Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer.

Capítulo beteado por Esmeralda Cullen.

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Epílogo

—¡Alice escapó del hospital! —gritó Edward mientras hablaba por teléfono.

La llamada del director del hospital le había tomado por sorpresa, no esperaba esa noticia, dijo que iría allá de inmediato antes de colgar. Intentó comunicarse con Esme en varias ocasiones, pero sin ningún resultado, eso le pareció extraño, aunque creyó que probablemente estaba buscando a su hermana. Pensó en marcharse enseguida para averiguar lo sucedido, pero no podía hacerle eso a Bella, su embarazo pronto llegaría a su fin y no podía dejarla sola.

Se comunicó con Tanya y le pidió ayuda, los dos llegaron al mismo tiempo a casa. Bella los miró sorprendida porque no los esperaba tan temprano. Edward le explicó la situación y ella lo convenció de irse, le aseguró que nada malo le sucedería; él se fue intranquilo, pero con la promesa de regresar pronto.

Cuando llegó a la ciudad en la que vivía su tía, la misma en la que su hermana estaba ingresada, buscó en casa de Esme, pero no encontró a nadie. Examinó en su habitación y se dio cuenta de que tampoco estaban sus pertenencias. Acudió de inmediato al hospital y en el camino llamó a Bella para preguntarle si se encontraba bien, ella le respondió que sí, pero notó algo extraño en su voz. Habló con el director, quien había descubierto a la enfermera que la ayudó a escapar.

—La señora Esme me dio dinero a cambio de sacar a Alice —confesó temerosa al ver la mirada gélida de Edward—. Yo necesito el dinero, mi hijo necesita una operación.

—¿A dónde se la llevaron? —preguntó molesto, el no saber de su hermana lo tenía preocupado, aunque el pensar que a Bella le podía suceder algo tampoco lo dejaba tranquilo, sabía que su esposa lo necesitaba.

—No lo sé, yo sólo la ayudé a salir, no creo que esté en peligro porque ellas se llevan muy bien, incluso Alice la llamaba mamá.

Edward se quedó confuso, nunca la había escuchado llamarla así, entonces recordó lo que su hermana le había dicho «yo soy buena, Edward, únicamente hacía lo que me pedía». Y comprendió lo que sucedía, se recriminó por ser tan ciego y no darse cuenta de todo. Era evidente que Esme era quien la manipulaba, no había otra explicación para que se la hubiese llevado, pero ¿a dónde? ¿Para qué? El miedo recorrió su cuerpo al pensar que buscarían nuevamente a Bella y salió corriendo del lugar.

Tanya se quedó con Bella en casa de los Masen, las dos estaban preocupadas por la desaparición de Alice, pero por motivos diferentes, a Bella le angustiaba que a su esposo le pasará algo, mientras que Tanya creía que estaban en peligro, ya que seguramente Alice no dudaría en ir a buscarlas. Tanya trató de calmarla diciendo que eso le haría daño al bebé. El que empezara a llover no ayudaba en nada, el ruido de los truenos las tenía muy inquietas y asustadas. Sue les preparó té para calmarlas y se sentó junto a ellas.

—Será mejor que vayas a dormir —recomendó Tanya, poniéndose de pie—. Seguramente cuando despiertes Edward estará de regreso.

Bella asintió con la cabeza, estaba cansada y únicamente deseaba acostarse, pero un dolor en el vientre la alertó, decidió ignorarlo pero después de unos minutos regresó. Se quedó sentada, esperando que no volviera a suceder. Pasaron unos minutos hasta que decidieron que iban a subir, un fuerte ruido las sobresaltó y las luces se apagaron.

—Parece que se fue la luz en toda la ciudad —dijo Sue, se asomó por una ventana y vio que todo se encontraba en completa oscuridad—. Iré a buscar algo para alumbrarnos.

Un nuevo ruido las asustó; mientras Tanya se aseguraba de que la puerta estuviera bien cerrada, Bella observó por una ventana que una sombra apareció, se asustó al ver la figura de Alice observándola y se dejó caer en el sofá. Intentó gritar, pero ningún sonido salía de su garganta. Las luces de un auto estacionándose la llenaron de pánico.

—¿Qué ocurre, Bella? —preguntó Tanya alarmada, no le gustaba nada lo que sucedía.

