Recomiendo mucho leer este capitulo con la canción Set to the rain de Adele de fondo ;)
¿Juguemos?
Monedas… monedas de oro, antiguas y brillantes, colgando de un caderin que rodeaba la cadera de una mujer… una mujer cuyo baile había consumido mi cerebro. Monedas… miles de ellas, que se movían al compás de una melodía familiar, onírica y embriagadora. Me sentía de viaje, mi alma se sentía de viaje, por donde las aguas azules del Nilo bañan las cosas africanas, por donde la arena del desierto disfraza el paisaje verde de un oasis. Me sentía bien… por primera vez en semanas.
Mis ojos se concentraron en esa cadera que seguía moviéndose con soltura y presteza, con cada movimiento las monedas se agitaban como si pudieran atraer al hombre más codicioso de la tierra. Yo era el hombre más codicioso de la tierra, pero no quería las monedas, quería abrazar esa cadera, regar besos en esa piel y hundirme entre esos muslos… cielos, quería perderme allí y que nadie jamás me encontrara. Porque tenía la sensación de que si abría los ojos el mundo real iba a caer sobre mí como el pie de un gigante que amenazaba en destruir mi vida.
Quería quedarme allí… mirando el zarandeo de esas caderas, el sonido tintineante de esas monedas y con mi mente anhelante de sumergirse entre esos muslos. Pero entonces algo cambió… un horrible sonido comenzó a llevarme lejos de allí.
¡Y quise gritar! Porque amenazaba con sacarme de ese lugar cómodo y algo me decía que no podía salir, la portadora de esas caderas, una esbelta y hermosa mujer cuyo rostro estaba cubierto por un velo, tampoco quería que me fuera… diablos, era hermosa. Su cabello castaño caía en ondas sobre sus hombros y sobre el velo, pude ver esos maravillosos ojos verdes que me habían hipnotizado.
Me quería quedar.
— ¡Edward! —alguien gritó en la lejanía.
— ¡No!... —grité cuando vi a la mujer de las monedas de oro alejarse de mí, con una última mirada verde sobre su hombro, me dejó allí, excitado y anhelante…. No…
Cielos…
Mi corazón iba a salirse de mi pecho, mientras mis ojos se enfocaban en el techo de mi habitación, mi corazón corría, una carrera galopante en mi pecho… mierda. Fue un sueño… un puto sueño, tan cerca y tan lejos de ella. Mis manos dolían, en mi sueño podía haberla tocado… maldición, mataría a quien fuera que me había despertado.
— ¡Edward! —escuché nuevamente. Gemí, mi hermana se afanaba en tirar la puerta abajo, ¿qué quería? No quería recibir a nadie, no quería ver a nadie… solo a ella, pero esa parecía imposible por ahora.
Maldije en voz alta y apuñalé mi cama con mi mano cerrada, diablos, mi boca apestaba a alcohol y mi cuerpo se movía como si la noche anterior hubiese trepado el Everest. Mientras me incorporaba en la cama las imágenes comenzaron a llegar a mi entumecida mente, una llamada, una punzada en el corazón, la desesperación, la soledad y una botella de brandy junto a una de whisky no fueron una buena combinación. Quería entrar en el mismo sopor, meterme en la cama y sumergirme en el mundo de los sueños en busca de esas caderas que atormentaron mi mente en las últimas noches.
Bella… cielo, te necesito… traté de ser fuerte, de luchar como quieres, pero no pude.
Llegue a la puerta, no supe cómo… mientras el timbre seguía siendo aporreado. Mi mente ni siquiera fue capaz de registrar mi semi desnudez, ni mi aliento alcoholizado, ni el hecho de no haberme afeitado por los últimos días. Solo abrí y me encontré con una de las tantas mujeres que no quería, ni tenía ganas de ver.
Maldición
—Oh cielos — susurró Alice llevándose la mano a la boca, rodé los ojos y volteé para encaminarme hacia la cocina — ¡Edward!... Santo cielo, ¿Qué te sucede?... mamá está muy preocupada, no has atendido nuestras llamadas y no has dado señales de vida…
—Si vienes a juzgar y cuestionar mi vida puedes irte por donde viniste Alice, no estoy de humor —murmuré sacando una botella de agua del refrigerador, estaba sediento, con la boca seca y de un horrible gusto, mierda… hacía mucho que no me embriagaba como lo había hecho, desde aquellas noches universitarias. Y a pesar de que el despertar fue horrible, la sensación de adormecimiento temporal fue lo que necesitaba para un poco de paz mental.
Alice se quedó sorprendentemente callada, tomé un buen trago de la botella y volteé a verla, su silencio me inquietaba. Ella miraba con recelo las botellas vacías que reposaban culposamente sobre la mesa baja de la sala, los almohadones del sofá esparcidos por el suelo y el portarretrato que contenía la imagen de Bella, rota en el suelo.
Mierda…
Dejé la botella de agua sobre la mesada y caminé hacia la imagen, no me importó sentir los vidrios debajo de mis pies, simplemente levanté su fotografía y casi con solemnidad, soplé sobre ella para liberarla del polvo de vidrio y me quedé mirándola.
Mi amor…
Los sueños flagelantes vinieron a mi memoria con rapidez. Sueños de caderas bamboleantes y aniquiladoras, cabello caoba flotando sobre un hermoso rostro que apenas se dejaba ver, ojos verdes hipnotizantes. Mi mano fue directamente a mi pecho a frotar sobre la punzada que había cruzado allí. Dios mío la extrañaba y de repente junto a ese torrente de imágenes, recordé la más cruel, la llamada que la noche anterior hizo que perdiera mi cabeza.
"Edward, seguiré investigando, pero la pista no me lleva a ningún lugar… es como si no quisiera ser encontrada"
Mierda… ¿¡Dónde estás Bella!?
Frustrado dejé la fotografía sobre la mesa baja y me encamine a la cocina ignorando el dolor en la planta de mis pies, al igual que traté de hacer caso omiso al jadeo de Alice detrás de mí.
