Ktvicky, creo que es el capitulo que sigue el que te va a gustar .

AZGARdMOON, que bueno :3 Espero que hayas sacado muy buenas notas :P Si, Tsuna estaba jungando Wind Waker, es mi primer juego de zelda, tenia que meterlo XD Esta bien, no pregutnare, pero me dejas con la curiosidad, soy muy preguntona :/ (no puedo ver una peli con nadie por eso). No te discuples, se como es la universidad, y francamente deberia de hacer lo mismo cuando pueda, tengo que ver la saga del futuro (nunca la he visto) . Te puedo sugerir Assessination Classroom si no la has visto? La vi hace como un mes, me rei mucho, solo te sugiro tener un pañuelo para el final, a mi me hizo falta T_T

Shiho-Akemi, esa era la idea :P Me alegra que te hayas divertido :)

Nada de Katekyo Hitman Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.


Family of the Past

Capítulo 38

Rukia solo podía observar con mala cara a varios de sus tíos ir de un lado a otro, algo preocupados y a la vez algo resignados, llamando a Tsuna, quien llevaba toda la mañana sin ser visto… y quizás aún más tiempo que eso. Ella apostaba la mitad de su mesada a que llevaba desaparecido desde la madrugada, estaba casi totalmente segura de eso. No obstante, quitando lo divertido y preocupante del asunto, solo quedaba lo que ella consideraba sumamente extraño: ¿cómo rayos no había rastro alguno de él?

Las cámaras de seguridad no tenían ningún rastro de Tsuna, no había ninguna grabación con el presente. Si bien era cierto que no en todos lados había cámaras, era casi imposible ir a cualquier sitio de la mansión sin ser visto por una. A menos que supieras en donde estaban todas, como evadirlas, y como pasar desapercibido, no había forma alguna de lograr tal hazaña, ¡ella aún no lo lograba y su padre le aseguraba que no era muy sencillo hacerlo!

Tomando eso en cuenta y combinándolo con el hecho de que Tsuna bien podría tener todas sus memorias con él o creerse un chico de solo 14 años, disminuían esas posibilidades drásticamente. Y no solo eso, sino que se habían hechos cambios en la seguridad, incluyendo más cámaras, lo cual implicaba que a menos que Tsuna fuera un genio o su Hyper Intuición fuera increíblemente exacta (y funcionara para eso), no había forma alguna en la cual Tsuna pudiera no estar en al menos una de las cintas de seguridad… Y ni siquiera era necesario mencionar que la gran mayoría de esas cámaras eran todo un arte en tecnología y en ser imperceptibles.

Ahora, tomando un rumbo cercano, también tenía que mencionar que Tsuna no solo no aparecía en alguna grabación… sino que tampoco se escuchaba. Claro, sería bastante raro escucharlo hablar o quejarse o solo Dios sabe que, sin ser visto, pero nada era más extraño que no oír y no ver nada… y estaba incluyendo sonidos de pasos, respiración, y demás. Como ya se había mencionado, esas cámaras eran una obra de arte en tecnología y en ser imperceptibles, podían estar en casi cualquier parte… De hecho, ella estaba casi segura de que incluso eran a prueba de agua, y cuidado y no había una en una de las peceras de exhibición…

En pocas palabras: no había rastro de Tsuna ni en video ni en audio, tanto por las cámaras y otras medidas de seguridad como por otros seres vivientes. A Rukia le encantaría decir o pensar que esto era debido al mal trabajo y/o mala actitud de las personas a cargo… pero no. Desgraciadamente, a pesar de todas las revisiones que se habían hecho por múltiples personas, no había ni siquiera una pista que indicara la presencia (auditiva o de imagen) de Tsuna. Era como si Tsuna nunca hubiera salido de su habitación, lo cual era claramente erróneo porque dicha persona no estaba en ese lugar…

Las habitaciones con seguridad digital no habían sido tocados… y eran unas cuantas, así que Tsuna no había entrado a esas habitaciones. Y con tocados incluía haberlos deshabilitados, incluso por un corto lapso de tiempo. Las otras medidas de seguridad, las cuales ni siquiera quería mencionar por ser hasta un poco ridículas, exageradas, o por solo ser muchas, tampoco habían dado resultado alguno. No, eso estaba mal, si habían dado un resultado: NADA. Eso era un resultado, pero no uno positivo.

