Los personajes de Naruto no me pertenecen son de Masashi Kishimoto; pero esta historia es puramente obra de mi alocada imaginación, exceptuando algunos detalles que he decidido conservar en la obra para no diferenciar tanto a los personajes del Manga u el anime.
La obra esta completa y consta de 54 capítulos que iré publicando progresivamente a medida que la vayan leyendo.
Espero les agrade tanto como a mi escribirla y si bien hay muchas cosas por mejorar seguiré esforzándome en llevarles día a día mis historias optimizadas.
Muchísimas gracias a todos los que siguen esta obra y por sobre todo a los que me dejan su comentario pues es un gran aliciente para mí.
En cuanto a cual será la pareja que prevalezca, bueno nadie se desanime por que les puedo asegurar que valdrá la pena leer hasta el final independientemente de la pareja favorita.
Gracias Lady
Capitulo XXXVIII
"El comienzo del Fin"
Los tres rehenes llevaban varias horas de vuelo. Al parecer alguien más piloteaba el aeroplano pues Kimimaro y Yugo permanecían sentados frente a las dos jóvenes Hyugas y al heredero Uzumaki.
Estaba claro que un destello de sarcasmo y malicia se desprendía de los ojos del pelinaranja quien relojeaba con insistencia a la joven Hanabi.
-Al parecer la belleza de las herederas Hyuga no es un mito Kimimaro... –Sentencio Yugo entre risas.
-Si tú lo dices... –Exclamó su compañero sentado en un asiento de tres invertido mientras observaba con detenimiento a Naruto.
-Pues yo creo que podríamos divertirnos un rato ¿No te parece? –insistió.
-¡Hinata! – Dijo Hanabi con cierto terror abrazando a su hermana.
-¡Ni siquiera se atrevan! –Naruto salto enseguida al auxilio de ambas muchachas.
-¡No te metas en esto! –Grito Yugo dándole un fuerte bofetón al rubio con quien forcejeo un poco antes de arrojarlo al suelo.
-¡Naruto! –Hinata sintió un leve escozor recorrerle el cuerpo.
-Tranquilízate Yugo; no olvides que Orochimaru los quiere intactos. –Kimimaro lo observo de reojo y esta acción bastó para que el chico se tranquilizara de inmediato.
Hinata ayudo a Naruto a incorporarse en su asiento mientras le revisaba un pequeño tajo que dejaba vislumbrar unas cuantas gotas de sangre en los labios del rubio.
-Descuida Hinata estoy bien... –murmuro mostrándole un pequeño gancho en su mano izquierda.
La pelinegra lo miró intrigada. Al parecer en el forcejeo con Yugo, el chico pudo arrebatarle un pequeño prendedor de su chaqueta sin que el muchacho se percatase.
En Konoha...
-¿Dónde dijiste que te vería Kakashi? –Pregunto Karin a su algo ensimismado novio mientras conducía.
-En el hospital fue a ver a Yamato. Recupero la conciencia y quería ver si recordaba algo.
-Es muy peligroso que Yamato éste a solas con Kakashi. Si el capitán es el responsable por las muertes en la seccional y Yamato es un posible testigo del echo, se asegurará de no dejar cabos sueltos. –Refunfuño Karin mientras preparaba su revolver.
-Ya te dije que Kakashi estuvo conmigo todo el tiempo fuimos a su departamento y de allí a ver a un testigo.
-¿Un testigo? ¿Quién? ¿Pero no hay forma de que se te haya escapado?
-Claro que no Karin. No descuidé a Kakashi ni un instante. Alguien estuvo en la seccional y se hizo pasar por el capitán. Si una persona tuviese esa habilidad para camuflarse con tanta facilidad es posible que nuestro traidor se haya infiltrado hace tiempo ya; vaya a saber desde cuando nos vigilan.
Kabuto detuvo el coche frente a un alto edificio color blanco cuyo frente se hallaba enaltecido por un gigantesco cartel acompañado de otros más pequeños que indicaban el ingreso y egreso de las ambulancias.
Kabuto y Karin ingresaron al recinto con rapidez. Caminaron un largo trayecto y subieron por el ascensor dos pisos hasta llegar a la planta alta. Las puertas del elevador se abrieron con lentitud mostrando frente a ellos al inquieto peliblanco quien los observó extrañado.
