El trío de oro vs el trío de plata

En la madriguera ya no cabía ni una sola persona más. Todas las habitaciones estaban llenas y ni se diga la cocina. Pero era algo a lo que estaban acostumbrados todos y más cuando era el festejo para celebrar algún cumpleaños. En éste caso era el de Harry Potter y Neville Longbottom. Después de que Ginny y Harry nombraran a Neville y a Hannah padrinos de Albus, habían acordado reunirse para festejar juntos su cumpleaños. Todos estuvieron encantados, ya que era una gran fiesta y más porque era en época de vacaciones, nadie quedaba fuera.

Para entretener a tantos niños y con el calor que hacía en julio, el estanque era la diversión sin lugar a dudas. George había puesto una cuerda en un árbol y todos saltaban al agua después de columpiarse en la cuerda; Bill, a petición de Fleur, había traído un sonido con música del momento; Charlie había hecho aparecer unas sombrillas alrededor del estanque con camastros para acostarse; y Angelina junto con Audrey preparaban limonada para todos. Así que en el patio de la madriguera era toda una fiesta.

Harry, Ron y Hermione estaban en la sala platicando mientras tomaban un agua fresca. Hablaban de lo acontecido en el ministerio durante la última semana.

-No puedo creer que Lily y Alice prefieran jugar con muñecas que estar nadando – decía Ginny bajando las escaleras junto a Neville y Luna.

-Y yo no puedo creer que Lorcan y Lysander no hayan salido del agua desde que llegamos, ni porque les dije que había pudín quisieron salirse – continuó Luna.

-Bueno terminarán cansados al menos – le dijo Neville a Luna – en cambio Lily y Alice tendrán algo de pila durante la noche, es por eso que Hannah prefirió quedarse con ellas y recostarse un poco.

-¿Qué hacen aquí? – preguntó Ginny una vez que llegaron a la sala y vieron al trío sentado.

-Platicamos – se encogió de hombros Harry.

-¿Por qué no salen a nadar? – preguntó Neville.

-En un momento más vamos, estábamos hablando de cosas del ministerio – dijo Hermione.

-¿Del ministerio? – dijo Ginny sin poder creerlo – Por Merlín, es domingo y estamos de fiesta ¿acaso podrían dejar de pensar un momento en trabajo?

-No estamos pensando en trabajo – se defendió Harry – solo…solo platicábamos.

-Pues Percy, Rolf y papá están platicando arriba en la habitación sobre una investigación, tal vez deberían de unirse a ellos, tienen la misma cara que ellos.

Tanto Ginny, Neville y Luna empiezan a fruncir el ceño entre ellos, fingiendo estar concentrados en algo importante.

-Eso no es cierto – dijo Ron ofendido.

-Te pareces a Percy, hermanito – se burló Ginny.

-Claro que no.

Ginny, Neville y Luna salieron de la casa rumbo al estanque, no sin antes reírse un poco de ellos.

-¿Somos unos aburridos? – preguntó Ron preocupado una vez que se quedaron solos.

-No – contestó Harry seguro de sí mismo.

Los tres se quedaron pensando por un momento, hasta que escucharon la risa de Ginny y Luna a lo lejos.

-Vamos afuera a divertirnos – se levantó Ron.

-¿Qué? – preguntó Hermione confundida.

-Vamos al estanque.

-¿A qué? – dijo Harry.

-A divertirnos como lo hacen todos.

-Ron, ni siquiera trajimos nuestros trajes de baño.

-Yo tengo aquí en mi antigua habitación, para Harry y para mí, y pues, seguro Ginny o Angelina te pueden prestar uno a ti. ¡Vamos! No quiero parecer Percy.

Para cuando salieron los tres ya listos con sus trajes de baño, todos voltearon a verlos. Era raro que ellos se metieran al estanque, siempre estaban un poco apartados hablando de sus cosas y todos estaban acostumbrados a verlos así. Se sentaron junto a Ginny, Neville y Luna quienes tomaban limonada y platicaban amenamente entre ellos.

Dentro del estanque estaban Bill, con Fleur sobre sus hombros y George, con Angelina también sobre sus hombros. Jugaban entre ellos para ver quien vencía a quien primero. Audrey untaba bloqueador solar a sus hijas Molly y Lucy, mientras que los niños se turnaban la cuerda y jugaban competencias para ver quien hacía el salto más alto. Como siempre, Teddy era quien mantenía el orden entre ellos, ya que lo veían como el hermano mayor de todos.

