Disclaimer: Ninguno de los personajes, del mundo de Harry Potter, me pertenecen. Todos pertenecen a JK Rowling. La trama es de BelleOfSummer.
Esté capitulo fue beteado por HunterLight Araiza.
"Almost Perfect, Almost Yours"
Capítulo XXXVI
"Ser obstinado como una flor silvestre"
"¿Pecados de mi labios? ¡Me reprochas con dulzura! ¡Devuélveme mi pecado!"
-W. Shakespeare
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Esta noche era importante.
De hecho, era tan crucial que Hermione no pudo evitar estremecerse un poco; por la preocupación, la emoción, la expectativa…había muchas cosas en juego.
Snape le había dicho que no podía arruinar esta oportunidad y se prometió que no lo haría.
Por primera vez en meses, Draco finalmente la iba a sacar. No podía creer que siquiera lloró cuando él se lo dijo.
Iban asistir una reunión organizada por Montague en su propiedad. Una fiesta de acción de gracia destinada para el líder de su grupo, Draco Malfoy. En cuanto al motivo de la repentina fiesta, Hermione no sabía, pero estaba demasiada emocionada que, finalmente, iba a ver un entorno diferente al de la mansión Malfoy.
Snape también le había dicho que este acto de Draco de permitirle salir de la mansión era uno de los grandes pasos que había tenido en un largo tiempo. Era una buena señal; una condena inminente para su vulnerabilidad. Sin mencionar el hecho de que finalmente iba escuchar conversaciones más grandes.
Era una festividad social, le explicó Snape; una de esas de la cuales los Mortífagos lo consideraban un respiro de todas sus invectivas brutales. Los tragos y el regocijo podían causar un impacto en un observador aplicado; cada palabra que se pudiera escapar de los invitados podía hacer una gran enmienda en sus planes. Ella necesitaba llenar su mente con toda la información que pudiera juntar, pero a la vez, también tenía que distraer a su esposo para que no supiera sus verdaderas intenciones.
Snape le dijo que la reunión sería muy similar a las fiestas de las sangres puras que ella había asistido antes; solo que esta involucraría principalmente a la parte ilícita de los hombres más jóvenes, o aquellos viejos pedófilos que se consideraban ser llamados jóvenes señores. Ella estaría también conociendo a sus mujeres, pero tenía que ser muy cuidadosa con quien elegía tener una charla. Podría llegar a extraer alrededor del veinte por ciento de hechos útiles de ellas; el resto sería puro y brutales chismes. Si no tenía cuidado, esos chismes mortales podrían estar dirigidos a ella.
Los hombres estaban más interesados en jugar a las cartas, los dados, juegos de mesa y jugar a los bolos; apostar bienes inimaginables, a veces un pago inequívoco de grandes propiedades por año, e incluso a veces apostando a sus propias mujeres. Hermione estaba sorprendida ante la mención de lo último, pero Snape le confirmó que era la simple verdad. Era una ocurrencia normal que en el medio de la guerra donde las supremacía de los sangre pura se apodera de todo y de todos, donde aquellos con un estatus inferior, como el de sus amantes, que eran en gran mayoría mestizas y sangre sucias, fueran consideradas nada más que posesiones.
Sin embargo, Snape le aseguro que no tenía nada de qué preocuparse, porque ella era oficialmente una esposa, así que estaba exenta de convertirse en un precio de oferta. A los hombres pura sangres les encantaba llevar a sus amantes a este tipo de fiestas, pero si alguna vez llevaban a una esposa, la dama debía ser respetada por encima de todo. Fue una de esas razones por las cuales Draco permitió que ella fuera con él en primer lugar. Snape le explicó que ya no corría peligro de convertirse en una apuesta fortuita porque tenía el anillo. Apostar en esta clase de escenario no era muy seguro, y Draco ya estaba muy bien informado en conocer todas las zonas de peligro antes de llevarla con él.
Para ser breve, ella no solo tenía que hacer el papel de una esposa amorosa y de buen comportamiento, pero también tenía que mezclarse con algunas de las amantes y unas pocas esposas pura sangre, si tenía suerte, mientras mantener una buena predisposición ante cada palabra que cada participante en la residencia estaba hablando. Tenía que actuar como si fuera una de ellos para cumplir con su misión.
