Capítulo 38
Yo no necesito un héroe.
Entonces Celina preguntó, cambiando de tema
- ¿Cómo es que Fabiola terminó en el amazonas? – Diana se puso seria por primera vez y luego de algunos momentos explicó
- Lo cierto es que eso ahora es irrelevante, calculo que ella a su tiempo les contará lo que sucedió, pero lo que si importa es que allí encontraran la esmeralda de la ciudad de Tampactumbu. En la ciudad hay un templo sagrado, se dice que sólo el príncipe del clan de los indios perdidos del Amazonas, puede acceder a la piedra mística pero antes deberá sortear una prueba para demostrarse merecedor de ella.
- ¿Qué clase de prueba? – Preguntó Celina
- Nadie lo sabe – respondió Diana – Nunca nadie ha llegado allí nunca. La ciudad se encuentra en el centro de la selva, y no cualquiera, una de las más peligrosas, la amazónica, allí habita una de las magias más poderosas, invocadas por hechiceros de todo tipo que manipulan los elementos a su antojo
- Yo me encargo de ello – decía Celina
- Por eso te eligió Albus – decía Diana y continuaba – además de ello hay que lidiar con una de las selvas más salvajes y llegar es trabajo de expertos
- Allí es donde entro yo – agregaba Harm
- exacto – declaró Diana sonriente
- ¿Entonces nosotros para que estamos aquí? – Preguntó Angelina
- Están aquí por su conexión con Albus – respondía Diana – bueno, en realidad con su conexión con Ron y Hermione
- para que nos vengan a buscar – deducía Fred
- Seguramente y además porque ustedes pueden hacer uso de la magia libremente, contrario de Celina que debe de tener reparos – la aludida asintió y preguntó
- ¿Cómo sabes todo esto?
- Hace un par de semanas, la logia activó el ritual de Limaex, de esta forma todas las fuerzas del mal se unieron, pero por contraposición también lo han hecho las fuerzas del bien, con lo cual estamos todos ligados en esta ocasión. Luego Albus les contará mejor - Se hizo un silencio por varios minutos, cada uno pensando en la gravedad del asunto.
- ¿Y porqué los chicos no nos trajeron? – Quiso saber Angelina cambiando el tema
- Creo que tienen una misión importante, la más importante – aclaraba Diana – es lo que me dijo Albus.
Poco a poco atravesaban el océano a una velocidad no común en un avión, aunque tampoco estaban en un avión convencional.
- ¿Y tu de donde vienes? – Quiso saber Rabb preguntándole a Diana y Celina se cruzó de brazos celosa pero intentó disimularlo
- Yo provengo de la Isla Paraíso en amazonas, mi madre, la reina Hipólita, me formó de arcilla y la diosa Afrodita me dio vida. Me disfracé para participar en una competencia para ayudar a los mortales en la lucha contra el nazismo en la segunda guerra mundial, así que teníamos bastante.
- ¿Segunda guerra? ¡Imposible! – Decía Harm – Tú eres muy joven.
- Es que al ser concebida por una Diosa, tengo la inmortalidad de ellos, además de su fuerza e inteligencia – decía sin notarse en ella ínfulas de grandeza – luché mucho tiempo y luego me uní a kal- El, en la liga de la justicia, hemos tenido nuestros altibajos, más que nada con batman, que es otro de nuestros aliados - agregaba -pero por suerte nuestro ideal de hacer el bien siempre es mayor a cualquier diferencia. Así llegué a Albus
- Interesante – Declaró Harm y Celina revoleó los ojos y miró por la ventana al océano, hasta quedarse dormida.
Fred y Angelina se acercaron y apoyando sus cabezas se quedaron dormidos también.
Durante varios minutos Harm se quedó mirando a Celina, Diana sonrió y le dijo
- No se irá a ningún lado.
- Lo sé – dijo él apartando la vista de la muchacha dormida – es que… que… - dudó
- Yo soy una persona de confianza – Y de alguna manera él sintió que era una amiga de toda la vida
- Desde que la vi quedé maravillado – confesó – Parece tan frágil y sin embargo es tan fuerte.
