¡Hola chicas! Lamento la demora. Gracias por su paciencia, los seguidores agregados y favoritos, en especial a las que dejaron review por los capitulos anteriores, su apoyo y las buenas ideas. Como siempre gracias a Bere, Raquel, Ana, rbensach, y a Adriana, quien se ha animado a comentar. ¡Muchas gracias!
Aquí está el cap. Y luego un par de aclaraciones respecto al final de este fic. :,(
Capítulo 36: Veritaserum
-¿Estás bien?- su hermana le preguntó observándolo ceñuda desde el otro lado de la mesa del Gran Comedor, con ese aire intuitivo que tan fastidioso le resultaba a veces.
- ¿Qué quieres decir?- inquirió a su vez haciéndose el tonto, a pesar de que era perfectamente consciente de lo que ella estaba hablando. No quería hablar con nadie, ni ahora ni nunca.
Ni siquiera había tocado su plato hasta ahora, y tampoco pensaba hacerlo. Lo cierto era. Que Hermione acababa de asesinar su futuro en unos pocos minutos y probablemente este fuera el momento indicado de Harry para decirle: "Te lo dije". No que lo necesitara, claro.
Y si Draco Malfoy le diera un puñetazo en su cara por besar a su novia, así por lo menos sentiria algo aparte de este absurdo y patético estado filosófico de comtemplación de la vida en el que estaba sumido.
Siempre que Ron había imaginado su futuro había pensado que Hermione estaría en él. Y aunque eso probablemente era cierto, al menos no lo era del modo en que él había esperado que fuera. Sabía que solo quedaban dos días, después de eso él, Harry y Ginny se irán a la Madriguera a las vacaciones de invierno con su gran familia y eso sería todo. Adiós Hogwarts, por él, para siempre. Pero Ron simplemente no estaba seguro de aguantar otras cuarenta y ocho horas allí, o los próximos cinco minutos, o la mirada atenta de Harry y de su hermana al otro lado de la mesa.
-Eso precisamente es de lo que estoy hablando...- Harry murmuro entonces. Ron intento aparentar eficiencia y le devolvió a su amigo la mirada fija de regreso, asintiendo serio. Un troll podría haber irrumpido segundos antes en el Gran Comedor y lo cierto es que él no lo habría notado. Pensó en el beso que le dio a Hermione poco antes de que se diera cuenta del verdadero significado de perder a alguien en las canciones cursis que Ginny escuchaba.
- ¿Ron?- Luna Lovegood lo llamó entonces cantarinamente desde el otro extremo de la mesa, mirándole con curiosidad y haciéndole parpadear fuera de su ensimismiento.
Esperen, ¿Cuándo había llegado Lovegood allí?... ¡Ah!, no importaba de cualquier modo.
Lo cierto era que los grandes ojos azules de esa chica siempre lo habían intimidado. Y tenía la incómoda sensación de que Luna sabía exactamente lo que él estaba pensando y como se sentía respecto a ella, aunque no parecía importarle en absoluto mientras jugueteaba con su collar de cuentas. Ron tragó y nervioso desvió la mirada.
-Son problemas serios, no creo que supere perder a Hermione...- Ginny decía a Harry mientras lo miraba fijamente. Al parecer ellos aún no se habían dado cuenta de que el les estaba prestando atención ahora.
- Eso no es cierto.- dijo haciendo dar un respingo a todos allí. Harry lo miró parpadeando detrás de sus gafas de vidrio de botella.
- Ah… Sí, bueno.- mascullo visiblemente incómodo, mirando a su novia por ayuda.- A mí no me metas en esto, Ron.- índico.- No voy a decirte: "Te lo dije", dos veces.- declaro.
Ron miró a su amigo con sorpresa y rencor a partes iguales, simplemente no podía evitar sentirse traicionado. Por lo general Harry era amable con todos, a menos que se encontrara de mal humor. Exactamente como ahora.
-Está bien.- dijo procurando no imprimir ningún tono mordaz a su voz.- Entonces, ¿de qué estaban hablando cuando los interrumpí?- dijo esperando que ese fuera una especie de territorio seguro, mas cuando todos sus amigos intercambiaron miradas incomodas entre sí supo que acababa de destapar algo serio. Suspiro para sí mientras aguardaba una respuesta en medio del incomodo silencio.
- ¿A qué te refieres?- Harry pregunto entonces evasivo rompiendo el silencio, su voz sonando un poco más elevada de lo normal, como cuando estaba mintiendo. Ron contemplo a su mejor amigo molesto.
- Tienes que estar de broma.- dijo al cabo.- ¡¿A que me refiero?!- chilló haciendo que todos volvieran a mirarse entre sí nerviosos.- ¡A eso me refiero!- repitió haciendo que un par de alumnos de las mesas cercanas se giraran.- Todo este secretismo. ¿Ahora somos Potterwatch? No, no lo somos.- masculló.- Así que ya pueden ir diciéndome quien es el malo malísimo en esta historia, o de lo contrario culparé a Malfoy. Lo cual honestamente no me sería difícil. ¡Pero sinceramente estoy intentando hacer las paces aquí! - soltó de golpe, tomando aire ante semejante discurso. Todos los ojos lo miraron nuevamente.
