FF Original: The Trajectory of Laughter – PK Samurai


Capítulo Treinta y Ocho


~ La primera parte de este capítulo se desarrolla en la misma época que la primera mitad del capítulo 1 ~

Algunos de ellos tuvieron que rentar sus trajes, pero Eijun había conseguido el suyo el año anterior. Y conforme había ido creciendo, su madre lo había mandado a acomodar a su talla.

Todo era un borrón de rostros irreconocibles. El aroma del incienso era abrumador, nublaba sus ojos y aturdía sus sentidos. De alguna forma, Eijun no parecía poder diferenciar quiénes se encontraban en ese lugar, sino solamente quiénes no estaban.

Kanemaru no estaba allí. Eijun recordaba vagamente haber escuchado que Kanemaru se adelantaría a Hyōgo con el resto del equipo, para representarlos en la ceremonia de apertura.

Chris no se encontraba allí, aunque sí había una llamada perdida de él en el historial del teléfono de Eijun.

Y la persona que debía haber estado allí… tampoco estaba.

Eijun se estremeció. Su pecho se sentía frío.

Sentado cerca de la primera fila se encontraba el padre de Miyuki. Estaba en completo silencio y casi parecía como si no estuviera. Cuando Eijun llegó y se inclinó ante él, pudo ver su rostro; aquel que estaba oculto detrás un par de oscuras gafas. Todo en lo que pudo pensar en ese momento fue en cuán vacía y ausente lucía la expresión de ese hombre—y en cómo parecía reflejar la de él mismo. Con la excepción de que Eijun tenía la sensación de que ese hombre había estado así por un largo tiempo.


Beep beep beep...

Yōichi abrió sus ojos, adormilado.

Mientras la alarma continuaba haciéndose notar de la forma más ruidosa posible, miró hacia el techo y se preguntó en qué había estado pensando la noche anterior para jugar Street Fighter en vez de dormir. Pero no—espabiló—no era momento para relajarse. Esta no era cualquier mañana. Esta era la mañana de la final de las regionales de verano. Sintiéndose más alerta, se sentó.

"Buenos días," dijo Masuko, quien ya se estaba cambiando.

"Buenos días, Masuko-senpai," respondió Yōichi. Descendiendo por un lado de su litera, y al notar un bulto inmóvil que aún continuaba en la cama debajo de la suya, lo golpeó con su pie en un costado. "Levántate. Te fuiste a dormir mucho antes que yo, maldición."

El bulto no se movió.

Un sentimiento de intranquilidad se apoderó de él. Yōichi estiró un brazo para jalar las sábanas. "Oi, Sawa –" Deteniéndose en seco, parpadeó. Jaló las sábanas por completo. Volteó. "¿Dónde está Sawamura?"


Cuando Eijun despertó esa mañana, por alguna extraña razón, creyó que podía sentir un sabor a incienso en su boca. Sin embargo, su cerebro continuaba aturdido por el sueño. Y tan pronto como abrió los ojos y vio a la persona acostada junto a él, el sabor se desvaneció.

En algún momento durante la noche, el ambiente debió de haberse tornado extremadamente caluroso. Miyuki estaba bocarriba con un brazo presionado contra la pared de yeso, tal vez en un intento desesperado por enfriarse. Por un instante, Eijun observó la durmiente figura del catcher, su pecho se elevaba y descendía casi imperceptiblemente.

Ya que la alarma aún no había sonado, estaba a punto de volver a dormir, cuando notó que algo rectangular reposaba más arriba de la cabeza de Miyuki: su celular. Era un modelo diferente al que Eijun recordaba, pero supuso que aquello era natural ya que se encontraban varios años antes de su época original. Por lo general, lo habría dejado pasar, ya que sabía—quizás más que nadie, gracias al nada deseado trabajo detectivesco de Kuramochi—cómo se sentía que la privacidad de su celular fuera violada. Pero, justo en ese momento, un repentino pensamiento lo inundó.