¡Había demasiada cosas para hacer!
Estaba sin aliento mientras jugaba con la suave, y lujosa tela de seda de su vestido rojo. Estaba sentada delante del gran tocador mientras dejaba que sus sirvientas le peinaran el cabello. Normalmente, peinaban su cabello en trenzas, o un esplendido recogido de estilo griego…pero hoy, su cabello fluía de manera tentadora con el tono vibrante de su vestido. Sus rizos sueltos ondeaban naturalmente junto a sus hombros y espalda descubierta. Le daba una apariencia dominante y sexi con su escote mostrándose tentadoramente adelante. Era un conjunto bastante revelador pero la sofisticación seguía allí cuando el vestido fluía hermosamente como olas de terciopelo.
Mirándose en el espejo y hacia las sirvientas, quienes no le habían dicho ni una sola palabra, de repente deseó estar de nuevo en su hogar, y que fuera su dulce Nana Demelza quien le estuviera peinando su cabello.
Le encantaba la sensación de cosquilleo de las horquillas en su cabello. Extrañaba el cepillo de su Nana Demelza. Extrañaba sus suaves cerdas que le raspaban suavemente el cuero cabelludo, masajeándola, calmándola de cualquier preocupación. Echaba de menos como su pelo podía ser tan obstinado como el demonio y como Nana Demelza se quedaba y arreglaba pacientemente su peinado para mejorarlo.
Ella era su tranquilidad. Era su hogar.
Extrañaba como las manos de ella tiraban de su pelo para hacerle una trenza, o las suaves caricias para desatar sus mechones anudados.
Nana Demelza siempre dijo que ella era tan testaruda como su cabello. Cuando le pregunto qué significaba, la anciana sólo sonrió, le levantó su barbilla y metió algunos de sus rizos sueltos detrás de sus pequeñas orejas.
Dijo que ella era tan testaruda como una flor silvestre. Pero como una flor silvestre, era delicada y hermosa.
Ella no era como esas flores de jardín que eran sembradas o plantadas de manera calculada, tendida a lo largo del suelo más especial del jardín, con su variedad conservada para ser la más hermosa desde el comienzo porque venían del mejor suelo, del mejor territorio, la mejor estirpe…
Sin embargo, cuando el fuerte viento llegó y las gruesas gotas dolorosas de lluvia habían caído, los hermosos pétalos de las flores bien cuidadas se quebraban, tan suaves y frágiles como lo eran la de sus clases, nunca sobrevivían la tormenta.
Pero allí, justo detrás de ellas, la flor silvestre se inclinaba hacia el viento, como si se hiciera amiga del mismo, como si besara su gloria y dominio.
Cuando el viento se detenía, el jardín no estaba por ninguna parte. Todo lo que quedaba era la pequeña flor silvestre, brillando fuertemente cuando el sol golpeaba sus rasgos, llena de gotas de rocío, brillando como los cristales.
La flor silvestre era incluso más hermosa que antes.
Las gotas de rocío significaban su estado de elegancia, y su testarudez la salvaba.
Un pequeño crujido de la puerta sacó a Hermione de sus reflexiones. Era su esposo, de aspecto regio y distinguido, vistiendo su traje de la manera más aristocrática. Su dominio llenaba la habitación cuando las sirvientas de Hermione dejaron de hacer lo que estaban haciendo y se inclinaron al amo de la mansión, saliendo de la habitación en reverencia de su presencia.
Hermione miró como su esposo tomó el cepillo abandonado en la mesa del tocador antes de besar su frente. Mirando con aprecio el reflejo de su esposa en el espejo, comenzó a peinar su cabello.
A Draco siempre le había encantado peinarla. Tal vez tenía un fetiche interminable con su larga melena larga y rizada. Le encantaba acariciarla con sus palmas, dejando que el pelo se deslizara suavemente a lo largo del espacio de sus dedos.
Cuando ella miró a sus ojos a través del reflejo del espejo, sonrió un poco. Él le devolvió una sonrisa poco frecuente. Eso fue suficiente para que su corazón deje escapar un latido.