—Edward por favor, ¿Qué sucede? —Alice me persiguió hasta la cocina y me obligué a mirarla. Dios… odiaba esto, esa mirada de autocompasión allí en su cara, la odiaba. Y lo más triste es que sabía lo que venía, sus palabras, sus reproches, más miradas, más palabras de compasión, como si yo las necesitara… más de ellas. No, no las necesitaba, con mi propio pozo de autocompasión ya tenía suficiente.
Bella… traté mi amor, traté cariño… pero tu ausencia me mata, me obliga a bajar los brazos y a romperme, lo siento… pero no funciono sin ti.
Sin darme cuenta estaba mirando fijamente la botella en mi mano derecha, temblaba y al percibir la presencia de Alice a mí alrededor traté de tomar una respiración profunda y levantar la mirada. Mi hermana estaba allí, mirando mi mano, mirando mis ojos de ida y vuelta y con esa estúpida mirada de compasión.
—Ven —suspiró tomándome de la mano para llevarme hasta el sofá, no me resistí, me dejé llevar tal vez solo porque en verdad necesitaba una mano para no desmoronarme del todo. Sentía que si soltaba la mano de mi hermana, caería de rodillas al suelo, como estuve varias veces desde hace dos semanas.
Caí como un peso muerto sobre el sofá y dejé caer mi cabeza hacia atrás, sentía la mirada de Alice en mí, cuestionadora, compasiva… cielos. Tenía que terminar con esto, no quería visitas, no quería a nadie, porque dios sabía que la única persona que necesitaba conmigo, estaba difícil de conseguir. Ya lo había intentado y ella se me había escurrido entre los dedos.
—Mamá me contó que trataste de encontrarla —sentí el peso de sus palabras, ella sabía que a pesar de mis esfuerzos, todo había sido en vano —siento que no haya funcionado… pero, ¿cómo pudiste perderle la pista así como así?
Eso mismo me preguntaba yo…
—El viernes pasado me puse en contacto con Abel Bowman, es un investigador privado. Él dio con una pista de Bella en el aeropuerto de Jacksonville, una pista que lo llevaba a Florida, desde allí la pista se perdió y no la pudo encontrar de nuevo… no sé qué pensar. O él no está haciendo bien su trabajo o Bella no quiere ser encontrada —hundí mi cabeza entre mis manos, con mis codos apoyados en mis rodillas, me sentía derrotado, vencido, cansado y la necesitaba a ella para respirar.
Sentí la pequeña mano de mi hermana sobre mi hombro a modo consolador —Prueba otras opciones entonces… pero primero se paciente y no te desmorones, sabemos bien que la amas, pero no puedes dejar caer tus brazos así. Reponte Edward y cuando tengas las ideas claras y no te dejes llevar por la desesperación, búscala. Tienes un tema que resolver aún.
— ¿Qué esperas que haga? —Levanté la cabeza— no puedo sentarme de brazos cruzados, tengo que encontrarla, tengo que traerla, ¡ella es mi puta vida Alice! —terminé respirando como embravecido, ella no podía estar diciéndome que deje de buscar. —Ella se fue con un propósito, dejarme el camino libre, ¿cómo siquiera fue capaz de pensar que sin ella me iba a ir mejor? —Tomé mis cabellos con los dedos —no lo entiendo, es inverosímil, ¿Qué la hizo pensar que todo esto se iba a solucionar solo porque ella saliera de mi vida?
—Aro lo hizo, Emmett nos dijo sobre la horrible jugada que hizo. Eso ni siquiera es legal Edward, es una tremenda canallada por donde lo veas —ella suspiró frustrada y sus ojos bailaron sobre mí casi con recelo — ¿por qué no honras el sacrificio que hizo Bella y acabas con él? ¿Por qué no peleas la batalla que Bella quiso pelear por ti y le ganas a Aro? Edward… que Bella venga a ti sabiendo que eres capaz de hacer tu propio sacrificio también, tú propia pelea, hazlo por ella.
—No puedo ni siquiera pensar en tener que pasar otro día mas sin ella Alice, ¿cómo voy a hacer eso que dices? —los días que venían parecían desoladores, ni siquiera podía pensar en hacer una puta línea más sobre mi mesa de diseño. Ni siquiera eso era todo, dar un paso fuera de casa, ver otras caras, hacer como si nada hubiese pasado, era inconcebible.
—Edward… estamos aquí, contigo, toda la familia. No creas que solamente a ti te duele, Bella era nuestra amiga, Esme esta tan preocupada y triste, sabe lo mucho que ustedes se pertenecen, pero así como esta triste esta también esperanzada —Alice sonrió con su habitual optimismo —ella cree que es una oportunidad que te da el destino para solucionar lo que debes solucionar, sin que Bella sea una distracción.
— ¿Cómo se atreve a pensar eso? —susurré casi aterrado.
—Ponlo en perspectiva Edward —se alzó de hombros— Bella te ama, esto lo ha demostrado. ¿No te parece que es hora de demostrarle a ella que la amas luchando por tus sueños? Desde donde yo lo veo y aunque te duela oírlo, ella te dio un tiempo para que reorganices tu vida y saques la suciedad… entonces hazlo, saca a Aro y su familia, elimínalos de tu vida, por ella.
—La necesito a mi lado Alice… ni siquiera puedo pensar en dar un paso fuera de este departamento si no podré verla —gemí lastimosamente tapando mi rostro con mis manos.
Alice reposó una mano sobre mi hombro —Se lo debes, Edward… le debes terminar con ellos antes de volver con ella, es algo que deberías haber hecho desde el principio ¿no te parece?
—Ella me perdonó por eso —susurré no tan seguro, sí, me había perdonado, pero fue algo que no terminé de perdonarme yo mismo. El haberle dado el lugar de amante, aunque fuera solo por unas pocas semanas, cuando en realidad ella ocupó desde el principio el lugar primordial en mi corazón, aun cuando ese sentimiento estaba disfrazado bajo el manto de la lujuria y el deseo… ella siempre fue la única en mi corazón. Y engañarme así, engañarla así fue imperdonable, inadmisible. Y quizá esto era lo que debía pagar por ello. Quizá este era mi castigo.