- Muy bien, Ron.- Ginny dijo entonces calmada, mirando a Harry quien asintió con aprobación y luego miro de regreso a él. Hasta entonces no se había dado cuenta de lo mucho que su hermanita había crecido en un año. Ahora éra una joven adulta capaz de tomar decisiones serias tal como lo hacía en estos momentos.
- Empezare esto por el principio y como soy tu hermana y te conozco realizare esta pregunta con suma delicadeza.- declaró.
- Ah… ¿Gracias?- pregunto confundido.
- Sí, está bien.- Ginny asintió sin prestarle atención.- Por el bien de todos seré breve.- declaro.- ¿Por favor dime que alguna vez leíste una sola página de Quidditch a Través de Los Tiempos?- Ginny interrogo sonando casi como una súplica. Ron parpadeó confundido, ni siquiera teniendo el cerebro retorcidamente práctico de un squib se hubiera esperado esa pregunta. No sabía como ayudaba en nada, pero le siguió el juego y dedico a Ginny una sonrisa divertida.
-¿Hay un libro llamado así?- se burlo.- Suena como algo que Hermione leería varias veces.- declaró intentando que no se le quebrara la voz al decir su nombre. A continuación Ginny se golpeo la frente con la palma de la mano y Harry soltó una carcajada.- Oye Ginny, no te ofendas.- exclamó.- Pero si con esto intentas que lea un libro ya puedes ir dándote por vencida. Hermione lleva intentándolo los últimos siete años, y ya vez como le salió.- declaró consiguiendo decir dos veces su nombre sin caer en el estado filosofico. Merecía un premio consuelo, ¿cierto?
- Excepto por "Doce formas infalibles de hechizar a una bruja", ese si es papel de calidad. No pienso volver a tocar otro libro nunca en esta vida. Ya puedes profetizar mi muerte intelectual inminente, Ginny.- declaró y sonrió a Harry cálidamente y este le devolvió la sonrisa como en los viejos tiempos. A continuación miró a su hermana que se ponía de pie mascullando palabras que estaba seguro escandalizarían a su madre.
-Tenemos que hablar.- Draco anuncio poco después de llegar al castillo, cuando Harry, Ron y Ginny les vieron llegar al Gran Comedor.
Hermione no creía en las causalidades ni la suerte, pero dos chicos iniciando esa frase en un mismo día no le hacían mucha ilusión que digamos. Por otra parte, ellos necesitaban conversar y cada vez parecía surgir algo nuevo que se les interponía. Mejor hacerlo ahora que podían.
-Claro.- acepto ella y Ginny aprovecho para tenderle su mochila que había dejado abandonada desconsideradamente en casa de Hagrid. Le agradeció con la mirada mientras se la colgaba al hombro y se alejo sin más en pos de Draco, quien ya iba por la mitad de uno de los pasillos circundantes.
Tuvo que correr para alcanzarlo. Cuando vio que el nivel bajaba y no subía, al igual que la temperatura, entendió que ese pasillo debía de ser una especie de atajo a las mazmorras. Lentamente respiro y se obligó a si misma a mantener la calma. Llevaba su capa y bufanda, iba abrigada.
-Así que…- su voz rompió el críptico silencio que se había formado.- ¿Creí que tu no hablabas con nadie?- dijo intentado sonar completamente casual y acabo sonando como una pregunta, tratando de eliminar el nudo de nervios que comenzaban en su estomago. Todo estaba bien pero su respiración acelerada no decía eso. ¿Qué estaba mal entonces?
- Tenemos que deshacernos de Lizabell.- Draco anuncio completamente serio, sus ojos grises vetaban sus pensamientos. Hermione parpadeo, no era la clase de conversación que tenía en mente. Quizás estaba obsesionándose con la idea de conocer a los Malfoy formalmente, o de cualquier manera que implicara su muerte prematura y comida envenenada de por medio. Y aunque estaba de acuerdo con Draco, eso la aterraba por dentro.
- ¿Te refieres a enviarla a Azkaban, no?- insistió aún así.-Por lo de Gringotts.- aclaró innecesariamente.- Estoy segura de que fue ella.-terminó. Aunque lo que en realidad deseaba era que ella no hubiera cambiado tanto después de esa Guerra como realmente lo había hecho. Porque ahora ella no tenía ningún reparo en matar a Lizabell si con eso garantizaba que Draco y a sus amigos estarían en paz. Oficialmente Hermione sentía miedo de sí misma.
El muchacho rubio no respondió pero la miró con preocupación aparente. Él había entendido sin necesidad de palabras lo realmente aterrada que estaba en esos momentos.
