Descargo de responsabilidad: Glee no me pertenece y tampoco me pertenece esta historia.

¡Disfrútenlo y comenten!

Capítulo 37

Lunes, 14 de Junio de 1999, 7:00 PM

¿Por qué no tienes televisión? —le pregunto. He estado con ella durante muchos días. Es realmente agradable y me gusta estar aquí, pero echo de menos ver la televisión. No tanto como a Lucy y a Lesslie, sin embargo.

No tengo televisión porque la gente se vuelve muy dependiente de la tecnología y los hace perezosos —dice Claire. No sé a qué se refiere, pero finjo que lo hago. Verdaderamente me gusta mucho su casa y no quiero decir nada que haga que quiera llevarme de vuelta con mi papá. No estoy lista para volver.

Hope, ¿te acuerdas de que hace unos días te dije que tenía algo muy importante de que hablarte?

En realidad, no me acuerdo, pero asiento y pretendo que sí. Mueve su silla más cerca a la mía en la mesa. —Quiero que me prestes atención, ¿de acuerdo? Esto es muy importante.

Asiento. Espero que no me diga que va a llevarme de vuelta a casa ahora. No estoy preparada para ir a casa. Echo de menos a Lucy y a Lesslie, pero realmente no quiero volver a casa con mi papá.

¿Sabes qué significa adopción? —pregunta.

Niego, porque nunca he oído hablar de esa palabra.

Adopción es cuando alguien ama tanto a un niño, que quiere que sea su hijo o hija. Así que lo adoptan con el fin de ser su mamá o papá. —Toma mi mano y la aprieta—. Te quiero tantísimo, que voy a adoptarte para que puedas ser mi hija.

Le sonrío, pero en verdad no entiendo lo que quiere decir. —¿Vas a venir a vivir conmigo y mi papá?

Niega con la cabeza. —No, cariño. Tu papá te quiere, mucho, pero no puede cuidarte más. Necesita que yo cuide de ti ahora, porque quiere asegurarse de que seas feliz. Así que ahora, en lugar de vivir con tu papá, vas a vivir conmigo y seré tu mamá.

Se siente como si quisiera llorar, pero no sé por qué. Me gusta mucho Claire, pero quiero a mi papá, también. Me gusta su casa y me gusta la comida que hace y mi habitación. Tengo verdaderas ganas de quedarme aquí, pero no puedo sonreír porque mi estómago duele. Empezó a doler cuando dijo que mi papá no podía cuidarme más. Me pregunto si lo enfadé. No pregunto si lo enfadé, sin embargo. Tengo miedo de que si ella piensa que aún quiero seguir viviendo con mi papá, me lleve de vuelta. Lo quiero, pero estoy demasiado asustada de regresar y vivir con él.

¿Estás emocionada de que te adopte? ¿Quieres vivir conmigo?

Quiero vivir con ella, pero me siento triste porque nos tomó un montón de minutos y horas conducir hasta aquí. Eso significa que estamos muy lejos de Lucy y Lesslie.

¿Qué pasa con mis amigas? ¿Iré a ver a mis amigas de nuevo?

Claire inclina la cabeza y sonríe, luego mete un mechón de cabello detrás de mí oreja. —Cariño, harás un montón de nuevos amigos.

Le sonrío de vuelta, pero mi estómago duele. No quiero nuevos amigos. Quiero a Lucy y a Lesslie. Las extraño. Puedo sentir mis ojos ardiendo e intento no llorar. No quiero que piense que no estoy feliz sobre ella adoptándome, porque lo estoy.

Claire se agacha y me abraza. —Cariño, no te preocupes. Verás a tus amigas de nuevo algún día. Pero ahora mismo no podemos volver atrás, así que haremos nuevos amigos aquí, ¿de acuerdo?

Asiento y me besa la cabeza mientras miro el brazalete en mi mano. Toco el corazón en él con mis dedos y deseo que Lesslie sepa dónde estoy. Deseo que sepan que estoy bien, porque no quiero que se preocupen por mí.

