Amor Inesperado Capítulo 38
"Pétalos rojos"
Hola chicos! Los extrañé! pero ya estoy de vuelta :3
Quiero informarles que a partir de ahora estaré subiendo caps un poco cortos, pues no me da el tiempo suficiente para escribir y editar :( así que serán más capítulos de esta historia, aunque no se sorprendan si de repente venun capi así super largo ajaja a veces me entra la inspiración y escribo cosas que no esperaba (casis iempre cuando me dejan muchos reviews con sugerencias, melleno de ideas super locas y queda algo super wow haha) Asíq ue ya saben qué hacer para darme ideas e inspirarme ;) :P jeje Bueno, sin más que decir (al final les puse algunas otras cositas) los dejo con el capítulo, cuyo contenido es exclusivo sobre sakura y Fye en esta ocasión :) ya el próx capítulo estará enfocado en todos, asi como un tutifruti de todo hahaha
Bueno ya los dejo leer, espero sus críticas y comentarios!
/ADVERTENCIA/
Este capítulo contiene escenas de sexo altamente explicitas. Si eres menor de edad no leas esto. Gracias :)
Al día siguiente Sakura y Fye le dan a Daisuke sus obsequios.
La castaña continúa el cuadro que pintaba y el rubio se fue a trabajar. Una rutina ya establecida que comenzaba a cansarlos, pero ella no se imaginaba lo que su esposo le tenía preparado para esa noche…
—¿A dónde me llevas? — preguntó entre risas, pues su querido rubio caminaba con ella entre los pasillos del castillo. Dieron tantas vueltas que simplemente se perdió y comenzaba a cansarse un poco.
—Ya lo verás— rio ante la impaciencia de su mujer.
—¿Falta mucho? — soltó un quejido de cansancio.
—No amor, aquí es— y tomándola de la mano caminó con ella hasta unas puertas muy altas que daban a… ¿Una terraza?
—Wow…— exclamó maravillada al ver ese escenario ante sus ojos.
Frente a ella había una mesa para dos, acoplada y decorada especialmente para una cena romántica.
Miró hacia arriba y no vio más que el hermoso cielo nocturno bañado en estrellas, finalizando con unas bellas e imponentes montañas nevadas.
Un paisaje simplemente perfecto pero… no hacía frío, ni siquiera sentía que el viento corriera a pesar de que los pinos se movían al leve compas del aire.
—Rodeé este lugar con un campo, así no tendrás frío. Vamos— la rodeó con un brazo por la cintura, llevándola a la mesa.
—Esto es hermoso, muy hermoso y romántico. Me recuerda tanto a cuando me pediste matrimonio— suspiró totalmente enamorada.
El ojiazul la miró unos segundos, contemplándola y admirándola. Podía ver que ella seguía amándolo igual o más que antes… lo mismo sentía él.
—Amor— dijo de pronto, tomando su mano femenina y delicada. Ella lo miró extrañada —Te Amo— besó el dorso de su mano con mucho amor.
Ella se sonrojó muy levemente.
—Te Amo— respondió, pero ahora con un beso que dejó fascinado al rubio.
Ambos cenaron unos deliciosos platillos preparados especialmente por él.
Conversaron amenamente hasta que cierto rubio comenzó a bromear con su esposa, logrando que se retorciera de risa. Amaba hacerla reír, su risa era música para sus oídos y también una muestra de su felicidad.
—Sakura— de pronto se puso algo serio.
—¿Si? — dejó de reírse al notar su tono de voz.
—¿Eres feliz?
La castaña alzó ambas cejas en señal de sorpresa.
—Quiero decir, ¿No te arrepientes de haberte casado conmigo? Porque… no sé… cuando luchamos contra Fei Wong Reed la última vez…— desvió la mirada un poco —…todos pensaron que tú y Syaoran estarían juntos, incluso yo tuve que hacerme a la idea a pesar de no estar seguro de lo que sentía por ti… y a veces me pregunto por qué no fuiste en contra de las reglas para estar con él. A veces me pregunto… si estás conmigo porque no pudiste estar con él…
—Basta— dijo en voz baja, triste.