Honestamente, toda la situación podía describirse con una sola palabra para ella: RIDÍCULA. Es que simplemente era algo… sin precedentes. Ella encontraba todo extraño y hasta cierto punto preocupante… pero no estaba como sus tíos y la demás gente sin saber qué hacer y revisando una y otra vez las cintas, los cuartos, los pasillos… toda la mansión y los alrededores, para resumir. No, ella solo tenía una conclusión a todo esto, lo cual era casi seguramente la misma que su padre: Tsuna no había salido de la habitación… al menos no por una ventana y mucho menos la puerta, al igual que no había recorrido la mansión en ningún momento… ni siquiera por el techo (había cámaras incluso allí).

En conclusión… Tsuna no había salido por los medios tradicionales (puertas, y ventanas en su defecto), y mucho menos había recorrido la mansión… por los caminos tradicionales. Obviamente Tsuna no fue secuestrado u asesinado (no había cuerpo ni sangre que indicara un ataque al menos), porque los culpables hubieran sido detectados tarde o temprano por las cámaras… Lo más seguro es que no hubieran llegado a su objetivo, debido a la fuerte seguridad que había, por no hablar de la cantidad de gente. Rukia ni siquiera tenía que preguntárselo, para ella todo estaba claro: Tsuna desapareció por su propia cuenta. Ahora, ¿cómo lo hizo?, eso era lo que quería saber.

Toda la información que tenían a mano eran lo que había antes de que todo el mundo se desapareciera de la vida de Tsuna y lo que habían conseguido ahora. ¿A dónde quería llegar con esto?, pues a lo que la mayoría parecía obviar: Tsuna estuvo mucho tiempo solo durante los últimos 3 años… No sería extraño de pensar que Tsuna hiciera cambios que ellos no supieran, incluso si no había registros o testigos… Tsuna no era uno de los aprendices de su padre por nada, y lo mismo iba para ser el Décimo Vongola. Y esta era este tipo de cosas que le hacían pensar que casi todos eran unos idiotas, ya que aparentemente a casi nadie se le había ocurrido que Tsuna fuera capaz o tuviera el ingenio suficiente como para hacer algo como lo que había concluido.

Rukia no podía culpar a Tsuna si en verdad había hecho modificaciones a la mansión, en especial si eran casi total o totalmente invisibles a simple vista. Todos necesitaban su momento a solas de vez en cuando, y no quería saber que tan difícil eso debía de ser estando rodeado de una familia caótica hasta mas no poder, guardianes que no podían ser dejados solos por periodos prolongados de tiempo sin temer por una tragedia o un súper desastre, y amigos y familia (y hasta conocidos y el perrito de su abuela) visitándolo constantemente. Por no hablar de los guardianes más apegados que seguramente se sabían hasta en que momento iba al baño (no le sorprendería de Hayato), y estaban muy pendiente de él, probablemente hasta el punto de irritar o hacer estallar a alguien. Y no solo eso, también tenía que contar a los sirvientes, a las cámaras, a las mascotas, a los eventos y visitas con y/o sin fecha propuesta, a los reporteros, a los paparazis… y aun le faltaba mencionar a las familias enemigas, a los espías, e incluso a los enamorados, y solo Dios sabe que más.