-El Juicio no funcionara de ninguna manera...- ella murmuro divagando, mirándole con pánico. Pero el estaba tranquilo, hacía rato lo había entendido aquello y ya nada de eso podía sorprenderle.
Ahora ha llegado mi turno de afrontarlo, ella entendió.
- El Wizengamot odia a mi padre.- Draco explico sonando completamente ajeno a ello.-La mitad de ellos conocieron a alguien que mi padre asesinó.- admitió.- La otra mitad son tan corruptos como él mismo. Claro que ahora después de la Guerra ninguno de ellos lo va a admitir, eso es seguro. Como sabes, mi padre es intocable gracias a la intervención de Potter.- exclamó, y Hermione sabía muy bien las palabras que vendrían a continuación, pero aun así ella espero a oírlas de sus labios.
- Ahora yo soy el acusado.- Draco mascullo.- Un asesino por asociación, el Wizengamot no va a apoyarme. Terminaré en Azkaban y pagaré por sus crímenes.- declaró con los ojos grises del color del plomo. Hermione quería gritarle, besarle y abofetearle, todo a la vez. Pero por sobre todo abofetearle por seguir comportándose de aquella manera.
-Lo que ellos no saben es que a nadie va a importarle realmente donde acabe.- declaro ajeno a los sentimientos que bullían en ella.- Y mucho menos a mi padre. No es que este realmente en posición de quejarme, a mí tampoco me importa en absoluto el ridículo Juicio.-finalizo de mala manera.
- ¡Has perdido la cabeza!- Hermione gritó entonces histérica la vez que completamente indignada.-A mí sí que me importa.- espetó mirándole furiosa.- Tú me importas demasiado.- dijo dándole un empujón tosco en el pecho con ambas palmas de las manos abiertas.- ¡Así que ya deja de ser un completo insensible respecto a todo!- grito. Draco aparto entonces sus manos de su camisa blanca impoluta, lo cual juzgando el ataque del vampiro en el bosque resultaba increíble. Aunque su sonrisa ladeada era peligrosa.
Ella lo miró paralizada cuando comenzó a comprender cuanto fraguaba allí.
Se sentía como un conejo que demasiado tarde se había percatado de que iba a saltar en la trampa mortal por voluntad propia. Claro que no, Draco nunca iría a Azkaban, su subconsciente gritaba.
-Mataremos a Lizabell.- la chica dijo en un suspiro resignado no queriendo comprender la magnitud de aquella idea. Nunca antes había planeado algo tan concreto, tan horrible. Sí, ella, Harry y Ron habían ido tras Voldemort, pero el tipo era una cosa poco menos que humana cuando le habían matado, si es que a eso podía llamársele matar. Hermione había sentido más como que estaban haciéndole un favor a su maldita alma. Pero Lizabell…
Ella era un caso completamente diferente. Era real, palpable, había convivido con ella semanas hasta que esta había decidido matarles. Sí, estaba loca y por ende había que eliminarla. Era el único modo de demostrar la inocencia de Draco y así aspirar a cualquier tipo de futuro juntos como pareja más allá de este castillo. Pero tal vez con meterla en San Mungo bastaba. Quizás…
-Matarla.- Draco acordó entonces fríamente, como percibiendo su vacilación. Lucia tan frio y decidido que Hermione casi retrocedió. Recordó las palabras de Narcisa a Draco, el algo que ella les daría, lo que quería Lizabell, si él la llevaba a cenar para navidad. Una especie de trueque con su hijo: Hermione por Lizabell. Y ahora ella ya no estaba tan segura de querer aceptar su posición de canje.
Confiaba en él, pero durante la guerra Narcisa había salvado a Harry solo porque su hijo estaba con vida, dejando completamente claro que ella jugaba para su propio equipo. Hermione se pregunto que tan lejos sería capaz de llegar con tal de mantener a Draco con vida. En ese sentido ambas eran más parecidos que nada, Hermione entendió.
Pero ¿Cómo había ella sobrevivido a la amenaza del Narciso?
Antes de que pudiera decir algo, Draco sacó un papel de su saco y se lo tendió. Estaba arrugado y maltratado, y ella se preguntó de dónde lo habría sacado en tales condiciones. Más cuando empezó a leer el artículo de El Profeta, todo ello perdió importancia. Muchas cosas le molestaban de esa nota, pero ya nada le sorprendía. Leyó las últimas líneas sin poder creérselo. Iba a tendérselo al chico de regreso, cuando este señaló al dorso otra nota. Hermione la leyó lentamente antes de comentar nada.
-Bueno…- murmuró no sabiendo muy bien que tema abordar primero, todos parecían igual de falsos e incriminatorios.- ¿Deberás parece como que estoy embarazada?- ella preguntó haciendo un mohín con la nariz, mirándose la barriga ofendida. Draco alzó una ceja con diversión ante eso, al parecer no pensaba que ella se tomara la noticia tan a la ligera. Pero Hermione solo deseaba aliviar un poco la tensión que sabía se desataría a continuación cuando dijera al joven lo que estaba pensando exactamente de la mujer que le había traído al mundo.
