Capítulo 36
Era víspera de navidad, así que me encontraba acomodando los regalos debajo del árbol de la casa de mi hermano. Quería distraerme con cualquier cosa para no pensar en el problema en el que se encontraría Taichi en ese instante.
Él había salido en la mañana muy bien arreglado y, sonriendo con confianza, se despidió de mí, dándome un suave beso en los labios.
Si le quitaban su licencia me lo llevaría conmigo, yo podía mantenerlo, pero no quería eso, sabía lo mucho que amaba su trabajo y lo deprimente que sería para él el no poder ejercer su carrera. Nuestra relación había estado mal desde un principio, sin importar lo placentero que fuera el sexo.
Cubrí mi rostro con mis manos y de pronto sentí una de las manos de mi hermano en el hombro. Él me miró con preocupación.
-Estará bien, no te preocupes, no lo van a condenar a pena de muerte, o algo por el estilo.
Apreté los puños, eso lejos de hacerme sentir mejor empeoró mi estado de ánimo.
De repente sonó el timbre y me encaminé a la puerta; sin embargo, en vez de encontrarme a Taichi, otra persona morena me saludó.
-Hey, superior Ishida, ¿cómo ha estado? ¿Y el superior Yagami ya volvió? Escuché que lo absolvieron, salió en la tele.
Tomé por los hombros a Daisuke Motomiya, el mejor amigo de mi hermano y él se sorprendió por mi reacción.
-¿Lo que estás diciendo es en serio?
Él asintió y yo lo solté para dirigirme a la sala y prender la televisión. Cambié los canales, hasta que encontré el noticiero.
Un hombre de avanzada edad, de cabello entrecano y un poco pasado de peso, se encontraba hablando; habían puesto un letrero debajo de su imagen que decía: "Magistrado Presidente de la Corte Suprema de Justicia (Primer Asociado)".
-… es la primera vez que sucede, pero el Magistrado ha demostrado gran pasión por defender su relación, por lo que no nos ha quedado de otra que aceptarlo y desearles la mejor de las suertes. Sus subordinados estaban enterados y han hablado muy bien de él, además de que no podemos prescindir de alguien tan eficiente como el Magistrado Yagami.
El presentador del noticiero apareció después.
-Esas fueron las palabras del Magistrado Presidente de la Corte Suprema de Justicia, el máximo órgano jurisdiccional del país, los demás asociados votaron también a favor del Magistrado Yagami. Al parecer causó gran revuelo que un alto funcionario del gobierno sostuviera una relación con alguien de su mismo sexo, pero la gente, al saber que éste podía ser destituido de su cargo y que hasta le podrían cancelar su licencia por un año, ha salido a las calles a manifestarse. Bueno, también tiene mucho que ver que sea una figura pública y muy querida por todos en Japón, debido al libro de "Digimon" que fue escrito por T.K. Takaishi, un famoso escritor. Veamos pues los comentarios de los ciudadanos.
Una mujer de avanzada edad apareció en la pantalla.
-A mí me parece que el Magistrado Yagami ha sido muy lindo al defender su amor por esa persona, espero que sean muy felices.
Después, un hombre de mediana edad, quien llevaba de la mano a dos niños, comentó:
-Es un tema polémico, pero si no le hacen daño a nadie, que sigan con su relación.
-Además Tai es genial y es mi héroe –dijo uno de los niños.
Apagué el televisor y dejé escapar un suspiro. Estaba a salvo y eso me quitaba un gran peso de encima.
-Sí que la han sabido liar –Daisuke me sonrió.
-¿Y dónde está Ran? –pregunté.
-Va a pasar un rato con su familia –él rodó los ojos-, dice que cuando estoy con Takeru no le presto demasiada atención. Si supiera a lo que vine agradecería por no haber venido.
