¿Qué hubiera pasado si Victoria tuviera poderes?
Importante: Este capitulo contiene escenas bastante violentas, si alguién no quiere pasar un mal rato leyendo por favor no leáis el capitulo. Luego no quiero reclamos de las mentes sensibles.
Capitulo 36
BELLA:
Cuando abrí los ojos sobresaltada, lo primero lo que vi fue la cara de Edward que me miraba preocupado. Veía como movía la boca, como si estuviera hablando, pero no podía escuchar nada. Lo único en lo que podía pensar y oir era en Mike haciéndome daño. Acababa de tener una pesadilla en la que repetía la misma acción una y otra vez.
Entonces noté cómo alguién entraba a la habitación. Era Jasper, pero aún así no pude evitar sentir miedo y me tensé.
Edward puso atención en algo que le estaba diciendo para después volver a mirarme y llevar su mano a mi mejilla, pero cuando vi que la levantaba la miré con miedo. No quería que volviéran a pegarme. Edward me miró con dolor y la apartó para poner su atención en Emmett y después los tres salieron dejándome sola.
Me sentía muy confundida, a parte de todo el dolor que sentía en cada parte del cuerpo, era como si estuviera fuera de mi mente.
Por un lado sabía que Edward jamás me haría daño. Que él no era como ese indeseable, pero por otro lado no podía evitar sentir miedo al estar cerca del sexo opuesto; y eso no era justo. Los demás no podían pagar por el daño que solo uno había causado.
Estuve varios minutos sola hasta que escuché unos golpecitos en la puerta. Sabía que era Edward; él siempre llamaba de la misma forma.
A pesar de que no respondí, porque no tenía fuerzas para hacerlo y porque tenía miedo, Edward entró y me llamó mientras se acercaba muy lentamente a mí y se ponía de cuclillas para quedar a la misma altura que yo.
-Cariño, sé que estás asustada, y te entiendo, pero necesito que sepas que yo siempre te voy a cuidar. Yo jamás te haré daño- me aseguró mirándome a los ojos con infinito amor. Me sentía muy culpable por hacerle sufrir, pero a la vez no podía evitar sentirme vacía y... rota-. Por favor confía en mí- suplicó y lentamente llevó su mano a mi mejilla y esta vez, con mucho esfuerzo, dejándo el miedo a un lado, le permití que me acariciara y fue cuando volví a sentirme completa-. Gracias- dijo medio sonriendo.
-Edward- le llamé. Tenía que disculparme por hacerle daño.
-Estoy aquí.
-Lo siento- dije y las lágrimas empezaron a resbalar por mis mejillas.
-No, no tienes que disculparte de nada. Soy yo el que siente no haber podido llegar antes- dijo triste y enfadado-. Pero te prometo que todo se solucionará.
-Tengo miedo- dije y él rápidamente apartó la mano de mi mejilla y volví a sentirme vacía-. No...- estiré con mucho esfuerzo mi mano para coger la suya-. De ti no- prometí-. Siento haber reaccionado así.
-No te preocupes- dijo y entrelazó nuestros dedos para besar mi mano.
-Tengo miedo de...- busqué la mejor manera de expresarme.
-¿De los hombres?- adivinó.
-Sí- susurré-, pero de ti no- le aclaré rápidamente.
-Tranquila.
-Tengo frío- susurré cuando un pequeño temblor me recorrió de pies a cabeza.
Edward soltó nuestras manos y se levantó para coger una manta del armario y arropárme con ella.
-Tienes fiebre- dijo tocando mi frente.
-¿Fiebre?, pero si no he cogido frío- dije confundida. Más había pasado calor de más.
-Es por el cambio de temperatura- explicó mientras me colocába unos paños húmedos en la frete. La verdad es que no tenía ni idea de cómo habían llegado hasta allí-. Cuando te encontrámos, Carlisle me advirtió de que tenía que tener mucho cuidado con el cambio de temperatura, ya que no sería bueno el contraste extremo, y aunque te abrigué cuando te traje a casa, al parecer no a servido del todo.
-¿Qué pasó después de que me encontrárais?- pregunté.
-Jasper y Rosalie prepararon todo aquí en casa, mientras que Alice y yo te traíamos. Llegamos, te quitámos la ropa y te metímos en la bañera en agua templada para poder ir bajándote la temperatura poco a poco. Después, te estuve haciendo las curaciones, te hidraté la piel, y Carlisle te puso suero y oxígeno. Después llamámos al doctor Crount...
-¿El... el ginecólogo?- le corté con miedo.
-Sí, necesitábamos saber lo antes posible los daños, así que te revisó- dijo y me tensé. No me hacia mucha gracia que alguién me viera en esas condiciones, sobretodo ahora-. Tranquila- se volvió a agachar para quedar a mi altura-, estuve presente toda la revisión, y fue muy profesional- me aseguró y eso me dejó algo más tranquila.
-¿Tú...?- dudé-. ¿Me viste...?- no pude acabar la frase y noté como la sangre se acumulaba en mis mejillas.
-No, aislé totalmente su mente. No quería invadir tu privacidad y más sin tu consentimiento- aseguró seriamente, y asentí. Edward siempre tan caballeroso-. Bella tengo que revisar tus heridas y hacerte las curas- avisó-. Al menos las de la espalda, que tendrán que ser diárias.
-Vale- dije y fue a coger todo lo necesario-. ¿Lo sabe Charlie?
