Oh! Mis rebeldes parejas
Epilogo: Corazón
Abrió las cortinas para que el sol ingresara. Los rayos del sol tocaban su rostro pálido y vivaz. El aroma de rosas se encontraba presente en la habitación… las cambiaba todos los días. La primavera estaba iniciando nuevamente. Era abril. Hacía un año que su madre se había ido, pero Candy sabía que siempre estaba junto a ella. No importaba donde estuviese, Jane siempre estaría con ella.
Se empinó y abrió la ventana, la brisa del viento enjuagaba sus cabellos y la animaba a mirar hacia el jardín esplendoroso. Hoy sería un día espectacular, los empleados de la mansión iban de aquí para allá moviendo cosas… al principio se había rehusado, pero él había insistido.
-"¡Candy!"
-"¡Señorita Pony! ¡Hermana María!"-gritó jubilosa desde la ventana. Justo al lado del arco de rosas llegaban con un par de maletas sus dos amadas tías. Había viajado desde New Orleans para asistir a la misa de año de Jane Carter.
Candy bajó apresuradamente las escaleras de la mansión, para recibirlas. Archie y Stear junto con Annie habían ido a recibir a Patty al aeropuerto. Archie y Annie habían iniciado una relación desde hacía dos meses de manera formal. Y bueno, Stear había estado hospitalizado desde el último agosto hasta finales de octubre debido al disparo que había recibido al defender a su tío William.
Oh sí, pero para ella siempre sería el buen Albert. Se había llevado una gran sorpresa al descubrir que en realidad Albert, era el tío de todos ellos y el heredero de la familia Andrew.
-"¡Hey, Candy! ¡Cuidado!"-dijo Albert desde la puerta de la mansión al percatarse que casi lo atropellaba. Sonrió. Nunca se iba a cansar de verla feliz y corriendo llena de vida.
-"¡Lo siento!"-gritó mientras que iba al encuentro de sus dos amadas tías. –"¡Bienvenidas! ¡Cuánto tiempo sin verlas!"-gritó recibiendo el cálido abrazo de ambas
-"¡Oh Candy! ¡Cuánto has crecido! ¡Estas hecha una señorita!"-dijo la señorita Pony con una sonrisa. Parecía que el tiempo no pasaba para sus tías.
-"muchas gracias por la invitación, Candy querida"-dijo la hermana Maria. –"aunque está bien que nos quedemos aquí"-pregunto sintiéndose incomoda viendo el tamaño de la mansión
-"pues… si"-dijo Candy sonrojándose. Albert había insistido que sus tías queridas se hospedaran en la mansión durante su estadía en Chicago. Claramente había sentido mucha pena.
-"¡Candyyyyyyyyyyyyyyyyyyy!"
La llamada de Annie Britter llamó su atención, justo en ese momento llegaban en el auto de Stear –conducido por Archie- una cabecita castaña se asomó por la parte trasera. Era Patty, se había dejado crecer el cabello y lo llevaba en una cola de caballo. El auto se detuvo a unos metros de todos.
-"buenas tardes"-saludaron en coro los recién llegados.
-"¡Señorita Pony! ¡Hermana María! Ya están aquí"-mencionó Patty mientras que ayudaba a bajar sus pertenencias –"con cuidado abuela"
-"¡Buenas tardes señora O'Brian!"-saludó Candy –"que alegría tenerla aquí"
-"buenas tardes jovencitas"-dijo la anciana con una amable sonrisa –"Patty nunca me dijo que nos íbamos a quedar en una casa tan bonita"
-"yo tampoco sabía, abuela"-dijo Patty
-"¡Candy!"-dijo Annie mientras que la abrazaba. Desde que había iniciado la relación con Archie, las cosas habían cambiado para ella, empezando por su autoestima.
-"¡Las acompañaré a sus habitaciones!"-dijo Candy tratando de cargar una de las maletas
-"no te esfuerces, Candy"-dijo Stear –"nosotros nos encargaremos de toda esta mudanza"
-"nunca entenderé a las mujeres, es solo un fin de semana y se traen toda la casa encima"-dijo Archie mientras que era reprendido por Annie con un gesto
No muy lejos de ahí, William Albert Andrew observaba junto a su hombre de confianza George toda la ruidosa escena que se daba en los jardines en ese preciso momento. Desde agosto, Albert había sido proclamado como heredero y cabeza de la familia Andrew en su totalidad. Sin embargo, la ceremonia de formalización recién se llevaría a cabo en un par de meses en Escocia.
-"me alegra ver a Candy contenta"-dijo cruzado de brazos apoyado en una columna –"la misa de año de su madre debe ser muy importante para ella. Me alegro que no esté triste"
-"la señorita Candy no conoce sentimiento de tristeza. Yo creo que la ceremonia es más un acto de amor y recuerdo hacia ella"-comentó George –"¿y el señor Cartwright?"
-"estará aquí en unas horas"-dijo Albert consultando su reloj –"después de que su compañía se volvió socio estratégico de los negocios Andrew tiene su agenda más ocupada… pero procuré alcanzarle un vuelo sin escalas desde Sao Paulo hasta aquí para que llegara con anticipación"
-"siempre piensas en todo"
-"toda la educación que recibí desde que tengo memoria"-dijo rodando los ojos –"y estoy recibiendo ahora ayuda bastante…"-sonrió
-"buenas tardes… señor Andrew"-dijo nerviosamente Patty. Justo acababan de llegar a la puerta donde conversaban George y Albert –"mu… muchas gracias por la invitación"
-"estamos muy agradecidas con usted, señor Andrew"-dijo la hermana María ofreciéndole –"todos han sido muy amables"
-"¡No por favor! No me digan así"-dijo Albert sintiéndose ofendido –"me hacen sentir viejo y solo tengo 23 años… soy Albert. Además esta casa es lo suficientemente grande… George, por favor, escoltas a las damas a sus habitaciones"
-"por supuesto, síganme por favor. Mi nombre es George y estoy para cualquier inquietud que tengan… les daré un breve tour por la casa si me lo permiten… por aquí…"
La voz de George se fue perdiendo a medida que el grupo avanzaba hacia la segunda planta.
