Capitulo 36:
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María había salido de nuevo a las escaleras de emergencia de su departamento, estaba muy pensativa por todo lo que había sucedido con Jasper hacia unas horas y se sentía incapaz de dormir.
De todas las cosas que se habían dicho, había una en particular que María no podía dejar de pensar.
Ella le había dicho, muy segura de sí misma que no se iría de Nueva York y de eso estaba totalmente segura, pero, lo que más la preocupaba de sus propias palabras era que iba a tener que hablar con William, y cuando supiera que Quill estuviera en la ciudad iba a tener que contactarlo para hablar.
¿Pero como iba a hablarle? Como iba a explicarle que cuando él se fue, la había dejado embarazada que había tenido un hijo de él.
Eso no era algo sencillo de abordar, no era sencillo de explicar.
Cuando María tomó esa decisión, le pareció la mejor idea, el sueño de toda la vida de Quill, era convertirse en un jugador profesional, tenía demasiada fe en lograrlo y era realmente bueno, María recordó una vez que Quill le había dicho que por lo único que renunciaría al futbol seria por ella.
Pero ella lo amaba y cuando se ama a alguien como María amaba a Quill, no quiere que sacrifique nada, simplemente quiere que el ser amado sea feliz, por eso lo dejó marchar, por eso nunca mas lo buscó, dejó que fuera feliz, que cumpliera su deseo, María estaba al tanto de que si ella no hubiese salido embarazada, nunca más hubiese existido la posibilidad de que ella y Quill volvieran a encontrarse, pero ella no era nadie para impedirle a su pequeño hijo que supiera quién era su padre.
Un temblor le recorrió la espalda de puro miedo, sacudió un poco la cabeza, no iba a buscarlo todavía, además todavía no había nada oficial del traslado de Quill a NYC por lo que pensaba que contaba con un poco más de tiempo.
-"Tengo que hablarlo con William primero" se dijo a sí misma, tenía que abordar a su pequeño hijo, antes de buscar a Quill, de repente empezó a recordarlo, ¿tendría el mismo cabello largo? ¿Seguiría eternamente bronceado? ¿Su risa seguiría siendo tan hipnótica como siempre?
-"¿Mami?" dijo su pequeño hijo asomándose por la ventana, María salió de sus cavilaciones y se acercó a la ventana, no quería que saliera William, hacia frío y podía enfermarse.
-"No salgas mi vida" dijo entrando "hace frío" William se estaba restregando los ojos, tenía en una de sus manos su juguete de Iron Man.
-"Tengo sed mami" dijo con voz soñolienta, María lo levantó con algo de esfuerzo en brazos y caminó con él hasta la cocina, lo sentó en el mesón y le sirvió un poco del agua del grifo.
-"Ten" le dijo, William le extendió el muñeco y tomó con ambas manos el vaso, dándole algunos sorbos.
-"¿Mas?" preguntó María, el niño negó y bostezó enormemente restregándose un poco más los ojos, María sonrió tiernamente al verlo tan cansadito, lo alzó en brazos, pegándolo a su pecho.
-"Vamos mi vida, vamos a dormir" le dijo, William acomodó su cabecita en el cuello de su mamá y se quedó dormido nuevamente mientras lo llevaban a su habitación, María lo depositó con cuidado sobre su camita, William estaba más dormido que despierto, María lo cubrió con su colcha y le colocó su muñeco al lado, se inclinó un poco besando su frente.
-"Te quiero más que a mi vida" le dijo bajito, William se retorció un poco respirando profundo.
-"Yo te quiero más mami" dijo dormido, María le sonrió y se levantó con cuidado de no moverlo, salió del cuarto dejando la puerta entre abierta para que no estuviera del todo oscura su habitación.
Fue a la de ella, mientras se daba un baño pensó que ella haría cualquier cosa por esa personita de 5 años que estaba en la habitación contigua, si, cualquier cosa, incluido hablar con él de la existencia de Quill y también incluía hablar con Quill de la existencia de William, lo haría, llena de miedo, pero lo iba a hacer.
El domingo llegó bastante rápido, María y William estaban en la cocina, María iba a preparar la el postre favorito de su hijo, todo esto era para preparar el terreno, para poder hablarle a William de su padre, María había pasado todo el día ansiosa y asustada, pero estaba bastante decidida a hacerlo.
-"William" lo llamó mientras batía algunos huevos en un recipiente y los mezclaba con algo de harina, el niño subió la mirada desde la mesa, donde le hacia compañía.
-"¿Dime mami?" preguntó con voz infantil.
-"Quiero hablar contigo" le dijo, William frunció su ceño.
-"Cuando termine de hornear el pastel, quiero que hablemos de algo importante ¿bueno?" le dijo realmente seria, William no entendía a que se refería su mamá.
-"¿Estoy en problemas?" preguntó asustado, María a pesar de los nervios rió.
-"No mi amor, por supuesto que no, ¿has hecho algo malo?" le preguntó divertida, William negó muchas veces con su cabecita.