-Sí, llegó cuando el doctor Crount te revisaba. Colócate bocabajo, por favor- dijo y obedecí. Edward se sentó a mi lado y me levantó la parte de detrás de la camiseta con cuidado, y empezó a cambiarme el vendaje y a hacer las curaciones-. Le contámos lo que había ocurrido y le dimos tu diagnóstico- siguió contándome-. De todas formas, dijo que hoy vendría lo más pronto que pudiera y en cuanto despertáras tendrías que contarle todo para buscar al culpable.
-¿Dónde está... él?- pregunté con un escalofrío.
-Está encerrado lejos de aquí- dijo con los dientes apretados-. Emmett y Carlisle se ocuparon de todo- me informó-. Bella- me llamó y giré la cabeza para poder mirárle-. No sé que te parecerá a ti, pero no pienso quedarme de brazos cruzados con todo lo que ese...- un gruñido salió de su pecho- indeseable te ha hecho pasar; y nosotros...
-Lo váis a matar- dije tranquilamente.
-Sí- susurró.
-Hazlo- dije decidída-. Sé que las cosas no se solucionan así, pero han sido ya dos veces las que me ha atacado, y estar encerrado no a servido de nada- una lágrima calló por mi mejilla.
-No volverá- prometió y asentí.
-¿Qué le dirémos a Charlie?- pregunté. Si tenía que contarle lo que me había pasado, tendríamos que inventar alguna excusa para no incluir a ese... monstruo.
-Que nunca viste la cara de tu agresor- dijo-. Los demás han dejado todo listo para que la policía no encuéntre nada que relacione a...- no dijo su nombre. Podía ver en su cara que podría vomitar con solo pensar en él.
-¿Y qué haréis con él después?
-Lo harémos para que parezca un suicidio- dijo y asentí.
Mientras que no les señaláran a ellos de alguna manera me daba igual la manera en que lo matáran.
Unos golpecítos en la puerta nos sacaron de nuestra conversación.
Me tensé.
-Bella, es Carlisle, ¿quieres que entre?, necesita revisarte- dijo y lo pensé un momento. Era Carlisle del que estábamos hablando, así que me obligué a mí misma a relajarme y asentí.
-No me dejes sola- pedí y él bajó mi camiseta. Me giré para quedar de lado y Edward me cogió de la mano.
-Nunca- prometió-. Pasa- dijo y Carlisle entró con cuidado.
-Hola, Bella, ¿cómo te sientes?
Miré a Edward preocupada, pero intenté esconder mi miedo. Era irracional.
-No muy bien- admití bajito.
-Tiene fiebre- dijo Edward y él asintió.
-Probáblemente habrá sido por el cambio de temperatura- pensó en alto-. Bella, tengo que revisarte.
-Edward- le llamé suplicante. Una cosa era poder aguantar, más o menos, estar en la misma habitación con dos hombres, pero una revisión era algo que ahora mismo no podía sobrellevar.
-Carlisle, ¿puedo hacerlo yo?- preguntó mi angel, y supliqué por que pudiera hacerlo. Por el momento era en Edward en quién confiába plenamente. Sabía que era injusto la desconfiánza en los demás, pero no podía evitarlo.
-No creo que haya ningún problema. Estás totalmente preparado para hacerlo- dijo-. Mira como va el tema de la deshidratación y vuelve a hidratarle la piel y los labios. Más tarde probarémos a darte comida sólida y dependiendo de como la aceptes te quitarémos el suero poco a poco- dijo y asentímos-. Parece que ya no necesita el oxígeno, pero compruébalo por si acaso.
-Entendido- dijo Edward y Carlisle salió de la habitación.
-Lo siento- me disculpé avergonzada mirándo el suelo.
-Eh, no, no, no te disculpes de nada- levantó mi barbilla.
-Me he comportado mal con Carlisle- me sentía horrible.
-Él te entiende y no te culpa de nada- me tranquilizó-. Ahora lo que importa es que estés bien, y te recuperes pronto- dijo y asentí.
-¿Cuáles son los daños?- pregunté mientras que él me revisaba pero no respondió-. Edward... quiero saber como estoy- dije y él cogió aire.
-Tienes varios golpes en la cara y el labio partido en dos zonas- empezó-. Los latigazos de la espalda no son muy profundos pero te van a doler durante varios días, y tengo que hacerte las curaciones todos los días. También tienes unas pequeñas quemaduras en las muñecas- asentí recordándo el tubo que me quemaba-. Y...- dudó y esperé a que continuara. Con su silencio pude imaginar que daños iba a contarme- tienes desgarramiento muscular interno que tendrás que tratar con una crema que nos dio el doctor- asentí.
-¿Qué ocurre?- pregunté cuando le vi dudar.
-Pues... lo más extraño es que tu... bueno...- creo que nunca lo había visto tan nervioso. Si fuera humano seguro que estaría rojo- tu virginidad sigue intacta- dijo del tirón y me sonrojé.
-Oh- me sorprendí de que eso no hubiera cambiado y le sonreí-. Me alegro de que sea así.
-¿Te... duele?- preguntó.
-Sí- agaché la mirada.
-Creo que ya no necesitas esto- dijo y me quitó la máscarilla del oxígeno-. Te dejaré a solas para que puedas ponerte la crema- dijo levantándose-. Cuando antes empieces a tratártelo, mejor- me entregó la pomada-. Llámame al acabar; debo hidratárte- me dio un beso en la frente y salió de la habitación.
Después de que Edward me dejara sola; me levanté con mucho cuidado de la cama, ya que me dolía todo y a demás tenía la vía del suero conectada al brazo. Sujetándome del suero, fui arrastrándome hasta el baño para poder ponerme la crema.
