Capítulo 38

The Scientist

Las despedidas marcan el final de una historia y el principio de una nueva. Las despedidas cierran el circulo de un patrón para volver a comenzar a abrir otro, sin embargo hay despedidas que marcan un final el cual será para siempre, sin retorno alguno.

Muchas ocasiones, Rachel escuchaba a su primo Charles decir que las relaciones deberían de venir con fecha de caducidad, así como los productos del súper mercado, decía su primo que si estas viniesen con una fecha de vencimiento, el dolor sería menos, porque sabrías que aquello iba a terminar. La morena nunca fue seguidora de aquella idea.

Lo interesante de las relaciones no se debía a cuando esta terminaría, sino lo que duraría, las cosas que descubrirías de aquella persona a la cual le estas entregando tu corazón, de las manías que podías encontrar de la otra persona, de lo mucho que detestarías sus malas costumbres o cuanto amarías sus buenos detalles, pero lo más importante, cuanto serías capaz de aguantar por aquella persona.

Rachel nunca se había enamorada pero eso no le impedía creer en el amor. La morena pensaba que el amor iba más allá del amor convencional y tradicional en que las personas creían. El amor iba más allá de dos personas que eran extrañamente ajenas a su mundo se encontraran para vivir felizmente juntas; había varios tipos de amor, el amor de padres, el amor de amigos, el amor entre familiares, el amor a tus mascotas, el amor platónico y el amor al indicado, o indicada.

Enamorarse era fácil, la parte difícil era lo que conllevaba estar enamorada. Siempre pensó que el amor era como el de Jack y Rose en Titanic. Pero siempre hay que escuchar a las abuelas cuando te dicen que el amor no es como lo pintan.

Qué razón

-El amor no es como lo pintan—susurro la pequeña chica mientras doblaba la última mudada de ropa y la metía a su maleta.

Miro a su alrededor y su cuarto estaba completamente vacío. Sus cosas habían sido ya transportadas en una mudanza a donde sería su nuevo hogar.

Nueva York

La jungla de concreto donde los sueños se hacen realidad, decía Empire State of Mind de Jay-Z con Alicia Keys. Esperaba que en Nueva York su suerte cambiara un poco. Lima no había sido tan mala, sin embargo necesitaba otro poco de suerte más.

Habían sido tres años magníficos donde conoció a gente que jamás olvidaría, donde vivió cosas que jamás pensó vivir y en donde encontró el amor cuando menos lo vio venir. Más satisfecha no podía estar, ahora la escuela consideraba al club Glee uno de los más importantes, incluso más que la escuadra de porristas. Ahora eran considerados estrellas de rock, incluso había personas que los detenían en medio de los pasillos para pedirles autógrafos, al menos eso le había comentado Artie, ya que ellos seguían yendo a la escuela como futuros seniors.

Mientras Rachel acomodaba su cabello frente a ese gran espejo, miro que había una foto de ella y Quinn, hacía varios meses ya. Cuando ambas decidieron ir al lago Michigan y caminaron por las playas de Benton Harbor después de haber compartido con Quinn uno de los momentos más importantes de su vida.

Miraba detenidamente aquella foto. Los ojos de ambas irradiaban un brillo que opacaban, incluso, la luz de la luna. Miraba como Quinn la abrazaba por la espalda y comenzaba a revivir aquel momento. Los brazos de Quinn acoplados perfectamente a su espalda mientras Rachel entrelazaba sus dedos entre los de su chico y sentía la respiración tibia de la rubia sobre su cuello.

Quiso llorar, pero aquel era un recuerdo feliz, uno de los muchos que habían pasado en aquel año juntas. La morena tomo aquella foto entre sus manos y suspiro. Se levantó y camino hasta donde estaba su maleta y con sumo cuidado, guardo aquella foto.

Aquel recuerdo

Porque dicen que cuando una relación termina, solo tienes que recordar los buenos momentos. Los malos sucedieron por algo y en el pasado deben quedar, y eso era lo que trataba de hacer Rachel. Recordar solo lo bueno, que fue mucho, y olvidar lo malo…que fue solo un acto que valió miles de malos.

-¿Se puede?—ambos padres de la chica entraron a la habitación de esta.

-¿Estás contenta?—pregunto Hiram. Rachel asintió y suspiro. El hombre de las gafas miro a su marido—Cariño, no sé lo que haya pasado entre tú y Quinn, e incluso tu hermano, pero sea lo que sea estamos aquí para escucharte.