Yo sonreí con condescendencia; Daisuke se había sentido traicionado por mi hermano cuando él y Hikari comenzaron a salir, pero él tomó la misma actitud de Taichi cuando Sora y yo comenzamos nuestra relación, así que sólo se dio la media vuelta, deseándoles lo mejor, aunque de repente hiciera bromas al respecto. Después de la preparatoria no pudo continuar con sus estudios, debido a que su padre cayó gravemente enfermo, por lo que se tuvo que hacer cargo del puesto de comida de su familia, ya que cocinaba exquisitamente la comida japonesa y, cuando acordamos, abrió su propio restaurante.
-¿Ya escuchaste las noticias, Yama? –mi hermano se asomó por un costado de la puerta de la cocina y después miró a Daisuke- Hey, enano, ¿cómo has estado?
Una venita saltó en la frente de Daisuke, mientras agarraba a mi hermano con una llave de judo y lo dejaba suplicando en el piso.
-Auxilio, perdóname, Daisuke. Ouch.
Aquel moreno soltó a mi hermano y se sacudió las manos.
-Que grosero, sólo porque algunos –miró de soslayo a mi hermano- crecieron a lo estúpido.
-No seas envidioso –mi hermano sonrió con diversión.
Yo negué con la cabeza, a veces esos dos parecían niños.
-¿Y a qué se debe el honor de tu visita, afamado empresario y protagonista de mi segundo libro? –preguntó Takeru, pero en son de burla. Daisuke sólo rodó los ojos al escucharle.
-Obviamente vine por una razón; aparte de ver a mi hermosa Hikari, también fue para… -estrellas se implantaron en sus ojos y yo sonreí con condescendencia.
El timbre de la casa sonó y Daisuke se apresuró a abrir, lanzándose sobre la persona que tocó.
-¡Taichi!
Voltee a ver a Takeru, mientras él sudaba una gotita.
-Lo siento, se molestó conmigo porque no le había dicho que Taichi vino a pasar las festividades con mi familia, así que no tuve más remedio que invitarlo. Ran no quiso venir y Kenta se quedó jugando con Haru en el jardín.
Ran era la esposa de Daisuke y Kenta era el hijo de Daisuke, el cual tenía la misma edad que el hijo menor de mi hermano.
-¡Superior Tai, oh, lo extrañé tanto!
Taichi sonrió con condescendencia, pero la persona sobre la que Daisuke estaba sentado no era su superior, sino su hijo.
-Em, Dai, él no es Taichi, es su hijo.
Daisuke se sonrojó hasta las orejas y después se levantó, para ayudar a incorporarse al muchacho.
-Lo siento, me llamo Daisuke Motomiya y el superior Yagami siempre fue mi ídolo; jugaba mejor que nadie al fútbol, con esa entrega, con esa pasión que nadie más podía tener. Si se hubiese dedicado a ello seguramente habría sido un profesional.
-Mucho gusto, me llamo Taichi Yagami –el hijo de mi… novio… sonrió con condescendencia.
-Hola, yo soy Natsu Ishida, mucho gusto –mi hija ofreció su mano a Dai, el cual la estrechó con mucha felicidad.
-Hacen muy bonita pareja, ¿quién iba a pensar que ustedes se harían novios? –después me dio un codazo en un costado, produciéndome dolor- ¿Qué acaso todos los Yagami se sintieron de pronto atraídos por tu familia?
Takeru soltó una carcajada.
-Tai también tiene esa hipótesis, de que los Yagami se enamoraron de nosotros, pero ¿qué le vamos a hacer? Es que somos perfectos.
Daisuke hizo una seña de que iba a vomitar.
-La verdad tu hermano está más guapo que tú.
-Eso es porque se parece más a mi mamá –dijo Takeru.
-Cierto, tiene sus mismas facciones, por eso su hija es tan guapa. No como tú, que estás refeo.
-Mira quién lo dice.
Las miradas de ambos comenzaron a lanzar chispas, algo que me hizo reír. Esos dos parecían una pareja de cómicos a mi parecer.
Nuestros hijos pasaron a la casa y yo cerré la puerta, sentándome en un sillón de la sala de estar.
