espero os guste este capitulo y no os aburra, conoceremos un poco mas a algunos personajes y espero la parte final os deje algo de interes.
mayeli85 me alegra que lo leas sin dudar casi, es bueno verte siempre tan rapido,Nathan Swan-Mills jaja creo los emoticonos hacen falta, me alegra que te guste como llevo la historia, kykyo-chan si emma acaba siempre reaccionando un poco a impulsos,me alegra que puedas leer mas personajes, 15marday siento que no te gustara el incesto tratare de poner avisito porque me temo que habra XD,nunca dije que no fuera correspondido en un futuro y si Emma reacciona a impulsos, Guest si el caso de Elsa es un amor completamente reprimido y a ella la consume, en este cap creo querras matarme, guest me alegra que estes pendiente de los capitulos me alegra que en esta historia puedas leer incesto XD, Mahylan-1992 que exagerada XD, Guest como bien dices el caso de Regina y Elsa aunque sean casos parecidos a la vez son completamente distintos, incluso diria que el caso de elsa es peor, Dcromeror me alegra poder sorprenderte y si emma al final con neal abrio los ojos ,runcatrun si como dices mientras no haya abuso pues que se puede hacer, Gorgino me alegroo que haya dado en el clavo contigo XD con elsana y swanqueen, Jkto como siempre un placer leerte y si el infiel no lo es hasta que hace el acto (aunque tambien el pensamiento esta ahi) haz analizado perfectamente a Elsa, es cierto ella no ha conocido un amor puro libre de conflictos excepto el de su hermana mismo que tambien se transformo en algo mal, se controla siempre y jamas cometeria algo que no le permitiera Anna, diria que Elsa es un personaje con un gran autocontrol y como bien dices ese poder sobre sus actos es algo que Mary no demostro, son personajes completamente diferentes tambien hay que entender que Mary lleva una vida en la que ha hecho lo que se esperaba de ella. y si como bien dices NEAL SI QUE AMA A EMMA, a pesar de que muchos de los que leen la historia piensan que no, lo cierto es que si la ama pero para emma ya no es suficiente, Emma es un personaje que evoluciona rapidamente porque su personalidad es explosiva, Meli jaja como dices Emma es una caja de sorpresas, Guest de nada espero te guste este cap, macotelaf me alegra que te guste el fic, whitewarrior70 si como dices voy poniendo mas personajes que son diferentes y tienen su propio mundo a parte de las protagonistas principales veremos si hoy hay analisis XD, Angy la verdad que a muchos les choca el incestos pero yo creo que siempre y cuando se trate con cierta coherencia (y no haya violencia para la relacion) puede leerse, wajibrujajaja a mi tambien me pueden mandar al infierno yo disfruto mucho elsa y ana XD, y si me declaro culpable de leer historias de ella, espero te guste este cap, li02 gracias a ti por leer, Carlaurive si nunca se muestra nada en lapeli de frozen y dudo que jamas lo hubieran tratado siendo hermanas o no, me alegro que al menos tengas la dudilla, xho me alegra que quieras leer mas y si como dices pobre elsa, MissRegal no diria que tomar fuerza en la sociedad en si aunque si en la en series y en libros esta despegando bastante,guest no mueras, alex ojala sigas leyendo con tantas ganas, guest no abandono tranquilo, Alunaii1 pues a ver como sales despues de este cap, guest si trate de mezclar varias historias me alegra haberlo logrado, .abadeer pues dejas la viudes por hoy XD me alegra que sigas el fic es bueno ver mas gente leyendo.
Capítulo 36
Llegaron dos de los tres Reino faltantes, Regina estaba murmurando sobre la impuntualidad por suerte para ella parecía que para Elsa la situación estaba muy similar, daba indicaciones sin cesar a sus guardias, sobre todo mandaba mensajes para los que estaban en las murallas.
El reino de la media luna y el reino plateado hacían su aparición, no era de extrañar que el rey plateado tomara asiento entre los lugares libre entre Regina y el rey de fuego.
Dimitri Argen era un hombre de unos cincuenta años que había perdido completamente el pelo, sus ojos marrones relativamente claros parecían guardar tantas aberraciones como las que se decía de él.
Según los rumores en la corte había dejado morir a su propio hijo, lo que se contaba no era del todo claro, pero todo apuntaba a que su primogénito nació con una "malformación", enanismo.
