Descargo de Responsabilidad. Skip Beat ni sus personajes son míos, son de la fabulosa Yoshiki Nakamura
Para los curiosos las canciones son
You learn de Alanis Morissette
Love me like you do - Ellie Goulding. Escuchando esa canción fue que se me ocurrió esta historia así que tenía que usarla en algún momento XD
Ninguno noto los pequeños cambios en el apartamento desde que comenzaron las prácticas de baile. Eran pequeños cambios aquí y allá. La cocina ya no parecía un lugar estéril e inmaculado en el que un alma jamás hubiese puesto un pie. Los utensilios habían sido cuidadosamente reorganizados por los dos sin que el otro lo notará. Ella para tener a mano lo que más utilizara, él para facilitarle el acceso a todo y evitarle cualquier accidente. Después de todo era su cocina no la de él por más que ella lo contradijera.
La nevera ahora estaba permanentemente abastecida con algo más que botellas de agua. Dios no permitiera que Kyoko la encontrara vacía, porque novio o no, era como firmar su sentencia de muerte. Siempre había gardenias frescas en el florero de la mesa baja del café y en el de la repisa de la cocina siempre había un bonito manojo de margaritas o no me olvides.
La esencia masculina antes claramente reconocible ahora se mezclaba con las sutiles notas de mimosa. Los libretos de él con los libros de estudio de ella mezclados en la mesa, atrás quedaron los tiempos en que los libretos eran exhaustivamente organizados de manera casi clínica. El celular rosado reposando en la mesa de café y la manta de algodón egipcio acomodada en el brazo del sofá especialmente dispuesta por Ren desde la primera vez que Kyoko se quedará dormida mientras estudiaba demostraban la clara presencia femenina.
Ninguno lo noto pero el solitario apartamento fue adquiriendo vida. Con el paso de las semanas, se había convertido en su refugio, su lugar feliz, donde podían ser ellos, su pista favorita.
Había trascurrido casi una semana desde el baile y ella aún a veces pensaba que todo se trataba de un sueño, pero entonces sucedía. Las llamadas para saber cómo iba su día, para recordarle cuanto la amaba, el robo de minutos de sus agendas para almorzar juntos o simplemente se trataba de un roce o beso robado cuando se encontraban en los pasillos de LME. Lastimosamente a eso se limitaron sus encuentros entre sus exámenes finales y sus trabajos hasta tarde, solo quedando el consuelo de las llamadas de buenos días y buenas noches.
La prensa rosa por supuesto especulo sobre ellos y su relación pero estos últimos no lo confirmaron, ni lo negaron. Pero fue toda una revelación que muchas de las publicaciones afirmaran que era una relación que se veía venir e incluso muchos de sus fans les desearan la mejor de las suertes.
Finalmente llego el viernes y una vez más estaba de pie frente a la puerta de su departamento. Estaba nerviosa y casi dio un brinco cuando su teléfono vibro, lo abrió y leyó el mensaje
Perdón Stellina mia la sesión se retraso llegó en una hora, siéntete como en casa. Te amo.
Kyoko entro con la tarjeta que el mismo Ren había insistido en que tuviera y siguió hasta su habitación a dejar sus cosas, había estado muchas veces aquí, había incluso dormido allí, pero ahora iba a pasar la noche en la casa de su novio un bonito sonrojo se apodero de sus mejillas mientras trataba de deshacerse de las imágenes que se dibujaban en su mente.
Reflexiono sobre el largo camino que había recorrido y que finalmente la había traído hasta aquí. Puso su corazón y todo su ser en la línea y como resultado obtuvo más de lo que alguna vez espero. A veces sentía miedo de que todo su pequeño mundo feliz fuera de pronto a desaparecer, entonces recordaba todos sus momentos juntos sus bailes, sus citas, sus palabras, sus gestos y cada pequeña acción que le demostraba que haría lo que fuera por ella. Porque él se lo dijo y ella en el fondo siempre lo supo que él también quería monopolizar su tiempo y sus sonrisas, que quería ser el pilar y la fuerza en la que ella se pudiese apoyar, que estaría allí para apaciguar sus miedos y compartir sus sueños.
Kyoko ahora lo entendía. El muro que había construido para que la mantuviera a salvo de volver a ser herida, para proteger su frágil corazón también había evitado que disfrutará y viviera su vida al máximo. Había muchas cosas que podía perder pero eran muchas más las que podía ganar.
Se ducho y se cambió con calma para luego dirigirse a la cocina y comenzar a buscar los ingredientes para preparar la cena. Estaba en medio de los preparativos cuando decidió que un poco de música le haría bien. Y fue así como se sumergió en su pequeño y privado mundo donde sus manos se movían solas y se unían a ingredientes y utensilios en obra única y exquisita, mientras el resto de su cuerpo se perdía en el ritmo de la música y cada nervio cobra vida, sintiendo la adrenalina fluir por todo su cuerpo, dejando su alma a flor de piel.
Ren abrió la puerta y no pudo más que pensar en cómo se podría acostumbrar a llegar a casa con Kyoko esperándolo. El olor de la comida y la música sonando invadió sus sentidos. Estuvo tentado a llamarla pero decidió en contra de ello. Se quitó los zapatos y sacándose la chaqueta la dejo en la entrada. Camino silenciosamente hacia donde estaba seguro la encontraría.
Sus ojos brillaron con fascinación y una sonrisa se dibujó en su rostro al verla en la cocina bailando como lo había hecho algunas noches atrás, solo que esta vez su baile estaba acompañado por su interpretación de la canción mientras usaba una cuchara como micrófono. Reparo en su apariencia, descalza y con un par de coletas danzando en su cocina, la escucho cantar en perfecto inglés y fue entonces que noto lo acertada de la letra de la canción. De todas las cosas buenas, tristes y malas de sus vidas habían aprendido, cuando reían, cuando lloraban, cuando gritaban, cuando amaban.
Para él Kyoko siempre había sido una fuente de fascinación y asombro, pero verla tan libre hizo su corazón brincarse un latido. No había suficientes palabras en el mundo para expresar cuanto la amaba.
La canción llego lentamente a su fin y ella seguía sin percatarse de su presencia, entonces decidió sacarla de su burbuja
-Tienes una voz hermosa -dijo Ren recostado en la entrada de la cocina
-Ren, ¿Cuánto tiempo llevas allí? - respondió sonrojándose
-Suficiente para ver ese pequeño espectáculo, me podría acostumbrar a esa bienvenida
-Ren deja de molestar - dijo mientras su sonrojo se tornaba un tono más oscuro
-Solo si me das mi beso de bienvenida - menciono con una sonrisa picara
-...
-¿Tu novio no merece un beso después de su largo y agotador día de trabajo?
Kyoko jugueteo un momento con su cabello y luego sujeto a Ren de la camisa para traerlo a su altura y empinándose para acortar la distancia que los separaba deposito un tierno beso en sus labios.
-Bienvenido
-Estoy en casa. Y si, definitivamente podría acostumbrarme a esto - dijo abrazándola por la cintura y atrayéndola más hacia a él, para reclamar nuevamente sus labios. Era un beso inocente de esos que se dan de bienvenida o despedida a la persona amada que rápidamente escalo en algo más básico y necesitado. Las manos de ella enredándose en su pelo, las manos de él viajando por la cuerva de su cintura y sujetándola con fuerza contra su cuerpo.
Cuando se separaron ambos estaban faltos de aire. Las piernas de Kyoko amenazando con fallar en cualquier momento. Y su rostro se coloreaba de un bonito rojo que hacia el corazón de Ren latir desenfrenado
Ren retomo un poco de su autocontrol y le dio un beso más antes de disculparse para ir a ducharse y ponerse algo mas cómodo.
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Ren estaba sentado en la barra de la cocina estudiando uno de sus libretos
-Sabes que no necesitas cocinar ¿cierto?, siempre podemos pedir algo – dijo levantándose y abrazándola por la cintura a lo que ella dio un pequeño salto pero no se apartó del refugio de sus brazos
-Corn sabes que tengo un cuchillo en la mano ¿cierto?
-¿Puedo ayudarte?
-La última vez que ayudaste tuvimos que pedir un domicilio
-Eso no fue mi culpa.
-Entonces ¿de quién? – giro dedicándole una mirada desaprobatoria
-Tal vez fue un poquito mi culpa
-¿Kuonnnnnnn?
-Ya, ya pero ¿porque están la azúcar y la sal en dos tarros iguales?
-Y me preguntas a mí, es tu casa
-Pero tú eres la única que cocinas
-Eres imposible
-Y aun así me amas – dijo robándole un beso
-Si aun así te amo, ahora fuera de mi cocina
La cena fue amena, conversando de una cosa y otra sobre sus respectivos trabajos, fue entonces que Kyoko noto que lo que siempre había atribuido como Ren tomándole el pelo no era más que una forma de coquetear con ella y esa pequeña pieza de nueva información hacia su corazón sentirse ligero dentro de su pecho.
