Suelo despertarme con sueño y cansada últimamente, pero hoy fue distinto. No necesité del despertador ni del golpe acucioso en la puerta por parte de Ino para saber que el día había comenzado y cabe decir que me bastó restregarme los ojos y mirar el calendario para saber que éste no era un día común y corriente.
- ¡Joder! – exclamé tapando mi cabeza con la almohada.
Como odiaba éste día…
Me levanté para darme un vistazo rápido en el espejo. Mi cabello estaba todo enmarañado y mi cara tan pálida como siempre.
- Al menos, luego de dos semanas, comienzo a parecer una persona normal… - sonreí con débil entusiasmo frente al espejo.
Mientras me cubría la tibia capa de agua en la ducha, no pude hacerle el quite a la reflexión matutina que solía tener cada día luego de haberme aparecido de madrugada en el apartamento de Sasuke esa noche. Por más que lo intentaba, mi subconsciente me traicionó al menos 3 veces seguidas esa semana con el recuerdo del rostro de Misaki y la mirada de culpa en el semblante de Sasuke, seguidos por supuesto, de mi fugaz escapada digna de una película dramática.
Realmente con él todo salía mal y eso debía haber sido una señal de alerta desde el principio. Desde que llegué atrasada el primer día de clases y luego se me aparecía peor que fantasma en un jodido cementerio, pero la más evidente y que pasé por alto descaradamente era el hecho de que estuviese involucrado con mi madre. Creo que es primera vez en mi vida que desafío tanta regla junta y me dejo llevar de lleno por mis sentimientos… ¿en qué estaba pensando? debí haber captado las señales que vaticinaban que mi relación con él tenía un mal pronóstico, pero todo fue tan magnético por decirlo de alguna forma que me era difícil resistirme y alejarme de él. Me era imposible…
Apreté un poco los labios ante el recuerdo y negué con la cabeza mientras masajeaba mi cabello para sacar los últimos restos de shampoo que quedaban en él. Se había terminado y toda esa mierda del alma gemela y el tío perfecto, se habían hundido con mi esperanza en él, después de todo, no hay mal que dure cien años ¿no? Y yo ya llevaba tiempo suficiente para que al menos se formara el puto coágulo en la herida vital que había dejado el fugaz paso de Sasuke en mi vida y en mi maltrecho corazón.
Salí de la ducha, poniendo especial cuidado de no resbalarme al tocar la cerámica con mis húmedos pies ya que había pasado el susto de mi vida anteayer por estar orbitando en el tema Sasuke y poner mal el pie para casi caer impactada sobre la dura cerámica.
Me vestí con rapidez y sequé un poco mi cabello, para ir a mi pieza a terminar de arreglar mis cosas. Sentía bastante nerviosismo porque sabía el largo día que me esperaba pero, más que eso, temía cierta acción en particular que debía hacer.
- Sakura… ¡faltan 15 minutos apúrate! – comenzó a presionar la rubia desde el primer piso.
Unos minutos tarde no harían mal, así podría saltarme la inscripción y hacerme la loca respecto al Día de la Sangre en el hospital, un nombre bastante peculiar pero que hacía directa alusión a la donación del rojo elemento por parte del personal y el público voluntario que quisiera participar y que, por cierto, era más que abundante y cosmopolita.
Debo reconocer que pese que estudio medicina y adoro la cirugía le tengo terror a las agujas, o más bien, a las agujas en mi cuerpo, o, para ser más específica, a las agujas extrayendo mi roja sangrecita de los vasos por los que circula tan feliz y despreocupadamente.
- Vamos Saku… se nos hará tarde y debemos estar ahí… es un evento emblemático del hospital – me gritó Ino desde la escalera, ya claramente perdiendo la paciencia.
- No me siento bien Ino… - exclamé. Quizás hacerme la enferma, retrasaría un par de minutos.
- Sakura… no seas niña… o subo a buscarte… - insistió la rubia.
- Voy a bajar… - dudé - …pero queda bajo tu absoluta responsabilidad si me desmayo y me convierto en el hazmerreír de todo el hospital.
Si hay algo que odio o más bien temo con todo mi ser es éste día, no porque odie lo que significa en sí, de hecho creo que es realmente maravilloso como se puede ayudar a tanta gente con un pinchazo y cabe destacar que nuestro abastecimiento de sangre viene en gran parte de éste día, pero insisto, no soporto la aguja en mi brazo… ¡no la soporto!
Cinco minutos más tarde Ino había subido a mi habitación y me había sacado prácticamente a la fuerza y nos encontrábamos subiéndonos al autobús camino al hospital para comenzar con toda la parafernalia que rodeaba éste día, que debo recalcar, no era poca.
Cuando llegamos al hospital, me asombré al ver como el espíritu se notaba a metros. Una enorme pancarta con la foto de un corazón caricaturizado sonriente vestido de enfermero y una aguja en la mano anunciaba en qué día nos encontrábamos. La recepción estaba completamente decorada con más carteles y un par de globos rojos.
- Hola… - saludamos con Ino al ingresar.
- ¿Tienen pacientes de inmediato? – preguntó una enfermera.
- No sé… debemos ir por las fichas – contestó mi amiga.
- Pues bien… no hay más, así que irán al almacén a inflar globos… ¡falta espíritu de donación! – dijo entre molesta y animada - …y por cierto, supongo que ya se han inscrito para donar ¿no? … es inconcebible que cualquier miembro de ésta familia no done…
Ino me miró de reojo soltando una pequeña risita.
La enfermera le pidió algo a la mujer de la recepción y estiró un par de formularios para nosotras.
- Aquí tienen y bien, supongo que no es necesario les repita en qué condiciones no pueden donar….
- Ser una droga… - susurró Ino.
- O una promiscua… - reí por lo bajito.