-¿Qué hacen aquí? –Dijo Kakashi con sorpresa.
-Ve a ver Karin... –Sentenció Kabuto extendiendo su arma y apuntando a su posible sospechoso. La chica le hizo una leve seña con la cabeza y partió por el corredor donde se sumergió en una de las habitaciones del fondo.
-¿Se puede saber que haces Kabuto? –Kakashi coloco sus manos en los bolsillos.
-Me aseguro que es el verdadero Kakashi.
-¡Verdadero Kakashi! ¿De que estas hablando?
-Estuve registrando una señal desde la cual se infiltro información en la seccional lo que les permitió liquidar a Guren. –callando.
-¡Aja! –Notando el silencio del chico.
-Te tenemos a ti en primera plana Kakashi...
-¿Yo? –El peliblanco se acomodó el pelo con pereza.
-Así es...
-¿Crees que yo fui quien saboteo toda la operación y quien liquido a nuestro mejor testigo?
-¡Yamato no esta Kabuto! –gritó Karin acercándose a los tres.
-¿Qué has hecho con el teniente? –Pregunto Kabuto exaltado pues a ciencia cierta no sabía si hablaba con Kakashi o una burlona imitación.
-No lo sé. Acabo de llegar y créeme yo más que nadie temo por lo que le haya podido pasar a Yamato.
-¿Cómo podremos confiar en él? –Inquirió Karin.
-¿Quién? –Interrogo Kabuto. -¿fue la persona a la cual te llevé a ver hace unos días? ¿Y como se llamaba el lugar donde te encontraste con él?
-Pues eso es fácil... Me encontré con Madara y el lugar se llamaba "Poison" una farmacia homeopática en la zona sur de Konoha.
-¡Madara! –Grito Karin con asombro.
-Si es Kakashi... –exclamó Kabuto guardando su revolver.
-¿Estas seguro? –insistió la pelirroja.
-Sí
-Debo decir que no son demasiado cautos. Los dos podrían haber recibido un tiro en la cabeza si no fuese el verdadero Kakashi. –Refunfuño el peliblanco volviéndose a acomodar el cabello.
-Bueno debíamos asegurarnos, pero supongo que no fuimos muy prudentes. –Kabuto sonrió y se acomodo los anteojos.
-¿Y como es eso que pudieron descubrir al verdadero culpable? –Kakashi se introdujo junto a sus subordinados al ascensor cuyas puertas se cerraron de inmediato.
En Toshiden...
-Hable con Kakashi. –Señalo Itachi acercándose al grupo de jóvenes.
-¿Qué dijo? –interrogo Sasuke bastante nervioso pues las horas pasaban y no tenían noticia alguna de Hinata y los demás.
-Qué posiblemente tengan el paradero de Orochimaru y que coordinaran un ataque con sus fuerzas para atraparlo y salvar a los rehenes.
-¿Y que se supone que debemos hacer nosotros? –Dijo Sasuke molesto.
-Pues en definitiva esperar... –Itachi suspiro.
-De ninguna manera me quedare con los brazos cruzados Itachi. –Refunfuño Sasuke molesto.
-Tranquilízate, seguramente Kakashi tiene un buen plan, él nunca es de actuar sin elaborar una excelente estrategia. –Acoto Sasori.
-Mientras tanto podemos comenzar a equiparnos. No esperare a que Naruto corra ningún tipo de riesgo, mi deber es protegerlo. –Shikamaru se levanto de la silla dispuesto a salir de la cabaña.
-Espera Shikamaru ¿Qué piensas hacer?
-Pues los Uzumakis siempre tienen un plan B Tenten. –Shikamaru la observó con picardía.
-Bien, entonces yo te ayudaré... No dejaré que nada le pase a Hinata.
-Tenten... –Neji la observó con atención.
-Descuida rescataremos a Hanabi déjalo por mi cuenta.
-Ni pienses que te dejaré ir sola a enfrentar el peligro. –Neji sonrió.
-Neji sama recuerde que usted es parte importante de la familia Hyuga, su tío me mataría si algo le pasase. –Acoto Sai quien hasta entonces era el chico más callado del grupo.