Lo ahogo en una laguna cercana a su reino conocida por su color plateado brillante, aquella laguna poco después fue apodada como "la laguna de los inocentes" tal vez porque algún súbdito vio aquel acto y decidió darle algún significado a aquella muerte cruel.
Llevaba una armadura que parecía hecha completamente de plata, debía pesar más que él, no obstante, parecía moverse con una facilidad envidiable, media al menos dos metros.
Fue el quien había acabado con la vida del príncipe Cesar Aurum, la familia recibió el cadáver de Cesar por partes, no era raro que Leonard hiciera una mueca de asco ante la presencia de ese hombre en la misma mesa que él o incluso respirando su mismo aire.
Eran reinos fronterizos y en la frontera se estaban debatiendo la propiedad del rio que los separaba, aquel hermoso rio era muy caudaloso, la sola idea de perder tal acceso era para ambos bandos algo impensable y compartirlo no era una opción.
Como iba a serlo si ambos reyes eran sumamente orgullosos, había vivido durante siglos con esa lucha de poder, pero hace cinco años esa pelea sin sentido acabo con la muerte del príncipe Cesar.
Para nadie era un secreto que el príncipe Cesar era el mejor candidato a Rey, lo tenía todo, era inteligente, simpático, estratega nato, atractivo, incluso tenía buenas intenciones.
Sin embargo, como en la vida misma, las personas buenas acaban siempre padeciendo la maldad del mundo, aquel hermoso rio sagrado se tiño de rojo con la sangre real de un hombre bueno.
Hace cinco años:
-¡padre es mejor llegar a un acuerdo!- aseguraba Cesar Aurum dando un golpe seca en la mesa del comedor real, su hermano menor Leonard observaba aquella escena con admiración, Cesar era el único de la familia que se atrevía a contradecir al viejo.
El rey Aurum clavo el cuchillo en la mesa dejándolo parado.
-¿piensas que es correcto dejar lo que es nuestro al enemigo?- decía aquel hombre de cabello rubio mismo que compartía su hijo, ambos de ojos verdes pardos.
-padre no podemos buscar un enfrentamiento, estamos en desventaja con el reino plateado no vale la pena arriesgar vidas innecesariamente. - el chico tenía ese encanto de querer salvar cuantas más vidas mejor.
-has podido mantenerlo alejado de nuestra zona de comercio en el rio, ¿Por qué no acabar con él? ¿quieres mi corona? Pues gánatela. -
-ya me la he ganado- aseguro el chico arrugando la frente.
-eso te crees tú, eres un hombre compórtate como tal y recupera lo que es nuestro-
El hombre que era la mano derecha de Cesar observaba anonadado aquella discusión, era un caballero de ojos azules y pelo castaño oscuro tenía alrededor de veinticinco años, cinco años más que el príncipe al que seguía con devoción.
Acompaño al príncipe a su recamara para alejarse de su padre que era una persona intransigente que no le importaba nada más que el poder.
-entra y cierra la puerta- ordeno el príncipe Cesar. –Ricardo es posible que muchos mueran con esto- el príncipe se sentó en su cama con las piernas abiertas.
-tal vez si interceptamos su cargamento podamos coaccionar al reino plateado-
-incluso secuestrando a la familia real entera, ese rey dejaría morir a todos solo para mantener lo que es suyo por derecho- aseguraba el chico con la mirada triste.
-majestad, lo hará bien, siempre lo hace. - se acercó a su superior con una mirada comprensiva.
El príncipe se levantó lo suficiente para poseer sus labios en un beso apasionado, las manos rodaron por el cuerpo del caballero que rápidamente se fue desnudando con la mirada fija del príncipe Cesar que no podía quitar sus ojos del hombre al que amaba desde hacía al menos dos años.
Leonard tuvo que ocultar su sorpresa al encontrar a su hermano desnudo junto a su caballero de confianza en la cama, pero nunca dijo nada, cerró la puerta y pidió a un caballero que no dejara entrar a nadie a la recamara de su hermano ni a su padre.
Sabía perfectamente lo que sucedería si su padre se enterara que su hermano yacía con hombres, aquello hubiera ocasionado en el mejor de los casos que su amante muriera de una forma horrible y Cesar hubiera acabado encerrado en alguna celda en la que algún día moriría.