- ¿Disculpen? – preguntó la enfermera volteándose hacia nosotras.
- ¡Todo bien! – repusimos con Ino.
- Las espero en el almacén… ya tengo a un par de personas trabajando y debemos ordenar los mesones y esas cosas… - nos miró levantando una ceja - … ¡ya pues! ¡apúrense!
Con Ino asentimos y llenamos el formulario rápidamente.
- Al menos, mi reducida vida sexual de éste año me permite donar con tranquilidad… - suspiró la rubia entregándole el formulario a la mujer, que por cierto, le dio una mirada algo reprobatoria.
Caminamos rápidamente a cambiarnos de ropa y en un par de minutos estábamos rodeadas de personas medias hipóxicas llenando los globos rojos.
- Con esto debería bastar… - soltó la enfermera finalmente - …haremos trenzas y las colgaremos en la entrada y… ¡ustedes! – dijo indicando a Kiba y a otro par de compañeros - …lleven los mesones y ayuden con los insumos que a las 9 debe estar todo listo para la llegada de la gente.
Kiba bufó a regañadientes el poco aprecio que comenzaba a tenerle a la mujer y con Ino fuimos a la entrada junto a otro par de chicas, entre las que debo destacar, estaba la desagradable de Amari, a darle el toque final a la entrada del establecimiento.
15 minutos más tarde, la entrada estaba atestada de gente y lo que en algún momento había sido calma total, ahora no era más que un desorden y multitud con deseos de ayudar.
Nos habían dividido en turnos para éste día y yo había quedado la mitad de la mañana en lel sector de inscripción de pacientes, y luego me darían dos horas para visitar a mis pacientes de rutina y donar sangre para, más tarde, estar a cargo de los cubículos y sacar sangre directamente ya a esas horas suponía el flujo sería bastante más disminuido, o al menos, eso creía yo.
- Hola… - saludé a una mujer de edad - …¿me podría decir cuál es su nombre?
La mujer, de unos 45 años, contestó con amabilidad esa y todo el resto de las preguntas para luego dirigirse al cubículo donde Ino hacía de sádica y extraía el líquido rojo con bastante poca paciencia.
Me quedé anotando un par de datos y luego pasó la siguiente persona cuyo rostro era bastante conocido para mí.
- Nombre… - susurré algo cortante.
- Sakumo Haruno… - respondió mi madre.
- Bien… veo que le han tomado la presión y el peso… no debería tener problemas… ¿sabe cuál es su tipo de sangre señora Haruno?
- Soy tu madre Sakura… - respondió con algo de amargura - …y es AB positivo…
- ¿Alguna conducta inapropiada? – inquirí - …pareja sexual múltiple actualmente o contacto con personas que se…
- No me faltes el respeto Sakura… - habló por lo bajito - …a pesar de todo sigo siendo tu madre… - comenzó a levantarse con cuidado- … y si bien he cometido errores, no me arrepiento del último… todo lo hice en pro de tu felicidad…
Guardé silencio y no quise calentarme la cabeza con ella… al menos no hoy.
- Lleve este formulario donde la señorita Yamanaka a ese cubículo… - dije mordazmente.
- ¿Ino está sacando sangre? – preguntó mi madre con rostro de preocupación.
- Sí… - contesté con una sonrisa.
Pude ver en su rostro el dolor del pinchazo de inmediato, después de todo, era mi madre y de alguien había heredado el temor a las agujas, aunque el tipo de sangre, claramente lo había sacado de mi padre.
- AB positivo… - susurré - …receptora universal… todo le sirve… - dije para mi misma con ironía.
Levanté la vista y miré con algo de pereza la enorme fila.
- Pase… - hablé al hombre que seguía en la fila.
Luego de una mañana agotadora y algo aburrida, habíamos logrado nuestro cometido con Ino y habíamos sacado la cantidad de sangre necesaria para hacerle transfusiones a un elefante, aunque claro, faltaba algo importante.
- Sakura… es tu turno… - habló Ino desde el cubículo con mi formulario en mano.
- No puedo… - reí nerviosa - …me he acostado con un tío con hepatitis y con dos que se inyectaban heroína… y estaba tan ebria ¡que olvide el preservativo!
- Ohhh… sí…. – soltó Ino burlándose - …la temeraria de la conducta sexual irresponsable…
Hizo un gesto para que me recostara en la camilla.
- Vamos gallina, terminemos con ésto pronto para irnos a almorzar… agradece que te preparé el desayuno o si no estarías desvanecida a ésta hora… - abrió el formulario - ..a ver… a ver… ¡0 negativo!... – exclamó - …mira que egoísta eres… ¡tu sangre vale oro chica y te niegas!
- Es por terror… - hablé mirando hacia el lado - …ya sabes… odio las agujas y todo eso y con todo lo que ha pasado últimamente ando más nerviosa de lo normal y me pongo así, tiemblo Ino, y bueno ahora vino mi madre y recordé todo lo de Sasuke y… ¡OUCH! – grité al sentir el pinchazo mientras las manos me sudaban - ¡podrías haberme avisado!
- Mejor te dejaba parlotear como cotorra y te tomaba desprevenida… - rió.
- ¡Idiota! – grité cerrando los ojos con molestia tratando de pasar por alto la molesta sensación de la aguja en mi brazo.
- ¡Y conste que use mariposa! ¡alharaca! – rió.
Media hora más tarde, íbamos camino al casino para aprovechar la hora y media que nos quedaba de descanso. Era agradable comer algo después de tanto trabajo, sobretodo porque aún quedaba toda la tarde por delante.
Estábamos en el casino, haciendo la fila para pedir nuestro almuerzo, cuando se nos acercó Hinata seguida de Naruto y Gaara.
