Los personajes pertenecen a la señora SM, la ida de olla es sólo mía...
ADVERTENCIA: este capítulo contiene escenas violentas...
Y por fin lo que todas esperábais...
Capítulo 38:
— ¿Seguro que no te importa? – repetía una inquieta Esme mientras dejaba que Alice le tirara del brazo.
— Que nooo, Esme… no te preocupes.
— Es que me da no sé que; que últimamente se está convirtiendo en un trasto.
— Estate tranquila. – miró al pequeño Anthony que sujetaba la mano de su madre. — ¿quieres que veamos una peli mientras esperamos a mamá?
— ¿Cual? – miró a Bella con desconfianza, pensando que no tendrían de dibujos animados.
— Que te parece… — se hizo la interesante — ¡Toy Story 3!
— Siiiiii. – Salió corriendo y se sentó en el sofá. – Adiós mami.
— ¿Ves? – Rió Bella mirando fijamente a Esme – no hay nada que unos dibujos no calmen. ¡Alice, no te vuelvas muy loca!
— Sé que lo dejo en buenas manos. – Frotó con ternura el hombro de su nuera. — ¡Adiós ratón! – Esperó. – Nada, ni caso. Bueno, me voy antes de que me amenace con que el niño le va a salir con una marca de Gucci en la frente o algo así. – rodó los ojos.
Entre risas se despidieron y Bella cerró la puerta. Miró cómo el niño cogía con sus manitas la caja de la película para ver los dibujos. Movía los pies impaciente.
— Tita vamos.
— No soy tu tía… soy tu… cuñada – Bella rió de buena gana.
— No me gusta cunnii, cuniaa… prefiero tita. – La miró a los ojos con una sinceridad que sólo un niño puede transmitir.
— Tú puedes llamarme como quieras. — Se sentó a su lado y cogió el mando para darle al play. – Ven ratón. – Y ahuecó al niño en su costado.
Mientras veían los dibujos la mente de Bella empezó a divagar. Dos meses y medio con Edward… feliz. Observaba como Anthony se hacía una pelota y apoyaba su cabeza en su pierna. Acarició los rizos cobrizos del muchacho pensando que algún día ella tendría un pedacito de Edward… sonrió ante tal pensamiento.
Había aprobado el primer trimestre con nota. Y Edward había sido felicitado por el claustro debido al curso que estaba impartiendo; sin duda había sido el más exitoso de todos lo que se dieron en esos meses. Le habían ofrecido volver a repetir, pero él declinó la oferta en un primer momento. Al poco de mudarse Edward se encontró en plena calle con un antiguo compañero de la facultad y le informó de las nuevas plazas que saldrían para ocupar el puesto en el Museo Nacional de Arqueología. Era un puesto fijo… era lo que él necesitaba; así que no se lo pensó dos veces y se presentó. Sólo se podía acceder a ese puesto por oposición y éstas coincidían con los finales de Bella. Así que ambos se recluyeron en la biblioteca y en casa… aguantaron las protestas de la familia, de sus amigos… pero ambos decidieron centrarse. Tenían que conseguirlo.
Como Edward no tenía que acudir a clase, se encargaba de hacer la mayoría de las cosas de la casa. Iba a recoger a Bella siempre a la salida de clases y pasaban las tardes en la biblioteca… estudiando codo con codo. Nunca pensó que podría volver a revivir sus años de facultad de esa forma; en los descansos que se programaban se tentaban, se acompañaban, se admiraban… se besaban.
Le gustaba dormir con él… no sólo tener sexo con él "que también, madre de dios ¡y qué sexo!", sino quedarse dormida en sus brazos… Siempre la cogía y pegaba su espalda a su pecho; simulando un perfecto cuarenta y cuatro. Y sólo así era capaz de conciliar el sueño, sin pensar en las amenazas, en las llamadas, en su pasado…
Sonrió al escuchar a Anthony reírse por alguna escena de la película.