Sabía que su padre lo tenía peor, pero al menos su padre no tenía que estar anclado a ningún lado por largos periodos de tiempo (a menos que fuera por un trabajo), y su repentina ausencia no llevaría al colapso de nadie y no muy posiblemente a otra guerra mundial, por no hablar de que Reborn no tenía un montón de gente y/o empleados esperando ordenes o respuestas. Además, su padre disfrutaba de la atención, a si no lo pareciera, y ya estaba más que acostumbrado, por no hablar de todos los distintos planes de emergencia que tenía y al montón de disfraces… Su padre fácilmente podía pasar un mes en diferentes países y nada pasaría… En cambio, si Tsuna desaparecía un par de horas, la gente comenzaba a comportarse como gallinas sin cabeza. Le encantaba el pollo asado, bien tostadito y crujiente, jugoso y con un exquisito sabor, acompañado con una buena salsa… pero las gallinas que estaban correteando en ese momento en frente de ella debían de saber horrible, no importa que tan bien preparados fueran, o cuanta candela se usara.

Y nuevamente tenía que recordarse: Tsuna estuvo 3 años solo aproximadamente. En todo ese tiempo, muy pocos tuvieron el valor de acercársele, incluyendo sus propios empleados. Tsuna, en pocas palabras, se convirtió en una sombra en su propia mansión. Rukia no estaría sorprendida si Tsuna tuvo más miedo de incomodar a la gente que miedo a lo que podría pasarle. De lo que recordaba, Tsuna siempre fue muy amable, así que en verdad no se sorprendería si eso ocurrió. Tampoco le sorprendería si Tsuna había hecho algo, o encontrado algún lugar especial para poder estar solo y no ser encontrado por nadie antes del incidente. Bien podría no haber ocurrido nada de ese tipo en los últimos 3 años, pero no se podía descartar la posibilidad… Después de todo, Tsuna era uno de los aprendices del mejor asesino a sueldo del mundo y el Décimo Vongola, tenía más que conocimiento y capacidad necesaria para hacer algo así de grande sin que nadie se diera cuenta… entre muchas cosas más.

Ahora, podría darle muchas vueltas más, analizar otras perspectivas, culpar la estupidez de la gente presente (se la mereciera o no), amenazar y atormentar a un pobre diablo, y quizás hasta ponerse a pensar cómo y cuándo exactamente todo se volvió un desastre en esta familia, por no hablar de la razón o razones. Honestamente no sabía que pensar de ese tema, solo podía preguntarle a su padre como fue que todo paso… solo recordaba pasear con su padre y su madre alrededor del mundo, aprendiendo de ellos y divirtiéndose al mismo tiempo… Y de la nada, se enteraba que… bueno, la verdad sabía que no le habían dicho toda la historia, su padre lo había admitido, diciéndole que no necesitaban meterle a ella en la lista de problemas. Rukia no podía culpar a su padre por eso, tenía mal temperamento, lo admitía, pero se las iba a desquitar muy feo en cuanto supiera que Tsuna estuviera lo suficientemente estable como para no darle un infarto al corazón… y no estaría sola en eso.

Y ni siquiera podía preguntarle a Tsuna, para variar. Nadie quería decir su verdadera versión de los hechos. ¿Por qué lo decía así?, porque simplemente esa no podía ser la historia completa, no importa si le decían todo con lujo y detalles. Al menos su padre le había dicho inmediatamente que no iba a decirle todo, en primera porque no sabía todo (Reborn aún no encontraba una forma que no involucrara matar para que confesaran todo), y la segunda ya la había dicho: ella tenía muy mal temperamento. Claro… no falta quien decía que solo eran unos niños y no deberían de involucrarse en ese tipo de cosas… Lastimosamente, ella no estaba de acuerdo, y estaba segura de que eso era con todos los de su edad, más o menos. No solo Tsuna era el Décimo Vongola, jefe u conocido de todos ellos de forma directa o indirecta, Tsuna era muy conocido en el mundo de la mafia por múltiples razones… cabezas rodarían si salía al público lo que estaba pasando. Le extrañaba que aún no pasara, no con tanta gente presente, incluso si solo sabían pequeñas cosas (ya eso era suficiente para iniciar ríos de rumores). Lamentablemente para los adultos y personas presentes y/o involucradas, Tsuna era una persona muy querida por la mayoría, incluyéndola a ella… no hace falta decir que muchos querrían tomar acciones en todo este asunto, por no hablar de saber la verdad.