Sonreí y saludé con cordialidad a ambos, pero cuando se me acercó el pelirojo sentí tensión en el ambiente. Si bien había sido educado y no me había puesto ninguna mala cara, podía sentir en sus ojos una mirada acusadora que la verdad, no tenía idea a que le hacía alusión.
Bastaron los cinco minutos que me mantuve haciendo la fila para caer en cuenta que era una compañía que no quería al almuerzo, pero no sabía bien como hacerle el quite, así que opté por pedir un sandwish: fácil de digerir y rápido para comer.
Nos fuimos a sentar y los primeros minutos transcurrieron amenamente, hasta que, de pronto, sentí nuevamente su vista sobre mí.
- Hey Naruto… - habló con despreocupación al rubio - …deberías irle a entregar los papeles aprovechando que ha venido hasta aquí para donar… - continuó.
El rubio detuvo la comida y lo miró con reprobación.
- Lo sé… - soltó con molestia.
- ¿Quién va a… - comenzó la rubia, pero se detuvo sola al observar la mirada de todos los integrantes de la mesa sobre ella - …quién va a pedir postre?
La miré y luego volví mi vista hacia la comida. Agradecí su gesto o más bien, intento de cambiar la pregunta para que yo no lo notara, pero era demasiado tarde. Sasuke, probablemente a esas alturas, debía estar en el hospital. Pese a que el lugar es enorme, yo sentía que estaba en un laberinto… uno del que quería salir o bien esconderme en un pequeño rincón.
Me apresuré con mi jugo y prácticamente devoré mi sandwish para levantarme con una sonrisa y despedirme de los presentes.
- Voy a lo de Jiraya chicos… disfruten el almuerzo – me despedí con una falsa sonrisa.
Saqué mi bandeja y pude escuchar un claro "la has jodido" hacia Gaara por parte de Naruto y un "soy tan tonta" por parte de mi rubia amiga.
- Yo soy la estúpida… - murmuré luego de dejar la bandeja y encaminarme a lo de Jiraya.
Crucé los dedos durante todo el camino para no cruzarme con él y podía sentir como la adrenalina me traicionaba cada vez que daba la vuelta a un pasillo en dirección a la habitación de mi paciente, una vez.
- ¡Hola! – le saludé con una cálida sonrisa antes de abrir la puerta, pero mi sonrisa se borró de inmediato al ver la compañía que él tenía en ese momento.
Avancé con disgusto, dejando la ficha encima y sin ningún cuidado lancé lo primero que se me vino a la mente.
- ¿Qué mierda haces aquí? – pregunté descolocada.
- Sakura… - habló mi madre.
- ¿Porqué vienes a molestar a mi paciente? – inquirí molesta - ¿qué clase de información mía quieres sacarle a éste pobre anciano o también lo haces para fastidiarme?
- Yo he aceptado que venga… - contestó Jiraya - …hace tiempo que quería conocer a la madre de mi doctora predilecta… - sonrió con amabilidad, tratando en parte de bajarme las revoluciones.
- ¿Pero porqué? – pregunté no entendiendo nada.
- Toma asiento Sakura… - habló mi madre - …es hora de que hablemos… los tres…
- ¡Joder, no! ¡lo que me faltaba! – exclamé exhausta - ¡falta que te ligues a mi paciente ahora!
- No le hables a tu madre de esa forma Sakura… - me dijo Jiraya con un extraño tono autoritario.
- ¿Disculpe? – pregunté aún más molesta - …no quiero ser grosera, pero creo que la relación que tengo con mi madre no está dentro de la competencia del hospital, así que por favor…
- Guarda silencio Sakura… - interrumpió mi madre y pude ver por primera vez que sollozaba.
¿Sakumo Haruno sollozando? ¿qué mierda estaba pasando?
- Bien… veo que está acompañado así que me retiro… - hablé hastiada - …más tarde cuando la señora se retire, o quizás mañana, pasaré para verificar su estado de salud y ver si le podemos dar el alta señor… - recalqué.
Salí furibunda y molesta con todo y todos.
¡Algo muy malo debí haber hecho en mi vida pasada para tener días tan jodidos!
Me fui un rato a la sala de descanso que para mi tortura estaba impregnada de recuerdos con Sasuke, y cerré los ojos con pesar, tratando de conciliar el sueño al menos por una hora, pero ocurrió lo que suele pasar cuando tienes tanta mierda dándote vueltas en la cabeza que no pegas ninguna pestaña, así que sólo me acurruqué esperando que al menos la posición me dejara descansar un poco.
Deseé en aquel momento traer mi iPod para al menos desconectarme con algo de música, pero cuando abrí los ojos nuevamente, ya eran las 3 de la tarde y caí en cuenta que debía estar en el cubículo pinchando gente.
Me paré algo brusco y sentí un leve mareo, por lo que me tuve que volver a sentar para retomar el equilibrio. Me sentí, por un segundo, peor que al día siguiente en que me había bebido todo el alcohol que mi hígado resistía aquella noche.
¡Joder! ¿Por qué siempre vuelve su maldito recuerdo a mi cabeza?
Al llegar al cubículo, noté que Amari me observaba con molestia y sin entender porqué, ingresé con la ficha rogando porque la tarde pasara pronto.
Dentro del cubículo había un hombre, que si no estuviera operada del cerebro emocional y sexualmente hablando, diría que era todo un modelo.
- Hola… - saludé - ...usted es Ren Takemitsu… - anuncié al ver la hoja.
- Soy yo… - habló, levantándose la maga del brazo.
Repasé mentalmente el apellido del tipo y mientras dejaba la ficha de lado y me colocaba guantes, para luego colocarle la aguja, recordé de donde lo había escuchado.
- ¿Takemitsu?... – repetí mientras punzaba el fuerte brazo de aquel hombre - … ¿cómo Laboratorios Takemitsu y Asociados?