Rachel negó—No estoy lista para hablar de ello, espero que me entiendan—los hombres asintieron.

-Rachel—hablo LeRoy—Blaine se marcha en unas horas a California.

-Lo sé, por eso es mejor que me vaya yendo a la despedida que ha organizado Noah—comentó la chica.

-No hablo de eso, Barbra—la morena detuvo lo que estaba haciendo. Sus padres nunca la llamaban Barbra a menos que estos estuvieran molestos o fuera algo de suman importancia.

-Son hermanos, no pueden ignorarse toda la vida

-Y no lo haremos—se apresuró—simplemente estoy dolida con sus actos. Solo le daré tiempo al tiempo, ¿de acuerdo?

Los hombres asintieron—El lado positivo de esto es que tendremos dos destinos para visitar cada mes—dijo Hiram provocando las sonrisas de hija y marido.

Quinn bajaba de su automóvil cerrando la puerta suavemente. Dio un gran suspiro y miro la casa de al lago. La casa donde paso la mayoría de sus buenos recuerdos, su segundo hogar y donde aguardaba su corazón.

Lo que estaba viviendo parecía una pesadilla sin final. Como las que tenían los personajes de la película Pesadilla en la calle Elm, solo que a ella en lugar de que le apareciera Freddie Kruger, le aparecían los ojos llenos de lágrimas de Rachel, el rechazo de Kurt, la frialdad de Puck y el enojo de Santana.

Se apoyó en la parte trasera de su automóvil. Quería entrar pero no podía. Todos sabían que había terminado su relación con Rachel y solo la mitad sabía la verdadera razón. Los demás solo sabían que fue porque no querían llevar una relación a distancia aunque se imaginaban que el motivo era uno más grave que aquella estúpida escusa.

Tengo que encontrarte, decirte que te necesito, decirte que te mande aparte, había estado escuchando aquel fragmento de aquella canción de Coldplay, prácticamente toda la mañana. Necesitaba decirle a Rachel que la necesitaba pero al mismo tiempo se había dado cuenta que con sus acciones la había mandado lejos.

Quería volver al principio, uno en donde no había un Alex, no había miedo, no había nada…solo existían ellas dos. Sin nadie más. Quería un lugar lejos de todo y todos. Quería un lugar donde el amor fuera sencillo, donde no hubiera un malo o un bueno, donde todo estaba bien…un lugar en donde ella y Rachel seguían juntas.

-Pienso que en ocasiones la ciencia debería callarse y dejar que nuestra mente siga a nuestro corazón—la voz de Brittany saco a Quinn de sus pensamientos—Hola

Quinn sonrió—Hola, Britt. ¿Por qué dices que la ciencia debería callarse?—la rubia alzo sus brazos

-Pienso que con tanto descubrimientos, van a encontrar una vacuna que repela todas las cosas malas que destruyan al amor—la rubia la miro

-¿Eso sería malo?—la bailarina asintió—creo que sería excelente

Brittany miro a la rubia—Quinn, de los errores aprender. Sin errores en el amor, no sería amor y este no tendría chiste alguno. Sería como respirar. Pienso que el amor no puede ser perfecto, pero si puede ser inmenso. Pienso que hay cosas que se pueden perdonar en el amor y otras que no

-Como la ¿infidelidad?—la rubia la miro

-Creo que cuando engañas a una persona es porque no te sientes segura de tus sentimientos hacía la otra personas. Al igual pienso que al engañar a la persona que dices amar, también te engañas a ti mismo. Sin embargo, creo que cuando se ama de verdad, te da miedo sentir aquello y te gana la presión o lo que sea que te incite a hacer ese acto, pero si se debe perdonar. No en el momento preciso, debes dar tiempo al tiempo. Demostrarle a la persona que lastimaste qué harías lo que sea por ganar la confianza de ella de nuevo y si esa persona te ama dejara que aquella herida que tú le has hecho, sane y vuelva a confiar en ti.

Quinn se quedó pensativa— ¿le perdonarías una infidelidad a Santana?

La rubia alta se queda pensando unos segundos

-El amor que siento por Santana va más allá de lo que yo te pueda explicar. Me dolería muchísimo y probablemente no querría saber nada de ella, pero si veo que se esfuerza en demostrarme que, en efecto, fue un error, si la perdonaría.

Quinn miro a la rubia quien sonrió

-ven, vamos a dentro antes que Lord Tubbington se coma todos los aperitivos—y sonrió.