Luego volví a la habitación y me senté con mucho cuidado en la cama. Los dolores que sentía por todo el cuerpo era insoportables, y la camiseta que llevaba me estaba rozando la espalda, así que me la quité. Por suerte las mangas de la camiseta eran cortas, y las dos iban con remaches, así que los pude desabrochar y sacarme las mangas sin ningún problema.
Dejé la camiseta a los pies de la cama y me tumbé bocabajo tapándome hasta la cintura, pero llevandome los lados más arriba, ya que estaba totalmente desnuda de cintura para arriba.
-Edward- me dio susurré y él al momento entró, aunque cuando me vio se quedó parado.
-Bella...- dijo confundido-. ¿Qué haces... así?
-Es que... la camiseta me estaba rozando en las heridas de la espalda, y me duelen- me excusé.
-Oh...- dijo y se sentó a mi lado.
-¿Te... te incomoda?- le pregunté sonrojándome.
-Em... no, no, solo me sorprendió- dijo y asentí-. Voy a hidratárte la piel- dijo y empezó a echarme la crema por el cuerpo. Cuando tubo que ponermela por delante, me giré y me tapé justo el pecho para que él pudiera seguir. Después me volví a girar y me dio la vaselina para que me la pusiera en los labios mientras que él se lavaba las manos.
-¿Crees que podrías darme algo contra el dolor?- pregunté cuando acabé.
-¿Isabella Swan admité que siente dolor?- dijo burlón.
-Sí...- gruñí-. Por favor...
-Claro, mi amor. Enseguida- dijo y desapareció por la puerta, y al momento entró-. Carlisle me dijo que te inyectara esto- dijo con una jeringuilla en la mano y al momento me tensé.
-No, no- me moví hacia el otro lado de la cama-. No- supliqué.
Ya no estaba en la habitación de Edward, con él a mi lado. Ahora me encontraba en ese cuarto de calderas con Mike, quién llevaba esa jeringuilla para hacerme dormir.
-Jasper- oí a la lejanía-. ¿Qué ocurre?
-Está aterrorizada- dijo una voz y las lágrimas empezaron a resbalar por mis mejillas.
-Pero, ¿por qué?, hace un momento estaba bien- dijo la primera voz.
-Creo que es la jeringuilla. Su mirada está fija en ella- dijo otra voz.
-Llévatela- dijo y la jeringuilla desapereció de mi vista-. Bella, mi amor, tranquila, ya está.
-Edward, sigue aterrorizada- dijo la sengunda voz y al momento noté como me relajaba.
-Bella- noté unas frías manos en mis mejillas-, Bella, mírame, soy yo, Edward, y estás a salvó, tranquila. Nada te va a pasar.
Cerré fuertemente los ojos, ya que quería volver a su lado y salir de ese oscuro lugar. Cuando los abrí de nuevo, me encontraba otra vez en la habitación de Edward.
Él era el que me había colocado sus manos en mis mejillas. Detrás de él vi a Jasper y a Emmett y me tensé.
-Edward- la voz me tembló y el limpió mis lágrimas.
-Ya está, ya está. Lo siento- se disculpó.
-Nosotros volvémos a bajo. Nos tiene miedo- dijo Jasper bajito, pero lo pude escuchar y volví a sentirme culpable.
-Perdóname- lloré.
-Eh, no, no- me miró a los ojos-. No tienes que disculparte de nada. Soy yo quién lo siente. Debí imaginar que no querrías saber nada de... jeringuillas. Voy a pedirle a Carlisle unas pastillas para el dolor y así no tener que pincharte.
-Vale- susurré y él salió de la habitación dejándose la puerta abierta.
-¿Cómo está?- escuché la voz de Carlisle.
-Tiene miedo- dijo Edward desanimado.
-Hijo, tienes que enterder que ha pasado por mucho. Es normal. Necesita tiempo.
-¡Todo esto es culpa de ese maldito!- gritó Emmett y escuché un golpe y algo rompiéndose.
-Emmett, ponerte así no hará que las cosas cambien, ahora lo importante es que ella esté bien, y ayudarla en todo lo que podamos- dijo... ¿Rosalie?, jamás pensé que ella me defendería, pero una parte de mí lo entendía, ya que ella había pasado por algo así; aunque peor.
-¿Ayudarla?- preguntó burlón-. Ni siquiera podemos acercárnos a ella sin que tiemble. El único que puede hacerlo sin problemas es Edward.
-Si yo he podido ganarme su confianza, vosotros también podréis- dijo mi novio.
-Eso espero- escuché más bajito la voz de Emmett.
-Carlisle, necesito algo para el dolor de Bella; y nada de jeringuillas- dijo Edward.
-Toma- dijo Carlisle y al momento Edward entró en la habitación con un vaso de agua.
-Carlisle me ha dado estás pastillas. Te calmarán el dolor- dijo y me ayudó a sentarme mientras que yo me tapába con la sábana-. Ten- me dio las pastillas y el agua.
-Gracias- le dije; me las tome y volví a colocárme bocabajo ya que me estaba haciendo daño-. Edward...- dudé-. ¿Podrías...- cogí aire. Esto iba a ser complicado- podrías decirle a Emmett que venga? Quiero hablar con él- dije bajito y el asintió.
-Emmett- le llamó desde la puerta y él apareció-. Quiere hablar contigo. Con calma- le advirtió-. Os dejaré solos- dijo Edward y salió.