- Claro… el mismo… - rió.
- Wow… - susurré - ¿y qué hace un hombre tan importante como usted donando sangre en un hospital público? – pregunté con amabilidad pero aún así, con extrañeza.
- He venido a recuperar a mi familia… - habló mirando hacia el techo - …y de paso, decidí hacer algo bueno por la gente… llevo mucho tiempo siendo un imbécil… - habló más para él que para mi misma.
- Ustedes los hombres parecen que sufren de esa enfermedad… - mi comentario provocó que soltara una risa.
- Pues son ustedes las mujeres las que nos transforman en enfermos… - prosiguió - …pero lamentablemente son una enfermedad que no tiene cura…
- Pues yo sí me voy a curar… - dije, sin saber bien porque.
- ¿Mala experiencia? – preguntó.
- Pésima… - acoté.
- Pues si lo recuerdas con esa cara que acabo de ver, déjame decirte que no veo que estés curada y, como consejo de un hombre que lo tuvo y lo perdió todo en ese ámbito, te diría que el rencor y el amor, no caben es una misma habitación…
- No creo que sea…
- Es sólo un consejo… - sonrió con amabilidad - …tómalo o déjalo pasar…
Luego de eso se mantuvo en silencio y yo imité su gesto.
- Estamos… - dije quitándole la aguja para luego hacer presión con un algodoncito - …ahora usted descanse y…
- No hay problema… sé que hacer… alguna vez conocí a un médico… - rió.
- Bien… suerte con su cruzada entonces… - me despedí.
- Igualmente… - sonrió y salió por la puerta.
Insisto… odio el Día de la sangre…
- ¡Siguiente! – llamé con cansancio.
El resto de la tarde transcurrió con tranquilidad, dándome la esperanza que mi día podía tener algún alivio. No quise, pese a que lo pensé, volver a la habitación de Jiraya. Estaba bastante cabreada con él y ya, hace mucho tiempo, con mi madre. De todas las posibilidades la única que no se me pasaba por la cabeza era que ella terminara metiéndose con uno de mis pacientes casi que postrados luego de prohibirme ver a su ex novio del cual yo seguía estúpidamente enamorada y que por cierto, ella había asegurado que seguía queriendo, aunque claro, probablemente la visita de Misaki tampoco había sido algo tan esporádico después de todo.
Ya cuando me faltaba el último paciente sentí la gota de sudor correr por mi frente seguida por el alivio de que éste sería el último pinchazo de la tarde.
Me tocó atender a una chica de unos 23 años que me rogó entrar con el novio porque le daban terror las agujas. Después de insistirme por 5 minutos terminé accediendo con desgano y ella me agradeció como si prácticamente le hubiese salvado la vida.
- Estoy nerviosa amor…. – le habló a un tipo flacuchento que la tomaba de la mano.
- Ya va a pasar… - le sonrió.
Me mantuve en silencio algo fastidiada con la escena de amor incondicional y puse la aguja ante lo que ella exclamó un garabato de dolor y el tipo apretó su mano.
- ¿Puedo preguntar por qué donas sangre si te es tan desagradable? – dije con algo de molestia - …no es obligatorio sabes…
El tío la miro con amor y le besó la frente.
- Pues es una promesa que hicimos desde el accidente de John el año pasado… - se miraron como si el mundo se les acabara - …y pese a que me da temor, me arriesgo cada vez porque es algo que prometimos hacer juntos, pero sigue valiendo la pena… míralo aquí a mi lado sosteniéndome la mano pese a que debo parecer una histérica… - rió - … ¿acaso tu novio no haría lo mismo o tú lo harías por él en una situación desagradable?
Recordé la escena de Sasuke en las escaleras y sólo asentí, procurando guardar absoluto silencio ante los enamorados mientras se llenaba la bolsa. Ellos seguían mirándose como si fuera el último momento de sus vidas y yo pidiendo a gritos que el día terminara de una vez por todas.
Coloqué el algodón, la bandita y me despedí lo más amablemente posible, para luego cerrar y buscar a Ino, que al parecer, se había retirado antes para pasar a buscar a Itachi para la cena.
Estaba algo triste, lo reconozco, mi día si bien no había tenido nada tan malo, había sido desagradable y poco alentador en general. Me fui a cambiar de ropa pensando a cada minuto en que añoraba mi cama y un pastel con un café, así que salí apresurada al frío del ambiente exterior.
¡Mierda! ¡sí que estaba helado afuera!
Caminé soltando aire por mi boca, el cual por la baja temperatura se marcaba claramente en el exterior. Debía haber menos de 10 grados fuera del hospital. Agradecí que al menos en la casa mi calientacamas fuera lo suficientemente bueno para suplir el calor que te proporciona un hombre cuando llegas de un día agotador, aunque está claro que la parte afectiva era irreemplazable, pero al menos iba acostumbrándome a aquello y últimamente había aprendido a llenar mis espacios vacíos leyendo, estudiando o con mis amigos y, por supuesto, la comida.
Hurgueteé mi bolso en busca de mi pase para el autobús a medida que avanzaba para cruzar la calle y al detenerme para verificar que no viniese ningún vehículo, para luego levantar la vista, me tropecé con unos ojos azules dolorosamente familiares para mí, cubiertos por una capa de cabello cobrizo perfectamente ondulado.
En un principio intenté hacerme la loca y pasar por su lado, evitándome así un mal rato y porque no decirlo, el ridículo que no había tenido al donar sangre durante la tarde, pero al parecer nuestro encuentro no era mera coincidencia del jodido destino.
- Hola Sakura… - me saludó con cordialidad.
Detuve mi paso con algo de torpeza y no pude sonreír, por más que traté.
- Hola… - contesté, dispuesta a retomar mi camino y seguir adelante.