- Heh… - Reborn sonrió un poco, acomodándose el sombrero. – Ya me extrañaba, mocosa… - Murmuro para sí, viendo a su hija salir por la puerta, molesta. Seguramente su primera parada seria despertar a ciertos chicos y luego ir a la habitación de Tsuna. – Te encargo esa tarea, Rukia. – Porque Reborn sabía muy bien que su niña era tan inteligente como el, al igual de que tenía ese afán de hacer todo con sus propias manos (al igual que él) si las cosas no eran hechas correctamente… eso, y las represalias. Tal vez fuera la edad, pero Reborn estaba casi seguro de que, por los momentos, ella podía ser peor que el en creatividad…

En otro lugar, mientras que la mansión estaba en modo de "alerta", cierto chico estaba pasando el tiempo de su vida. ¿La razón?, pues… ¿quién no estaría feliz y divirtiéndose hasta no más poder en una habitación repleta de mangas, películas, juegos, tablets, equipos de sonido y una televisión de último modelo?, y no faltaba la nevera y la despensa llena de bocadillos, chucherías, helado, soda… Era su paraíso de ensueño, y probablemente el de muchas personas. La cama era gigante, esponjosa, suave y podía rebotar en ella gustosamente (aunque quizás no debería de dejarse llevar, o terminaría rebotando en el suelo), y la habitación era bastante agradable y espaciosa… Había como dos sofás, aunque no estaba seguro de que fueran sofás de verdad, eran como una pelota inflable… y eran bastante cómodas. La habitación era mayormente naranja, y por lo que veía era a prueba de sonido, o ya lo hubieran venido a buscar, porque… había más que reído, gritado de emoción… incluso hizo un pequeño baile cuando descubrió la nevera.

En ningún momento el chico pensó en como estarían sus amigos, Reborn, y el resto del mundo… estaba demasiado feliz y emocionado como para pensar en otra persona, y no ayudaba toda la colección de mangas y anime que estaba viendo justo en ese momento. Más de la mitad eran desconocidas para él, así que tenía mucho que ver para ponerse al día… por no hablar de sacudir el polvo. El lugar no estaba tan sucio, pero por lo que parecía nadie había estado allí por un par de semanas, seguramente más. Era algo bueno que la mayoría de la comida allí era de larga duración… eso, o había algún sistema que mantenía todo en buen estado o lo cambiaba cada cierto tiempo. Tsuna no estaría para nada sorprendido si era una combinación de todo… Ya había descubierto un pequeño robot, uno muy amigable, pero que le dio un mal susto, que se encargaba de limpiar la arena y el polvo hace una hora más o menos. Era un robot pequeño, flotaba, y tenía forma de un gato, y parecía inofensivo… Tsuna estaba seguro de que era todo menos inofensivo, pero suponía que debería de estar agradecido de que el robot, aparentemente, lo obedecía solo a él.

-… Hmp… - Una chupeta de uva a la boca. – Que aburrido… - Dijo con un suspiro, jugando con la chupeta. – Vongola es una porquería…

- ¡Hey!, ¡no destruyas la pobre maquina! – Chillo uno de sus ayudantes, en pánico.