Quizá era mi momento para hacer las cosas bien.
Suspiré refregando mi rostro con ambas manos… cielos, era inevitable sentir pánico, sin ella era como estar de frente a un vacío, oscuro y silencioso. Un vacío que me daba miedo afrontar, dar el paso, comenzar a luchar. Pero por otro lado no podía evitar sentir que todo esto se me presentaba como una especie de desafío. Si para tenerla de vuelta conmigo tenía que pararme, salir allí y pelear por lo mío… por lo que era legítimamente nuestro, lo iba a hacer, por Dios que lo iba a hacer. Se lo debía. Tan mal…
—Dios… —gemí frotando el centro de mi pecho, dolía, malditamente dolía como la puta madre. Pero era cuestión de sobrevivir, con dolor y todo, por ella. Cielos, la quería de vuelta. —Tengo que hacer tantas cosas… no sé por dónde mierda empezar. Tenía todo claro en mi cabeza desde el día que supe que ella se había marchado, mi principal objetivo era encontrar y traer su pequeño culo de vuelta y luego resolver todo lo demás, pero ahora… que no tengo ni idea donde mierda puede estar, simplemente perdí el sentido, el rumbo.
Alice río… jodidamente río.
—Lo primero que debes hacer es bañarte —hizo una mueca arrugando su pequeña nariz —luego vamos con papá, nos reuniremos con Emmett, Jasper y los abogados… encontraremos la manera Edward. Sé que Aro tiene un resquicio por donde entrar, una grieta debe haber. Primero que nada lo que obligó a hacer a Bella es un crimen, ¡la chantajeó!... ¿no lo ves? ella nos tiró la soga para comenzar, ella dejó esa grieta abierta.
—Hay un maldito contrato Alice —gemí.
Ella chasqueó la lengua. —Edward, no puedo creer que aquel adolescente obstinado peleando con papá para ir a la escuela de arquitectura y no a la de medicina, sea el mismo que ahora está sentado frente a mí, derrotado y con un ánimo totalmente pesimista. Vamos… ¡Vamos!
Alice se levantó del sofá y caminó con ese taconeo militar hacia mi habitación, suspiré frustrado y dejé caer mi cabeza hacia atrás. Era imposible de tratar. Entonces se escuchó un sonido despectivo, si… mi habitación podía ser un asco, pero dadas las circunstancias, había tomado mi peso en Whisky en la sala. Solo que bueno…. puede que la noche anterior no haya alcanzado a llegar a la taza del baño para expulsar parte de ese peso de mi cuerpo.
Maldición… podía llegar a sentirme avergonzado, nunca había bebido así, ni en mis noches más salvajes en la universidad, pero no podía sentir vergüenza, solo lástima de mí mismo. Estaba seguro como que me llamaba Edward Anthony Cullen, que a Bella no le hubiese gustado verme de esta manera.
Solo así, solo con ese pensamiento azotando las profundidades de mi ser, sentí vergüenza y me levanté.
Cinco horas, dos cafés y una larga ducha más tarde aún estábamos en el despacho de Jasper discutiendo con Eleazar y los abogados de mi cuñado. Ellos tenían razón, debíamos armar una buena estrategia para cuando tuviera que enfrentarme con el comité arquitectónico y si la cosa llegaba demasiado lejos y la denuncia penal que Aro había hecho contra mí, tenía éxito, debíamos tener en cuenta enfrentarnos ante un tribunal y un juez. Cielo santo, parecía una batalla dura de enfrentar, aún más dura me parecía sin la mano que quería tomar para darme fuerzas. Pero por primera vez en semanas, tenía fe, solo un poco, un resquicio, por ella… para enfrentar las grandes cosas.
Maldita sea Bella, ¿quieres el Spire? lo tendrás bebé, es tuyo… como todo mi ser, es tuyo.
—Solo ponte a pensar y dame la primera conjetura que se arme en tu mente Edward… ¿Qué te parece que hacía tu ex prometida con ese novato allí?... —los ojos de Eleazar me escudriñaban con intensidad. Habíamos trabajado toda la tarde en la única pista que Bella nos había dejado. Esa foto, esa maldita… esta vez, bendita foto en la que Heidi salía besando a Giovanni, un simple novato de mi estudio. La pregunta del millón era ¿Qué hacía una mujer como ella, arrogante y con aires de un ser superior, besando casi con repugnancia a un chico que recién comenzaba en el negocio y que ni siquiera aun obtenía su título profesional?
—Lo está usando —dije casi sin pensar, como si mi alma hubiese hablado y no mi razón.
— ¿Para qué? —Murmuró Eleazar con todos los ojos puestos en mí, el silencio pesaba en la habitación — ¿Qué crees que un chico como él puede darle a una mujer como ella? ¿Qué puede esperar ella de él?
—Información, favores… filtraciones —la voz de Emmett habló y cuando me topé con su mirada, brillaba de ira.
— ¿Crees que ella lo utilizó para infiltrarse en el estudio? —Murmuró Jasper incrédulamente mirando a mi abogado —pero si él ya tenía un acceso a ello, ¿qué otra cosa necesitaría Heidi que él pudiera darle y que al mismo tiempo estuviera relacionado con Edward y el estudio?
— ¿Ella no tenía acceso a la parte financiera…? nunca se arriesgaría una vez que Edward rompiera con ella, por supuesto que utilizaría al tremendo tonto para lo que a ella le conviniese —dedujo Emmett mirando a un Jasper contrariado.
Por supuesto que podría haberlo utilizado, ella era una mujer hermosa, llena de poder y con puertas y acceso a lugares que se necesitaba acceder para ascender en este mundo de negocios, Giovanni era un chico nuevo, cegado por el hambre de éxito y la belleza arrebatadora de mi ex prometida… por supuesto que era alguien abierto y vulnerable a acceder a cualquier exigencia de Heidi. Entonces lo obvio brillaba en las cabezas de cada uno de lo que estábamos allí. Ella demandó seduciéndolo, él accedió complaciéndolo. La pregunta era ¿qué demandó ella? ¿A qué accedió él?
