Capítulo 38: La boda

La noche estaba cerrada, sin embargo, en aquel lugar el sol se notaba aún. Seguía brillando suavemente, era algo mágico, casi imposible de comprender. En la hierba, abrazados llacían dos personas: la una era la última Cetra del Planeta, y el otro aquel que una vez había sido su más poderoso y cruel enemigo. Ahora ambos dormían, felices, con los rayos dándoles en el rostro...tenían expresión de paz...

" Aeris...hija del Planeta...Aeris ¿qué has hecho?"

La chica abrió los ojos súbitamente, sobresaltada. Era el Planeta quien estaba hablando, parecía enfadado, rabioso. La joven miró a Sefirot, quien dormía plácidamente.

" Planeta...Sefirot ha cambiado, tu deberías saberlo mejor que nadie..."

El Planeta quedó silencioso unos instantes. Las voces de los muertos, aquellas almas que ahora dormitaban en su interior, junto con las conciencias de los Cetras formaban las voces del Planeta. Éste tenía conciencia, y era capaz de hablarle a la mente de la muchacha, a veces como un ente común ( todas las almas se hacían una sola y hablaban en general) o si no las almas podían hablar de una en una. El Planeta volvió a hacerse oir en la mente de Aeris.

" El acuerdo que teníamos era que trabajaseis juntos, no que os liaseis" - la voz de uno de los Ancianos Mayores llegó clara, ella suspiró.

" Nos hemos enamorado...le quiero...y me quiere..."

" Las cosas no son tan sencillas, es Sefirot de quien hablamos " - explicó otra de las voces que formaban la conciencia del Planeta.

"Pero es útil para ti, Planeta...y yo le quiero..."

" Aeris, hija..."- la voz de Ifalna hizo que el corazón le empezase a latir más rápido.

" Madre ¿ tu tampoco lo aceptas?"

" Aeris, no me fio...es peligroso...es..."

" Madre, no es peligroso, me quiere, estaremos siempre juntos"

" Sefirot aún tiene utilidad, pero no para siempre..."

Silencio.

El Planeta quedó silencioso, las voces en su cabeza desaparecieron.

Se sentía intranquila, nadie la apoyaba...pero era su vida, quería a esa persona y eso era lo importante. Volvió a alzar la cabeza para mirarle, tenía una extraña expresión, parecía estar soñando...¿ pero el qué?

Tenía poco tiempo, se sentía ansioso muy a su pesar. Necesitaba actuar, muy pronto, antes de que algo horrible sucediese. Antes de que se interpusieran en sus planes. Un bosque...un bosque lleno de árboles, hierba, flores...y al final una luz, la luz de la esperanza...corrió...corrió hasta llegar al lago...un lago cristalino de aguas claras...tranquilas...la concha...entró en la concha...abajo un altar. En el altar...alguien...alguien peligroso, alguien que iba a arruinar sus planes...entonces saltó...saltó con su espada, con su Masamune...estaba bajando...bajando...y entonces...

- ¡ NO!

- ¡ Sefirot ¿qué sucede?!

Sobresaltado, miró a Aeris, aliviándose.

- Nada...no es nada - sonrió, besándola en los labios con suavidad. Aún le parecía un sueño el estar con ella.

- ¿ Una pesadilla?

- Si...algo asi...pero te aseguro que ya está todo bien...

Aeris sonrió, abrazándole fuerte.

- De acuerdo...

Sefirot siguió con sus brazos alrededor de ella, y pronto volvieron a dormirse...cuando despertaron la luz era mucho más intensa, debían de ser más de las 8:00 de la mañana.

- ¿ Has dormido bien?- sonrió la Cetra dándole un beso en la mejilla.

- Si, mejor que nunca...

- Debemos regresar con Avalancha. Decirles que estás bien...que estamos bien.

Sefirot no pareció muy de acuerdo aunque asintió silencioso.

- Está bien, vamos - dijo, poniéndose en pie y ayudando a Aeris a hacer lo mismo.

Y entonces montaron en el chocobo de Aeris en el que ella había llegado, rumbo a Iciclos, donde sabían que Avalancha estaría esperándoles. Y asi fue, efectivamente. Incluso Elmira estaba con ellos, al verlos llegar todo fueron aplausos, incluso Cloud se forzó a sonreir y aplaudir como el resto.