Golpearon la puerta. Sue con una linterna en la mano corrió a abrir, Bella observó todo con miedo y gritó al ver a dos personas entrar.

—Debemos llevarla al hospital —dijo Tanya al descubrir que Bella estaba mojada, había roto fuente.

Alec y Eleazar entraron y la ayudaron, la rubia no esperaba ver a su padre ahí, pero lo abrazó en señal de bienvenida, le había comentado que regresaría, pero nunca le dijo cuándo. Ellos ayudaron a Bella a subirse al auto y, aunque toda la ciudad estaba en caos por la falta de electricidad, lograron llegar sin contratiempos. Tanya intentó comunicarse con Edward, pero le fue imposible, terminó dejándole varios mensajes y esperando que leyera alguno de ellos para que acudiera rápido al hospital, aunque estando en otro país no creía que llegase a tiempo.

….

Esme regañó a Alice por marcharse sin su consentimiento, habían regresado a su ciudad de origen en contra de la voluntad de Esme, porque su sobrina había insistido en querer visitar su casa por última vez antes de marcharse lejos. Sabía que no era seguro estar ahí, así que estaban decididas a desaparecer el tiempo que fuera necesario, por el dinero no tenían que preocuparse, ya que gran parte de lo que Emmett había robado lo tenían ellas.

—Nadie me vio —aseguró Alice, aunque claramente había visto a Bella, le molestó que estuviera embarazada, la odiaba por tener una oportunidad que para ella ya no era posible.

—Es mejor marcharnos ahora mismo, a esta hora todavía no deben reportar nuestra desaparición y es mejor estar lejos cuando lo hagan.

—Está bien —accedió sin muchas ganas, recogieron sus maletas y salieron rumbo al aeropuerto.

Alice quiso volver a buscar a Bella, tuvo que esforzarse por no bajarse del auto y dejarse llevar por Esme, ella le prometió que no se irían para siempre, únicamente el tiempo necesario para que dejaran de buscarlas.

….

Cuando Edward regresó ya había amanecido, encendió el teléfono y vio los mensajes de Tanya, rápidamente condujo al hospital, rogaba para que Bella y su hijo se encontraran bien, estaba muy nervioso y decepcionado por haberse perdido el nacimiento. Cuando llegó, sus amigos lo esperaban.

—Ya nació —anunció Alec con alegría, lo abrazó fuertemente antes de decirle en qué habitación se encontraba Bella y su hijo.

Él le agradeció por la información y corrió a su encuentro. La puerta estaba entreabierta, así que no pidió permiso para entrar, de lejos la vio y la encontró dormida, suspiró aliviado al ver que estaba bien, junto a ella notó a Tanya quien sostenía a su bebé en sus brazos. Se acercó a ella sin hacer ruido, su amiga le sonrió y le mostró a su hijo. Lo miró con adoración, la felicidad era palpable en el ambiente, quiso tomarlo en brazos, pero el pequeño empezó a llorar. Bella de inmediato abrió los ojos y buscó a su hijo, notó la presencia de Edward y le sonrió. Tanya le entregó el niño a su madre y salió para dejarlos solos.

—Veo que ya has conocido a nuestro pequeño —comentó Bella con una gran sonrisa.

—Perdóname por no llegar a tiempo —se disculpó contrariado, había imaginado tantas veces cómo sería ese momento y lo último que esperaba era perdérselo—. Siento tanto no haber estado a tu lado…

—Edward, siempre has estado conmigo —contestó, no quería que nada arruinara uno de sus días más felices, el nacimiento de su hijo era algo que todos esperaban con mucha ilusión y, ya que ellos se encontraban bien, no había motivos para estar tristes.

—Pero ayer, yo… no pensé que pudiera ocurrir —se recriminó y prometió que jamás volvería a suceder.

—Estuviste aquí —aseguró y puso su mano en el pecho—. Siempre estás en mi corazón y en mis pensamientos, te aseguro que pude sentir tu presencia y hasta escuché tu voz dando ánimos.

Él sonrió ante la ocurrencia de su esposa, pero al detenerse a pensar supo que decía la verdad, estaba tan en sincronía con ella, que él también podía sentirla en todas partes, sin importar cuán lejos estuviera.

—Tú tienes mi corazón —contestó dulcemente—. Te lo entregué desde el primer día que te vi.

—Y tú tienes el mío —aseguró.

