N/A: bueno, estoy algo triste, ya que últimamente veo que no hay tantos reviews como en los caps anteriores :( Pero, en fin… hay gente a la que le sigue gustando el Fic, así que seguiré actualizando hasta el final :D

1-KLM-1: amo que te guste mi Fic. Marissa y Sam sí que se llevan algo mejor. Jaja, no me molesta que te pasaras por mi perfil (yo también soy muuuy cotilla xD) y sobre el próximo Fic, iBaby, pues no lo tengo todavía claro del todo, ya que me vino a la cabeza hacer un Fic así pero en Sam & Cat. De eso ya hablaré más adelante (en el Epílogo de este Fic), y veré cuales de las dos ideas os gusta más. Me encanta que te guste tanto mi manera de escribir, gracias por el review.

Nancy: todavía quedan unos diez caps, jaja y estoy trabajando en otro Fic que creo que os gustará. Me alegra muchísimo que te disfrutes del Fic. Sobre lo de ir más rápido me refiero a que voy a mostrar en un cap cuando Nathan tenga un año, en el siguiente cuando tenga dos años, en el siguiente cuando tenga tres,… y así hasta que tenga diez años, y luego quedaría el Epílogo. No sé si quedó muy claro, pero es que no lo sé explicar de otra forma. La verdad es que mis maestros son malvados (la mayoría jaja) y deben de odiarnos jaja. Gracias por tu review.

También leí el review de Tere, pero creo que no se envió bien porque no entendí mucho, por eso no contesté.

ICarly no me pertenece:

Narra Sam

Si tuviera que definir lo que Carly me estaba haciendo, la palabra que utilizaría sería "tortura".

- ¡Oh, mira, Sam! ¡Encontré mi sombra de ojos de purpurina! Te echaré un poco...- oh, dios… sí, una tortura.

- ¡Carly! ¡No! ¡Más purpurina no!- gemí, tratando de apartar a la castaña, sin éxito, ya que ésta estaba encima de mí para mantenerme inmovilizada y así poder "arreglarme".

Dios, juro que tengo purpurina por todo mi cuerpo.

- ¡Deja de quejarte! ¡Te estoy dejando estupenda! ¡Freddie va a alucinar!- replicó ella, echándome quilos de purpurina por toda la cara.

- ¡Como si yo necesitase ponerme guapa para impresionar a Freddie!- bufé-. Tengo más cosas que hacer.

La castaña rió.

- No seas protestona. Ya casi he terminado.

Carly siguió torturándome durante dos horas más, aunque según ella solo fueron diez minutos.

Me llevó al espejo de su cambiador para que viese lo "guapisísima" que me había dejado. Casi vomito allí mismo. ¡Parecía una Barbie!

Mi amiga me había dejado el pelo ultra liso, ¡ya no quedaba ni rastro de mis rizos! Me había pintado los ojos con veinte tonos distintos de rosa y, por si no fuese poco, también me había echado purpurina y rímel.

Llevaba los labios pintados de rojo chillón y, para rematar, un vestido ajustadísimo y muy corto del mismo color, que conjuntaba con los incomodísimos zapatos de tacón, rojos también.

- ¿Lo ves, Sam? ¡Estás impresionante!- chilló emocionada Carly.

- Mátame…- murmuré con voz quejumbrosa-. Carly, ¿por qué me haces esto?

La morena rodó los ojos.

- Vamos, Sam, ¡estás impresionante!

El timbre sonó y la castaña abandonó la habitación para dirigirse al piso de abajo.

Narra Carly

Bajé al piso de abajo emocionada, pensando que sería Gibby, pero me llevé una gran decepción al abrir la puerta:

- Oh, eres tú…- dije desilusionada.

- También me alegro de verte, Carls- comentó sarcástico Freddie-. ¿Y Sam?

- En el piso de arriba- respondí, haciéndome a un lado para dejarlo pasar-. ¡Sam! ¡Freddie está aquí, baja!

- ¡No quiero!- gritó ella desde arriba.

Freddie frunció el ceño, confundido.

- ¿Por qué no quiere bajar?- preguntó extrañado-. Carly… ¿qué le hiciste?

- ¿Yo? Nada. Solo la arreglé un poco- respondí inocentemente.

- Ay, Dios…- murmuró-. Venga, Sammy, baja.

- ¡No!