-"Entonces no tienes de que preocuparte" le dijo tranquilizándolo, William le sonrió enormemente, María le devolvió la sonrisa, mientras seguía pensando cómo abordar el tema del padre de su hijo.
Para cuando María estaba metiendo la mezcla de un pastel en el horno, el timbre de la casa sonó, ambos voltearon a la puerta extrañados, no esperaban visitas, William se levantó corriendo para abrir, María tomó un trapo secándose las manos mientras seguía a su hijo, William llegó primero que ella a la puerta y la abrió.
-"¡Pam!" gritó saludando a su abuela, María respiró profundo y colocó sus ojos en blanco, se asomó por encima de su hijo y vio a su madre, que llevaba unos pantalones de tela impecablemente blancos, una blusa azul rey cubierta casi en su totalidad por una chaqueta, tan blanca como su pantalón y cubriéndole casi el 50% del rostro, descansaban unas enormes gafas de sol.
Pamela se agachó para saludar a su único nieto, evidentemente no lo abrazó por que podía arrugarle la ropa, simplemente le dio un pequeño beso, dejando la mejilla de William manchada con lápiz labial rojo sangre.
María colocó de nuevo sus ojos en blanco, no le agradaba mucho verla, sobre todo después de la última vez que habían sostenido.
-"Madre" dijo en tono de saludo.
-"Hija" contestó Pamela, haciendo una pequeña inclinación con su cabeza William se quitó haciéndole espacio para que pasara, Pamela le medio sonrió y entró al pequeño apartamento con la boca fruncida, parecía que todo le daba asco.
-"¿Puedo pasar?" preguntó a dos pasos de la sala, María la vio entrecerrando los ojos.
-"Ya estas dentro ¿no?" le dijo, haciéndole señas con la cabeza.
Pamela terminó de entrar viendo a su alrededor sin quitarse los lentes oscuros
-"William ve para tu cuarto" le dijo María a su hijo mientras se agachaba frente a él limpiándole con sus dedos el resto de lápiz labial de su mejilla.
-"Mami, ¿no y que íbamos hablar?" preguntó extrañado.
-"Después William, déjame atender a tu abuela y después te busco, ve a ver una película ¿si? Si quieres ve a mi habitación" le ofreció, William abrió sus ojos emocionado, adoraba ver televisión en la cama de su mama, asintió aceptando su propuesta y corrió a la habitación, al ver que se había alejado, María fue a la cocina a recoger los implementos, Pamela la siguió.
-"Me gustaría que nos sentáramos en la sala" dijo Pamela viendo a su alrededor con cierto asco en el rostro, María no le prestó atención.
-"Debo recoger y lavar los platos madre, no tengo tiempo de hacerte visita, lo que tengas que decirme dímelo aquí" le contestó con medio cuerpo dentro de la nevera, mientras guardaba algunos implementos.
-"Esa no es manera de hablarle a tu madre" dijo Pamela quitándose finalmente las gafas oscuras de su rostro.
-"Nunca fuiste la mejor madre así que…" dijo encogiéndose de hombros, Pamela colocó los ojos en blanco y a regañadientas se sentó en una de las sillas de la cocina, teniendo cuidado de no tropezarse con nada.
-"¿Hablaste con William ya?" le preguntó, María no tuvo que preguntar de que estaba hablando, lo sabía muy bien, cerró los ojos apretando los puños.
-"¿Cuál es tu empeño que le cuente a William?" preguntó encarándola con dientes apretados.
-"Ninguno hija" dijo batiendo sus manos, "sólo me preocupo por su bienestar y el tuyo"
-"Jamás te has preocupado por el bienestar de ninguno de los dos, no me vengas con que te importamos después de tantos años" dijo María volteando a verla, se acercó sentándose frente a ella.
-"¿Cuál es tu interés?" le preguntó María a su madre de frente, "y no me salgas con que te preocupa el futuro de William"
Pamela le mantuvo la mirada a su hija, resopló por lo bajo y la habló directamente.
-"Si es cierto que Quill viene a jugar en NYC le van a pagar mucho, tienes derecho a pedirle de esa plata" dijo Pamela como si fuera algo obvio, como si no entendiera por que tenía que darle esas conclusiones a su hija, se suponía que María iba a querer lo mismo.
María en vez de molestarse y decirle que se fuera de la casa, se recostó de la silla riendo sin poder creer lo que había escuchado.
-"Estas loca" dijo sin ningún tipo de respeto "¿cómo crees que voy a pedirle plata a Quill?"
-"No le vas a pedir nada, es tu derecho" María se cruzó de brazos, frunció el ceño tratando de entenderla.
-"¿Cuál es tu interés en ese dinero?" le preguntó de nuevo.
-"Bueno" dijo Pamela colocándose de nuevo las gafas, "ninguno, por supuesto" dijo haciendo muecas con las manos "sólo que, bueno, imagino que si mi hija y mi nieto están bien, yo lo estaré también ¿no?"
María cerró sus ojos, por supuesto su madre solo quería el dinero.
-"Eres insólita, ¿eres capaz de venderme a mí? ¿a William? ¿Por dinero?" dijo indignada "¿qué clase de madre eres?"
