¡Primera de cinco partes del épico final de LMDL! Los héroes comienzan su invasión a la base de Vile, aún sabiendo que su enemigo es un viejo pillo; ¿Qué trampas encontrarán? ¡A leer!


Trigésima séptima Historia: La Invasión, Parte 1: Las Cuevas.

Nadie durmió ni descansó prácticamente en una semana. Todo tiempo libre era tiempo que se podía ocupar en prepararse para la invasión. Entrenando, equipándose, creando nuevo material, investigando. Después que el General Darkmaster localizó la fuente de radiación en North Ville y la puerta sellada, estábamos listos. Habíamos hallado por fin la base de Vile y su Grupo Experimental.

Al séptimo día, estábamos preparados. Todos los guerreros estaban equipados; desde el más bajo soldado raso, la infantería mecanizada y los especialistas y francotiradores. Incluso llevaríamos soldados motorizados. Sabíamos que el terreno sería peligroso, así que todo el mundo recibió protección adicional en su armadura. La base estaba entre los túneles que partían en North Ville, y por tanto, cada recoveco podía significar una trampa. Pero estábamos completamente dispuestos a ello. Ya habíamos reducido al Dark Soul Army, la única fuerza capaz de pararnos. Era el momento. Debíamos aprovechar antes que Vile pudiese reorganizar sus tropas. Pero aún teniendo la ventaja numérica, sabíamos que iba a ser difícil. Los hombres estaban tensos.

Habíamos acordado que no usaríamos el tele transporte. Era demasiado costoso. Tendríamos que haber usado toda la energía de la Ciudad para poder mover a tantos hombres. En lugar de eso, los destacamentos partirían a pie, desfilando por el Sector 01 en dirección al norte. Nos tomó toda la mañana formar a los soldados, pero pronto estuvimos listos para marchar. Comenzamos el paso lento, mientras desde los edificios y las calles, la gente nos vitoreaba. Todo eso nos daba un vigor especial. Ordené detenerse al ejército en la salida de la Ciudad y comencé mi discurso. "¡Este es el primer día de nuestras nuevas vidas!", vociferé. "Una nueva vida que construiremos… En paz". Me paseé frente a los soldados, hablando. Conté a todos la historia de nuestro conflicto; todos se enteraron del trabajo de Vile y la traición que había cometido. Les hice ver cómo en el mundo se vivía la deslealtad todos los días. "Pero no habrá más", sentencié. "Desde hoy, derrotaremos a la traición y la mentira para instalar de forma definitiva la justicia". Los soldados estaban animados e impacientes. "¡Por la eterna justicia!", vociferé, y corrí en la dirección señalada. El ejército se movió rápidamente, haciendo temblar el suelo al pasar. Ya no había vuelta atrás. Con nosotros venían Darkmaster y Andrea, además de los Elegidos, Leviathan -que ya se había convertido en Cabo-, Sofía, Juve y Kaede. Las Unidades y sus capitanes se hallaban formados un poco más atrás. Todos los Hunters salvo los dispositivos de emergencia de la base se encontraban aquí. Era la misión definitiva.

En pocas horas llegamos a North Ville. Todos pudimos ver el cráter; la puerta de entrada hacia nuestro destino. El General Darkmaster, junto a Sofía y Tutor, un Reploid ingeniero, se pusieron a la cabeza. Tutor había conseguido diagramar el mapa de todas las cuevas que llenaban el lugar y sabían exactamente hacia dónde ir. Partimos. La maquinaria pesada, aunque costó, entró. Las cuevas, eso sí, eran tan pequeñas, que tuvimos que movernos en una estrecha y larga fila. Dimos vueltas alocadas durante horas, pero yo confiaba en que mis hombres habían hecho un buen trabajo. Finalmente, nos acercamos según el General a la puerta blindada.

Pero nos esperaba una sorpresa en ese lugar. De pie, esperándonos, decidido, se encontraba el General Harpuia. O ex general, debía decir.

Me adelanté. Creyendo aún que Harpuia estaría del lado de Vile, lo enfrenté. Le pedí explicaciones nuevamente, gritándole. Incluso llegué a apuntarle con el buster. Él ni se inmutaba, pero tampoco respondía alguna cosa. Simplemente permanecía con los ojos bien abiertos, mirándome fijamente. Entonces se adelantó Leviathan y me pidió bajar el arma, y escuchar.