El rubio la miró a los ojos y se arrepintió de todo lo que dijo. No planeaba hacerlo, definitivamente no, pero no supo por qué todas esas palabras salieron de su boca de esa manera. Tal vez era algo que no podía guardarse más y muy en su interior deseaba aclarar.
—Fye, creo entender tus dudas y no te culpo— tomó su mano entre las suyas —Pero lo que ha pasado entre nosotros es más fuerte que cualquier cosa, más fuerte que nada, así es nuestro amor. Además… yo me enamoré de ti, no fue una decisión que tomé como último recurso— meneó levemente la cabeza —Sino un sentimiento que nació desde lo más profundo de mi ser. Te amé, te amo y te amaré. Simplemente me enamoraste con tus encantos, Fye D. Flowrigth— pellizcó su mejilla, juguetonamente y aligerando un poco el ambiente pesado que se había formado —Y lo sigues haciendo día con día…— se acercó un poco a él hasta que el aliento de ambos se mezclaba sutilmente, sintiendo a milímetros la piel del otro sobre sus suaves labios.
El rubio no resistió la tentación y acortó la distancia en un segundo, besándola tranquilamente, pero con mucho sentimiento.
—Discúlpame por mencionarlo a estas alturas— sonrió de lado, algo apenado —Pero no podía guardarme eso— se encogió de hombros.
—Es otra cosa que me gusta de ti: eres completamente sincero conmigo— le sonrió ampliamente —Y a decir verdad… yo también tengo algo que he estado pensando y tampoco quiero callarlo más…— desvió la mirada, algo nerviosa por lo que estaba por decir.
—¿Qué es? — se alarmó un poco ¿a caso ella dudaría de su amor?
—Es sólo que… cuando nos hicimos novios me dijiste que…— empezó con rodeos, no sabía cómo ir directo al grano —…nunca antes habías tenido novia— lo miró a los ojos esperando alguna reacción por parte de él, pero nada… sólo la miraba.
—Así es ¿Qué sucede con ello? — preguntó como si nada, no entendiendo el verdadero motivo tras la pregunta.
—¿En verdad nunca habías tenido novia? — puso ambos codos sobre la mesa, acercándose más a él y mirándolo inquisitivamente.
El ojiazul contuvo una carcajada. ¿A caso estaba celosa?
—¿No me creíste? — alzó una ceja, estaba divirtiéndose mucho con esto.
—Pues…— se puso nerviosa —Amor, eres muy guapo y tienes un millón de cualidades y virtudes. Todas las chicas del reino debieron haber estado enamoradas de ti— hablaba tranquila y segura de sus palabras.
—Bueno, ahora que lo mencionas…— se rascó una mejilla, incómodo —…Tuve una admiradora— se encogió de hombros. En realidad había tenido cientos, pero esa fue la más notoria —Ella se coló al castillo un par de veces y me dio algunos sustos.
—¿Cómo los de Nakuru? — mencionó sumamente celosa.
—Mmm… no tan fuertes— se puso muy nervioso.
—Ya veo— murmuró, mirando el piso con mueca de enfado.
—Pero no te preocupes amor, no dejé que ninguna mujer se acercara a mi vida hasta que te conocí— tomó su mano con delicadeza —Recuerda que eres mi única princesa— besó suavemente el dorso.
—Entonces… ¿El beso que nos dimos la primera vez… fue la primera vez de ambos? — lo miró con inocencia.
—Claro que sí— sonrió enternecido —Has sido la única en mi vida.
A la ojiverde se le escapó una lágrima debido a las emociones.
—Te Amo— dijo muy feliz —Y esta cena fue espectacular— se acurrucó a un lado del rubio, buscando calor en uno de sus brazos.
—Te tengo una sorpresa más— añadió con una sonrisa de oreja a oreja.
—¿Otra? — se sorprendió —¿Qué es? — preguntó emocionada.
—Vamos— se puso de pie y la ayudó a hacer lo mismo. Tomó su mano y juntos se dirigieron a su habitación, pero antes de entrar, él le cubrió los ojos con una banda —No vayas a abrirlos— le pidió al oído.
Ella muy obedientemente asintió y fue guiada por él hasta atravesar otra puerta.
—¿¡Q-qué haces? — se puso nerviosa la sentir que la desnudaba despacito.