—Gracias por todo; por este niño maravilloso; por continuar aquí conmigo y por esta extraordinaria vida. Mi amor, jamás me cansaré de repetirte cuánto te amo. —Depositó un casto beso en sus labios y se acomodó junto a ella para abrazarla mientras veía cómo alimentaba a su hijo.

—¿Ya decidiste el nombre? —preguntó Edward. Meses atrás habían hecho una apuesta, quien adivinara el sexo del bebé elegía el nombre y, evidentemente, el perdió.

—Me gusta Edward —dijo ella, esperando alguna reacción, él le había dicho que no quería que tuviera su nombre.

Meses después, Bella salió a dar un paseo con su hijo, era la primera vez que iba sola, a Edward no le gustaba que estuviera sin alguien que la ayudase. Cuidar a un niño era agotador, eso lo tuvieron que aprender en cuanto salieron del hospital y regresaron a casa. Pasaron noches enteras sin dormir, aprender a cambiar pañales fue todo un desafío para Edward, pero con mucho trabajo y después de acabar con un montón de pañales dañados, al fin logró hacerlo y se sintió orgulloso por eso.

A él le encantaba pasar tiempo con su familia, Sue, Tanya, Jane y Rosalie se turnaban para cuidar también al pequeño, todos estaban encantados con él en sus vidas. Aunque, el principal motivo para tenerlos siempre vigilados era que no habían encontrado a Alice, no había rastro de su hermana ni de su tía. Contrató a un detective para buscarlas, pero hasta ahora no tenía resultados positivos. Le habían dicho que lo más probable era que estuviera en un país lejano, pero él tenía miedo de que intentaran algo contra Bella, eso lo tuvo muy nervioso un par de meses, hasta que Bella, finalmente, lo convenció de que no había nada que temer, que dejara de preocuparse y disfrutara de la vida que tenían junto a su familia.

Y eso es lo que empezó a hacer, si bien, el tema de su hermana no lo dejaba tranquilo, no podía dejar de lado su vida. A pesar de todo, era feliz, tenía una familia y amigos maravillosos y no podía desperdiciar su tiempo en preocupaciones que, al parecer, no eran necesarias.

—¿En qué piensas, Edward? —preguntó Rosalie al entrar a la oficina.

Finalmente, había aceptado la propuesta de su primo y empezó a trabajar junto a él. Debía admitir que a su lado aprendía mucho, aunque a veces terminaba agotada, ya que continuaba sus estudios; se esforzaba mucho por terminar su carrera.

—En mi familia —contestó sonriente—. El tiempo pasa tan rápido que no quiero perder la oportunidad de estar a su lado.

—¿Piensas tomar vacaciones? Creo que te hacen falta y Bella te lo agradecerá, ambos necesitan descansar y pasar más tiempo juntos.

Ella adoraba cuidar del niño, al principio no quería acercarse mucho por miedo a lastimarlo, pero con el tiempo disfrutó pasar tiempo libre con él. Conoció a un chico en la universidad del que se enamoró, empezaron una relación enseguida y, a pesar de lo apresurado que pareciera, ella deseaba casarse con él y tener hijos.

—Lo sé, es por eso que mañana la llevaré fuera de la ciudad, sólo serán unas horas, pero cualquier tiempo es valioso con ella.

—¿Y el bebé? Si quieren puedo cuidarlo.

—Tanya se ofreció a hacerlo. —En realidad, ella había tenido la idea de que se fueran sin el niño—. De todos modos, regresaremos mañana por la tarde, no creo que podamos estar tranquilos lejos de nuestro pequeño.

Empezaron a hablar de cosas de trabajo, la próxima semana tendrían una reunión con unos importantes inversionistas y debían tener todo preparado.

….

Tanya llegó a la oficina de Alec para visitarlo antes de regresar a casa, había salido a comprar algunas cosas para el pequeño, les habían dicho que serían los padrinos y no podían estar más felices por eso.

—¿No crees que ya es hora de pensar en tener un bebé propio? —comentó Alec al pensar en lo maravilloso que eso sería.

Ella se quedó en silencio, deseaba que eso se hiciera realidad, sin embargo, todavía no se sentía preparada.

—No lo sé, es muy pronto para eso —contestó sin apartar la mirada—. Es mucha responsabilidad.

—Estoy seguro que podremos con ello, hemos vivido juntos mucho tiempo y todavía no me has matado, eso quiere decir que podrás soportar mi presencia toda la vida —aseguró sonriendo.