-Sai tiene razón de todas formas Shikamaru, los muchachos y yo localizaremos a los rehenes mientras tanto estén preparados para actuar.
-¡Pero! –Sasuke se puso de pie de un solo salto
-Confía en mi Sasuke. –Tenten se perdió tras la puerta al pronunciar estas palabras sin darle a Sasuke el derecho a replica.
En el escondite de Orochimaru...
Hinata, Naruto y Hanabi fueron conducidos en silencio y con los ojos vendados dentro de un amplio recinto. Si bien los jóvenes no lograban vislumbrar con claridad su paradero, un rancio y hasta casi nauseabundo olor azufre y otro producto apestoso e irreconocible, flotaba con impunidad en el aire.
Tras unos cuantos minutos de recorrido y varias trastabilladas, sus vendajes fueron retirados percibiendo el lugar con mayor nitidez. Al parecer se hallaban dentro de una fábrica abandonada o eso parecía. Pues en donde se encontraban era un gran recinto decorado con algunas maquinas oxidadas y viejas agolpadas a los costados del lugar. El inmenso, y casi lejano techo de aquel galpón, se hallaba recubierto por varias chapas agujereadas que permitían el paso de varios rayitos de luz a través de sus orificios.
-Sean bienvenidos a nuestro dulce hogar. –Exclamo con algarabía una muchacha de cabello recogido.
-¡Anko! –Naruto la observo con desprecio. Ante esto la mujer rompió en carcajadas.
-Me encanta que me aborrezcas así, es el mejor presente que puedes hacerme. –Aproximándose a los tres. -¿Así que éstas son las famosas señoritas Hyuga?... –Rodeándolas mientras caminaba.
-Y una es parte de mi paga. –Sentenció una voz desde la penumbra, haciendo que Hinata se estremeciera al oírla.
-Claro que si Pain... –Anko observó con detenimiento la dirección de aquella voz.
El pelinaranja se aproximo al ahora numeroso grupo con una desfachatada sonrisa en su rostro y se aproximo a la pelinegra quien lo miró algo desafiante, aun que por dentro se moría de terror.
-¡Ni siquiera te atrevas! –Naruto se adelanto y se coloco frente a las dos muchachas quienes permanecían algo espantadas.
-¡No te metas estúpido crió! –golpeando con ira al rubio quien esquivo el primer golpe pero recibió dos puñetazos en el estómago al verse sujeto por detrás por sus dos traicioneros ex empleados.
-¡NARUTO! ¡Déjenlo! –grito Hinata.
Pain la observó con enojo al verse detenido por la jovencita con cierta autoridad y altanería. Éste acto lograba enloquecerlo y erizarle la piel sobre todo cuando la chica se dejaba llevar por la sangre Hyuga.
-Hinata... –Pain se abalanzó sobre la pelinegra quien retrocedió espantada.
-¡Alto Pain! No olvides que Orochimaru quiere hablar con ellos antes que nada. –Esta vez Anko la había salvado de las lujuriosas garras de aquel maniaco ¿Pero hasta cuando tendría tanta suerte? –Yugo, Kimimaro, llévense a los prisioneros a sus celdas. Orochimaru no debe tardar demasiado en llegar.
Los dos secuaces levantaron a Naruto del suelo y condujeron a ambas muchachas y al herido a sus nuevos y modestos hogares.
Konoha, la oficina del Hokage...
-Necesita algo más Tsunade-sama… –Shitzune notaba demasiado preocupada a su jefa más que de costumbre.
-No puedes retirarte Shitzune... aun que...
-Si
-Me vendría bien un té y unas aspirinas... –frotándose las sienes con ambas manos.
-Enseguida se lo traigo.
La muchacha salió con rapidez de la oficina dejando a Tsunade sumamente pensativa. Konoha se hallaba sin resguardo y pronto la ciudad comenzaría a sucumbir en un espantoso caos; uno que tal vez nunca le hubiese gustado imaginar ¿Cómo detener una catástrofe así?
La Hokage volvió a sumergirse en su escritorio haciendo lo único que ahora podía, preparar el discurso que le daría a los desconcertados ciudadanos.
La puerta de la oficina se abrió con lentitud produciendo un molesto rechinar al cual Tsunade resto importancia.