—Es parte de la sorpresa— contuvo sus ganas de besarla y comérsela en caricias y besos.
Ya cuando estuvo por completo desnuda, la tomó en brazos y la metió a la bañera con agua tibia, muy relajante.
Ella soltó un suspiro de satisfacción. Fye le dijo que se quitara la banda y ella lo hizo, llevándose una enorme sorpresa:
Todo el baño estaba iluminado solamente por pequeñas velas, había pétalos rojos desparramados por todo el lugar incluyendo la bañera y todo el ambiente desprendía un aroma sumamente relajante.
—Fye…— lo miró asombrada —Es hermoso.
—Me alegra que te guste.
—¿Pero..? — dudó al verlo aún vestido y fuera de la bañera —¿No vas a entrar conmigo? — se sintió un poco avergonzada, aunque sinceramente se había excitado con sólo sentir cómo la desvestía.
—Paso por paso mi amor— la miró divertido, pues sabía que ya le urgía estar con él, pues él mismo se sentía de esa manera, pero quería hacerla disfrutar mucho, se lo debía.
Entonces se sentó en el borde de la bañera y comenzó a darle un masaje en los pies. Ella suspiró con gran alivio.
—¡Gracias amor! — dijo muy feliz, pues cuánto deseaba un masaje así.
—Sólo relájate— le dijo cariñoso.
Terminó con un pie y comenzó con el otro, hasta que sus caricias comenzaron a ascender poco a poco: sus piernas, su vientre (ahí se detuvo y depositó un par de besos cariñosos), su pecho, su cuello y finalmente sus labios.
Se sorprendió, pues él mismo se había propuesto llevar las cosas con calma, pero fue el primero en asaltar esos labios rosas tan suculentos, besándolos casi con desesperación y es que Sakura siempre había sido una adicción para él.
—Fye…— soltó un gemido al verse llena de sus besos y caricias.
La bañera era muy amplia y fácilmente cabían más personas, así que el rubio se separó un momento de ella para desvestirse y meterse a la bañera. Sakura lo observó fijamente, viendo cómo se despojó de cada prenda sin poder desviar la mirada, aunque eso sí, se sonrojó como nunca y más cuando se quitó aquella prenda que lo separaba de ella para tener intimidad.
—¡Oh santo cielo! — pensó totalmente azorada, ahí si desvió la mirada, a pesar de que se trataba de su esposo, el único hombre con el que ha compartido mas de cien veces este tipo de relación íntima.
Lo recibió gustosa dentro de la bañera y él se acomodó fácilmente detrás de ella para que recargara su espalda sobre su pecho fuerte.
Ella no pudo evitar soltar un suspiro al sentir cierta parte del rubio, ya despierta, presionando contra su espalda baja. Simplemente era una sensación excitante.
El ojiazul la apretó contra su cuerpo, sintiendo como si una descarga eléctrica lo llenara de pies a cabeza cada vez que ella gemía levemente con cualquier caricia. Definitivamente estaba más sensible que nunca y esto no lo desaprovecharía.
Aprovechando que estaba con Sakura entre sus piernas, comenzó a acariciar su vientre y sus piernas, sacando la vuelta a ciertas partes.
—Qué te parece si hoy intentamos algo nuevo…— susurró a su oído, con voz ronca y llena de pasión contenida.
—S-sí— respondió tartamudeando no por inseguridad, sino por el placer que sentía con esas simples caricias inocentes.
Fue entonces que el mago descendió su mano derecha lentamente hasta cierta parte sensible de la joven, y con sus traviesos dedos comenzó a acariciar.
Un gemido escapó de su boca; se mordió el labio inferior, sus mejillas estaban más ruborizadas que nunca mientras que esas constantes caricias en su entrepierna la llenaban de sensaciones nuevas para ella.
La castaña recostó su cabeza sobre el hombro de su marido y éste de inmediato asaltó su boca con sus labios hambrientos.
Segundos después y sin detener su mano derecha, ascendió su mano izquierda hasta detenerse en uno de los senos de la castaña, apretándolo con tierna pasión, mientras su lengua exploraba su boca, robándole el aliento.
Su espalda se arqueó al sentir cómo fácilmente alojaban un par de dedos en su estrecha vagina.