- Solo tire una llave, no he tocado la maquina… - Vaya de fastidio. – No me meteré con ella hoy. – Necesitaba los registros y unas partes que el otro mecánico de Vongola debía de traerle en estos días… - Tsk…

No sabía para que se molestaba tanto, la verdad… Vongola era una basura sin Tsuna, la verdad, y en los últimos años eso se había comprobado. No tenía ni idea en que estarían pensando esos mafiosos, pero no debía ser nada útil o muy inteligente. No es que en verdad le importara. La verdad, lo más preciado para el eran sus inventos y sus amigos… el problema era que Tsuna era uno de sus amigos, y ninguno de esos estúpidos quería decirle ni pio sobre Tsuna. De los empleados y sirvientas se lo esperaba, en especial porque ni siquiera se molestaba en saludar, cuando se le apetecía aparecerse por otro lugar que no fuera su habitación, los laboratorios, las salas de practica y experimentación, o la sala de juegos que visitaba de vez en cuando. Había querido al menos visitar la mansión principal para ver a Tsuna y obtener algunas respuestas… pero no tenía permitido el paso, lo cual era bastante absurdo en su opinión. O eso creía, hasta que se dio cuenta de que no era el único, aunque era uno de los más absurdos.

- ¿Halo? - ¿Quién podría estarlo llamando a esta hora?

- Hola Spanner, ¿cómo va todo? – Incluso con ese cálido saludo, Spanner podía oír la preocupación sutil a través del teléfono.

- ¿Qué tal niño?, todo bien, supongo, ya sabes cuan irritante pueden ser los ayudantes… - Por algo le gustaba trabajar solo, o con pocas personas.

- Bien, un poco estresado… - Una risa un poco nerviosa. – No tomes esto en serio, son solo rumores… Aparentemente, Reborn y los guardianes han regresado a la mansión principal. Ya le he dicho a los otros, pero nada, Bya-kun no logro entrar, y mi solicitud para hacer una visita fue rechazada… - Ah, eso explicaba la preocupación… - Bya-kun vio a Rukia, ya sabes, la niña de Reborn, cuando estuvo allá, así que tal vez sea cierto que… - Se cortó, no había necesitad de decirlo.

- Veré que puedo hacer, aunque no creo que me permitan entrar… - Con un leve suspiro, entro a una base de datos desde su laptop. – El nivel de seguridad ha aumentado casi el doble en las últimas semanas, ha habido mucha actividad… - Hizo una pausa, frunciendo el ceño. – Tratar de entrar ilegalmente de nuevo no es una buena opción por los momentos…

- Tsk, ¿qué demonios estarán tratando de ocultar…? – Spanner oyó lo que creía que sonaba sospechosamente a una mesa ser destrozada. – ¡Ya no sé qué pensar Spanner!, la última vez que vi a Tsuna-kun fue hace 3 años y pico, la última vez que supe de él fue hace 2 años…

- Chico, yo no he sabido nada de el en 3 años, y pertenezco a la misma familia, ¿qué te da a entender eso? – Comento casi sarcásticamente. Si fue sarcástico, no fue notado por él. – Si quitas a Reborn, a los guardianes y a sus niños, y aparentemente los sirvientes y los cocineros… - Lo odiaba, odiaba haber más que confirmado esa información… - Nadie ha sido permitido dentro de la mansión, así como así, no sin una solicitud y su debida aprobación, la cual la mayoría han sido nulas en los últimos años. Emma-kun, te lo he dicho antes, realmente no quiero creer que-… Santo Cielo…

- ¿Spanner?, ¿Spanner? - ¿A qué se debía el-

- Luego. – Se las arregló para decir antes de colgar y tirar el teléfono a solo Dios sabe dónde. El teléfono no era importante, después se molestaría en buscarlo. -… Espero que esto no sea una falsa… falsa alarma. – Murmuro para si lo último, mordiendo la chupeta al punto de comenzar a agrietar el caramelo.

-… ¿Hola? – Oyó casi de inmediato luego de enviar la solicitud de juego.