Era un momento tan tierno. Hermione solo tuvo que cerrar los ojos para recordar de nuevo la primera vez que comenzó…
Comenzó como una sensación…
El pequeño Draco estaba mirando desde un rincón, frunciendo los labios y golpeando el suelo con su costoso zapato con impaciencia y frustración —. ¿Cuánto tiempo va durar esto? —su pequeña voz chilló exasperado, pareciendo más grosero que de costumbre. Hermione pudo incluso trazar su ceño fruncido en formas interesantes, se tuvo que reír divertida.
—Sólo un minuto más, joven Malfoy, y luego puede jugar con Hermione ¿está bien? —Nana Demelza le sonrió al pequeño que estaba parado cerca de la ventana, evidentemente muy impaciente y molesto por el hecho de que la niñera de Hermione le estaba sacando todo su tiempo de juego con Hermione. ¿Qué le tomaba tanto tiempo en trenzar su pelo? Incluso parecía un trabajo aburrido. Seguro que lo podía hacer más tarde.
—Madre dice que mi cabello siempre debe estar bien peinado. Dice que parezco a un kneazle furioso si no dejo que Nana Demelza lo arregle —Hermione se rió, jugando con dos pequeños moños rosados con sus pequeños dedos, preparada para dárselos a su nana una vez que ella haya terminado con la trenza.
—Tú no luces como kneazle, mi ángel. Tu madre solo quiere decirte lo muy importante que es que una hermosa niña como tú tenga un pelo bien arreglado —Nana Demelza sonrió mientras Hermione lanzaba una risita y le entregaba uno de los moños rosas que estaba sosteniendo así le podían atar su coleta izquierda trenzada.
—Pero amo los kneazles. Son suaves y bonitos —dijo Hermione con una sonrisa radiante —.Algún día quiero tener uno cuando vaya al colegio. Draco quiere tener un dragón pero yo creo que dará miedo y asustará a nuestros futuros profesores así que le dije que ambos podemos tener kneazles juntos y los profesores no se enojaran porque son lindos de todas maneras, como Draco y yo, así que nos permitirán jugar con ellos sin enojarse —la pequeña Hermione dijo todo tan rápido que tuvo que respirar hondo una vez que terminó; todavía riéndose y balanceando sus pequeños pies junto a la silla en la que estaba sentada. Sus zapatos estaban decorados con cordones blancos y adornos de color cereza.
—Oh, ¿en serio? —Nana Demelza le sonrió con cariño a la pequeña, como si estuviera escuchando el tema más interesante del mundo. Draco sólo rodó los ojos y frunció los labios aun más, haciéndolos parecer como una línea recta mientras se cruzaba de brazos, diciéndole a la niñera fuerte y claro que se estaba impacientando. La coleta derecha de Hermione todavía no estaba trenzada. ¡Él quería jugar con ella ahora!
Nana Demelza simplemente sonrió divertida ante la resistencia del niño. —¿Quieres intentarlo?
Draco estaba sorprendido.
¿Cómo se atrevía?
¡Él era un niño!
Los chicos nunca hacemos trenzas. ¿Qué se pensaba esa anciana? Que esperara a que su padre se enterara de esto.
Esto era imperdonable. Los adultos eran realmente tontos.
Pero el cabello de Hermione se veía tan…rizado, y salvaje, y suave y sólo…suave.
De pronto él sintió mucha curiosidad.
—Vamos querido. Te enseñaré. Es bastante fácil. Con eso, puedes ayudarme a trenzar el cabello de Hermione así pueden ir a jugar más temprano la próxima vez. ¿Qué dices? —la nana le sonrió al pequeño que de pronto se sonrojó.
Era una oferta aceptable. Además, también podría sentir el cabello suave de Hermione.
—Vamos, cariño. Sostén esto —Nana Demelza sonrió mientras sostenía la coleta derecha de Hermione que todavía no estaba trenzada.
Draco frunció el ceño pero estiro la mano tentativamente hacia sus largos rizos. Sin embargo, cuando finalmente los tocó, se encontró sonriendo. Eran tan suaves como se veían.
—Sólo divídelos en tres partes diferentes y luego las atas. Déjame enseñarte —ella sonrió mientras guiaba las pequeñas manos de Draco para cruzar las partes para hacer una trenza suave. Él estaba muy callado y concentrado, Nana Demelza no pudo evitar divertirse, cuando solo tenía unos centímetros de cabello sin trenzar, Hermione le entregó el moño rosado y Demelza le enseño como atarlo correctamente.