-"muchas gracias Albert"-dijo Candy quien se había quedado en la entrada –"están encantadas… solo será un fin de semana"
-"no podía permitir que tus amigas y tus tías se quedaran en un hotel, Candy. Además, tú ya eres prácticamente de esta familia"-sonrió el rubio y Candy se sonrojo notablemente –"estoy en deuda contigo… gracias a ti, pude recuperar mi memoria y a mi familia"
-"yo no hice nada"-dijo la rubia aun avergonzada –"solo fue el destino que me permitió conocerlos"
-"¡Necesitamos ayuda!"-gritó Stear desde unos metros más atrás sosteniendo una ¿pecera? Al parecer Patty o la abuela de Patty había traído a July de paseo el fin de semana.
-"¡Lo vuelvo a repetir, nunca entenderé porque las mujeres cargan con toda su casa cuando se van de paseo!"-se quejó Archie al lado de su hermano quien llevaba dos pesadas maletas una en cada brazo
Albert y Candy rieron ante la escena de ambos hermanos mientras que se adelantaban para ir a ayudarlos con los paquetes.
Me estoy enamorando y no sé lo que hacer
Vivo en un mundo de colores cuando estoy contigo
Tus ojos son un cielo estrellado
Escucha a tu conciencia y sabrás que solo a ti te quiero
Elroy Andrew paseaba por el estudio sintiéndose un poco inquieta. Esa semana se había dictado por fin la sentencia para Sir Edward Andrew al quien se le había dado prisión perpetua por los asesinatos de William Andrew padre, Rosemary Andrew y los intentos de asesinato de William Albert Andrew, Anthony Brower y Candice Cartwright. El plan de seguimiento y encubrimiento por parte del personal de George había funcionado a la perfección, aunque claro eso casi había cobrado vidas inocentes en el proceso.
Se había sentido ofuscada y molesta por haber estado tan al margen de esa situación, pero George posteriormente le había explicado que había sido para no perjudicar su salud. Además tenía que estar completamente seguro de que había un complot por parte de Sir. Edward para proceder.
Su hijo Arthur había estado consciente de los planes de su padre, por lo que había sido acusado de complicidad y le darían una pena de no menor de 20 años. Todo parecía indicar que el plan de Edward era deshacerse del imperio en América para que su hijo se adueñara de todo el bloque de negocios a nivel mundial. Había sido un golpe duro y deshonrosa para la familia Andrew en Escocia, pero el Concejo había apoyado la petición de juzgar a Sir Edward como responsable de esos actos tan barbáricos a solicitud del desaparecido William Andrew hijo.
Por ello, una vez terminado el juicio y dictada la sentencia, William Andrew hijo podría asumir el patriarcado de manera formal el siguiente mes.
Se recostó en la silla después de leer el informe del Concejo con respecto a la resolución. Se sentía aliviada. Ese monstruo nunca más tocaría a ninguno de su familia y mucho menos a sus queridos sobrinos.
Aunque no estaba muy de acuerdo con la manera de actuar de William, se había negado rotundamente a que sus sobrinos viajaran a Londres a educarse en el San Pablo, aunque considerando las lesiones que tenían iba a ser un poco difícil el traslado. Elisa había llorado de indignación al descubrir que sus planes de estudiar a Europa se veían frustrados y no les había dirigido la palabra en un mes.
Drásticamente, había cambiado la modalidad de la escuela y habían continuado con sus profesores a domicilio 10 horas diarias. Frente a la protesta de Archie, quien estaba ileso y podía asistir a clases con regularidad. Esta vez, William si había apoyado su decisión y sus sobrinos había recibido clases en la mansión.
-"buenas tardes, madame"-dijo George tocando la puerta –"¿interrumpo?"
-"Pasa George…. ¿Por qué hay tanto alboroto afuera?"
-"han llegado las visitas de la señorita Candy, madame"-dijo George –"les acabo de indicar sus habitaciones"
Elroy rodo los ojos, nunca le iba a terminar de cuadrar Candice Cartwright, pero al parecer contaba con la aprobación de William y sus sobrinos. No había podido contradecir a William ni explicarle que la mansión no era un hotel para que se quedaran las amistades de Candice, ni mucho menos que ella pasara el tiempo en la mansión mientras que su padre estaba de viaje.
Pero como siempre, William se había salido con la suya.
-"¿hoy es?"
-"si, madame. Hoy se llevará a cabo la misa anual de la madre de la señorita Candy"-respondió George respetuosamente –"el padre Paul no debe tardar en llegar"
-"otro capricho de William"-refunfuñó con un largo suspiro –"siente que está en deuda con esa niña"
-"¿y no lo está, madame?"
-"Ya terminé de leer el informe que me trajiste. Me parece bien la resolución del Concejo. Por favor, encárgate de programar el viaje de William para que no se cruce con sus obligaciones, estudios ni trabajo"-resolvió evitando la pregunta del buen George
-"si, madame ¿no asistirá a la ceremonia?"-dijo George consultando su reloj –"todavía es temprano"
-"Iré…"-dijo después de un largo silencio
George cerró la puerta dejando en el despacho a Elroy, la dama tenía nobles sentimientos en el fondo a pesar de su recto comportamiento. Pero sabía que se sentía algo celosa por la atención prestada a Candice por parte de los miembros más importantes de su familia.