—¡Oh!… Fye…
—Me encanta verte así— gruñó sobre su oído, apretándola más contra él, sintiendo cómo se retorcía de placer sobre su pecho musculoso.
Aumentó la intensidad de sus caricias, pero no fue necesario mucho tiempo, pues debido a la alta sensibilidad que tenía en esos meses, la joven se arqueó al sentir oleadas intensas de placer.
Ante esto, cierta parte del cuerpo de él, palpitó con fuerza, deseando sentir el mismo éxtasis que su esposa; así que en un movimiento rápido y cuidadoso ya se encontraba sobre ella, devorando sus labios en un apasionado beso, sin dejar de recorrerla con sus manos casi con desesperación.
¡Quería hacerla suya ya! Pero dentro de la tina era algo incómodo debido a su estado.
—Sakura… vamos a la cama— pidió en un gemido al sentir como ella levantaba sus caderas y rozaba con su entrepierna la de él. Esto lo volvió loco.
Ella asintió con la mirada nublada en pasión y pronto el rubio salió de la bañera con ella en brazos.
Entraron a la habitación y Sakura se llevó otra gran sorpresa. El cuarto estaba igual que el baño, cubierto de pétalos rojos y había velas por doquier; la cama estaba lista para recibirlos a ambos en ella.
Le recordó un poco a su luna de miel y quiso decirle a su esposo lo mucho que le estaba gustando todo eso, pero sus labios fueron asaltados de nuevo por los de él al estar ya sobre el lecho matrimonial.
—No sabes cuánto te he extrañado— se detuvo unos segundos para acariciar su suave rostro y mirarla a los ojos.
—Yo también a ti mi amor— respondió inundada en ternura y pasión a la vez.
Sin decir más, el rubio continuó con su juego de caricias y besos, provocando gemidos y suspiros en su esposa.
La recorrió con sus manos por completo hasta detenerse nuevamente en aquella zona intima. Sonrió al ver que la espalda de ella se arqueaba con tan sólo sentir cómo él introducía un dedo entre los pliegues de piel de su intimidad, acariciando ese pequeño botón que estaba más que excitado.
Ella se arqueó en placer, suspirando y gimiendo debido a las ya expertas caricias de su marido; pero luego pasó algo por su mente… sólo ella estaba recibiendo tales caricias y sensaciones, mientras que su esposo…
Se atrevió a mirar hacia abajo, sonrojándose al ver la fuerte excitación en él, quien seguro se aguantaba por tan sólo hacerla sentir más.
Lo dudó unos segundos, pero finalmente se atrevió a hacerlo; algo que nunca antes había pasado por su mente hacer, pues ella y Fye siempre habían sido algo pudorosos en cuanto a eso, pero ahora podía ver de lo mucho que se habían perdido.
Sí, lo haría. Estaba decidida.
Venció su timidez y dirigió una mano hacia la entrepierna del rubio, éste se sorprendió sobremanera ante la caricia.
—Oh… Sakura…— gimió aún dentro de su sorpresa.
—Quiero que sientas… lo mismo que me haces sentir— lo miró a los ojos con mucha vergüenza, pero la sonrisa seductiva de él la tranquilizó, animándola a proseguir —Si hago algo que no te guste sólo detenme. Yo… realmente no sé cómo hacer esto…— desvió la mirada con mucha vergüenza.
—Sólo hazlo…— sonrió de lado.
Sakura abrió los ojos grandemente al ver cómo las mejillas de su amado esposo adquirían un tono rosado muy enternecedor. Ahí se dio cuenta de que no era la única que sentía cierto nerviosismo y vergüenza.
Ella alzó su mano libre hasta la nuca de él, atrayéndolo en un apasionado beso mientras que su esposo seguía estimulándola con sus dedos en aquella zona.
Lentamente y con algo de torpeza comenzó a acariciar de arriba abajo con suavidad, sintiendo por primera vez entre sus manos el grosor de aquella parte y lo suave que era.
Inmediatamente se puso casi morada ante sus pensamientos, pero éstos se dirigieron de nuevo hacia aquella parte que trataba de estimular. Ciertamente era difícil concentrarse con las sublimes caricias que él le proporcionaba en su intimidad, pero aún así continuó masajeando su miembro, a veces con suavidad y otras veces con algo de fuerza, notando cómo el gemía ante los cambios.