La trenza derecha de Hermione no era tan perfecta como la izquierda, pero el pequeño Draco estaba demasiado orgulloso de su trabajo mientras acariciaba suavemente su cabello. No dijo ni una palabra, todavía demasiado orgulloso para hacerlo, asumió Hermione. Pero ella siempre atesoraría ese momento…el día que Draco Malfoy la peinó por primera vez. Hasta el día de hoy seguía siendo bastante gracioso, pero la mayoría de las veces, seguía siendo muy dulce.
—¿Estás entusiasmada? —él le preguntó.
Ella asintió y él se mostró complacido.
Esta vez él fue más delicado, muy lejos de su alter ego la noche anterior. Él siempre había sido tan apasionado por todo, especialmente cuando se trataba de dominarla.
Pero anoche, él estaba demasiado molesto…demasiado peligroso. A veces, ella no podía evitar pensar que el Draco que había conocido antes era una diferente persona al de su ahora esposo.
Él se sentía demasiado desconcertado de haberle gritado y regañado como una niña descarriada, sacudiéndola como si estuviera intentando hacerla entrar en sentido, alternando entre besos y abrazos.
Hermione no sabía qué hacer. Habitualmente, cuando él estaba molesto, se distanciaba y hacía cualquier cosa para calmarse, habitualmente rompía algunos floreros costosos aquíy allá. Pero esa vez, la agarró de los hombros y la había arrastrado hacia el baño como si fuera la cosa más vital que hacer en el mundo.
Ella ni siquiera había registrado lo que estaba sucediendo mientras él se sacaba la bata desesperado. Sus ojos brillaban de lujuria cuando abrió la ducha, y le sacó bruscamente su toallón, arrojándola al suelo empapado, dejándola completamente desnuda bajo el agua caliente. En un abrir y cerrar de ojos, la puerta de vidrio de la ducha se cerró y el vapor había cubierto sus cuerpos empapados, oscureciendo ligeramente sus visiones.
Hermione no sabía qué hacer en ese momento. Él era brusco mientras la besaba, succionaba, y mordía su piel, presionando su cuerpo contra los azulejos de la pared, agarrando y apretando sus caderas y pechos hasta el punto de lastimarlos. Ella no pudo hacer nada más que dejarlo hacer lo que él quería con ella mientras estaba contra la pared, gritando y gimiendo, como si le estuviera suplicando por algo que ni siquiera ella sabía.
Su garganta le ardía de tanto gritar. Las sensaciones eran demasiadas, añadido por el agua caliente y el vapor que le borraba la visión. El dolor y el placer…las sensaciones la habían abrumado tanto que no podía concentrarse en una sensación a otra. Todo había llegado como una tempestad, un alboroto que le nublaba la mente. Estaba contra la pared mientras él empujaba su longitud en ella a un ritmo excitante.
Su cabello se le estaba pegando a la piel, empapada con agua y sudor. Ella estaba agarrada de sus hombros, las uñas arañaban su piel casi ardiente mientras él continuaba empujando dentro de ella, más fuerte de lo que nunca antes había hecho. Sus gemidos y gritos habían invadido sin vergüenza el cuarto del baño, compitiendo contra la lluvia del agua caliente. Ella incluso podía jurar que sus gemidos podían ser escuchados fuera de la habitación, pero estaba demasiado atrapada en todo para siquiera importarle. Él la tomó muchas veces esa noche, apagando su insaciable necesidad, contra la pared de la ducha, en el suelo, en la bañera…
Cuando todo terminó, ellos estaban totalmente agotados, recostados desnudos en el suelo mojado del baño, la puerta de vidrio estaba manchada con humedad debido a la condensación al incrementarse el calor de la ducha caliente. Yacían allí, abrazándose desesperadamente, temblando y llorando mientras la ducha continuaba cayendo sobre ellos como una lluvia caliente.
—Eres todo lo que tengo ahora, Hermione. Nunca te vayas y me destruyas.
Hermione lo había antes visto en su estado más vulnerable, pero nada podía superar las lágrimas que él había compartido esa noche. No sabía qué hacer más que abrazarlo y llorar con él…como si ya nada en este mundo importara, que ella no era una espía de la Orden, y él no era un Mortífago, que no estaban destinados a matarse el uno al otro. Él era sólo su esposo, y ella su amorosa y devota esposa.