- ¡ Aeris, hija! - Elmira corrió hacia ella, abrazándola con fuerza.

- Estoy bien...estamos bien -corrigió, separándose suavemente de su madre y mirando a Sefirot que se había quedado apartado.

La mujer asintió, mirando hacia él. Aunque no se fiaba, Avalancha le había contado que había salvado a la Cetra.

- Gracias por salvarle la vida a mi pequeña.

- De nada.- habló Sefirot, para despues volver a su silencio habitual. Se sentía algo intranquilo, se suponía que ahora estaban juntos, Aeris y él, pero ¿ lo harían público¿ se atrevería la joven? Sus dudas fueron resueltas cuando la chica se acercóa él, le tomó de la mano y le llevó hacia los demás.

- Os presento a mi nuevo novio...Sefirot.

Se quedaron mudos. Todos menos Vincent y Cloud, que ya se lo esperaban. Cloud rodeó a Tifa con un brazo atrayéndola hacia él, sintió algo extraño en su interior, aunque sonrió.

- Enhorabuena...

Los demás miraron al chico estupefactos, pero Aeris sonrió agradecida. Tifa fue la siguiente en felicitarles. Y poco a poco, los demás los imitaron, únicamente Elmira no dijo nada.

- Mamá...ya se que te parece raro...

- Hija¿ no es peligroso que...

- Señora - se adelantó Sefirot, pasándole un brazo por los hombros a Aeris.- Prometo cuidar de ella, y no dejaré que nada malo le suceda. La quiero.

Aquellas palabras sonaban extrañas en boca de aquel hombre, pensaron todos, aunque Elmira pareció más relajada.

- Entonces solo me queda felicitaros.

De pronto Aeris recordó algo, y sonriendo maliciosamente, miró a Sefirot y despues al resto.

- En realidad...hay más.

Sefirot reflexionó...sabía lo que diría. Sonrió, esperando.

- No somos novios...estamos casados. - explicó entonces Sefirot, y Aeris sonrió.

Los demás ésta vez no sonrieron, abrieron la boca de par en par, incapaces de hablar.

- ¡ Pero no puede ser, cómo...- farfulló Yuffie.

- Fue todo bastante rápido, si - sonrió Aeris, contenta por la reacción de los miembros de Avalancha.

- ¿ No nos habeis invitado a la boda? Aeris...- frunció Elmira el ceño, algo disgustada.

Aeris no supo qué decir, por lo que Sefirot tomó la palabra.

- Fue mi culpa, ella quería invitaros pero yo insistí en hacerlo cuanto antes...no podía esperar...- sonrió con cariño a la chica y ella le besó en la mejilla.

Cloud miró las manos de la pareja...Sefirot no llevaba anillo alguno, y el de Aeris era aquel que Sefirot portaba siempre, aquello le extrañó.

- ¿ Vosotros no teníais algo que decirnos?- preguntó Yuffie volviéndose hacia Cloud y Tifa.

- Estamos prometidos - sonrió Tifa y de nuevo fueron todo felicitaciones y aplausos.

- ¡ Enhorabuena chicos!- sonrió Aeris acercándose a Tifa y abrazándola. Cuando hizo lo mismo con Cloud, Sefirot se tensó un poco aunque lo disimuló.

- Te nos has adelantado - exclamó Tifa cruzando los brazos.

- Si, lo se...hemos sido rápidos.

Mientras todos hablaban, y reían, Cloud se había quedado algo serio y pensativo. Al final tuvo que preguntarlo en voz alta.

- ¿ Cómo es posible que no tengais anillo? El que llevas - se dirigió a Aeris - es obviamente el que Sefirot llevaba.

Murmullos de asombro. Avalancha se miró entre sí, Cloud estaba en lo cierto. Aeris, nerviosa, se miró el anillo, mordiéndose el labio, sin saber qué responder. Sefirot se percató del mal rato que estaba pasando la chica a quien quería y fulminó a Cloud con la mirada, aunque su voz permaneció estable y fría cuando respondió:

- Asi es, ese anillo que porta Aeris en el dedo es el que yo nunca antes me había quitado. Quería hacerla ver que lo que antes era mio, ahora le pertenece. Y además..- entrecerró los ojos mirando despectivamente la mano de Cloud. - Nosotros no necesitamos un objeto alrededor de un dedo para mostrar a los demás que nos queremos. Nuestro amor es mucho más sólido que todo eso.

