Cap. XXXVIII: "El golpe final"

Relación directa con el objetivo: Quinn marcó una X

Avance a promedio normal, casi superior: otra X

Estrategias habituales: X

Última compra: X

Todo ese legajo era representando por X y más X.

Había sido el peor trabajo de su historia, de su currículo. De su experiencia.

Pero había ganado de otra manera y no podía ocultar su satisfacción por ello. Eso había salido como mejor resultado, incluso aún cuando nada estaba terminado.

Nivel de experiencia grupal: sonrió e ignoró la X.

- Quinn, que bueno que estás aquí. Ven, necesito hablarte sobre algo- guardó la carpeta en su maletín y abandonó la silla de espera para seguir los pasos de Sam Evans. Atravesaron el pasillo de aquella brillante empresa hasta llegar a la oficina.

Él abrió la puerta y sostuvo el picaporte, sonriéndole mientras le cedía el paso. Ella entrecerró los ojos y lo observó un momento: o estaba comenzando a actuar paranoica desde que el reloj comenzó a correr como el último mes allí o definitivamente algo se escondía detrás de aquel gesto.

Avanzó dos pasos y uno al costado, esperándolo para caminar juntos hasta el escritorio. Evans le palmeó el hombro y bromeó preguntándole si todo estaba bien. Quinn solo asintió y continuó tras sus pasos.

- Espero que lo que tenga para decirte no opaque entonces tu buen humor de hoy- definitivamente era un idiota. Le había dicho que todo estaba bien, no que repartía buen humor para todos-

- Eso no suena muy bien, Sam ¿tengo que preocuparme?-

- La verdad es que todos estamos preocupados. Siéntate, por favor- le señaló la silla junto a ella y Quinn se relamió los labios: definitivamente algo de paranoia y algo más había en esas palabras-

Se sentó y lo vió voltear, mirando por la ventana con la persiana baja y con un dedo entre ella, manteniendo su rostro oculto y apenas dejando pasar algo del sol.

Se removió y se aclaró la garganta, esperando porque comenzara con aquel misterio.

- Estamos en banca rota- hubo un silencio, un largo silencio que se prolongó mientras él arremangaba su camisa. Quinn pasó saliva secamente, eso no podía ser posible. Sam era la cara de la empresa, sí pero Sylvester la fuente de dinero y la mujer tenía mucho. Tanto o más que todos los lugareños de Santana Bárbara juntos.

Se pasó una mano por su cabellera y acomodó una pierna sobre la otra, pretendiendo no inquietarlo ni delatarse con lo que fuera a decirle. Era la primera vez que en uno de sus trabajos le soltaban aquello y, por lógica, si no había más billetes, no había más trabajo.

- No entiendo, Sam ¿cómo puede ser eso posible? Hasta hace dos semanas teníamos compradores por mayor. Incluso King quiere unirse como proveedor y comenzar esto a nivel industrial ¿De qué estás hablando? ¿Estás seguro?- el soltó el dedo de la persiana y volteó a verla-

- No te lo había dicho porque sé cómo se siente qué desprestigien tu trabajo pero…hace unos días recibía algunas quejas. Varias, a decir verdad. Tu cereal ya no es el mismo, la gente dice que ha cambiado su gusto y el hecho de que hayamos aumentado los precios no ayudó demasiado. No quieren continuar arriesgándose y detendrán las compras por un tiempo-

Eso era una completa farsa, pensó y se apretó los labios para no saltar y golpearlo. Estaba mintiéndole en la cara. Los productos continuaban igual. Jason no cambiaba la receta a menos que ella lo hubiese ordenado y jamás lo había hecho. Y Jason era una de las pocas personas a la que le confiaba los detalles. Asique era Evans quién estaba enredándolo todo, no él.

- Sin dinero de compradores, más el que depositamos en agrandar el campo, la compra de los silos, los nuevos empleados….el dinero llegó a su tope, Quinn. No podemos soltar ni una moneda más.

- ¿Eso quiere decir que te desligas de mi empresa?-

- Hemos crecido gracias a ti. Tu empresa agrandó a la mía pero sí, estoy desligándome de ella en nombre de mi tía- Y metía a Sylvester en esto. Continuaba queriendo engañarla usando a su tía de escudo. No le creía, no iba a creerle y menos aún cuando Sue aún no había hablado con Rachel sobre algún despido de su arrebatado y momentáneo puesto de chef personal.