Emmett se acercó lentamente y se sentó en el borde de la cama. Sin querer volví a tensarme; así que respiré varias veces e intenté tranquilizarme.
-Bellita- dijo bajito-. ¿Cómo estás?, ¿te duele mucho?
-Un poco- murmuré.
-Bella- suspiró-, siento mucho todo lo que ha pasado. Jamás imaginámos que fuera él quién te tenía. Todos pensábamos que era Diego...
-Diego- bufé. Otro problema más para la lista.
-Si hubieramos sabído que era Newton el que te tenía secuestrada, hubieramos aparecido mucho antes, y las cosas serían diferentes ahora- dijo desanimado-. Tú no estarías en esta cama llena de golpes y con terribles dolores, y yo no estaría aquí intentándo ganarme tu confianza. Cuando siempre hemos sido muy unidos.
Me sentí mal. Emmett tenía razón. Él y yo siempre nos habíamos llevado muy bien, y a pesar de que siempre estaba bromeando a mi costa, era el hermano mayor que siempre quise tener y le quería muchísimo. Era el hermano que aunque te hacia de rabiar, te dejaba en ridículo y bromeaba sobre ti, también te cuidaba y te protegía de todo.
-Lo siento- me disculpé-. Ninguno tenéis la culpa de lo ha pasado y yo no dejo de comportarme como si vosotros hubiérais sido los secuestradores, cuando lo que habéis hecho a sido evitar que la cosa hubiera ido a más. Me habéis salvado.
-Bella- estiró la mano con cuidado y cogió la mía. Al principio me tensé pero poco a poco fui relajándome-, ninguno de nosotros te culpamos por tus reacciones...
-Lo sé, pero necesito disculparme. Mi comportamiento no está bien.
-Pero te entendémos, y vamos a ayudarte a salir a delante- eran pocas la veces que veía a Emmett tan serio-. Yo mismo me cobraré mi parte con ese...
-No digas su nombre, por favor- le pedí y el asintió.
-¿Te has tomado ya las pastillas?- preguntó mirándo la caja que estaba en la mesilla.
-Sí, antes de llamárte- dije.
-¿Han hecho efecto ya?
-No, es pronto todavía, quizás en unos minutos- dije algo molesta, ya que me dolía mucho todo el cuerpo.
-¿Por qué...- dudó y le miré para que continuara-, por qué has reaccionado así antes, con la jeringuilla?
-Oh. Cada vez que él se enfadaba, sacaba una y me ponía a dormir. No sé si mientras que dormía él me hacía algo, o simplemente se iba- confesé y el se tensó apretando más mi mano-. Emmett...- dije y miré nuestras manos.
-Perdona- dijo y rápidamente aflojó el agarre.
-Además; cuando Edward la a traído a sido como volver allí. Ya no estaba aquí, si no que me encontraba otra vez en ese sótano con él y con una jeringuilla en la mano.
-Te vamos a ayudar a que puedas superar todo esto- me dijo y asentí.
-Gracias por todo Emm.
-De nada Bellita- sonrió-. Ahora te dejo para que descanses. Cuanto más tardes en ponerte bien, más tardarás en poder jugar conmigo- bromeó. Lentamente se acercó y me dio un beso en la frente-. Te quiero hermanita pequeña- dijo cuando se separó.
-Y yo a ti, hermano mayor- dije y desde la puerta sonrió para después salir.
-Creo que ha ido bien, ¿no?- dijo Edward entrando y sentándose a mi lado.
-Sí- medio sonreí.
-Tú padre a llamado. Está de camino- me dijo y asentí-. ¿Quieres que probemos si puedes comer comida?
-No tengo mucha hambre- le dije.
-Eso es por el suero, pero igual, solo lo interaríamos con un yogurt.
-Está bien- acepté y Edward se levantó colocándose del lado del suero.
-No voy a sacarte la vía por si no funciona, solo cerraré el suero para que deje de pasarte- me explicó y asentí. Se escucharon unos golpes en la puerta y me tensé-. Es Alice- dijo y me relajé.
-He visto que íbais a intentar que comiera algo, así que toma. Un yogurt de fresa- dijo y me lo dejó en la mesilla con una cucharilla.
-Gracias, Alice- le dije y ella sonrió, aunque la sonrisa no le llegó a los ojos.
Edward y yo volvímos a quedarnos solos.
-Te ayudaré a sentarte- me dijo mi novio y con mucho cuidado me sentó mientras que yo me tapaba con la sábana-. ¿Estás cómoda?
-Sí- le dije, aunque la espalda al mínimo toque ya me dolía, pero eso no se lo iba a decir.
-Toma- me dio el yogurt y la cuchara-. Poco a poco, y si en algún momento ves que te sientes mal, lo dejas- dijo y asentí. Despacito fui comiendo el yogurt, y al parecer me sentó bien, ya que me lo acabé sin ningún problema-. Tú padre acaba de llegar y está subiendo las escaleras.
-Vale- dije y al momento se escucharon unos golpecitos en la puerta.
-Adelante- dijo Edward y la puerta se abrió.
-Hija- dijo Charlie y me tensé.
"¿Es que no iba a poder estar relajada al rededor de ningún hombre?" me quejé internamente.
-Jefe Swan- Edward se colocó delante de él-, es mejor que no avance más. Bella está algo recelosa con el sexo opuesto, y no se siente del todo cómoda.
-¿Y tú por qué estás aquí tranquilamente?- le preguntó desconfiado.