¿Qué clase de ser humano era Brittany S. Pierce?

Cuando entro a la casa de Noah Puckerman, todos la saludaron, a excepción del anfitrión, de su hermano y por supuesto de Rachel. La rubia suspiro y camino hasta donde estaba Artie, a quien saludo con un fuerte abrazo.

Minutos después se acercaba Finn y Sam a ellos para hablar de lo alucinante que había sido ir a ver la película de El Hobbit en 3D. La rubia se limitaba a sonreír a cada comentario que los chicos realizaban sobre aquella película, la cual ella no había visto pero en aquellos momentos estar con aquellos tres chicos era mejor que estar sola en un rincón recibiendo las miradas incomodas de su hermano y su ex novia

¿Ex novia? Por más que le costara aceptar aquello, era la realidad.

-Vamos a hablar, Fabray—suspiro y siguió los pasos de Noah Puckerman— ¿Qué dirás en tu defensa?—pregunto una vez que habían llegado al patio trasero de aquella casa.

La rubia negó—Nada. Dime todo lo que pienses de mí. Total ¿Qué más puedo perder?—Puck la miró…

-¿Por qué, Quinn?

-Porque soy una estúpida. Porque creí en todos menos en mí. Porque sentí miedo y me caí y porque cometí un error y me arrepentí—dijo al momento que se sentaba sobre el pasto—sé que la lastime, Puck—le dijo mirándolo—pero todos se han tomado la molestia de juzgarme sin saber lo ruin que me siento. De que me iré sin nada, sin corazón, sueños o novia. Que me he pasado esta semana llorando por las noches que ya me quede sin lágrimas, que no he dormido porque cuando cierro los ojos lo único que veo es a Rachel llorando y que no he podido encontrar algún modo de remediar todo el mal que le he hecho.

Puck se sentó a un lado en silenció.

-Que el único apoyo que he tenido es el de Blaine, a quien por mi culpa, Rachel también dejo de hablar. Que trato de ser fuerte pero no puedo. Que quiero regresar en tiempo y evitar todo esto que está pasando. Pero esta fuera de mi alcance…

-Como tú, Quinn—la rubia agacho la cabeza

-Le daré tiempo al tiempo. Ahora que me vaya a California tratare de enmendar mi vida, luchar por que Rachel vuelva a confiar en mí….

-Te doy mi consejo, Quinn. No des señales de vida a Rachel en seis meses. Solo dale ese tiempo. Estoy seguro que mi pequeña princesa judía querrá saber de ti y acudirá a alguien para saber de ti.

La rubia sonrió— ¿Por qué haces esto?

-Porque solo con ella no estás fuera del alcance…

Puck se adentró a la casa dejando a Quinn sentada en el suelo.

-Pues yo quiero darle las gracias a todos por estar conmigo en las buenas y en las malas—termino de decir Mercedes

-Esta fiesta es más que nada para los gemelos—continuó Puck—en menos de 5 horas, mi princesa, Kurt, Blaine y Quinn se marchan por caminos diferentes. Nueva York y California. Solo quisiera tener una máquina del tiempo y poder arreglar lo mal que hicieron para que terminaran de esa manera. Sin embargo no está en mí. Espero que les vaya bien y que cuando sean súper famosos no se olviden de sus MEJORES amigos—reafirmando la parte de "mejores"

-Te quiero, Puck—susurro Rachel—a todos, los quiero muchos—todos comenzaron a abrazarse y llego el turno de ambas chicas se abrazasen. La rubia miro a la morena como pidiendo permiso, uno que esta otorgo.

Oler aquel perfume que Rachel desprendía era la misma gloría para Quinn en aquellos momentos y lo mismo para Rachel. Sus cuerpos acoplándose perfectamente y sintiendo la familiaridad de estos.

-Suerte en todo, Quinn—le dijo al oído

-Lo mismo para ti—igualo—y ten por seguro que jamás me daré por vencida—dijo al momento que rompía el abrazo.

Nadie dijo que sería fácil, pero al menos lo intentaría que esta vez, amar, lo fuera.


Por alguna extraña razón ando hiperactiva y bastante fuera de mis casillas, por lo que actualizare ahora. Sin embargo no sé cuándo vaya a volver a actualizar.

Pues nada, disfrútenlo.

Nota: Quien no este leyendo "Cuidado con lo que deseas, Fabray" se está perdiendo de un alucinante fic.

Peace Out(: