Cuando Albus Severus Potter era joven, les tenía terror a las serpientes.
Su tío Ron le conto una vez una historia sobre un basilisco, aunque su madre le grito a su tío cuando se enteró, él le dijo que estaba bien: ya él estaba grandecito y podía con eso.
En realidad el no pudo con eso: tuvo pesadillas por semanas.
Albus era un buen chico. Lo que en realidad le daba miedo del basilisco es el hecho que su madre casi muriera.
Él de verdad que la necesitaba sabes.