Yo por ti me muero, yo pierdo la razón
Yo solo te pido un poquito de tu amor
Hey, dímelo corazón, tu eres mi ilusión
Yo quiero estar contigo hasta el final.
Manhattan, Nueva York, NY
Hora local: 13:35
Los ensayos para la obra habían culminado. Se sentía agitado, era la tercera obra que presentaba junto con el productor Roger Silvarini. Las primeras dos, Romeo y Julieta y Chicago habían sido éxitos rotundos… inclusive había recibido numerosos contratos para trabajar no solo en teatro sino en televisión. Pero era algo que no le interesaba mucho, al menos por ahora.
-"¡estuviste fantástico, Terry!"-dijo Susana desde el público. Desde que habían interpretado Romeo y Julieta, los dos habían actuado juntos.
-"lo sé"-dijo el sin darle mayor importancia a sus comentarios
Susana Marlowe desconocía lo que había sucedido entre Candy y Terry hacia muchos meses atrás, pero no había perdido las esperanzas para que Terry se convirtiera no solo en su pareja en el escenario, si no en la vida real. Sin embargo, era tratada con frialdad y hasta crueldad afuera de los escenarios. Ella, al igual que él se había mudado a NY junto con su madre.
-"sabes… han abierto un nuevo teatro en Broadway… bueno lo remodelaron ¿no quieres ir a verlo?"-preguntó Susana acercándose al castaño
-"no, gracias"-dijo el pausadamente –"ya quedé con alguien para salir más tarde"
-"¿salir? ¿Con alguien?"-pregunto Susana. Era la primera vez en meses que Terry le decía algo así –"¿con quién?"
-"creo que no te incumbe esa respuesta"-dijo con una sonrisa cautivadora mientras que se colocaba ambas manos en los bolsillos y se daba la vuelta –"¿o sí?"
Susan se quedó muda con la actitud de Terry… ¿sería cierto lo que acababa de mencionarle? Iba a salir con ¿alguien? Se sintió enojada y refunfuño en su sitio… de repente era una treta de él para hacerla enfadar… de repente si, de repente no, pero de algo estaba segura… que había dejado la semilla de la duda dentro de ella.
Terry se sintió satisfecho, contaba con que al menos, Susana lo dejase tranquilo por un tiempo. Suspiró, ya habían pasado varios meses desde que dejó de ver a Candy. Ella le había escrito unas cuantas veces contándole su nuevo año escolar, sobre la relación con su padre que iba mejorando día con día, y que le deseaba siempre lo mejor. Pero sobre todo ponía énfasis en que le diera una nueva oportunidad a su padre.
Richard Grandchester había cumplido su promesa de dejarlo en paz y vivir con su madre en NY. Había enviado un regalo de su parte por su cumpleaños que no fue tan bien recibido ni por Eleanor ni por él, pero le envió un escueto correo agradeciéndole el presente, solo por el vivo recuerdo de Candy de ser más tolerante con Richard.
Candy…
Ella le seguía escribiendo aunque él no le respondía. Dicen que el tiempo cura las heridas del pasado.
Se encogió de hombros mientras que veía llegar al lujoso Mercedes blanco sobre la acera. Su madre se lo había adquirido hacia un par de meses, bueno realmente era un regalo de su productor ejecutivo. Terry sabía de la relación de su madre con Roger, y no le importaba mucho. Sentía que su madre tenía que continuar con su vida, ya varios años sacrificados por la lucha constante por su custodia y su ocupada carrera artística, a veces pensaba que una dote de felicidad no le caería nada mal.
Felicidad.
De repente, quien sabe a él también le tocaría en el futuro ser feliz con alguien.
-"aunque trates de ocultarlo, eres un buen chico y mereces encontrar a alguien que te haga feliz para toda la vida"
Esa era una frase de la carta que ella le había escrito antes de irse de Nueva York. Suspiró. Lo único que sabía era que esa persona no era Susana Marlowe. Su carácter lo atormentaba, nadie en su sano juicio podría soportar a esa mujer…
-"¿esperaste mucho, Terry?"-preguntó Eleanor mirando hacia su apuesto y único hijo
-"No"
Terry siempre querría a su madre, aunque no lo demostrara. Tal vez, un paso para ser feliz era justamente vivir y comprenderla… y por supuesto, enfocarse en su carrera artística.
Porque sin quererlo, aun no dejaba de pensar en la pecosa rubia con aires de niño malcriado que se encontraba en Chicago, preguntándose en el fondo si ella había realmente encontrado la felicidad al lado de la persona que escogió.
-"hoy iremos a almorzar los dos"-dijo Eleanor ajena a los pensamientos de su hijo. Los almuerzos y cenas con Silvarini se habían vuelto costumbre –"¿Qué es lo que quieres comer?"
Terry dudó, pero sabía que Eleanor quería hablar a solas con él. Adivinaba el porqué, hacia un par de días la había sorprendido encontrándolas con varias nauseas que ella adjudicaba por falta de sueño y estrés. Se encogió de hombros.
-"lo que elijas estará bien para mi"-respondió disipando sus dudas y dejando que el tiempo –y el almuerzo- le dieran la razón
-"de acuerdo, Terry"-sonrió Eleanor sintiéndose contenta mientras que arrancaba el lujoso auto y ambos desaparecían por el tráfico de Manhattan hacia la quinta avenida.
