When All is Lost, One is Found. En Español.

Autora: Rinoaebastel

Capítulo 35: Confianza Rota

Disclaimer: Harry Potter no es mío y no gano nada con esto, solo practicar en la escritura. Harry Potter es propiedad de JK Rowling.

AN: Esta historia puede contener escenas de los libros y de las películas de Harry Potter, pero no con el dialogo exacto, este ha sido reescrito u omitido. No está señalado.


Septiembre, 1996

Dumbledore se había mantenido en silencio desde el momento en el que él había entrado en su despacho y se había sentado. Asumía que pedirle que viniera a verlo tenía algo que ver con la Orden. Pero el silencio que de normal era tranquilizador, se había vuelto tenso e incómodo. Su cuello estaba rígido y su espalda baja le dolía, a causa de estar sentado en la silla durante demasiado tiempo.

—Quiero que dejes de imponerle a Harry tantos castigos. —dijo finalmente el director.

—¿Por qué? —respondió él. —Sí se los merece, entonces tiene que tenerlos. —sabía que incluso los otros estudiantes veían como los otros profesores trataban a Potter. Había escuchado a los Ravenclaws, a los Hufflepuffs y a los Slytherins hablando del favoritismo que mostraban hacia el crio. Uno de los pocos halagos indirectos que había obtenido de los estudiantes había sido el de que él era el que equilibraba ese favoritismo.

—Harry va a tener que ayudarme en ciertas noches. Lo necesito.

—Es un incompetente. Dudo de que sea útil en algo.

—Es algo vital para su lucha contra Voldemort, Severus. Por favor, intenta ser menos estricto.

Un elemento clave para la lucha del cual él no estaba al tanto.

—¿Y porque yo no sé nada de ello? —cruzó sus brazos frente a su pecho a la vez que su irritación aumentaba.

—No quiero darte toda la información. Pasas demasiado tiempo con el Señor Tenebroso.

Sus labios se entreabrieron con incredulidad y dejó caer sus brazos. Él era un espía. Su espía. Si Albus le escondía cosas, ¿cómo se suponía que eso iba a ser de alguna ayuda?

—Eso es porqué tú lo has ordenado así. —respondió en un arrebato.

—Es una medida de precaución.

—Nunca te he dado motivos para que desconfíes de mí, Albus. He soportado asesinatos, torturas, y no me cuentas nada incluso cuando he aguantado todo eso.

—Sabes que es un plan de acción basado en la racionalidad. Si él accede a tu ment-

—¿Así que ahora tampoco confías en mis habilidades? El Señor Tenebroso solo es capaz de ver lo que le enseño a voluntad, y lo sabes. —un pequeño resoplido sarcástico surgió de su garganta. —Me pides demasiado, Albus. ¡Lo único que gano con esto es convertirme en una diana para los dos bandos!

Albus decía que confiaba en él, pero siempre se guardaba secretos que podrían ayudarlo a acabar con esta guerra. Y si no era algo tan decisivo, decirle tales secretos, podría facilitar las cosas a aquellos a los que iban a tener que luchar. Él siempre había sabido que era una herramienta, pero pensaba que una parte del hombre que tenía delante se preocupaba por su bienestar. Todo lo que ahora conocía era que este mago era un manipulador. Aunque fuera por un bien mayor, seguía siendo un manipulador.

—Confío en tí, Severus, pero lo que voy a hacer con Harry va a ser su misión. El chico es el único capaz de hacerlo. —Albus lo miró con ojos afligidos.

—Ya veo. —le dolía que no le dijera sobre esa misión de Potter cuando era su responsabilidad protegerlo. Su vida estaba unida a ese propósito. Su deuda con Lily y la caída de su asesino era lo único que le importaba.

—Aun así, yo…—Dumbledore parecía estar reflexionando sobre algo. —Si soy sincero…—el mago se inclinó. —Creo que eres el único al que se lo podría confiar. Es algo que asegurará la erradicación de la existencia de Voldemort.

Severus esperó en silencio.

Los ojos de Dumbledore se llenaron de preocupación.

—Harry… él no debe saberlo hasta que sea necesario. Es posible que no sea capaz de hacer lo que debe si esta información llega a él en el momento erróneo.

Dumbledore levantó parte de la túnica de su manga, mostrándole como la oscuridad se había extendido hasta su codo.

Pensaba que se habría extendido más lentamente. Iba a tener que intentar encontrar algo que lo hiciera ralentizarse más todavía.

—Tras mi muerte-

—Todavía puedo hacer algo para que el proceso sea más lento, Albus. —interrumpió.

