Capítulo 38
Estaba ahí parado frente a él, buscaba ver en su rostro o sus ojos alguna pista de lo que vendría a decirle pero no encontraba nada o quizás no quería verlo. Tampoco sabía si debía si quiera mirarlo a la cara después del daño que le había hecho
dime Anthony – lo invitó indicando una silla para que se sentara. El joven estaba con la mirada perdida en el ventanal y él sabía perfectamente a quién veía porque él mismo aún de espaldas sentía su presencia
¿está llorando? – inquirió aunque la respuesta era obvia, sintiéndose al verla derrumbada a lo lejos el peor de los hombres
Si Anthony – fue su escueta respuesta, no podía decirle que lloraba por él, que lloraba porque no estaban juntos.
El joven hizo un esfuerzo y apartó la mirada de ventanal, se sentó decidido a iniciar de una vez su conversación - tío yo estoy muy confundido
¿confundido? – no entendía a que se podía referir Anthony pero esta conversación cada vez lo ponía mas nervioso
Sí, yo ya no sé lo que siento por Candy. A veces pienso que lo que me une a ella es una obsesión o el hecho de que ha sido mi único amor pero ya no estoy seguro de sentir lo mismo
Ese amor que hace que tu sangre hierva, tu estomago sea inundado por mil mariposas y que tan solo un roce de la persona amada te haga sentir el ser mas afortunado del mundo – agregó con la mirada perdida en su copa de coñac, toda su vida había sentido esa misma emoción por sólo una persona
Si eso… eso que evidentemente ustedes dos sienten el uno por el otro – murmuró agachando la cabeza, no sabía como seguir se sentía tan avergonzado y además estaba muy nervioso buscando en su cabeza la mejor forma de decir lo que venía a decir
Anthony no tenemos que hablar de eso, yo te entiendo – lo cortó no dispuesto a que su sobrino siguiera sufriendo
Tío es que yo me equivoque - habló de pronto atropellando un poco las palabras – yo no debí comportarme tan egoístamente pero entiéndeme yo no me esperaba todo esto
Lo entiendo – aseguró un poco mas tranquilo, al menos viendo que no había perdido a su único sobrino – pero también tienes que entender que yo nunca te traicioné, ella vino a mí y fue inevitable. La amo desde que la conocí – sentenció con la mirada inundada en lagrimas nada mas de recordar ese instante en que ella se convirtió en el aliento de su vida
El príncipe de la colina … sabes tío ella siempre se acordó de ese príncipe, su medallón era su mas preciado tesoro – recordó el joven evocando la imagen de ella hablándole de él, de lo mucho que significaba para ella, aún no podía creer que ese muchacho fuese su tío
Y para mi el recuerdo de su sonrisa – susurró perdido en los recuerdos olvidando por un momento que era con Anthony con el que hablaba y tan sólo recordando cada una de sus sonrisas
Yo… yo tío no quiero que sean infelices, yo los quiero mucho a los dos y ella es y será siempre muy importante para mí. Pero yo no soy nadie para impedirles que estén juntos – aseguró respirando aliviado, dejando así ir su conflicto y el de ellos. Necesitaba liberarse de la carga de haberlos condenado a lo que estaban viviendo
No podríamos estar juntos si eso te produce algún dolor – indicó aunque la luz de la esperanza comenzaba a iluminar su mirada
Tío yo ya comprendí que un amor así no puede ocultarse y me he dado cuenta que me hace sufrir mas verlos muertos en vida por mi culpa. Ustedes no se merecen vivir con eso ni yo tampoco – aseguró, estaba convencido que él también podía ser feliz a pesar de que le estaba costando dejar ir a Candy
Anthony… - no sabía que decir ¿su sobrino estaba diciendo lo que él estaba pensando? Sería posible que su agonía fuera a terminar o esto sólo era un sueño más
No digas más, sean felices tío. Sólo te pido por favor que me dejes hablar con ella antes de que tú lo hagas – a pesar de la tristeza y vergüenza que sentía también se sentía tranquilo porque sabía que esa era la mejor decisión
Claro que sí… Anthony muchas gracias – dijo levantándose de su silla y acercándose al muchacho. Estaba profundamente agradecido con la vida por darle la oportunidad de recuperar a sus dos grandes afectos
El joven se acercó a su vez fundiéndose en un abrazo – perdóname tío
Perdóname tú yo no quería hacerte ningún mal – estaba feliz de haberse reconciliado con su sobrino aunque sabía que la felicidad plena sólo la sentiría cuando la tuviera entre sus brazos
Bueno pues entonces los dos estamos perdonados – se separó y le dio una suave palmada en el hombro – bueno tío ahora voy a buscarla – se acercó a la puerta y la abrió pero antes de salir agregó – por cierto me gustaría comentarte algunas cosas, pero eso será en otro momento
Ya sabes que mi puerta esta siempre abierta – respondió y el joven salió cerrando la puerta tras de si, dejándolo con una sonrisa de oreja a oreja. No podía creer lo que estaba pasando, no podía creer que podía amarla sin reparos. Quería ponerse a gritar y brincar por toda la habitación.
Apoyada contra un árbol de espaldas a la mansión en la cual estaba su más grande amor y su más grande dolor, lloraba sin parar. Todavía podía sentir la caricia de sus dedos en sus labios, su mano en su cintura, el loco palpitar de su corazón. Y pensar que esa iba a ser la última vez que iba a estar entre sus brazos la hacía sentirse cada vez peor. Lo único que quería era que la tierra se abriera y la tragara para siempre.