-Déjame el té sobre el escritorio Shitzune. –Exclamo aún sumida en su futuro discurso.
Al notar la falta de respuesta de la muchacha, alzó la vista encontrándose con el teniente del escuadrón de la policía de Konoha, Yamato.
-¡Teniente! ¿Qué hace aquí no se hallaba en el hospital? –pregunto desconcertada.
-Ya me dieron de alta afortunadamente y pensé que quizás usted tendría interés de hablar conmigo. –Exclamo Yamato apostándose frente al escritorio de Tsunade.
-Bueno la verdad es que lo correcto sería que habláramos con Kakashi ¿No cree?
-La verdad preferiría saltear esa parte... –caminando frente al escritorio.
-¿Saltear? –Tsunade lo miró confusa.
–Es que no recuerdo con exactitud quien me ataco, pero déjeme decirle que quien fuera paso fácilmente desapercibido bajo sus propias narices.
-¿De que habla? –Tsunade no lograba entenderlo con exactitud ¿Qué le pasaba a éste muchacho?
-¡Hay Tsunade! Me extraña que seas tan ingenua. –Dijo Yamato acomodándose el cabello mientras se inclinaba sobre el escritorio.
-No se atreva a faltarme el respeto ¿Acaso olvida quien soy?
-Claro que no lo olvido, como podría, si eres el hazme reír de todo Konoha, no le llegas ni a los talones a los antiguos Hokages.
-¡Pero que Rayos! ¿Cómo te atreves? –La Hokage se puso rápidamente en pie ante la increpancía.
-Yo hago lo que me plazca...
Yamato echo a reír y se movió con rapidez detrás del escritorio del Hokage, atrapándola con fuerza y comprimiendo un filoso cuchillo contra su cuello.
-¿Qué me dices Tsunade? Después de todo no eres tan buena en tu trabajo. Creíste que simples muchachitos podrían atraparme, esto es como un juego de niños para mí.
-¡OROCHIMARU! –expreso en un grito casi ahogado.
-Hasta que por fin nos entendemos, pensé que tendría que realizar un juego de palabras para que pensaras en mí –riendo con tranquilidad.
-¿Cómo es que tú? ¿Dónde esta Yamato?
-¡Shh mas despacio! Podrían oírte y no queremos que nuestra agradable conversación se malogre ¿Verdad? El teniente debe estar descansando en alguna oscura y olvidada zanja.
-¿Lo mataste? –Expreso presa del pánico.
-¿Acaso creíste que me perdería todo este maravilloso juego mirándolo desde una pocilga? Por favor Tsunade pensé que me conocías mejor. –Relamiendo su cuello.
-¿qué es lo que quieres?
-Y todavía me lo preguntas ambos sabemos que es lo que deseo... tu cabeza y la de Konoha. –Echando a reír.
Shitzune ingresaba a la sala con la bandeja de té, la cual se desparramó estrepitosamente sobre el frío mármol produciendo un fuerte sonido.
-¡Lady Tsunade!
-¡ATRAS SHITZUNE! –grito la Hokage.
-Teniente ¿Qué esta haciendo?
-Me divierto Shitzune ¿Quieres unirte?
Yamato lanzo el cuchillo, que hasta ahora oprimía la garganta de Tsunade, y éste golpeo directamente al corazón de Shitzune quien cayó inconsciente al suelo.
-¡Shitzune! Eres un desgraciado...
-¡Tsunade-sama! -Exclamó una voz masculina.
-¡Ohh! Parece que tenemos compañía.
-Yamato suéltala. –Dijo el recién llegado.
-¡Vaya pero si es Kakashi! Me da gusto que hayas venido a presenciar la muerte de las personas que más amas, claro que tú la acompañaras antes de lo que piensas. –Echando a reír.
-¿Qué dices? –Kakashi no había reaccionado a tiempo, pero al ver el cuerpo de Shitzune en el suelo pareció enloquecerlo. -¡DESGRACIADO! –Abalanzándose sobre su rival.
Kakashi intentó atacar a su contrincante pero antes de que pudiese asestarle un golpe, éste soltó a Tsunade, a quien arrojo contra Kakashi des balanceándolo; y salto al marco del enorme ventanal a espaldas del escritorio del Hokage.
