Capítulo 38
Christian, Andreiv y Bastián iban en el helicóptero que Taylor había alquilado. Grey movía botones y mantenía encendido el radar para ubicar la señal de la caja negra de Charlie Tango. Andreiv estaba cerca de la puerta abierta con unos binoculares mirando el paisaje.
-¿Ya encontraste algo, Andreiv?-preguntó Christian al muchacho.
-Solo veo restos de metal en el fondo de ese abismo-dijo Andreiv, señalando hacia el abismo.
-No puedo creerlo-susurró Christian resignándose a encontrar a su hijo.
-Está amaneciendo-apuntó Bastián mirando el solo que aparecía entre las montañas-. Tal vez los encontremos.
Christian llevó el helicóptero hacia una zona algo despejada y aterrizó. Los tres bajaron y revisaron la zona. Christian lucía algo pensativo y distraído.
-¿En qué piensa, señor Grey?-le preguntó Andreiv.
-Hace años, antes de que Ted naciera, tuve un pequeño accidente con mi anterior helicóptero-relató-. También se llamaba Charlie Tango. Alguien saboteó el aparato y hubo una falla. Se incendiaron los dos motores y tuve que hacer un aterrizaje de emergencia. Estaba con una colega y debimos volver a pie. Para fortuna nuestra un camionero pasó y nos recogió. Anastasia, que en ese entonces era mi novia, y mi familia estaban desesperados porque no tenían noticias mías. Ross y yo tuvimos mucha suerte. Espero que Ted esté bien.
En ese momento, escucharon una voz.
-¿Qué es eso?-Bastián corrió hacia el borde del abismo y miró. Christian y Andreiv estaban detrás de él.
-¡Ted!-llamó Christian a su hijo-. ¡¿Me escuchas, muchacho?!
-Tal vez fue solo el aire que trajo ruidos de las personas que vienen de excursión-comentó Andreiv.
-Manténganse atentos-ordenó Christian-. Deben estar por este lugar.
Ted despertó y se puso en pie para mirar el amanecer. Su pequeño amigo daba vueltas de un lado a otro, explorando el ambiente. Paul continuaba dormido.
-¿Qué haces, Tango?-Ted se acercó al pequeño gatito que jugaba con una mariposa que revoloteaba a su alrededor-. No molestes a la mariposa-lo levantó y lo miró a los ojos-. Ella no está haciéndote daño.
El gatito soltó un sutil ronroneo y Ted se echó a reír.
-Consentido-lo acusó Paul, desperezándose un poco-. Ya estás comenzando a malcriar a ese gato.
-Admite que es hermoso-replicó Ted.
-No me gustan los gatos-repuso Paul.
Paul se acercó al abismo por donde había caído el helicóptero y vio los restos. Miró hacia el cielo y escuchó el sonido de un motor.
-¡Ted!-gritó.
-¿Qué te pasa?
-Nos están buscando-dijo Paul mirando por todo lado-. ¿Cómo podemos salir de acá?
-No hay forma de salir-replicó Ted-. Estamos atrapados en medio de la montaña. La única forma es que aparezca un helicóptero y nos saque.
-Deberíamos hacer algo de ruido-sugirió Paul subiéndose a una roca.
-Inténtalo.
-¡AUXILIO! ¡ESTAMOS AQUÍ!-gritó Paul.
Esperaron un momento pero nada sucedió.
-Hagamos una señal de humo-dijo Ted, volviendo a su refugio y metiendo a Tango en su jaula.
-¿Y con qué?-preguntó Paul.
-Aquí hay fósforos y podemos usar las hojas de ese árbol-dijo sacando los cerillos y acercándose al árbol.
-¿Crees que funcionará?-preguntó Paul frunciendo el ceño.
-Tiene que funcionar-repuso Ted-, o estaremos perdidos.
Paul ayudó a Ted con su plan y comenzaron a hacer una pequeña fogata. El árbol tenía algunas hojas secas y las usaron para hacer su señal de humo.
-Está subiendo el humo-dijo Paul contento.
-Tienen que ver el humo-replicó Ted-. Serían muy ciegos si no la ven.
-Lo verán, amigo-le consoló Paul.
Bastián daba vueltas de un lado otro. Se estaba aburriendo de estar en ese lugar. La sala de emergencias del hospital eran muchos más interesantes que la meseta baldía en la que Christian había decidido aterrizar.
-Tenemos que hacer algo-dijo enojado acercándose a su hermano-. Hay que movernos y buscarlos. Quedarnos en este lugar con los brazos cruzados no los va ayudar.
