EPOV

Pasé entre la multitud que nos miraba con asombro a mí y a mi familia, no me podía importar menos; lo que mi mente buscaba con desesperación era a esa persona, sentía que estaba cerca… tan cerca.

Alice intentaba ver el futuro, pero estaba cubierto con una extraña manta de oscuridad… en este lugar había cierta protección, para las visiones de ella, para los sentidos de Jasper y para mis habilidades… Lo sentíamos pero no podíamos determinar de dónde venían.

- Eh… Edward Cullen ¿Verdad?- dijo la voz de Jessica con un tono tan irritable que no hacía ningún bien para mi temperamento, volteé a mirarla con la mayor calma que pude conseguir.

Ella estaba vestida con un traje rosado chillón que se aferraba debajo de sus pechos para hacerlos saltar a la vista, oculté una mueca de desagrado.

- Pensé que se habían mudado- dijo mordiéndose el labio mirándome de arriba abajo con pensamientos que prefiero no recordar- no te había visto en el instituto otra vez

- Tengo cosas que atender- dije fingiendo una sonrisa- si me disculpas

Me volteé ignorando sus pensamientos de indignación detrás de mí y seguí buscando la fuente de oscuridad que censuraba el espacio.

El lugar era inmenso, decorado como un castillo antiguo, habían pocas puertas en el primer piso y estaban todas probablemente cerradas porque no había nadie adentro. En la parte más lejana, una escalinata que se dividía en dos, llevaba al segundo piso.

Me acerqué a la escalinata de piedra y busqué alguna presencia en cualquier habitación del piso superior….

"Edward, es allí"

Leí en los pensamientos de Alice, apenas se notaba, pero la manta de oscuridad rodeaba una habitación en el segundo piso, a primera vista, parecía que la habitación estaba vacía, ningún corazón latiendo, ninguna respiración, ningún aroma ni pensamiento.

Pero parecía artificial, era como si alguien intentara ocultar algo.

Escuché como la puerta de la habitación se abría y la ilusión se dispersaba. Quise moverme hacia ese lugar, pero la visión de Alice mantuvo mis pies pegados al piso.

En el tope de la escalinata, un ángel en blanco se paraba haciendo que todos quedaran en silencio admirándola, sus ojos buscaban por toda la habitación y entonces, en un momento que fue tan rápido como un parpadeo, me vi a mi mismo abalanzándome hacia el ángel, hacia su precioso cuello.

El monstro en mí rugió y el hambre me destrozó la garganta, la visión terminó y di unos pasos hacia atrás para alejarme como pude de la escalera antes de que ella llegara. No podía dejar que esto pasara… no…

Muy tarde, su aroma llegó a mí y no pude alejarme más, sentía que tener su sangre en mis labios aliviaría todo mi sufrimiento, debía consumirla, por completo tenerla.

El ángel se paró en el tope de las escaleras justo como en la visión de Alice, mis músculos se movieron solos y di un paso adelante.

- ¡Edward no!- dijo Alice, todos corrieron a detenerme sin preocuparse de que los humanos los vieran, pero yo era más veloz, siempre lo había sido, ellos no me detendrían, nada lo haría.

Ella me miró con sus ojos color chocolate, y se quedó paralizada, increíblemente, yo también me quedé en mi lugar. ¿Qué hacía que la visión cambiara?

No lo sabía, pero en sus ojos estaba la respuesta de algo que no supe descifrar, la respuesta a todo lo que estaba buscando, ahora mis sentidos habían dado una vuelta de 180 grados, no quería matarla, quería protegerla hasta su último respiro.

Mis hermanos se pararon a mi lado sosteniéndome con fuerza, pero ya no era necesario.

Yo amo a ese ángel con toda mi alma, a pesar de nunca haber sentido eso antes, supe qué era el amor cuando la vi, el segundo paso que tomé hacia ella, no fue para tomar su sangre, sino para tocar sus manos, besarlas, su cabello, amarlo, sus ojos y perderme en ellos una y otra vez.

Una sombra se interpuso entre ella y yo, mis sentidos me alarmaron cuando me di cuenta de quien estaba allí no era nada más que un vampiro de ojos carmesí.

Gruñí de ira y desesperación, debía tomarla en mis brazos y alejarla de aquel ser, lo miré a los ojos con todas mi furia contenida y él ni se inmutó.

- Edward, por favor, cálmate- dijo Jasper afianzando su agarre en mis brazos, podía derribar a toda mi familia con tal de sólo quitársela a ese vampiro.