Hay una cosa más —dice—. Te va a encantar.

Claire se echa hacia atrás en su asiento y saca un pedazo de papel y un lápiz del cajón en frente de ella. —La mejor parte de ser adoptada es que puedes escoger tu propio nombre. ¿Sabías eso?

Niego con la cabeza. No sabía que la gente podía escoger sus propios nombres.

Antes de elegirlo, necesitamos saber qué nombres no podemos usar. No podemos usar el nombre que tenías antes, ni podemos usar apodos. ¿Tienes algún apodo? ¿Alguna forma en que tu papá te llamara?

Asiento, pero no lo digo.

¿Cómo te llamaba?

Miro mis manos y me aclaro la garganta. —Princesa —digo en voz baja—. Pero no me gusta ese apodo.

Parece triste cuando digo eso. —Bueno, entonces nunca más te llamaremos Princesa, ¿está bien?

Asiento. Estoy feliz de que no le guste ese nombre, tampoco.

Quiero que me digas algunas cosas que te hagan feliz. Cosas hermosas y que ames. Tal vez podamos escogerte un nombre de esas cosas.

Ni siquiera necesito que las escriba, porque sólo existe una cosa por la que me sienta así. —Me gusta Barbra —digo, pensando en mi madre, ella me tarareaba sus canciones por las noches.

Barbra —dice, sonriendo—. Me encanta ese nombre. Creo que es perfecto. Ahora, pensemos en un nombre más, porque todo el mundo necesita dos. ¿Qué más te gusta?

Cierro los ojos y trato de pensar en algo más, pero no puedo. La voz de esa mujer es hermosa, a mi madre le encantaba, y mi madre es la única que amo y que me hace feliz cuando pienso en ella. Abro los ojos de nuevo y la miro. —¿Qué te gusta, Claire?

Sonríe y pone su barbilla sobre su mano, apoyando el codo en la mesa. —Me gustan muchas cosas. La pizza es lo que más me gusta. ¿Podemos llamarte Pizza Barbra?

Me río y sacudo la cabeza. —Es un nombre tonto.

Vale, déjame pensar —dice—. ¿Y qué sobre los ositos de peluche? ¿Podemos llamarte Teddy Bearbarbra?

Me río y sacudo la cabeza de nuevo.

Quita la mano de su barbilla y se inclina hacia mí. —¿Quieres saber lo que verdaderamente me gusta?

Sí —digo.

Me encanta una serie llamada friends, es de unos amigos que siempre están en las buenas y en las malas, se apoyan y se quieren mucho. Yo quiero que seamos amigas, tu y yo, que puedas confiar en mi.—. ¿Qué tal Phoebe? —dice con un guiño.

Me río y sacudo la cabeza.

¿Qué tal… Mónica?

Niego de nuevo. —Ni siquiera pega con Barbra.

Arruga la nariz. —Buen punto. Supongo que necesitas un nombre que combine. — ¿Qué tal Rachel? Es muy bonito.

Asiento. —Rachel —digo—. Me gusta ese nombre.

Sonríe y se inclina más cerca. —Bueno, entonces Rachel Barbra Berry será. Y para que lo sepas, ahora tienes el nombre más hermoso del mundo. No volvamos a pensar en tus antiguos nombres de nuevo, ¿vale? Prométeme que, a partir de ahora, sólo pensaremos en tu nuevo y hermoso nombre y en tu increíble vida nueva.

Lo prometo —digo. Y hago la promesa. No quiero pensar en mis viejos nombres o en mi vieja habitación o en todas las cosas que mi papá me hizo cuando fui su princesa. Amo mi nuevo nombre. Amo mi nueva habitación en donde no tengo que preocuparme de si la perilla girará.

Me estiro y la abrazo y ella me abraza de vuelta. Me hace sonreír, porque se siente como pensé que se sentiría cada vez que deseaba que mi mamá estuviera viva para abrazarme.