- ¡Sam! ¡Baja ahora mismo!- grité enojada.

- ¡No!

Suspiré para luego dirigirme escaleras arriba. Vi a Sam sentada en el suelo de brazos cruzados; parecía una niña pequeña.

- ¡Sam!- exclamé enfadada.

- ¿Qué?- respondió sin ánimos.

- ¡Baja! ¡Estás haciendo esperar a Freddie!- le chillé desesperada.

- No- contestó, enterrando la cabeza entre las piernas.

Soplé y me senté junto a ella.

- Sam, ¿ocurre algo?- le pregunté. Conocía bien a mi amiga y sabía que me ocultaba algo.

- No. Solo que no quiero ir a ese estúpido baile, y menos con este aspecto- respondió.

- ¿Segura? ¿Y no hay otra razón?

Sam suspiró y luego empezó a contar:

- Bueno… la verdad es que no quiero que esto termine. Pronto ya no estaremos todos juntos: tú te irás a Nueva York para estudiar diseño, Freddie a Los Ángeles a estudiar tecnología y yo… Yo me quedaré aquí, en Seattle, para estudiar derecho- dijo tristemente-. Tendré que ocuparme de Nathan sola y sacar mi carrera al mismo tiempo. Ya nada volverá a ser lo mismo. Tú harás nuevas amigas, tal vez mejores que yo… Y Freddie… Freddie tal vez conozca a alguien… Es por eso por lo que no quiero ir al baile. Porque ese baile podría significar el final de todo… nuestro final…

Me había estado tragando las lágrimas durante todo el discurso de Sam. Ella tenía toda la razón. Ahora entiendo porque no quiere ir al baile y, después de su discurso, la verdad es que yo tampoco quiero.

Entonces me eché a llorar.

- Carls, ¿por qué lloras?- preguntó Sam, apenada.

- Porque yo tampoco quiero que esto termine- respondí, entre sollozos, abrazándola-. Sammy, eres mi mejor, jamás te cambiaría por nadie. No hay nadie que pueda substituirte- le dije llorando.

- Carly, para de llorar, vas a hacer que yo también llore- murmuró la rubia.

Demasiado tarde, Sam ya estaba llorando.

La abracé con fuerza. Hacía mucho tiempo que no nos dábamos un abrazo así, y lo necesitaba.

Cuando Freddie subió, nos vio a ambas abrazadas y llorando como locas.

- Chicas, ¿qué os ocurre?- preguntó perplejo, pero preocupado a la vez.

Las dos lo miramos y lo abrazamos a él también, dejándolo aún más confundido.

- Freddie, esto se termina- dije, entre sollozos.

- Freddie, mi amor, prométeme que no me dejarás…- pidió la rubia, llorando también.

- ¿Terminar? ¿Dejarte?- repitió, juntando las cejas-. ¿De qué habláis?

Nos separamos del castaño y me sequé las lágrimas con el dorso de la manga.

- Hablamos del baile. Freddie, dentro de unos meses cada uno nos iremos a universidades distintas. Nuestros caminos se separarán. Sam se quedará en Seattle, tú te irás a Los Ángeles y yo a Nueva York. El baile será el final de todo- expliqué.

El moreno sonrió ligeramente.

- ¿Quién dijo que yo iría a Los Ángeles?

Sam frunció el ceño:

- Tú mismo me lo dijiste.

- No, Sam, yo dije que me habían aceptado en una universidad de Los Ángeles, no que fuese a ir…. Yo me quedaré aquí, haré unos cursos de tecnología durante algunos años, y luego… bueno, luego ya veré.

La rubia se acercó a su novio. Se inclinó hacia él y le dio una colleja.

- Auch, ¡Sam! ¿Por qué me pegas?- gimió Freddie.

- ¡Porque eres un maldito imbécil!- gritó enojada, golpeándole el brazo-. ¡¿Sabes lo mal que he estado durante toda esta semana pensando en que te irías a Los Ángeles?!- Sam golpeó de nuevo al muchacho-. Eres un maldito imbécil- repitió, mirándola enfadada.

Freddie se quedó mirando a Sam durante unos segundos. Luego sonrió burlonamente.

- Awww, Sammy estaba preocupadita por mí- dijo con sorna.

- ¿¡Acaso eres idiota o es que te gusta que te peguen!?- bramó la ojiazul.

- Ambas cosas.