-Porque me he ganado su confianza de nuevo, al igual que Emmett, así que le aconsejo que vaya poco a poco- le dijo mi novio.
-Edward- le llamé y él se giró para mirárme-. ¿Puedes ayudarme a girarme?
-Claro amor- dijo y me ayudó para quedar bocabajo.
-Gracias- le dije y él me acarició la mejilla.
-¿Por qué está sin camiseta?- dijo Charlie con voz incómoda.
-Le hacia daño con las heridas de la espalda- le respondió Edward.
-Bella- me llamó mi padre y me miró-. ¿Cómo estás?
-He estado mejor- dije bajito.
-Bells, necesito que me cuentes todo lo que pasó para poner la denuncia y buscar al que te hizo esto.
-¿Qué necesitas saber?- pregunté.
-Todo será de ayuda, así que cuéntame todo lo que recuerdes- dijo y yo cogí aire.
-Vale, pero no me interrumpas- dije y él asintió-. El domingo por la tarde, sobre las seis, salí a comprar- empecé-. A mitad de camino noté como si alguién me mirara, y aunque varias veces me giré, la calle estaba totalmente sola, así que seguí caminando; pero al llegar al aparcamiento del supermercado... alguién me agarró por detrás tapándome la boca y me llevó al callejón que está al lado de la tienda. Intenté forcejear pero él me clavó algo en el cuello y después me dormí- omití toda la discursión con Mike, ya que no podía decirle que había sido él-. Cuando desperté era de noche y estaba en un sótano oscuro lleno de calderas. Hacía mucho calor y me costaba respirar. Después me enteré de que estaba en la antigua escuela de Forks. Estaba esposada a un tubo de las calderas que me quemaba las muñecas. Luego él, bajó con mi móvil en la mano y me dijo que os había enviado sms a los dos, y me los leyó para después marcharse. Al estar sola, intenté soltarme, pero solo conseguí hacer ruido, así que él volvió a bajar. Discutimos y él perdió los papeles...- noté como Edward apretaba la mandíbula, ya que estaba segura de que él ya había visto todo en la mente de ese monstruo y Charlie quería saber de que forma así que continué-, me dio una bofetada. Seguímos discutiendo, me agarró del cuello y después volvió a pegarme. Luego sacó una jeringuilla que me hizo dormir- unas lágrimas empezaron a salir de mis ojos y rápidamente Edward me las limpió-. Desperté al día siguiente y hacia muchísmo más calor y era casi de noche. Recuerdo que miré un termómetro que había en la pared, y decían 50 grados- de solo pensar el calor que hacía me estaba agobiando-. La puerta se abrió y él bajó con una botella de agua. Le pedí que me diera y cuando estaba a punto de beber, él me quitó la botella y me dijo que quería algo a cambio; tiró la botella y me besó- hice una mueca de asco-. Intenté que me soltara pero no podía así que le mordí el labio y el se apartó enfurecido y me dio un puñetazo en la mejilla mientras se levantaba y se quitaba el cinturon. Se colocó detrás de mí y...- más lágrimas salieron de mis ojos- empezó a darme latigazos en la espalda con la evilla del cinturón- lloré-. Le pedí que parara pero no lo hizo, y cuando acabó después de un rato, solo dijo que no lo viera como un castigo, si no como una enseñánza. Se sacó la camiseta, volvímos a discutir y el volvió a darme una bofetada. Entonces todo empezó...- la cara de Edward estaba totalmente descompuesta y la de Charlie estaba más o menos igual-. ¿Necesitas que siga?- sorbí mi nariz y él asintió, así que cogí aire y continué-. Empezó a besarme el cuello y como no podía sacarme la camiseta al estar atada, la rajó. Le pedí que parara pero no lo hizo. Solo decía que se lo iba a agradecer y que lo íbamos a disfrutar. Y después lo hizo...- apreté la mandíbula-, me metió sus asquerosos dedos fuertemente- dije y escuché como algo se rompía y miré a Edward que me vocalizó "Emmett", para que Charlie no escuchara nada, ya que estaba cogiendo notas de todo lo que le estaba contando, y al parecer no había escuchado el golpe-. Luego de un rato, llevó la otra mano a...- me aclaré la gargánta-, bueno, ya sabéis a dónde- me sonrojé- y empezó a tocarse sin dejar de hacerme daño. Aunque le lloré, le supliqué que parase no lo hizo, y poco después la puerta se abrió y él paró, y yo perdí el conocimiento- terminé de contar. Miré a Edward que tenía los dientes tan apretados que terminarían convirtiéndose en polvo, y Charlie estaba con los ojos rojos, reteniéndo las lágrimas de furia-. ¿Algo más?- pregunté aclarándome la garganta.
-¿Le viste la cara?- preguntó.
-No, siempre iba cubierto- dije lo más natural que podía.
-Voy a enviar un equipo de busqueda al lugar- dijo-. Vamos a encontrar a ese mal nacido- me aseguró y asentí.
-Jefe Swan- le llamó Edward-, Carlisle ya le tiene preparado el informe de los daños.
-Muy bien, iré por ellos- le dijo y se giró hacia mí-. Descansa hija- me dijo y se fue.
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EDWARD:
Mientras que mi angel iba contando su terrible historia, todos mis instíntos asesinos salieron a la superficie. Lo único que quería en esos momentos era acabar con ese animal que le había hecho tanto daño a un ser tan magnífico como Bella.