—Edward… Giovanni falsificó tu firma —aseguró Emmett con absoluta seguridad dando un puñetazo contra la mesa, lo miré atónito. SÍ, era una posibilidad, no podía negar que no había fantaseado con eso, pero de ahí a asegurarlo. ¿Por qué Heidi haría algo así, al mismo tiempo que profesaba su amor por mí? ¿Por qué lo haría, si el hacerlo era perjudicarse ella misma si en algún momento ella y yo volvíamos a reanudar la relación? ¿Acaso no era lo que ella quería?
Eso solo me llevaba a pensar que ella solo era otro títere. El nombre y rostro de Aro vinieron a mi mente… ¿Qué ganaba él con sabotearme de esa manera? simplemente ganaba, por cualquier lado en que lo mirara, ganaba. Aro ganaba prestigio en el negocio, dinero, salvar la dignidad de su hija y la suya propia, ganaba un rascacielos casi finalizado y ganaba por sobre todas las cosas mi derrumbe en el ámbito personal y profesional. Un negocio redondo.
—Hay que presentar estas pruebas Eleazar —murmuré llevado más por la rabia que la razón —lo antes posible. Tenemos que hacer que Giovanni declare y diga si esto que estamos pensando es cierto o falso. Te juro que si llega a tener algo que ver con la estafa que se me denuncia y con las firmas falsificadas… mierda —apreté el puente de mi nariz y respire profundo. —El hijo de puto colaboró aunque sea de manera indirecta con la salida de Bella.
—Bella fue extorsionada, eso es otro delito del cual vamos a encargarnos, solo debemos conseguir el contrato original y la implicación de Aro…
—Para eso necesitamos a alguien que esté lo suficientemente cerca de Aro como para poder conseguir esas pruebas…
—Alec —dije pensando por primera vez en quien casi iba a ser mi cuñado —él me puso sobre aviso cuando Aro hizo la denuncia desde un principio —recordé el regreso abrupto desde Japón aquella vez, lo feliz que me sentía con Bella a mi lado, experimentando todo lo grandioso del mundo occidental de su mano y la caída abrupta esa noche en la que tuve que subirla a un avión de regreso sin contarle nada. Sus ojos preocupados, su mirada atenta y cautelosa… cielos cariño, cuántas señales, cuánto tendría que haber registrado para saber lo mal que iba a hacerte ocultar las cosas.
—Esto debe hacerse bajo la mayor discreción posible. Sigan trabajando con Giovanni, es más… deberían tratar de incluirlo más en los proyectos que el estudio tenga para saber y observar de cerca.
—Mantén tus amigos cerca, pero a tus enemigos más cerca aún —murmuró Jasper pensativamente.
—Exactamente —señaló mí abogado— por otra parte, Edward, reúnete con Alec, ¿crees que él podrá apoyarte? ¿Crees que él podrá testificar en contra de su suegro para ayudarte?
Mierda…
Suspiré bajando la cabeza, por donde lo mirara Alec no iba a ir en contra de Aro… por otra parte… podría tratar de convencerlo sutilmente. Alec no era de la misma calaña que Aro, habíamos sido amigos hasta mi rompimiento con Heidi, podía hacerlo, sentía que podía hacerlo, convencerlo para que esté de mi lado.
—Hablaré con él, tantearé el terreno y veré qué hacer… Alec es buena persona hasta donde yo sé.
—Sí, pero anda con cuidado, tampoco queremos que Aro se entere de tu estrategia —comentó Eleazar antes de recoger los archivos que tenía sobre el escritorio —Todo depende de las pruebas que recojamos y de ti Edward… meterte en el bolsillo a Alec y descubrir la participación de Giovanni en esto es el as que tenemos debajo de la manga.
—Te ayudaré —murmuró Emmett acercándose a mí— tengo unas cuantas copas de whisky refinado para darle a ese pajarito y hacerlo cantar… —río asintiendo ante su idea —además, es un mocoso, le fascinarán las bailarinas, podemos llevarlo a Enigma —Emmett sonrió como si se hubiese comido un canario mientras refregaba las palmas de sus manos entre sí.
En cambio yo… mierda… la palabra "Enigma" desencadenó un torrente de imágenes que por meses alimentaron mis fantasías y mi realidad. El lugar donde comenzó todo… ¿Sería capaz de volver? ¿De ver caras conocidas? ¿Sería capaz de ver otra bailarina mover su cuerpo cuando mi única diosa a la que mis ojos adoraban no estaba ya en mi vida? mierda…
Tuve que tomarme del respaldo de la silla con ambas manos mientras un tambaleo recorrió mi cuerpo. No iba a ser capaz… pero si tenía que jugar este juego para salvar mi pellejo, iba a tener que hacer de tripas corazón y entrar al lugar donde una vez le entregué mi vida entera a la mujer de mi vida.
—Hey… ¿Estas bien? —Jasper palmeó mi espalda. Asentí rápidamente, tendría que controlar mis pensamientos y enfriar mis recuerdos, mi corazón. Estaba en juego todo y pensar en Bella no me iba a dar ventaja. Apreté mis dientes y miré a mi cuñado con el nacimiento de una sonrisa en mi rostro.
—Perfectamente… vamos a hacer que empiece el juego —murmuré caminando hacia la salida de la oficina, determinado, con mi mente en el objetivo. Si tenía que actuar con frialdad y mostrar mi parte más inescrupulosa, lo iba a hacer. Porque simplemente no podía vivir sin ella.
*o*
El siguiente lunes a la mañana me presenté en mi estudio con una nueva perspectiva, mi objetivo claro y la esencia de un jugador. Era increíble como el solo pensamiento de traer nuevamente a Bella a mi lado y terminar con toda esta mierda que Aro había creado, era el solo motor para comenzar con la reconstrucción de mi vida.
Después de semanas de no presentarme en el edificio donde la magia era creada, los ojos de mis colegas me seguían hasta que me perdí en el piso donde se ubicaba mi estudio. Diana, mi secretaria, abrió sus ojos con sorpresa al verme… sí… aquí estaba el desaparecido.