"Si haces una escena en frente de todos estos humanos, no causarás más que problemas para ella Cullen" Pensó el maldito y tenía razón; los humanos me miraban con horror por el rugido que había proferido "Eres peligroso, así que no dejaré que estés cerca de ella sin mi supervisión"

Estaba confundido, sentía que él me conocía más de lo necesario; el ángel se asomó por detrás del vampiro y volvió a fijar su mirada en la mía. Silenciosamente encontré mi cordura dentro de los rincones de mi cerebro y asentí a sus exigencias, cuando estuviese cerca de ella me la llevaría, sólo debía esperar a que me diera la oportunidad de acercarme.

El extraño me hizo una seña con su mano y miré a mis familiares despegándome a regañadientes de la mirada de ella.

- Déjenme ir- les dije y ellos me miraron suspicaces- estoy bien- les aseguré

Poco a poco, sus agarres se hicieron más ligeros y me sacudí sus manos, todos me siguieron hacia las escaleras, precedidos por los murmullos y miradas de los invitados. El extraño de repente miró hacia la multitud y sus mentes dieron un giro forzado. Todos se olvidaron de nosotros y comenzaron a disfrutar de la fiesta como si nosotros no existiéramos.

Supe entonces que ese hombre era una amenaza más allá de mis expectativas y mis hermanos se pusieron en alerta con el mismo conocimiento.

El vampiro caminó por el pasillo del segundo paso con calma, llevando al ángel de la mano, quien me miraba insistentemente con una mirada de confusión en su precioso rostro.

Lo seguí si perderla de vista ni un segundo, Jasper intentaba tranquilizarme, pero le gruñí para que detuviera sus estúpidos intentos, el desistió entendiendo mi temperamento.

Nos guió hasta una habitación totalmente vacía a excepción de un candelabro gigantesco que colgaba en el techo e iluminaba la estancia.

El piso era de caoba y las paredes de verde botella dorado, parecía la habitación de un monarca, con una puerta guiando a un balcón blanco donde colgaban todo tipo de plantas exóticas que rebozaban de vida. Sentí una extraña fascinación por ellas, pero no dejé que me dominara.

El hombre se paró en el centro de la habitación, escondiendo a la muchacha con su cuerpo gigantesco.

Me detuve yo también a pocos pasos de él con mi familia codeándome, mis hermanos y mis padres estaban tan alertas y confundidos como yo. En diferentes grados, todos ellos sentían una conexión con el ángel.

- ¿Podrían dejar de mirarse así?- dijo una melódica voz detrás del vampiro, supe que era el ángel hablando porque sólo a ella se le podría atribuir una voz tan hermosa, sus ojos estaba asomados otra vez, clavados sólo en mí. El vampiro y yo abandonamos nuestra posición defensiva, obedeciéndole.

Me di cuenta de que ella sostenía todavía la mano de él y quise arrebatársela en un impulso, mi mano debía estar allí, no la de él. Por dios Edward, ¿qué te pasa?

- ¿Puedo?- le dijo ella al vampiro, él la miró y sus pensamientos de alguna forma me sorprendieron "Desearía ser tú Cullen"

El asintió y ella salió de su escondite, quise dar un paso al frente, pero él me dio una mirada de advertencia, acordamos silenciosamente que dejaríamos que ella se acercara.

Le hice caso omiso a mi monstro interno que quería drenarla por completo, su voz se hacía cada vez más débil y mi determinación más fuerte. La esperé pacientemente y hurgué en su mente… no había nada, no la podía leer, fruncí el ceño, pero lo más extraño era que eso no me sorprendía.

Cuando estuvo apenas a unos centímetros de mí, sus manos empezaron a temblar y sus ojos a lagrimear, ella se quitó su antifaz mostrando su gloriosa belleza fuera de este mundo. No pude esperar más, la tomé con ambos brazos y la acerqué a mí, ella no me rechazó, sino que me rodeó con sus brazos como plumas.

No podía creerlo, ella estaba conmigo, tan cerca, al fin tan cerca… Es ella, es ella a quien he estado buscando.

- Bella- susurré de forma inconsciente y supe de inmediato que ese era su nombre- ¡Bella!- dije más alto, sosteniéndola más cerca

- Edward- respondió ella, sabía mi nombre y se escuchaba glorioso en sus labios, pude morir otra vez en ese momento de la felicidad- ¿Me recuerdas?

- Yo… no lo sé- dije- pero lo haré, lo prometo, haré lo que me pidas, lo que sea, sólo… no me dejes otra vez.

Mis palabras me devolvieron a la realidad en medio segundo. Alguien se la había llevado, alguien quien tenía la habilidad de quitarme mis recuerdos, alguien como el vampiro que yo tenía al frente de mí.

Tomé a Bella y la escondí en mi espalda, enfrenté al maldito preparado para despedazarlo y él me miró sin inmutarse.

Las visiones de Alice volvieron a llenarse de confusión y ella se puso las manos en la cabeza de pura desesperación. Jasper la tomó en sus brazos con ira mostrándose en su rostro.