Siguió recorriendo la virilidad de su esposo en su total longitud, mientras éste cerraba los ojos ante el placer, sin dejar de besar uno de sus senos y tampoco su otra mano ocupada y concentrada en frotar su clítoris.
Después de unos momentos de tantas caricias y nuevas sensaciones, ambos sentían la impetuosa necesidad de ser uno, de estar unidos.
Por primera vez, el rubio notó lo pequeña que era su esposa en comparación a su propio cuerpo. Sin tomar en cuenta de que ella está embarazada, puede notar cómo es sumamente frágil y sensible ante sus caricias. Esto lo volvía loco. Era suya, sólo de él.
El mago la rodeó con ambos brazos, atrapándola en un dulce abrazo a pesar de su ardiente pasión que gritaba por salir, ella hizo lo mismo, rodeando su cuello con ambos brazos. Se miraron a los ojos unos instantes.
—Te Amo…
—Te Amo…
Dentro de su propio lenguaje esto era una señal de que ambos estaban de acuerdo con lo que venía.
El rubio trató de acomodarse entra sus piernas, intentando no dejar todo su peso sobre ella, pero aún así…
—Lo siento… estoy muy grande…— murmuró avergonzada, pues su barriguita no les daba la comodidad que ambos necesitaban.
—No, estás perfecta— besó sus labios y luego la volteó de costado para después ponerse detrás de ella, rodeándola con sus brazos mientras movía sus caderas hacia las femeninas.
Inevitablemente soltó un gemido de satisfacción al sentirlo tan cerca pero aún fuera de ella. Así que onduló sus caderas, haciéndole ver que necesitaba ser penetrada ¡Ya!
El rubio sonrió, amaba que su esposa lo deseara tanto como él a ella, así que deslizó la punta de su pene a lo largo de la línea vaginal, frotando su piel contra la de su amada esposa en un delicioso vaivén de caderas.
—Fye…— murmuró algo… ¿Molesta?
El rubio soltó una risilla y ella se sonrojó mucho.
—Lo siento, mi princesa— susurró a su oído.
No necesitaba estimularla más, su amada estaba muy húmeda y él ya la deseaba con desesperación, así que guió su miembro a la flor íntima de su esposa, penetrando poco a poco y sin retroceder.
Ambos gimieron, sintiendo cómo la unión de sus sexos era simplemente perfecta. La vagina de Sakura se amoldaba perfectamente al grueso miembro del emperador, cuyas caderas se empezaron a mover con rapidez y fuerza. Ambos se deleitaban con la fricción que hacían sus cuerpos.
—Te Amo Sakura— gruñó en su oído, mordiéndolo levemente sin dejar de penetrarla una y otra vez.
—Te a…¡Oh! — sus palabras fueron sustituidas por un fuerte gemido al verse llena de placer. Se estremeció antes esas sensaciones en su cuerpo, se retorcía y gemía llena de éxtasis.
Sin embargo, Fye no dejaba de embestirla; a veces suave y cariñoso, otras más fuerte y rápido, haciéndola suspirar llena de satisfacción con cada orgasmo que él le provocaba.
Su esposa era tan suave y estrecha… tan cálida.
El mago no pudo evitar perder el control y rendirse ante el placer. Sintiendo cómo su cuerpo era recorrido por completo por una carga eléctrica que lo hacía estremecerse.
La castaña se arqueó por completo, con los ojos cerrados, recibiendo el delicioso orgasmo producido por su esposo, por la persona más amaba en el mundo. Su clímax fue intenso y la dejó completamente agotada sobre el lecho matrimonial.
Era sublime sentir las laves contracciones, producto de su orgasmo, mientras el rubio seguía embistiéndola, era como si quisiese que esto nunca terminara.
—¡Ah! ¡Sakura… Te amo! — besó su cuello hasta que la castaña giró un poco su rostro y así él pudo alcanzar esos labios que lo recibieron con gusto.
El rubio gimió fuertemente dentro de aquel beso, disfrutando justo en medio de su clímax.