Diana no dijo nada, se limitó a manejar en silencio por bastante tiempo hasta que preguntó
- ¿Qué hay de ti?
Harm le contó su historia, había nacido en California, su padre y su abuelo fueron pilotos, participando en la segunda guerra mundial y en Vietnam, durante un vuelo, el radar de su avión falló y sufrió un accidente que aparentemente había afectado su visión, explicó para que Diana comprendiera, luego se descubrió que había sido un error de diagnóstico. Él se graduó de abogado e ingresó al cuerpo JAG, si bien luego tuvo oportunidad de volver a pilotear, decidió quedarse allí. Había tenido una relación con una de sus compañera, la cual no prosperó por divergencias profesionales. Fue convocado a Londres por una nueva promoción, cuando descubrió que en realidad era una cubierta para este proyecto paranormal, su compañero Bud fue quien lo comisionó por sus cualidades militares.
- Lo que más extraño de Washigton es a Sarah – declaró suspirando
- ¿Quién es? – Preguntó Diana
- Que es – aclaró él – mi Corvette rojo del 69 – y volvía a suspirar – le puse así por mi abuela – agregaba sonriendo – y mi guitarra – decía – tocar guitarra me relaja
Celina ya estaba despierta pero permaneció quieta con los ojos abiertos escuchando, cuando él terminó su historia se levantó, desperezándose apenas y preguntó
- ¿Dormí mucho? ¿Cuánto falta?
- No has dormido mucho – respondió Diana – y falta muy poco – agregó señalando al frente y los muchachos pudieron ver la costa en el horizonte.
Fred y Angelina también se incorporaron observando el horizonte.
Se dispusieron a prepararse para el salto con paracaídas, Harm acomodó todos los arneses y seguros en Celina y ella se dejó acomodar sin decir nada y luego él verificó los suyos.
- También he preparado una mochila con provisiones, desconozco el lugar exacto así que no sé cuanto tiempo estarán en la selva. – decía Diana entregándosela a Harm, este las abrió y distribuyó diferentes cosas en cada una sonrió entregándole una a Celina
- ¿Querías una no? – Preguntó burlón
- Que bueno – declaró ella sarcástica y luego el militar les entregó las suyas a Fred y Angelina
- Estamos llegando, este es el punto aproximado – declaró Diana manipulando varios botones y ellos sintieron el viento impactando en su rostro – espero que tengan suerte – agregó saludándolos con la mano.
Rabb ajustó los enganches y se colocó detrás de Celina quien intentó no ponerse nerviosa infructuosamente, pero no por el salto, sino por tenerlo tan cerca.
- Tranquila – le decía él y su aliento impactaba en la nuca de ella haciéndola temblar más – soy un experto – la relajaba aunque ella esta pensando en otro sin fin de experiencias - ¿Lista? – Le preguntó y ella asintió, en ese instante podría decirle cualquier cosa que aceptaría, él sonrió imaginándose que tenerla así de sumisa era toda una nueva experiencia y empujó de ella suavemente, Celina obedecía, entonces él declaró – a la cuenta de tres, uno, dos, tres – y ambos cayeron al vació.
Diana maniobró para bajar el avión y que la violencia de la presurización permitiera a Angelina y Fred salir con sus escobas que ya tenían listas, cuando llegó a un nivel cómodo les informó a los chicos que podían bajar y desde el aire acompañar a Rabb y Celina.
Angelina y Fred se acercaron a la puerta, sostenidos de unas sogas provistas para no caer, cuando lo intentaron una oleada de flechas surcó por los cielos y Diana debió maniobrar para que no impactaran en el avión, ya que el mismo era invisible pero no indestructible.
Al hacerlo, el aeroplano hizo un brusco movimiento y Angelina tropezó, cayendo por la puerta, su escoba cayó al vacío. Fred se acercó corriendo, por suerte estaba tomada de la soga y se sostenía fuertemente.
Diana eludió las flechas y se elevó con el avión, poniendo rápidamente el piloto automático.