Los pensamientos del resto de mi familia eran muy parecidos a los míos, ya que gracias a nuestros sentidos tan desarrollados, estában escuchando todo desde la planta de abajo; y el que peor lo estaba llevando era Emmett, que en un momento del relato se descontroló y le pegó un puñetazo a la mesa y la partió.
Después de que Charlie recogíera el informe dónde decía todos los daños que había sufrido mi angel, se marchó a la comisaría.
-Lo han escuchado todo, ¿verdad?- preguntó mi ángel y asentí-. He tenído que saltarme cosas.
-Lo sé. Cuando te encotrámos vi todo lo que te hizo y toda las conversaciones.
-Conversaciones- bufó-. A eso no se le puede llamar ni discursión. Estaba cegado por la envidia que te tiene.
-Ya, pero aún así no debíste haberme defendido...- la dije.
-¿Y que esperábas que hiciera cuando estaba diciendo todas esas cosas de ti?- preguntó levantándo la ceja.
-Dejarlo pasar- dije tranquilamente.
-No podía dejarlo pasar. Nadie habla mal de Edward Cullen en mi presencia- dijo seriamente.
-Pues si hubieras mantenido esa preciosa boquita cerrada- se sonrojó-, te hubieses ahorrado muchos golpes.
-Las palabras me dolieron más que unos simples bofetones- dijo y suspiré.
-¿Quieres comer algo más?- pregunté cambiando de tema.
-Sí- dijo y avergonzada.
-Iré por algo ligero- dije y salí de la habitación.
Bajé a la cocina dónde ya se encontraba Esme picando algo de fruta en un plato.
"Mi pobre niña" sollozó en su mente.
-¿Cómo están los demás?- pregunté.
-Muy alterados. Ninguno sabíamos práctimante lo que había pasado salvo ella y tú- dijo y asentí.
-¿A sobrevivido la mesa?- pregunté.
-No. Cuando Emmett le metió el puñetazo, la partió en dos. Tuvímos que sujetarla rápidamente para que no hiciera tanto ruido- asentí.
-Esta noche acabarémos con el problema- dije tenso y ella suspiró.
-Esa idea no me hace muy feliz, pero... no os voy a detener- dijo.
-Gracias- dije mientras cogía el plato-, y gracias por esto también.
-No me tienes que agradecer nada. Ahora lo que importa es que Bella se ponga bien- me dio una pequeña sonrisa.
-Sí- me acerqué para darle un beso en la frente y después volví con mi angel-. Esme te ha picado varias frutas- dije dejándo el plato encima de la cama.
-Gracias, tiene una pinta estupenda- dijo y yo arrugué la nariz-. No pongas esa cara- rió dándome un golpecito en el brazo-. La tiene, así que...- me sacó la lenga y empezó a comer.
-Bella- la llamé y ella me miró mientras masticaba-, esta noche vamos a salir todos, así que te quedarás con Esme y Carlisle, por si necesitas algo- dije y ella asintió entendiéndo el motivo de la salida-. No creo que vuelva muy tarde.
-No te preocupes. Tomaros vuestro tiempo- dijo y asentí-. Edward- me llamó y la miré-, ¿puedo pedirte un par de favores?- preguntó tímidamente.
-Por supuesto. Pide lo que quieras- aseguré.
-Antes de que empecéis vosotros a vengaros, me gustaría que le hicieras algo por mí- dijo y asentí para que continuara-. Quiero que le rompas todos y cada uno de los huesos de las manos y le metas la patada más fuerte que puedas, pero sin matarle, en... bueno, ahí- dijo muy sería.
-Haré lo que quieras- dije muy seguro.
-Gracias- dijo y continuó comiendo. Después de unos minutos en silencio, volvió a hablar-. ¿Por qué crees que Alice no vio lo que ocurriría?- preguntó bajito.
-Creo que fue porque él no está bien de la cabeza. Actuó cegado por el odio, la obsesión, la envidia...; y probablemente todo eso afectara a las visiones- expliqué.
-Definitivamente te odia y te tiene una envidia increíble, a parte de la obsesión que tiene conmigo y ser mejor que tú- me dijo-. Él me contó que a los días de que le encerráran en la carcel un médico le examinó y le dijo que tenía un trastorno obsesivo conmigo y lo mandó a un centro mental. Pero creo que también era muy bipolar- me contó y asentí. Yo había visto todas sus conversaciones en su mente, y aunque su médico no le diagnosticára bipolaridad, él claramente lo era.
-Sí, esos cambios de humor eran un claro signo de alguién bipolar- dije.
-¿Cómo logró escapar de allí?- preguntó-. Él solo me dijo que unos compañeros le ayudaron a escapar, pero creo que no me lo contó todo.
-Sobornó a uno de los médicos, y junto con algunos internos le ayudaron a salir sin ser visto- le conté y ella me miró sorprendida.
-Es increíble- dijo y asentí.
Cuando acabó de comer dejó el plato encima de la mesa y bostezó.
-Creo que es hora de dormir- la dije-. Hoy a sido un día de muchas emociones y debes descansar mucho para recuperárte pronto.
-No te vayas aún- me pidió.
-No me moveré de tu lado hasta que sea la hora de marchárnos- prometí tumbándome a su lado-. Duerme mi Bella- susurré y ella se acomodó en mi pecho y yo la arropé con cuidado y la cogí de la mano.
-Te amo- levantó la cabeza.
-Y yo a ti- me acerqué lentamente, por si ella aún no estaba preparada, pero al parecer si lo estaba, así que teníendo mucho cuidado con los cortes que tenía en los labios, la besé despacito.