- Déjala maldito- le gritó al vampiro

- No puedo dejar que ella te dé la ventaja de saber qué haré- dijo el hombre, hablando en voz alta por primera vez. Su voz era monótona, casi muerta- esto tiene que ser una pelea justa

- ¡Momo!- dijo Bella haciendo que él se sorprendiera- Nadie va a pelear aquí ¿Está claro?

- Él fue quien te secuestró, lo sé- dije justificando mi ira.

- Pero no quiero que esto sea así, todo está bien ahora- respondió Bella suplicante

Una presencia oscura se acercó a la habitación, toda mi familia se puso alera e hicimos un círculo alrededor de Bella preparados para responder a la amenaza.

La puerta se abrió, y por ella entró un hombre alto con cabello negro y ojos color pantano que emitía una oscuridad indescriptible.

- Gracias Momo- le dijo el hombre dirigiéndose al vampiro- desde aquí me encargo yo, ahora necesito que hagas un pequeño trabajo con las mentes de unos viejos amigos, no será mucho para ti.

Momo desapareció de la habitación sin de forma tan veloz, que ni siquiera nosotros fuimos capaces de captarlo.

- Bienvenidos, mi nombre es Damien Wright, pero supongo que pronto eso lo recordarán- dijo con una sonrisa cínica que llevaba un escalofrío a mi espina. Mi familia se quedó inmóvil en su posición defensiva alrededor de Bella, sin relajarse ni por un minuto.

- ¿Quién demonios eres?- le pregunté con una voz gutural proveniente de mi monstro interno.

- Lo acabo de decir Edward Cullen, tal vez deberías abrir tus oídos. Estoy aquí para enfrentar mi culpa- dijo con un destello de dolor en sus ojos poniendo una mano encima de su corazón- me he llevado algo muy preciado para ustedes y por eso me disculpo, pero aun así, no me arrepiento

La ira me volvió la mirada carmesí, como no había pasado desde hace mucho, me abalancé contra el extraño para desmantelarlo, pero su velocidad de reacción fue mayor, me atrapó por el brazo y me doblegó en el piso.

Su fuerza era brutal, me era imposible moverme.

- No juegues con mi paciencia- me amenazó con voz siniestra.

- ¡Detente!- gritó Bella. Ella intentó correr hacia mí, pero Emmet la sostuvo para evitar que ella se acercara más.

Damien obedeció y me soltó de su agarre, me levanté gruñéndole y él sonrió.

- Tal vez deberíamos calmarnos un poco- sugirió

- Me calmaré cuando estés tres metros bajo tierra- gruñí

- Eso no será posible- respondió sagaz

- ¿Qué eres?- lo interrogué

- Yo soy un defensor de la balanza, ustedes, los vampiros nunca escuchan de nosotros pues nos encontramos un nivel más alto en la especie.

Di un paso hacia atrás, él no era humano, pero tampoco era un vampiro ni un licántropo, nada de lo que había visto antes se parecía a él.

- Edward- dijo Bella detrás de mí y yo me volteé para enfrentarla, ella me miraba con preocupación- No luches, por favor, Damien no les hará daño… sé que esto es muy extraño y muy confuso a la vez, pero todo estará bien.

Asentí relajando mi posición, pero no dejé de estar alerta .

- Ahora… ya veo que han recuperado una parte de sus memorias, pero permítanme desbloquear el resto de sus mentes. Mi sirviente estará aquí en unos segundos y se encargará de levantar el bloqueo, mientras tanto… ¿deseas beber un ciervo? Pareces hambriento

Lo miré con ira y él no insistió, como lo prometió, el vampiro regresó a la habitación tan inesperadamente como desapareció, nos miró a todos con frialdad y todos sentimos a la vez una ola atravesando nuestras mentes.

Era como volver a respirar, todos los recuerdos perdidos, llegaron a nuestras mentes en estampida. Nos quedamos inmóviles al recordar el día fatídico en el que Bella se había ido y el dolor en mi pecho se repitió como aquel día.

En vez de atacar a su secuestrador, corrí al lado de ella y la tomé en mis brazos aferrándome a ella como si fuera mi vida.

- Lo lamento- susurré- lamento haberte dejado ir

Ella acarició mi cabello repetidamente y respondió.

- Está bien- respondió- Damien me ha ayudado a entender mis propias habilidades

Volteé a mirar al maldito que me sonrió prepotente.

"Sabes que no puedes derrotarme" me recordó dentro de su mente "Pero si no me das muchos problemas, puedo enseñarte a hacerlo, necesito que estés en forma para que cuides lo mejor posible a Bella" Sus pensamientos me sorprendieron. A pesar de tener una ira ciega hacia aquel hombre, podía sentir la sinceridad de sus actos al quererla proteger.