Harpuia había estado reflexionando. Desde hacía mucho tiempo ya no seguía a Vile. Concretamente, luego de la captura de Ken. Por lo menos hacía unos 4 o 5 meses. Había visto cómo sus ansias de poder eran lo único que importaba. Ya no se trataba de ningún Grupo Experimental. Eran solamente los siervos de un sujeto desesperado por poder darle órdenes a alguien. Presentía que ya no quedaba nada del viejo científico al que habíamos apoyado, y que un ente maligno se había apoderado de él. Por esa razón, había huido. Leviathan lo confirmó, pues ella y Van lo habían visto en más de alguna ocasión. Luego de contar su historia, el ex general se hizo a un lado, y las puertas blindadas se abrieron de par en par. Por alguna razón, sabía que podía confiar en él. Pero nos previno. Vile ya sabía que íbamos y su base podía estar repleta de trampas. Con el máximo de cuidado, comenzamos a movernos a través de las puertas. Al final, cuando ya todos los soldados habían avanzado, el soldado del viento se unió a nosotros. Se había redimido, finalmente.

Seguimos explorando las cuevas. Pero habíamos entrado a un nuevo sector de ellas, claramente. Después del pasillo único tras la puerta blindada, el lugar se subdividía en miles de túneles alternativos. Tuvimos que separarnos. Despachamos a algunas unidades por un lado, a Sofía y Tutor por el túnel de más a la izquierda, a Juve y Kaede por otro, a Van y Leviathan por un tercero, y los demás siguieron conmigo. Pronto tuvimos que dividirnos otra vez. Proto y Locke tomaron un camino, y un poco más adelante, Ken y Lan siguieron por otro lado. Finalmente, la pareja de Generales tomó la última división, dejándonos solos con Harpuia. El ex general, sin embargo, nos podía entregar información valiosa. Me aseguró que este mecanismo de los túneles complejos era sólo una distracción, pero que de todos modos uno podía llegar al centro de la base de Vile por cualquiera de los caminos. Finalmente, ante una última división, partimos rutas. Esperaba que su palabra fuese cierta y pudiésemos llegar a nuestro objetivo a salvo. Seguí solo.

Cada cierto tiempo oía ruidos extraños venir de lejos. Parecían choques de armas. Al parecer los otros ya habían encontrado conflicto en su ruta. Yo no tenía más opción que seguir de largo. De pronto la cueva empezó a cambiar de forma. Ya no estaba hecha de sólo rocas. Sus paredes tenían placas de metal. Seguí adelante; debía estar por un camino adecuado. En un par de metros y curvas adelante, noté cómo las paredes ya eran completamente metálicas. Estaba cerca. Una luz al fondo me indicó que se aproximaba el final del túnel. Y así fue. Terminaba en un agujero gigantesco, que en el fondo dejaba ver miles de circuitos y maquinaria pesada. A lo lejos podía vislumbrar una plataforma. Recorrí el lugar. Parecía una bodega. De pronto vino lo interesante. Apareció la guardia de élite de Vile; soldados Reploids idénticos a él. Cargué mi espada y me deslicé rápido para acabar con ellos, aunque fue difícil. Harpuia tenía razón: ya nos esperaban.

Dejé el cuarto apenas pude, perseguido constantemente por la guardia de élite que ya acechaba en todos lados. Corrí por un pasillo secundario oculto entre grandes generadores, que por alguna razón ni pensé en destruir. Sólo quería ubicar a Vile de una vez. Recorrí salones enormes, laboratorios con cápsulas y células por todos lados. Realmente era una réplica de nuestro antiguo centro de operaciones. Pero más siniestro, más oscuro. Luchando contra la guardia de élite aproveché de destruir cientos de implementos, pero en más de alguna ocasión aparecieron Células X, intentando consumirme. Incluso llegaron a parasitar los cuerpos de los soldados de élite, dándoles más poder; un poder que me costó contrarrestar. Empleé los poderes nuevos que había entrenado con los Hunters, e incluso aquellos que pude aprender de mi corto enfrentamiento contra MMZ-X. Así me moví, causando destrozos por todo el lugar.

Finalmente conseguí llegar al centro de todo. El CMD de la base de Vile. Ese lugar que Sofía ya había visitado, a través de un canal de datos, pero que hoy, viéndolo personalmente y no a través de una pantalla, parecía aún más tétrico. Las butacas frente a las computadoras estaban vacías. Había sido demasiado fácil llegar.