Cuando nos separámos ella volvió a acomodar su cabeza en mi pecho y yo empecé a tararear su nana. Poco después se quedó dormida.
Estuve al lado de Bella, hasta que llegó el momento de irme. Eran las dos de la madrugada, así que con mucho cuidado dejé a mi angel sobre el colchón y la volví a tapar.
-Volveré en seguida- le susurré al oído y la di un beso en la mejilla para después salir de la habitación.
-Estámos todos, ¿no?- dijo Alice mirándonos-. Entonces vámonos.
Los cinco salímos corriendo por el bosque hasta el lugar dónde teníamos encerrado a esa rata.
"Mike Newton tienes la horas contadas" pensó Emmett.
Después casi una hora corriendo llegámos a la cabaña dónde él estaba, y entrámos.
-¿Quién anda ahí?- dijo con esa asquerosa voz.
Por el ritmo de los latidos de su corazón diría que estaba asustado.
-Tiene miedo- dijo Jasper burlón para que solo lo escucháramos nosotros.
-Newton- dije adelantándome.
-¿Cullen?- preguntó confundido-. ¿Qué... qué haces aquí?- tembló, aunque intentó hacerse el valiente.
-He venído para vengarme por lo que le has hecho a Bella- rugí.
-Oh... eso, lo disfrutámos mucho- rió y yo gruñí.
"Edward contrólate, tienes que hacer primero el pedído de Bella, y luego podrás cobrarte tu lo que quieras." me dijo la voz mental de Jasper y asentí.
Lentamente, pero con paso amenazador me fui acercándo hasta él y tembló, aunque intentó disimularlo levantándo la cabeza.
-No te hagas el fuerte, sé que estas temblando de miedo- dije burlón.
-Eso... eso no es verdad- dijo.
-¿Ah, no?- pregunté y aparecí rápidamente delante de él enseñando mis dientes.
-¿Cómo..., cómo has hecho eso?
-Soy rápido- sonreí más ampliamente.
-Venga Ed... deja la palabrería que nos estámos aburriendo- se quejó Emmett.
-¿Qué váis a hacerme?- preguntó.
-Me estoy cansando de tantas preguntas, así que ahora las preguntas las harémos nosotros, ¿queda claro?- rugí.
-¿Y si no quiero reponderlas?- preguntó levantádo la barbilla.
-Si no las respondes chaval- Rosalie se acercó y le retorció el brazo.
-Ay, ay, ay- se quejó por el dolor.
-Cosas peores a esas te pasaran- le soltó de un empujón y volvió a colocárse detrás de mí.
"Y aunque las responda le van a pasar igual..." pensó Alice.
-¿Te divertíste haciéndo llorar a Bella?- le pregunté enfadado y él no respondió-. ¡Contesta!- grité.
-¡Sí!- gritó.
-¿Te gustó hacerla daño?- preguntó esta vez Emmett.
-Sí- volvió a responder.
-¿Te gustó que te suplicara para que paráras?- preguntó Rosalie.
-Sí.
-¿Te gustó sentir su miedo?- le preguntó Jasper.
-Sí.
-¿Si tuvieras oportunidad, lo repetirías?- le preguntó Alice.
-Sí- con una sonrisa.
-Sabes qué Newton- dije en tono indiferente-. Como tú te has divertido con el amor de mi existencia, ahora yo, me voy a divertir contigo.
-¿Qué me vas a hacer?- preguntó.
-Voy a cobrarme todo lo que nos has hecho pasar; sobretodo a Bella- dije a pocos centímetros de su cara. Su pulso se disparó y la ponzoña se empezó a acumular en mi boca, pero no bebería de él. No quería llenarme de la sangre de una rata-. Esto- agarré uno de sus dedos de la mano-, es por haber secuestrado a Bella- dije y se lo partí.
-¡AHHHH!- Sus gritos no tardáron en aparecer.
-Esto- cogí otro dedo-, es por no parar cuando ella te lo pidió- volví a partir otro dedo y él volvió a gritar.
-¡AHHHH!
-Esto- cogí otro dedo-, es por haberla hecho daño- partí el dedo y él volvió a gritar.
-¡AHHHH!
-Esto- cogí otro dedo-, es por casi matarla- partí el dedo y el siguió gritando y llorando.
-¡AHHHH!, por favor- suplicó y le ignoré.
-Esto- agarré otro dedo-, es por el daño psicológico que le has causado- partí el dedo-.
-¡AHHHH!
-Y esto- le agarré los otros cinco de la otra mano-, es por todas las lágrimas que ha derramado por tu culpa- dije con los dientes apretados y le partí todos los dedos a la vez y él gritó.
-¡AHHHH! ¡DIOS!- gritó y lloró-. Para, no sigas- suplicó.
-No lo veas como un castigo, míralo como una enseñánza- repitió Jasper sus palabras.
-¿Acaso tú paraste cuando ella te lo pidió?- le grité y le di una patada en sus partes, tal y como mi Bella me lo había pedido y él se llevó sus manos a esa zona y se colocó en posición fetal gritándo y llorando-. No, ¿verdad?, pues yo tampoco pararé- le gruñí y le agarré del cuello para tirárlo a la otra punta de la habitación.
-Edward, creo que es mi turno de divertirme- dijo Emmett con una sonrisa sádica mientras que se crugía los dedos de las manos-. Hola Newton- dijo levantándole del cuello de la camiseta y él tembló.
"¿Puedo ya?" preguntó Jasper impaciente.
-Sí- le miré y él asintió para después enviarle olas de terror y pánico a Newton.
