Capítulo 37: No lo había visto venir, pero a la vez sabía que había despertado el "Octavo Sentido" en Sisifo, el cual atacó junto a sus amigos al más temible personaje que jamás se halla enfrentado: El Juez Aiacos de Garuda, uno de los Tres Jueces del Infierno en el Imperio de Hades, el más temible, aterrador, severo, autoritario, frío, calculador e inteligente enemigo que haya enfrentado: El ataque del Caballero de Sagitario había logrado llevarles la Victoria en la Batalla de los Cielos, derrotando al Juez de cabellos negros y destruyendo el "Navío de la Garuda", el cual yacía ahora en los valles de Jamir, totalmente destrozado y con el rival mirando hacia los Cielos, sin poder nada más que reírse y sonreír, ya que ahora no podía hacer nada al respecto.

- Jejeje, derrota...¿Será este el fin de mis Lazos?. [Se preguntaba Aiacos, herido, sangrando y con muchos golpes en el cuerpo junto a su Armadura Sapuris destruida por la mitad, mientras que hacía un intento de levantarse hasta que lo logró y comenzó a caminar] Parece que ya no queda ni un Alma sobre este Barco. [Observó los daños sufridos y la destrucción provocada por la ofensiva de Sisifo, además de que el propio Magistrado del Infierno había matado, por pura diversión, a sus Soldados y Espectros. Pero en aquel momento, la vio, vio a aquella persona, a su Camarada de Armas con la cual tenía una relación más que de amigos, una relación que sobrepasaba las barreras y límites en el Imperio, cosa que lo emoción y sonrió] Aún estás aquí...Violeta. Aún en la Muerte, solo me quedas tú. [Se acercó hacia ella, quien se encontraba frente a unas rocas donde salían columnas de humo por el Fuego provocado en la batalla] "¡Soy su fiel apoyo! Yo soy suya". [Mencionaba aquellas palabras de la Espectro de Behemoth] Tus palabras eran ciertas, estoy seguro de que entre tú y yo...existió un fuerte lazo. [Mostró ese único sentimiento que podía poseer, a pesar de ser un monstruo, un Demonio para sus Subordinados, él guardaba el Amor hacia ella, acariciando sus cabellos ante la mirada de la muchacha, la cual reaccionó y para sorpresa de Aiacos, ella atravesó el pecho del peli negro, tomándolo por sorpresa y empapando el suelo rocoso con su sangre].

Aiacos quedó horrorizado ante semejante acto de traición, ¿por qué lo hacía? Ella era su Camarada, su amiga...su gran amor, pero ahora era una "Marioneta", controlada por alguien más superior a él.

- ¿Violeta? [Preguntó, pero a pesar del dolor, él mostró su sonrisa clásica] Jeje, ya entiendo...Este Gigantesco Cosmo que te envuelve...¡Violeta! Ahora que has muerto, esa persona te ha convertido en mi Verdugo. [Río ante el destino que se cernía sobre su cabeza] ¡"EL VERDUGO DEL PERDEDOR"!. Señaló ante aquel personaje oculto en las Sombras, su Superior, quien movía los hilos de su Marioneta, la cual se levantó, lista para cumplir las órdenes dadas.


Sisifo había terminado la Victoria y con ella era llevado por sus amigos para que se recuperara, él se había quedado ciego por sus propias manos para así derrotar a Aiacos de Garuda.

- ¿Te encuentras bien, Sisifo?. Preguntó Tenma, quien llevaba al Caballero de Sagitario herido, colgado de sus hombros junto con Abraham.

- ¿Cómo están tus ojos? ¿Por qué te has cegado para salvarnos?. Le preguntó Yato junto con Burns.

- Descuiden, lo único que importa es que ustedes se encuentran a salvo. [Les dijo, llevando la calma, sabiendo que ahora tenían una misión más] Deprisa...debemos reunirnos con la Diosa Athena. Pidió.

- Athena, es cierto. Recordó Yato, pero en aquel momento algo hizo detener la macha de Tenma.

- ¿Tenma?. Preguntó Abraham.