— ¿Tienes hambre? – preguntó muy bajito para que no perdiera comba de la película.
— No sé…
— ¿Quieres galletas de chocolate?
— Vale… de eso si tengo hambre…
— Anda, granuja… — se levantó con cuidado de no hacerle daño y dio la vuelta a la barra para coger la caja y llevársela al sofá. — ¿me he perdido algo interesante? – preguntó mientras le ofrecía la galleta al niño.
— No… ha salido un muñeco que parece chica.
— ¿Un muñeco chica? – Frunció el ceño tratando de averiguar — ¡Aaah!, Ken.
Vio como el niño encogía los hombros y se encargaba de su galleta. Subió las piernas al sofá y se acomodó de nuevo. No se podía creer que hubieran hecho ya los exámenes; no se podía creer las notas que había sacado… Edward la dijo que tenía un regalo especial para ella como recompensa; se moría por saber qué era.
Faltaban dos días escasos para Navidad; y todos estaban liados ultimando las compras. Esme, como loca, quería surtir a la futura mamá… "Ali…" Recordaba el momento en el que su amiga le confesó lo que todos ya sospechaban… los síntomas eran de manual. Estaba de tres meses y ahora una pequeña hinchazón se adivinaba en su vientre.
Sabía que no había llegado su momento, era consciente de ello. Pero no podía evitar pensar en cuándo podría quedarse embarazada de Edward… necesitaba terminar cuanto antes la carrera, labrarse un futuro como había hecho Alice, y entonces pensar en una familia.
Miró el reloj… qué raro, Edward tendría que saber ya su nota. Consultó su móvil para ver si tenía alguna llamada perdida. Nada. Centró su atención de nuevo en la pantalla y cogió una de las galletas de chocolate. Anthony la miró.
— Tita…
— Dime.
— La tata va a tener un bebé
— Si… un bebé pequeñito. – Siempre habían impresionado las conversaciones que podían llegar a sacar los niños, pero también las temía.
— Y ya no va a poder cuidar de mí…
— Pues la verdad que lo que va a necesitar es que nosotros cuidemos de ella. – le sonrió dulcemente.
— Pero ya no me va a llevar de compras. – Empezó a mirarse la cremallera de la chaqueta de lana poniendo un puchero que a Bella le hubiera gustado eliminar.
— Cariño… mírame. – Le levantó la carita. – La tata siempre va a querer ir contigo de compras. Siempre.
— ¿Y el bebé?
— El bebé se queda con el tito Jasper o conmigo. – Le cogió en brazos — ¿te parece?
— Si
Le abrazó con ganas y le dio muchos besos en la mejilla. Ese niño era para comérselo; ella quería uno igual. Le acomodó en su regazo y observó cómo sus grandes ojos verdes se cerraban por momentos.
Oía ruido en la escalera y sonrió abiertamente al pensar que podría ser Edward. Colocó mejor a Anthony en su regazo para no despertarle y cogió el mando para bajar el volumen de la película y escuchar mejor.
Silencio de nuevo "jo… yo quiero que venga ya". Cinco minutos después volvió a escuchar ruido cerca de la puerta de entrada. Le resultó raro por que el edificio sólo tenía un vecino por planta. Metió las manos debajo de las axilas de Anthony y lo recostó sobre ella haciendo que su cabecita quedara apoyada en su hombro. De esta forma le resultó más fácil levantarse para poder acercarse a la puerta y mirar por la mirilla.
Justo cuando estaba llegando a la puerta tocaron al timbre. Anthony se removió un poco por el ruido.
— ¿Quién es? – Edward tenía llaves y era demasiado pronto para que Esme volviera a casa.
— ¡Un paquete para Bella Swan! – dijo un muchacho tras la puerta.
— Un momento. – Sonrió pensando que sería la sorpresa de Edward. Colocó a Anthony en un costado para tener la mano derecha libre y poder abrir la puerta.