—Diana, pásame la agenda y un informe detallado de los proyectos actuales, quiero que me traigas un café bien fuerte y luego cita en mi estudio a Giovanni, por favor —
Bien… comencemos…
—Si ingeniero… tengo un par de llamadas de presuntos clientes interesados en citarse con usted, una lista de materiales que debe chequear en depósitos y una video conferencia con Londres, los representantes del Comité olímpico han tratado de ubicarlo.
—Cielos… bien, pásame todo —mierda… había olvidado estas semanas que mi vida profesional también dependía de cientos de otras personas y cientos de otras personas dependían de mí. Solo había tenido en mi mente que yo solo dependía de una mujer… y ahora todo me caía encima.
Diana me siguió a mi despacho y pasó parte de la mañana poniéndome al tanto de los proyectos que llevábamos adelante. Jasper tenía que viajar para configurar el comienzo del Cocoon en Tokio, Emmett debía viajar a Brasil donde teníamos un par de pequeños proyectos a comenzar y yo… bueno, aparte de que no podía viajar, tenía que hacerme cargo de los puntos claves de la estrategia que habíamos configurado con los abogados. Y hacer las videoconferencias pendientes con los miembros del Comité olímpico. Debíamos comenzar con la construcción del nuevo Wembley. Todo estaba listo, solo faltaba probar mi inocencia ante la denuncia de malversación y podría ser libre para viajar a Londres y antes de eso, buscar a Bella.
Diana se fue a buscar mi café a media mañana y yo aproveché mi corto tiempo libre para llamar a la persona que podía ayudarme a salir de mi atolladero.
—Alec… soy Edward… ¿cómo has estado?
—Vaya, Edward… bien, bien, no pensé que ibas a volver a contactarte conmigo — sonaba incrédulo.
—Bueno, las cosas no salieron mal contigo amigo. ¿No?... o debo esperar que le debes fidelidad a Aro por estar casado con su hija y que por esa razón no se te permite hablar con un viejo amigo...
—Tú sabes que no. Un amigo es un amigo, más allá de los asuntos familiares —parecía haber una sonrisa en su voz.
—Debemos almorzar juntos Alec, ¿qué te parece?... o salir… no sé, como gustes —murmuré recostándome en mi silla reclinable.
—Sí, hace mucho tiempo que no nos vemos. Tenemos cosas de qué hablar —sabía que lo decía para afirmarle o negarle las cosas que se decía en esa familia sobre mí. No podía culparlo.
—Bien, tomemos un café cuando puedas o pasas por mi estudio. Me topé con mucho trabajo, pero puedo hacer un espacio para los amigos. No quiero que por malentendidos con esa familia, tú y yo nos distanciemos —Giovanni entró por la puerta junto a Diana con mi café. El tipo alzó la mano haciendo una especie de saludo y yo le señalé el asiento frente a mí.
—Me parece bien, mira…mañana paso por tu estudio. Hoy tengo el día ocupado con Jane y no creo que pueda encontrar un momento libre —parecía exasperado.
—No te preocupes, yo también tengo mucho trabajo. Por suerte tengo un equipo increíble con el que puedo confiar, así que eso es un alivio para mí al menos —murmuré las palabras que le gustaría a Giovanni —pero debo ponerme al día. Mañana hablamos bien…—sonreí jugando bien el juego y luego de un rápido saludo, corté la llamada alzando la mirada al hijo de puta frente a mi escritorio.
— ¡Gio! —me levanté de mi silla y pasé por su lado hacia el mini bar que mantenía en una esquina, no había alcohol pero si unas buenas bebidas naturales. Tomé una botella de té — ¿quieres tomar algo?
Giovanni me miró sobre su hombro con cierto asombro y negó con la cabeza… Si bastardo.
—Mm… me dijo tu secretaria que querías hablar conmigo… ¿de qué se trataría? —quise reír, el tipo seguramente estaba con la cola entre las patas creyendo que lo sacaría del estudio a patadas como sabía que se merecía. Sin embargo… reprimiendo mis ganas de hacer precisamente eso, me senté en mi escritorio tomando una carpeta de manila que había estado estudiando y se la acerqué.
—Quería ver qué opinas de tomar este proyecto en tus manos —murmuré asintiendo hacia la carpeta.
Si hijo de puta… ¿mantén tus amigos cerca pero a tus enemigos aún más cerca?... Hecho.
Giovanni me miró incrédulo en los primeros segundos, pero luego recompuso su gesto y asintió tomando la carpeta en sus manos. Pude ver una vena en su mejilla izquierda cuando apretó los dientes.
—Cuando comencé con Frank, mi mentor y maestro, él me otorgó el honor de cederme el proyecto del pabellón de conciertos del Millenium, algo que para alguien como yo, que recién comenzaba, era todo un reto —sonreí alzando una ceja —espero no equivocarme al poner este proyecto en tus manos, no es el Millenium ni nada parecido, sabes que también incursiono en la arquitectura social, por lo que esto no deja de ser un reto para ti.
Giovanni abrió la carpeta y tomó aire de golpe, si… ponía en sus manos algo importante, esperaba retribución y su confianza. De hecho su confianza era lo que más me importaba.
—Esto es aquí… es… —parpadeó negando con la cabeza.
—La nueva ala del Instituto moderno de Arte —asentí— cinco nuevas galerías de 65.000 pies cuadrados de espacio que representa un 30% más espacio de exposición, fachada totalmente innovadora, espacios abiertos, adaptación a tecnología de punta, todo esto contenido en dos grandes pabellones que tú y el equipo que desees diseñará… si es que aceptas el reto.
Giovanni lamió sus labios y resopló removiéndose en la silla, quiso sonreír pero muy disimuladamente la reprimió —Yo… esto es algo muy grande.
—Y supongo que lo estabas esperando… puedes llegar a convertirte de un simple becario a un punto fuerte en el ambiente arquitectónico no solo de la ciudad, sino también hacerte de un prestigio nacional.
Y sus ojos brillaron, allí estaba, la codicia… la avaricia, la ambición. Todo en una sola mirada. Lo que lo había llevado a hacer negocios sucios con Heidi… si, podía sentirlo en mis manos, la mano que le da de comer, la mano que lo apretará hasta asfixiarlo al final.