Seguido de eso, mando a salir a los pocos ayudantes que aún estaban allí y no habían agarrado la indirecta, para luego cerrar la puerta y conectar la laptop al cargador. Inserto un gamepad, y se acomodó mejor para jugar, junto con un pañuelo… no quería terminar llorando, pero más vale prevenir que lamentar. Sería bastante vergonzoso (por no decir estúpido y lamentable) ponerse a llorar como un bebé al ver a una persona que no había visto en mucho tiempo… en la mafia. Si, Spanner sabía muy bien que eso era perfectamente normal en la vida normal, pero en la mafiosa… mejor no pensar en eso. Además, Tsuna no entendería el porqué de sus lágrimas ni, aunque se lo deletreara, y eso sería aún más vergonzoso…

- ¿Hola…? – Tomo otra chupeta, sonriendo un poco divertido, y activo la función de video chat.

- Hola, Vongola. – Internamente frunció el ceño ante lo pálido, lo delgado… en general: el mal aspecto de Tsuna. Era como si no hubiera tocado el sol en meses y no hubiera estado alimentándose bien, por no hablar de cuidarse debidamente. – Ha pasado mucho tiempo…

-… ¿Spanner? – Ante el asentimiento, Tsuna sonrió un poco apenado. - ¿Supongo que te debo una disculpa?, encontré este lugar solo hace unas horas…

- ¿Encontraste?, curiosa palabra… - En especial tomando en cuenta que ese lugar fue hecho mayormente por él, con su ayuda y el de Emma… Un pequeño lugar en donde poder esconderse y relajarse, ya sea solo o con alguien más… Era básicamente el lugar donde Tsuna y Emma se la pasaban cuando Emma iba de visita y se quedaba más de 3 días. Y también estaba al contrario… Sinceramente ambos conjuntos de guardianes eran una pesadilla algunas veces para sus jefes.

- Supongo que te debo una disculpa… - Tsuna hizo una mueca y se rasco detrás del cuello, apenado. Sin embargo, antes de que Spanner pudiera abrir la boca y asegurarle que todo estaba bien, Tsuna continuo: - Esto sonara mal, y perdón por eso, pero aparentemente tengo amnesia y… - Tsuna hizo otra mueca, mientras que Spanner perdió cualquier sonrisa que tenía. - ¿no recuerdo los últimos 10 años, más o menos?, honestamente diría que la bazuca de Lambo se averió o algo… si no fuera porque me veo horrible, y soy incluso un poco más alto, no mucho, pero aun así…

-… Tsunayoshi… - El chico se detuvo de buscarle el sentido a su vida, si se le puede llamar así, y miro de nuevo a la pantalla. - ¿Cuántos años tienes?, ¿14? – Un asentimiento suave. – Ya veo… ¿estás solo?

- Si no cuentas al gato robot flotante… - Señalo con el dedo al robot, el cual estaba sacudiendo el polvo de un estante lleno de películas. – entonces sí, estoy solo, por lo que se de todos modos…

- Bien. – Era prácticamente imposible que hubiera alguien más allí escondido… porque Cleo usaría gas pimienta y los electrocutaría hasta que dejaran de moverse o salieran de la habitación. Ilusiones y trucos baratos no servían para engañarlo… aunque no sería difícil destruirlo tampoco… - Seré honesto aquí Tsunayoshi-

- Puedes decirme solo Tsuna, ¿sabes?

-… Está bien, Tsuna… - Si no fuera por esa cara de: "no puede ser, ¿es en serio?" que Tsuna le dio, y porque Spanner no quería discutir ese asunto… otra vez, acepto. Lo que menos quería era tener una pelea con Tsuna en ese momento. – No te he visto ni he sabido nada de ti en 3 años, más o menos, lo mismo ocurre con varios de tus amigos y la mafia en general… Claro, lo que rondan son rumores, has ganado una fama bastante oscura, pero no vamos a hablar de eso en este momento. – En especial si tenía la mentalidad de un chico de 14 años… Esa conversación no sería bonita en circunstancias normales, mucho menos en estas. – No se las razones, pero casi a nadie se le ha permitido el acceso a la mansión principal de Vongola, que es en donde estas ahora. No pienses que no se ha intentado acceder de forma ilegal… aunque ninguna ha terminado muy bien, ningún herido o muerto, Vongola. – Cielos, se le había olvidado cuan preocupado podía ser este chico…