Hey, tu y yo corazón,
Tú eres mi gran amor
Hay algo en tus ojos tan especial
-"buenas tardes"
Griselle Graham ingresó a la mansión Andrew sosteniendo un hermoso arreglo floral lleno de orquídeas, era recibida por Albert quien se encontraba en la puerta esperando que los preparativos estuvieran listos para recibir a los invitados.
-"hola Griselle, buenas tardes"-saludó con una amable sonrisa. –"gracias por el arreglo, estoy seguro que Candy se pondrá muy contenta"
La bonita joven sonrió ante la cordialidad del tío de sus mejores amigos. –"¿Dónde están todos? Veo bastante ajetreo por los alrededores… creo que llegue temprano"
-"siempre serás bienvenida a esta casa"-sonrió Albert y la adolescente bajó la mirada sintiéndose un poco cohibida. Últimamente se había sentido nerviosa ante la presencia de ese hombre. Sonrió –"luces muy linda esta tarde"
-"muchas gracias"
-"ya vinieron las amistades de Candy ¿sabías? Unas amables señoritas y una abuelita con su nieta… hace tiempo que no se escuchaba la alegría en esta mansión"-comentó mientras que Griselle lo escuchaba atentamente
-"me alegro ver que se encuentra cada vez mejor… ha pasado tiempo"
-"si, casi un año desde que recobré la memoria"-sonrió Albert recordando –"aunque fue una grata sorpresa saber que no estaba solo"
-"buenas tardes"
La voz llamó su atención, ambos se giraron para ver a los recién llegados.
-"buenas tardes a todos"-sonrió la chica de cabello castaño
Annie dio una sonrisa recatada hacia Griselle. Aún estaba el recelo que sentía ante la muchacha, pese a que la relación entre Archie y ella se había formalizado… no iba a olvidar de que ella siempre había sido su primer amor.
-"tanto tiempo, Griselle"-dijo Patty acercándose a saludarla –"me alegro de verte"
-"yo también, Patty. Se te ve muy bien el cabello largo te asienta perfecto"
-"muchas gracias"-dijo la chica sonrojándose –"oh que lindo arreglo…ah sí, te presento a la hermana María y la señorita Pony, son las tías de Candy"
-"muchísimo gusto"-dijo Griselle haciendo una reverencia –"Candy me ha hablado mucho de ustedes, son como sus segundas madres"
-"que linda niña… si, Candy es como nuestra hija"-sonrió la señorita Pony cogiendo sus manos
-"nos alegramos que Candy tenga tan buenos amigos, aquí en Chicago. Al principio estábamos bastante preocupadas pero después de saber que es querida por tanta gente. Estamos muy contentas"-dijo la hermana María
-"discúlpenme, ahí está el padre Paul. Iré a recibirlo"-se excusó Archie dejando a las chicas conversar entre si –"por favor, una vez más siéntanse como en su casa"
-"muchas gracias"
Tu amor es una lluvia que yo veo en tus ojos
Me haces flotar en nubes de oro
Puedo con todo el mundo si consigo tu sonrisa
Candy se miró en el espejo de la habitación que la había asignado durante su estadía en la mansión Andrew. Dorothy se había encargado de hacerle los últimos arreglos al vestido que llevaría esa noche. Dorothy era una de las mucamas de la mansión que había sido especialmente designada por Albert para que la atendiera en todo lo que Candy requiera. Sin embargo, Candy la consideraba una amiga más… en pocos meses habían simpatizado bastante.
El vestido era simplemente divino. No era tan largo de color esmeralda que contrastaban con el brillo de su mirada, tela y seda importada… en la parte superior era de lino de un color más pálido con brillantes alrededor del cuello.
-"Mamá, yo sé que puedes verme ahora"-pensaba mirándose –"Muchas gracias por todas las bendiciones que me das y me sigues dando. Me has enseñado que la vida es solo una, siempre tenemos solo una oportunidad para escoger el ser felices"-cerró los ojos poniéndose en posición de oración –"gracias por todo… te amo, mamá"
Súbitamente sintió como una calidez invadía su cuerpo, como un abrazo cariñoso e invisible respondiendo a su oración. Siempre, siempre, Jane iba a estar a su lado para protegerla y velar por su felicidad.
Sonrió.
Minutos después sintió unos pequeños golpes en la puerta, las cuales la distrajeron por completo.
-"adelante"
-"¡Candy!"-gritó Michael abriendo la puerta –"¡Ya estoy aquí!"
-"¡Papá! ¡Bienvenido!"-sonrió ampliamente. El tiempo había pasado y había limado las asperezas que había entre Michael y Candy. Por fin, por fin las diferencias habían quedado atrás y era feliz –"qué bueno que llegaste a tiempo"
Michael Cartwright se quedó mirando asombradamente a Candy. Se sobó los ojos… le había parecido haber visto en el reflejo de Candy, la mirada y la sonrisa de Jane Carter.
-"Jane…"
-"¿eh? ¿Dijiste algo?"-dijo Candy sin entender lo que había susurrado Michael. Se acercó mientras que pasaba la mano frente a él
-"no… nada, no sucede nada"-dijo moviendo la cabeza de un lado a otro –"te ves preciosa con ese vestido, Candy"-dijo él admirando la ropa que llevaba
-"¿verdad que si?"-dijo dando una vuelta –"Annie me ayudó a escogerlo… y Dorothy me ayudó con algunos ajustes… ¿Qué tal Brasil?"