Estaba a 48 días de terminarlo todo. La presión estaba corriendo en cada gota de su sangre y ahora con esto, iba a terminar explotando de mala manera.

Asintió y se puso de pie. Aún con sus dientes pegados, sacudió la cabeza y estiró su brazo en dirección a él.

- Vaya, esto no es algo que una empresaria hubiese deseado oír pero…te entiendo, Sam- él miró su mano, esperando un estrechón y alzó la suya con lentitud. Quinn le sonrió, mientras el contacto se sacudía y finalmente se separó en busca de su maletín-

- Quinn, no quiero que tomes esto personal-

- Oh, no, Sam. Estos son negocios. Algunos negocios te dan poder y dinero para gastar. Otros te mandan al fondo de todo ¿no crees?- lo miró, casi en desafío y un leve sonrojo pintó la cara pálida de él. Lo vió asentir y sacó a relucir su mejor sonrisa forzada- de igual manera, ha sido un completo agrado acercarme a ti y formar esta alianza. Aunque no lo creas, ha sido tu empresa la que hizo crecer a la mía-

- Bueno, eso…eso nos deja en empate- balbuceó él rascando tras su cuello y ella sonrió de medio lado. Asintió en un solo movimiento y giró sobre sus talones, regresando a la puerta sin temblor- y te repito, Quinn. Esto no es personal. Tienes una familia, ambos la tenemos y estoy haciendo lo mejor para la mía- se detuvo bajo el marco de la puerta y le dedicó una mirada por sobre su hombro-

- Tranquilo, Sam. Sin rencores. Quizá en un futuro todo vuelva a marchar en conjunto…También tengo que cuidar a mi familia. Envíale saludos a tu esposa- alzó su mentón y se aferró al maletín, avanzando con seguridad hasta el ascensor-

Regla número 17 de su trabajo: En los últimos días previos a terminar, cuatro ojos, seis si son posible, más de dos manos y una sola cabeza: la tuya y la de nadie más.

Apretó el botón 1 y, cuando llegó a planta baja, en su mente comenzó a graficar ideas distintas de la que ya había planeado con su familia.


Luke, el experto en tecnología y aparatos, monitorearía todo alrededor. A más de 200 metros a la redonda y el interior, cuando ellas avanzaran. Sería la voz en su oído que la alertaría y sus ojos en guía cuando la oscuridad no la dejara ver más allá de la nada.

Chloe, la experta en temas de conversaciones y entretenimientos, sería exactamente eso: la distracción. Había invitado dos días atrás a David Sylvester a pasar unas horas en el cine, por una película cualquiera y un paseo en el parque. Sue los llevaría y se quedarían con ellos, dejando la casa al vacío y descuido para la libertad con que ella quisieran manejarse.

Rachel y ella harían el trabajo duro.

Rachel había dejado una pastilla entre medio del dulce de David para retrasar aún más la llegada. Con reacciones luego de las dos horas consumida y con leves, casi nada, de consecuencias que solo se solucionarían en un hospital. No en casa ni con cuidados maternales.

Chloe lo llevaba con ella y se lo entregaría al inicio de la película. Su envoltura celeste y la de ella rosa, ayudaba a distinguirlo a la perfección.

Quinn llegaría al cuarto de Sylvester y tomaría una simple tarjeta. La tarjeta que manejaba la ciudad entera. Abría la puerta del banco, de otras habitaciones de la casa y, su favorita, tenía un código, posible de la caja fuerte.

No había vuelta atrás porque atrás se había quedado la paciencia de la rubia de llevar esto como una estafa normal. A Sylvester no había papeles, ni fotografías comprometedoras que la harían desvalijar su cuenta bancaria. Fue su objetivo más convincente, inteligente y difícil de engañar. Además, el tiempo ya no los favorecía y su relación con Sam había cortado del todo días atrás.

Quinn acomodó un pequeño audífono en su oído y Rachel le adhirió un trozo de cinta, casi del tamaño de una uña, a su mejilla para sostener un micrófono. Luke le ordenó que lo golpeara con uno de sus dedos y ella suevamente le obedeció. El sonido llegaba a la perfección hasta él y viceversa.