-"La que vela por el futuro de los suyos" dijo ofendida, María rió y se colocó de pie.
-"Tu sólo velas por tus propios intereses, pero lamento informarte que no voy a buscar a Quill, y mucho menos voy a pedirle dinero, así que si eso era todo, por favor márchate" le dijo señalando la puerta, Pamela se levantó ofendida, caminó hasta la puerta y se volteó antes de salir.
-"Te estoy ofreciendo la oportunidad de que hables tu primero, cualquiera pudiera decirle antes" dijo en tono amenazante, "Puedo encontrarlo yo, puedo decirle antes que tu" completó, María que no soportaba las amenazas se adelantó viendo a su madre directo a sus gafas oscuras.
-"Dices algo, le cuentas algo a cualquiera de los dos" dijo refiriéndose a William y Quill "y me desaparezco con William" dijo furiosa, Pamela la vio subiendo sus cejas, ella sabía que era casi imposible que María se marchara, entonces María jugó el mismo juego de su madre, se acercó mas a ella y le dijo aun furiosa " si le dices algo a cualquiera de los dos… te juro, que del dinero que pueda obtener, ¡no vas a ver ni un solo centavo!" la amenazó con dientes apretados, era cierto que María no iba tras el dinero de Quill, pero esa era la única forma de saber que Pamela no iba a interferir en los planes de María.
-"A veces no sé cómo es que eres mi hija" dijo Pamela furiosa, las palabras de María habían sido exactas para mantenerla alejada, María la vio subiendo sus cejas.
-"Madre, eso mismo me lo preguntó desde que tengo uso de razón" dijo cerrándole la puerta del departamento en su cara.
Cuando se vio sola en la sala, respiró profundo tomándose el cabello entre las manos, Pamela tenía la facilidad de sacarla de quicio, se regresó a la cocina a terminar de guardar las cosas, hablaría con William después, ahora simplemente no podía.
En una Boutique de la quinta avenida.
-"Gordo, ¿te gusta?" preguntó Amanda saliendo como por décima vez del probador de la 5ta o 6ta tienda que visitaban, se había levantado súper tarde esa mañana y había hecho que su novio la llevara de compras en lo que se vistió, Quill que estaba rodeado de bolsas elegantes llenas con todas las cosas que le había comprado a su novia, incorporó su rostro de donde se encontraba sentado, vio a Amanda con un vestido bastante sencillo, era blanco con lunares azules oscuros, no era el estilo de su novia, todo lo que se había probado antes era atrevido, corto y brillante.
Quill arrugó el entrecejo.
-"Es bonito, pero, no sé, me parece que no es tu estilo" dijo algo dudoso, Amanda rió.
-"Es cierto" dijo dando una vuelta viéndose en el espejo de cuerpo completo "pero creo que ya compré todo lo que me gustaba, pensé que éste te podía gustar a ti" dijo sonriéndole, Quill le devolvió la sonrisa, ella fue hacia él, apoyó sus manos en sus rodillas inclinándose hasta él, dándole un pico en los labios.
-"¿Lo llevamos entonces?" preguntó ella.
-"Claro, si te gusta llévatelo"
El celular de Quill sonó, y él al ver quien llamaba se colocó de pie rápidamente.
-"Amanda, tengo que atender, ¿puedes arreglártelas sola?" le preguntó, ella ya iba camino al probador a volverse a cambiar.
-"¡Seguro!" dijo en voz un poco alta para que él pudiera oírla, Quill salió de la tienda, sonriéndole educadamente a la dependienta que estaba pasándole las prendas a Amanda.
-"Emily" dijo Quill al atender "dime por favor que averiguaste algo" le pidió a Emily Donovan, su asistente, representante y diario personal.
-"Quill, a veces me pones a hacer unas cosas" dijo Emily por el otro lado de la línea, "¿sabes la cantidad de llamadas que tuve que hacer?"
-"Me imagino Em, pero, ¿a quien mas le iba a pedir que la buscara?"
Emily colocó sus ojos en blanco.
-"Sí imaginó que yo era la mas adecuada para el trabajo"
-"Em, por favor" pidió Quill.
-"No encontré nada de esa María Rodríguez" dijo, Quill cerró sus ojos derrotado.
-"Pero encontré algo" completo Emily, Quill abrió sus ojos de golpe.
-"¿Qué?" preguntó.
-"Busqué en todas las agencias de modelos y ninguna conoce a esta tal María, como no aparecía, busque entonces a la fotógrafa, ella si es mas nombrada"
-"¿Donde tiene su estudio?" preguntó Quill, decidido a ir a preguntarle por María.
-"No tiene estudio, ella no es independiente, Isabella Swan trabaja como fotógrafa del canal E!" dijo, "las oficinas quedan en el centro de negocios de la 3ra avenida"
-"Voy a ir para allá" dijo Quill.
-"¡Quill!" llamo Emily "hay algo mas" Quill, se quedó en silencio y preguntó con cautela.
-"¿Qué?"
En ese momento Amanda se asomó fuera de la tienda.
-"¡Gordo!" lo llamó, Quill volteó a verla un poco exasperado por la interrupción.
