Capítulo 38
Pam volvió a Europa esa semana, hablo con Kurt pero él no quiso viajar con ella, quería seguir trabajando con los estudiantes, Blaine estaba extraño, nervioso, la fiesta de año nuevo era ese día, y al día siguiente se irían a la casa a las afueras de New York.
Kurt estaba inmerso en los preparativos para la fiesta de año nuevo, Blaine abría el club después de la medianoche para que todos festejaran, era la noche con mas trabajo, Kurt se quedo casi toda la tarde con Nick y Jeff en el club, Blaine estuvo en la oficina cerrando unos negocios, tenía el triple de seguridad, para el club y para Kurt.
-Los globos no deben verse.- dijo Kurt mirando a Nick que tiraba de un cobertor para cubrirlos.
-Son muchos, se salen por los lados.- dijo Nick.
-Es porque Jeff los infló con helio.- dijo Kurt mirando a su amigo.
-No iba a soplar todos esos globos.- dijo éste con adornos en sus manos.
-Las cajas de mascaras están en el depósito.- dijo Tom mirando hacia donde estaba Nick. -no están muy arriba esos globos.-
-Sí, deberían caer sobre la gente, no pegarse al techo.- dijo Kurt mirando a Jeff.
-Buscare una máquina para inflarlos, no voy a soplar.- dijo Jeff enojado.
Nick soltó el cobertor y los globos no cayeron, Blaine bajo las escaleras observando la escena.
-Saldré una hora, está todo bien?.- pregunto Blaine.
-Sí, solo un problema con los globos, iras a la mansión directamente?.- preguntó Kurt.
-No, volveré a buscarte.- dijo Blaine y le dio un pequeño beso en los labios a su novio y salió junto a Wes y a Sanders.
Tom miro a Kurt quien tenía una mirada enamorada, recordó a ese muchacho inseguro y asustado que llego a la mansión unos meses atrás, ahora era un jóven confiado y abierto a ellos, estaba más tranquilo y relajado.
-Quieres un café?.- preguntó Tom.
-Sí, claro.- dijo Kurt sonriendo.
-Yo también quiero uno.- dijo Nick subiendo a una escalera para colgar unos adornos.
Kurt busco en unas cajas más adornos y comenzó a ubicarlos en la baranda de la escalera, estaba feliz porque era la primera vez que organizaba algo así, pero con la ayuda de los muchachos, pudo hacerlo con tiempo, al día siguiente se iban con Blaine a pasar unos días en la casa de descanso y estaba más que feliz por eso también.
...
-Bien...cual es el problema?.- pregunto Blaine a un hombre de pie en el viejo depósito.
-Los gusanos de Puck, ese es el problema.- dijo Li mirando a Blaine serio.
-Como?.- pregunto contrariado Blaine.
-Vaciaron mis cuentas, por suerte nada era mío, pero me molesta que crean que pueden hacerlo.- dijo Li.
-Como sabes que tiene que ver con Puck?.-
-Porque me enviaron un mensaje.- Li y le entrego un papel a Blaine.
-Te envía saludos Puck.- leyó Blaine. -Debe ser su socio.-
-Quien mierda es?.- pregunto molesto Li.
-No lo sé, hace mucho estoy tras él y no consigo nada.-
-Bien, te ayudare, y cuando lo encuentre, lo colgare de las tripas.- Li estaba más que molesto y él preocupado.
Blaine estuvo todo el camino hacia el club pensativo, mientras el auto circulaba por la ciudad, vio el gran cartel de la joyería más importante de New York y le dio instrucciones a Sanders de estacionar frente al local, aún debía hacer algo más antes de volver.
...
Luego de bañarse y vestirse muy elegantemente, la pareja volvió al club a festejar el año nuevo, durante toda la noche estuvieron uno al lado del otro todo el tiempo, entre besos, tomados de la mano, a la media noche se besaron con amor, deseando internamente poder vivir toda la vida juntos.
Esa noche fue especial, ambos estaban en una nube de amor, lejos quedaron los miedos, solo existía ese momento plenitud y felicidad.