- Aún podemos no hacerlo- le dijo Rachel sosteniéndose de sus hombros y ella negó con seguridad. "No dinero, no adopción" eso le había dicho Shuester, ignorando su estado de matrimonio real con la morena. No iba a dar pasos de cobarde ahora- está bien. Te amo, Quinn- ella le sonrió y acarició su mejilla, antes de estirarse y dejarle un suave beso en los labios-

- ¿Tienes la tarjeta?-

- Detrás está el código. Si efectivamente no funciona, vas y buscas el de su habitación. No si ésta es suficiente, Quinn ¿de acuerdo? No te arriesgues- le pidió la morena al guardarle la tarjeta que había tomado de la fiesta aniversario del lugar. Asintió, aún sabiendo que adentro las cosas podían cambiar de un segundo a otro-

- Acaban de entrar al cine- las interrumpió Luke desde la cama de ambas al leer el mensaje que su hermana le había enviado. Desde allí, la señal era mejor y el cuarto era el único con llave y seguridad- cuando Quinn se vaya le diré para que comience el conteo- asintieron. Tras pasar el 30, Chloe le entregaría el cereal a David-

Quinn subió la cremallera de su chaqueta negra, al igual que cada prenda de ropa que llevaba, y cubrió hasta su cuello. Rachel le entregó un gorro oscuro también y se miraron una vez más antes de que se lo colocara.

Sin embargo aún no cubrió su rostro y solo algo de su rubia melena se asomaba bajo el.

- ¿Todo listo, entonces?- preguntó Rachel y ella tomó su mano-

- Luke, cierras y coloca la alarma. No le abres a nadie ¿de acuerdo?- ordenó Quinn y el niño asintió- Todo listo- agregó regresando su vista a Rachel y caminando hacia la puerta con ella detrás-

Salieron por el garaje, ella acostada en el piso del coche y Rachel manejando con tranquilidad. Dejaron su casa y la morena aceleró en busca de su objetivo.

- Esto tiene que ser divertido como la vez anterior- murmuró Rachel, intentando sonar a broma pero ella la conocía y pudo distinguir el temblor y el nerviosismo en su voz-

- Lo dudo- susurró casi para ella. Estaba en el asiento trasero y la posición era algo incomoda además- ¿Rachel?-

- ¿Si?-

- No regreses ni esperes por mi ¿de acuerdo?-

- Quinn qué….-

- ¿De acuerdo?-

- ¡No habíamos quedado en eso!-

- Cambio de planes. Desde que estamos aquí ha sido un cambio de planes constantes. Que las empresas con Evans, que tú como cocinera, como entrenadora y la repentina atracción de Chloe por ese niño. Todo ha sido una maldita bola que no dejó de crecer. Bueno, hoy la vamos a pinchar y no te quiero a ti cerca-

- Sabíamos que cosas así podían ocurrir. Voy a regresar por ti-

- No- le ordenó seriamente y Rachel la miró por el espejo retrovisor, golpeando el volante y volteando a la ventanilla cuando ni siquiera pudo ver su mirada- Vas con Jenna y la mantienes ocupada. A ella y a su estúpido marido. Saldré cuando Luke me lo diga y lo haré por mi propia cuenta-

- Estás haciendo que te odie justo ahora, Quinn-

- Y haré que me ames a la noche otra vez…¿lo prometes?- le preguntó removiéndose y tratando de estirar su espalda- Rachel-

- Está bien- suspiró la morena comenzando a descender la velocidad- pero ante el mínimo peligro se lo haces saber a Luke y que él me llame ¿prometes eso?-

Quinn se alzó, cuando el auto se detuvo y coló medio cuerpo hacia los asientos delanteros. Tomó el mentón de su esposa y lo giró hacia ella.

- Lo prometo- le dijo antes de besarla y sentir el miedo que una boca transmitió a la otra. No supo dónde quedó la sensación pero se separaron, segundos después, y finalmente abandonó el coche.

Rachel la vió alejarse por el espejo retrovisor y mordió su mejilla internamente: algunas lágrimas se acumularon en su garganta por lo que encendió el motor y movió la palanca de cambios con violencia. Aceleró y, con una última mirada a su esposa, manejó con destino a su parte en ese plan.