No es que para él no fuera un asunto peliagudo, ese tipo de desviamiento era motivo de muerte en su reino, pero no dejaba de ser Cesar, el hombre más fuerte del reino dorado, Cesar el hermano que lo consolaba cuando su padre le decía que no servía para nada que solo era una nenaza.
Cesar era y seria siempre su hermano, aunque sus gustos fueran un tanto fuera de lo convencional, su hermano era lo más cercano a un padre que él había conocido, Cesar fue quien le enseño a hacer prácticamente todo.
"por los dioses me enseñó a conquistar mujeres" aquel fue su pensamiento aquel día, tal vez fuera una confusión momentánea o simplemente era un enfermo, pero si era un enfermo entonces lo apoyaría, como Cesar hubiera hecho con el si hubiera sido su caso.
Leonard evadía mirar a ese sujeto que le había arrebato a su hermano mayor, se reprimio lo máximo que estuvo a su alcance como si así pudiera borrar de su mente que él había sido el que había enviado a su hermano en pedazos, nunca imagino que enterraría a Cesar y mucho menos que tendría que armar su cuerpo por partes.
Aun podía sentir el olor a sangre seca cuando tuvo que ver como los sirvientes de más confianza trataban de unir el brazo, la rodilla, la cabeza… aquello fue sin duda la peor experiencia de su vida. pensando en ello fue la única vez que vio a su padre llorar, jamás lo había visto tan destrozado ni si quiera sabía que ese hombre era capaz de sentir alguna emoción.
Cesar murió y él tuvo que hacerse cargo de un reino que no quería, su plan era huir de los puestos de poder, tal vez ir a una universidad del reino y ser abogado o algún cargo similar alejado de toda esa lucha de poder en la que todos acababan muertos, no obstante, ahí estaba demostrando una valía que dudaba tener, él no era Cesar, su querido hermano, su héroe…
Solamente era Leonard Aurum el enfermizo, el que de pequeño se pasaba siempre en todas las reuniones familiares detrás de las faldas de su madre, su hermosa madre, la mujer más valiosa en su vida, el mejor recuerdo que tenía además de Cesar. Cesar siempre tuvo que defenderlo de su padre, de sus palabras ofensivas o los golpes que muchas veces quiso darle y nunca le dio por petición de su primogénito.
Aquel hombre había matado a su hermano como si se tratara de un perro, lo había despedazado solo para mandar un mensaje, ni si quiera fue una muerte noble.
Había concertado una reunión y su hermano como buen caballero acabo yendo solo a reunirse con el rey Dimitri, pero él lo ataco a traición por la espalda, luego todo se llenó de sangre…
"si pudiera…" Leonard apretó sus puños que estaban sobre la mesa, acaricio su frente tratando de calmarse, deseaba tanto acabar con la vida de ese hombre, tanto… había soñado con ese momento tantas veces, había dejado de ser el niño enfermizo con la esperanza de un día poder tomar venganza…pero él no era Cesar, no tenía esa habilidad matemática en donde todo cuadraba, solo tenía más desconfianza que su hermano, solamente eso y no lo veía suficiente. Nunca supero a su hermano en la habilidad con la espada, nunca fue mejor que el en nada.
El honor para algunos hombres era solo una forma decorosa de evitar una vergüenza para Cesar era ley y por ese honor murió, murió de un ataque a traición por un rey que no merecía tal título.
El rey de la media luna era probablemente el hombre más atractivo que había visto Regina en mucho tiempo, tenía un cabello hasta los hombros que se recogía en una pequeña cola, sus ojos eran azules, los dientes eran absolutamente perfectos.
Si no fuera porque lo veía con sus ojos pensaría que se trataba de alguna fantasía de belleza masculina perfecta, portaba una armadura negra, adornada con el emblema de la media luna en la parte izquierda del pectoral.
Su rostro en forma de diamante se llevó casi todas las miradas de las mujeres en la sala.
Era una característica de ese reino, la belleza de sus monarcas, tal vez por lo minuciosos que eran para elegir a la pareja, para ellos lo importante era el físico sin lugar a dudas, tenían uno de los ejércitos más preparados y por supuesto una gran riqueza, eran los que fabricaban las mejores telas de los doce reinos.
Regina puso los ojos en blanco, ante la actitud del hombre que se sentó justo al lado de Elsa.