Y diciendo ésto tomó la mano de Aeris y la sonrió, ella devolvió la sonrisa. Cloud apretó los puños, rojo de rabia. ¿ Quién se creía que era ese tipo para hablarle asi?. Tifa le puso una mano en el hombro para tranquilizarle, aunque no pudo evitar el decir:

- ¿ Qué quieres decir con eso, que Tifa y yo no nos queremos?

Sefirot no respondió, estaba demasiado ocupado mirando a Aeris, y sonriendola como para perder el tiempo con ese. Tifa y Aeris se miraron y sonrieron, a la vez que suspiraron, dándoles por imposibles.

- Aeris, quisiera hablar contigo. - dijo Tifa y la Cetra accedió. Cuando estuvieron a solas la joven de ojos rubi dijo:

- No sabes cómo te agradezco el que le abrieras los ojos a Cloud...admito que te tenía envidia porque pensaba que te amaba a ti, y me sentía culpable porque te quiero como a una hermana y no podía evitarlo...me averguenza confesarlo...

- Tifa, no es nada. Es natural, has luchado tanto por estar con él...soy yo quien siente el haber pretendido estar con él...pero ahora es distinto.

- Sefirot realmente te quiere, se le ve. Espero que seais muy felices...quién lo iba a decir¡ casados!

Ella rió suavemente, cubriéndose la boca con la mano.

- ¡ Si, es fantástico! Y tu estás prometida¿ para cúando la boda?

- Para muy pronto...el mes que viene.

- ¡ Si, dentro de poco, oh Tifa, cómo me alegro! - la abrazó con fuerza y las dos chicas rieron.

- Espero que me ayudes a organizarlo todo, el vestido, los adornos...¡ me estoy agobiando..!

- Tranquila, yo te ayudaré, tendrás una boda fantástica.

- Quiero que Yuffie y tu seais mis damas de honor..Marlene portará las arras.

- Lo haré encantada, confia en mi.

- El problema será que nuestros maridos se lleven bien..

- Démoles tiempo, por nosotras seguramente acabarán siendo buenos amigos.

Y asi, riendo y abrazadas regresaron junto a los demás. Al verlas aparecer, Cloud y Sefirot fueron junto a sus respectivas chicas, aquella noche decidieron cenar todos juntos en un restaurante en Iciclos.

La velada fue maravillosa, todos estaban relajados, incluso Sefirot. Por primera vez se sentía integrado en el grupo, no hubo roces entre él y el resto de personas, ni siquiera con Cloud. Aeris y Sefirot se sentían las personas más felices del mundo, se miraban, sonreían, aunque era al final la Cetra quien más cariñosa se mostraba, puesto que el chico aún tenía una parte de él que le impedía mostrarse totalmente desenvuelto. Cuando se despidieron del resto de Avalancha, ellos regresaron a su casa de Iciclos.

- Parece que al fin os esteis empezando a llevar bien - sonrió Aeris, rodeándole con sus brazos por la espalda y reposando la cabeza contra él.

- Si...eso parece.

- Incluso con Cloud...

Sefirot se giró, mirándola.

- Tanto como eso...

- Estoy segura que lo harás.

Sefirot no dijo nada aunque le apartó el pelo del rostro, besándola después en los labios con pasión. Ella le devolvió el beso, acariciándole la nuca. Cuando se separaron ambos estaban sin aliento, sonrieron mirándose.

- Por ti puede que lo haga.

- Eso espero, sería una gran alegría para Tifa y para mi...

- No pensemos en eso ahora...hay mejores cosas..

- ¿ Cómo que? - sonrió viendole acercarse y cuando comenzó a soltarle los botones del vestido.

- Ya sabes que.