La suave piel intima de su esposa lo retenía con fuerza, estimulándolo grandemente; simplemente no aguantó más… cerró sus ojos con fuerza, disfrutando esos instantes en que Sakura era nuevamente de él, depositando toda su esencia dentro de ella.
Exhausto y sin fuerzas se dejó caer casi sobre ella, ambos respiraban con dificultad.
—Yo… también te amo Fye— suaves palabras escaparon de sus labios.
El aludido salió suavemente de ella y la giró para tenerla de frente, para mirar esos ojos que día con día le demuestran todo su amor y cariño.
—Te Amo.
La atrajo en un suave y cansado beso, para después recostar su rubia cabeza sobre el pecho aun desnudo de Sakura.
Estos momentos eran los únicos instantes en que se sentía completamente vulnerable. No sabía cómo explicarlo, pero siempre al terminar de hacer el amor sentía como si parte de su alma entrara en Sakura, dejándolo débil por unos momentos. Pero nada de eso le importaba si se trataba de ella…
—Te Amo tanto… ¡Y eres sólo mía! — su lado posesivo no tardó en salir.
Ella rio bajito al verse apretada en un fuerte abrazo.
—Soy tuya…— susurró sonriente, ahora era ella quien se acurrucaba sobre el musculoso pecho de su esposo, quien inmediatamente los cubrió a ambos con las cálidas mantas, pues el clima estaba frío.
—Y no comparto— besó su mejilla con cariño y sin soltarla.
—¿Ni siquiera con él?— apuntó a su barriguita. El rubio sonrió con mucho amor reflejado en su rostro.
—Sólo con él— acarició la pancita de su mujer. Luego bostezó.
—¿Estás cansado, amor?— deslizó sus delgados dedos por los rubios cabellos.
Fye cerró los ojos y suspiró de satisfacción.
—Un poco— aceptó. Sorprendiéndose al ver que ella aun tenía energías a pesar de que él se sentía exhausto ¿Será el asunto hormonal del embarazo?
—Durmamos, hoy fue un día largo y mañana tienes que ir a trabajar.
—No— sonrió —Mañana pasaré todo el día a tu lado, además te tengo otra sorpresa, ya verás.
—¿¡En serio?!— casi brincó de la cama, si no fuera porque su peso extra en el vientre se lo impidiera.
—Si mi princesa— la miró muy tiernamente al ver su emoción.
Inevitablemente volvió a bostezar. Estaba exhausto.
La castaña se volvió a acurrucar entre sus brazos, como un gatito que busca calor.
—Descansa mi amor, se que hoy fue un día difícil para ti y has de tener mucho sueño, y más después de todo lo que hicimos— ronroneó esto último sobre los labios del rubio, cuyo corazón comenzó a latir fuertemente ante el beso que compartió con ella.
—Sakura...— repentinamente el sueño lo abandonó. Estaba cansado, pero el deseo volvía a crecer dentro de él y su cuerpo despertaba poco a poco.
Ambos se observaron fijamente a los ojos durante unos segundos. Hablando sin palabras.
Sin mencionar nada más, ambos se unieron de nuevo en un beso lleno de pasión. El deseo de Sakura no había decrecido en ningún momento, pero se había reasignado a descansar después de ver el cansancio de su esposo.
Sin embargo se llevó una grata sorpresa al sentir de nuevo sus besos y caricias, dando paso a una nueva ronda amorosa.
El rubio no dejaba de acariciar con mucho amor y devoción ese vientre tan suave y redondito.
Sakura se dejaba hacer.
A ambos casi les amaneció amándose, pues él se había vuelto todo un experto en cuanto al placer de su mujer, quien no lo dejaba descansar hasta quedar satisfecha. El mago la satisfago sin ningún problema.
Ambos cayeron rendidos al sueño cuando el sol se asomaba levemente entre las montañas nevadas del país.
—Todo... Fue increíble, estuviste increíble mi amor— susurró más dormida que despierta.
Fye sólo sonrió, pues el amor de su vida ya estaba dormida.
Si ella hubiera resistido unos segundos mas despierta, hubiera podido apreciar el tierno sonrojo que se apoderó de las mejillas de su marido.