- Espero no ser inoportuna, pero ¿tienes unos minutos?
La miré dudosa y sin pensarlo demasiado contesté.
- La verdad voy algo apurada y tengo mucho que estudiar… - repliqué - …lo siento.
Era verdad, tenía que estudiar. En una semana más tenía el examen equivalente al 40% de la nota que podía peligrar mi año. Un examen para el cual, a propósito, había estudiado bastante poco debido a que seguía distrayéndome con cualquier cosa por el déficit atencional que me habría producido verla con el hombre que me había rebanado el corazón.
- Dios… - suspiró - …que inoportuna soy… - y se acercó un par de pasos hacia mi - …lamento mi intromisión, pero debo insistir, hay algo en particular de lo que me gustaría hablar contigo… - la miré dudosa ante su actitud siempre tan elegante y amable - …prometo no tardar demasiado… - sonrió - …allá, como puedes ver… - indicó hacia la esquina - …tengo estacionado mi auto, si gustas puedo dejarte en tu casa cuando termine ¿si?
Dudé una, dos y hasta tres veces, y cuando iba a darle el no definitivo, se me adelantó.
- Nos podemos tomar un café con unas galletas o un pastel en una cafetería que hay a un par de cuadras… prometo ser breve…
La miré vacilante y asentí, a lo que ella sonrió y caminó junto a mi por la acera.
Podía reírme de mi misma ahora que iba caminando al lado de la mujer que me había quitado toda la felicidad y de un modo tan elegante y sutil que hacía difícil tomarla por los pelos y lanzarla a la calle para que la atropellada un camión.
Por Dios… qué estúpida me he vuelto últimamente…
Al dar vuelta en la calle Lebriè, encontré ante mis ojos una pequeña cafetería que mentiría si dijera que había visto antes. Misaki ingresó con seguridad ofreciéndole una sonrisa amable a una camarera que nos dio la bienvenida.
- Nunca había visto éste lugar… - susurré.
Misaki tomó asiento en una mesa redonda rodeada de tres sillas, quitándose el abrigo.
- Es increíble la cantidad de cosas que pasan desapercibidos a nuestros ojos ¿no, Sakura?
No respondí, sólo me senté llena de desconfianza quitándome la chaqueta.
Debía verme rara al lado de esta mujer, que si mis cálculos no me fallaban sólo me superaba por un par de años, pero daba a notar con elegancia y distinción la marcada diferencia de mundos que debíamos tener.
Misaki traía unas botas negras de taco altísimo y un abrigo rojo, el cual al dejar en la silla, dejó al descubierto un vestido color crema de un diseño digno de aparecer en la portada de la revista Vogue, junto a unos zarcillos de oro y un cinturón que hacía justicia a la figura curvilínea y escultural que poseía. Traía el cabello suelto que le caía suavemente sobre los hombros a través de unas ondas perfectamente marcadas y sin ninguna gota de frizz. Parecía sacada directamente de una caja de Barbi para ser puesta frente a mis narices y porque no decirlo, frente a un par de viejos babosos que la miraban como si fuera una modelo de pasarela. Por otro lado, podía verme reflejada en la vitrina del café, con mi cabello chamuscado por el intenso día de trabajo, mis ropas desarregladas por el apuro con el que salí y mi chaqueta que parecía sacada de una rebaja en Walmart.
Era como ver las dos caras de la moneda…
Llegó al minuto una chica bajita con una libreta a tomarnos la orden.
- ¿Qué se van a servir? – preguntó con cansancio pero amabilidad - ¿o prefieren que les traiga la carta?
Misaki sonrió y la miró.
- No te preocupes… - le hizo un gesto con la mano y la chica sacó el lápiz para anotar - …yo quiero un café cortado y un mousse de chocolate…
La chica anotó y luego levantó la vista hacia mí.
- Yo un chocolate caliente… - pensé un par de segundos - …con una trozo de tarta de… yogurt ¿tienen? – la chica asintió.
- Hay de frambuesa, durazno y mora… eso nos va quedando…
- Frambuesa… - respondí y ella anotó - …gracias…
La chica se retiró, dejando un silencio bastante incómodo entre Misaki y yo.
- Veo que a las dos nos gusta el chocolate… - habló con un tono algo amargo para mi gusto.
No dije nada, es más, preferí guardarme la respuesta para mí misma: "pero finalmente eres tú la que se queda con la tarta".
Minutos más tarde, la chica volvió con una bandeja y nuestros pedidos y el silencio incómodo volvió a hacerse presente, sin que ninguna de las dos lo rompiera. Di una probada a mi chocolate y luego a la tarta esperando algo de su parte, pero ella parecía tan calmada como si nuestra pequeña reunión fuera el suceso más natural de la vida.
Luego de beber la mitad de mi chocolate y terminarme la tarta con una ansiedad espantosa, no dejando de notar que ella le había dado sólo dos probadas a su mousse, me aburrí.
- Es un agrado esto… - hice un gesto a nuestra mutua compañía con algo de ironía - …pero la verdad, estoy algo apurada… ¿dónde puedo pagar mis cosas? – terminé por decir, algo molesta.
- ¿Has estado enamorada alguna vez Sakura? – preguntó de pronto, sin anestesia y haciendo caso omiso a mi anterior pregunta.
- ¿Qué? – repetí algo fuerte pero educada, dándole a entender lo estúpida que me parecía su pregunta.
Ella rió melodiosamente y juro que odié ese sonido tan jodidamente perfecto.
- Eres joven… - prosiguió - …probablemente no has estado jamás enamorada…
- Sí, si lo he estado… - la interrumpí.