-Solo un poco.- el acordó con burla, mientras posaba una mano en su bajo vientre. Hermione se tensó al instante al sentir el contacto, mientras luchaba por sacar una expresión ofendida en su rostro. Todo lo que podía pensar era en el contacto que comenzaba a quemar en sus entrañas a una velocidad alarmante.- ¿Qué pasó con la caliente luna de miel?- Draco susurró entonces contra su oído, abrazándola desde atrás.- Creí que allí era la fábrica de bebés.- el susurro juguetón a su oído. Hermione sintió sus mejillas enrojecer. Se apartó y miró al rubio molesta sin saber bien por qué.
-Pues no seré tu fábrica de bebes, gracias.- dijo alzando la barbilla y cruzándose de brazos. Draco soltó una carcajada seca mientras la atraía de nuevo hacia sí, besando su oreja.
- Claro que no.- acordó.- Pero si alguna vez necesitas mi ayuda...- dijo mirándola intensamente y dejándola completamente al borde de un colapso hormonal. Necesitaba teletransportarse directo a China ahora con Draco mirándola así.
- Mejor centrémonos en la parte de matar personas…- Hermione masculló incomoda, apartando la vista de él e intentando pensar cosas sanas.
- ¿Por qué?- Draco inquirió con malicia.- Voy a empezar a creer que te avergüenza hablar de sexo.- dijo picándola.- Entendible, conviviendo con Potter y Weasley. Pero considerando que tú y yo hicimos…
- Muy bien.- Hermione le cortó ahora realmente molesta de que insultara sus amigos.- Por donde sigas así vas a aprender un par de cosas respecto a la abstinencia.-ella dijo girándose ofendida para irse, no sin antes divisar su mirada incrédula y divertida.
- Este bien.- él dijo desde el lugar, rozando con una mano la nuca de la chica, haciéndola estremecer. Cuando ella se giró divisó una media sonrisa tirando de una de las comisuras de su boca. Lo miró fijo, deseando fundirlo contra el suelo.- Olvidé lo divertido que es fastidiarte para variar.- agregó dejándola boquiabierta.- Sobre todo cuando pones esa cara.- aclaró mirándola fijo, antes de darle un beso en la punta de la nariz. Estaba confundida, pero estaba claro que Draco sabía perfectamente lo que estaba haciendo.
- Comenzaba a preguntarme donde había quedado esta parte de nuestra relación.- ella dijo mirándolo fríamente, sabiendo que tenía que decirle respecto a las sospechas de Narcisa.- Concretamente la parte en la que eres un gran idiota.- espetó.
- Un idiota que te salvo la vida, varias veces.- el le recordó con suficiencia, acercándose a ella hasta rozar su piel. Hermione contuvo el impulso de darle un puñetazo ante su actitud.- Aprendí a leerte hace tiempo,- el continuó calmadamente.- por ejemplo ahora desearías poder golpearme.-dijo haciéndola rabiar aún más. Apretó los puños molesta. Entonces Draco la tomó por el cuello y la besó profundo hasta hacerla jadear. Cuando se apartó ella estaba oficialmente en la tierra de la confusión extrema.
- Pero en el fondo amas que discutamos y que te deje con la palabra en la boca exactamente como estoy haciendo ahora.-afirmó haciéndola boquear. A continuación ella bufó indignada, lista para girarse e irse, preguntándose mentalmente si desear golpear a Draco todo el tiempo que no estaban besándose era un síntoma de desorden mental.
- Eres un pedante y elitista. Egoísta y desconsiderado.- espetó sin pausa para respirar.- Y respecto a lo del baile…
- Muy bien, es suficiente.- Draco ordeno entonces fastidiado, mirando mas allá de ella. Hermione se giró y Draco se movió rápidamente, poniéndose frente a ella de manera protectora. Recién se dio cuenta que estaban en las mazmorras, más concretamente frente al aula de pociones.
- ¿Qué hay allí?- ella pregunto confundida. Él la miro fijamente, abriendo la boca para hablar, antes de que la puerta se abriera con un hechizo potente detrás de sí. Hermione saltó atrás antes de tomar su varita con fuerza.
- Vamos.- Draco exclamó ingresando en el aula de las pociones con demasiada rapidez y confianza, a su parecer.- Slughorn tiene un chivatoscopio y está adentro esperando que pasemos.- aclaró innecesariamente. Hermione no necesitó más motivación para alejarse de aquel pasillo en penumbras, no muy segura de querer saber que era lo que Draco había visto.
- ¿Vendrás a casa para navidades?- preguntó él entonces casual, como si nada hubiera pasado mientras abría la puerta del despacho e ingresaba en él. Hermione deseo desesperadamente estar en esos momentos en la mente de Draco. Confusa, suspiro y lo siguió dentro.