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El tiempo fue pasando con emoción, los preparativos de la boda marchaban estupendamente. Tifa y Aeris pasaban muchisimo tiempo juntas, organizando las decoraciones, pensando en qué vestido comprar...estaban emocionadas, a Yuffe tambien le entusiasmaba, incluso la pequeña Marlene estaba contenta. El resto de Avalancha seguía estando en contacto, aunque menos. Sefirot y Cloud se soportaban, aunque evitaban el contacto. La relación entre Aeris y Sefirot era excelente. Cada día aprendían a comprenderse y escucharse más, y Sefirot se iba haciendo más sociable. Empezaba a gustarle pasar tiempo con el grupo de Avalancha, su amistad con Vincent iba en aumento. Conversaban, a Vincent le hubiese gustado mucho hablarle de Lucrecia, y de su pasado pero sabía que podía ser peligroso. Lo mejor era que Sefirot siguiese como hasta ese momento, sin recordar. Si, era lo más sensato.

- Mañana es mi boda...- sonrió Tifa , antes de despedirse de Aeris.

- Oh, Tifa ¡ estarás guapísima!

- ¿ tu crees?

- Lo sé...

- Estoy nerviosa...

- No hay nada que debas temer...amas a Cloud, es lo importante.

- Tu como te casaste a escondidas...

Ella sonrió sin decir nada.

- Confia en mi, todo irá bien, muy bien.

Se abrazaron, Tifa regresó a casa con Cloud, en Kalm, en el chocobo dorado apenas tardarían. Aeris regresó a casa, donde esperaba encontrar a Sefirot. Abrió la puerta, ya estaba anocheciendo.

- ¿ Sefirot?

- Estoy aqui - dijo él, desde la sala. Estaba en un sofá, leyendo. La chica irrumpió en la sala, y Sefirot dejó el libro haciéndole señas de que se acercase. Obedeció, sentándose en sus rodillas, él la rodeó con los brazos.

- ¿ Cómo está Tifa?

- Nerviosa...está temblando, no va a poder pegar ojo.

- Por ese...no debería ponerse asi.

Aeris le miró de reojo, como enfadada y él sonrió, besándola en la mejilla.

- No te enfades, era una broma..además, sabes que me encantas cuando te enfadas.

El enfado se le fue de inmediato, le besó en los labios con ternura.

- Mañana es el gran dia de Cloud y de Tifa.

Sefirot pareció serio de pronto, como si quisiese preguntar algo y a la vez temiese hacerlo. La Cetra sonrió, ahora que le conocía no necesitaba oir las palabras para saber que algo iba mal.

- ¿ Qué pasa?

- ¿ No te duele que él se case, verdad?

Aeris vio la preocupación en los ojos del hombre y su corazón se llenó de amor.

- Sefirot, te quiero a ti. Lo mio con Cloud solo es amistad, igual que lo que siente por mi.

- Además, tu ya tienes marido.

La muchacha asintió sonriente. El día siguiente iba a ser emocionante.

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El día amaneció luminoso, el sol brillaba, Avalancha se había puesto verdaderamente elegante. La boda tendría lugar en la nueva iglesía construida en Nibelheim, tanto Cloud como Tifa habían querido casarse allí, en el lugar donde se habían criado juntos y más adelante se habían enamorado.

Todo fue perfecto. La novia estaba bellísima. Su largo vestido blanco, con escote palabra de honor, se ajustaba a su cuerpo a la perfección. El largo cabello lo llevaba recogido en un alto moño, adornado con un velo que cubría su rostro joven y alegre. Cloud sonrió al verla llegar al altar junto a él.

Desde los bancos de invitados, Avalancha sonreía, feliz por aquellos novios. El juez comenzó el discurso, al final llegó a la famosa frase:

" Si hay alguien que se opone a la unión de éstas dos personas, que hable ahora o que calle para siempre".

Tifa y Cloud dirigieron las miradas hacia los invitados. Y entonces...alguién habló. La última superviviente de los Cetra. Su voz sonó clara y firme:

- ¡ Cloud, no puedes casarte!

Y Cloud se quedó helado.

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Nota de la autora: me ha hecho mucha gracia que la mayoría de los lectores pensase que la historia se finalizaba en éste capítulo, la verdad es que no, aun faltan cosas por descubrirse, Sefirot necesita recuperar la memoria, verdad? al ver que os está gustando he decidido alargar las historias y hacer que pasen por más aventuras, si os parece bien. Gracias por las reviews, el siguiente capítulo lo publicaré el lunes. Hasta pronto!