Michael sonrió mientras que la cogía de los hombros –"Excelente… justo me encontré con Albert y con el padre Paul en la entrada… me dijo que le diera los detalles el lunes sobre el negocio concretado"
-"¡¿el padre Paul ya llegó?!"-dijo alarmada mientras miraba el reloj de pared que había en su habitación –"¡Oh Dios! Son casi las 4pm… tienes que irte a cambiar también…"-dijo mientras que lo empujaba hacia el pasillo
-"pe… pero… tengo que ir… a recoger a Johnny"-dijo Michael
-"no te preocupes, ya me encargue de eso"-dijo Candy desde su puerta –"nos vemos en 20 minutos, tengo que presentarte a mis tías… ¿no las has visto no?"
-"eh… no"-dudó Michael –"vine de frente a tu habitación"
-"¡Michael, 20 minutos!"-dijo dando un portazo. Michael se quedó estático en la puerta, después de un largo suspiro se alejó a la habitación que ocupaba el de vez en cuando asignada por Albert.
Yo por ti me muero, yo pierdo la razón
Yo solo te pido un poquito de tu amor
Hey, dímelo corazón, tu eres mi ilusión
Yo quiero estar contigo hasta el final.
-"no sé por qué tenemos que venir a la misa del año de la madre de Candy, mamita"-dijo quejándose Eliza Leagan ingresando a la mansión Andrew en compañía –"no puedo creer que la tía abuela estuvo de acuerdo con esto… ni si quiera es de la familia"
-"calla Eliza"-susurró Sara Leagan –"sabes que es una orden de William Andrew, como cabeza de la familia tenemos que hacerlo"
-"pero mamita… ella es una mugrienta… arruino nuestros planes de ir a Londres"-dijo molesta cada vez que recordaba su viaje frustrado le provocaba nauseas –"como la odio"
-"sí, es cierto, mamita… Candy está manipulando al tío William"-se quejó Neil –"debemos hacer algo"
Sara Leagan cerró los ojos tratando de pensar en una respuesta a sus hijos –"entiendan que nosotros no podemos hacer nada"-explicó –"Tampoco no es de mi agrado asistir, pero sería una descortesía faltar a una invitación de los Andrew, ahora que su padre se encuentra en viaje de negocios"
-"¡Pero mamita!"-protestaron en coro
-"las cosas se han vuelto chabacanas desde que ella está aquí"
-"calla Eliza"-dijo por segunda vez –"Es más, tu padre cree que deberías hacerte amiga de Candy. Puede ser beneficioso para ti"
-"¿yo…? amiga de esa mugrienta… asquerosa"-dijo con despecho –"¡Como si no fuera suficiente que me haya arruinado el viaje a Londres! ¡esa entrometida también…!"
-"suficiente Eliza. No escucharé ninguna palabra más. No te podemos decir de quien debes ser amiga pero sería beneficioso si te relacionaras más con Candy. Punto final"
-"¡Mamitaaaaaaaaaaaaaaa!"
Hey, tu y yo corazón,
Tú eres mi gran amor
Hay algo en tus ojos tan especial
-"un gusto conocerlo en persona señor Cartwright"-dijeron la hermana María y la señorita Pony mientras que bajaban al jardín donde se llevaría a cabo la ceremonia. Minutos antes Candy los había presentado formalmente
-"muchas gracias por su atención hacia Candy"-dijo Michael con una sonrisa –"siempre me ha hablado muy bien de ustedes y de cuanto las quiere. Es una pena que no hayamos podido conocernos hasta ahora"
-"sí, es cierto. Estoy segura que Jane está contenta en alguna parte de que así sea"-dijo la señorita Pony poniéndose un poco triste al hablar de la madre de Candy –"era un ángel"
-"si, ella lo era"-dijo Michael un poco cabizbajo –"por favor, adelántense y pónganse cómodas. Hay suficiente espacio para todos en el jardín. Ya en unos minutos comenzaremos con la misa"
-"¿Dónde está Candy?"-preguntó la hermana María
-"ya debe estar con sus amigas en el jardín. Ellas están encargadas de las lecturas de la misa"-dijo Michael –"la señora O'Brian también está con ellas"
-"perfecto, muchas gracias, señor Cartwright"
Hey, dímelo corazón, tu eres mi ilusión
Yo quiero estar contigo hasta el final.
Candy miraba hacia los presentes que estaban llegando para la misa de su difunta madre. Era algo sumamente sencillo… ya era tarde… se estaba preocupando. Había estado enfrascada en la conversación con Annie, Patty, Griselle y el padre Paul acerca de su participación durante la misa que no se había percatado. Tampoco había visto a Archie y a Stear hacia un buen tiempo, Annie ni Patty tampoco los habían visto.
Miró su reloj. Faltaban 10 minutos para que empezara la misa y no aparecían… ¿Dónde estarían? Albert la saludó desde el público con un gesto con la mano, acababa de sentarse al lado de su padre, la abuela de Patty y sus dos tías.
Se mordió los labios con nerviosismo, su hermanito Johnny tampoco estaba.
Miró hacia la mansión, justo en ese momento llegaban madame Elroy junto con George, la ceremoniosa caminada de la señora la impresionaba. Sabía que hasta ahora la señora Andrew le tenía cierta desconfianza pero con el tiempo seguramente esa desconfianza se evaporaría. Se volteó una vez más después de que observó que la dama tomó asiento al lado de Albert y más atrás los Leagan.
Eliza y Neil Leagan la miraban con maldad y envidia. Tal vez, eso nunca cambiaría, aunque habían cesado las trampas y las bromas pesadas contra ella y sus amigas, siempre existiría una rivalidad innata entre Eliza y ella. Se encogió de hombros, sintiéndose más nerviosa levantando la mirada hacia otro lado.