El castaño tomó a Sam, quien ya había alzado la mano para asestarle otra bofetada, de la cintura, acercándola a él, y se apoderó de su boca con un beso salvaje.

Increíblemente, mi amiga no se apartó. Dejó de estar tensa y correspondió al beso.

No entiendo como Freddie puede calmar a Sam con tanta facilidad.


- Eres un verdadero idiota- murmuró la rubia, apoyada en el pecho de su novio, mientras bailaban una canción lenta-. Creía que me dejarías…

Freddie besó la frente de la ojiazul.

- Soy un idiota, pero no tanto como para dejarte, Princesa Puckett- dijo sonriendo.

- Sabes que odio que me llames así- protestó Sam, fingiendo enfado.

Freddie sonrió de nuevo y depositó un pequeño beso en los labios de su pareja.

La rubia sonrió feliz y apoyó la cabeza en su cuello.

El momento de felicidad fue interrumpido por Carly Shay, quien se acercó a sus amigos.

- Sam, ¿podemos hablar?- Sam escuchó la voz de su amiga, que parecía sonar rota, así que se separó del moreno y la miró preocupada.

Ambos se sorprendieron al ver a la castaña; tenía los ojos rojos e hinchados y el maquillaje corrido.

- Claro, Carls- accedió. Luego le dio un corto beso al castaño y le dijo-: No tardo, vuelvo en diez minutos.

La morena cogió de la mano a su amiga y la guió hacia el baño. Una vez allí, la castaña cerró la puerta y miró a Sam con los ojos llenos de lágrimas.

- Hemos roto…- susurró, con un hilo de voz.

Sam abrazó a su amiga.

- Carls, lo siento mucho…- susurró-. Pero… ¿por qué? Se os veía muy bien juntos.

Carly se separó de ella y se limpió las lágrimas.

- ¿Recuerdas a Tasha, la ex de Gibby?

La ojiazul dejó escapar un bufido molesto.

- Claro que la recuerdo… esa zorra coqueteó con Freddie más de una vez- masculló enojada.

- Pues Freddie no fue el único con quien coqueteó- dijo Carly, al borde de las lágrimas de nuevo-. La pillé besándose con Gibby. Así que rompí con él- la castaña no aguantó más y volvió a llorar.

Sam suspiró. Cogió un clínex y se lo dio a Carly, mientras que con otro le limpió las lágrimas.

- Carly, sé que estás dolida pero no merece la pena llorar por un chico. Y menos por uno que te engaña.

- Para ti es fácil decirlo. Tú tienes una relación maravillosa con Freddie, un hijo maravilloso y…

La ojiazul cortó a su amiga, bastante molesta:

- Hey, no estamos hablando de mí- le recordó, con los brazos cruzados-. Mira… hay millones de chicos, encontrarás al adecuado, ya verás… Si te soy sincera, creo que lo has tenido delante todo este tiempo, ahora es cosa tuya intentarlo con él…- Sam miró el reloj de plata de su muñeca-. Ya han pasado veinte minutos, tengo que volver con Freddie- tras estas últimas palabras, la muchacha abandonó el servicio, dejando muy confundida a su amiga.


- ¿Qué le pasaba a Carly?- nada más regresar, la rubia fue interrogada por el castaño.

- Gibby y ella rompieron- respondió Sam, tomando un poco de ponche-. Ese idiota le arruinó el baile de graduación… tengo ganas de matarlo.

- Tranquila, Sammy- dijo el moreno divertido, pasando un brazo alrededor de los hombros de su novia, quien lo fulminó con la mirada-. ¿Por qué rompieron?

- Pilló a Gibby dándose el lote con Tasha- contestó Sam, pronunciando con desagrado la última palabra.

- ¿Tasha? ¿Su ex novia?

- Ajá.

- Wow, pobrecita… debe de estar destrozada…

Sam sonrió.

- ¿Tú crees?- la rubia señaló un pequeño rincón de la fiesta. Allí estaban Brad y Carly; el rubio tenía los brazos alrededor de las caderas de la castaña, mientras que ésta abrazaba su cuello; ambos besándose apasionadamente.

N/A: siento si el cap ha sido algo corto, pero creo que de ahora en adelante los haré así porque si no me lleva muuuuucho tiempo escribirlos y tardo más en actualizar.

Espero que os gustara.

Hasta la próxima.