-… Espera un momento… - Otra chupeta, esta vez sabor a fresa. - ¿Quieres decir tú, ni Emma-kun, ni-

- Solo tus guardianes, por lo que se, han podido acceder normalmente. Incluso tengo entendido que Reborn tuvo que ingeniárselas, ya que por alguna razón no se le permitió entrar. – Jugueteo un poco con la chupeta, tratando de ignorar lo confuso y preocupado de su acompañante, él también lo estaba después de todo. – No hay mucha información al respecto, solo rumores… - Eso sí que abundaba... – Pensaba que serias capaz de darme algunas respuestas, ya que tus guardianes no han sido fáciles de localizar, y mucho menos desean compartir lo que sea que paso, y se entiende hasta cierto punto (tu seguridad y la de Vongola, Tsuna), pero… - Spanner suspiro y se masajeo las sienes. – Verte ahora, y con amnesia, da algunas respuestas, y más preguntas. Aun así, me alegra que estés relativamente bien… - Porque ese aspecto dejaba mucho que desear, desgraciadamente.

-… Lo siento… - Spanner estaba a punto de regañarlo, ya que no era necesario pedir disculpas, y él no tenía culpa de nada por todo lo que sabían. - ¿Puedes decirme cómo están los demás?, solo he visto a los chicos y sus… hijos… - Sonaba raro, no importa cuán cierto fuera, simplemente era raro… ¡todo el asunto era raro e incómodo! – No a todos, a Reborn también, y… ¿los sirvientes? – Termino un poco nervioso, ni siquiera sabía quiénes eran, pero…

- Hmp… - Una vez más, Spanner se preguntó internamente si Vongola estaba siendo estúpida a propósito o si sus neuronas estaban alcanzando un nuevo nivel de estupidez. No obstante, eso no era importante en ese momento. No, lo importante era que por fin había logrado comunicarse con Tsuna, incluso si eran estas circunstancias. Lo inquietante de todo el asunto era que Tsuna estaba solo, en otras palabras: una grave falta de atención y seguridad con respecto al jefe Vongola. Vaya familia, ya sea por permitir que Tsuna se les escapara o por no darle la debida atención en esas condiciones tan deplorables. – En general, todos estamos bien, sin saber mucho de ti, pero de resto todo está bien… - El único que no parecía estar bien era el mismo Tsuna…

- Gracias a Dios… - Típico, realmente típico…

- Esta conversación sería mucho mejor cara a cara en lugar de pantalla a pantalla… - Pero luego de tanto tiempo… - ¿Te molestaría si invito a alguien a la conversación?, el pobre diablo debe de estar muy molesto conmigo… - Y seguramente buscando alguna manera de vengarse sin destruir todo el sitio… Solo esperaba que no se le robara de nuevo su máquina de hacer chupetas. Y hablado de chupetas… - Hmmm, uva…

- Ehhh… - No importa que le dijeran, no importa como lo viera… ¡todo era simplemente tan raro! - ¿No veo por qué no…?

- ¿Me estas aclarando o preguntando chico? – Tsuna no era ningún chico a estas alturas, pero no le importaba. Además, era un tanto divertido todo el asunto.

- ¿Lo siento?, es que… - Spanner arqueo una ceja, vaya… alguien estaba nervioso, hacía mucho tiempo que no veía al Decimo Vongola de ese modo. – Todo simplemente es demasiado raro e incómodo.

- Teniendo en cuenta que crees tener 14 años y que todo el mundo es más viejo, tienen hijos, estas en un nuevo lugar, y no sabes ni la mitad de lo que está pasando… - Tratando de no reírse de la mirada mortificada que le estaba dando Tsuna, Spanner trato de no reírse y completar la oración: - es completamente normal que sea raro, incomodo e increíblemente confuso.