Teniendo cuidado de no tocar a Miyuki, Eijun tomó el celular y lo abrió. Estaba bloqueado con una contraseña, pero—contuvo la respiración—el año de su cumpleaños lo desbloqueó, y la pantalla de inicio se hizo presente.

Tentando por husmear en las imágenes (aunque pensándolo bien, Miyuki probablemente no tenía nada excepto las fotos pre-guardadas que venían por defecto con el celular) Eijun abrió la lista de direcciones. Descendió con los botones, notando que la mayoría de los contactos eran cosas como 'Lavados al Seco' y 'Pizza', y luego se detuvo en una de ellas:

Papá

Echando un vistazo hacia Miyuki y luego hacia la pantalla del teléfono, Eijun escribió rápidamente un breve mensaje. Antes de que pudiera pensarlo mejor y cambiar de opinión, presionó la opción de enviar.

Beep beep beep...

Justo cuando el sonido de la alarma alertaba a Eijun, escuchó a Miyuki gruñir. Devolviendo el celular a su lugar, cerró sus ojos. Un momento después, sintió que la cama crujía mientras Miyuki giraba y se levantaba.

Preguntándose si sería más apropiado pretender que se despertaba o esperar a que Miyuki lo despierte, le tomó varios segundos a Eijun darse cuenta lo silencioso que se había tornado todo. Antes de que pudiera detenerse, abrió los ojos—y se encontró con los de Miyuki.

Un latido después, Miyuki sonrió. "Levántate y brilla, Sawamura."


"La Final del Torneo del Oeste de Tokyo empezará a la 1:00 PM. Hoy será un día caluroso así que por favor beban abundante agua y estén alertas ante los golpes de calor mientras disfrutan del juego."

Al salir hacia las tribunas expuestas, Wakana alzó un brazo por instinto para protegerse de la explosión de luz solar y de los rugidos de la multitud.

Contemplando la vista, sus ojos se ensancharon. "Cuánta gente."

"Es porque es la final," dijo el padre de Eijun. Sin embargo, también lucía impresionado mientras miraba a su alrededor. "¿Quién habría pensado, un año antes, que Eijun estaría jugando en este estadio?"

"Es cierto." El abuelo de Eijun infló su pecho con orgullo. "Habría esperado que por lo menos le tomara un año más."

Mordiéndose el labio, Wakana miró hacia el campo en busca de su amigo de la infancia. "¿Realmente está bien que Eijun esté jugando tan pronto después de su contusión?"

"Takashima-san dijo que el doctor ha dado su consentimiento." El padre de Eijun hizo una pausa. "Y si es cierto lo que dicen de Inashiro y ese chico llamado Narumiya… entonces van a necesitarlo."


Reunidos en la caseta con diversos grados de preparación, los jugadores del equipo de Inashiro miraron al otro lado del campo, hacia sus últimos oponentes.

"Sawamura está de regreso, tal cual dijo el entrenador," dijo Yoshizawa, su ceja se contraía. "Y para remate, él será el pitcher que inicie."

Hirai se inclinó hacia adelante. "Una batalla justo al empezar… bueno, esto es Seidō."

"Pero eso no implica que esté completamente recuperado." Shirakawa contempló minuciosamente la figura que se preparaba para lanzar en el bullpen del equipo contrario.

Sin dejar en claro si estaba o no prestando atención a la conversación de sus compañeros, la estrella bostezó ampliamente.

Harada le dirigió una mirada. "¿No dormiste ayer? Has estado bostezando todo el día."

"Ah, ¿sí?" Narumiya parpadeó para deshacerse de las lágrimas de cansancio. Con los ojos entrecerrados, Harada parecía estar esperando una respuesta cuando los labios de Narumiya se curvaron en una sonrisa sin gracia. "Tranquilo. No tienes que preocuparte por todo… sólo estuve pensando en diferentes formas de derrotarlos y me emocioné demasiado para poder dormir."