Candy – dijo su nombre sacándola de sus pensamientos
ella no podía creer su mala suerte ¡ahora Anthony estaba ahí! Y a pesar de que sabía que él no tenía la culpa de sentirse cómo se sentía lo último que quería era verlo – dime – respondió secando disimuladamente sus lágrimas antes de darse la vuelta
yo necesito hablar contigo– habló un poco turbado por como la había encontrado, era tan difícil ver a una Candy derrotada y triste cuando ella siempre había sonreído
Anthony no hay nada mas que hablar – sentenció no queriendo remover todo ese dolor, no queriendo hablar mas de su amor por Albert porque sabía lo iba a lastimar
Sí Candy hay mas que hablar , porque yo necesito que me perdones – dijo ahora firmemente, seguro que para seguir adelante con su vida lo único que necesitaba era su perdón y tenerla de vuelta en su vida aunque no fuera de la forma que siempre había concebido
¿Qué te perdone? – inquirió confundida ¿qué era lo que buscaba Anthony¿qué tenía que perdonarle ella?
Si Candy me porté como el egoísta mas grande del mundo, te condené a esta pena jurando que te amaba y eso no es amor – respondió agachando la cabeza avergonzado de cómo había actuado, de no haber sabido amar, de no haber pensado primero en ella y haber pensado sólo en él
Anthony nosotros nos condenamos a esto solos, no podemos ser felices sobre la infelicidad de nadie – aseguró no queriendo cargar todo el peso sobre los hombros del chico que tanto había significado en su vida, esa había sido una decisión de ellos y seguiría adelante con ello aunque su corazón no volviera a latir nunca mas
Si pero esto te esta matando Candy, tu no puedes estar así - Ella se dio la vuelta evitando su mirada, ocultando de él sus lágrimas. No podía decir nada
Por eso yo quiero decirte que yo no me voy a oponer a que ustedes estén juntos – en ese momento la rubia contuvo la respiración ¡no podía ser! Anthony estaba aceptando que estuvieran juntos pero ¿cómo podía ser eso si el mismo había dicho que nunca podría verlos juntos?
Él al ver que ella no decía nada continuó - Sí Candy entendí que ustedes se aman y nada cambiara eso. Yo no soy nadie para hacer de sus vidas un tormento – estaba muy nervioso necesitaba ver sus ojos, ver que había en ellos. Ver que en ellos había perdón y saber que por lo menos en ellos podría ver reflejado cariño, se conformaría tan solo con eso
Tu eres alguien muy importante Anthony – respondió dándose la vuelta rápidamente – nosotros te queremos mucho – el joven se sorprendió al ver que en sus ojos no había cariño sino un profundo afecto y entonces lo comprendió ellos siempre se querrían pero no desde el amor sino desde el cariño, el respeto y la compañía.
Y yo a ustedes Candy y precisamente porque los quiero tengo que ayudarlos a ser felices y ayudarme a mi mismo a buscar lo mismo
¡oh Anthony! – no podía creer que esta vez su suerte había cambiado, que la vida le había devuelto lo que mas quería y necesitaba en el mundo
Yo Candy también quiero decirte que no te sientas mal por mí, creo que por fin me di cuenta que hace mucho que no te quiero de la misma manera – afirmó mientras observaba como esos ojos antes opacos iban adquiriendo poco a poco luz – yo creo que me aferré a ti y a ese sentimiento sin darme cuenta que podría volver a sentir intensamente – recordó en ese momento el escalofrió que lo recorría cada vez que miraba a Patty o la sensación de protección que lo había invadido cuando había tomado su mano hace un rato.
Esta sensación lo había sorprendido porque no era la misma necesidad obsesiva de protección que sentía con Candy. Era una necesidad de protegerla del mundo pero también de acompañarla en todo lo que ella quisiera hacer y jamás cuidándola de sí misma. Se dio cuenta que como ella decía el amor venía del conocimiento y a ella la amaba con sus defectos y virtudes. Si, la amaba. Desde cuando no podría definirlo pero cuando su tío y ella misma describieron el amor se dio cuenta que eso sólo lo sentía por ella. Había llegado el momento de ser feliz y dejar ser feliz
Creo que a nosotros nos une un cariño profundo Anthony, siempre ocuparas un lugar especial en mi corazón – la lágrimas corrían por sus mejillas con alegría por la esperanza que le abría de nuevo las puertas y con tristeza por dejar ir por fin una etapa de su vida, una etapa que jamás olvidaría pues le había dado maravillosos momentos
Tú siempre serás mi dulce Candy – afirmó abriendo sus brazos y ella corrió a meterse en ellos. Por fin su corazón había encontrado la paz y se sentía tranquilo con la decisión que había tomado. Al fin entendía que era lo que lo unía a ella y estaba feliz con ello.
Lentamente se separaron, se miraron a los ojos con lágrimas en ellos. Ella suavemente acarició su rostro, él tomó su mano y deposito un beso en ella a continuación el comenzó a caminar hacía la mansión. Ella secó sus lágrimas con un pañuelo, no sabía que hacer ¿ya habría hablado Anthony con él¿Ya sabría lo que él le dijo a ella¿debería ir a buscarlo o esperar a que él la buscara? Sus preguntas se borraron en su cabeza cuando a lo lejos distinguió su figura caminando hacía ella. Sus piernas comenzaron a temblar y una calida sensación recorrió su cuerpo antes helado de desolación. Por fin iban a reencontrarse y esta vez si de ella dependía no lo dejaría ir jamás.
Dos mitades de uno solo caminaban a reencontrarse, a fundirse en una sola alma para siempre…
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Ya queda poco para el final...
Como siempre muchas gracias por sus reviews y por seguir esta historia capítulo a capítulo. Espero que les siga gustando y que con mis palabras haya conseguido transmitir un poco el sentir de los personajes.
Como siempre gracias Annette por tu amistad, por tus palabras de aliento, por tu ayuda y por cada pequeño o gran momento que hemos vivido juntas.