-Mamá, tengo hambre – le dijo Albus saliendo del estanque con Rose detrás de él.

-Acabas de comer, Albus.

-Pero aun así tengo hambre.

Molly, al escuchar a su nieto decir la palabra hambre, abrió sus ojos desde el camastro donde estaba acostada según ella descansando.

-Iré por los aperitivos.

-Yo voy mamá – le dijo Charlie – tu sigue descansando.

-No, tú no sabes cuales preparé mientras los niños jugarían aquí.

-¿Qué no son los mismos?

-Claro que no, preparé otros para cuando estén jugando dentro de la casa y otros para antes de dormir.

Charlie volteó a ver a los dos tríos y a sus sobrinos sin decir una sola palabra mientras Molly caminaba hacía la madriguera.

-Iré a ayudarle – les dijo Charlie.

James salió del estanque completamente mojado y se dejó caer sobre Harry, mojándolo al instante.

-Papá, te juego una competencia para ver quien salta más alto en la cuerda.

-¿Quieres que pierda? Ya te vi que te lanzas como tarzán.

-¿Quién es ese? – preguntó Ron.

-Papá, mi abue me regaló la película el año pasado – le dijo Rose.

-Películas muggles – rodó los ojos Ron al recordar como su suegra le compraba películas a sus hijos.

-Yo si juego, James – dijo Ginny.

-¿En serio, mamá? ¿Quieres perder?

-Ya lo veremos – se levantó Ginny quitándose la bata y quedando en bikini.

Harry solo se despeinó el cabello al ver a su esposa en bikini, mientras que James se preparaba para dar su mejor salto.

-Yo también entro – se levantó Neville.

-Igual yo – dijo Luna.

Los tres se fueron con James al estanque preparándose para saltar en la cuerda. Albus se acostó a un lado de Harry, al igual que Rose se acomodó a un lado de Ron.

Como era de esperarse, James había dado el mejor salto pero no por eso habían sido la diversión de todos al verlos lanzarse por la cuerda. Ginny había dado un gran grito al dejarse caer, mientras que Luna lo pensaba mucho antes de hacerlo, pero había sido motivada por sus hijos quienes le echaban porras para que se lanzara, y Neville había sido causa de risa para todos: había caído de espaldas al no soltarse a tiempo de la cuerda.

Los tres salieron riéndose del estanque y James corrió de nuevo sobre Harry para mojarlo. Teddy había decidido descansar un poco sirviéndose un vaso de limonada y sentándose en el camastro de Ginny. Al llegar con ellos empezó una canción y los tres empezaron a bailar. Neville tomó de la mano a Ginny haciéndola girar mientras que Luna daba vueltas con las manos hacia arriba como espantando moscas.

-¿Recuerdas las horas que pasamos ensayando para bailar? – le preguntó Ginny a Neville.

-Sí, si no hubiera sido por eso, seguro te hubiera pisado mucho más en el baile.

-¿Qué baile? – preguntó James.

-¿Cuáles horas ensayando? – preguntó Harry.

-El baile de navidad en Hogwarts.

-En Hogwarts no hay bailes de navidad – dijo Teddy.

-Hubo uno, cuando fue el torneo de los tres magos. Neville me invitó a mí.

-¿Y porque no te invitó mi papá? – preguntó James volteando a ver a Harry.

-Porque fui un completo imbécil – le respondió Harry a James y volteó de nuevo a ver a Ginny y a Neville - ¿Cuáles horas ensayando?

-Muchas horas en la sala común – le dijo Neville con una sonrisa burlona – supéralo, Harry, no nada más me recuerdes bailando con tu esposa durante el baile, sino también en la sala común.

Harry entrecerró los ojos para ver a Neville mientras le daba más vueltas a Ginny al compás de la música sin quitar su sonrisa burlona.

-¿Y ustedes bailaron juntos? – preguntó Rose viendo a sus padres con una sonrisa.

-No, cariño, tu papá no me invitó.

Rose borró su sonrisa y frunció el ceño viendo a su padre.