-"Dame un segundo Amanda" dijo levantando una mano, ella colocó sus ojos en blanco.
-"Hay que pagar gordo" dijo en tono necio, Quill resopló.
-"Dame un segundo Em" dijo al teléfono, lo apartó de su oído y sacó su billetera, tomó una tarjeta de crédito y se la extendió a Amanda.
-"No te vuelvas loca" le dijo extendiéndosela, Amanda vio el plástico con ojos desorbitados, Quill siempre pagaba pero jamás le daba la tarjeta a ella, Amanda la tomó como si se tratara del anillo de Gollum, Quill respiró profundo, pensando que esta salidita iba a salir mas cara de lo que esperaba, Amanda entró emocionada a la tienda, dejándolo de nuevo sólo en la acera, Quill respiró profundo y volvió a colocar el teléfono en su oído.
-"Em, ya estoy aquí" le dijo, Emily le habló en tono serio y un poco molesto, pero más que con él, con la situación que había escuchado por la línea.
-"Vas a tener que ganar todos los juegos, porque si Amanda sigue gastando así, te vas a ir a la quiebra"
-"Em, por favor, vamos a dejar ese tema para otro momento ¿si?" le pidió, Quill y Emily eran bastante amigos, y ambos sabían que Amanda se aprovechaba de Quill, lo único era que Emily no entendía por que Quill se dejaba usar de esa manera.
-"Como quieras jefe" dijo Emily resoplando "como te estaba diciendo Isabella Swan" dijo Emily "la fotógrafa" dijo haciendo de nuevo la referencia "ella, ella, estaba comprometida con Emmet Cullen" dijo en voz cauta, Quill abrió sus ojos de mas sin poder creer lo que oía.
-"¿Qué?" preguntó en voz baja, dándose con al palma de su mano en la frente "¿Cullen? ¿El mismo Cullen que voy a reemplazar?" preguntó sorprendido.
-"El mismo" contestó Emily, "el compromiso se rompió hace un poco mas de un mes, ellos terminaron su relación y no se ha visto a ninguno de los dos casi desde que rompieron, pero el hecho es que estuvieron comprometidos"
Quill se quedó en silencio.
-"¿Qué vas a hacer?" preguntó Emily, su representado lo pensó un segundo.
-"Voy a ir a hablar con ella" dijo decidido, "todavía no ha salido que soy yo quien va a reemplazar a Cullen, puedo aprovecharme de eso para hablar con ella, preguntarle por María" dijo.
-"¿Quién es ella Quill?" preguntó Emily, ella era muy discreta, pero le llamaba la atención que Quill pusiera tanto empeño en encontrar a esta mujer.
-"La conocí hace tiempo" dijo sin dar muchos detalles "cuando viví por primera vez a Nueva York" dijo, Emily que supo que no debía preguntar mas, dijo entonces.
-"Bueno, si vas, sabes que no puedes decir nada del contrato aun, por favor sé discreto y si puedes no llevar a Amanda, sería mejor"
-"Lo intentaré" dijo Quill asintiendo "¿dónde estás tú?" preguntó.
-"Entro en reunión con los dueños del equipo en unos minutos, te aviso cuando salga y nos reunimos en tu hotel, igual hay que empezar a buscarte departamento"
-"Esta bien, esta bien" dijo Quill, "Espero tu llamada, gracias Em"
-"Para eso me pagas" dijo riendo, Quill rió con ella y trancó la llamada, se dio unos toques en la frente con su Blackberry, respiró profundo y entró de nuevo a la tienda.
La dependienta estaba entregándole la tarjeta a Amanda, Quill reparó en que en vez de las 3 bolsas nuevas habían 5, cerró los ojos un segundo, Amanda gastaba demasiada plata, normalmente discutían por eso, pero hoy Quill le iba a dar un pase libre, necesitaba estar solo y la única forma era dándole una distracción a Amanda…. Dinero.
-"Linda" dijo acercándosele, Amanda estaba sonriendo enormemente, mientras recibía la tarjeta y sus compras.
-"Gordo, tienes que ver lo demás que compre, te va a encantar" dijo riendo, Quill colocó los ojos en blanco.
-"Estoy seguro" dijo, "pero linda, necesito pedirte un favor, Emily me llamó" inmediatamente Amanda endureció el rostro.
-"¿Ahora qué tenemos que hacer?" preguntó obstinada, Emily siempre llamaba para que Quill fuera a reuniones o a practicas, y ella siempre se veía obligada a ir a todas ellas, como buena novia que debía ser.
-"No tenemos que hacer nada linda" dijo Quill "el que debe hacer algo soy yo, ¿te molesta si te dejo sola el resto de la tarde?"
-"¿Sola?" preguntó subiendo una ceja.
-"Si, debo hacer algo, es con los dueños del equipo, algo aburrido" dijo sin darle importancia, "¿qué te parece si haces el resto de tus compras sola?" preguntó, Amanda subió sus cejas emocionada.
-"¿No vas a supervisar que compro?" preguntó, Quill entendiendo que este acto le iba a costar miles de dólares, negó.