En ese instante, Andreiv levantó la cabeza para mirar a su hermano y vio la columna de humo que subía detrás de la montaña.
-Señor, Grey-exclamó levantándose-. Humo.
Christian abrió los ojos y miró hacia donde señalaba Andreiv.
-Hay alguien tras esa montaña-dijo Bastián animándose-. Deben ser ellos.
-Suban al helicóptero-ordenó Christian.
Todos se montaron y el empresario puso la nave en movimiento. Christian los guio hacia el lugar donde provenía el humo.
-¿Ves algo, Andreiv?-preguntó Christian por el auricular.
-Los veo, señor Grey-dijo el muchacho-. Ted parece estar bien aunque lleva un brazo escayolado.
-¿Ves al otro chico?-insistió Grey padre sintiendo alivio en su interior.
-También está hay pero no tiene ninguna lesión-informó Andreiv-. Y parece que tiene un pequeño gato en su mano izquierda.
-Vamos por ello-dijo Christian sonriendo.
Con mucho cuidado, hizo aterrizar el aparato donde se hallaban los chicos. Cuando las hélices se detuvieron, Christian fue el primero en bajar de la nave para abrazar a su primogénito.
-Gracias, Dios-dijo mientras apretaba al muchacho-. Estaba tan preocupado.
-Estoy bien, papá-replicó Ted, apretándolo-. Solo tenía un poco de miedo de no volverlos a ver.
-Tu madre está muy enojada con los dos-dijo Christian separándose un poco para mirarlo a los ojos.
-Lo lamento-se disculpó-. No era mi intención preocuparlos. Solo quería comprar un gatito para Ian y me asusté cuando recibí una llamada del abogado.
-¿Por qué te llamó el abogado?-preguntó Christian interesado.
-La madre de Ian salió del centro de rehabilitación-respondió Ted.
Christian lo miró fijamente.
-Vamos a salir primero de esta montaña y luego resolvemos ese problema-dijo en tono de mando-. Ven, Ted. Deja que Bastián te revise ese brazo.
Ted obedeció y se subió en el helicóptero. Bastián cogió la mano del muchacho y confirmo que tenía una leve lesión.
-Debe ir a un hospital para que le hagan una radiografía y descartar una fractura-recomendó el muchacho en tono muy profesional.
-De acuerdo. Todos al helicóptero-ordenó Christian-. Es hora de volver a casa.
Katrina arrullaba a Ian. El niño se había quedado dormido al fin, luego de rogarle toda la noche que se cerrara sus ojitos y descansara.
-Hasta que al fin se quedó dormido-comentó Anastasia mirándolo-. Lo adoro pero me tenía nerviosa con su insistencia por saber de Ted.
-A mí también-miró a Ian que hacía gestos raros-. Se parece tanto a Ted.
-Son idénticos-confirmo Ana-. Aunque físicamente se parezca más a mi marido. Debo admitir que me dio algo de miedo que el niño se pareciera tanto a Christian. Por un momento, pensé lo peor aunque no se lo mencioné a mi esposo o seguro terminaríamos en una discusión enorme.
-El señor Grey es un poco temperamental, ¿verdad?-supuso Katrina sonriendo.
-Temperamental es poco-replicó Anastasia-. Es un gruñón de tiempo completo y siempre quiere estar controlándolo todo y que las cosas se hagan como él manda.
-Ted es igual-replicó Katrina-. Con la diferencia que es un poco más controlable.
-Ted es muy tierno-dijo Ana-. Christian lo adora. Tiene muchas razones para hacerlo.
-¿Es el favorito de papá?-preguntó Katrina.
-No-negó con la cabeza-. Ese puesto lo ocupa Phoebe, y Nick y Ted lo saben. Es la niña de los ojos de papá.
-Típico-dijo la chica meneando la cabeza.
-Y ellos dos también la protegen demasiado-complemento Ana-. Esos tres hombres son las sombras de nosotras dos.
-Entonces van caminar en los codos cuando se enteren-comentó Katrina.
-¿Cuándo se enteren de qué?-preguntó Ana mirándola con suspicacia.
-Mi hermano Bastián y Phoebe tiene una especie de relación amorosa-respondió Katrina-. Solo yo lo sé.
-No puede ser-dijo Ana llevándose la mano a la boca-. Christian y Ted no van a estar contentos con eso.