- Es maravilloso… - la observé con incredulidad aún sin creer que fuera ella la persona que me hablara del tema pues me parecía una sátira que ella me estuviera dando ese tipo de lecciones - …el amor, ya sabes… la sensación y todo eso…
La miré contrariada y tomé mi mochila poco elegante al lado de su garbo bolso de cuero, dispuesta a pararme y dejarla sola en ese lugar. Fruncí el ceño de solo pensar que me había llevado a ese lugar para contarme lo feliz que era su vida viviendo con Sasuke y lo enamorados que estaban.
- Siéntate Sakura… - dijo sosteniéndome con suavidad mientras yo perdía la paciencia.
- Lo siento… - repliqué molesta - …pero mi morbo no es tal de tener que enterarme…
- Por favor… - interrumpió - …déjame continuar ¿si? Te pedí un poco de tiempo y créeme que no he venido hasta aquí con la intención de torturarte…
Observé con desconfianza sus enormes ojos azules cubiertos por las pestañas que parecían manifestar que ella hablaba en serio y tratando de retomar algo la calma, volví a sentarme frente a ella. Al ver que retomaba mi puesto, me sonrió.
- Te voy a contar una historia… - comenzó - …o más bien, te voy a contar mi historia…
- ¡Joder! – exclamé perdiendo la compostura - ¡pues es una lástima! Pero ya ves… lo has recuperado ¡que suenen las campanas, sean felices y reanuden su historia de amor! – la miré molesta - …pero por favor, no cuentes con que yo sea la madrina… ¿o necesitas eso para sentir lo muy superior que eres para Sasuke sobre la insignificante relación que tuvo conmigo?
- Sakura… ¡sí que eres testaruda! – exclamó - …en eso Sasuke ha dado en el clavo contigo… ¿pero acaso no entiendes que la única ventaja que tengo sobre ti en Sasuke es que lo conozco más que tú?
Guardé silencio, por primera vez.
- A Sasuke lo conocí en la Universidad… - comenzó a relatar con calma abrazando la humeante y elegante tazita de café - …era gracioso, pues yo jamás me había fijado en alguien menor que yo, pero Sasuke… - sonrió y pude ver reflejado en sus ojos un sentimiento bastante similar al que sentía yo por él - …Sasuke siempre fue y ha sido diferente… la vida… la vida lo ha golpeado desde temprano pero quizás eso fue lo que más me atrajo a él… ¡sentía que éramos tan parecidos! – su relato comenzó a tornarse nostálgico - …no pasó demasiado tiempo en que termináramos juntos… y pues era maravilloso, él me amaba y yo…
- Misaki… - la detuve con tristeza - … ¿es necesario que yo tenga que escuchar todo esto?
- Yo lo amaba Sakura… y lo sigo haciendo… - prosiguió ignorándome por completo - …y bueno, las cosas se dieron geniales entre nosotros hasta que me ofrecieron hacer un trabajo de investigación que iría muy en pro de mi futuro laboral sobre fertilidad… le comenté a Sasuke y le pareció genial y cuando comencé a hacer las investigaciones y a codearme con gente mayor y con más experiencia, conocí a Ren…
- ¿Ren? – pregunté y sin meditarlo demasiado recordé al tipo que había atendido en la tarde e, inevitablemente, el propósito de su visita.
Genial… ahora vería a Sasuke hasta en los periódicos como el amante desconsiderado…
Pensé en decir algo, pero claramente la vida personal de Misaki y sus relaciones era algo que no me competía en absoluto, así que me guardé la información accidental que había obtenido esa tarde, que sumada a la que me entregaba Misaki, parecían fracciones de un raro puzle que no pensaba haber tenido ante mis narices.
- Ren era el accionista principal de una empresa farmacéutica que ponía parte del capital para la investigación… - suspiró y negó con la cabeza - …era joven e impresionable… y porque no decirlo, también hermosa y con un futuro brillante… traté al máximo de evitarlo, pero un día luego de una cena y unas copas de vino, me acosté con él…
- ¿Traicionaste a Sasuke? – mi voz daba a notar claramente lo molesta que me sentía, pese a que debía sentirme bien de que ella hiciera lo mismo que él había hecho conmigo, pero no podía ser ese tipo de persona que disfrutaba con la desgracia ajena de una persona que en el fondo, me importaba tanto como lo hacía él.
- Fue un error… - continuó - …uno que sigo pagando muy caro… decidí pasar lo que había ocurrido y no contarle a Sasuke… y luego me quedé embarazada… fue en un principio terrible, pero cuando se lo dije a Sasuke sus ojos brillaron llenos de alegría y pensé que todo estaría bien… seguimos con nuestras vidas normales y nació Kenji… Sasuke era el padre perfecto… uno maravilloso Sakura, no podrías imaginarte la clase de cosas que hacía con él… era todo tan maravilloso… - suspiró y vi como sus labios flaqueaban - …hasta que Sasuke se ofreció para una muestra en la investigación y lo supimos… yo primero, claro, y caí en cuenta de todo…
- Kenji… - dudé - …Kenji no era hijo de Sasuke…
- Era hijo de Ren… - negó con la cabeza - …y yo… al principio no se lo quise decir, pensé seguir normal, pero Gaara encontró los resultados en mi escritorio y habló de inmediato con Sasuke… - se detuvo y bebió un sorbo de café - …no pude mirarlo a los ojos y gracias a Dios Kenji tenía sólo 18 meses cuando lo supo… no sé como hubiese sido que lo llamara papá y luego… luego quitarle eso Sakura… ¿lo puedes imaginar?
Me mantuve en silencio procesando mientras Misaki parecía deshacer el nudo que tenía en la garganta para continuar.