-Pero pregúntale a tu mamá con quien fue a ese baile.

-¿Con quién fuiste, mamá?

-Pues… con Víctor Krum.

-¿Qué? – se levantó James emocionado, al igual que Teddy y Albus vieron a Hermione con admiración.

-¿Es en serio, tía? ¿Víctor Krum? Víctor – Teddy levantaba los brazos para mostrar sus músculos – Víctor… ¿Krum?

-Sí, Ted, ese – dijo Ron fastidiado al recordar el cuerpo musculoso de Víctor Krum.

-Vaya, mamá, es muy guapo.

Ahora fue el turno de Ron de fruncir el ceño viendo a su hija.

-¿Y tú con quien fuiste, papá? – preguntó Rose para que su padre le quitara esa mirada.

-Con una compañera.

-Y si mi padrino fue con mamá ¿tú con quien fuiste papá? – preguntó Albus.

-Con la hermana de la compañera – le dijo sin importancia señalando a Ron.

-Ese baile fue increíble – les dijo Neville – Ginny y yo estuvimos bailando toda la noche.

-Más las horas de ensayo – le dijo Harry y de nuevo Neville se burló de él.

-Harry, en ese tiempo yo era una hermana para ti. Te aseguro que yo era tu última opción para invitarme al baile.

Harry solo dio un suspiro y no dijo nada.

-Al menos te consideraba una chica ¿no? – dijo Hermione – Ron, en ese tiempo, apenas se estaba dando cuenta que yo era una chica.

-Hermione – dijo Ron viendo a su esposa, ella solo levantó una ceja esperando alguna respuesta, pero al no encontrar ninguna para ese comentario solo dijo – te amo, mi vida.

Todos se empezaron a reír de Ron, así que Hermione solo negó con la cabeza sin poder evitar una sonrisa en su cara.

-Es raro imaginarse que el profesor Neville invitara a un baile a Ginny, y que Víctor Krum a Hermione – decía Teddy pensativo tratando de imaginarse ese baile en Hogwarts – y a Ron con una compañera y a mi padrino con la hermana de esa compañera. Eso es muy raro.

-Pues imagínate a Harry invitarme a una fiesta a mí – le dijo Luna sin dejar de bailar como espantando moscas.

Los niños abrieron los ojos sorprendidos viendo a Harry.

-¿En serio? – preguntó James.

-Y creo que si fui su última opción ¿no? – se detuvo para ver a Harry.

-Lo siento, Luna, en esa ocasión quería llevar a Ginny, pero ella tenía novio.

Ahora todos los niños voltearon a ver a Ginny, quien siguió bailando a un lado de Neville sin importarle ser el centro de atención.

-Novio – aclaró James viendo a su madre. Definitivamente de sus tres hijos, James era el que tenía más genes Weasley en el aspecto sobreprotector y celoso.

-Así es – dijo Ginny con una sonrisa viendo a su hijo y después viendo a su esposo dijo – Dean Thomas.

Harry solo puso cara de fastidio y bufó sin decir una sola palabra. Su cara lo decía todo.

-¿Por qué no invitaste a Cho Chang como lo hiciste en el baile de navidad? – dijo Neville riéndose de Ginny.

Ginny dejo de bailar y reírse poniendo las manos en la cintura viendo a Neville. Ahora fue el turno de Harry de empezar a reírse.

-Hubiera sido genial pasar la fiesta de Slughorn junto a ella – dijo Harry utilizando un tono de voz como el de Luna.

Ginny le dio una patada a Harry, aumentando la risa en él.

-No la invitaste porque ya sabías que era una llorona, una…

-¿Te imaginas estar con Cho Chang en un rincón del despacho del profesor Slughorn, hablándole al oído mientras el profesor presumía sus fotos con las celebridades del mundo mágico? – le preguntó Neville a Harry.

-Cállate – le dijo Ginny dándole un puñetazo a Neville en el hombro, quien a pesar del dolor y tomándose el hombro con la mano, no dejó de reírse.

-Oh si – dijo Harry con aire soñador, Ginny de nuevo le dio otra patada.

-¿Quién es Cho Chang? – preguntó Albus levantándose del camastro de Harry para servirse limonada.

-El amor de tu padre, su primer amor, su primera ilusión, el amor de su vida.