—No discutas conmigo, Severus. Déjame hablar. Habrá un momento tras mi muerte, en el que el Señor Tenebroso temerá por la vida de su serpiente.

—¿Te refieres a Nagini? —se encontró a sí mismo preguntando con confusión, intentando buscar más respuestas con una pregunta estúpida.

—Exacto. Ese momento será cuando el Señor Tenebroso esté más vulnerable y deberás decírselo a Harry. En el momento en el que comience a proteger a la serpiente, manteniéndola a su lado todo el tiempo.

—¿Qué es lo que necesito decirle a Potter? —Dumbledore siempre alargaba las conversaciones hasta el punto de ser irritante.

Dumbledore cubrió su mano maldita y cerró los ojos.

—Cuando Voldemort fue a matar a Harry, Lily Potter se puso en medio para protegerlo. La maldición rebotó y un fragmento del alma de Voldemort se aferró al único ser vivo que pudo encontrar.

Su estómago se revolvió.

—Se aferró a Potter. Esa es la razón por la cual puede hablar con serpientes y ver en la mente del Señor Tenebroso.

—Sí, una parte de Voldemort vive en él.

—Sí tiene una parte del Señor Tenebroso dentro de él, eso significa que siempre va a sobrevivir. —¿había sido inútil todo lo que había hecho para proteger al chico? —Potter tiene que morir. —las palabras le supieron amargas en el momento en que las verbalizó.

—Así es, y Voldemort debe ser quien tome su vida. Es casi como si fuera un suicidio. —el anciano se veía agotado mientras hablaba.

Esto cambiaba todo. Su vida, su deuda, su propósito, y su promesa hacia ella. La redención era imposible para él. Todo lo que había hecho había sido en vano. Pero Dumbledore no podría ser tan desconsiderado. ¿O sí?

—Durante todos estos años pensaba que lo estábamos protegiendo por Lily.

—Lo estábamos protegiendo porque era necesario. —dijo Dumbledore.

Su rostro lo traicionó y perdió todo el control que tenía. Sus ojos mostraban furia, su entrecejo estaba marcado profundamente y sus fosas nasales se separaron con rabia. No podía creer lo que este hombre había hecho. Era el maldito rey de los marionetistas y llegaba a la altura del Señor Tenebroso.

—Nadie te ha importado una mierda, ¿no es así? —dijo mientras revertía al uso de un lenguaje que normalmente no utilizaba. —Lo has estado criando como si fuera un animal de granja. Haciéndolo fuerte solo para llevarlo a morir. —se levantó del asiento y caminó con amenaza hacia el anciano, el cual estaba ahora de pie.

—No te sorprendas, Severus ¿Cuántos hombres y mujeres has dejado que-

—Me has usado para atraer a otra persona hacia la muerte. Has usado mi dolor contra mí. —ahora mismo, matarlo parecía ser un gran favor que podía hacer para la Orden y para el mundo. El odio que sentía hacia Dumbledore, casi rivalizaba por el que tenía hacia el Señor Tenebroso. Casi borraba toda la hostilidad que había mantenido por James Potter y su hijo.

—¿A caso le has cogido cariño al chico? —el tono de la voz de Dumbledore solo servía para avivar el fuego de su odio.

—¿Te crees que es él quién me interesa? —su varita cayó desde su manga hacia su mano, y sin quitar sus ojos furiosos del anciano, la agitó. —Expecto...Patronum.

Un pequeño hilo de luz salió de su varita y tomó la forma de una cierva plateada. El patronus se movió, saltó, y sin mirar a su dueño, desapareció. El patronus aún sabía que le dolía mirarlo. Era una sombra del amor que había perdido. La razón por la que vivía, la razón por la que moriría. Esa era la única forma con la que podía pagar por sus errores.

—Es el mismo después de tanto tiempo. —dijo el director con una ínfima voz, una que casi podría contener culpabilidad. Era suave y cariñosa, como si un padre estuviera adorando a su hijo.

Pero el sonido de la voz ya no importaba. Toda la confianza que había puesto en este hombre había desaparecido. Esta revelación había debilitado tal sentimiento. A pesar del destino que tenía el chico, continuaría protegiéndolo tanto como pudiese. Porque él no era un cobarde y era lo correcto.

—Siempre.


AN: Y las cosas se tensan con estos dos. Quería mostrar la otra cara, y por supuesto, he adelantado esta conversación por el desarrollo de mi historia y como Hermione entrará en juego. No sé si esta semana podré publicar este sábado debido a que trabajo pero intentaré hacerlo el domingo. Dejarme lo que pensáis en los comentarios y hasta el próximo capítulo.