— ¿Qué me dices? ¿Aceptas? —alcé las cejas esperando la palabra que lo sentenciara. ¿Quién jugaba sucio ahora? Ellos tomaron de mí a la persona por la cual mi vida vale la pena, tomaron mi corazón y lo echaron de mi vida como si fuera toda una molestia, como si fuera basura. Y lo iban a pagar. Era sacrificar un proyecto importante para tener el control sobre Giovanni y así poder llegar a quienes me tendieron la trampa que ponía en riesgo mi carrera y me habían quitado lo más importante de mi vida, era sacrificar un negocio millonario pero valdría la pena, iba a hacer que lo hiciera. Y si hacerlo significaba mancharme las manos con el resto de los jugadores, lo haría. El fin justificaría los medios. Esta vez sí.
—Acepto —murmuró al fin sonriendo. Se paró y lo hice después de él, tendió su mano y la tomé estrechándosela con un poco más de fuerza de lo que sería ideal —Gracias por confiar en mí, gracias por esto Edward. Nunca pensé, que confiarías en mí con uno de tus proyectos.
—Pues lo hago, contrario a lo que siempre creíste de mí, los negocios y el trabajo siempre son más importante que todo lo demás, incluso lo personal —y ahí estaba, otra vez esa sonrisa arrogante.
—Sabía que algo teníamos en común —río entre dientes— un par de piernas kilométricas no es impedimento nunca para personas como nosotros, destinadas a triunfar.
Tragué saliva y puse mi mejor cara desinteresada —Nunca, los negocios primero amigo —y como ya no pude soportarlo más, me encaminé hacia la puerta y la abrí dándole a entender que ya no era bienvenido en mi despacho —quiero que reúnas el equipo que trabajará bajo tu mando, armes las ideas y una maqueta estimativa y hagas una presentación en el lapso de tres semanas. ¿Podrás con eso?
Giovanni tomó la carpeta de mi escritorio y caminó con una sonrisa estallando en sus labios hacia la salida, —Por supuesto, me pondré a trabajar en ello tan pronto como llegue a mi escritorio. Otra vez Edward muchas gracias —tendió la mano y con un último apretón de manos salió de mi oficina.
*o*
—No puedo evitar pensar que el tipo hará desastres, le diste un proyecto multimillonario en las manos, ¿sabrá hacer bien las inversiones? ¿Y si nos mete en un aprieto con El Comité? ¿Y si no entra en tu juego como tú crees?
—Entrará, le ofreceré más de lo que Heidi puede ofrecerle. Ella podrá darle dinero, pero yo le puedo dar más y lo sabes Jasper, solo es cuestión de tiempo —destapé la botella de agua y di un sorbo, había cambiado las botellas de Bourbon por un surtido de botellas de té saborizado y agua, si quería jugar este juego debía estar sobrio y alerta. No iba a dejar que una vez más, estos hijos de puta me ganaran, esta vez no.
—No sé, no me gusta esta estrategia —suspiró mi cuñado— el tipo está aconsejado por una bruja como lo es tu ex, ¿no pensaste eso? lamentablemente por lo que contaste, ya que al parecer juega a espaldas de su papito con esta relación conveniente con Giovanni, la perra es muy astuta, debes ir con cuidado.
—Bueno… por más que me pese, ya sé qué hacer con ella también —tomé otro sorbo y caminé desde la cinta de correr, había pasado la mañana ejercitándome en la habitación ambientada con algunas máquinas de ejercicio, algo que había terminado últimamente cuando decidí rediseñar mi departamento a conveniencia de Bella. No quería que pisara nuevamente un gimnasio más, quería que estuviera en casa. Puse en mi mente el convencimiento de que el cuarto de ejercicios estaría allí, con barras laterales y espejos en las paredes cuando ella regresara.
— ¿Estoy oyendo bien?... ¿Qué harás con ella? —podía oír la preocupación en la voz de mi cuñado.
—Calma… nada de lo que después me pueda arrepentir. ¿Puede alguien confiar en mí? —murmuré comenzando a exasperarme. —Es mi maldita vida la que están jodiendo, haré lo que tenga que hacer para evitarlo.
—Bien… solo que, si necesitas ayuda para enterrar el cuerpo solo estoy a un número de distancia.
Reí activando la caminadora a un trote suave — ¡Esos son los amigos! Emmett lo haría con gusto.
—Emmett estaría ahora mismo en la puerta de tu casa con la soga, bolsas negras y el auto en marcha con la capota abierta —reí como nunca había reído en las últimas semanas.
—Mierda… semanas que no te escuchaba reír amigo.
—No tengo motivos para hacerlo, el único que tenía desapareció de mi vida.
El silencio se instaló en la línea… mierda, por más que quisiera no podía obviar el tremendo elefante rosa en la habitación. El hecho era que Bella había sido víctima de esta mierda y tenía que arreglarlo, tenía que hacer lo mejor por ella. Dar todo de mí como ella dio todo por mí.
—La recuperarás Edward, confía en mí. Un amor como el que tienen ustedes no puede ser derribado por una sarta de hijos de puta como estos.
—Lo sé… haré hasta lo imposible para tenerla de nuevo conmigo. Tengo esperanzas, el detective está rastreando o tratando al menos… en cuanto tenga algo concreto, no sé cómo haré pero la traeré de vuelta —miré hacia los altos ventanales que daban de cara al lago Michigan y suspiré.
—No puedes salir del país —me recordó Jasper.
—Lo sé, pero soy capaz de hacerlo si eso me permite traerla —apreté los dientes.
—Cielos Edward, deja de pensar en eso y concéntrate en lo que estamos haciendo… —era el intento de mi cuñado antes de que mi ánimo decayera y una botella de Bourbon fuera tentadora en lugar del agua — ¿almorzaras mañana con Alec?
—Lo haré —respiré profundo centrándome en lo que nos atenía —tantearé el terreno a ver si Alec puede servirnos para lo que queremos, si está dispuesto a colaborar.
—Vete con cuidado Edward, quizá él le es leal a Aro… no lo sé, solo espero que no te quemes con fuego por el juego que estás jugando… estás tratando con gente inescrupulosa.