-Ven acá – Harry atrajo a Ginny hacia él, jalándola de la cintura y ésta cayendo encima de él – tu eres el amor de mi vida, mi alma gemela, mi mundo entero – le dijo dándole besos en el cuello haciendo que Ginny empezara a reírse –lo sabes, por más patadas que me des, lo sabes.

-Lo sé, solo que me gusta patearte cada vez que mencionan a esa tipa ¡No la soporto!

-Todos sabemos que no la soportas, Ginny – dijo Neville aun sobándose el hombro.

Habían seguido contando a los niños acerca del baile de navidad en Hogwarts, hasta que Fred, los gemelos Scamander, Roxanne, Dominique y Louise llamaron a todos para seguir jugando, ya que Victorie, Molly y Lucy se habían salido a comer algo de aperitivos servidos por su abuela y tío Charlie.

Se habían quedado únicamente los dos tríos platicando en los camastros.

-Qué bueno que decidieron salir para estar con todos – les dijo Ginny a un lado de Harry.

-Siempre estamos con todos – le contestó Harry.

-Eso no es cierto, siempre están platicando entre ustedes tres- les dijo Neville.

-Claro que no.

-Claro que sí, Hermione.

-Entre ustedes tres también se la pasan platicando juntos – les dijo Ron.

-Bueno, eso lo hacemos porque nunca nos incluyen en sus cosas – dijo Neville, a lo que Ginny y Luna asintieron con la cabeza.

-¿Qué cosas? – preguntó Harry.

-Lo que hacen – le contestó Ginny.

-¿Cosas del ministerio? ¿Acaso ustedes tres trabajan en el ministerio como nosotros?

-No, pero tampoco cuentan sus cosas.

-Es cierto – dijo Luna – están hablando entre ustedes y si nos acercamos se quedan callados.

Tanto Hermione, Ron y Harry se vieron entre si y negaron con la cabeza.

-No es cierto – les dijo Hermione.

-¿Pero saben qué? No importa – dijo Ginny – sus temas son aburridos y preferimos pasarla bien cuando estamos nosotros tres juntos.

-No somos aburridos – dijo Ron.

-Pues cuando hablan entre ustedes, tienen cara de aburridos o preocupados. Desde que estaban en Hogwarts han sido así.

-Será porque no pasaron lo que nosotros pasamos.

-Tal vez – dijo Ginny dándole la razón a su hermano – pero cuando nosotros la pasamos mal al tratar de robar la espada de Gryffindor cuando ustedes se fueron a buscar los horrocruxes y cuando recibíamos castigos de los Carrows, aun así…

-La pasamos bien – terminó Luna con una sonrisa nostálgica.

-Bueno, menos cuando recibí el crucio del maldito de Amycus Carrow – dijo Neville recordando.

Ginny y Luna soltaron una carcajada y después Neville se les unió.

-¿Qué tiene eso de gracia? – preguntó Ron.

-Fue realmente chistoso – dijo Luna – vamos Ginny, tu eres buena imitándolo.

Ginny se sentó en el camastro y empezó a imitar como Neville recibió el crucio, haciendo caras chistosas. Neville y Luna no paraban de reírse, en cambio Hermione tenía una cara de espanto de solo pensarlo, Ron y Harry solo estaban serios.

-No es gracioso, Ginny – chilló Hermione.

-O sí que lo es.

-Bellatrix también me torturo en la mansión Malfoy y fue… -Ron le tomó una mano – fue…espantoso. No me gustaría que Ron ni Harry se estuvieran riendo de mí por eso.

-Tal vez ahorita no lo recordarías así, Hermione, con ese dolor. Después de que pasé por eso, Ginny y Luna estuvieron conmigo en la sala de menesteres toda la noche y lograron que ahora yo lo recuerde con gracia. Ginny había recibido cortes en la cara y a Luna la habían golpeado en una rodilla porque no quiso hincarse ante Alecto Carrow. Aun así, me motivaron a seguir adelante y no dejarnos vencer por el miedo. Ustedes estaban en una misión muy difícil y nosotros teníamos que ayudar en lo que pudiéramos.