-¿Sabes lo que les pasa a los que se meten y hacen daño a mi hermanita?- preguntó tranquilamente y él negó-. ¿No?, bueno, yo te lo enseñaré- dijo y enseñó todos sus dientes. Emmett le dejó caer y le agarró del brazó retorciéndoselo y él empezó a quejarse por el dolor-. Sufren las consecuencias- dijo y con un fuerte tirón le sacó el codo y el hombro de su sitio y Newton gritó-. Nadie se mete con mi hermanita, ¿queda claro?- le dijo y le aplató los huesos del hombro y la rata volvió a gritar-. Dije que si queda claro- dijo entredientes, pero él seguía gritando.
-¡AHHHH! ¡DIOS!- lloró.
-Emmett, creo que me toca a mí- dijo Rosalie y Emmett se apartó-. Mirá humano insignificante, te lo diré de la manera más sencilla- dijo Rose agachándose a su altura-: Siempre debes respetar los deseos de una señorita, y no hacer lo que a ti te de la gana- dijo y le agarró de la pierna para aplastárle los huesos de esta mientras que le sacaba el hueso de la rodilla y Newton gritó.
En estos momentos todos sus pensamientos estaban hechos un lío. Solo podía captar palabras como "Mami, ayuda", "¿Qué hice para merecer esto", "Soy un buen chico", "Duele mucho"... y varias tonterías así.
"¿De verdad creía que era un buen chico y que no había hecho nada para merecer esto?" bufé.
-Me estoy cansando de tantos gritos- dijo Alice y se acercó hasta él y le dio un puñetazo desencajándole la mandíbula-. Esto es por haberle hecho daño a mi hermana.
-Por favor, por favor- suplicó Newton llorando a moco tendido-. Haré lo que queráis, me iré del país, no volveré a molestáros, pero parar.
Corrí rápidamente hasta quedar muy cerca de él.
-No- susurré-. Te lo dije antes. Tú no quisiste parar cuando ella te suplicó, ahora nosotros tampoco pararémos.
-Iréis a la carcel- amenazó y Emmett empezó a reir a carcajadas.
-¿Carcel?- pregunté burlón-. ¿De verdad crees que que seríamos tan descuidados para que nos pilláran?
-Bella- dijo.
-Ni se te ocurra mencionarla- le gruñí.
- Ella no estará de acuerdo con esto, ella es buena.
-Por supuesto que es buena, es un angel, al que le hiciste daño- dije y le rompí la muñeca.
-¡AHHHH!- gritó.
-Y ella está más que conforme con lo que estámos haciendo- sonreí-. Te contaré algo- dije en modo confidencial-. Lo que te hice al principio, lo de romperte los dedos y la patada, a sido petición suya.
-¡Será guarra!- gritó, y rápidamente le partí la otra muñeca y le pateé en el estómagó repetídas veces.
-¡Jamás menos precies y hables mal de mi novia!- le grité.
-¡A las señorítas no se les falta el respeto!- gritó Emmett y le sacó el otro hombro.
-¡AHHHH!- gritó el humano, si se le podía llamar así.
-Chicos no creo poder aguantar mucho más- nos dijo Jasper.
Había olvidado que él estaría sintiendo el dolor de la rata Newton.
-Tranquilo, ya queda poco- le tranquilizó Alice y se acercó para aplastarle los huevos de la otra pierna.
-¡AHHHH!- gritó Newton.
-Despídete Newton- le dije acercándome a él.
Rápidamente le cogí de la cabeza y le partí el cuello. A él ni siquiera le dio tiempo para gritar. Cuando acabé le tiré al suelo y me di la vuelta.
-Edward- Alice me llamó-. Nosotros nos encargáremos de todo, ve a casa- me dijo.
-Gracias- dije y salí corriendo para volver a los brazos de mi angel, aunque primero tomaría una ducha, no quería tocarla después de haber tocado a esa rata.
Cuando llegué eran casi las seis de la mañana. Carlisle estaba leyéndo un libro en la sala y Esme pintába un cuadro.
-Hola hijo- me saludaron los dos y yo moví la cabeza-. ¿Cómo a ido todo?- preguntó Carlisle.
-Bien- dije simplemente- ¿Cómo sigue Bella?
-Bien, aunque al rato de que salieras tuvo una pesadilla- dijo Esme-. La desperté y al poco tiempo volvió a dormirse.
-Gracias, iré a darme una ducha- dije y entré rápidamente al baño y me duché a velocidad vampírica.
Cuando acabé me cambié de ropa y volví al lado de mi angel. Con mucho cuidado me tumbé a su lado y ella al instante me abrazó y una pequeña sonrisa apareció en su cara.
-Edward...- murmuró dormida y la di un beso en la frente.
-Te amo- le susurré.
Hola! Sé que he tardado un poco para subir este capitulo, (aunque no me lo tengáis en cuenta. Que la semana pasada os subí dos capitulos muy seguidos XD), pero es que esa escena con Mike me ha costado un mucho. ¿Qué os a parecido? He intentado hacerla lo mejor posible, ya que algunas me pedísteis que fuera muy dolorosa. Al parecer todas teníamos esa sed de venganza jaja. El principio del capitulo es principalmente como se sintió Bella cuando despertó después de haber estado secuestrada.
Gracias a todas por vuestros comentarios, leerme, agregarme a favoritos y seguirme. Sois las mejores ^^
Sorry por las faltas que encontréis.
Espero que os haya gustado el capitulo y me dejéis muchos reviews.
Besitos =)