-Por cierto, Ken te manda saludos –Daisuke se dirigió a mi hermano-, la otra vez fue a comer a mi restaurante y me contó que resolvió un asunto delicado. Ahora se cree Sherlock Holmes.
-¿Y cómo está Miyako? –mi hermano sonrió por el anterior comentario.
-Bien, aunque ya le dije que parecen conejos.
Sonreí con condescendencia al escuchar aquello.
-No me digas –mi hermano sudó una gotita-, su sueldo no le alcanza porque tiene que mantener cinco bocas, incluyéndolo a él.
-Pero va a ser promovido a inspector, según me contó. Me da gusto, aunque ya le dije que se haga la vasectomía, no vayan a salir con otro niño.
-Uy sí, Daisuke Motomiya, el consejero del amor –mi hermano soltó una risotada al decir aquello.
-… -Dai se quedó en silencio por unos instantes-… Iori me dijo que el superior Izumi, bueno, Kido –sonrió con condescendencia-, bueno, el superior Koushirou, le pidió ayuda a Miyako para que le ayudara en un proyecto, sólo que ella se unirá al proyecto dentro de unos meses porque ha tenido un poco de problemas para acomodar sus tiempos, debido a sus hijos.
-¿Y ahora qué andará planeando Koushirou?
-Quién sabe –dijo Daisuke, elevando los hombros-. Ya sabes que Iori es fiscal y, aunque el superior Koushirou le pidió ayuda, Iori le dijo que no tenía tiempo de ayudarle, debido a que ha tenido últimamente mucho trabajo y tiene años que no programa. El superior Koushirou le dijo que programar es como andar en bicicleta, que nunca se olvida, pero Iori ya no se siente muy seguro con sus "dotes programadores" según me contó.
Taichi (hijo) se acercó a mí.
-¿Quién es él, mamá?
-Es el mejor amigo de mi hermano y el mayor admirador de Taichi que pueda encontrarse sobre la tierra.
-Ya vi –Taichi rio un poco al recordar el "afectuoso" saludo de Dai.
Daisuke nos escuchó y después volteó adonde estaba el hijo de Tai.
-Espera, ¿le dices "mamá" al superior Ishida? –una sonrisa de picardía se formó en los labios de Daisuke, mientras se aguantaba la risa- ¿Mamá?
-Oye, ya –amenacé a Dai, pero él comenzó a carcajearse-. No es gracioso, Daisuke.
-Claro que sí lo es… -él se revolcaba en el piso por la risa-… mamá, ja, ja, ja, ja, ja.
Entrecerré los ojos, girando mi cabeza adonde estaba Taichi.
-Te lo dije, no vayas soltando así como así que soy tu "madre".
-Lo siento, es que no puedo evitarlo –aquel moreno hizo un mohín y por un momento me recordó a un perrito bajo la lluvia.
Justo en ese momento sonó el timbre, por lo que Daisuke se levantó como un relámpago y fue a abrir.
-¡Superior Tai!
Había gritado, por lo que me asomé a la puerta, encontrando a Taichi en el piso y sobre él estaba Daisuke.
-Daisuke, ¿cómo has estado?
A mi parecer, Dai parecía un perrito feliz de ver a su amo, moviendo con mucha alegría la cola.
-Bien, bien, ¿cómo has estado tú?
-Bien también –sudó una gotita-. ¿Podrías quitarte de encima de mí?
Daisuke sonrió, ayudándole a incorporarse y después entraron ambos a la casa.
-Me da gusto verte, ¿qué has hecho de tu vida? –preguntó Tai, quitándose el abrigo con que se estaba resguardando del frío. Yo recibí el abrigo, junto con un suave beso en los labios a modo de saludo, gesto que ocasionó que me sonrojara.
-Pues cuando entré a la preparatoria me fracturé el peroné en un partido y ya no fui el mismo –Daisuke negó con la cabeza-. Me sumí en la depresión, pero luego me invitaron al equipo de judo y ahí aprendí como practicar llaves y pues gané en mi tercer año del instituto el torneo nacional.