-siempre supe que la mujer del corazón de hielo era la más bonita de los doce reinos- decía el joven antes de sentarse con un guiño de uno de sus hermosos ojos.
Elsa simplemente hizo un gesto de desagrado antes de poner su cabello en un solo lado, su cabello rubio y ojos azules conquistarían a cualquier hombre si no fuera porque era incapaz de decir algo agradable para todos sus pretendientes.
-estaría dispuesto a congelarme-continuaba el joven monarca.
-esperemos que después de acabar la reunión. -comento Elsa con una sonrisa completamente diplomática.
-me partes el corazón. - decía el hombre de nuevo con una sonrisa de medio lado.
-para eso tendría que tenerlo- comento Elsa girando lo suficiente parte de su cuerpo como para quedar mirando únicamente el lado donde estaba Regina.
-oh ya veo, tanto tiempo intentándolo y al final te gustan los… excéntricos-murmuraba sin saber quién era realmente Regina.
Elsa suspiro sin prestarle la más mínima atención.
-supongo que en su reino están tan preocupados por la apariencia que han dejado el cerebro para los cerdos, porque alguien inteligente no sería capaz de insultarme en mi cara y menos con una sonrisa que es perfectamente deformable. – y ahí estaba la sonrisa de Regina en su mejor porte de rey estaba presente.
La carcajada del monarca Dimitri llamo la atención a todos, tosió para disimular ese pequeño momento de simpatía que había sentido por alguien, haciendo memoria no recordaba hacia cuanto alguien le hacía reír.
-¡oh discúlpeme por tener buen gusto!-dijo el príncipe de la media luna en un tono jocoso.
-Además de llegar tarde, se atreve a faltar el respeto, ¡si no va a tomarse esta reunión con seriedad lo mejor será que se vaya! - decía Emma en pie mirando fijamente hacia el hombre que podía verla por encima de las cabezas en línea recta de todos los que estaban sentados. La reacción asombro a sus padres y su hermano quien había estado al margen en todo momento se notó rápidamente. –¿verdad padre? – David avergonzado por no haber reaccionado antes que su hija solo asintió.
Regina no pudo evitar sonreír, Emma la estaba defendiendo, si se ponía a pensar en ello desde Eduard nadie la había defendido y para qué negarlo se sentía bonito.
La calma llego a la estancia quizás por los nervios que en el fondo estaban latentes en cada uno de los miembros.
-sería bueno dejar este tipo de discusiones que poco aportan a la reunión viendo que falta un reino creo lo ideal es ir directamente al grano. - comento Elsa con sus gestos serios tan conocidos por los que habían tratado con ella.
Una anciana interrumpió en la sala para sorpresa de todos, el reino de espinas finalmente hacia acto de presencia, este reino era el más cercano al reino oscuro cuya frontera eran unas montañas conocidas por el nombre de "La cuna de las águilas", el nombre hacía alusión por supuesto a las grandes aves que en algún momento habitaron ahí, antes de que una de las batallas más estúpidas que Regina podía recordar de sus eternas clases de historia regional se efectuará.
Eran enemigos naturales los Black y los Espinas tal vez por la continua competencia armamentística o estratégica, para Regina el mismo reino le provocaba una mueca de insatisfacción y era de hecho uno de los reinos que más le preocupaba.
Aunque el reino de la media luna estaba relativamente cerca también del reino oscuro no había esa enemistad casi explosiva, quizás porque esos reyes estaban más interesados en la pureza de la sangre, buscando una belleza casi divina, eran para Regina unos frívolos que únicamente hablaban de arte cuando deberían preocuparse por sus ciudadanos.
La anciana bajo la cabeza como un saludo y se dirigió al único asiento libre, el que estaba más pegado a Tomás.
-no sabía que ahora se permitía como representante a las damas de compañía de los principitos- disparaba Regina que por primera vez se llevó un asentimiento de Agusto Fire.
-me sorprende que me recuerde majestad- dijo la anciana tomando su asiento con unos modales impecables, incluso su postura denotaba su apellido que, aunque no fuera de origen real era la tercera hija de una de las familias más influyentes del reino de Espinas, termino como dama de compañía atendiendo las necesidades de los niños como una simple niñera.
-tengo buena memoria. - murmuro Regina observando cada detalle de la reacción de la anciana.