-"¿empezamos ya?"-preguntó el padre Paul susurrándole a Candy.
Las chicas se miraron entre ellas… ¿Dónde estaban los chicos?
Súbitamente, antes de que cualquiera pudiera responder. Un gracioso sonido invadió el jardín lleno de dulces Candy atrayendo la atención de todos los presentes. Se llevaron una gran sorpresa al ver a las cuatro personas llegar al compás de la música peculiar que se tocaba en ese momento.
Candy podía reconocer esa música en cualquier parte, se encontraba familiarizada con ella desde hace un buen tiempo.
-"¡Ya están aquí!"-dijo Annie con entusiasmo
-"Anthony…"
Hey, tu y yo corazón,
Tú eres mi gran amor
Hay algo en tus ojos tan especial
Anthony Brower, Archivald y Alistair Cornwell llegaban mientras que tocaban sus gaitas vestidos con el traje representativo de la familia Andrew. De la mano de Anthony, jalaba el pequeño Johnny vestido de la misma manera quien aplaudía al compás de la música de gaitas que sonaba por todo el lugar.
-"bienvenidos"-dijo Candy con una enorme sonrisa –"muchas gracias… no me esperaba… no esperaba esta sorpresa"
-"creímos que a tu madre le gustaría, Candy"-dijo Anthony mirándola con dulzura –"lamento la demora, tuve que esperar que Johnny saliera de sus clases de piano"-se encogió de hombros –"pensé que él también quería participar"
-"muchas gracias de verdad, estoy segura de que a mi madre le encantó"
-"Anthony, ya vamos a comenzar"-susurró el padre Paul haciendo una reverencia como saludo
-"nos vemos después"-susurró haciendo un ademán de confirmación hacia el sacerdote tomando la mano de Candy con dulzura para acercarse al público donde los cuatro se sentaron rápidamente.
La ceremonia de la misa inició sin complicaciones. Donde participaron activamente el público, las encargadas de la misa y el sacerdote. Era una misa alegre, alegre como Jane… se podía sentir la tranquilidad en el ambiente.
Eso era lo que ella hubiera querido.
Quiero abrazarte fuerte
Quiero abrazarte fuerte
No te soltaré
Quiero abrazarte fuerte
-"¿entonces ella es feliz?"
-"si"
-"me alegro de que así sea"
-"qué bueno, Terry"-dijo Albert mientras que conversaba con su viejo amigo vía telefónica. Terry Grandchester se había dado una gran sorpresa cuando se enteró de que su antiguo roommate era de verdad William Andrew, el heredero directo de la familia y tío de sus rivales. –"me alegro que también pronto tengas un hermano o hermana. Una nueva vida siempre es bienvenida"
Albert –como Terry aun lo llamaba- era la única persona con quien mantenía contacto en Chicago, le había contado no mucho después de lo que había sucedido entre Candy y él, y como siempre su viejo amigo lo había aconsejado en lo que podía. Albert le había contado la noche infernal que habían pasado desde el secuestro de Candy en el aeropuerto hasta la recuperación de todos los involucrados y su posterior reconocimiento como heredero de los Andrew.
-"Hoy es la misa de la madre de Candy ¿lo sabías?"-pregunto Albert
-"si, algo así me dijo en su último mail"-dijo Terry
-"¿Por qué no le respondes, Terry? ya ha pasado casi un año"
-"supongo que llegará el momento en que lo haga"-dijo el castaño –"no me malinterpretes… solo que… aun es difícil"
-"de acuerdo"-dijo Albert con pesadumbre –"pero no dejes que la amistad se eche a perder por un juego del destino. Candy te aprecia…"
-"lo sé, bueno, me avisas si estas en Nueva York…"-dijo el castaño cambiando la conversación –"dentro de unas semanas estrenaré una nueva obra, espero que puedas venir"
-"haré lo posible"-dijo Albert. Terry lo había invitado repetidas veces para ver sus obras, sin embargo, gracias a su apretada agenda no había podido asistir –"cuídate"
-"hasta luego"
Quiero abrazarte fuerte
No te soltaré
La luna brillaba intensamente esa noche. La ceremonia había salido según lo planeado. Caminó alrededor del jardín que tanto adoraba. Sus manos se deslizaban con rapidez y delicadeza… a aquellas cuyas flores llevaban su nombre.
Dulce Candy
Así, las había bautizado la persona a quien ella más quería en este mundo. Por azar del destino lo había conocido y había empezado a quererlo y amarlo con el tiempo. Muchas personas podrían decir que de repente se tratase de un amor puro, adolescente e ingenuo; sin embargo, ella sentía que podía durar toda una vida y mucho más.
Él era su vida desde hacía mucho tiempo, era la persona quien quería que la acompañase todos los días de su vida.
Pero, sabía qué hace mucho tiempo atrás, había tenido una rival.
Leonore Doyle.
Nunca la había llegado a conocer, si no a su hermana gemela, Diana. Según todos ambas eran diferentes en el carácter. La verdad, nunca había preguntado ni se había atrevido a preguntar. No le molestaba, si no sabía que ella siempre iba a estar en el corazón de su príncipe de una manera especial, de una u otra manera.
-"ojala que ella esté contigo, mamá"-sonrió –"si puede escucharme, dile que lo cuidaré bien y lo haré feliz"
-"¿con quién estás hablando?"
-"Con nadie, solo pensaba en voz alta"-sonrió volteándose de improviso sintiéndose claramente pillada. Recostado en el arco de las rosas, se encontraba su príncipe…
Anthony, la persona quien la había salvado más de una manera y a su manera.