- Imposible. Sisifo, Maestro, se que hicieron todo lo posible para protegernos hasta ahora, pero ¡tengo que ir!. Dijo el Caballero de Pegaso, quien había sentido el Cosmo de ese misterioso invitado.

- ¿Estás loco? ¿Quieres ir hacia ese Gigantesco Cosmo? Preguntó Yato aterrado.

- Tenma, es un suicidio, debemos ir con la Diosa Athena, olvídalo ya. Intentó Abraham de convencerlo.

- Tenma, como Caballero Dorado no puedo dejar que uno de Bronce se enfrente a la Muerte sin motivo alguno. Advirtió Sisifo del peligro que correría el castaño si iba para el Norte.

- O tal vez se trata...¿De tu Voluntad como Pegaso?. Preguntó Yato de vuelta.

- Entiendo...[Comprendió Sisifo la decisión que se iba a tomar].

- ¡Ah, ya veo! Dejarás que me vaya porque aún no estás en condiciones, ¿o me equivoco?. [Dijo el muchacho, riéndose, para luego partir hacia el Norte] ¡Ya lo escuchaste, Yato, cuida bien de Sisifo!. Pidió él, mientras que se iba.

- ¿Eh? ¡Espera, Tenma! ¡Oye!. Intentó el Oriental con detenerlo, pero éste ya se había largado hacia aquella zona.


- "Así es, siempre corro hacia ti. Cada vez que siento tu Cosmos, voy hacia ti sin importar dónde estés. ¡Y continuaré haciéndolo hasta el final!. Porque tú eres...¡LA RAZÓN POR LA QUE PELEO! ALONE!". Pensó Tenma, mientras que veía imágenes de su amigo en el Pasado, cuando era un Humano común y corriente.


Aiacos había sentido el dolor más punzante de aquella espada que se incrustaba en su orgulloso corazón, la veía a ella ponerse en su contra, a su Camarada de Armas, a su amiga...Al Amor de su vida, lista para ponerle punto final a su existencia por haber fracasado en la Batalla de los Cielos.

- ¡Señor Hades! ¿Ha venido usted en persona por algún motivo en particular?. [Preguntó el herido Juez de Garuda hacia la persona que estaba detrás de la Espectro, revelándose al Emperador del Inframundo como el que movía los hilos de su Marioneta]

- Vine a encargarme del Rey Garuda, que ha caído en la Tierra. No pudiste destruir el Barco del Santuario, ni derribar a ese Sagitario, ¿lo entiendes?. [Respondió y puso en orden los fracasos en el campos de batalla, ahora venía la represalia, el pago por el desastre ocurrido]. Ahora sí, el nombre de los Tres Jueces del Infierno está por los suelos. [Lo miró con esos ojos tan aterradores, esa mirada de orgullo y furia que ardía, mientras que sentía repulsión por la macha que había ensuciado aquella bella Magistratura Imperial. Acto seguido, Alone puso sus dedos sobre el rostro de Violeta] Yo mismo rendiré homenaje al último momento, de los que en otros tiempos fueran los Tres Jueces. ¡VIOLETA! ¡Con un golpe de tu tan apreciado apoyo, ve, Mi Difunta Muñeca! [Ordenó a ella, quien se lanzó al asalto con su puño, mientras que Aiacos debía defenderse, sin embargo no lo hizo, destruyó su ofensiva].

- No, qué más da. Preferiría sufrir bajo tus manos que morir en soledad. [Dio él su triste mensaje de despedida, aceptando el castigo que merecía por haber perdido la pelea, pero en aquel momento, el puño de Violeta se detuvo a escasos centímetros de su oponente, llevando a que sus ojos se humedecieran por las lágrimas.] ¿Un Cadáver está llorando? ¡Violeta!. [Se sorprendió Aiacos, pero Hades se río.].

- ¡Jajajaja! ¡Creí que era una mujer incompetente sin más que solo fuerza, pero parece que eran grandes sus sentimientos!. Como lo suponía, enterrar juntos a estos dos sería lo que se diría un acto de Misericordia. Se río, peor en aquel momento, vio que algo se acercaba.