—Lo sé amigo, lo sé… pero si tengo que convertirme en uno de ellos para que me devuelvan lo que me han quitado, lo haré, sabes que lo haré.
Oí el suspiro resignado de mi amigo al otro lado de la línea —Ven a almorzar mañana Edward, Esme quiere verte… Alice la ha estado frenando pero bueno, quiere saber cómo estás —sabía del anhelo de mi madre, la rabia de mi hermana y la preocupación del resto de mi familia. Eran mi pilar donde debía estar sosteniéndome, pero mi dolor era tan cegador que no había visto que a otros también les afectaba.
—Iré, pero no mañana, tengo una cita indeclinable—murmuré recordando que tenía que almorzar con Alec -quiero verla… me doy cuenta de lo mucho que necesito de mi familia.
— ¡Al fin! —Río entre dientes Jasper —solo te advierto, tu hermana te está esperando con el palo de amasar.
—Seguramente —sonreí.
*o*
— ¿Sr Cullen? —miré por encima de mi hombro y aparté el celular de mi oído para prestar atención a mi secretaria.
—Estoy en medio de una llamada telefónica Diana —murmuré sin moverme de enfrente del gran ventanal.
—Lo siento señor, pero la Señorita Denali y el Señor Stanford desde Londres, están en línea listos para la videoconferencia.
—En un momento voy, ¿Ya están Emmett y Jasper en la sala de reuniones?
—Sí Señor…—Diana se fue cerrando la puerta y yo volví a poner mi teléfono celular en la oreja apretando los dientes, hacer esto me enfermaba, pero era parte del juego.
—Disculpa eso, era mi secretaria. Tengo que terminar la llamada, la videoconferencia con Londres está en marcha —pasé mi mano a través de mi cabello con la mirada fija en el horizonte, próximo al mediodía el lago Michigan se veía resplandeciente.
—Está bien, entonces quedamos así… ¿no? —podía sentir la duda en su voz—esta noche pasas por mi casa.
—Quedamos así —oí la sonrisa en su voz— ansío verte Edward, he querido estar contigo por meses —susurró con voz suave. Cerré los ojos y negué con la cabeza.
—Mira… esta noche hablamos ¿sí? Mi equipo me está esperando —caminé hacia mi escritorio y acaricié la fotografía que había salvado de Bella del marco roto —yo también quiero estar contigo, quiero que hablemos.
—Nos vemos Edward —murmuró— estaré contando los minutos.
—Adiós —terminé con la llamada y dejé mi celular dentro de mi bolsillo, antes de sacar la larga cadena en la que colgaba en su extremo el dije de diamante que le había regalado una vez a Bella. Lo besé y volví a dejarlo en mi pecho, cerca de mi corazón.
La sala de reuniones de mi estudio estaba rebosante, cuando entré las voces se apagaron y todos se acomodaron en sus asientos frente a la gran pantalla de plasma que estaba en la pared frontal.
— ¿Listos? —murmuré sentándome en la cabecera de la mesa, arreglé mi corbata y peiné mi cabello hacia atrás. Diana asintió cuando nos vio a todos preparados y la Videoconferencia comenzó. Una mujer rubia a la que reconocí como Tanya Denali, una de las ingenieras del Comité, James Person un colaborador de la Federación y uno de los ingenieros que me acompañarían en la obra, también se encontraban allí tres personas más que me resultaron familiares de mi visita a Suiza, estaban sentados alrededor de un gran escritorio mirándonos como si estuviésemos allí.
— ¡Señor Cullen! mucho gusto en verlo nuevamente —Person saludó con una sonrisa amplia que concordaba con su cabellera rubia y un brillo amable en sus ojos azules —buenas tardes a todos los presentes.
—Señor Person, el gusto es mío. Me disculpo por la leve tardanza, pero estamos muy ajetreados por aquí como se imaginará.
Procedí a presentarle uno a uno los integrantes de mi equipo y luego de una breve introducción con su propio equipo de colaboradores, comenzamos con la puesta a puntos
—Concretamente las excavaciones se están haciendo según lo que usted especificó, los estudios preliminares del suelo fueron favorables para el proyecto, no tendremos problemas de erosión ni derrumbes al menos a unos cien kilómetros a la redonda —a medida que Person hablaba una sucesión de imágenes de las obras actuales iban mostrándose en la pantalla. Estaba muy satisfecho, habían respondido positivamente a todas nuestras exigencias. Aunque a decir verdad me hubiese gustado estar allí para verlo con mis propios ojos. Necesitaba estar allí para dirigir las obras aunque confiaba en mis colegas.
Los informes comenzaron a darse en detalles, el Hp del suelo, el nivel de porosidad, materiales encontrados, nivelación, etc… a medida que iba avanzando la reunión más satisfecho me sentía. No solo por el hecho de que las cosas estaban saliendo como yo había planeado con respecto al Wembley, sino también que por primera vez en este último tiempo, me sentía optimista. Quizá no todo en mi vida estaba destinado a fracasar.
— ¿Cuándo podremos contar con su presencia señor Cullen? —Tanya Denali era la que había hablado cuando la sesión estaba llegando a su fin —seré la encargada de visitar las obras con usted —una sonrisa satisfecha danzaba en sus labios.
—Pronto señorita Denali, mi intención es terminar con un par de asuntos que tengo aquí y viajar a dirigir las obras —ella asintió contenta con mi respuesta.
—Lo estaremos esperando, estoy segura de que disfrutara mucho de su estancia en Londres.
¿Una explícita invitación? ¿Delante de todo mi equipo esta mujer estaba insinuando que me divertiría en Londres? ¿De qué maldita forma?... mierda, me contuve de rodar los ojos, sonreí amablemente sin apartar la mirada de la sugestiva de ella y luego de unos segundos Person volvió a llamar mi atención.
—Enviaremos por correo electrónico los resultados de esta reunión, Señor Cullen… como la señorita Denali dice, esperamos pronto tenerlo por aquí. —Sonreí levantándome de mi asiento y acomodando el saco de mi traje.