Cuando los dos equipos empezaron a alinearse en frente de sus casetas, los espectadores empezaron a alentar a sus favoritos, causando que el ruido en el estadio alcanzara niveles mayores.

"La final de la Clasificatoria del Oeste de Tokyo está por empezar. Bajo el cielo azul de verano, ambos equipos salen al campo.

Inashiro está aquí para conquistar su segundo título consecutivo de verano. ¡Seidō para conseguir la revancha por el año anterior e ir a las nacionales por primera vez en seis años! ¡Ambos equipos destacan a nivel nacional! ¿Quién se alzará vencedor en este juego?

"¡Vamos!" gritaron los capitanes.

"¡Sí!"

"Los espectadores dan la bienvenida a sus equipos con una ronda de aplausos. Muestran su respeto hacia todos los equipos que han jugado, y su entusiasmo por este juego."

"¡Saluden!" gritó el árbitro principal.

Ambos equipos se inclinaron profundamente. "¡Buena suerte!"


Al ser Inashiro el primero en defender, Narumiya ya se había ubicado en el montículo. Mientras los defensores de cuadro calentaban con un relevo, el equipo de Seidō se juntó alrededor de su entrenador.

"Esperen por un lanzamiento sencillo hasta que estén acorralados No teman ser ponchados y abaniquen ante un lanzamiento en específico." La mirada del entrenador recorrió al grupo brevemente, haciendo contacto visual con cada uno de ellos. "Es un día caluroso. No existe ningún pitcher que no se derrumbe si le hacemos lanzar lo necesario."

Todos asintieron en completo acuerdo.

"¡Vamos!" rugió Yuki.

"¡Sí!"


"Bateando por Seidō en la parte alta de la primera se encuentra el primer bateador y campocorto, Kuramochi-kun."

Mei alzó una ceja. Si recordaba correctamente, Kuramochi era un bateador ambidiestro—así que, ¿por qué está bateando con la zurda?

"¡A jugar!"

Oh, espera—claro. Existía otra cosa por la cual este bateador en particular era famoso. De acuerdo a los rumores y a lo que había visto en la grabación de Seidō, la velocidad de Kuramochi era casi comparable a la de Carlos. Si Kuramochi estaba bateando con la zurda cuando el béisbol convencional dictaba que uno debía batear con la diestra ante pitchers zurdos como Mei, eso sólo podía significar que quería estar más cerca de la primera base. En otras palabras, estaba dándole prioridad a su velocidad.

Asintiendo ante la señal de Masatoshi, Mei levantó su pierna y empezó sus movimientos para lanzar. Es obvio que estás buscando dar un toque.

Lanzó, la pelota se liberó de su agarre, y al instante empezó a acelerar hacia adelante. Sin embargo, para su sorpresa, Kuramochi no cambió su postura como había estado esperando y –

"¡Bola!"

Frenando en seco, Mei frunció el ceño y regresó a montículo. Pudo escuchar que Yoshizawa también retornaba a cubrir su base; todos habían estado esperando un toque. Pero, claro, el primer bateador de Seidō iba a hacerles perder el tiempo tratando de aparentar que no lo sería.

Masatoshi hizo una pausa, y luego señaló el siguiente lanzamiento. Mei asintió. Fulminando con la mirada a Kuramochi, empezó sus movimientos y lanzó—pero una vez más, Kuramochi no se movió.

En el tercer lanzamiento, justo cuando Mei empezaba a preguntarse con irritación si acaso realmente iba a intentar batear, Kuramochi cambió su agarre en el bate como si fuera a cambiar de postura. Reaccionando automáticamente, Mei empezó a correr hacia adelante—pero en vez de agacharse y dar un toque, Kuramochi se echó para atrás en el último instante.

"¡Bola!"