Llegaron a la mansión exhaustos, Kurt quiso dejar todo ordenado antes de volver a su morada, y regresaron durante la mañana, Blaine llevo a su novio a la ducha pero estaban muy cansados y se durmieron luego de abrazarse.
Cuando despertaron ya era de tarde, Blaine se removió en la cama con los besos de Kurt en su cuello.
-Hola.- susurro Kurt.
-Hola amor.- dijo Blaine con la voz ronca.
-Tenemos que empacar.- dijo Kurt sonriendo.
Blaine cerró los ojos.
-Podemos quedarnos un rato más.-
Kurt río fuerte, esa era su frase.
-Si nos quedamos podemos...-
-Lo que quieras.- dijo Blaine tirando del brazo de Kurt.
Se besaron hasta que les dolieron los labios, y luego hicieron el amor con dulzura y amor, entregándose a la pasión que siempre los consumía.
Salir de la habitación fue difícil, entre besos furtivos bajaron a comer pero debían armar las valijas para irse a la casa de descanso, Wes se quedaría a cargo de todo pero aún así, Blaine estaba nervioso.
Kurt en cambio deseaba tanto pasar unos días solo con su novio, sin ningún llamado a último momento, ni salidas a la media noche, por unos días Blaine seria solo de él.
-Me encanta ésta casa.- dijo Kurt ni bien entraron.
-Me di cuenta.- Blaine río por lo bajo.
-Preparare la cena.-
-Porque no pedimos?.-
-Porque quiero cocinar.- dijo sonriendo Kurt.
Blaine lo tomo por la cintura y lo beso, Kurt se dejo llevar por ese beso tierno, y envolvió sus brazos por su cuello.
-Te amo.-
-Yo también te amo.- dijo Blaine y volvió a besarlo.
-Hare la cena y luego miramos una película si?.- pregunto Kurt.
-Sí, pero...si terminas desnudo no me hago responsable.- dijo Blaine repasando con sus dedos los labios de Kurt.
Éste sintió una corriente por todo el cuerpo y lo besó con deseo, Blaine no le dio mucho tiempo para pensar y lo acorralo entre el refrigerador y él, lo beso hasta que ambos necesitaron aire, comenzó a desnudarlo y a quitarse la ropa mientras Kurt lo besaba, se aparto para buscar un preservativo, se lo colocó y Kurt se giro apoyándose en el artefacto, sintió a Blaine muy excitado, éste lo penetró lento, entre suspiros, comenzó a moverse despacio dejándose llevar de apoco por el calor del momento al igual que Kurt, que empezó a gemir fuerte encendiéndolo más, llevándolo al límite, hasta que se entrego al orgasmo que golpeo a Kurt de igual manera que a él.
-Creo que se movió el refrigerador.- dijo Kurt apoyando su rostro en el artefacto.
Blaine río.
-A mí se me movió el piso, como siempre me sucede cuando hago el amor contigo.- Blaine lo abrazo por la espalda.
-Vamos a bañarnos.- pidió Kurt.
-Pidamos comida, no cocines, mañana si?.-
Kurt sonrió, no tenía fuerzas para nada, menos para cocinar.
-Bien, pero no pizza.-
Blaine beso su hombro y se alejo mirándolo con una sonrisa, tiro de su mano y ambos caminaron desnudos hasta el baño.
Se ducharon entre besos y caricias, para cenar, Blaine pidió comida china, y miraron una película, estaba nervioso, no podía concentrarse, Kurt comía helado pero él no podía pasar bocado.
-No quieres?.- preguntó Kurt sentado en el sofá junto a su novio.
-No...el frío me hace doler un diente.- Blaine no quería mentir pero tampoco quería que Kurt notara su nerviosismo.
-Deberías ir al dentista.- dijo Kurt.
-Si.-
Kurt dejo el pote de helado y abrazo a su novio, éste sonrió y paso su brazo por detrás para abrazarlo, miro hacia un lado, hacia donde estaba su chaqueta, la tomó con una mano sin que se diera cuenta Kurt, estaba ansioso, pero quería que fuera un hermoso momento.