- Sasuke lo pensó ¿sabes?... pese a lo mucho que Gaara le dijo, él no fue capaz de correrme de nuestro apartamento… pero yo no podía con la conciencia y la incertidumbre… pese a todo, Sasuke era un niño y yo una mujer con demasiadas expectativas y ambiciones que creí, tontamente en aquel momento, el amor no podría llenar… fue entonces cuando lo dejé y me comprometí con Ren… no fue difícil, era un hombre que buscaba un compromiso y una familia y yo le caí como anillo al dedo con toda la situación, además Kenji es la viva imagen de su padre…
La miré sorprendida… ¿cómo alguien podía pensar con la mente tan fría estando enamorada? ¿qué clase de mujer podría hacer algo así?
- Pues bien… - hablé sin disimular mi evidente molestia - …la verdad, no sé cuál es el real motivo de esta reunión… si querías hacerme sentir peor respecto a Sasuke lo has logrado… me has dejado claro que te ama, pues no cualquier hombre lanza todo por la borda por una mujer casada que prácticamente barrió el piso con él…
- Sakura… - suspiró - …yo volví… volví porque me separé… tardé años en entender que el dinero no me valía la felicidad y pese a que Kenji quiere mucho a su padre… igualmente quería a Sasuke cada vez que él lo visitaba… yo nunca pude cortar el hilo con Sasuke, si bien Kenji no es su padre biológico fue muy importante en su vida y yo… yo lo entendía cada vez que lo veía jugar con Kenji, me enamoraba de él… pero fui cobarde y tuvieron que pasar años para que lo aceptara y lo entendiera…
- Pues entonces te felicito… has logrado tu cometido… - solté con rabia.
- No Sakura… - negó con la cabeza - …no lo logré.
- Pues vives con él de nuevo ¿qué más quieres? – pregunté irónica.
- Algo que es tuyo… - respondió tratando de darme a entender algo que yo claramente no estaba captando.
- Yo no tengo nada que…
- Sí que eres testaruda… - rió - …tú tienes algo que yo ya no puedo recuperar y que por cierto, tu madre tampoco fue capaz de tener…
- ¿Y me podrías explicar qué mierda es eso? – solté algo fastidiada - …porque la humillación y el desprecio no figuran en la lista de sentimientos codiciados por una mujer.
- Tienes su corazón Sakura… - habló con paciencia - …Sasuke está enamorado de ti.
Respiré hondo y rodeé los ojos, apretando mis puños para luego volver nuevamente la vista sobre ella.
- Me gustaría creerlo, pero considero extraño e inaceptable que un hombre enamorado lleve a otra mujer a su cama… - y con esa frase liberé en parte la frustración acumulada que traía hace 2 semanas - …que la aleje de su vida y que no sea capaz de decirle las cosas de frente… un hombre enamorado no hace…
- Y sigo teniendo la única ventaja sobre ti… y es que lo conozco… - sonrió - …Sasuke es un hombre cargado por el orgullo… ¿crees que para él sería muy fácil decirle a la mujer de la cual está enamorado que jamás va a poder darle una familia? ¿has pensado en lo absurdo que suena algo así para un hombre al cual lo único que le queda es el orgullo que yo le quité?
- No se justifica… - reclamé con necedad.
- ¡Sí que eres terca! – exclamó por primera vez con un tono algo más cargado - …¿qué no viste la culpabilidad en sus ojos ese día?
- Tú misma lo has dicho… culpa… culpa de haber estado en la cama contigo mientras yo iba a …
- Culpa de no poder estar contigo, de no poder hacerte feliz, de no estrecharte en sus brazos para no hacerte daño… - acotó con más calma - …y por cierto Sakura, la única razón por la que me encuentro en su departamento es porque Ren me corrió de casa luego del divorcio y no tenía a donde ir con Kenji y naturalmente Sasuke jamás dejaría a Kenji en cualquier lugar y …
- Tú pensaste que era la oportunidad perfecta para enredarlo en tus brazos y atarlo a ti ¿no? – pregunté con ironía.
- ¿Y acaso eso importa? – supiró - …por Dios Sakura… vengo a buscarte al hospital para decirte que en ese apartamento hay un hombre que se muere por estar contigo y te trato de hacer entender porque es así ¿y a ti sólo te importa que se haya compadecido del hijo que le quité para darnos alojamiento un par de días? ¿importa acaso que yo lo ame si a la única persona que quiere es a ti?
Nuevamente permanecí en silencio un par de minutos y ella pareció retomar la poca compostura que había perdido, para llevar a su boca un bocado de mousse.
- ¿Por qué me cuentas esto? – pregunté de pronto - …digo… ¿no sería mejor para ti que yo desapareciera del mapa y ya?... así tendrías el camino libre…
- Te lo cuento porque se lo debo… después de todo lo que le hice y todo lo que ha pasado… Sasuke merece ser feliz en compañía de alguien que si lo ame por lo que él es y no lo que aparenta ser… quiero verlo sonreír de nuevo como lo hacía y no quiero volver a ver ese rostro de pesar que tiene cada noche antes de irse a la cama…
No sabía que decir. Tenía demasiados sentimientos encontrados como para acotar algo de inmediato, así que ella continuó.
- Para mi no es fácil esto… si bien lo perdí, no significa que voy a dejar de quererlo, pero mi capítulo con él se cerró hace mucho tiempo y me bastó éste viaje para comprenderlo, pero tú Sakura… tú tienes la oportunidad de estar con él y hacerlo feliz… él está rendido… ¡tienes que hacer algo!
- ¿Y qué esperas? – solté con algo de cansancio - ¿qué vaya a su apartamento a gritarle que lo amo y que lo perdono y lo entiendo por todo lo que ha ocurrido para que nos demos finalmente la oportunidad que el siempre creyó que no teníamos?
Misaki terminó el último bocado de su mousse, dejando el tenedor sobre el plato, para luego limpiarse con elegancia con una servilleta y sonreírme.
- No podrías haberlo dicho mejor… eso es justamente lo que tienes que hacer…
La miré incrédula.
- Vale… estás loca… - bufé hastiada.