Kyoko bebía su té cuando Ren decidió traer a colación un tema que le venía dando vueltas del día del baile cuando escucho algo por casualidad
-Kyoko me puedes explicar cómo es eso que eres parte del elenco de Kimagure Rock
Kyoko se ahogó con el té y cuando por fin se recuperó con la ayuda de Ren de su ataque de tos los colores se le drenaron del rostro, se removió incomoda y sin mirarlo a la cara murmuro algo
-Soy…po
-No te entendí Stellina
-Yo soy Bo…el pollo
-Ren la miro incrédulo por un par de segundos y luego estallo en carcajadas incapaz de detenerse
-Yo sé que no es como si fuera el más importante de los trabajos, pero no tienes que burlarte de mí- un aura oscura la rodeaba
-Lo siento Stellina, de verdad nunca me burlaría de tu trabajo, todos los trabajos son importantes, es solo que no puedo creer que ya te había confesado mis sentimientos y no me di cuenta
Algo hizo click en la mente de Kyoko y su rostro se tiño de un rojo vino
-Esa…chica…era….
-Si Kyoko la chica de la que le hablaba al pollo eras tú, siempre has sido tú.
-No lo sabía,…nunca pensé
-Lo se
-¿No estás enojado?
-Sorprendido la verdad, pero enserio nunca pensaste que la chica de la que hablabas podías ser tú ¿con cuantas chicas de secundaria me ves tratar?
-No, ahora que lo pienso…-dijo luciendo avergonzada
-Te amo con todo y ese despiste
Kyoko se sonrojo 10 tonos de rojo
-no soy despistada- respondió haciendo un puchero
-Lo que tú digas amor, lo que tú digas
Algún tiempo después los dos estaban sentados en la sala repasando una de los guiones de Kyoko
-Será mejor que tomemos un descanso
-Seguro, ¿quieres que te traiga algo de beber? – pregunto Kyoko
-Si no es mucho inconveniente
-Aquí tienes – dijo de regreso pasándole una botella de agua
-Kyoko yo me preguntaba ¿cómo te fue en el aeropuerto esta mañana?
Flashback
-Los voy a extrañar
-Y nosotros a ti cariño
-Pero de qué hablan mujeres si nos volveremos a ver en un par de meses
Kyoko y Julie dejaron escapar las risas, sin embargo para el ojo observador de Kyoko no pasó desapercibido el rastro de tristeza en la mirada de Julie
-Mamá, Kuon…
-Lo se cariño, sé que volverá a nosotros cuando esté listo, pero realmente quisiera poder abrazarlo sin reservas, sin tener que escondernos como si se tratara de algo prohibido.
-Me pido que les dijera que los ama muchísimo y que pronto llegara el momento, que no desesperen.
-Asegúrense de no olvidarse de este par de viejos y no esperen mucho para darnos nietos
-MAMÁ, pero que cosas dices – dijo Kyoko sonrojada
-Pues querida no me estoy haciendo más joven con los días
En esos momentos su vuelo fue anunciado.
-Nos vemos en un par de meses cariño. Por favor cuida de Kuon por mí.
-Hasta pronto papá, mamá. No tienen de que preocuparse. Tengan feliz viaje
Kyoko sabía que esa era la manera de Ren de preguntar por sus padres. No tuvo la oportunidad de despedirse y el aún tenía una meta que cumplir antes de sentirse digno de regresar a su lado. Sus fantasmas no desaparecerían de la noche a la mañana, compartir el peso de sus pecados y los fantasmas que lo cazaban aligero su carga, pero aún estaban allí y eran cosas que solo él podría enfrentar. Ella mientras estaría esperando el día en que el pudiese perdonarse y regresar a aquellos que lo estarían esperando con los brazos abiertos.
-Muy bien, mamá casi no me deja ir, parecía que hubiese olvidado que nos volveremos a ver en un par de meses. Ellos lamentan que no se pudieran despedir.
-Soy un hijo terrible ¿cierto? – dijo con la mirada pérdida
Ella aparto un poco los cabellos de su rostro y él la miro a esos ojos dorados que tanto lo cautivaban
-Tú estas trazando tú propio camino para volver a su lado y ellos lo saben y lo aceptan.
-Te amo tanto
Kyoko aún no se acostumbraba a escucharlo decir que la amaba, así que un notorio sonrojo se apodero de sus mejillas.
-Yo también
-Tú también qué- dijo Ren molestándola
-Corn
-Vamos Kyoko-chan dilo
-Corn….yo también te amo
Ren la levanto del sofá y guiándola a un espacio despejado de la sala le pregunto
-¿Bailarías conmigo?
-Siempre.
Él la abrazo fuerte contra su cuerpo como lo hacía cuando bailaban tango. Sus cuerpos se movían como uno, reconociendo el tacto y los movimientos del otro. Se fundieron bajo el ritmo de la música, el resto del mundo olvidado. No existía nada más solo él y ella.
Ren la levanto del piso y la hizo girar en el aire mientras ella le sonreía, él se permitió devolverle la sonrisa que solo ella podía poner en su rostro. Perdido en su sonrisa y sus ojos llenos de fascinación y amor recordó la primera noche cuando ella le pidió que le ayudara a bailar, nunca podría olvidar cuando ella le dijo baila conmigo. Ahora se movía con tanta gracia y maestría que si no fue porque el mismo fue víctima de sus pisotones jamás creía que era irremediablemente mala cuando iniciaron esta travesía.