Desde lo que había sucedido, había una mínima posibilidad de que no pudiera caminar a causa del disparo que había recibido esa terrible noche. Sin embargo, todo había quedado en el olvido gracias a una estupenda terapia de recuperación de 6 meses. Tiempo en el que había afianzado sus sentimientos y habían por fin, empezado a forjar su propia historia juntos.
-"pues a mí me pareció que estabas hablando con alguien, pequeña"-dijo Anthony mientras que cogía de la mejilla a su protegida, a su querida Dulce Candy
Candy sonrió mientras besaba su mano con suavidad –"si, estaba hablando con mamá. Ella está muy feliz ¿sabes? Muy feliz… hace un año… me dejó, pero"-dijo mientras unas lágrimas empezaban a inundar sus mejillas –"pero gracias a su bendición me permitió conocerlos a todos ustedes… y estoy muy feliz por eso"
-"lo sé, mi Candy, mi Dulce Candy. Me hubiera gustado conocerla también"-dijo mientras que besaba sus cabellos rubios, tan rubios como los de él –"Yo también soy muy feliz de conocerte y de que seas mi novia. Por favor, no llores"
Candy se acurrucó más en el pecho de él sintiendo su calor, mientras que secaba sus lágrimas en el traje escocés que aun llevaba.
-"te prometo que no estarás sola nunca, mi amor. Nunca te voy a dejar"-dijo suavemente a su oído mientras que la abraza con más fuerza –"eres mi todo, Dulce Candy"
-"eres lo más importante para mí, Anthony… eres lo mejor que me ha pasado en la vida"
Corazón, yo pierdo la razón
Eres mi amor, mi gran amor
Corazón, tu eres mi ilusión
Eres mi amor, mi gran amor
Los años pasan. El tiempo pasa para todos por igual, todo puede esperar, excepto el paso del tiempo. Cada día somos un día más viejos, con más experiencia…
Pero el amor es infinito. No existen límites para el amor ni tiempo que pueda detenerlo.
Sonaron las campanas de la iglesia que daban el mediodía. Una bandada de palomas cruzaba el cielo, la gente se arrinconaba en la salida de la capilla… todo estaba dispuesto y perfecto para que la pareja de recién casados pasara. El arroz brotaba de la mano de los invitados en cantidades procurando desearles felicidad y abundancia para toda la vida.
Toda la vida.
Candy tomó la mano del príncipe de sus sueños, quien siempre la había acompañado desde hacía 10 años. Era el día más feliz de su vida. Lágrimas empezaban a nublarle el rostro… las personas que siempre había querido estaban ahí.
Archie y Annie se casarían a finales de ese año… en diciembre.
Patty y Stear se habían casado hacia un par de meses, y ella y su jovial abuela se habían mudado a la mansión Andrew en Chicago. Estaban esperando su primer hijo.
Albert… su tío, amigo, familia, hermano… se encontraba comprometido.
¿Comprometido? Su hermosa prometida le esbozaba una enorme sonrisa desde el público. Griselle Graham, la tierna muchacha que había sido amiga de la infancia de sus queridos sobrinos, se habían enamorado y ahora estaban decidiendo la fecha de la boda. Ella siempre se había considerado parte de la familia, así que bueno, iba a formalizar en unos meses.
La tía abuela Elroy, lloraba de emoción desde el público al lado de George –quien seguía idéntico- y saludaba a sus sobrinos favoritos con un pañuelo en sus manos, con el tiempo había logrado querer y apreciar a la nueva sobrina.
Súbitamente sintió el cálido abrazo de sus dos madres, sus dos tías que procuraba visitar dos o tres veces a New Orleans, la señorita Pony y la hermana María. Era como si su madre la estuviera abrazando desde siempre… susurraban palabras de bendiciones y dichas para ambos.
Finalmente, detrás de ellas su padre, Michael Cartwright, los años habían pasado y algunas primeras canas se mostraban en su cabello acostumbradamente castaño y algunas arrugas propias de la edad evidenciaban su rostro. A su lado, se encontraba su hermanito, Jhonny Cartwright, que ya era un brillante adolescente de 16 años.
-"hazla feliz, Anthony"-dijo su padre con una enorme sonrisa cogiendo la mano de su yerno con afectuosidad
-"no tiene ni si quiera porque pedírmelo, Michael. Siempre lo haré hasta el fin de mis días"
-"lo sé, muchacho. Sean felices"
-"gracias papá"-dijo Candy –"si no hubiera venido a vivir aquí hace 10 años, nunca hubiera podido conocerlo… te amo, papá"
-"yo también, hija. Estoy seguro que tu madre está orgullosa y contenta por ustedes"-dijo mientras que los abrazaba
-"y también la madre de Anthony, Rosemary…"-dijo Candy mirando y sonriendo a su esposo –"y Leonore"-susurró mientras que Anthony se sorprendía –"todas están mirándonos y están contentas por nosotros"
-"así es, mi Dulce Candy"
La novia se volteó para el público antes de que pudiera partir hacia el próximo destino, la luna de miel… iba a lanzar el ramo para desearle suerte a la futura dama quien lo recibiera. Las señoritas se alborotaron alrededor para poder coger el hermoso bouquet de dulces Candy.
Las rosas volaron hacia una cabecilla quien estaba desprevenida entre la multitud.
Eliza Leagan.
Candy miró con asombro y gracia como la hermana Leagan cogía el ramo que ella había llevado. Si bien era cierto, su relación ahora era cordial… casi no había mejorado con el tiempo, de alguna u otra manera, su maldad había disminuido. La pelirroja rodó los ojos con desdén y sonrió a medias levantando el ramo.