Mientras se enderezaba hacia una postura de bateo regular, una leve sonrisa apareció en el rostro del campocorto. Mei sintió que un músculo se contraía en su frente. Bastardo… ¿¡Vas a dar un toque o no?!

Tal vez con más fuerza de la necesaria, golpeó su pie contra el montículo. La pelota se disparó, pasando de largo junto a Kuramochi y golpeando audiblemente contra el guante de Masatoshi.

Y el veredicto fue…

"¡Cuarta bola!" gritó el árbitro. Mei cometió una falta y la multitud empezó a murmurar, sorprendidos.

Lanzando el bate hacia un costado, Kuramochi tensó su puño. "¡Bien!"

Sintiendo que algo hervía en el fondo de su estómago, Mei gritó, "¡¿Así que no planeabas abanicar?!"

"¡No des un boleto, idiota!" regañó Masatoshi.

Mei estaba por contestarle cuando de pronto sintió que una inquisitiva mirada de hielo, proveniente de su caseta, se posaba sobre su espalda. El calor se evaporó y, al instante, se apresuró en cerrar la boca.


Aunque todavía estaban en la parte alta de la primera entrada, Ryōsuke dio un toque en la siguiente jugada, sumando un out y llevando a Kuramochi a salvo hacia la tercera base, en posición de anotar. En las tribunas, la multitud que alentaba a Inashiro se había quedado en completo silencio por unos instantes, pero una vez más, retomaron los gritos de aliento hacia Narumiya.

"Tercer bateador, jardinero central, Isashiki-kun."

Mientras Isashiki se ubicaba en el plato, los jardineros de Inashiro empezaron a acercarse, en una clara intención de conseguir un out en home. Kuramochi se alejó de la tercera base con audacia, soltando una risa burlona. "¡Hyaha!"

Con una firme expresión de determinación en su rostro, Yūki salió de la caseta hacia el círculo de espera. Colocándose sus guantes de bateo, Kazuya observó a Narumiya esperar por las señas de su catcher. No dudaba que la batería de Inashiro estuviera al tanto de cuán bueno era Isashiki en batear hacia el lado derecho del campo. Dirigió una mirada de advertencia hacia el de tercer año, quien estaba ubicándose en el plato con hostilidad. No habrá ningún lanzamiento sencillo hacia el exterior, Jun-san.

Narumiya asintió. Hizo una pausa, aprovechando para girar su cabeza y fulminar con la mirada a Kuramochi. Luego, empezó sus movimientos para lanzar. Un instante después, la pelota voló fuera de su mano, precipitándose hacia el plato. En un principio, tuvo la forma de una rápida—pero un segundo después, se curvó. Kazuya sintió que su ceño se fruncía. ¿Una slider?

A pesar de claramente ser tomado por sorpresa, de alguna forma—probablemente por pura fuerza de voluntad—Isashiki consiguió abanicar por completo. ¡Clang! Se disparó alta en el aire, elevándose hacia los jardines.

"¡Cae!" Kazuya escuchó a Sawamura repetir una y otra vez.

En efecto, golpeó el suelo en la zona entre segunda y el centro. Las tribunas empezaron a vitorear, las voces resonaban alrededor del estadio. Mientras tanto, Kuramochi llegó a home con facilidad—oficialmente, Seidō había conseguido la primera anotación, liderando por 1-0. Soltando rugidos de alegría, el resto de los jugadores se amontonaron en la entrada de la caseta para recibir al campocorto.

Kazuya dirigió su atención hacia el siguiente bateador. Las trompetas se alzaban hacia el cielo, la banda empezó a tocar una vez más.

"Cuarto bateador y primera base, Yūki-kun."

Mientras Yūki empezaba a ubicarse en la caja de bateo, Kazuya observó a Narumiya con atención. En vez de dar pisotones y armar un berrinche como había esperado que hiciera, el zurdo lucía calmado, lanzando la bolsa de resina en su mano. Después de algunos segundos, la dejó caer.