Todo pasó demasiado rápido. Un tipo con un casco de moto puesto de casi metro noventa de altura irrumpió en la casa echando a una asustada Bella hacia atrás. Por instinto, apretó a Anthony contra su cuerpo; protegiéndolo mientras observaba los movimientos del extraño. Un sudor frío recorrió su espalda y sólo pensó en la amenaza de hace unos meses. De repente todo empezó a encajar en su cabeza… "tengo al niño en brazos, no lo puedo dejar… ¿y si le hace algo?"
— Por favor… no me hagas nada. El niño no tiene culpa.
— Me importa una mierda el niño. – Cerró la puerta tras de sí. – Déjalo en el suelo, te vienes conmigo.
— ¿Qué? – le miró el casco "¿quién coño es?". Tembló.
— ¡Que lo sueltes si no quieres que me lleve a los dos!
— No voy a ir a ningún lado… — andaba con cuidado hacia atrás, le temblaba la voz – y no voy a dejar al niño.
Lo único que estaba consiguiendo que Bella no entrara en estado de shock era tener a ese niño en sus brazos. ¿Quién era ese tipo? ¿Qué quería de ella? ¿Sería el mismo de las llamadas? Observaba como se acercaba con el supuesto paquete que traía en una mano. Anthony se removió por el ruido y el movimiento y levantó la cabeza mientras se restregaba un ojo con el puño.
— Tita…
— shhh – Bella no quitaba ojo al desconocido mientras procuraba que Anthony no notara nada extraño; lo acunaba intentando que volviera a dormirse. – Por favor – suplicó Bella mientras se le llenaban los ojos de lágrimas.
— ¡He dicho que lo dejes en el suelo! – se abalanzó sobre ella levantando la mano hacia el niño.
— Nooo – Bella salió corriendo por fin hacia el dormitorio. Anthony asustado empezaba a llorar.
— ¡Ven aquí Bella! – corrió detrás de ella.
Bella notó algo familiar en el tono en el que el extraño se dirigía a ella. Colocó a Anthony en el suelo de la habitación.
— Escóndete en el armario y no salgas. – cerró al puerta tras de sí pegando la espalda.
— ¡Bella, deja al puto niño de una vez! – la agarró del brazo con fuerza.
— No voy ir a ningún lado… no puedo dejar a este niño. – lloraba de miedo, de rabia. – Me haces daño… ¿quién co.ño eres?
— ¡He dicho que vamos! ¡No hagas que me enfade joder! – volvió a tirar de ella con fuerza… pero sujetaba el picaporte de la puerta con fuerza.
— ¡Haz lo que tengas que hacer y lárgate de mi casa! – las lágrimas caían sin control por sus mejillas y temblaba de miedo y de rabia.
— ¡JODER! – golpeó con el puño cerrado la pared al lado de la cara de Bella. La oyó gritar mientras el niño lloraba en el interior del cuarto. — ¡JODER, JODER! ¡Mueve el puto culo! ¡Te vienes conmigo y punto!
La cogió de las muñecas, haciéndola daño… se sentía demasiado incómodo con el casco, estaba sudando y se empañaba el cristal ahumado. Bella se había tirado al suelo, intentaba patearle… le golpeaba los brazos, le gritaba. Eso sólo hacía que la deseara más y más.
— ¡Me cago en la puta! – la cogió el pelo con una mano y con la otra se quitó el casco.
— Jake… — los ojos de Bella se salían de sus órbitas. La boca se le abrió; no reconocía al chico que tenía delante… la rabia y la ira se habían adueñado de sus facciones de niño. Sudoroso, con ojeras marcadas y mucho más delgado, Jacob la miraba con deseo.
De pronto fue consciente de todo; las llamadas tuvieron un significado. Las amenazas. El tiempo que había pasado; haciendo que se confiaran… investigando, sabiendo donde vivían. El teléfono empezó a sonar. El fijo, su móvil. Con insistencia.
— ¿Por qué? – susurró.