-"No, no voy a supervisarte, quédate con la tarjeta y compra lo que quieras, afuera sigue estando el chofer esperando, deja las compras ahí y ve a hacer lo que quieras, te encuentro en el hotel esta noche ¿si?"
Amanda, aunque no era partidaria de hacer demostraciones de amor en público, se le guindó por el cuello besándolo, quedarse sola, con luz verde para gastar todo lo que quisiera era un sueño hecho realidad, Quill le devolvió el beso pero estaba un poco apenado, la tienda no estaba del todo sola y no le gustaba dar esas demostraciones.
-"Ok linda, tranquila" le dijo separándola un poco, sonriéndole "nos vemos esta noche ¿vale?" dijo tomándola por los hombros, la rubia asintió, Quill le dio otro pico y le dio la espalda saliendo de la tienda, pensó en devolverse para pedirle de nuevo que no exagerara comprando, pero cambio de opinión, eso era imposible con Amanda.
-"Espero que esta Isabella me ayude" dijo sacudiendo la cabeza, llegó a la avenida y levantó la mano deteniendo un taxi, se subió y le indico al conductor que lo llevara al centro de negocios de la 3ra avenida.
Ya estaba en el piso 42 de la torre, había muchas personas corriendo de un lado a otro, parecía que tenían mucho trabajo que hacer, Quill se abrió paso entre las personas que corrían con comunicadores en sus oídos y con carpetas en sus manos.
Se acercó entonces a la recepción, una chica de rizos marrones, le sonrió educadamente, tenía una plaquita en la chaqueta del uniforme que decía Tina.
Tina, aunque estaba ocupada y llena de trabajo, llamando a las modelos y arreglando las agendas de los fotógrafos, las grabaciones y de las reuniones de Jacob, incorporó su rostro al ver que alguien se acercaba a su escritorio y literalmente se quedó con ojos muy abiertos, contemplando al moreno alto, e increíblemente corpulento que le sonreía un poco apenado, como si no supiera que preguntarle, Tina, se abanicó un poco con unos papeles que tenía en la mano, al ver los brazos musculosos que se apoyaron en su escritorio, ¿este hombre seria un modelo? Pero nadie le había informado que vendría un modelo nuevo, ¿a quien estaría buscando entonces?
-"¿Puedo ayudarlo en algo?" preguntó Tina educadamente, Quill que se sintió un poco nervioso y estúpido de ir allá sin saber exactamente que iba a decir, le habló a la chica.
-"Eh, busco a una fotógrafa del canal, ¿Isabella Swan?" preguntó, Tina, frunció un poco sus labios, diablos! Pensó, vino a ver a Bella, ¿qué tendrá esa chica que siempre sale con hombres tan musculosos? Se preguntó justo antes de contestarle a Quill.
-"Ella está de reposo medico, se incorpora la semana siguiente" dijo, hablándole coqueta, mientras batía un poco sus pestañas, Quill resopló resignado sin fijarse en la coquetería de la chica, estaba pensando que para la semana entrante ya se haría publico que él reemplazaba al ex de la fotógrafa en el equipo y a lo mejor no iba a querer ayudarlo.
-"¿Puedo buscarte a alguien mas?" preguntó Tina, tratando ser diligente y ayudarlo "¿algún otro fotógrafo?"
-"No" dijo aun pensativo "quería hablar con ella, es, es personal" dijo, Tina que sabía que algunos de los casos de Isabella los llevaba su jefe, se fijo detrás de Quill y medio sonrió, se colocó de pie y le hizo señas a Quill.
-"Dame un segundo, a lo mejor pueda ayudarte" dijo, quitándose su comunicador y saliendo de su puesto, Quill se giró siguiéndola con la mirada, vio como se encontraba con un hombre alto, moreno y extremadamente familiar, Quill sin poder creerlo se adelanto un paso.
-"¿Jake?" preguntó, éste se volteó al escuchar su nombre "¿Jacob Black cierto?" preguntó con una expresión asombrada, Tina que había ido a decirle al jefe del canal que este hombre había ido buscando a Isabella se retiró educadamente al ver que los dos hombres parecían conocerse.
Jacob, que andaba bastante atareado, volteó a ver al hombre que lo había llamado, entrecerró los ojos, le parecía exageradamente familiar, pero estaba muy cambiado, ¿sería?
-"¿Quill?" preguntó dudoso, Quill sacudió la cabeza riendo incrédulo, se acercó a su primo segundo y abrió sus brazos.
-"El mismo, hombre cuanto has cambiado" dijo riendo, Jacob se le acercó abrazándolo, igual de feliz de verlo.
-"Lo mismo te digo hombre, estas viejísimo" dijo riendo, ambos se palmearon las espaldas, riendo.
-"¿Qué haces aquí?" le preguntó "¿viniste a buscarme?" le preguntó Jacob, ellos no se veían desde que Jacob era un adolescente y Quill un niño, había mucho con que ponerse al día.
-"No tenía idea de que trabajabas aquí" dijo Quill riendo "vine buscando a una fotógrafa, Isabella Swan, ¿la conoces?" preguntó Quill, Jacob subió sus cejas.