Harry abrazó a Ginny y le dio un beso en la frente, donde Ginny tenía una pequeña cicatriz al inicio del nacimiento del cabello. Solo Harry sabía a qué se debía esa cicatriz. Ginny jamás se lo había dicho a sus hermanos, mucho menos a sus padres lo vivido ese año en Hogwarts mientras Severus Snape era el director. Obvio, Luna y Neville también lo sabían, pero guardaban el secreto de Ginny para no causarle dolor a su familia.

-¿Estás diciendo que si Harry o yo hubiéramos hecho algo diferente con Hermione, ella ahorita no recordaría esa experiencia con tanto dolor?

-Ustedes pasaron por muchas cosas durante todos los años en Hogwarts, nosotros no. Además, nosotros tenemos diferente carácter.

-¿A qué te refieres?

-A que somos más divertidos, hermanito.

-Ustedes son aburridos – dijo Luna.

-Claro que no. Nosotros nos divertimos.

-¿Cómo?

-Pues… platicamos…

-¿Del ministerio?

-Si.

-¿Y eso es divertido?

-Jugamos ajedrez mágico.

-Siempre ganas, Ron – dijo Neville – no creo que sea divertido para Hermione o para Harry.

Empezó otra canción, de inmediato Ginny se levantó a bailar y Neville se unió a ella.

-Vamos, Hermione, vamos a bailar- dijo Harry levantándose ante la cara sorprendida de Hermione.

-¿Bailar? ¿Aquí?

-Sí.

Harry le dio la mano a Hermione, ella volteó a ver a Ron quien tenía una risa medio burlona y solo se encogió de hombros ante su esposa. Ginny, Neville y Luna los animaron. Harry empezó a bailar torpemente siendo la risa de todos, hasta de los que estaban en el estanque que dejaron de hacer sus actividades para ver algo que jamás habían visto en un festejo común en la madriguera.

Harry hacia dar vueltas a Hermione y ella ya no pudo aguantar la risa, le siguió la corriente y ambos hicieron un baile un tanto extraño. James se tapaba la cara con la mano negando con la cabeza, su papá definitivamente no era bueno en el baile, no pudo evitar sentir pena ajena, en cambio todos los demás se reían y les aplaudían y hasta los imitaban como George y su hijo Fred. Cuando terminó la canción todos les aplaudieron.

-Ya ven que si podemos ser tan divertidos como ustedes.

-Sí, claro, amor, fuiste muy divertido – le dijo Ginny dándole un beso en la boca.

-Deberían acompañarnos un día a nuestro viernes social – les dijo Luna.

-¿Ese viernes del mes que salen a tomar un café? – preguntó Harry.

-¿Eso te dice Ginny? ¿Un café?

-Si – contestó Harry viendo a Ginny.

-Bueno, a veces es un café.

-Nunca ha sido un café, seriamos como ellos – le dijo Neville.

-¿Cómo ellos? ¿A qué te refieres?

-Cuando salen ustedes tres solos ¿A dónde van?

Hermione, Ron y Harry se vieron entre sí.

-Vamos a las tres escobas por una cerveza de mantequilla.

-Como cuando estábamos en Hogwarts ¿acaso van de excursión? ¿Entregaron su permiso a la profesora McGonagall?

-¿A dónde van ustedes? – preguntó Hermione.

-Los invitamos esta misma noche.

Ya por la noche estaban listos para salir. Los niños se iban a quedar en la madriguera con toda la familia. Hermione no sabía exactamente a donde irían pero se dejó arreglar por Ginny. Aparecieron los seis en una zona de muchos bares, por la tanto estaba llena de gente.

-¿Es aquí a dónde vienes cuando me dices que vas con Luna y Neville?

-Si.

-¿Por qué no me habías dicho que vienes a estos lugares?

-Ay, Harry ¿acaso tú me dices todo lo que platicas o haces con Ron y Hermione?

-No, pero…

-¿Entonces?

-No hago nada malo.

-¿Acaso estas diciendo que yo sí?

-No estoy diciendo eso.

-Llegamos – dijo Neville saludando al guardia de seguridad quien con una sonrisa los dejo pasar – es el antro muggle más exclusivo de Londres, tuvimos que hacerle un hechizo para que siempre nos dejara pasar.

-¿Usaron magia con un muggle? – preguntó Hermione sorprendida.

-Si – contestó Luna orgullosa de sí misma.