- Fred aléjate – ordenó, pero el muchacho continuaba tirando de la cuerda - ¡Tu escoba! – exclamó, pero la escoba de Fred corrió la misma suerte que la de Angelina.
- No importa – dijo Fred – ayúdame – y Diana con su fuerza elevó a Angelina quien entró al avión y se abrazó a Fred asustada.
Diana regresó a su asiento y se alejó de allí, para evitar otro ataque
- ¿Y los chicos? – Entonces preguntó Fred– Podemos invocar a nuestras escobas que regresen - decía
- No, es peligroso. Deberán arreglárselas solos – contestó Diana
- ¿Y como los encontraremos? – quiso saber Angelina ya más calmada
- Si todo sale bien, veremos la forma de encontrarlos – contestó la mujer
- ¿Y si no? – preguntó Fred tan serio que incluso Angelina se sorprendió
- esperemos que lo hagamos. Regresemos – dijo y partió nuevamente rumbo a Inglaterra.
Harm pudo ver la oleada de flechas que atacaba al avión, ellos estaban bastante alejados de allí, con lo cual no fueron blanco del ataque, luego observó como el mismo se elevaba y se marchaba.
- Creo que estaremos solos – profetizó. Ante esta declaración Celina salió de su trance, deseaba gritar con todas sus fuerzas pero se mantuvo callada – Puedes hacerlo – le dijo él en el oído, tan cerca que ella obedeció como si se tratara de una orden
- AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHH- Gritó fuertemente y Rabb se reía con fuerza.
El piso se acercaba pero ese grito había sido liberador y el miedo se había esfumado. Debajo, la selva se plasmaba como una gran mancha verde y poco a poco, a medida que descendían los árboles se hicieron más notorios.
Rabb abrió el paracaídas y ambos fueron impulsados hacia arriba violentamente, él pudo ver una colina desde la cual salía humo, de seguro de una aldea e intentó maniobrar el paracaídas hacia allí, pero el viento jugaba con ellos y los trasladaba donde quería.
Estaban ya a escasos metros de impactar con las copas de los árboles, el no podía ver ningún claro entonces le dijo a Celina
- Sujétate con fuerza – ella se aferró a los agarres protegiéndose el rostro y cayeron entre los árboles, justo antes de llegar al suelo, el paracaídas se trabó, quedando suspendidos a apenas metros del mismo. - ¿Estás bien? – le preguntó él
- Si – contestó ella - ¿Cómo salimos de aquí? – Preguntó pataleando
- Si te quedas quieta será mejor – aconsejó él y ella obedeció, él sonrió
- ¿Qué es tan gracioso? – Preguntó ella molesta – ¿Qué estamos solos a la deriva? ¿Que casi nos matamos? ¿Qué estamos en el medio de la nada? ¿O que estamos colgados sin remedio?
- Me reía porque has acatado muy bien todas mis sugerencias – rió él – pero ya ha vuelto tu carácter odioso – declaró intentando agarrar algo en la parte delantera de su uniforme
- ¿Qué haces? ¡No me toques! – Exclamó ella
- Nunca lo haría sin tu permiso – dijo él burlón – tal vez me comas la mano – y rió nuevamente – estoy buscando mi navaja
- ¿Piensas cortar los agarres? – Preguntó ella preocupada
- Estamos a escasos metros del piso, ya he analizado la zona, no hay predadores así que no va a haber problemas al caer, lo que si te recomiendo es que te levantes pronto, aquí los insectos son voraces – ella miró hacia abajo
- ¿Insectos? – preguntó preocupada
- Igualmente las arañas, serpientes y otros carnívoros los mantienen a raya – dijo él en un tono aún burlón
- ¿Serpientes, arañas? – decía ella nerviosa
- ¿Le tienes miedo? – preguntó él cortando los hilos del paracaídas. Él cayó cual costal al suelo, pero ella levitó bajando lentamente y al llegar al piso sonrió sarcástica y dijo
- Yo desayuno arañas y serpientes – y se acomodó la ropa.