-... Claro… - Si no fuera porque era más alto y se veía horrible, juraría que estaba en el futuro y que Lambo daño la bazuca o incluso que alguien (una vez más) haya hecho algo para mantenerlo atrapado en el futuro. Realmente, no era tan confuso como debería… probablemente porque ya había vivido algo como esto antes, aunque aún con eso no dejaba de ser raro… - ¿Luego de esto podemos jugar un rato?, hay una increíble colección de juegos aquí que nunca he visto en mi vida… - Probablemente se quedarla pegado a la pantalla durante días, y aun no había incluido todas las películas y los animes… y los mangas, claro. No saldría de allí en el corto plazo, en especial porque había comida y una cama muy cómoda…

- Heh… - Spanner sonrió un poco antes de llamar por la laptop a Emma, no iba a ponerse a buscar el teléfono ahora ni pronto. - Hey-

- ¡Nada de hey! - Spanner hizo una mueca interna y jugueteo con la chupeta, sabía que esto iba a demorar un poco. - ¿Qué demonios paso para que me cortaras?, ¿tienes alguna idea de lo preocupado y confuso que me dejaste idiota? - Al menos no estaba realmente molesto, gracias a Dios.

- En unos pocos segundos te alegraras de que te haya cortado la llamada. - Antes de que Emma pudiera preguntarle o amenazarlo o algo peor, continuo: - Entra a jugar, ya te envío la invitación…

- Pero-

- Solo hazlo, no te arrepentirás. - Aunque quizás asuste a Tsuna con tantas preguntas que de seguro saldrán… Nada era perfecto, suponía. - No tardes mucho. - Le guiño el ojo a Tsuna, quien solo miraba, completamente confundido, pues solo podía ver a Spanner y oírlos a los dos.

- Bien, ya estoy-… ¡Y este milagro! - Tsuna pestañeo otra vez, sintiéndose un poco cohibido… La otra persona le resultaba muy familiar, pero… - ¿Cómo has estado Tsuna-kun?, ¿qué es lo que ha pasado para que-

- Mientras que quisiera obtener todas esas respuestas también Emma-kun, me temo que Tsuna es incapaz de dárnoslas en estos momentos. - Detuvo a Emma antes de que Tsuna terminara más confundido e incómodo que antes. - Aparentemente tiene amnesia, así que para hacerlo simple: tenemos a Tsuna de 14 años… - Ante la cara de Emma de "por favor, dime que esto es broma", y la cara de sorpresa de Tsuna… Spanner solo podía reírse un poco. - Tsuna, te presento a Emma-kun, ha cambiado algo, ¿no?

- ¿Algo? - Farfullo Tsuna, asombrado. - Un poco mucho… - Demasiado, para Tsuna al menos. - Eh… ¿todo bien por lo que se? - Porque por lo que veía… él no sabía casi nada, y no sabía cómo sentirse respecto a eso. - Me alegro mucho de verte, Emma-kun, igual que a ti, Spanner-san.

Internamente, tanto Emma como Spanner solo podían sonreír, ese era Tsuna, no importa donde lo pusieran, en especial con esa timidez y nerviosismo que lo caracterizaban cuando joven. Al menos no estaba asustado, lo cual era un tanto sorprendente tomando en cuenta que todo era casi completamente diferente a lo que recordabas… Al menos, a pesar de lo malo, podían ver y hablar con Tsuna una vez más, y si tenían suerte, podrían verlo en persona y darles unos cuantos gritos y probablemente un buen golpe a sus guardianes en cuento tuvieran la oportunidad. Querían respuestas, y si tenían que cazar a los miembros de Vongola con más afán… lo harían. Ya lo habían hecho, solo que los que en verdad tenían respuestas no habían sido fáciles de atrapar y contener…