(Desbloqueado Ítem Especial: BGM, DIO - Holy Diver)

Era obvio. Él ya sabía que estábamos ahí. Apareció de repente. Yo no lo había visto en ya varios años y había olvidado lo siniestro que se veía portando ese casco. Su cuerpo ya era completamente distinto. No quedaba nada de su viejo aspecto, principalmente de color blanco, ni de la bata gruesa que lucía todos los días. Ahora toda su armadura era púrpura, con una hombrera contundente en su lado derecho, encima de la cual reposaba un enorme cañón. Medallas doradas y negras adornaban todo su pecho. Su rostro ya no se podía ver; estaba oculto tras una máscara de color negro donde sólo se podían ver sus ojos. Esos relucientes y siniestros ojos de color rojo. Me miraba intensamente. Pero podía advertir una mueca de satisfacción en lo poco que se veía de su rostro consumido.

"Ingenuo", me llamó. "Caíste redondito en mi trampa. Puede ser que ya no tenga al Dark Soul Army… pero sigo teniendo el poder de las células." Era increíble. Aún estando en la situación menos ventajosa podía sacarle provecho a las circunstancias. Y era verdad que estábamos jugando en terreno desfavorable. Podía usar su laboratorio como un arma contra nosotros. Mientras conversábamos se oían a lo lejos los estruendos de la batalla; seguramente, varias unidades y soldados habían conseguido llegar a la base y empezaban la demolición. Pero Vile no estaba inquieto. Siguió riendo y contándome cosas. "Mi magnánimo proyecto ya no sólo incluye a las células", dijo. "He encontrado otra fuente aún más potente. Una que tú, extraño venido de otra dimensión, debes conocer. Durante todos estos años he estado experimentando con la tremenda energía que reside en este lugar. ¡Energía dimensional! ¡Los Portales de LMD están completamente a mi disposición!".

Durante todo el tiempo que pasé junto a Proto y los Elegidos quise saber qué era eso llamado "LMD". Nadie me lo explicó con claridad. Al parecer era una serie de portales interconectados que te podían transportar entre las dimensiones. Todo indicaba que mi origen se remontaba a ellas. O que, por lo menos, había caído en esta dimensión gracias a esta extraña fuente de energía. Pero ahora, yo no podía entender qué pretendía Vile con este plan. ¿Quería conquistar otras dimensiones? No sabía hacia donde parecía ir.

Me respondió. Me mostró las aplicaciones prácticas que puede tener un simple portal de LMD. "Durante años, aquí residió una fuente de energía hiper-concentrada. Un Portal. Pero no cualquiera", me decía. "Parece ser uno activado por un sujeto muy poderoso. Yo podría usarlo para viajar y conocer mundos alternativos, y obtener quien sabe qué clase de poderes. Pero no lo haré." Al parecer no estaba listo para un viaje entre las dimensiones. En lugar de eso, su plan era precavido y aterrizado. Me dijo que él, usando los generadores de energía del lugar, podía inundar toda la base con un simple portal y dotar de un poder sublime al laboratorio. Podía convertirlo en un arma viviente en sí mismo. Se alejó de mí, abrió una bóveda y sacó una diminuta esfera de color gris. La dejó en medio del aire y la esfera comenzó a flotar y girar. "Ahora…", me decía, "conocerás el inmenso poder de la naturaleza. ¡Conocerás el poder de LMD!". La esfera comenzó a girar más rápido. De pronto ocurrió un fenómeno inusual, que atrajo mi atención y me impidió perseguir a Vile, que ya huía del sitio.

La esfera rasgó el tejido del espacio tiempo. Un cúmulo de luces apareció de todos lados y rodeó la esfera. Se abrió como si de un agujero se tratase. Pero la energía se extendió por toda la habitación. El CMD se tiño de un extraño tono púrpura en toda su extensión, casi como si una manta de energía dimensional lo cubriese. En pocos segundos no hubo rastro de la forma original del cuarto; todo lo que se veía eran las fluctuaciones de la energía dimensional cubriendo todo el lugar. Me moví con cautela y descubrí que, aún siendo casi invisible, el cuarto seguía estando ahí. Podía recorrerlo pisando con cuidado.