- Me engañaste – decía él levantándose e imitándola
- Estabas muy mono dando instrucciones, no quise desilusionarte – repuso ruda
- Es bueno saber las capacidades de la persona que tienes al lado, pensé que no podías hacer magia
- Ya no es así, tampoco puedo abusar, pero me puedo dar mis lujos
- ¿Puedes desaparecerte como los chicos?
- No, eso no lo puedo hacer, mis habilidades tienen que ver principalmente con la manipulación de los elementos, por eso puedo levitar, manejo el viento, o lanzar bolas de fuego, agua y levantar árboles y otras cosas de ese estilo – aclaraba Celina
- Agrandada – decía él sacando una brújula y señalando la dirección para avanzar
- ¿Por qué hacia allí? – preguntó ella siguiéndolo sin darle importancia al comentario
- He visto una colina y aparentemente está habitada – el lugar era lúgubre, estaba parcialmente oscuro y húmedo todo parecía moverse, incluso los árboles. Y a pesar que Celina era valiente no se separó de Harm, por suerte la maleza del piso no era tupida ya que las copas de los árboles al no permitir el ingreso del sol no dejaban crecer vegetación a su alrededor, salvo algunas plantas que eran muy extrañas y coloridas.
Pero los muchachos no se detenían a observar la flora, sino que avanzaban con rapidez.
La noche los alcanzó y debieron improvisar un campamento muy básico, por medio de su poder Celina abrió un poco el lugar haciendo uso del fuego y el hielo para no provocar un incendio abrió un pequeño claro, mientras que Harm armaba el lugar para una fogata, luego ella inició una pequeña fogata en el centro.
- Lo mejor será tomar turnos para dormir – decía Rabb
- ¿Tu podrías dormir? – decía Celina sentándose junto al fuego mirando alrededor
- Como poder podría – confesó él – pero si quieres nos hacemos compañía
- Ya he escuchado tu historia – dijo ella – no estaba espiando – se apuró a agregar cuando él la miró sonriente – no quería interrumpirte - aclaró.
- ya se que no eres una fisgona Celina – le dijo él – Dime como has llegado a formar parte de este grupo tan pintoresco. Se que eres una bruja, pero no sé nada más y me parece que sería una historia interesante.
Ella le contó su historia. Nació en estados unidos, en un pueblo llamado Eastwich, es un pueblo endemoniado y si bien a la vista de todos es un pueblito más, es habitado mayormente por brujas.
Su aquelarre es el más demoníaco, sanguinario y mortal. Su madre se llamaba Paula, pero murió extrañamente al dar a luz y fue criada por Carmen, la madre de Alejandra. Alejandra es diez años mayor, fue una excelente hermana, entre ellas nació un lazo mucho mayor que hermanas verdaderas y además con el paso del tiempo ambas coincidieron en el mismo sentimiento. No querían pertenecer a ese aquelarre.
De todas formas debieron aguardar, a que los poderes de Alejandra se expandieran, al ser ella la hija de la líder, sus poderes serían mayores, pero los mismos se invocaban a la mayoría de edad.
Mientras tanto ellas buscaban una forma de huir sin poder ser detectadas, sin levantar sospechas de ningún tipo y haciendo todo lo que debían hacer las brujas.
- No me alegra confesar que he visto matar a personas inocentes y no hacer nada para salvarlas – declaró ella tristemente – pero en ese momento eran ellas o yo.
- Te comprendo – le decía Harm – en la guerra es igual
- Pero nosotras no estábamos en guerra – decía ella.
El sol salió más pronto de lo esperado sorprendiéndolos.
- Bueno – dijo Rabb - Baño de niñas – declaró señalando un árbol a su derecha – baño de niños – dijo señalando a la izquierda
- ¿Qué? – Preguntó Celina sin entender
- Si quieres compartimos el baño pero, se perdería el romanticismo – reía Rabb desapareciendo.
Ella lo imitó, la verdad es que necesitaba orinar así que se dirigió detrás del árbol de las niñas pero antes de hacer nada, quemó la zona y algunos animales rastreros salieron corriendo, una vez asegurado el lugar hizo sus necesidades.
Para Rabb era más fácil, ni siquiera tenía que sentarse así que se dedicó a hacer lo suyo mientras se asomaba para ver que todo estuviera bien.