-"¡felicitaciones Eliza!"-gritó Candy sonriente
-"¡eso no quiere decir nada, Candice!"-gritó con fuerza mientras que la pareja abandonaba la iglesia hacia el carruaje de ensueño que los esperaban dejando atrás la algarabía y la felicidad de todos los presentes.
Anthony cogió el mentón de su esposa para poderlo mirarlo con mayor claridad –"feliz cumpleaños, Dulce Candy, esposa mía a quien amo con todo mi corazón"
-"te amo, mi eterno príncipe y ahora esposo mío. Prometo hacerte feliz por toda mi vida y mucho más"
Y finalmente, mientras que el carruaje lujoso abandonaba el sendero que daba a la iglesia, la joven pareja se fundió en un lindo, dulce y eterno beso que sellaría su felicidad por el resto de toda su vida.
Hey, dímelo corazón, tu eres mi ilusión
FIN
Las antipáticas notas de Lime (finales): awwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww es demasiado sweet! Cada oveja con su pareja (bueno menos Eliza y Neil) que fue de Neil? Bueno pensemos que se fue a estudiar a quien sabe dónde y realmente no interesa xD! Final abierto para Terry xD (es decir por lo que se sabe es que se quedó soltero y sin compromiso? Jijiji) al fin, al fin terminé este enorme y largo fanfic! Muchísimas pero muchísimas gracias a todos los lectores que me han seguido arduamente por toda esta trayectoria de casi un año O.o! Lime, los quiere mucho a cada uno de ustedes n.n. espero que les haya gustado el epílogo y como terminó todo :) final feliz, final feliz :3… si, no podía matar a ningún personaje importante T.T hubiera sido un trauma nuevamente! Espero haber aclarado todo jijijiji n.n me gustó escribir este fanfic porque me hizo recordar parte de mi infancia al ver de nuevo Candy y a adorar nuevamente a Anthony *0* y querer matar a Kyoko Mizuki por siempre hacer infeliz a Candy u.u! en fin… esta humilde autora les agradece de todo corazón su fanatismo y sus comentarios jiji que siempre me arrancan muchas sonrisas! Espero verlos prontito :) espero no demorarme mucho en subir mi segundo fanfic U.U (es que ya empecé a estudiar =/ y eso me quita bastante tiempo :( para escribir) ¬0¬ Lime escribe el fanfic en sus tiempos libres del trabajo, pero eso nadie tiene que enterarse shhhh shhhh. Oh si, lo olvidaba, la linda canción que nos acompaña en el epilogo se llama "Corazón" de la interprete española/Bélgica Belle Perez n.n me encanta esa canción! Búsquenla es muy bonita!
Nos leemos prontito! Cuídense mucho, un abrazo desde por aquí mas o menos el sur (Lima, Perú) y felices pascuas! Coman huevitos de chocolate n3n!
**Sección Reviews*** :'( la última
Skarllet Northman: Muchas gracias porque veo que siempre has estado atenta a todas las actualizaciones! :) un saludo muy especial espero que te haya gustado el epilogo… espero que pronto tengan noticias de mí! :D un enorme, enorme abrazo!
Dulce: Holaaaaaaaaa! O.o lo que puse en mis comentarios era algo hipotético xD, es decir que les gano de maldad a los Leagan, era un juego de niños xD comparación al complot del tío jijiji n.n sorry si te confundí. Muchas gracias!
Iris Adriana: Muchas gracias amiguita! Un mega saludo especial para ti, porque siempre me has seguido! :D! espero que haya sido de tu agrado el final de la historia. Un mega abrazoo!
Leihej: 3:) si, lo sé, Lime es muy malvada (a veces) me he reído tanto con tu review que lo tuve que leer como tres veces jijijiji porque me parecio muy divertido (cuidado con estar dándole sustos a tu mamá) de todo corazón te agradezco siempre tu entusiasmo, tus barras, tus bendiciones y toda la inspiración que me mandas… me ponen muy contenta y me animan a escribir más rápido jiji (y finales felices tambien) O.o jajaja si pues, no sé pero siempre me han gustado los Anthonyfics jijiji –aunque no he leído muchos xD- me alegro que esta historia te haya gustado n.n! y espero leerte pronto PD: no sé si habrá sido totalmente rosa el epilogo, pero no llega a lo meloso tampoco jijiji. Un enormeeeee abrazoteeee a la distancia!
Amy CL: Jajajajajaja holaaaaaaaaa :D si, parece que estoy agarrando experiencia n.n hace poco escribi un fanfic de Criminal Minds jijiji :) muchísimas gracias a ti por tus comentarios de siempre! Un abrazo a la distancia!
Lela: jajajajjaa avísame cuando estes por Lima! :D! están todos bien por alla? (con tanto huayco u.u en el interior del país) muchas gracias por todo! :D! espero estar más en contacto aunque sea via fb! Un abrazo!
Astrid Lee: :D! ya está el final! Al finnnnnnnnnnn! (después d etood la tortura sirvió) si, pobrecito pero al final sobrevivio que es lo más importante :D! y es feliz con Candy n.n (final feliz, final feliz) jijiji muchas gracias también a ti! Espero pronto conocerte face-to-face! Un abrazo!
Bueno queridos y amados lectores, se despide su amiga Lime hasta una próxima oportunidad de leernos, compartir y encontrarnos! Gracias por su apoyo!
Fanfic "Oh! Mis rebeldes parejas!"
Fic iniciado un 26 de mayo del 2014
Fic terminado un 30 de marzo del 2015
Después de 37 capítulos + un epílogo
OWARI