—Todavía me sigo preguntando por qué estoy a tu lado.

—Porque me amas.

—Más de lo que debería —contestó—. Por lo mismo quiero hacer las cosas bien, formar una familia cuando los dos estemos preparados.

—Tu papá sería muy feliz con eso —dijo y ella sólo asintió, ya que tenía razón, en varias ocasiones Eleazar le había hecho muchos comentarios al respecto.

—Sería una gran noticia para todos.

—¿Lo intentaremos? —preguntó esperanzado.

—Lo haremos —aceptó finalmente, pensar en tener un hijo de Alec le parecía maravilloso y no encontraba motivos para seguir esperando.

Alec la besó y pensó que era el momento para entregarle aquel anillo que tanto tiempo llevaba guardando. Esa noche le pediría que fuese su esposa.

…..

Al día siguiente, Edward llevó a Bella al lugar en donde se conocieron, aquella carretera en la que su auto se descompuso y tuvo la suerte de encontrarse con la que ahora era su esposa. Recordó lo que sucedió, apenas la vio sintió la necesidad de acercarse y, aunque le había costado convencerla de hablar con él, tuvo la oportunidad de conocer aquellos ojos que lo hipnotizaron desde el primer momento, y supo que nunca podría dejarla ir.

—¿En qué piensas? —preguntó Bella al ver cómo sonreía sin ninguna explicación.

—En cómo te conocí —contestó feliz, la alegría se podía sentir en el aire—. Me costó mucho que aceptaras mi compañía.

—Pero no te rendiste fácilmente.

Rememorar aquel primer encuentro siempre era maravilloso, tal vez la situación no fue muy apropiada, pero de alguna forma fue la correcta, desde el primer instante supo que él era especial; por la manera como la trató, quiso ayudarla sin conocerla y no se marchó a pesar de todo. Se mantuvo a su lado y aun siendo un extraño le contó sobre su vida, permitió que salieran a relucir aquellos temores que sentía. Su vida cambió radicalmente desde el momento que escuchó su voz.

—No puedo creer que hayan pasado tantas cosas desde aquel día —comentó ella, si bien procuraba no recordar los malos momentos, en ocasiones no podía evitarlo, pero ya no se sentía triste, había superado sus miedos y no guardaba rencor a nadie, ya que aunque parezca extraño, cada uno de esos acontecimientos la habían unido más al hombre que amaba.

—Yo no puedo estar más agradecido por todo lo que la vida me ha regalado.

Su esposa, su hijo, su familia, sus amigos, amaba a cada una de esas personas que formaban parte de su vida. No estaba seguro si algún día volvería a ver a su hermana o su tía, pero sí sabía que eso no le impediría ser feliz, ya que no se encontraba solo, tenía personas por las que luchar cada día y eso es lo que haría, velar por la seguridad de los que quería y brindarles todo el amor que tenía guardado para ellos.

—Te amo, Edward. Gracias por ayudarme aquella tarde y por luchar por mí todos los días —agregó antes de besarlo y maravillarse con la hermosa sensación de sentirlo cerca.

….

Después llegaron a la casa Swan, Bella había decidido venderla, por lo que esa sería la última vez que iba a estar en ese lugar, tenía que recoger algunas pertenencias antes de que su nuevo dueño la ocupara.

—¿Estás segura de esto? —preguntó Edward al ver la nostalgia en la mirada de Bella—. Todavía estamos a tiempo de conservarla.

—No es necesario, esto es lo correcto, antes me aferraba al recuerdo, venir acá me ayudaba a sentirlos más cerca, pero me he dado cuenta que eso no es necesario. Mis padres, físicamente, ya no existen, pero en mi corazón y mis recuerdos siempre estarán presentes. Esta casa fue mi hogar por muchos años, pero de nada me sirve la propiedad si ya no están las personas que amo, no puedo aferrarme al pasado, mi presente y mi futuro ya no están aquí.

Miró por última vez la casa que un día fue su hogar y sonrió, por un momento creyó ver a sus padres despidiéndose.

—Entonces hay que seguir. —Edward la tomó de la mano—. Nunca te soltaré, te lo prometo, nuestro hogar estará donde estemos juntos.

—Así será, amor. —Apretó su mano—. Siempre juntos.