-Vaya, ¿en serio? –Tai se sentó en un sillón y Daisuke quedó a su lado.
-Sí –Dai asintió-, y pues tuvimos algunos problemas económicos en mi familia, mi padre enfermó y me tuve que hacer cargo del puesto de comida, así que ya no pude continuar estudiando, y pues como me fue muy bien en el negocio puse mi propio restaurante, es muy famoso.
-Luego iré a probar tu comida.
-¡Sí! –él gritó, con mucha felicidad- Aunque puede que te enamores de mí.
Miré con incredulidad a Daisuke, aunque quizá también le miré con enfado y celos.
-Si cocinas más rico que Yama, puede que sí.
-Claro que cocino más rico que él –dijo Daisuke-. Me divorcio de Ran y me caso contigo.
-¿Quién es Ran? –preguntó Tai.
-Es mi esposa.
Tai se quedó en silencio y después rio.
-No puedo ser un rompe hogares.
Justo en ese momento sonó el timbre otra vez y fui a abrir; sin embargo, me quedé de una pieza al ver a Sora, a Mimi, a mi hijo, a Michael y a las novias de estos, en el umbral.
-Hola, Yamato –Sora me sonrió y yo entrecerré los ojos-, Takeru nos invitó a pasar las festividades.
Volteé a ver a mi hermano, quizá con una mirada asesina, por lo que él sonrió con condescendencia.
-Vinieron a ver a Natsu y ella no quería ir, perdón, hermano.
-Pero no vamos a caber todos aquí –entrecerré los ojos.
-Haremos la reunión en el salón, ahí caben como cien personas –en ese momento Hikari, quien se encontraba en la cocina, salió con un delantal, saludando a los invitados recién llegados-. De hecho todavía faltan más personas. También vendrán tus dos amigos, ¿no?
-Sí –asentí, dejando escapar un suspiro y permitiendo que pasaran Sora, Mimi y compañía.
Cuando iba a quejarme, nuevamente sonó el timbre y, al ver quién estaba tocando, volví a entrecerrar los ojos.
-Buenas tardes, Yamato –el superior Joe me sonrió, algo que me sorprendió.
-Hola, superior Ishida –Koushirou se asomó a un lado de su esposo.
-Hola –sonreí con incomodidad.
-¡Hola! –saludaron Seto y Miku, los hijos de ambos.
-¡Ah! ¡Superior Joe, Koshirou! –Mimi agitó la mano con felicidad- ¡Les traje unos dulces deliciosos!
Ella se levantó de su asiento y puso en las manos de ambos unas cajitas envueltas como regalos.
-¡Mi…Mimi! –ambos dijeron con asombro.
-¿Si? –preguntó ella con tono inocente.
-Qué bonita te has puesto –Joe sonrió y Koushirou se sonrojó sobremanera.
-Lo sé –dijo Mimi.
Seto y Miku sudaron una gotita.
-¿Quién es esa mujer? –preguntó Miku, claramente celosa.
-Es Mimi Tachikawa, nuestra amiga –dije yo, y ella entrecerró los ojos.
Antes de que terminara de cerrar la puerta y mientras Sora y los demás chicos saludaban, el timbre volvió a sonar. Me asomé, encontrando a un hombre muy atractivo de ojos verdes y cabellos castaños, acompañado por una niña idéntica a él de siete años de edad y a una mujer de largos cabellos rubios y ojos amielados.
-Superior Ishida, ¿cómo ha estado? Teníamos muchos años de no coincidir en las reuniones.
Parpadeé; aquello ya parecía una reunión. Yo asentí, era verdad, debido a mi trabajo me había perdido de muchas reuniones y ya no había visto a todos mis queridos amigos.
-Estoy bien, Iori, ¿y tú? –pregunté y él me dio un fuerte abrazo.
-Excelente. Te presento a mi esposa, se llama Fuu.
-Hola, mucho gusto –ella me saludó.
-Mucho gusto, me llamo Karen Hida –saludó la hija de Iori.