Éste la observó detenidamente durante un rato mas. Apreció cada pequeña peca de su rostro, cada centímetro de tersa piel y cada una de sus suaves facciones dignas de una mujer de veintidós años.
A veces se preguntaba qué había hecho él para merecer a una mujer tan maravillosa como ella, pues ciertamente no se consideraba un hombre muy apuesto (claro que está ciego, pues es un hombre tremendamente guapo. No hay mujer en la calle que no se le quede viendo embobada cuando pasa)
Besó la frente de su amada mujer y la tapó hasta el cuello con las cálidas mantas para después escabullirse a su lado y abrazarla desde atrás con mucho amor, a ella y a su primogénito.
Las horas pasaron y ya estaba entrada la mañana.
Cierto adolescente rubio llegó a la habitación principal, algo apresurado por las visitas que llegaron al castillo.
No acostumbraba hacer eso, pero al ver que nadie abría después de tocar insistentemente la puerta, decidió entrar.
Con algo de sigilo y algo de vergüenza, se adentró en el lugar caminando un poco hasta toparse con el lecho matrimonial. Se puso al pie de la cama y llamó suavemente el nombre de su hermano y cuñada, éstos fueron despertando lentamente.
Fye se despertó y saludó a su hermano como si nada, pero Sakura… bueno, ella se tapó hasta la cabeza con las sábanas al despertar, pues aún seguía desnuda al igual que su esposo.
—¿Qué sucede? — inquirió al ver a su cuñada tan nerviosa. Caminó un poco más cerca y ahí pudo notarlo: ropa tirada en el suelo —A-acaso… ¡¿Están desnudos?! — casis e cae de espaldas el pobre príncipe.
Fye soltó una risotada al ver a su hermanito tan nervioso. Sakura seguía escondida bajo las sabanas.
—Sí— respondió Fye, sonriente y a gusto en su cama, cubierto sólo hasta el pecho con las sabanas.
—Oh por Dios, ya me voy— casi le sangraba la nariz al imaginarse lo que pasó en la madrugada.
—¡Espera! — lo detuvo el rubio —¿Viniste a decirnos algo? — inquirió dudoso.
—Ah sí, tenemos visita.
Continuará…
¿Qué les pareció?
Estoy nerviosa, pues no planeaba compartirlo en FF pero dije: Naa, qué más da xD ¿Qué puede pasar? haha
Espero sus comentarios! :D por favor!
También tengo un anuncio que darles, a partir de ahora estaré publicando capítulos un poco más cortos (sentirán que la historia se alargó) pero no :P sólo estoy haciendo los capis más cortos porque tengo muy poco tiempo para editar y escribir :( (CUATRO semanas sin escribir) esto es una tortura para mi :(
¡REVIEWS!
Angie the Killer:
Awwwww! ¡Como siempre! Tus reviews me hacen sumamente feliz! gracias por tus palabras pues veo que he logrado uno de mis objetivos: transmitir sentimientos y lograr esas sensaciones de emociones acumuladas en el pecho :3 Gracias por seguir leyendo y espero seguir teniendo tus reviews en mis historias TQM amiga :3 3
Briyitt:
Hola! bienvenida a los reviews! haha Lo sé! yo siempre he pensado que hace mejor pareja Fya y Sakura que syaoXsaku (Aunque en sakura card captors amo a la pareja) :3
Y sí! te comprendo porque mi amor por esta pareja inició en esa OVA cuando Fye la protege tanto :3 dije: de aqui soy hahaha los amé tanto que ya he escrito muchas historias con ellos, espero poder publicarlas pronto :3 Gracias por tu comentario, pues son de inspiración para la escritora :3 jaja Saludos!
Butterfly Eternity:
Hola Lucy! :D me da gusto verte por acá! jejej ya sé e.e me dijiste que serías la no. 100! :P jeje pero ntp ;) lo importante es que dejaste mensajito .3
y pues... no sé... vienen muchas escenas de yuko y watanuki en los siguientes capis,q ue, como ya dije: van a ser algo cortos y por lo tanto más capítulos.
Sonysnape:
Hola! me temo que lo averiguarás más adelanto muajja, Bueno, ya en serio jaja, sí, en un par de capis podrás saber si es niño o niña :3! Saludos!
Tsuki No Hana ~°~