- ¿Crees que dejaré que lo hagas? ¡Ya no dejaré que toques a nadie más, Alone. No...¡HADES. Preguntó Tenma, mientras que Violeta saltaba y quedaba cerca de su rostro.

Tenma se dirigió ahora hacia su antiguo amigo, como el Emperador que ahora era.

- Hades, ¿Qué tal?. ["Saludo" el Caballero de Pegaso] Después de todo, si pude llegar a estar frente a ti otra vez. [Remarcó ese asunto, mientras que aparecían recuerdos del Pasado, la niñez de Alone, cuando estaba con Tenma, el cachorro que había salvado, entre otras cosas que ahora eran de tiempos antiguos] Más gentil que cualquiera, con un gusto por las Pinturas. Viejo Amigo. Recordó Tenma aquellos momentos.

Aiacos, por su parte, sostenía entre sus brazos a su amada Violeta, la cual no estaba bajo el poder del Emperador Hades.

- "Pegaso, el mejor amigo de aquel muchacho a quien el Señor Hades utiliza como Instrumento. Sin embargo, es como si entre ellos dos...El Tiempo fuera a detenerse por un breve instante" [Pensó el Juez de cabellos negros, mientras que observaba a ambos rivales quedar cara a cara] Fui un Juez del Inframundo en otros tiempos, no puedo creer que hasta un Caballero de Bronce como tú sienta compasión por mí. [Frunció el ceño con furia ante ese Milagro].

- Oye, ¿te encuentras bien, Juez del Inframundo? [Preguntó Tenma a Aiacos]. No es por nada en especial, no puedo sentir compasión por un villano como tú. Eso solo que...Dijo, pero el Juez lo detuvo.

- ¡Ya es suficiente! [Ordenó de que no siguiera hablando, mientras que sostenía a Violeta en sus brazos, sin soltarla por ningún momento].

- ¡Ya no quiero que las personas mueran sin sentido frente a mis ojos!. [Fue su respuesta para el peli negro, el cual quedó mudo].

- Como de costumbre, Pegaso. Tú y esa moral tan ingenua. No puedo soportarla, no lo entiendo, haré arder ese ideal. [Juró Hades, mientras que tenía recuerdos de los juramentos que hacía Tenma cuando eran niños.] Porque hemos dejado atrás nuestra Niñez, yo ya soy el Emperador Hades y tú un simple Humano. [Mostró su desprecio hacia su antiguo amigo] ¡Y aún tengo muchas muertes que ofrecerte! ¡Al igual que lo hice con tu amada Ciudad, con Libra y tu preciada familia!. [Se burló, no mostró esa culpa de lo que hizo, todas las muertes provocadas por él y ahora Tenma venía para ponerle punto final, no iba a repetirse lo que pasó en la Catedral de Italia, el cual era la Fortaleza de Hades]

-Somos diferentes de cuando éramos niños. Vine hasta aquí por todas aquellas vidas que pisoteaste frente a mí. Por la decisión que tomaron muchos de ellos de dejarme vivir. ¡No permitiré que todas ellas hayan sido en vano!. ¡DE NINGUNA MANERA!. [Dio su promesa Tenma, mientras que encendía su Cosmos] Es por eso que yo también ¡Yo también he tomado una decisión, Hades!. [Respondió y empezó a aumentar la intensidad de su Cosmos] ¡"COMETA DE PEGASO"!. [Lanzó su ofensiva, ésta fue más severa que las otras anteriores y llegó a destruir las mangas de las largas túnicas de Hades] ¡Así es! ¡Mis dudas desaparecieron!. [Dio por finalizado su fase de débil y ahora estaba listo para enfrentarlo, quedando cara a cara] ¡Ahora lo único en lo que pienso es en derrotarte!. Finalizó, mientras que una potente explosión sacudía todo ese sitio.