Ellos pasaron, hasta que volvió a sonar el timbre. Era muy obvio quién sería, así que abrí la puerta, encontrándome a Ken y Miyako, junto a una niña de once años, un niño de siete, y otro niño de tres años, por lo que sonreí con condescendencia.
-Superior Ishida –saludaron Ken y Miyako al mismo tiempo-, que gusto verlo.
-Hola, ¿qué hay? ¿Cómo han estado? –saludé con un apretón de manos a Ken y Miyako me saludó muy efusiva.
-Muy bien –ella sonrió con malicia, algo que me hizo sudar una gotita.
-Que escondidito se lo tenían usted y el superior Yagami.
-Ja, ja, ja, sí, ¿quién iba a pensar que ustedes iban a terminar juntos? Aunque bueno, era muy obvio, esas miradas que se lanzaban –dijo Ken y yo me sentí de pronto como una olla a punto de ebullición.
-Hey, pero ¿qué tenemos aquí? –Tai se acercó a nosotros- Ken Ichijouji y Miyako… y tres niños… -Taichi sonrió con malicia y después le dio un codazo en las costillas a Ken, sofocándolo-… ustedes no perdieron el tiempo.
Ambos se sonrojaron y fue su turno de parecer una olla en ebullición.
-¿Él es Tai? –preguntó la hija mayor de Mikayo y Ken.
-Sí, él es Taichi Yagami –aquella mujer de cabellos color lila sonrió.
-Hola, mucho gusto –Tai sonrió a la chica y ella se sonrojó, escondiéndose detrás de su madre.
-Ella es Rina –Miyako señaló a la niña más grande, quien tenía el cabello negro y se parecía mucho a Ken-, él es Masaru –después señaló al mediano, quien se parecía a Miyako-, y él es Kai –señaló por último al más pequeño, quien también se parecía a Ken.
Tanto Ken y Miyako le dieron un caluroso abrazo a Taichi y después pasaron al interior de la casa.
-No pensé que te volveríamos a ver, Taichi –Ken sonrió con agrado hacia mi novio-. Que tontos los rumores que los envolvieron a Yamato y a ti, si tú babeabas el piso por el que pasaba.
Tai entrecerró los ojos al escuchar aquello y yo abrí los ojos como platos, sintiéndome sumamente abochornado.
-Quién sabe con qué tipo de matones se metió el superior Ishida para quedar en ese estado, pero aunque ustedes se pelearan a morir, siempre te contenías cuando tenía que ver con él –Miyako soltó una risita al decir aquello.
Ambos nos quedamos en silencio y Ken se dirigió adonde estaba Daisuke.
-¿Así que sólo saben que nosotros…? –él me preguntó y yo respondí a su pregunta.
-Sí, sólo piensan que nos peleamos y que por eso terminé en el hospital. Bueno, todos ellos pensaron que era imposible que tú me hubieras dejado en ese estado.
Tai sonrió con tristeza, aunque en sus ojos se podía ver que estaba conmovido al saber que nuestros amigos creían en su inocencia.
-Hey, Daisuke –Ken intentó aprisionar su cabeza y enmarañarle el cabello, pero Dai lo esquivó y le aplicó una llave, con la cual le estaba torciendo la muñeca-. Ouch, perdona… ya… suéltame…
-Hola, Miyako –Daisuke saludó amablemente, mientras ella sonreía.
-Hola –ella saludó efusivamente-. Ya me dijo Ken que se va a divorciar de mí para casarse contigo.
-Ay, no, qué asco –aquel moreno hizo un gesto de que iba a vomitar-, yo sólo puedo casarme con Taichi.
-Suéltame ya, Daisuke –Ken continuaba sometido por aquella llave-. Por favor suéltame.
Hikari caminó a la sala, en donde nos encontrábamos todos y se acercó a Daisuke.
-Dai, ¿puedes ayudarme con la cena?
Aquel moreno dejó de ejercer presión en la muñeca de Ken y después negó.
-Yo quería estar con el superior Yagami.