Lo que comenzó a suceder más tarde fue aún más extraño. Aparecieron sombras. Figuras. Ilusiones. Juraría haberme visto a mí mismo en un par de ocasiones. También a mis soldados. Pero lo más extraño; siluetas de mis enemigos más acérrimos aparecían por todos lados. Ya no podía distinguir la realidad. Vi a MMZ-X un par de veces y hasta tuve que luchar contra él, para evitar que me golpease. Me deshice de las ilusiones usando el Screw Attack e intenté avanzar. Pero era extraño. A veces me encontré con que las ilusiones de mis propios soldados me atacaron. Y otras veces no. Empecé a sospechar de algo. Las ilusiones eran trampas, pero no así los soldados que de verdad eran parte de mi ejército. Los que me atacaban por iniciativa propia eran parte del extraño mecanismo que Vile desató en toda su base. Pero aún así era complicado. ¿Y si los soldados, sometidos igualmente al extraño fenómeno, pensaban que yo era una ilusión? No tenía cómo confiar en ellos. La realidad empezaba a rasgarse cada vez más. Yo no sabía si deliraba o realmente veía todo esto que estaba sucediendo.

Recorrí habitaciones incansablemente, intentando apagar el mecanismo y encontrar a Vile. No fue fácil. En el camino me topé con la ilusión de Sofía, a quien tuve que atacar. En la habitación siguiente me encontré con la verdadera Sofía, a quien pude reconocer por tener su verdadera voz. Las ilusiones, pese a imitar la forma de los soldados, no lo hacían con su verdadero espíritu. La operadora se alegró de verme. Me informó de la situación, de que todos los contingentes habían podido llegar a la base, pero que el extraño suceso los había separado a todos. Me informó también de haber visto a un sujeto extraño emerger de una cápsula. Era un Reploid, con aspecto de muchacho joven, con ropas rojas y pantalón verde de aspecto militar. Apenas se liberó, sin embargo, cambió de forma. Adquirió un inusual aspecto, semejante a un hombre lobo, aunque adornado con una extraña cabellera negra hacia atrás. Su piel se había vuelto completamente azul, escamosa. Sus ojos, rojos. Había escapado poco antes de que Tutor pudiera detenerlo.

Con Sofía seguimos avanzando, ni siquiera intentando ya apagar el mecanismo, sino sólo salir de este lugar. La sorpresa que Vile nos había preparado había sido brutal. En el camino seguimos encontrando aliados, que nos contaban sus propias historias. Andrea se había vuelto a topar con Blizzack, pero en un duelo terrible, había vuelto a derrotarlo. Locke y Proto se encontraron con Black y Deux, pero no les tomó nada derrotarlos. El enemigo había configurado bien LMD al parecer. Estaba planificado que cada quien encontrara a sus más importantes némesis del pasado. Pero los Hunters habíamos madurado. Como grupo e individualmente. Ya nada iba a detenernos.

En el último cuarto nos encontramos todos. Leviathan, Van, Locke, Ken, Proto, Lan, Darkmaster, Andrea, Tutor, Juve, Kaede. Todos los capitanes. Harpuia. La sobrecarga de información para LMD fue tremenda. Intentó juntar a todos los enemigos posibles, pero le fue inútil. La energía se le estaba acabando. Vimos cómo el manto dimensional se acortaba. Pero algo extraño sucedía. No volvíamos a ver las habitaciones normalmente. Sólo se veía oscuridad en el sitio donde antes estaba el manto. Todos lo sospechamos al unísono. Si LMD se apagaba ahí, nadie podría salir vivo del sitio. Harpuia lo entendió así, y desplegando cables, se conectó a uno de los pilares de la habitación donde estábamos. Comenzó a entregarle memoria a LMD, haciendo que el manto dimensional volviera a aparecer. Pero el ex general estaba debilitado. Le pedimos que se detuviera, pero siguió. Nos ordenó a todos abandonar el lugar a través de una escalera que nos dirigía, aparentemente, al aire libre. Pronto todos empezaron a correr, viendo que la energía que Harpuia entregaba se debilitaba. Fui el último en salir. No podía dejar a mi amigo ahí. En el último minuto, lo arranqué del pilar y subí con él las escaleras, huyendo a toda velocidad del manto que ya desaparecía. Luego de varios minutos corriendo, alguien abrió una puerta trampa que dejó ver el exterior. Salimos justo a tiempo.

El problema fue que al salir, nadie sabía dónde estábamos.


¿Qué tal? Los Hunters lo sabían, y aún así confían en ellos, tanto como para activar la obvia trampa que les tenía tendida Vile. ¡La próxima semana continúa la invasión! ¡Nos vemos!