- ¡Tenma! [Gritó Yato al ver la explosión con los demás, la cual venía desde el Norte] ¡Ese tonto! ¿Piensa que puede competir contra Hades?. [Se preguntó molesto el Caballero del Unicornio y miró hacia Sisifo, el cual estaba siendo tratado por sus heridas por Rose y el General Skips] ¡Señor Sisifo! ¿Será posible que...?. Preguntó Yato, pero el pelirrojo se le adelantó.

- Aunque se trate sólo de un muchacho. Ciertamente el Cosmos de Pegaso está en Plenitud y no conoce límites. ¡Él ha madurado hasta el mismo Punto!. Respondió Sisifo a la pregunta de Yato, demostrando que estaban ante un nuevo Caballero de Pegaso, alguien que ya no era débil y que enfrentaría al rival a toda costa, con decisión y firmeza.


La explosión terminó y se reveló que el Emperador Hades no había sufrido ningún daño, se mostraba fresco, tranquilo y sonriente ante el furioso Tenma, el cual no iba a dejarlo escapar de la Segunda Batalla de Jamir.

- Me alegra mucho, Pegaso. Te has aproximado un poco hacia mí. Has elevado tu Cosmos tan fuerte como ahora, solo pensando en mí. Lo felicitó el rival.

- ¿Hades?. Preguntó Tenma hacia el Emperador, el cual iba elevándose hacia los Cielos, preparándose para el contra-ataque.

- Haré pedazos esa Alma tuya. Hasta nunca, Tenma de Pegaso. [Fue la despedida de Hades hacia su antiguo amigo, mientras que iba al ataque final].

Yato y todos los demás, ubicados en el Sur, observaron la potente explosión que se iba produciendo en el Norte, mientras que Aiacos no daba crédito a lo que sus ojos podían ver junto con el Emperador.

- ¿Ya te habrás desparramado por el suelo, Pegaso? [Preguntó, pero para su sorpresa, su oponente había logrado destruir su contra-ataque] ¡Pegaso! ¿Acaso pudiste detener mi Poder?. Preguntó sorprendido.

- ¡Jejeje! ¡Fue gracias al entrenamiento del Demonio de la Isla Kanon y a la Crystal Gem Garnet! ¡Tu grado de no poder no será suficiente!. [Agradeció Tenma a sus Maestros y se burló de su rival] Me apegaré a mi decisión; también a la promesa que te hice y así responderé a las Nobles muertes de todos ellos. ¡CON MI VIDA!. Fue su promesa que Tenma hizo hacia los Caballeros Dorados caídos, a los civiles asesinados por el Emperador Hades y por los Caballero de Plata que habían dado sus vidas para activar el "Navío de la Esperanza".

La Segunda Batalla de Jamir estaba por comenzar: Tenma de Pegaso vs el Emperador Hades.


Amigos Míos, a partir de ahora las cosas se van a poner muy pero muy feas, complicadas, sí, como escuchan D:, porque dentro de poco comenzará la Batalla del Lienzo Perdido, no sabemos quiénes podrán sobrevivir, quiénes caerán con honor, quiénes serán los traidores ni tampoco cómo terminará esta Guerra Santa. Lo que sí sé es que es hora de apostar para las futuras peleas y a dar todo su apoyo para que el Santuario gane y termine esta terrible guerra que ha desangrado a todos en cualquier parte.

Y dejo esto: Aiacos de Garuda, a pesar de ser un monstruo con sus propios Soldados y Espectros, pero él también era alguien que sentía un profundo amor, al igual que su querida Espectro de Behemoth, hacia él. Por desgracia ahora el Juez del Infierno ha caído en desgracia, el Emperador Hades ha llegado para castigar su fracaso en el campo de batalla y ha utilizado a la persona que más ama en su contra, pero gracias a Tenma, se logró salvarlo de una muerte terrible.

¿Qué pasará ahora? Esto lo van a averiguar en el capítulo que viene :3.

Saludos para FreedomGundam96, PoLucy, Kitty 1999, Guest, Pirata, Fipe2, lady-saintiasailor, El Cazador Argentino y aletuki01 :D. Nos vemos y que comiencen muy bien la semana :D.