Hikari entrecerró los ojos y después se llevó a rastras a Daisuke, mientras éste lloraba y se quejaba de que quería estar con Tai.
-Iré a ver en qué puedo ayudar –Mimi se levantó de su asiento y se fue siguiendo a aquellos dos.
Yo sonreí con condescendencia, ¿quién iba a pensar que nuestra pequeña reunión iba a tornarse en un reencuentro de esa magnitud?
-Ah… -escuché de pronto la voz de mi hijo, sorprendiéndome-… no había tenido la oportunidad de presentarme apropiadamente –mi hijo se limpió la mano derecha sobre su ropa, como para saludar a alguien muy distinguido-, pero yo soy Hiro…
-Sí, eres el hijo de Yama y Sora, lo sé –dijo Tai, hasta que Natsu corrió adonde estaban y abrazó a Tai.
-Ni se te ocurra, él es mi papá, no lo compartiré contigo.
-¡No seas egoísta, bruja malvada! –dijo mi hijo, ocasionando el enfado de mi hija.
-¿Qué dijiste, maldito gusano rastrero?
Los ojos de ambos sacaron chispas y Sora se acercó a ellos para intentar separarlos.
-Por favor no empiecen una escena aquí.
Sora hizo un mohín, pero después sonrió.
-Cuando eran niños y jugaban, Hiro quería ser Taichi y Natsu se enojaba, porque ella decía que Taichi sería su novio –después dejó escapar una risita-; que vueltas da la vida.
Entrecerré los ojos y Tai pudo sentir mi mirada como estacas sobre su espalda.
-¿A qué hora vamos a comer? –preguntó diplomáticamente, acercándose a mí y arrastrándome fuera de ahí.
Cuando estuvimos lo suficientemente lejos, él se cruzó de brazos.
-Maldito libro, sólo me ha dado problemas. Si pudiera ahorcar a tu hermano lo haría, además me debe muchas, todos los golpes y los insultos.
-Lo siento por eso –sonreí con condescendencia y él me sonrió.
-No importa, ha valido la pena, ahora ya podemos casarnos, ¿qué te parece?
Apreté los puños y me alejé después, dejando a Taichi noqueado en el piso por el fuerte golpe que le di en el estómago.
Efectivamente la fiesta fue en el salón de la casa de mi hermano. Aquel lugar había sido diseñado como un dojo, pero únicamente porque Takeru quería tener un lugar lo suficientemente espacioso para que todos nos reuniéramos en algún momento de nuestras vidas, junto a nuestras propias familias.
Todos habíamos llevado diferentes comidas y bebidas, así como postres, por lo que la mesa parecía adornada por un gran banquete.
Rebeca y James llegaron una hora después de que todos nos reuniéramos, y se sintieron más tranquilos cuando se dieron cuenta que todos ahí sabían hablar inglés, por lo que podían comunicarse con ellos. Algo que estuvo bien para ellos, pero mal para mí.
-¿Qué hace Sora aquí? –preguntó Rebeca, sumamente sorprendida.
-Sora es nuestra amiga de la infancia, al igual que todos los que ven aquí –dije con pesar.
-¿Amiga? –Daniels sonrió con maldad- Pero si Tai y ella se ven tan bien juntos.
Volteé a ver con enfado a James y él sólo sudó una gotita. A lo lejos se podían ver a Sora y Tai platicar animadamente, mientras se secreteaban algo. No quería ponerme celoso, pero no podía evitarlo. Lo más triste es que sentía celos por los dos, mis sentimientos estaban encontrados.
-Lo siento, es que dan esa impresión –James se excusó, pero eso no me había hecho sentir mejor.
