cuello – Tu también lo estás – murmuró y él unió sus frentes - ¿Dónde está mi bebé? ¿Se lo llevó? Dime que se lo quitaste Edward… por favor – le rogó con voz rasposa, tal vez por el tiempo que estaba sin hablar y por el aparato, estaba alterándose.

-Está bien amor… no se la llevo… todos estamos bien.

Bella asintió y él la sintió temblar - ¿Dónde está Victoria? ¿Dónde está? – preguntó mirando hacia la puerta y a los sitios y relajándose al ver que estaban solos.

-Lejos de ti – dijo haciendo que lo mirara – detenida, nunca… jamás, se volverá a acercar a ti… te lo juro.

Bella asintió y cerró los ojos fuertemente unos segundos y luego los abrió tomando la cabeza de Edward entre sus manos – Quiero a ver a mi bebé… - dijo suavemente.

Edward sonrió y besó su frente – Yo también quiero conocerla amor…

Bella sonrió llorando y la abrazó de nuevo al ver que volvía a llorar fuertemente - ¿Es niña? – preguntó entre respiros.

Edward asintió sonriendo – Renesmee… tuvimos a nuestra Renesmee…

Bella asintió emocionada aunque todavía llorando – Quiero verla.

Una hora después estaban rumbo al área de maternidad, ubicada en el séptimo piso. Bella era llevada por Edward en una silla de rueda, y estaban siendo escoltados por una enfermera sonriendo.

Entraron al área de hospitalización de infantes y la cuarta incubadora tenía un pequeño letrero que decía Renesmee Cullen. Bella subió su mano y la entrelazó con la de Edward encima de su hombro mientras llegaban a su destino.

Se pararon frente a la bebé y Edward sonrió al observarla. Era tan pequeña, ya no tenía ningún aparato para ayudarla respirar aunque todavía tenía los ojitos tapados.

-Les presentó a su hija – dijo la encargada de la sala y Edward escuchó como Bella lloraba mirando a su bebe – Pueden meter la mano por aquí – dijo señalando unas especies de guantes adheridos al aparato – y acariciarla, también pueden hablarle, ellos escuchan…

-¿Cuánto tiempo tiene que estar allí?

-Depende de su evolución – contestó la enfermera – aunque es muy fuerte y si sigue así lo será dentro de poco.

Edward asintió y se acercó a verla. Tenía unos cuantos cabellos, y era muy blanca, no se sabía el color de los ojos. Era completamente hermosa.

-Tiene el color de tu cabello – murmuró Bella sonriendo.

-No, creo que es el tuyo – dijo él observando el color castaño.

Bella se limpió las lágrimas y metió las manos para acariciar a Renesmee – Tu eres lo más importante amor – murmuró hacía la bebé – gracias a Dios que estas bien…

Edward también la acarició suavemente y sonrió entrelazando su otra mano con la de Bella – Es perfecta… completamente perfecta.

Ella asintió sonriendo ligeramente aunque con los ojos llorosos - ¿No puedo cargarla? – preguntó Bella a la enfermera.

-Todavía no, aunque mañana si podrá, incluso alimentarla, ya que estamos dándole la formula.

Bella asintió y junto a Edward pasaron mucho tiempo embelesados, sin hablar solo viendo a su hija.

Unas horas después habían vuelto a la habitación y él se quedó afuera mientras las enfermeras le hacían unos exámenes y bañaban a Bella.

Él aprovecho para llamar a Charlie y a sus padres e informarles que había salido de Cuidados intensivos y que estaba completamente consciente. Además hizo prometerles que iban a venir el día siguiente ya que era muy tarde y era mejor que Bella descansara, y les pidió que les contaran a los demás...

-Ya puede entrar Señor Cullen – le indicó la enfermera y Edward asintió entrando rápidamente.

-Hola – murmuró Edward cuando entró y ella lo observó fijamente. Antes de que entrara tenía la mirada perdida y cuando lo vio sonrió ligeramente moviéndose un poco en la cama.

-Ven – pidió Bella cerrando los ojos – acuéstate conmigo – le pidió y se veía tan frágil que Edward no dudo en ir a su lado.

-¿No te haré daño? – preguntó recordando la herida de la cesárea y la intravenosa que todavía tenía en la vena.

Bella negó con la cabeza y se movió un poco más. Edward se acercó, se quitó los zapatos y se acostó de medio lado haciendo que quedara cómoda. Ella cerró los ojos y lo abrazó fuertemente y empezó a llorar de nuevo.

Él la abrazó por mucho tiempo, consolándola, sintiendo que su corazón se rompía al verla así y cuando se calmó, ella cerró los ojos y trató de relajarse en su pecho.

-¿Qué fue lo que sucedió Bella? – preguntó suavemente sabiendo que ella no estaba durmiendo.

Bella negó y hundió más su cabeza en el pecho – No quiero hablar de eso… no quiero…

-Bella…

-Tuve tanto miedo Edward – lo miró fijamente con sus ojos brillosos y él acarició su mejilla para limpiar las lágrimas – creí que no iba a volver a verte… creí que… - se estremeció y él la abrazó más fuerte.

Besó su frente y respiró hondo – Yo también lo creí… estaba tan desesperado… te amo tanto Bella.

Ella asintió y respiró hondo – Yo también te amo… solo abrázame Edward… no me dejes ir…

-Nunca – dijo él mirando al vació al percibir como ella temblaba, sintiéndose aliviado y preocupado al mismo tiempo. Acarició su brazo suavemente y percibió como ella poco a poco fue relajándose hasta quedarse dormida.

Él no lo hizo tan fácil, aunque por fin tenía a su mujer a su lado y fuera de peligro. Se apartó lentamente, ya que no quería lastimarla de ninguna forma y tenía que estar cómoda. Se sentó en la silla y la observó dormir, por mucho tiempo, preguntándose una y otra vez lo mismo…

¿Qué fue lo que ella vivió con Victoria? ¿Qué fue lo que le hizo?


Hola.

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