- Es gracioso… - comentó - …cuando los hombres hacen algo así, son románticos, pero cuando una mujer lo hace… somos unas locas… ¿no Sakura?
Me quedé en absoluto silencio escuchando la reflexión que yo misma había tenido semanas atrás.
- Yo lo intenté por Sasuke, tal como tú lo dices y como te lo acabo de relatar… vine hasta aquí para pedirle disculpas por todo y después de años creí que él aún… - tomó su café y suspiró - …está bien, yo lo perdí por mis acciones y me merezco todo esto, pero él… Sasuke no se lo merece… no merece pagar nuevamente por mi error, o más bien su error de querer a Kenji y tener compasión de mí…
- Yo no puedo Misaki… él… él no me dice nada…
- Oblígalo Sakura… oblígalo… ¡a gritos si es necesario! – me miró con ferviente desición - …si lo amas, como estoy segura que lo haces… no cometas el mismo error que cometí yo… y que ha cometido él contigo… el orgullo sólo es un individuo demás cuando dos personas se aman… obstruye la mente… ¡enséñale Sakura!... muéstrale que contigo no debe tener miedo… que a ti no te importa, que vas a estar con él… demuéstrale que lo amas pese a …
- ¡Pero si yo lo amo pese a todo! – la interrumpí - ¡siempre se lo he demostrado! ¡siempre lo he hecho!
Misaki guardó silencio, dudando si continuar, pero finalmente me miró con rectitud y prosiguió.
- A un hombre que ha pasado tanto como Sasuke… la única respuesta conocida que tiene a la frustración es el orgullo… si te ve con otro, se encela y se encierra… si te dice su problema y tú sólo guardas silencio… - me miró con reproche - …sólo se va a seguir encerrando…
Suspiré y recordé la escena del baño cayendo en cuenta que en la única oportunidad que él se había abierto conmigo, yo la había cagado monumentalmente, para luego ir a su departamento y no darle la oportunidad ni siquiera de explicarse ¡joder! ¿hasta cuándo la comunicación iba a ser un factor tan negativo en nuestra relación?
Mientras seguía reflexionando, escuché de pronto el sonido de la silla de Misaki rechinar y levantarse, para colocarse su abrigo y su bolso.
- Bien… se acercó hacia mi y se despidió… - iré a pagar la cuenta.
Me levanté, me coloqué la chaqueta y tomé mi mochila con decisión, caminando en silencio detrás de ella. Fui a la caja en total silencio, sin dejarla pagar mi parte y luego salimos nuevamente hacia la calle.
- Ha sido un placer Sakura… - se estiró hacia mí para despedirse - …ahora iré a la casa de una amiga y pasaré la noche junto a Kenji ahí…
- ¿No estarás… - iba a formular la pregunta.
- Supongo que querrás ir sola a tu casa… - soltó, con especial hincapié en las últimas líneas.
Caminó hacia su auto finalmente y antes de que entrara, la detuve.
- ¡Misaki! – grité desde el paradero y ella me miró con atención - …no debería pero ¡gracias! – iba a voltearme, pero me animé a continuar - …y todo saldrá bien contigo y Kenji… estoy segura – dije recordando el propósito por el cual Ren había dicho estaba en la ciudad.
La mujer me sonrió y luego cerró la puerta de un golpe, para encender las luces de su auto y desaparecer por la calle.
Mientras esperaba el autobús para irme a casa recordé sus palabras.
…Iré a la casa de una amiga y pasaré la noche junto a Kenji ahí…
Sabía la intención de su aviso tanto como tenía claro que en un par de minutos más, me encontraría en la recepción de esos enormes departamentos, pero el estruendoso beep de mi localizador hizo que detuviera mi camino y segundos más tarde, mi celular empezó a sonar como loco.
- ¿Sí? – pregunté cuando vi un número raro llamando.
- Sakura… - habló Hinata con voz preocupada - …debes venir urgente al hospital… - mi corazón comenzó con taquicardia de inmediato y lo primero que se me pasó por la mente fue Sasuke… ¿le había pasado algo?
- Hinata… ¿qué… qué pasa? – pregunté dubitativa.
- Es tu paciente… Jiraya… - habló con tristeza - …le van a operar de urgencia… una trombosis…
Colgué el teléfono de inmediato sintiendo una culpa enorme y además, una tristeza tremenda producto de la ridícula discusión que había tenido con él.
Creía que sólo estaba perdiendo un paciente ese día, pero al ver los ojos llorosos de mi madre en la sala de espera, caí en cuenta que era más que eso…
IMPORTANTE!
A mis queridas lectoras: antes que todo agradecer su preferencia y fidelidad con el fic, que como pueden darse cuenta está terminando, quiero comunicar que el último capítulo que será el próximo… no será publicado hasta septiembre… pero ¡no se asusten! … pasa que hoy luego de escribir éste capi que me llevo bastante tiempo y esfuerzo, porque ando con un dolor de cabeza producto de mi salida de ayer, caí en cuenta que hay casi 3 mil lecturas por capítulo últimamente y si bien, los reviews son bastante numerosos creo que es injusto tanto para mí como para las chicas que se dan el trabajo de registrarse y dejar sus comentarios, que el trato sea igual respecto a las dos mil que no lo hacen. Es por eso que he decidido que tanto el último capítulo como el epílogo que como ya he dicho muchas veces será redactado por Sasuke, NO será publicado en la página fanfic ni en fanfiction cuando lo tenga escrito. Es por eso que pido a todas que me envíen sus e-mails para yo enviárselos personalmente a sus correos cuando lo tenga. Quiero aclarar que eso no significa que no lo publique en ésta página más adelante, pero tal como digo, será probablemente un par de semanas más tarde.
Besos y espero disfruten el capi
Atte
La autora.