—También espero pronto estar allí —sonreí asintiendo y lo último que vi antes de que la comunicación se cortara fue la sonrisa avariciosa de Tanya Denali.
Más tarde esa noche estaba preparándome no solo físicamente sino mentalmente para dar el segundo paso en mi juego, desnudándome para entrar a la ducha. Me había dedicado a hablar con los japoneses luego de la videoconferencia y tenía todo preparado para que Jasper viajara para comenzar con la construcción del Cocoon. Yo tenía otros planes en mente que pugnaba con la culpa. Si… habían pasado tres semanas desde que Bella se había ido y yo aquí estaba, preparándome para otra mujer.
Una mujer que no se comparaba a ella... nunca lo haría. Cerré los ojos mirándome al espejo en un baño que se estaba llenando de vapor, ¿Estaba haciendo lo correcto? mierda... Set fire to the rain de Adele, sonó en los altavoces de mi ipod. Imposible fue lo primero que se me vino a la cabeza... mi mente estaba creída que podía hacer algo imposible, pero estaba haciéndolo por ella. Mi amor... mi todo...
Estaba jugando mi juego
Y dejo que caiga, mi corazón,
y según cayó, tú apareciste para reclamarlo,
está muy oscuro, y yo estaba acabada,
hasta que existe mis labios y me salvaste,
mis manos, eran fuertes,
pero mis rodillas eran demasiado débiles
como para sostenerme en tus brazos sin tener a tus pies.
¿Reciproco? si... ella me había encontrado cuando yo me estaba perdiendo, ahora era yo tratando de encontrarla para no perderla... y lo estaba haciendo con mis propias reglas, no las propuestas por los demás. Me sentía perdido, pero su nombre y su hermoso rostro era todo lo que necesitaba recordar para luchar. No iba a defraudarla...
Pero hay una parte de ti que nunca conocí,
nunca conocí, todas las cosas
que dijiste nunca fueron ciertas,
nunca fueron ciertas,
y los juegos a los que jugaste, siempre los ganaste,
siempre los ganaste.
Me miré de nuevo en el espejo y sonreí... mierda sí... iba a ganar. Iba a hacerlo y le iba a demostrar a mi nena que no soy la persona que ella vio en mí en el ultimo tiempo, no era ese hombre más. No era un Mentiroso.
Pero prendí fuego a la lluvia,
y la vi caer, mientras tocaba tu cara,
ardió mientras yo lloraba,
porque la escuché gritando tu nombre,
gritando tu nombre.
-Bella- murmuré mirando mis labios, probando su nombre, llamándola, anhelandola tanto, que dolía en mi puto pecho. -Bella-
Tomé una respiración profunda y miré mis ojos, esta noche sería una de esas veces que sería alguien quien no quería ser, alguien falso, mentiroso y engañador... pero lo haría para tener una chance mas. Una sola más con mi nena.
El timbre sonó y fue el llamado justo para dejar el verdadero hombre atrás y convertirme en quien no quería. Aunque... miré la hora en mi muñeca… cielos, aún era temprano y estaba a punto de ducharme. Bajé el volumen de la música, abroché mis pantalones y acomodé mi camisa a medio sacar, sin abotonar. Descalzo caminé hacia la puerta y miré por el visor, si… ahí estaba ella. Tomé una respiración profunda preparándome mentalmente como si fuera un frío militar a punto de cumplir con su misión y con un último pensamiento en Bella, abrí la puerta.
El fin justifica los medios, me repetí mientras miraba a la persona que estaba del otro lado de la puerta.
Todo sea por traerte de vuelta mi amor, recordé mirando los ojos azules de esa mujer que antes había sido mi futuro. Siempre serás tú, siempre tú mi Bella...
¿Quieren jugar sucio? pues jugaré sucio como ellos… pensé antes de sonreír a Heidi, antes de abrir mi puerta y dejarle el camino libre para entrar.
—Estaba por entrar a bañarme… pasa y espérame en el salón —señalé el interior de mi casa con una mano. Ella se acercó dando un paso dentro y dejó un beso en mi mejilla.
—Por supuesto, solo vine temprano porque pensé que podíamos tomar unos aperitivos aquí en casa antes de salir —sonrió aun con la cautela en sus ojos. Oh si… estaba haciendo un enorme esfuerzo aquí y ella lo sabía. —Edward, quería que supieras que esa fotografía con ese empleado tuyo, dios mío, no sé cómo es que sucedió… evidentemente alguien me tendió una trampa, ese tipo me citó diciéndome que quería hablar de ti y de repente me besó… ¿lo puedes creer?... ¡hug! —tuvo la osadía de mirarme a los ojos —no quiero que por los negocios con mi padre y esa estupida fotografía te enojes conmigo. Si sabes que te sigo amando cariño —acarició mi brazo.
—No quiero hablar de eso ahora Heidi… tenemos toda la noche —la dejé en el salón mientras me encaminaba al baño, cuando llegué allí simplemente me saqué la ropa con tirones fuertes, cegado por la rabia, ¿se atrevía a mentir?
Mierda… quizá esta no había sido una buena idea… pero debía hacerlo.
Cerré la puerta con traba una vez desnudo y entré bajo el agua caliente con la firme idea de que todo esto era por Bella… un paso, otro más y la tendría de nuevo conmigo.
Un paso más mi amor...
Uff...
Bueno... es aquí donde me siento como Virginia Lagos (Las argentinas entenderán) jajaja... ese Edward, a ver qué se trae con la frígida ¿no?
Primero que nada... ¿qué puedo decir que no he dicho en alguna otra ocasión? Perdón... pero se que no basta, así que no digo nada mejor. Solo que quien tiene una familia, un trabajo y un hogar andando 24/7 entenderá. Mil gracias a las que permanecieron aqui esperando, gracias a las que me dejaron sus mensajes buenos y malos, son todos bienvenidos y mil gracias a mi beta hermosa Gi por bancarme siempre. Asi que... bueno, sin nada mas que agregar solo diré que se viene capi de Bella! y aayyyyyyyy... mejor no digo nada.
Besotes! y hasta pronto.