-"¿A Bella? claro que la conozco" dijo riendo aun de la coincidencia, "ven, te invito un café" le dijo indicándole el camino a su oficina, "Tina, se buena y mándanos dos cafés a mi oficina ¿si?" le pidió a la recepcionista.
-"Enseguida Sr. Black" contestó Tina sonriendo.
En el departamento de Félix.
-"Rose, llegué" dijo Félix entrando a su casa, Rose salio a la vista de él vistiendo un conjunto de bermudas y camisita blanca con flores naranjas.
-"Hola" le dijo ella sonriendo apenada, Félix le sonrió de igual manera.
-"Te traje algunas cosas" dijo colocando unas bolsas de papel en el mesón de la cocina, "traje comida" dijo sacando los paquetes de las bolsas "bebidas y algo muy importante" dijo sacando un par de frascos.
-"¿Eso que es?" preguntó Rose dudosa.
-"Vitaminas y hierro" dijo Félix, "no hemos ido al medico todavía, pero las embarazadas deben tomar vitaminas"
Rose bajó la vista realmente apenada, Félix se acercó a ella y le subió el rostro delicadamente con su mano.
-"¿Qué sucede?" preguntó, los ojos de Rose se aguaron un poco, Félix limpió la comisura de uno de ellos.
-"Rose" le dijo tiernamente, "¿qué pasa?"
-"De todo" dijo ella con voz apenada, separándose de su agarre, se sentó en uno de los bancos del mesón que separaba la habitación/sala de la cocina.
-"Esto es una locura, no debería estar aquí, no, no deberías ayudarme" dijo, Félix cerró los ojos respirando profundo.
-"¿Otra vez con lo mismo?" preguntó, ella asintió.
-"Vuélveme a explicar por qué me ayudas, ¿Por qué es mejor que me quede aquí a que me vaya? ¿O por qué no me dejas deshacerme de este bebé?"
Félix había encontrado a Rose unos días después del accidente de Bella, le había pedido a la señora que vivía en el departamento de abajo que le avisara si Rose aparecía, le dio algunos dólares para que le diera la información, la Sra. Tenía algún familiar enfermo por lo que cuando Rose fue a visitarla y a entregarle las llaves de su casa, le avisó a Félix que ella estaba allá.
Félix llegó a tiempo, logró convencerla de que lo acompañara, Rose que estaba realmente sola en la ciudad accedió a ir a tomarse un café, que terminó siendo un almuerzo, Rose moría de hambre y Félix amablemente la invitó al almorzar.
Rose le confirmó finalmente que estaba embarazada, pero que no se preocupara, que todo el dinero que tenía lo iba a utilizar para hacerse un aborto, ella no podía tener un niño en ese momento, gracias a que muchos sabían indirectamente de su relación con Emmet se había quedado sin trabajo y ella era modelo, por lo que, sin su cuerpo, no podía trabajar, Félix alterado le pidió que no lo hiciera, que lo pensara bien antes de cometer esa locura.
Lo cierto era que Rose estaba realmente asustada y sola, por lo que aceptó la propuesta de Félix, que le ofreció un lugar seguro mientras ella decidía que hacer con el embarazo.
Félix caminó hasta ella colocándose al frente, Rosalie seguía viendo la palma de sus manos, él levantó de nuevo su rostro.
-"¿Te puedo contar una historia?" le preguntó.
-"Supongo" dijo encogiéndose de hombros.
-"Yo salí por mucho tiempo con una chica, Heidi" dijo, "ella, quedo embarazada" dijo con una medio sonrisa, Rose levantó sus cejas impresionada, ¿Félix tenía un hijo?
-"¿Félix tu?" le preguntó, él negó.
-"No, no tengo un hijo" dijo haciendo una mueca con las cejas, Rose entonces lo entendió.
-"¿Ella?" preguntó penosa, Félix asintió.
-"Si, Heidi abortó al pequeño, bueno" dijo corrigiéndose "nunca supimos que iba a hacer, ella, ella abortó muy temprano" dijo.
-"Lo siento" dijo Rose estirando su mano para confortarlo de algún modo, él se encogió de hombros.
-"Fue hace mucho tiempo" dijo "no me había graduado de la escuela siquiera" dijo, "eso sucedió cuando éramos adolecentes"
-"¿Por qué me cuentas esto?" preguntó Rosalie.
-"Porque Heidi quedo muy mal después que le hicieron eso" dijo viéndola a los ojos, "tuvo muchas complicaciones, la tuvieron que internar en un hospital, estuvo mucho tiempo en terapia intensiva" dijo con voz baja, Rose volvió a colocarle una mano sobre la de él, asustada.
-"¿Qué sucedió con ella?" preguntó con voz baja, Félix la vio a los ojos y le dijo.
-"No murió" aclaró "pero nunca más podrá tener hijos" completó, Rose se quedo sin habla, Félix continuó "teníamos 18 años, fuimos unos estúpidos que no supimos cuidarnos, y ella casi muere"
-"Félix" dijo Rose interrumpiéndolo "¿por qué me cuentas esto?" preguntó de nuevo "eso fue hace mucho tiempo, la medicina ha cambiado, no tiene que ser igual conmigo" dijo, Félix la vio incrédulo.