-No puedo creerlo – chilló Hermione – ustedes, ustedes deberían poner el ejemplo.

-¿Por qué? ¿Por qué soy la esposa de Harry Potter? ¿Por qué soy familiar de Ron y Hermione Weasley? ¿Por qué somos amigos de los salvadores del mundo mágico?

-No, pero…

-Aquí solo somos Luna, Ginny y Neville, y nos gusta divertirnos.

-Vamos a tomar algo – les dijo Neville guiándolos hacia la barra de bebidas.

-¿Estás enojado? – le preguntó Ginny a Harry quienes eran los últimos camino a la barra de bebidas.

-No, claro que no.

-Estas muy serio.

-No entiendo porque no me habías dicho que venias a estos lugares.

-¿Alguna vez me lo preguntaste?

-Si. Te pregunto ¿Cómo te fue?

Ginny alzo una ceja.

-De acuerdo, simplemente no me imagino a ustedes en estos lugares.

-Es porque piensas que nosotros tres somos como ustedes tres.

-No.

-Cuando te digo que tomé cerveza de mantequilla piensas que estuve en las tres escobas ¿o no?

-Pues sí.

-Pues no. Las tres escobas no es el único pub en el mundo mágico.

Empezaron a tomar bebidas muggles. Ginny, Luna y Neville tomaban probando bebidas nuevas, en cambio, Hermione, Ron y Harry solo deseaban una cerveza de mantequilla, pero como ahí no existían, pues se conformaron con tomarse una bebida baja en alcohol.

-Vamos a bailar, Harry.

-Ginny, sabes que yo no bailo.

-Hoy bailaste con Hermione.

-Y fui la risa de todos.

-Oh, vamos.

-No.

Ginny hizo un puchero con la boca y siguió tomando su bebida.

-¿Acaso bailas cuando vienes con Luna y Neville? – le preguntó Harry.

-A veces.

-Con Neville supongo.

Ginny se tomó toda su bebida de un solo trago sin contestarle a Harry, éste solo se le quedo viendo.

-Que rica esta. Deberías probarla.

-No, gracias.

-Voy a pedir otra – Ginny levantó la mano para llamar al mesero.

-Contéstame Ginny.

-¿Qué cosa?

-¿Bailas con Neville solamente?

-No solo con Neville, conmigo también – le dijo Luna con una sonrisa – en realidad bailamos los tres.

El mesero le trajo otra bebida a Ginny y ella de nuevo se la tomó de un solo trago.

-¡Vamos a bailar! – se levantó motivando a todos.

Tanto Luna y Neville se levantaron, en cambio Ron, Hermione y Harry se negaron.

El trio de plata se fue a la pista de baile y empezaron a moverse al compás de la música, en realidad la música que sonaba en ese antro era para bailar solos, sin ninguna pareja, así que se divertían moviéndose junto con toda la gente.

-Sí que se divierten – dijo Ron viendo a su hermana con sus amigos - ¿ustedes creen que deberíamos hacer esto?

-Ron, nosotros no somos así, ellos sí, no por eso debemos hacer lo que ellos hacen.

-Pero nosotros solo nos reunimos en las tres escobas y tomamos cerveza de mantequilla para platicar.

-Yo la paso bien – dijo Harry viendo a Ginny mover la cabeza de un lado a otro.

-Yo también – dijo Hermione.

-Pues…si…yo también. Pero no somos aburridos ¿verdad?

-Tal vez – dijo Hermione con una sonrisa – pero así somos. Ustedes han sido mis mejores amigos desde los once años, y a pesar de todo lo que pasamos juntos, me encanta pasar mi tiempo libre con ustedes en un lugar tranquilo y platicando de muchas cosas.

-Sí, tienes razón, amor.

-Toda la razón, Hermione.

Al final, cada trío había pasado por diferentes situaciones haciendo que su amistad fuera creciendo conforme al tiempo. Tenían diferentes costumbres pero no por eso uno era mejor que otro. Así eran felices y se respetaban y valoraban cada uno de ellos.


Muchas gracias a todos por su buenos deseos y por sus comentarios. Gracias también por seguir recibiendo notificaciones de alerta y favoritos. Después de tanto tiempo aun seguimos emocionándonos con historias de Harry Potter.

Saludos a todos.