- Sí.- dijo intentado leer algo en la cara del rubio, pero no había nada. No es como que ella esperara más, la sorpresa se había arruinado de cualquier manera.
- Cuando estés allí, deberías alejarte de mi madre.- el muchacho advirtió entonces mirándola con completa seriedad y haciéndose eco de sus pensamientos. Parecía preocupado por ella, pero Hermione aun seguía demasiado sumergida en sus sospechas a Narcisa como para verlo. No entendía como esta supo de lo de Gringotts antes que el Profeta y quería sus respuestas ahora. Se preguntó si Draco también pensaba en ello, pero se sentía incómoda expresándolo en voz alta. Desgraciadamente tendría que esperar para saber las verdaderas lealtades de Narcisa.
- No lo creo…-alegó mientras intentaba ver algo en la oscuridad de la habitación.- La última vez que nos vimos, no era ella quien intentaba matarme.-dijo mas intentando convencerse a sí misma que otra cosa. Pero cuando el rostro del Slytherin se volvió frío, demasiado tarde deseo golpearse a sí misma por ser tan inconsciente al hablar.
Ella no se refería a Draco, desde luego que no.
Entonces las luces de la habitación se encendieron mostrando los calderos, pócimas e ingredientes de los más extraños dispuestos en ella. El profesor Slughorn estaba sentado en un banco de un extremo alejado cerca de la chimenea y contemplaba a la pareja con curiosidad e interés. Cuando les sonrió Hermione habría jurado que había escuchado toda la conversación anterior. Miro a Draco, quien también lucía tenso y a la defensiva. Quizás no estaba tan paranoica después de todo.
-¿Problemas de pareja?- el anciano pregunto en un tono insanamente curioso y Hermione le miro entrecerrando los ojos. Slughorn era un chismoso y eso nunca era algo bueno, sobre todo cómo estaban ahora las cosas. Draco lo fulmino con la mirada y este soltó una risa estruendosa.- Tranquilos, Tranquilos.- mascullo- Su secreto está a salvo conmigo, profesor.- aclaro haciendo sentir a Hermione culpable. Draco era un profesor. Siempre se le olvidaba. Y molesta. ¿Y al que le importaba?
- Buenas noches.- acabó mascullando al fin. Le podía la buena educación, pero de buenas con Slughorn allí, nada. El profesor sonrió inquietantemente.
- Ah, Señorita Granger.- saludo cortes con un asentimiento de cabeza.- Un gusto verla de nuevo por aquí, como siempre. ¿Espero verlos a ambos la noche siguiente también?- pregunto animosamente. Hermione tuvo que parpadear para recordar que se refería al Baile al cual al parecer acabaría yendo. Cabreada, se limito a asentir secamente mientras Draco esbozaba una sonrisa divertida.
- Maravilloso.- el hombre acordó, hamacándose feliz en su silla.- Harry Potter también va a ir.- declaró mirando fijamente a ambos.- Aunque claro, ¿supongo que eso ustedes ya lo sabían?- pregunto otra vez tratando de sonsacarles información. Hermione apretó los labios en una línea tensa que Draco noto, ella estaba bastante cerca de perder la paciencia.
- Entonces…- Draco intervino todo diplomático para alivio suyo.- He oído que traerá leprachauns a su fiesta. Todo un espectáculo.- dijo sin sonar un ápice emocionado. Más bien sonaba hastiado, un perfecto Slytherin. Supuso que Slughorn estaría acostumbrado a esa clase de comportamiento al ser el jefe de la Casa de las serpientes.
- ¡Oh, sí!- el viejo mascullo indiferente a la falta de entusiasmo reinante. O bien no lo había oído o poco le importaba.- De hecho conozco a un joven quien es gerente de la Compañía Internacional Mágica que una vez recomendé para…- Hermione suspiró sabiendo lo que venía y se obligo a si misma a mantener la calma y dejarle la cháchara a Draco. Aunque lo que más quería era volver fuera y centrarse en Narcisa. Paseo la mirada ansiosa por la habitación ya conocida.
Sus ojos se clavaron fijos en el armario de pociones donde Hermione sabía yacían una docena de frascos etiquetados todos bajo un único nombre Veritaserum. Parecía que fuera hace una vida que lo había elaborado junto con Ginny y probablemente estos estaban ya pasados, pero aun así existía una posibilidad de que funcionaran. El plan volvió a ella, una posibilidad mínima era mejor que nada…
-Necesito ese frasco.- susurró imperiosa a Draco mientras Slughorn seguía ensimismado en su propia hazaña, o al menos ella esperaba que así fuera. El Slytherin siguió su mirada frenética hacia las puertas de madera roídas y de vuelta a ella con exasperante parsimonia, como si hubiera estado aguardando este momento desde un principio.
- ¿Ese frasco?- el rubio pregunto, una sonrisa sarcástica tirando de las comisuras de sus labios. Hermione suspiró frustrada, estaba perdiendo el tiempo con esto.