Finalmente, caminaron hasta el prado que tiempo atrás habían descubierto, ese sitio se conservaba igual a como lo recordaban, parecía que el tiempo no pasaba por allí.

—Extrañaré este lugar —aseguró Bella, tal vez no pasaron mucho tiempo ahí, pero sí momentos importantes.

—Podemos venir en cualquier momento —aseguró él mientras se sentaban bajo la sombra de un árbol—. Es agradable estar aquí.

—Cualquier lugar contigo es agradable.

Se quedaron contemplando el horizonte, no era necesario hablar, sólo disfrutar de la compañía del otro.

—Creo que es el momento de regresar —dijo Bella, las horas habían pasado sin que se dieran cuenta, además, extrañaban demasiado la presencia de su bebé.

—Tienes razón, si dejamos a Alec y Tanya con él, es probable que no lo quieran volver a cuidar.

—Pero si él es de lo más tranquilo, aunque me da impresión que le gusta molestar a Alec.

Ambos rieron ante tal ocurrencia y los recuerdos de sus amigos con su hijo, quienes al principio no tenían idea de cómo cuidarlo.

Minutos después se levantaron y emprendieron el camino de regreso. Subieron al auto para regresar a casa, no estaban seguros si algún día regresarían al pueblo, pero seguramente jamás olvidarían aquel lugar. Mientras se alejaban no podían olvidar ciertos recuerdos…

Flashback

—Perdona que te toque, tienes algo en el cabello —añadió él, retirando una pequeña ramita—. Es muy suave —comentó mientras acariciaba su pelo.

Ese contacto la estremeció, una extraña corriente eléctrica recorrió el cuerpo de ambos, sin pensarlo dos veces ella se apartó, ninguno dijo nada. Él le ofreció su mano. Bella, cautelosamente, se mantuvo apartada, mientras decidía qué hacer.

—Vamos —repitió ella, levantando la mirada para verlo por primera vez justo cuando la lluvia empezó a caer.

Se encontró con el rostro más hermoso que podía existir, sus ojos color esmeralda tenían un brillo especial, la sonrisa que le brindaba la hacía sentirse en casa. Tomó su mano permitiéndose disfrutar de aquel instante ¿de felicidad?...

Él descubrió el rostro del ángel que tanto había soñado, unos profundos ojos color chocolate lo hipnotizaron al instante, entonces supo que no debía buscar más, que aquella extraña era la mujer de su vida y haría todo lo que estuviera a su alcance para hacerla feliz.

Fin Flashback

Edward entrelazó sus manos y depositó un beso en ellas.

—Te amaré toda la vida —prometió sin dejar de sonreír.

Bella llegó a su vida en el momento menos esperado, cuando él no buscaba ningún tipo de relación, simplemente apareció e iluminó su mundo. Su tristeza lo conmovió, su mirada le permitió ver quién era y se enamoró de ella.

Con el pasar del tiempo se deslumbró al ver la fortaleza que poseía, le encantaba todo lo que ella era, no era la chica frágil que pensó al inicio, era una guerrera, tenía muchas ganas de seguir adelante, a pesar de todo lo sucedido. Su inmenso amor lo llenó de esperanza, le permitió soñar con un futuro que ahora se hacía realidad.

No podía dejar de observarla, con tan solo una mirada él sentía que era el hombre más afortunado del mundo. Lo que le dijo en el hospital era cierto, desde el primer encuentro le había dado su corazón, desde ese instante el resto del mundo dejó de existir para dar paso a la unión de dos corazones, dos almas que, sin saberlo, habían estado buscándose y, una vez que se encontraron, jamás se separarían.

….

Este es el final, no me queda más que agradecerles por haber leído la historia, por sus comentarios, alertas y favoritos.

Gracias a jupy, Maya Masen Cullen, Suly Wolff, LauraGarcia, Cris Cullen, Dayis, Elimar 96, Zafirocullen22, DayanalisSanto, lupita-jely-C, paosierra, yasmin-cullen, Natalie. , kirsten Masen, LyzzCullenSalvatoreSwanQueen, edbel, zujeyane. Aliena Cullen, Gretchen CullenMasen, Zaida Gtz. Verdad, valery1 y todos los guest que alguna vez han dejado su comentario.

Mil gracias a Esmeralda Cullen por sus buenos consejos, ayuda y en especial por brindarme su amistad.