-"Eso es peligroso en cualquier época, el proceso sigue siendo el mismo, Rose, ¿crees que vale la pena que pases por eso? ¿No, no sientes remordimiento en matarlo?" preguntó con voz baja.
Rosalie se colocó de pie, respirando profundo.
-"Félix, tu mejor que nadie sabes mi situación, como voy a tener un hijo de él, ¿cómo?" dijo sin saber continuar, alzo sus manos exasperada "¡además!" agregó alterada "si Emmet me encuentra y ve que es cierto que estoy embarazada, ¡él mismo me llevaría a sacármelo!" gritó, Félix se colocó de pie caminando hasta ella furioso.
-"¿Cómo puedes hablar así?" le preguntó "¿cómo vas a ser capaz de matar a tu hijo por que él te lo pida? tú misma me contaste que perdiste una hermana" dijo, Rose lo vio a los ojos y sintió como los suyos empezaban a empañarse al recordar a su hermanita.
-"¿Crees que te vas a sentir distinto? ¿Y si fueras a tener una niña? ¿Cómo vas a ser capaz de deshacerte de ella?"
Rose empezó a llorar, bajó el rostro y dijo en voz muy baja.
-"No puedo sola" dijo "y no tengo a nadie, tengo tanto miedo"
Félix le levantó el rostro de nuevo haciendo que ella lo viera a los ojos.
-"Eso no es del todo cierto" dijo guiñándole un ojo.
-"¿Por qué?" preguntó Rose "¿por qué te empeñas en ayudarme?"
El se encogió de hombros.
-"Después que me separé de Heidi prometí, que siempre que pudiera iba a ayudar a las mujeres embarazadas, en realidad tu me estas ayudando a limpiar mis demonios" le dijo guiñándole de nuevo un ojo, Rose respiró profundo, ella tenía dudas en deshacerse de este bebe y Félix la empujaba una y otra vez en que no lo hiciera.
-"Espero que en verdad sea niña" dijo con ojos cerrados, Félix sonrió enormemente, aunque ella no lo pudo ver por que mantenía sus ojos aun cerrados, él le besó la frente y se separó de ella, fue a la cocina y sirvió un vaso de agua.
-"Ten" le dijo extendiéndoselo, Rose lo tomó y él abrió los frascos con las vitaminas, ofreciéndole dos pastillas, Rose levantó las cejas y las tomó, bebiéndose por completo el vaso de agua.
-"Mañana busco cita con un medico ¿ok?" ella asintió.
-"Está bien" dijo resignada.
-"No te vas a arrepentir Rose, ya lo veraz" le dijo emocionado, ella simplemente le sonrió, sin saber muy bien como sentirse con el empeño de Félix en convertirse en su héroe personal.
De vuelta a las oficinas del canal.
-"¿Y bien?" preguntó Jacob recostándose en su silla de cuero negro detrás de su gran escritorio en su oficina, Tina les había llevado el café y ambos hombres que aun seguían asombrados de haberse encontrado "¿los rumores son ciertos entonces?" preguntó
-"Son ciertos primo" dijo Quill riendo "pero no puedes decir nada hombre, si no la gente de los Giants me amonestan" dijo refiriéndose al contrato que había firmado, Jacob dio otro sorbo a su bebida y levantó su mano libre.
-"Tranquilo, tranquilo, yo sé cómo es eso, no te preocupes" le dijo en tono conciliador, "pero no dejo de sentirme desplazado hombre, ¿cómo no me avisaste que venias?"
-"Todo fue muy rápido Jake" dijo Quill, pasándose una mano por el cabello ahora realmente corto en comparación como lo llevaba cuando era joven, "estaba tan emocionado con todo esto de mi traslado que ni me acordé que tú estabas en esta ciudad" dijo excusándose.
-"Al viejo Quill no le va a gustar eso" dijo en tono burlón, refiriéndose al abuelo de su primo, Quill abrió sus ojos de mas.
-"Oye, ni se te ocurra decirle" dijo asustado, Jacob rió por lo alto.
Jacob y Quill, eran primos segundos, Quill era unos 8 años menor que Jacob, pero habían pasado gran parte de su infancia juntos, para Quill, Jacob era como un modelo a seguir, era prácticamente su héroe, para cuando Jacob se fue a la universidad, Quill se quedó solo en la Push, un pueblo del estado de Washington, Jacob iba cada navidad, pero después que se caso con Leah, sus visitas se hicieron más esporádicas, además, cuando Quill se graduó, se fue a la universidad también, por lo que perdieron todo tipo de contacto.
La última vez que uno supo del otro, había sido 6 años antes cuando ambos vivían en Nueva York, justo antes de que a Quill le ofrecieran el contrato en Nevada y que Jacob a su vez se convirtió en un empresario exitoso y gracias a ambas cosas se habían distanciado nuevamente.