- Si lo tomas ahora que no hay nadie el viejo podría verte.- señalo él apuntando a Slughorn con la cabeza, el cual seguía hablando solo ajeno a todo.- El ya sospecha de por sí de todo el mundo y no queremos más miradas sospechosas en nuestra dirección.- agregó con obviedad.
- …Y entonces él me dijo "¡Mire, es un Blibbler maravilloso!", pero yo estaba como "¡Merlín y su cohorte! ¿Qué diantre es eso?" ¿Pueden creerlo? ¡Un Blibbler Maravilloso!...- Slughorn murmuraba para sí ajeno a sus palabras.
-Sí, tal vez si decidiera volar la habitación en pedazos y para cogerla él sospecharía de ello.- Hermione señaló punzante. Draco en su lugar la miro serio.
- Tal vez.- acordó con un brillo oscuro y divertido en sus ojos grises.- ¿Piensas arriesgarte, de todas formas?- él la presiono. Hermione lo miro con atención, si esta era una especie de venganza de su parte por dejarse besar por Ron, estaba funcionando maravillosamente. Ella ahora tenía todas esas dudas morales en su cabeza cuando sabía que en realidad solo tenía que ir y tomar el frasco. Simple y sencillo. Pero por alguna razón Draco no estaba colaborando con la parte de sencillo.
- Exacto, déjalo ir. No tomes el frasco.- Draco señalo leyendo su mente y haciéndola enfurecer.
¿Acaso el no la creía a ella capaz de robar un simple frasco de una poción que de hecho le pertenecía? A este paso ella no asesinaría a Lizabell, eso seguro. ¡Merlín! ¡Ella irrumpió en Gringotts con sus amigos! Solo era una tonta poción que tomar. Ella podía hacerlo.
-Accio Frasco de Veritaserum.- mascullo furiosa, extendiendo la mano en dirección al gabinete. El frasco voló veloz a través de la desolada habitación y aterrizó en su mano temblorosa. Como por arte de magia…
Hermione lanzó una mirada ansiosa en dirección al Jefe de casa pero Draco había comenzado a hablar con él, distrayéndole de cualquier cosa. Ella suspiro, el aire volviendo a sus pulmones mientras metía la mano entre los pliegues de su túnica ocultando la botella.
-Eso fue impresionante.- Draco susurró contra su oído mientras tomaba el frasco y ambos abandonaban la habitación sigilosamente. El orgullo en su voz era palpable y Hermione lo miró con anhelo, cualquier pelea o brecha olvidada. Draco la beso lentamente, apretándola cada vez mas contra el muro de piedra helado de las mazmorras, hasta que perdió el sentido.
- No…tan…rápido.- ella consiguió decir una vez que se apartaron para tomar aire, mirando profundo en los ojos de Draco, que comenzaba a mirar su cuello con expresión hambrienta.- No te saldrás con la tuya así de fácil.- le advirtió mirando el frasco de veritaserum en sus pálidas manos y sabiendo que en cuanto él volviera a besarla perdería el curso de sus pensamientos.- Dame el frasco.- exigió.
Draco alzó una ceja con aire inocente, pero el brillo en sus ojos grises le decía que él sabía exactamente de lo que ella estaba hablando.
-¿De que se trata?- Hermione exigió severa, mirándolo fijamente. Draco suspiro resignado, cruzándose de brazos sin soltar la poción. Ella era tan terca, y demasiado lista para dejarse engañar fácilmente. Sabía que Hermione no se quedaría tranquila hasta que él no le dijera la verdad sobre el asunto. Y la verdad desgraciadamente sabía como una botella pasada de Whiskey de fuego, quemando su paso a través de su garganta antes de exigirle a su cuerpo vomitar.
- Muy bien, no entres en pánico. Pero alguien nos sigue desde que doblamos el tercer pasillo.- Draco murmuro mientras miraba de reojo al final del pasillo.- Sabe Oclumancia y pertenece a Hogwarts.- aclaró. Ante eso Hermione se olvidó del frasco y quiso mirar hacia allí también, pero entonces él la jaló hacia sí y beso con fuerza, presionando hasta el final. Un gemido entrecortado salió de la garganta de la chica, mientras él la pegaba aun más al muro. Cuando su mano se posó en la rodilla helada de Hermione esta jaló para zafarse de él y mordió su labio con fuerza. En alguna parte Draco fue consciente de la sangre en su boca, pero ahora no importaba. La discreción e indiferencia, sí. Actitudes innatas en un Slytherin.
Ella le pisó entonces con fuerza el pie y corrió hacia el final del pasillo valientemente, varita en mano. Maldita sea con los Griffindor…
Draco soltó un juramento antes de desaparecer como la noche y la niebla para aparecer delante de ella y envolver sus brazos en torno a ella, en una prisión de carne y hueso.