"¡Tetsu!" gritó Isashiki desde primera. "¡Destrúyelo! Anotemos otra carrera mientras estemos –" Se detuvo, lanzándose hacia la base cuando, sin advertencia alguna, Narumiya disparó un pickoff en su dirección.

"¡Safe!"

Esperando por la pelota, Narumiya extendió su guante. De lo que Kazuya podía ver, su rostro estaba extrañamente desprovisto de emociones. Se preguntó—¿qué significaba eso? Cuando se trataba de Narumiya, no se podía estar seguro.

Harada golpeó su puño dentro de su guante y lo sostuvo. Por un momento, Narumiya se quedó inmóvil. Y luego, alzando su pierna, lanzó. Mientras seguía la trayectoria de la pelota, Kazuya parpadeó. ¿Acaso sus ojos lo estaban engañando? ¿La pelota estaba yendo directamente hacia el centro?

Al no ser de los que dejaban pasar lanzamientos sencillos así fuera el primero, Yūki abanicó—pero, para la sorpresa de Kazuya, la bola alta se curvó, pasando de largo y chocando dentro del guante de Harada.

"¡Strike!"

Estaba claro que no era el lanzamiento que el catcher había pedido, a juzgar por la irritada forma en la que Harada lanzó la pelota de regreso. Sin cambiar su expresión, Narumiya la atrapó.

Kazuya acomodó su casco. ¿Mei ha perdido el control?

No había esperado que Narumiya se derrumbara tan pronto… pero der ser así, eso era algo bueno para Seidō. De ser posible, quería al menos una carrera más con Yūki y Masuko, para así tener una ventaja de 2-0—lo que disminuiría algo de la presión sobre Sawamura. El de primer año había dicho que estaba bien, y era cierto que la luz del sol ya no parecía molestarlo tanto como antes. Pero eso no había evitado que Kazuya insistiera en que Sawamura continúe usando sus gafas deportivas.

Cruzando sus brazos sobre su pecho, Kazuya retornó su atención hacia el montículo. ¿La usarían ahora? La changeup.

Narumiya lanzó.

Con una oleada de poder que recorrió sus brazos, Yūki abanicó—encontrándose con la pelota con un ¡clang! y enviándola en línea recta hacia arriba hasta rebotar contra la malla. A pesar del aire cargado de tensión, Kazuya tuvo que sonreír. Yūki había abanicado al aire en el primer lanzamiento, pero para el segundo ya había captado el ritmo. No había esperado menos del capitán.

Harada señaló algo, y finalmente la inexpresiva frialdad en el rostro de Narumiya se debilitó, dando paso a una leve sonrisa de complicidad. Kazuya sintió que la suya se desvanecía.

"¡Pónchalo, Mei!"

"¡Batea duro, Tetsu!"

Podía sentirlo—la changeup estaba próxima. A pesar de que resultaba algo repentino enfrentarse al impredecible lanzamiento de Narumiya a estas alturas del juego, Kazuya no pudo haber pedido más: Al haber perdido la calma al ceder una carrera y permitir un corredor en base cuando el cuarto bateador estaba en el círculo de espera, esta era la oportunidad perfecta para destruir el lanzamiento de estrella de Narumiya y tomar impulso.

Con tambores y cánticos de fondo, cortesía de los equipos de animadores, Narumiya alzó su pierna. Su cuerpo se curvó hacia adentro en su estilo característico, descendió su pie con fuerza y lanzó la pelota hacia adelante. El lanzamiento se veía como su habitual rápida—pero en vez de dispararse desde el montículo, la pelota se dirigió hacia Yūki a una velocidad distinta a la esperada.

Kazuya sintió que sus uñas se clavaban en las palmas de sus manos. ¡Sí! ¡Es la changeup!