Ella nunca cuestionó su decisión porque sabía que estaba haciendo lo correcto. Pero esa noche…todo parecía de pronto turbio, como una gran niebla se hubiera arrastrado delante de su camino elegido. Era como elegir existir sin vivir o vivir sin existir. Era como elegir entre saltar a los tiburones o quedarse dentro del barco en llamas. Era como elegir salvar tu vida matando al que la tenía en sus manos. De cualquier manera, estabas condenada. De cualquier manera, moriría.
—Hoy estás callada —Draco reflexionó mientras le pasaba los dedos por sus largos rizos, oliéndolos mientras la miraba intensamente a través del espejo.
Sus ojos eran hermosos cuando la miraba de esa manera. Era como tener un cielo soleado a uno tormentoso…era un fenómeno hermoso. Él era hermoso.
Tenía irises que eran similares al cambio en los tonos del cielo, desde un poco azul cuando estaba relajado, a un intenso gris eléctrico cuando estaba perturbado o simplemente lleno de lujuria, como la mirada en sus ojos de la noche anterior.
Hermione se sonrojó más de lo esperado solo por el mero recuerdo de ese momento que llegó mientras miraba el reflejo de su esposo en el espejo, con ese suave flequillo cubriendo un poco sus ojos.
Ella podía trazar las líneas de su rostro, como las ondas en movimiento del lago bajo el sol del mediodía. Él era como el ferrotipo del pequeño de hace mucho tiempo, ennegrecido por la laca, dañado por el polvo, oxidado por el tiempo…
—Te esperaré en el vestíbulo —él susurró antes de presionar los labios en su frente.
Hermione cerró los ojos en el momento que la puerta se cerró lentamente. Sus manos descansaban en su corazón que temblaba y sobre el diamante del collar.
Secretos…
Era una palabra inofensiva, tan fácil de pronunciar, tan encantadora de susurrar pero demasiado peligrosa para actuar.
Ella tenía muchos secretos antes, como aquella vez que había derramado los aceites esenciales de jazmines importado de su madre, que eran frescos y se recolectaban especialmente en la noche por los expertos fabricantes de perfume de Egipto y Marruecos ya que el aroma de jazmín era más poderoso en la oscuridad. Todo olía a gloriosas flores de jazmín mientras ella bailaba por la habitación vacía, deslizando sus pequeños pies descalzos por el suelo resbaladizo y poniéndose un poco en su cabello así cuando iba a la cama, sus almohadas olían a la misma.
Una vez le había robado la escoba a Adrian para encontrarse con Draco en el patio de atrás, así podían correr a su prado secreto lleno de los molestos dientes de león que a ella le encantaba y la cual su madre odiaba tanto. Él le enseño como volar aunque ella estuviera un poco asustada de hacerlo.
Se despertaría en secreto demasiado temprano en la mañana durante el Torneo de los Tres Magos en Hogwarts solo para encontrarse y besarse con él detrás de las estanterías llena de polvos de la biblioteca con los rayos de luz de las ventanas que brillaban en círculo alrededor de ellos.
Él le susurraría algunos secretos para guardar, como un poeta de hace mucho que recitaba suavemente poemas sobre su propia musa.
Hermione siempre había encontrado que los secretos eran excitantes y agradables, no vengativos ni mortales.
Y ahora estaba atrapada con un secreto que en verdad podía causar la ruina del mismo hombre con el que había aprendido a tener su primer secreto.
Él estaba esperando por ella mientras bajaba por la sofisticada escalera de estilo ingles estuardo, como siempre hacía cuando eran pequeños, cuando ella bajaba corriendo lo más rápido que podía para poder jugar con él.
Esta vez, sin embargo, cada escalón más cerca hacia él se sentía como si le atravesaran las costillas. Cada paso hacía que ella se sintiera más cerca de su culpa. Cada paso era doloroso, vergonzoso.
Pero cada paso era necesario para una flor silvestre obstinada para sobrevivir.