Tomaría un talonario de Sue Sylvester y, utilizando la tarjeta con su firma, sería suficiente para tener cientos de ella y sellarlas en distintos cheques. Solo eso debía hacer. Un pequeño fraude que disfrutarían días después, cuando ya no estuviesen en Santa Bárbara.

No habría violencia ni sangre inocente derramada por lo que su titulo de estafadora continuaría intacto. Recordó incluso que James le había contado varias historias similares de otros empleados que no podían cumplir con el objetivo y terminaban haciéndolo de esta manera.

El dinero era dinero para su jefe y no importaba de qué fuente provenía.

Tras saltar el jardín, caminó con seguridad y cuidado hacia la ventana más baja y accesible de la parte trasera. Allí, levantó el listón y pasó con precaución una de sus piernas primero.

Y de repente se vió dentro de la casa de Sue Sylvester. La recordaba a la perfección, Rachel había tomado fotografías de ella en aquella fiesta y las había memorizado tangiblemente por la mañana. El primer piso estaba iluminado casi en su totalidad, por lo que llegó con rapidez y en silencio hasta las escaleras. Allí, se mantuvo bajo ella y esperó unos segundos la comunicación con Luke.

Hubo algo de interferencia al inicio pero finalmente lo oyó con claridad.

- Bien, Quinn ya estás dentro. No me respondas aún, solo escucha. Toma a Beiste y dale su libertad- rodó los ojos por tal singular presentación y se encorvó para quitar un pequeño frasco que su cinturón sostenía. Lo abrió y lo acercó al piso, soltando una pequeña rata que desapareció al instante y comenzó a moverse por todos lados-

Hubo un silencio, largo en el que contempló la respiración de su hijo y él la suya antes de que otro sonido se oyera: Beiste había tambaleado un florero pero nadie se acercó a comprobarlo. La casa estaba sola.

Era sabido que a Sylvester no le agradaban los empleados domésticos más allá de su chofer. Pero él estaba con ella y Chloe en el cine y luego para llevarlos al parque. Estaba sola allí dentro y ahora solo era cuestión de actuar determinada.

- Bien, sube. El cuarto de Sylvester es el último tras doblar a la izquierda. De lado derecho - le dijo Luke y ella murmuró apenas. Subió con lentitud, pisó lento en cada escalón y, al terminar, encendió una pequeña linterna de bolsillo y comenzó su búsqueda.

Podía sentir como su cuerpo temblaba, como si metros de nieve lo aplastaran y como sus latidos eran bruscos, agitados y que dominaban el resto de sus sentidos. Estaba intranquila, preparada para cualquier exaltación y eso no la dejaba ver más allá de suposiciones, del terror que viviría si alguien aparecía de la nada.

Dio los últimos pasos y llegó al final del pasillo. Acercó su brazo y el picaporte no cedió. Suspiró y, con sus manos temblorosas, tomó la tarjeta que Rachel le había dado.

- Mira bien cómo vas a pasarla. Si tras el tercer intento falla, la alarma de seguridad comenzará a sonar- le advirtió Luke sorprendiéndola y aumentando su inquietud- lo siento, no quería asustarte-

- No te preocupes- susurró mientras alumbraba la pequeña tarjeta para buscar el lado correcto y abrir. Creyó encontrarlo y la deslizó por la pequeña caja a un costado de la puerta. Un sonido corto y ensordecedor delató que no lo hizo de la manera correcta. Retrocedió un paso e iluminó toda la pared, quizá podía haber otra entrada con un simple código nada más-

- Vamos, Quinn. David ya comió su cereal-

- No me ayudas- balbuceó regresando a la puerta y dejando solo una de los extremos de la tarjeta a punto de pasar. Lanzó una bocanada de aire y la deslizó nuevamente en un rápido movimiento.

Echó su cuerpo hacia atrás y segundos después un pequeño punto verde le dio la entrada. Tomó el picaporte otra vez y empujó la puerta sin problemas esta vez.