Cruzo sus dos brazos sobre su cintura y ella los utilizo como soporte para separar un poco su torso y dejarse caer hacia atrás haciendo un medio circulo para volver a su postura anterior, Ren tomándola de las manos la separo de él sin romper el agarre y la hizo girar hacia su costado, para luego con giros envolventes traerla hacia sí y terminar el movimiento con una profunda inclinación. Sus miradas se perdieron en la del otro y recuerdos de aquellas noches no muy lejanas se dibujaron en sus mentes, noches llenas de palabras no dichas, de promesas silenciosas, de descubrimiento, noches de pesadillas calmadas por el olor a mimosas de la piel de ella y canciones que hablaban de hadas y los verdaderos deseos del corazón.
Él la levanto nuevamente en el aire sujetándola de la cintura y ella giro con la gracia y delicadeza de un ser etéreo que a ella le causaban tanta fascinación, una, dos, tres veces, su risa llenando el aire. Recordaron sus inseguridades, sus esperanzas, sus pequeños detalles y avances, una nota, un desayuno, unas flores, una invitación, un mensaje, un apodo, un cumplido, una comida caliente, una primera cita, un beso robado.
Ella deslizo su mano sobre la piel desnuda de su brazo y se abrazó a él. Levanto su otro brazo con fuerza y lo puso en su hombro para dejarse guiar por él hacia el siguiente movimiento. Esta cercanía les recordaba noches de tango, donde el roce de su piel se hacía insoportable, donde ese tipo de baila se convirtió en una dulce tortura a la que ninguno de los podía ni quería renunciar porque era el único momento donde se permitían perder el control.
Ren la envolvió en sus brazos y pronto estuvieron frente a frente, la música olvidada y pronto sus labios se sellaron en un beso donde cuidadosa pero fervientemente exploraban la boca del otro, Kyoko era una rápida aprendiz, Ren la sintió imitando los movimientos de él para explorar su boca y quiso dejar escapar un ronroneo de placer. En el calor del beso ninguno reparo en el hecho que Ren la hubiese levantado para ponerla a su altura y ahora ella tuviera las piernas enlazadas en su cintura. Ella deslizaba sus manos sobre su sedosa cabellera. Él por su parte acariciaba su espalda y pronto estuvo dibujando patrones sobre la piel desnuda debajo de la tela de su blusa. Kyoko sintió sus músculos contraerse con la necesidad, pero también tuvo miedo.
Ren pudo notar la duda en Kyoko y maldijo por dejarse llevar. Y separándola de él la dejo en el piso,
-Será mejor que paremos aquí.
Vio una mirada de tristeza pasar por los ojos de Kyoko y pudo adivinar su tren de pensamiento cuando ella le esquivo la mirada
-Kyoko mírame.
Ella no lo hizo y el tomándola de la barbilla la obligo a hacerlo
-Dios sabe que te amo y que te deseo con todo mí ser pero no pienso obligarte a hacer nada que no quieras.
-No es que no quiera – dejo escapar Kyoko antes de detenerse tornándose un tono de rojo que no parecía muy saludable
Ren no pudo ocultar su sorpresa
-Es solo que me da miedo –agrego en voz baja
-No tienes porque stellina, llegaremos allí poco a poco, a su tiempo – dijo dándole un beso en la frente – Te amo lo sabes
-También te amo
-¿Qué tal una película?
Los dos se acurrucaron en el sofá arropados por la manta de algodón egipcio que allí reposa mientras veían Silver Linings Playbook. Fue difícil concentrarse en la película con los besos robados, las cosquillas y la cercanía en general.
La película pronto término y aún acurrucados con Kyoko recostada sobre su pecho le dijo
-Sabes estoy feliz de que lo pidieras
-Mmm – pregunto ella apretándose contra su pecho ¿Qué cosa?
-Que bailara contigo
"La danza es el lenguaje secreto del alma"
FIN
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NA. Gracias mil a todos los que me acompañaron en Baila conmigo que fue mi primera aventura en el mundo del fanfiction. Un final un poco abierto pero como dice alguien que conozco "la idea del final es dejar saber que la vida de los personajes sigue aun cuando nuestra historia llega a su fin". Gracias especial a Tachan por lidiar con mi loquera y por convencerme de publicar la historia.
A los lectores fantasmas que se andan por allí, no saben lo que los comentarios significan y el aliento y alegría que dan. Esta comunidad crece no solo con el aporte de los que escribimos sino también con los comentarios de los lectores. Gracias mil a ustedes también
Como nota final y personal sean felices, bailen como si nadie los viera y únanse a una causa, allí afuera hay muchísimas causas que necesitan su apoyo
Hasta la próxima