-Cálmate.- ordeno mirándola fijo a los ojos, frenando su avance y esquivando a su vez una patada en las canillas. Sabía que su actitud reciente la había cagado, pero ella estaba más tensa de lo normal y aun no sabía bien por qué. Este encuentro que se vaticinaba solo empeoraría más las cosas, estaba seguro.- No ataques, es un amigo mío.- mascullo rápidamente antes de girarse a las sombras y gritar furiosamente.
- ¡Sal de allí de una jodida vez, Zabini! Antes de que ella rompa tu bonita nariz aristocrática contra el suelo de cemento…- mascullo en una vaga amenaza. Una carcajada divertida fue todo lo que recibió en respuesta mientras un chico alto y delgado de tez morena avanzaba hasta quedar a la vista. Estaba cambiado, eso seguro. Más serio que antes de la guerra pero no por eso menos peligroso. Quizás una vez fueron amigos, o quizás no, pero el cuerpo de Draco se tensó en respuesta sin saber muy bien que esperar de este chico.
- ¿Qué haces en Hogwarts?- preguntó bruscamente- De regreso al agujero de mala muerte como una rata vuelve a sus antiguas costumbres, ¡¿eh?!.- siseó ganándose una mirada patentada de Blaise Zabini traída directo del mismísimo infierno, pero no le importaba. Él estaba protegiendo a Hermione, y como dijo, aun no sabía a qué atenerse con este tipo.
- Fuerte, Malfoy.- Zabini bufo incrédulo.- Pero yo también te eche de menos, mi querido colega amante de sangre sucias. ¿Supongo que ahora estarás acostumbrado a agujeros de mala muerte también? Rata de biblioteca.- espetó sarcásticamente mirando a Hermione y escrutándolos a ambos. A su par, Hermione se tensó visiblemente y él apretó los dientes furioso. Zabini rió antes de mirar a Hermione de arriba abajo y lanzar un silbido que contradecía todas sus anteriores palabras. Draco le fulmino con la mirada.
- Zabini…-mascullo amenazadoramente intentando no matar a este tipo durante el tiempo de confianza de Potter.
- Está bien, príncipe durmiente.- este replico alzando ambas manos en un gesto conciliador.- Tu ganas, lo siento Granger. Ahora sin no te importa, te diré que hago aquí, que tanta felicidad me causa.- agregó sarcastico.
- Hace veinticinco minutos recibí una lechuza de parte de Nott, Theodore Nott hijo. ¿Te suena un poco?- inquirió sonriendo burlonamente, sabiendo que tenía a Draco justo donde lo quería. El rubio gruño esperando a oír el resto de la historia.
- La cuestión era tan simple: un nuevo mago tenebroso se está alzando otra vez. Nada nuevo, me dije. Nada que no hubiéramos esperado antes. Entonces menciono este favor pendiente que nosotros teníamos y heme aquí. ¡Salvando tu trasero como siempre, Malfoy! ¡¿Qué más parece que hago?!- el moreno declaró abriendo ambos brazos de par en par como si esperara un oleada de aplausos por parte de ambos. Hermione le miró casi con súplica ante la perspectiva de pasar horas y horas en compañía de Zabini. Honestamente, Draco no podía culparla. Mataría a Theo. Pero el Slytherin tenía razón en algo: si querían deshacerse de Lizabell necesitarían de toda la ayuda posible.
- ¿Dónde está Pansy?- inquirió entonces serio, fulminando a Blaise con la mirada. Esa chica sería todo, pero como el infierno que no merecía acabar con alguien como Blaise, para variar. Hermione le miró con una expresión oscura en sus ojos marrones. En su defensa, entre él y Pansy nunca había sucedido nada, solo fueron juntos a un estúpido baile en cuarto curso. Pero Hermione celosa era algo tentador de ver en todo momento. Claro que si mencionaba la idea de compromiso entre sus dos amigos el efecto allí se reduciría a cenizas.
A todo eso, Blaise se encogió de hombros con aire indiferente e hizo a Draco querer golpearlo hasta que acabara en San Mungo, tan lejos de Pansy.
-Ella está en camino. ¿Algo sobre ropa que preparar y un maldito baile? No importa.- murmuro.- Por cierto, ¿te gusto mi comentario anónimo de El Profeta?- agrego sonriendo maliciosamente sin quitar ojo de Hermione, antes de encontrarse con su mirada asesina.
- ¿Dónde está tu prometida, Blaise?- siseo por lo bajo amenazadoramente, haciendo crujir los nudillos. Blaise y él habían sido compinches un tiempo en último año, el sabía lo que el crujido de dedos significaba. Partire tu cara pronto, imbécil.
