Disclaimer: Nada de estos dos mundos me pertenece. Son completamente de S. Meyer y J. K Rowling


Carlisle

Me sentí el hombre más feliz del mundo cuando Narcissa aceptó vivir con nosotros. Al verla con su nuevo aspecto, se veía deslumbrante, cuando era humana ella no aparentaba la edad que tenía, ahora como vampiro aparentaba uno 30 años. Rosalie y Edward asistieron al funeral de Narcissa, su hijo había dicho que su madre había fallecido por causas naturales y que antes de morir pidió que su ataúd estuviera cerrado; además ahora Alice estaba muy contenta porque podía ver el futuro de Narcissa. Narcissa tardó mucho en despedirse de su hijo, pero era comprensible, además de que le hizo prometerle que cada año iría a visitarla con su esposa.

Ahora nosotros nos habíamos mudado de nuevo a Estados Unidos, a una casa de campo que teníamos en Montana; Rosalie estaba muy enojada por la transformación de Narcissa, por lo que la mayoría del tiempo se la paso alejada del entrenamiento de Narcissa, donde le mostramos que comer sangre animal era lo mejor, además de que disfrutó de la sangre de los ganados que estaban cerca.

Era de mañana, Narcissa estaba sentada en la mesa de la cocina mirando una caja alargada: la caja de su varita. Ella levantó la mirada

-¿Crees que pueda?- me preguntó

-Inténtalo- le dije

Ella abrió la caja y tomó la varita entre sus manos, quiso lanzar un hechizo pero no salió nada. Entonces me alarmé, cuando yo estaba a punto de descubrir lo que era ella, quise tocar su varita pero esta lanzó chispas rojas. Le conté esa historia a Narcissa y ella se quedó pensando

-Técnicamente ahora estoy muerta, entonces mi varita no sirve porque su dueña a muerto ¿no?- dijo

-Creo que sí. Aquí tú eres la experta en eso- le dije

Ella guardó su varita y cerró la caja, se levantó y se acercó a mí, me sonrió y con su mano levantó mi barbilla para besarme.

-Tal vez perdí mi magia, pero aun así encontraré la forma de volver a practicarla, Carlisle- me dijo en voz baja

Ella se alejó y fue a dejar su varita en su habitación. Si, ella tenía su propia habitación, porque desde que ella se volvió en vampiro no se había acercado mucho a mí, no me había dado ni un solo beso ni mucho menos, Edward dijo que tendría que esperar, así que confié en él.

Pasaron los días y noté algo extraño en mis hijos, Narcissa estaba parada en la sala viendo como mis hijos hacían cosas extremadamente extrañas: Alice estaba limpiando en suelo, Rosalie limpiaba los vidrios, Emmett estaba volviendo a pintar la casa, Jasper y Edward estaban cortando el césped a mitad de la noche.

-¿Qué les pasa?- pregunté atónito

-No sé, debo hacerlo- me contestó Alice que era la que más cerca estaba de mí.

-¡Mira lo que hago!- dijo Narcissa sonriendo

-¿Haces que las personas hagan los quehaceres de la casa?- pregunté

-¡No seas tonto!- dijo ella riendo

Narcissa se acercó a Emmett y le tocó su hombro.

-Emmett, ve y carga a Carlisle ¿sí?- le pidió

-Claro que si, Cissy- dijo Emmett

Emmett soltó la brocha y fue directo a cargarme. ¿Cómo había descubierto eso Narcissa? De pronto Narcissa fue con cada uno de mis hijos a decirle que dejaran de hacer lo que les había pedido y que volvieran hacer lo que estaban haciendo antes de que ella los interrumpiera. Emmett me bajó y me acerqué a Narcissa, definitivamente ella tenía un poder que hacía que las personas hicieran lo que ella les pidiera

-Tú siempre convencías con facilidad a los demás- dije en voz baja-

-Pero debo de tocar a las personas, sino no funciona- dijo ella sonriente

-Cissy, debes de tener cuidado con tu poder- dije

-Claro que sí, no voy a hacer que nadie se lastime- dijo ella

Pasaron más días, mis hijos por fin se enteraron del poder de Narcissa, ella les pidió perdón por todo lo que les puso hacer. Me di cuenta del cambio de actitud de Narcissa al descubrir su poder, se veía temerosa, no quería tocar a ninguno de mis hijos para evitar decir algo que ellos pudieran hacer, obviamente también evitaba tocarme a mí. Tardamos mucho tiempo en lograr que ella volviera a confiar en su poder, nos hablaba como antes y poco a poco volvía a ser la misma de antes.

Una noche yo estaba en mi habitación leyendo cuando de repente entró Narcissa y se paró a mi lado sonriente.

-¿Sabes? Si haces eso, tal vez puedas volver a matarme- dije sin despegar la vista de mi libro

-Lo siento- dijo ella sonriendo y colocando su mano sobre mi hombro- ¿Carlisle, me podrías decir que fue lo último que te dije como humana?

-Te amo- contesté de inmediato

-Yo también te amo- dijo ella y me besó.

Lo que pasó después fue maravilloso, pero no entraré en detalles. Solo diré una cosa: Fue la primea vez que Narcissa y yo nos amamos de verdad…y no nos cansamos.


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