Kurt miraba la película, inmerso en ella, hacia mucho que no se relajaba y disfrutaba de una película con Blaine, se recostó sobre su pecho y de un momento a otro vio la mano de Blaine delante de él, con una pequeña caja de terciopelo color roja, frunció el seño con curiosidad.
-Sé que no soy el novio perfecto y...prometo mejorar...pero deseo con toda mi alma ser tu esposo, y hacerte feliz lo que me quede de vida...- dijo Blaine muy nervioso, se acerco más a su oído y aunque Kurt parecía no tener reacción alguna, él esperaba que aceptara. -quieres ser mi esposo?.-
Kurt se quedo mirando la pequeña caja en manos de Blaine, él la abrió lentamente y dos anillos plateados con relieves dorados estaban dentro, no podía ni pestañar, comenzó a temblar y sintió a Blaine apoyar su mentón sobre su hombro.
-Si...crees que es muy pronto...no te preocupes...no me...-
Kurt se giro y lo beso. No podía hablar, no le salía palabra alguna, pero lo abrazo por el cuello, mientras se besaban. Se separo de él y lo miro a los ojos acariciando su rostro.
-Claro que si quiero...te amo...mucho.- dijo Kurt muy emocionado.
-Si?, quieres casarte conmigo?.- pregunto Blaine mirándolo con una media sonrisa.
-Si...si, te amo y quiero casarme contigo.- dijo Kurt sonriendo. -te amo, te amo, te amo...-
Blaine lo abrazo más y lo besó con amor, ambos se dejaron inundar por todo ese amor, hasta que se separaron y juntaron sus frentes mirándose a los ojos.
-Soy el hombre más feliz del mundo.- dijo Blaine sonriendo.
-Yo también...muy feliz.- Kurt tenía una sonrisa enorme en su rostro.
Blaine le dio un beso en los labios y saco un anillo de la caja, tomo la mano de su novio, le coloco el anillo que era muy delicado y hermoso, luego saco el otro y se lo coloco en su dedo anular, se miraron a los ojos sintiéndose felices, llenos de amor y todo un futuro por delante.
...
Miraba todo el mobiliario aburrido de esperar, estaba sentado en un sillón color beige muy elegante, la oficina era enorme, sofisticada, las paredes repletas de obras de arte muy costosas, al igual que los muebles, el mozo le había servido un café y la taza estaba vacía sobre una pequeña mesa de cristal, los enormes ventanales del último piso de la torre más alta de New York, apuntaban hacia el centro de la ciudad, la noche estaba cerrada, la nieve caía sin cesar dejando una línea blanca en el marco de los vídriales.
El sonido de los tacos resonaron por el pasillo, él se puso de pie ni bien vio a Santana cruzar la puerta.
-Buenas noches.- dijo él.
-Sebastián Smythe.-
Espero a que Santana tomara asiento para sentarse él, ella saco una carpeta de su bolso y se la entrego.
-Todo está en esa carpeta, en los próximos días fijare una fecha para la reunión con Anderson, mientras, estudia su trabajo, queremos que todo siga en orden ya bastante desastre hizo Puckerman.-
-Supe que te encargaste de él.- dijo Sebastián mirándola con una media sonrisa.
-Así terminan los que se creen muy astutos.- dijo ella mirándolo con severidad.
Sebastián borro su sonrisa, ella tenía su reputación y no quería tentar a su suerte.
-Hare el mejor trabajo que jamás vieron.- dijo él con soberbia.
Santana lo observo y encorvó sus labios sonriendo fríamente.
-Espero te equivoques, así, podre matarte personalmente.-
Sebastián la miro y una incomodidad lo hizo removerse en su asiento, tomo la carpeta con fuerza y nerviosamente.
-Espera mi llamada.- dijo Santana saboreando el momento.
Sebastián se puso de pie e intento sonreír.
-Que disfrutes tu noche.-
Santana lo observó retirarse, para ella solo era un obrero más, un eslabón en la cadena, o simplemente un parásito que desecharía, cuando ya no lo necesitara.
...
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