—Hermione, mi angelito, siempre recuerda esto —Nana Demelza le susurró —. La verdadera belleza de una mujer no viene de sus vestidos sofisticados, diamantes costosos, sombreros bonitos o zapatos preciosos. Ten en cuenta que esos son solos accesorios que se le entregan a las mujeres para elogiar su belleza. Después de todo, es necesario para apreciar la belleza y gracia. La verdadera belleza ni siquiera proviene del conocimiento femenino sobre los instrumentos, música, danza, lenguaje clásico y moderno o de la pila de libros que haya leído. Son importantes, pero nunca en verdad indispensables. Pero la belleza de una verdadera mujer proviene de la manera que habla por sí misma, la manera que utiliza no solo su conocimiento pero la sabiduría en cada decisión que toma.
—No es siempre del lugar o de la raíz donde proviene, ni siquiera del lugar en el que termina. Lo que importa es que si en ese lugar, ella todavía sigue de pie y no se ha caído al suelo para morir sin esperanza y deseado haber elegido un camino diferente.
—Se fuerte, mi ángel. Hagas lo que hagas, nunca te rindas. Puedes llorar. Las lágrimas pueden secarse pero recuerda que sólo es agua. Toma un sorbo de una fuente al azar y las recuperarás. Pero la luz en ti, mi dulce, el entusiasmo ardiente y el deseo ansioso que tienes, te llevara lejos. Nunca te rindas. Defiende tus principios. Ama a las personas que quieres amar. Sueñas los sueños que sueñas. Aduéñate de ellos si tienes que hacerlo. Pero lo más importante, nunca pises a las personas en el camino. Defiende lo que cree que es correcto.
—Una flor silvestre sobrevive y perdura, por muy obstinada que pueda parecer. Se como una flor silvestre, pequeña Hermione. Y verás, que incluso el viento se inclinará hacia ti.
Ella se detuvo cuando finalmente llegó a él, manteniendo su mano derecha sobre la barandilla mientras estaba parada en los últimos dos escalones, haciéndola ver un poco más alta que él mientras lo miraba.
Pudo ver una pizca de sonrisa en sus rasgos mientras él la miraba. La miraba como si fuera un ángel, como si fuera la criatura más hermosa y pura que jamás haya existido. Sin darse cuenta de las cosas.
Justo en ese momento, cuando ella vio los ojos de su esposo, había pensado en huir, en decirle todo…
Pero sabía que no podía hacerlo, porque lo amaba demasiado como para dejarle continuar siendo un asesino
Cuando ella finalmente aceptó su mano, supo que ya no había vuelta atrás.
Era hora.
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Canción para este capítulo: "Poison and Wine" deThe Civil Wars
Ésta canción va tanto para Draco como para Hermione. Me los imagino cantándose entre ellos. Me encanta tanto que tuve que publicar la letra, es corta pero habla de todo.
(The Civil Wars. John Paul White = Draco. Joy Williams = Hermione)
Draco: You only know what I want you to
Hermione: I know everything you don't want me to
Draco: Oh your mouth is poison, your mouth is wine
Hermione: You think your dreams are the same as mine
Draco & Hermione:
Oh I don't love you but I always will
Oh I don't love you but I always will
Oh I don't love you but I always will
I always will
Hermione: I wish you'd hold me when I turn my back
Draco: The less I give the more I get back
Hermione: Oh your hands can heal, your hands can bruise
Draco: I don't have a choice but I'd still choose you
Draco and Hermione:
Oh I don't love you but I always will
Oh I don't love you but I always will
Oh I don't love you but I always will
Oh I don't love you but I always will
Oh I don't love you but I always will
Oh I don't love you but I always will
Oh I don't love you but I always will
I always will
I always will
I always will
I always will
I always will
NdT: Bueno después de mucho tiempo, lo sé, lo reconozco, acá vuelvo con tres capítulos, no crean que me olvide…sólo que por cuestiones de la vida, que ya expliqué en la última actualización, todo se atrasa. Disculpen por la demora.
Gracias a todas las lectoras que todavía me hacen el aguante, sobre todo por la paciencia. Espero que les haya gustado los capítulos, ciertamente hubieron muchas cosas reveladoras.
Bienvenida a las nuevas lectoras que van descubriendo el fic y dejan sus comentarios, y finalmente otra hermosa bienvenida a mi querida SALESIA…gracias por dejar review en caaada capítulo, te pasas como siempre.
Espero de corazón vernos prontito. Gracias por todo. Espero que estén todas bien y les mando un gran abrazo para todas.