-Creo que ella es bastante grande como para tener un novio-opinó Katrina-. Además, Bastián se ve muy enamorado. Es un muchacho poco estable en las relaciones y lleva un mes juicioso con Phoebe.
-¿A qué te refieres con poco estable?-quiso saber Anastasia.
-No mantiene una novia más de dos semanas-repuso ella-. Con Phoebe va bien.
-Deben tomarse las cosas con calma-dijo Ana-. Phoebe tenía un novio y el idiota la engañaba con otra. Ella me contó todo entre lágrimas y me pidió que no le dijera a Christian. Así lo hice pero me tome la venganza por mis propias manos y fui a hablar con el muchacho. Se intimidó cuando mencione que estaba evitando que mi marido le cortara las pelotas.
-¿Ted sabe lo que pasó?
-Tiene que saberlo-repuso Ana-. Phoebe les cuenta todo a sus hermanos. Confía más en ellos que en sus padres.
Un ligero toque en la puerta las interrumpió. Ana se levantó y abrió.
-Lamento interrumpir, señor Grey-Gail apareció en la puerta con una sonrisa en los labios-. Tengo noticias.
-¿Christian llamó?-preguntó nerviosa.
-Si señora-respondió-. Encontraron a los muchachos. El joven Ted tiene un brazo lastimado y en este momento lo tienen en el hospital haciéndole una radiografía para descartar una fractura.
-¡Que buena noticia!-exclamó Anastasia sonriendo y abrazando a Gail.
-¿Qué ocurre, Ana?-preguntó Katrina levantándose suavemente para no despertar a Ian.
-Ted y Paul aparecieron-le dijo Ana soltando a Gail.
-Gracias, Dios-dijo Katrina apretando a Ian-. Tu papá apareció, Ian.
Ana sonrió.
Taylor estacionó la Audi SUV. Christian salió del auto con el gatito en sus manos y Ted salió detrás de él con el brazo inmovilizado en un cabestrillo.
-Dos semanas sin tocar el piano-gruñó Ted-. Me salió lindo el chistecito.
-La próxima debes hacer caso a lo que te dicen-replicó Christian, mirándolo.
-Te ves muy gracioso cargando a ese gato-comentó Ted sonriendo.
Christian miró a Tango que estaba durmiendo profundamente en su enorme mano.
-Es muy pequeño-dijo Christian caminado-. ¿Cuánto tiene?
-Dos meses-repuso Ted-. Quiero que crezca con Ian.
-Bonito eso.
Los dos entraron a la casa y lo primero que los recibió fueron los brazos de Phoebe que se colgó al cuello de ambos.
-Gracias por traerlo, papá-dijo la chica llorando.
-Esto me trae tantos recuerdos-comentó Christian, acordándose de Mia mientras lo abrazaba y le daba un golpe en el pecho mientras le espetaba un "¡Nos tenías muy preocupados!" y se echaba a llorar.
Christian observó cómo Ted intentaba tranquilizar a Phoebe y ella le hacía prometer que no los volvería a asustar de esa manera.
-¿Dónde están mamá y Katrina?-preguntó Ted ansioso.
-Hay vienen-dijo Christian observando a las dos mujeres aparecer.
Ana se detuvo pero Katrina si se lanzó de llenó contra Ted y lo abrazó.
-¡Theodore!-dijo llorando-. No vuelvas a asustarme así.
-Hola, nena-la saludó él haciendo una mueca de dolor-. Cuidado con mí brazo.
-Lo siento, amor-le cogió la cara y lo besó en los labios. Ted recibió el tan anhelado beso que estuvo deseando desde la noche anterior.
Christian se paró junto a su esposa.
-¿Te recuerda algo?-preguntó él.
-Tu accidente-dijo ella mirándolo-. Gracias por traerlo.
-Es mi hijo-replicó Christian-. Me hizo padre y me hizo dar lo mejor de mí para ser un buen modelo de papá.
Ana se acercó a Christian y lo abrazó.
-Te amo, Christian-susurró ella y su marido el dio un beso en la cabeza mientras daba la vuelta y se la llevaba para darle un momento de privacidad a su hijo y su novia-. ¿Y ese gatito?-preguntó interesada observando el animalito en brazos de su esposo.
-Regalo de Ted para Ian-respondió el hombre-. ¿Dónde lo dejamos?
-Creo que Ted ya se había encargado de eso en el Escala pero por el momento podemos ponerlo en un cojín y arroparlo con una manta, y dejarlo en la habitación de Ted-sugirió ella son una sonrisa.
-Muy buena idea, señora Grey-aceptó Christian