-"Pero hombre cuéntame" dijo Jacob apoyándose en el escritorio, "si no viniste a buscarme a mí, como ya me dijiste, ¿a que viniste entonces?" preguntó, Quill se enderezó de nuevo.
-"Como te comenté primo, vine buscando a Isabella Swan, la fotógrafa, ¿la conoces?"
-"Claro, Bella es mi amiga, pero… ¿para que la buscas?" preguntó intrigado.
Toc, toc, toc.
Alguien tocó la puerta interrumpiendo la conversación entre los dos hombres, Jacob frunció el ceño, no tenía nada pendiente con nadie por ahora y Tina no le había dicho nada por el intercomunicador.
-"Dame un segundo primo" le dijo a Quill, éste asintió, Jacob se levantó caminando a la puerta, Quill le llamó la atención algo en la ventana y se levantó también, caminando de espaldas a la puerta, se asomó viendo entonces como los trabajadores corrían de un lado a otro, iba a preguntarle a su primo a que se debía tanta corredera.
Jacob abrió la puerta y se encontró con Melanie, la fotógrafa que le estaba haciendo la suplencia a Bella.
-"Mel, ¿qué pasó?" preguntó extrañado de que lo fuera a buscar.
-"Jefe lo siento" dijo Melanie con cara de tragedia, "pero tengo un problema en el estudio, los modelos están rebeldes, no quieren trabajar, no sé qué hacer" dijo preocupada, Jacob la vio con ojos extrañados.
-"Ehh, ok, espera un segundo y voy contigo" se volvió a ver a su primo que veía por la ventana hacia las oficinas.
-"Quill" lo llamó, éste volteó a verlo "debo ir a resolver un asunto en los estudios, ¿me esperas un momento?"
Quill vio su reloj, todavía tenía un poco de tiempo, aparte quería realmente hablar con esta Isabella.
-"Claro Jake, ve" le dijo, Jacob tomó su celular y salió detrás de una nerviosa Melanie.
Quill se quedó en la oficina de Jacob, viendo como el resto del personal trabajaba al parecer sin descanso, llevaba unos 5 minutos viendo, cuando reconoció a una que otra conductora, subió sus cejas al reconocer a Alice Brandon, la conductora de Wild On, el programa favorito de Amanda, que obligaba a Quill a verlo cada vez que lo daban.
Pensó en pedirle a Jacob que se la presentara, sería algo bueno para contarle a Amanda.
Colocó sus ojos en blanco al imaginar las locuras que haría su novia con su tarjeta de crédito y pensó que era mejor no decirle que había visto a Alice Brandon, volteó su vista, visualizando a otros trabajadores.
Su vista se centró entonces en una chica, tenía el cabello largo pero amarrado en una coleta alta, tenía un comunicador en su oído y una carpeta entre sus manos, se veía realmente apurada, Quill abrió sus ojos de mas, no podía creerlo, corrió hacia la puerta de la oficina de Jacob, salió como alma que lleva el diablo por el pasillo que daba con las escaleras.
-"¡MARÍA!" gritó Quill en lo alto de las escaleras, todos, absolutamente todos dejaron lo que estaban haciendo al escuchar semejante grito, Jacob estaba entrando al área de oficinas y se quedó asombrado al escuchar a Quill gritar así.
Alice que estaba por ahí, volteó impresionada a ver la escena también.
Pero nadie, absolutamente nadie, estaba más impresionado que la propia María Rodríguez, que volteó al escuchar su nombre, tenía una expresión asombrada en su rostro, volteó hacia arriba a ver que sucedía, en el momento que vio a quien le pertenecía la voz, la carpeta que estaba en sus manos cayó en el suelo.
Todo parecía moverse en cámara lenta, la gente del canal la veía a ella y veía el hombre guapo que la había llamado.
-"¿María?" repitió Quill en voz más baja con una sonrisa incrédula en sus labios, "¿en verdad eres tú?"
Ella se quedó sin habla, Quill bajó un par de escalones.
-"¿No me recuerdas?" preguntó con voz baja, "soy yo" dijo abriendo sus brazos, él aun mantenía esa sonrisa en los labios, estaba contento de haberla encontrado tan fácilmente, ella simplemente estaba en shock, estiró simplemente una de sus manos, sosteniéndose de un escritorio, era imposible mantener el equilibrio en ese momento.
¿Cómo la había encontrado?
Mil preocupaciones invadieron su mente, pero, a pesar de esas preocupaciones, algo que tenía muchos años sin sentir se despertó en su estomago, sintió como miles de hormigas caminaban bajo su piel, su sonrisa seguía siendo la misma, su piel parecía no haber cambiado en absoluto, solo tenía diferente su cabello, se lo había cortado quedando al ras con su cuero cabelludo, parecía mas maduro, mas adulto.
Mientras María pensaba todas estas cosas, seguía sin poder moverse, Quill terminó de bajar los escalones, cuando estuvieron frente a frente con todo el resto de la oficina como testigo, ella consiguió sus palabras.
-"¿Qu… Quill?" dijo María con voz temblorosa, "¿Co… cómo me encontraste?" preguntó asustada.