La mujer mayor cuyo nombre era Cintia aun poseía los ojos más gentiles que Regina recordaba, eran de un color verdeazulado que tenía un brillo más propio de una mujer más joven, su cabello era pelirrojo recogido en una trenza adornado con algunas canas mismas que eran el indicio de su ya madurez, un vestido verde con espinas decoraba los laterales como si hubieran mandado a una autentica reina.
David tomo la palabra concluyendo la observación de Regina, para comentar lo que estaba sucediendo, aclaro que el reino de Elsa había interceptado un mensaje que proponía una guerra, el principal fin de dicho ataque era controlar el reino blanco y luego conquistar las islas que eran sin duda una gran estrategia para usarse como base para otro ataque en un futuro, aunque esto último era más bien una hipótesis.
-enternecedor- decía el atractivo hombre del reino de la media luna, Matheo Spes con una sonrisa diplomática siguió a aquellas palabras-yo al menos me hubiera ahorrado este viaje, el reino de la media luna no está en el foco del posible estallido de la guerra, incluso me sorprende que Elsa este tan interesada en defender este reino que hace mucho es más bien un puente diplomático- dijo señalando con las manos la propia reunión.
Y así se fue dando el debate entre los distintos representantes formándose dos claros bandos. los que estaban interesados en una medida preventiva defendiendo al reino blanco y los que preferían no meterse en una guerra que no les pertenecía.
El reino blanco solo contaba, después de una hora de argumentación por cada miembro de la reunión, con cinco reinos claramente interesados en acabar con el reino rojo, Elsa con el reino Helado era evidentemente la mayor defensora de acabar con la amenaza y prepararse para una posible guerra en tierra desconocida; Rex del reino oscuro compartía la misma opinión aunque se veía influenciado en demasía por sus sentimientos hacia la princesa Emma; El reino Perdido parecía un defensor apasionado pero Mary sabia perfectamente que era no solo por lo que sentía por ella sino por Emma; Leonard del reino dorado parecía reacio al principio pero pronto con los argumentos de Rex y Elsa se vio atrapado por esa incertidumbre de una posible guerra a futuro por el control de todos los mercados.
El bando contrario se vio representado por el reino de espinas, de la media luna y del de fuego, mientras que los otros solo escuchaban pacientemente antes de tomar finalmente una decisión sobre qué hacer.
Cuando llego la noche, los llantos conquistaron el castillo blanco como si hubiera sido víctima de una sombra oscura que se apodero de aquel recinto.
Regina antes de sentirse peor meditaba sobre aquella reunión o al menos eso fue en lo que centro sus pensamientos mientras que su médico personal acudió a su llamada, ahora él estaba tratando de detener aquella herida, la fiebre la había atacado con una fuerza que no recordaba haber sentido desde la última vez que entro en una batalla o tal vez cuando encontró a Eduard.
-Regina puede escucharme- decía el medico quien trataba de detener el cuerpo del rey que no paraba de tiritar.
-¡Eduard! ¿dónde estás? - murmuraba Regina, el pasado y el presente se estaban mezclando.
-Regina, soy tu médico, Malcom, intenta concentrarte en mi voz- decía el hombre que estaba completamente solo en la habitación mientras las protestas de Tomas se escuchaban mientras aporreaba la puerta, ya que el medico no dejo pasar a nadie.
-Emma…- murmuraba. - cuida de Emma- el sudor envolvía su cara. –Malcom quema mi cadáver…- seguía divagando mezclando la realidad con los recuerdos del pasado.
La sangre seguía saliendo con una intensidad que tenía nervioso al médico.
-Regina ¿que recuerda del veneno?- repetía el medico muy lentamente.
-no diga…mi nombre Malcom…no es veneno del reino rojo. -una sonrisa ilumino la cara de Regina causando confusión en el medico. - la rosa roja tiene espinas- eso fue lo último que dijo antes de que se desvaneciera.
En unas horas había cambiado todo, la muerte estaba presente en aquel castillo que hacia relativamente poco había sido el foco de la reunión de las personas más importantes de los reinos, no obstante, aquella habitación era espiada por alguien más.
-¿Regina?- murmuro en la oscuridad de aquel pasadizo que llevaba años sin usarse.
La verdad siempre se abre paso cuando más deseas ocultarla, es la auténtica enemiga implacable que jamás pide permiso ni perdón.
Continuara…
pd: que piensan del final? espero os haya gustado.