- ¡¿A ti que te importa que es de ella, Malfoy?!- gritó Blaise entonces furioso, perdiendo la pasiencia y golpeando una pared a su par.- Sabes que no me cae. ¡Nunca lo hará! Solo espera a reunirte con tu familia estas navidades, Malfoy.- le espeto fríamente.- Buena suerte con tu Compromiso.- escupió la palabra.- La más grande mierda de este mundo. Por cierto, el apellido Greengrass le gusta demasiado a tu madre para tratarse de algo saludable.- declaró- Solo espero que no se trate de Daphne, ella es un espíritu libre que no merece ser atado a alguien tan patético como tú.- espetó con desdén.-Claro que, Granger, tu eres mejor que Astoria, si me lo preguntas.- dijo dandole un guiño.- Ella es como la princesita dorada de Slytherin. Intocable.- anunció mirando las piernas de Hermione fijamente antes de alejarse de allí caminando pasmosamente.
Entonces Hermione hizo lo que mejor se le daba desde tercer grado: le dio una bofetada que le giró el rostro, dejándolo parado solo en medio del pasillo de pociones en las heladas mazmorras.
Alzó la vista al techo de piedra, respirando entrecortadamente e intentando serenarse y pensar. No sabía si había sido culpa suya o de Blaise aquel golpe, ni siquiera lo había visto venir. Pero si Hermione le cancelaba el viaje de navidades por esto que Salazar protegiera a su familia esas vacaciones cuando les viera, porque estaba a punto de lanzarles un imperdonable que haría crujir sus huesos. Especialmente a Narcisa, muy astuto de su parte dar la información por medio de Blaise, mamá.
Y en cuanto a este segundo, había un par de creativas formas de vengarse de él sin incriminarse a si mismo. Draco tenía oídos y sabía exactamente de que hilos tirar para hacer que las cosas en ese colegio pasaran La primera, hacer que Pansy dejara a Blaise por alguien mucho más patético que el mismo. Y si, definitivamente conocía a alguien para el puesto.
Draco se alejó de allí mientras ideaba varios planes simultáneos, todos para la misma noche del jodido Baile de Navidad de Horace Slughorn y uno de los cuales incluía exclusivamente un frasco de Veritaserum siendo vertido en ponche y, claro como no, jodidos griffindors de por medio.
Bueno, ya está. Mi última jugada maestra antes de que Hermione y Draco vayan a casa de mamá Narcisa a sufrir sus injurias se llama Blaise Imbécil Zabini. Sí, ya sé, todas deben creer que estoy loca con esto, pero la aparición de Pansy y Blaise era un hecho para mí desde el principio de la historia.
Aclarare algo, muchas cosas están por develarse y algunas sorprenderán a muchas. Respecto al asunto del narciso que a Hermione le sigue dando vueltas en la cabeza, tal vez tenga razón o tal vez no. Una cosa es segura, Narcisa está sacando la información de algún lado, además de que técnicamente ella debería haber muerto bajo esa amenaza de la flor, ¿o no? Esta mujer es demasiado astuta para mi gusto. -.- En fin, me estoy liando.
El baile no será en absoluto tranquilito, por supuesto. Hermione tiene un plan desesperado para salvar a Draco de Azkaban y alguien tendrá que beber el Veritaserum para sonsacarle información. ¿Alguna idea de quién?Muajaja.
Por supuesto que estarán Pansy/ Blaise, Harry/Ginny, Hermione/Draco, Theo/Luna, Neville/Hannah y las terceras ruedas de Ron y Lucian (sí, ravenclaw está de regreso para el gran final).
Como vimos, Blaise está siendo chantajeado por Theo, quien también comprendió la falta de posibilidades que el juicio conlleva para su amigo. Tienen que atrapar a Lizabell ya si quieren demostrar la inocencia de Draco, y tienen que hacerlo sin ayuda del Ministerio, eso es obvio. Por eso como había dicho Ginny, cuantas más varitas mejor.
Aun queda por ver si Harry y Ron colaboraran con el plan y como se desarrolla todo. Respecto a lo de compromiso, básicamente la llegada de Blaise (Y Pansy) es el primer balde frío de realidad en la cara de nuestros dos tortolos antes de salir del castillo. Esperemos que Hermione perdone a Draco a tiempo para el baile y golpee a Blaise la proxima en vez , pero es que la pobre no sabe que pensar de ese comentario de compromiso.
Ahora Los Anuncios: ya casi estoy terminando de escribir el fic. Se acerca el final y una petición muy importante para evitar que me lancen una sarta de imperdonables cuando lo lean:
¿Alguna duda sin resolver respecto a algo, cualquier cosa del fic? Ej.: la flor de Narciso, Lucian Finch-Fletchley, la carta del pergamino, etc., etc. Me serviría mucho si incluyen detalles de cuando paso o qué cuál creen ustedes es la respuesta. Además de suposiciones futuras :)
También quiero agradecerles por llegar hasta aquí conmigo. Es mi primer fan fic y la primera historia que consigo terminar (aunque acabe al borde de un ataque de histeria en el proceso), y eso es solo gracias a ustedes por ser tan buenas lectoras y compañeras a lo largo del camino. Gracias por todo. Mucha Suerte y nos vemos pronto.
Con cariño, Mariane Lee.