En vez de intentar abanicar de inmediato, Yūki esperó. Sus caderas estaban girando, pero sus brazos no se movían: Era evidente que también había estado esperando por ese lanzamiento. Como si estuvieran en cámara lenta, Kazuya observó a la pelota dirigirse en forma de espiral hacia donde Yūki estaba por abanicar. Si continuaba con esa trayectoria, sería un hit asegurado.

Pero incluso antes de que Kazuya se diera cuenta de lo que estaba sucediendo, la pelota descendió. Y por segunda vez en varios minutos, el cuarto bateador y capitán abanicó al aire mientras la pelota chocaba bruscamente dentro del guante de Harada.

El árbitro tensó su puño. "¡Strike! ¡Bateador fuera!"

Mientras miraba fijamente a Yūki, la sonrisa en el rostro de Narumiya se estrechó en una maliciosa mueca de presunción. Kazuya sintió que una gota de sudor se deslizaba por su frente. Así que esa changeup no sólo fue un lanzamiento de velocidad, sino que también descendió como una… ¿screwball?

Cualquiera que fuera el caso, una cosa había quedado segura: Narumiya no era la misma persona del año anterior. Y el juego sólo estaba empezando.


"Baja de la primera, Seidō en la defensa. En el montículo está el pitcher de primer año, número 10, Sawamura."

Ante la vista del zurdo de Seidō que se dirigía hacia el montículo, la multitud estalló en efusivos vítores de bienvenida.

"¡Sawamura-kun! ¡Bienvenido de regreso!"

"¡Oye, pitcher monstruoso, muéstrales lo que tienes!"

"¿Eso significa que ese tipo de primer año ya está bien?" Ninomiya—el jardinero central de Akikawa—se escuchaba sorprendido. "Creí que con un golpe en la cabeza como ese estaría fuera de la temporada."

Mientras que algunos de los jugadores mayores del equipo de Akikawa habían decido retomar sus estudios a tiempo completo para prepararse para los próximos exámenes, gran parte de ellos habían venido a ver la final del torneo de verano. Después de todo, era un partido entre el equipo que los había derrotado y los actuales campeones.

Los ojos de Yeung se estrecharon. "Ya veremos."

"Esta es la segunda vez que Sawamura inicia un juego en este torneo. Debido a una lesión en los cuartos de final, no jugó en las semifinales y se esperaba que también estuviera fuera durante la final, ¡pero claramente ha retornado como el pitcher abridor!


Mientras Carlos aguardaba en el círculo de espera a que la defensa de Seidō terminara de calentar, el resto del equipo de Inashiro se sentó al fondo de la caseta para observar a sus oponentes.

"Hasta el momento, no ha cedido ninguna carrera en este torneo," remarcó Yoshizawa.

"Bien por él," bufó Mei en voz alta desde el fondo. "No es el primer pitcher que lo logra."

"Aún estás molesto por haber perdido ese récord, ¿no?"

"¡No lo estoy!"

"Esa forma poco convencional hace que sea difícil calcular el ritmo de sus lanzamientos," dijo Harada, ignorando a su estrella. "Puede lanzar hacia las esquinas, tiene una cutter y un lanzamiento lento." Hizo una pausa. "No puedo decir que existan debilidades aparentes en su forma de lanzar. Pero, en este momento…"

"Sí," Hirai asintió. "Todo depende de cómo le ha afectado su lesión."

"¿Qué hay con esa conclusión tan débil, Tsubasa-kun?" Mei se escuchaba enfurruñado. "Ya sea que este lesionado o no, él sólo es un insolente de primer año. Obviamente necesita que le enseñen cuál es su lugar."

"Mira quién habla," replicó Harada con irritación.


"Baja de la primera. La ofensiva de Inashiro empieza con el número 1, jardinero central, Kamiya-kun."

Analizando la forma en la que Carlos se movía lánguidamente de un lado a otro, Kazuya les hizo señas a los defensores de cuadro. Tenga cuidado con un toque. Desde primera y tercera, Yūki y Masuko asintieron.