— ¡He dicho que nos vamos! ¡YAAA! – la cogió de nuevo del pelo y tiró de ella con fuerza. Tenía poco tiempo para escaparse; él no contaba con que estuviera ese chico con ella.
— ¡Nooooo! ¡El niño! ¡DÉJAME CABRÓN! – golpeaba, lloraba, gritaba… sin éxito.
….
"¡Sí!" lo consiguió.
A pesar de haberse preparado con muy poco tiempo lo había conseguido, había aprobado. Empezaría en el museo después de Navidad. No cabía en sí de gozo; todo le estaba yendo demasiado bien. Estaba con el amor de su vida, sus padres y Anthony eran el vivo reflejo de una familia y su hermana le iba a hacer tío... Ansioso buscaba el móvil en el bolsillo para llamar a Bella. No, mejor iría rápidamente a casa y le daría la sorpresa en persona. Así celebrarían los dos aprobados.
Recordó que hoy Bella había accedido a hacer de niñera. Al fin y al cabo estaba de vacaciones y adoraba a su hermano... A veces hasta sintió celos del pequeño por cómo le miraba. Sonrió y pensó en comprar la cena de camino... Unas hamburguesas del Mcdonalds; a Anthony le encantaban.
Mientras se encaminaba al lugar pensaba en lo que le depararía el futuro; había algo que no le había dicho todavía a Bella y es que lo más probable es que tuviera que volver a Egipto por una temporada. Sólo pensar en que no la vería todos los días hacía que se le formara un nudo en la garganta imposible de tragar. Intentó no pensar en el tema, al fin y al cabo no había nada decidido todavía.
Cuando salía con la cena, el móvil sonó en su bolsillo. Estaba convencido de que sería Bella ansiosa por conocer su nota. "ups... ¿Charlie?"
— ¡Hola Charlie!
— Hijo... ¿Bella está contigo? — fue directo al grano.
— No Charlie, ¿por qué? — frunció el ceño.
— Verás... No quiero ser alarmista pero...
— Pues no lo estás consiguiendo... ¡Que pasa! — aceleró el paso.
— Estoy llamando a su móvil y a vuestra casa y no lo coge... Se que estaba cuidando del pequeño y como hace este frío pensé que no se habría aventurado a salir.
— Quizá estén en el parque, pero no. Yo tampoco creo que haya salido… quizá estén dormidos.
— El caso es que creo que ya se quién hacía las llamadas Ed... Y es lo que me asusta. Acabo de mandar un coche a tu casa.
— Yo ya estoy llegando Charlie. Estoy a una manzana. Pero dime qué coño está pasando, por favor.
— No es seguro, pero hace un rato he recibido una llamada del padre de Jake.
— ¿Jake?
— Sí, el exnovio de Bella. – Aclaró, aunque sabía que él le conocía. – El caso es que han encontrado a una chica muy mal herida en su casa. Parece ser que ha sido violada y maltratada en numerosas ocasiones durante los últimos meses. Pero él ha escapado. No lo encuentran… y me temo lo peor.
— ¿¡Me estás diciendo que el exnovio de Bella se ha convertido en un psicópata y que puede estar tramando algo contra ella!? – tiró la bolsa con las hamburguesas y corrió la calle que le separaba de la vivienda.
— ¡Edward, no hagas ninguna tontería!… siempre tengo un coche patrulla cerca de ella y debe de estar al llegar.
— Ya estoy llegando. Adiós.