-Es porque Sora estaba enamorada de Tai –la voz de Mimi nos sorprendió a los tres, sobre todo porque estaba hablando en inglés, para que Rebeca y James entendieran-. Pero Tai no podía corresponderla. Ya sabes, las mujeres tenemos un sexto sentido para ello, por lo que se dio cuenta de la mirada que tenía hacia él. Además de que escuchó la plática que Tai sostuvo con Agumon. Incluso Agumon se dio cuenta de sus sentimientos, pero Tai no lo hizo. Taichi siempre se ha caracterizado por su fuerte corazón, por su deseo de proteger a sus seres más queridos. Él siempre ha luchado por lo que quiere y, cuando ha caído, se ha levantado, a pesar de haber mordido el polvo y probado el sabor de la derrota; sin embargo, a lo que más miedo le tuvo siempre fue a escuchar la voz de Yamato diciéndole que no lo quería… -ella me sonrió y después nos señaló una bandeja con bebidas que tenía en su mano derecha-… ¿gustan algo de beber?
Ella se marchó cuando los tres tomamos un vaso con soda, dejando sorprendidos a Rebeca y a Daniels.
-Que historia la suya –James silbó-. Es como una novela.
Yo reí un poco, ¿quién iba a querer escribir nuestra historia?
-Oye, mamá, ¿quiénes son ellos? –la voz de Taichi (hijo) se escuchó a uno de mis costados, por lo que volteé a verlo.
-Son mis amigos. ¿No estabas aquí cuando los presenté?
-No, lo siento –aquel chico sonrió con condescendencia-, me estaba robando la comida del señor Motomiya, es que cocina delicioso.
Yo entrecerré los ojos y él se alarmó.
-No… no es que cocine mejor que tú, mamá.
Daniels detuvo a Koushirou, el cual se asustó un poco por el trato.
-Disculpa, ¿qué es lo que le está diciendo ese chico a Yamato?
-¿Te refieres a lo de "mamá"? –Koushirou soltó las palabras y yo quise que me tragara la tierra.
-¿Mamá? –Daniels comenzó a querer carcajearse- ¿Le dice mamá? ¿No querrás decir papá?
-No, es mamá. No sé qué les pasa a estos chicos de ahora –Koushirou rodó los ojos-, pero Seto me dice igual.
-¿Quién es Seto? –preguntó James.
-Es mi hijo, bueno, biológicamente es hijo de mi pareja, pero mira que me ha costado criarlo –Koushirou le habló al superior Joe, el cual llegó de inmediato a su lado-. Él es mi esposo, Joe Kido.
-Buenas noches, ya teníamos el gusto, pero no tan personal –el superior sonrió, ocasionando que Daniels le ofreciera la mano a modo de saludo, gesto que correspondió de inmediato.
-Pensé que te gustaban las chicas, por tu reacción cuando se acerca ella –le preguntó a Koushirou y después señaló a Mimi.
-Bue…bueno… -Koushirou se sonrojó-… es que ella siempre me gustó, por eso no puedo evitar ponerme nervioso junto a ella, incluso a Joe le gustaba.
-Sí, pero eso fue en la primaria –él soltó una risita-, a ti siempre te gustó.
-No puedo evitarlo, ella está muy bonita -Koushirou miró de manera fulminante a su esposo.
-Bueno, pero te la ganó Sora –el superior Joe le mostró la lengua y Koushirou comenzó a perseguirlo por todo el salón, mientras él reía por su gesto infantil.
Daniels sudó una gotita.
-¿Todos tus amigos son tan guapos? Incluso las chicas lo son. Aunque el más guapo es Taichi –él dijo con ojos de corazón.
-Hey, ya te dije que voltees tus ojos para otro lado, que Taichi es mío –entrecerré los ojos.
-Uy, sí, no podría interferir, después de todo eres la "madre" de su hijo.
-¡Oye! –protesté, claramente ofendido, volteando después hacia Taichi (hijo), para replicarle su falta de cuidado- Ya te he dicho que no sueltes por todos lados que soy tu madre, Taichi. Mis padres se burlan de mí siempre y ahora mis compañeros de trabajo lo harán.
-Lo siento, mamá, es que no puedo evitarlo –hizo un puchero-, eres mi mamá y te quiero mucho.
Dejé escapar un suspiro, la noche se estaba volviendo más larga de lo que había pensado.