Al igual que con Kuramochi, el mejor recurso de Carlos eran sus piernas. Tenía la velocidad para llegar a base Incluso con una lastimera rola.

Centrándose en el montículo, Kazuya señaló por una rápida quebrada para empezar. Si bien las rápidas eran los lanzamientos favoritos de Carlos, también eran los más cómodos para Sawamura. Asintiendo, Sawamura dejó caer la bolsa de resina. Juntando sus manos, empezó sus movimientos para lanzar.

Ante la vista, sin poder evitarlo, Kazuya contuvo la respiración.

Lo había visto muchas veces, por supuesto—la forma en que Sawamura empezaba a lanzar. Pero verlo aquí durante un juego, en el montículo del estadio, era diferente a verlo en el bullpen durante el entrenamiento.

Sawamura alzó su pierna en alto, más alto que cualquier otro. Y, aun así, de alguna forma, podía conseguir mantenerse en un perfecto equilibrio. Mientras se movía hacia adelante para lanzar, su pie descendió, golpeando el suelo. Justo cuando parecía que era demasiado tarde, sus caderas giraron de forma casi imposible; y entonces, incluso antes de que Kazuya pudiera ver su brazo, la blanca pelota ya se encontraba rotando en el aire, dirigiéndose directamente hacia su guante.

Dando un respingo por la sorpresa, Carlos abanicó, tal vez por instinto. Sin embargo, fue demasiado tarde pues la pelota golpeó en el guante de Kazuya, provocando un chasquido similar a un disparo.

"¡Strike!"

"Oi, oi…" dijo Carlos, sonando en lo absoluto divertido. "¿Cómo es posible un lanzamiento como ese?"

Kazuya sonrió. "No lo es." Poniéndose de pie, lanzó la pelota de regreso hacia Sawamura.

Hasta ese momento, el muchacho de primer año había estado calmado y concentrado. Pero al ver la expresión de Kazuya, Sawamura mostró una sonrisa tan brillante como la nieve matutina, que de alguna forma hizo que algo se revolviera en su estómago. Con un quejido mental dirigido hacia sí mismo, Kazuya se colocó nuevamente de cuclillas. Realmente estaba grave. Demasiado grave. A estas alturas, no había salvación, ¿o sí?

Pero eso le parecía bien—no quería ser salvado. No ahora.


"Número dos, parador en corto, Shirakawa-kun."

Era difícil de creer que el juego que lo había perseguido en sus pesadillas—el juego que había estado recordando y esperando con ansias por mucho tiempo, finalmente había llegado. Ya estaban en la baja de la primera entrada, pero sólo cuando miró hacia la figura de Shirakawa desde el montículo, fue que el aquí y el ahora empezaron a sentirse reales.

Mucho tiempo atrás, había enfrentado a Shirakawa y había sucumbido ante la presión. Al golpearlo con la pelota, había permitido que Inashiro colocara un corredor en base, dándoles el impulso que finalmente llevaría a Seidō hacia la derrota.

Pero, ahora era diferente a quién solía ser en ese entonces.

Podía sentir las agudas miradas de sus compañeros, el peso del número en su espalda, y la mirada penetrante de cierta persona que estaba de cuclillas en la caja del catcher, justo frente a él…

Tomó aire profundamente.

Dame tu mejor lanzamiento, señaló Miyuki. Asintió y alzó su guante hacia su rostro, concentrándose en el bateador parado delante de él.

En este momento, sólo eran él y el bateador. Este bateador que alguna vez estuvo parado en medio de él y Kōshien, y que ahora se encontraba entre él y el guante que esperaba.

Encorvó su cuerpo, levantando su pie delantero.

Como si fuera a permitírselo.


N/T: Este capítulo es para informarles que si bien la historia original ya terminó, no he dejado la traducción abandonada, sólo ha sido cuestión de contratiempos. En la siguiente actualización subiré los 7 restantes, por lo que será la última y tomará algo más de tiempo.