Abrió el portal con el pulso a mil por hora. Lo presentía, algo no iba bien; sólo oía los latidos de su corazón, palpitando frenético debido a los nervios "no le puede pasar nada, no le puede pasar nada…" apretaba la mandíbula y cerraba en un puño la mano para sujetar las llaves y que no se le cayeran de los nervios. Había llamado al ascensor y paseaba frente a la puerta. Tardaba demasiado… lo que le hacía sospechar que se encontraba en el último piso. En su piso. Si no estuviera tan alto, subiría andando. Pero era la azotea…
Una vez dentro del ascensor intentó contenerse, hacer técnicas de relajación. Podría tratarse de una coincidencia, podría no pasar nada. Seguro que estaban en el sofá viendo la película que compró Bella ayer por la tarde pensando en el enano; intentó sonreír con el recuerdo. Pero sólo consiguió hacer una mueca. Pensó en el chico al que sólo vio una vez; se quedó con las ganas de partirle la cara aquella vez. Pero ahora, si les había hecho algo… "ufffff… lo mato… lo mato…Bells." Ahogó un gemido y trago el nudo que amenazaba con cortarle la respiración "¡puto ascensor!".
Por fin llegó a la planta deseada; salió como alma que lleva el diablo.
— ¡Nooooo! ¡El niño! ¡DÉJAME CABRÓN! – escuchó al otro lado de la puerta.
— ¡BELLA! – metió la llave en la cerradura lo más rápido que pudo y abrió la puerta por fin. De un simple vistazo observó que en el salón no había nadie. Giró hacia el pasillo y vio la escena más dantesca que había presenciado en su vida. Bella arrodillada en el suelo, daba puñetazos a Jacob para soltarse de su agarre, mientras que éste la sujetaba con fuerza por el pelo y levantaba un casco de moto con la otra mano con la clara intención de golpearla en la cara. — ¡SUÉLTALA HIJO DE PUTA!
La rabia y la desesperación invadían su cuerpo a partes iguales. Veía llorar a Bella, escuchaba cómo Anthony lloraba dentro de la habitación; todo se volvió rojo.
Como si de un partido de rugby se tratara, embistió contra un sorprendido Jacob que le miraba atónito. Rodaron ambos por el suelo del estrecho pasillo lo que propició que Bella se librara de su agarre.
Todo pasó demasiado rápido. Bella intentaba secarse las lágrimas de los ojos para ver mejor, Edward estaba sentado a horcajadas sobre Jacob y le golpeaba la cara con el puño cerrado. Pero Jacob era mucho más alto y fuerte; no tardó en girar las tornas y aún con la cara reventada a golpes, colocarse en una situación ventajosa… Anthony la llamaba al otro lado de la puerta, pero veía como en ese momento el indio intentaba ahogar a Ed. Se estaba poniendo rojo.
No se lo pensó; cogió el casco de moto y se lo estampó a Jacob en la cabeza con todas sus fuerzas.
Por fin soltó su agarre y se quedó por un momento paralizado. Su vista se le nublaba…
— ¡ALTO POLICÍA!
Bella soltó el casco y se abalanzó sobre Edward. Miraba su cuello rojo, acariciaba su cara. No podía parar de llorar.
— Edward…
— Bells… ¿estás bien? – se medio incorporó y tosió por el esfuerzo al hablar; tenía el cuello resentido por la fuerza ejercida sobre él.
— Voy a por Anthony… — le dio un casto beso en los labios.
— ¿Es usted el señor Cullen? – le preguntó un agente mientras le ayudaba a ponerse en pie.
— Sí – forzó de nuevo y se llevó una mano a la garganta.
— El teniente Swan nos dio el aviso. Mi compañero ha llamado a la ambulancia ¿Se encuentra bien?
Edward se le quedó mirando y asintió levemente con la cabeza. Su rostro se iluminó cuando vio a Bella salir del cuarto con Anthony en brazos; el pobre crío se abrazaba a Bella como si fuera lo más seguro del planeta. Bella lloraba en silencio y le palmeaba la espaldita diciendo en un susurro que ya había pasado todo. A él se le rompió el corazón en ese momento y apretó la mandíbula intentando contenerse para no salir corriendo detrás del policía y matar al desgraciado que casi destruye a su familia.
Sniff, sniff... Jake a la mierda, pero esto se nos acaba... cuatro para el final! ;)
¡hasta el lunes!