-¡Capitán! –Kabuto y Karin llegaron inmediatamente al rescate.
-Bueno parece que la fiesta se torna concurrida creo que nos veremos en otra ocasión o mejor dicho cuando se recuperen de ésta.
Yamato saco un interruptor de su bolsillo, el cual oprimió con gran avidez, y provoco un gran estruendo y temblor en todo Konoha. Aprovechando la conmoción salto desde lo alto del ventanal hacia el vació. Karin y Kabuto corrieron hacia la ventana pero para su asombro ni el cuerpo de Yamato ni su paradero se hallaban visibles.
En vez de ello pudieron notar con gran claridad la enorme humareda y las altas llamaradas extenderse en varios sectores de la ciudad. Los gritos de los aldeanos se podían escuchar incluso desde la zona más alta de la torre de gobierno.
-¿Esta bien Tsunade-sama? –Pregunto Karin ayudándola a incorporarse.
-Era Orochimaru... –suspirando –siempre fue él, por eso sabía todos nuestros movimientos, siempre estuvo un paso delante nuestro.
-Evidentemente es muy bueno para camuflarse, por ello pudo confundirse con cualquiera dentro de la seccional. –Exclamó Kabuto.
-Si lo hubiésemos sospechado podríamos haber reaccionado a tiempo. -Karin solo miró la triste escena que se sucedía frente a sus ojos.
Kakashi se acerco con rapidez a Shitzune y la asió entre sus brazos. Un enorme borbotón de sangre fluía sin pudor de la punzante herida y había manchado toda la chaqueta de la chica.
-Shitzune... –dijo Kakashi con voz casi ahogada, acomodándole un mechón de pelo que caía sobre su pálido rostro. –Despierta Shitzune... –Sacudiéndola un poco.
-¡Tsunade! –grito Gay irrumpiendo en la habitación.
-¡SHITZUNE! –vocifero el peliblanco con fuerza más no hubo respuesta alguna a su deliberante suplica.
-Kakashi... –Gay se acercó a él muchacho tocando su hombro con suavidad.
-¡Déjame! –Kakashi presiono con fuerza el cuerpo sin vida de la mujer que adoraba tratando de retener el escurridizo calor del mismo.
Unas cuantas lágrimas se desvanecieron del rostro del peliblanco. Él no era un hombre asiduo a llorar, pero esta vez no podía contenerse y por otro lado no sabía si lo lograría. Gay lo miraba estupefacto mientras que Tsunade se llevó la mano a la boca y derramó lágrimas de impotencia y coraje. Había perdido a alguien a quien estimaba como a una hija.
Muchísimas gracias a todos los que me han dejado sus comentarios especialmente a:
*hinata-sama198: ¡Respiren profundo y retengan el aire aun falta mucho! más jejej
* natsumi hhr nh
* Shinobu-Hyuga:
* NaruhinaXD: Bueno a mi tampoco me cae muy bien Sakura por eso jamás la pondré de protagonista.
* Naatitha:
* dannynamikaze:
* Kyoko Nakamura: jajjajaja ¡SUFRE NARUTO! Jajajjajaja prometo hacer un naruhina 100 % en un futuro pero este no es el caso.
En cuanto al traidor bueno las desconcerté verdad pero más desconcertada te dejara este capitulo jajajja. Creo que en el siguiente ya se revela. Muchisimas gracias por seguir leyendo y por comentar
¡Saludos!
*Cutie Sora: jajajaja No lo primero es la universidad jajaja claro esta que siempre se puede leer en los descansos para despejarse ^^. En cuanto al fic me alegro que te quedes enganchada y en cuanto a Naaruto cuando hice estos capítulos aun estaba enojada con él por abrazarse con Sakura en el manga y de Hinata aún ni se acuerda =(
* Zakishio: Hola bienvenido al fic gracias por leer y comentar =)
*Enma-NaruHina: Bienvenida al fanfic, muchas gracias por tus palabras y elogios jejeje últimamente me atrae más el SasuHina que va hacerse. =)
"Muchas gracias chicas por tomarse el tiempo de comentar eso me alienta a seguir escribiendo como siempre digo por que al menos se que a alguien le llega este fanfic"
¡Es ahora cuando recibo los tomatazossssssssss!