- Estoy dentro- le informó a Luke y sonrió al oír su festejo desde el otro lado-

- Controlaré los alrededores mientras haces lo tuyo ¿de acuerdo?-

- Sí, estaré bien. Ve por lo tuyo- él solo debía salir por la ventana de su cuarto y trepar hasta el techo; donde un aparato más convincente que el telescopio lo alertaría de los movimientos alrededor de la casa de Sue-

- Cuídate, Quinn…te quiero- lo oyó moverse, dejando la cama atrás y el ruido de la ventana abrir. Se mordió el labio inferior con fuerzas y se desplazó en el cuarto de Sylvester.

No era muy difícil adivinar a dónde guardaban los millonarios su dinero, o dónde se encontraba su caja fuerte, pensó Quinn. Caminó hasta el respaldar de la cama y, en la pared a casi la mitad, había un cuadro con la foto de David. Lo quitó con cuidado y lo dejó a un lado, sonriendo con triunfo al no fallar en sus pensamientos.

La copia de la tarjeta que sostenía no iba a abrirlo, lo sabía. Nada de esas cosas se abrían con una simple copia. Pero ella o cualquier otro ladrón que hubiese querido hacerlo también, utilizaría alguna herramienta y fuerza física.

Tardó más de diez minutos en hacerlo pero cedió. Una pequeña puerta de metal, cuadrada, se abrió frente a sus ojos. La invadió con su brazo y quitó algunos de los lotes que allí había. Nada era dinero. No había joyas y, por el contrario, había un documento, legal y sellado, que determinaba que solo con el, el dinero de Sylvester podía ser tomado.

Todo estaba hipotecado y cuidado legalmente. No había ahorros ni dinero que se pudiese retirar de algún lado ni en ningún banco. Sylvester no podía entonces usar cheques ni dar créditos. Frunció el ceño, eso no es lo que había estado pasando todos los meses anteriores.

- Y entonces qué mierda significa esto…- con sus ojos aún en los papeles que sostenía, un paso se oyó tras ella. Pegado a su espalda y algo frío, completamente helado, tocó su cabeza y la obligó a arrojar todo aquello-

- Eso significa, que has estado haciendo mi trabajo por todo este tiempo- conocía esa voz y su corazón solo latió con más miedo. No conocía el peso ni el calor de un arma pero estaba segura que eso presionaba su cabeza. El sonido del seguro, cuando fue retirado, lo confirmó y solo apretó los dientes- asique Carmen tenía razón. Son estafadoras igual que nosotros. Levanta las manos- lo hizo y entendió todo con rapidez: Sylvester era solo un poco de carne a lanzar en medio de la nada y ella, como quien le apuntaba, solo los buitres esperando para tomarla- ahora nos vamos, porque tengo un lindo lugar para llevarte a pasear- la tomaron del cuello de su chaqueta y sintió una sacudida antes de ser jalada fuera de la habitación.

La voz de Luke resonó en sus oídos al atravesar toda aquella oscuridad y sus ojos se inundaron de agua: tendría que haberle hecho caso a Rachel y haber practicado, ante la duda, alguna señal de ayuda.


Rachel observó el reloj ¿dónde se supone que estaba el mensaje de Luke asegurándole que ya todo estaba terminado y podía volver a casa? Incluso Chloe ya debía estar en los minutos finales de su parte.

Jenna le sirvió la segunda taza de café y se sentó a su lado, mientras continuaba con la conversación de su bebé. La entretuvo hasta que notó que ya llevaba casi dos horas allí y, cuando el timbre de la casa sonó, aprovechó para escribir en su móvil mientras Jenna atendía.

- Sam, cariño, al fin llegas. Llevo horas esperándote - le reclamó la dueña de casa y regresó a ella demostrando su molestia. El mensaje de Rachel quedó a medio escribir al ver a Evans acercarse y oír sus quejas por lo bajo-

- Buenas tardes, Rachel….estamos intentando solucionar los problemas financieros, Jenna. Te lo había comentado, por eso me tardé… ¿has preparado la cena?-

- No tenía dinero con qué comprarlo y me has cancelado la tarjeta- Rachel lo observó quitar algunos billetes de su bolsillo y lanzarlos sobre la mesa mientras continuaba quejándose. Era la primera vez que lo veía tan serio y su traje mal arreglado. Sin su clásica corbata y ahora la camisa abierta hasta su pecho y fuera de su pantalón. Cuando él la descubrió mirándolo, sacudió la cabeza y regresó su vista a Jenna- bien, prepararé algo fácil-