Se acicaló apenas, como pudo y se sentó en los restos de la fogata hurgando en su mochila donde pudo encontrar unos chicles mentolados, no era lo mejor, pero ayudaba a tener los dientes más limpios, y levantándose los hombros engulló uno, mientras masticaba preguntó
- ¿Todo bien?
- Si – dijo Celina apareciendo detrás de su árbol y él quedó maravillado, sus rizos estaban perfectos, la piel limpia y lozana, se la veía fresca y relajada
- ¿Cómo has hecho? – preguntó él
- Es un conjuro – le aclaró - ¿Me dejas? – Preguntó poniéndose de rodillas frente a él y Rabb asintió – entonces ella apoyó sus manos en la frente y recitó unas palabras ininteligibles acariciando su cabello y pasando las palmas de las manos por todo su rostro.
Harm se sintió renovado y fresco y cuando sacó un espejo para observarse estaba incluso recién rasurado.
- Esto es perfecto – dijo – igualmente para mí la barba es un martirio crece como estos árboles. Gracias – le dijo y ambos se pusieron de pie, mientras reanudaban la marcha aprovechando los débiles rayos que ingresaban de entre las copas ella continuó con su relato.
Celina le contaba todo, desahogando años de silencio, incluso los conjuros, como convocarlos, al menos los más simples y menos peligrosos.
- ¿Ya no debes ocultarte? – Preguntaba él preparando un nuevo campamento.
- No es del todo cierto, aún estamos en peligro – aclaraba – pero el aquelarre está asustado, se supone que Alejandra debe tomar el lugar de su madre, de lo contrario las generaciones venideras serán más débiles, y si no fuese ella debía ser yo, pero al ponernos en rebeldía ya se ha presentado el quiebre del aquelarre.
- Entiendo – decía él
- Además, luego de un enfrentamiento hay una etapa de análisis y preparación para el siguiente
- ¿Y el temita del diablo? – Preguntaba irónico él
- Calculo que Carmen no le habrá dicho que nos encontró porque debería asumir su derrota
- ¿Se lo pueden ocultar? – Preguntaba él sorprendido
- Por supuesto, él no es Dios – respondía Celina naturalmente – no es omnipresente, él tiene secuaces que lo ponen al tanto de todo, sólo puede sentir nuestras presencias pero no individualmente, de todas maneras no podíamos arriesgarnos– aclaraba mientras acampaban nuevamente.
- Novedoso – declaraba Harm y no pudo evitar bostezar
- Te estoy aburriendo – declaró ella
- Para nada – dijo él – pero hace cuatro días que no duermo – se sinceraba – y todo cuerpo tiene un límite
- Es cierto, olvidaba que tu venías de una misión, y no descansaste en el avión – recapacitaba ella – Esta noche duerme, yo vigilo
- ¿En serio? ¿No te molesta? – Preguntó
- No – declaró ella dándole la espalda para que él se apoyara en ella.
Lo cierto es que no estaba cansada, tal vez luego dormiría tres días seguidos pero ahora sentía una energía que la motivaba. Cuando notó que él dormía plácidamente convocó un conjuro de levitación, Harm se extendió, acomodándose a una cama invisible, apoyó su cabeza debajo de las manos y continuó durmiendo profundamente.
Celina observó las líneas masculinas del rostro, la incipiente barba que se atrevió a rozar con su dedo y raspaba, él se movió por unos segundos pero luego retomó el sueño, mientras ella aguardaba sin respirar con miedo a ser descubierta admirándolo.
A decir verdad él era aquel que siempre esperó, no sabía como definir ello, pero hacia tiempo que buscaba al héroe que la rescatara, y él lo había hecho varias veces y si bien ella demostraba desagrado, cada vez se sentía más atraída.
¿Cómo era eso posible? Siempre rechazó a todos sus pretendientes, siempre les encontró algún defecto, y sin embargo a Harm le diría si, sin titubear, sin dudarlo por un instante.
Dejó de observarlo, y se concentró en las llamas recordando cuando decidieron con Alejandra huir del aquelarre.