- Oh, no. Yo diría algo más formal, cariño. Tendremos visitas-

- ¿Visitas?- preguntó la mujer sorprendida-

- Necesito nuevos compradores e inversores, Jenna y la única manera de ganármelos es invitándolos a casa y hacerlos sentir cómodo. Ahora ve y compra lo necesario-

- Está bien- refunfuñó la mujer- Rachel ¿me acompañas?- hubiese soltado un no al instante, pero no tenía sentido volver a casa sin el permiso de Luke antes. Y tampoco podía ir por Quinn, la rubia se lo había ordenado y ella misma le había prometido que no lo haría. Asintió lentamente y abandonó la silla, siguiendo los pasos de Jenna a la salida-

- Oh y Rachel- las detuvo Sam en la puerta- quédate a cenar e invita a Quinn. Nuestra relación se rompió un poco con el fallo de nuestras empresas y no me gustaría que empeorara ¿puede ser? Hoy habrá inversores y ella sabe manejarse en esa área- asintió pero no lo haría. Solo acompañaría a Jenna a sus compras y volvería a casa. Luke la debe estar esperando, Chloe llegaría en cualquier momento y Quinn ya debería haber terminado. No quería ninguna cena que no incluyera a ellos tres-

- Claro- le dijo y abandonaron la casa.

Minutos después, mientras conducía el Cadillac de Quinn porque el auto de Jenna no encendió, su celular sonó dentro de su pantalón y descendió la velocidad para tomarlo. Era un mensaje de Luke.

Quinn no responde y alguien está con ella. Necesito que vengas a casa ahora.

Clavó los frenos con violencia y dio marcha atrás sin importarle los bocinazos ni griteríos de los demás automóviles. Giró el volante con brusquedad en un intento de regresar pero los reclamos de Jenna la detuvieron.

- ¿Qué crees que haces? ¡Vas a matarnos!-

- Tengo que volver a casa- le dijo y tomó la palanca de cambios. Pero el auto no se movió ni medio centímetro. Jenna estaba apuntándole a su brazo sin temblor y estaba segura que, si aceleraba, iba a dispararle-

- No vas a volver a ningún lado. Ahora, conduce con precaución y hacia dónde te indique- no lo hizo. Quinn estaba en peligro y, quizá, Luke también. Se mantuvo inmóvil y con la mirada al frente. No iba a mover un solo músculo- ¿Quieres reunirte con tu esposa?- volteó a verla y una sonrisa victoriosa se dibujó en quien se suponía era la mujer más amistosa y dulce del lugar- quieres hacerlo. Bien, y lo harás, pero para eso debes conducir… Hazlo ahora-


Bueno, bueno, otro cap queridos/as lectores/as. Terminé de escribirlo y me reclamé tipo Brenda, estás escribiendo un fic familiar, como vas a poner la palabra arma DOS VECES? pero bueno, un pequeño drama le venía bien.

Farfadette12: Van a ser 40 caps y ya estamos en el 38, asique quizá nada termine bien...no, es broma, es broma jajaja..Seguro 55 o 60, porque despues hay que ocuparse del bebé y esas cosas. Gracias por leer, saludos!

pkn150: Tomado, amistad pezberry *corazoncitos* en la próxima historia. Pero no será al inicio, gracias por el rw, saludos!

Guest que preguntó por el final de deseos, no sé como terminarlo porqué le metí tanto drama que no supe para donde disparar despues. Pero seguro iba a terminar todo color de rosa y arcoiris. Y okey, no voy a quitar las escenas de alta tensión. Saludos!

MFernanda: Le digo dominante a la que insiste en la relación. Sí, ya sé que nada que ver pero a eso me refería. Igual no puedo no hacerlas dulces y tiernas a las dos. Gracias por leer siempre,saludos!

AleDeCriss: Todas sabemos que el Quinn dominada es por Dianna dominada, por eso nos gusta. Asique obvio va a haber de esa, aunque me puede más la Rachel dominada. Saludos!

Muchas gracias por leer y /o comentar, son un amor. Me salió más larga esta vez la N/A que el capitulo.

Ni Glee ni sus personajes me pertenecen, que estén bien, ¡Saludos!